CEIVAR, orga­nis­mo anti­rre­pre­si­vo de Gali­za, entre­vis­ta a TINKO

¿Cuál es la situa­ción del movi­mien­to anti­rre­pre­si­vo vas­co? ¿En qué con­tex­to nace Tinko?

Tin­ko nace en un con­tex­to en el que, por un lado y en cuan­to a lucha se refie­re, sali­mos de la déca­da en la que la lucha arma­da ha deja­do de exis­tir en Eus­kal Herria. Por otro lado y casi coin­ci­dien­do en el tiem­po, lle­va­mos más de una déca­da sufrien­do una cri­sis del capi­ta­lis­mo que lle­va a los pode­ro­sos a repo­si­cio­nar­se para man­te­ner sus pri­vi­le­gios, y que lo hacen como lo han hecho siem­pre, que es de mane­ra vio­len­ta en for­ma de represión.

Es decir, que por un lado hay una ofen­si­va con­tra la cla­se obre­ra, basa­da en un pro­ce­so de pro­le­ta­ri­za­ción y empo­bre­ci­mien­to de la mayo­ría de la pobla­ción, y por otro un pro­ce­so de asi­mi­la­ción nacio­nal que nun­ca ha cesa­do, impul­sa­do por los Esta­dos espa­ñol y francés.

En un con­tex­to así, pode­mos decir que una fase de lucha mue­re, pero que otras van nacien­do, aun­que aún les fal­te tiem­po para lle­gar a su madu­ra­ción, como es lógi­co en cual­quier pro­ce­so. Los esta­dos amol­dan su fuer­za repre­si­va al nivel de resis­ten­cia que encuen­tran por par­te de quie­nes se reve­lan, en el caso de Eus­kal Herria lo han hecho, pero esto no quie­re decir que haya habi­do un cam­bio de raíz o estruc­tu­ral por par­te de los esta­dos en cuan­to a su carác­ter represivo.

La per­se­cu­ción polí­ti­ca con­tra mili­tan­tes no ha cesa­do en nin­gún momen­to, por­que como hemos vis­to sigue habien­do deten­cio­nes, encar­ce­la­mien­tos, segui­mien­tos y espio­na­je, pali­zas a mani­fes­tan­tes, prohi­bi­ción de fac­to de hacer reunio­nes polí­ti­cas, ata­ques a gaz­tetxes, pro­po­si­cio­nes de cola­bo­ra­ción con la poli­cía a cam­bio de cesar el hos­ti­ga­mien­to hacia militantes…

Pen­sa­mos que si la situa­ción cam­bia en todos los nive­les, la lucha anti­rre­pre­si­va tam­bién debe evo­lu­cio­nar para ser más efec­ti­va. La rei­vin­di­ca­ción de la amnis­tía total debe ser la cla­ve para unir fuer­zas con­tra la repre­sión, por­que es la úni­ca de las opcio­nes que pone como con­di­ción aca­bar, no solo con la repre­sión, sino con todo tipo de opresión.

Es por ello que esta rei­vin­di­ca­ción debe abar­car des­de quien reci­be una mul­ta por par­ti­ci­par en un pique­te, has­ta quien está cum­plien­do con­de­nas de déca­das de cár­cel. Por­que el enemi­go que nos encar­ce­la es el mis­mo, y por­que todas estas per­so­nas son repri­mi­das por luchar por dere­chos básicos. 


En vues­tro comu­ni­ca­do de pre­sen­ta­ción habláis de crear una Red Anti­rre­pre­si­va. ¿En qué con­sis­te esta red?

Esa red con­sis­te en crear una herra­mien­ta que ayu­de a visi­bi­li­zar la repre­sión, que sir­va para amor­ti­guar sus con­se­cuen­cias y que ayu­de a hacer­le fren­te de mane­ra colec­ti­va, y no indi­vi­dual. Hay que denun­ciar las par­ti­cu­la­ri­da­des de cada caso, pero hay que con­cien­ciar de que cada uno de esos casos for­ma par­te de un todo, es decir, de la super­es­truc­tu­ra jurí­di­ca, polí­ti­ca e ideo­ló­gi­ca de los esta­dos que opri­men a nues­tro pue­blo y a nues­tra cla­se. Que la fra­se de “que le pue­de tocar a cual­quie­ra” es cier­ta solo a medias, por­que la repre­sión es una herra­mien­ta bien pla­ni­fi­ca­da para aplas­tar a la disi­den­cia, aun­que para ello no le impor­te lle­var­se por delan­te a quien haga falta.

Por eso nues­tra pro­pues­ta de red anti­rre­pre­si­va ten­drá un carác­ter de par­ti­ci­pa­ción amplia, para que nadie que­de fue­ra, pero tam­bién unos pun­tos míni­mos que toda aque­lla per­so­na que par­ti­ci­pe en ella o reci­ba su ayu­da debe cum­plir. Si como mili­tan­tes nos repri­men, como mili­tan­tes debe­mos res­pon­der. Esos míni­mos serían la rei­vin­di­ca­ción de la amnis­tía total, ali­men­tar la red para for­ta­le­cer­la ante otros casos repre­si­vos, poner lo colec­ti­vo por enci­ma de lo indi­vi­dual y no rene­gar de haber­se aco­gi­do a dere­chos polí­ti­cos bási­cos como el dere­cho a orga­ni­zar­se, el dere­cho de mani­fes­ta­ción, el de reu­nión y el de la liber­tad de expresión.

¿Cuál es la situa­ción de los pre­sos y pre­sas polí­ti­cas vascas?

Les han ido pasan­do de pri­mer a segun­do gra­do, y ya no que­dan pre­sos ni pre­sas polí­ti­cas vas­cas en las gale­rías de ais­la­mien­to. Lo que no ha para­do de cre­cer son las con­de­nas de algu­nos y algu­nas de ellas. Que la dis­per­sión, que sigue exis­tien­do, sea menor que antes es un ali­vio para las fami­lias, pero la cár­cel sigue sien­do eso: un agu­je­ro crea­do por el sis­te­ma para arro­jar en él a esas per­so­nas que no se ajus­tan a los pará­me­tros de doci­li­dad exi­gi­do. Evi­den­te­men­te ahí entran los mili­tan­tes políticos.

En las cár­ce­les los abu­sos son cons­tan­tes, las ame­na­zas tam­bién. Y aún cuan­do eso no va diri­gi­do a los pre­sos y pre­sas polí­ti­cas, la vida en pri­sión trans­cu­rre en un cli­ma cons­tan­te de ten­sión, de some­ti­mien­to y de arbi­tra­rie­da­des. Por­que a dia­rio dece­nas de pre­sos socia­les son apa­lea­dos y tor­tu­ra­dos en cár­ce­les espa­ño­las y francesas.

Ade­más, todos y todas las pre­sas polí­ti­cas vas­cas que están en cár­ce­les espa­ño­las siguen cali­fi­ca­das como FIES (Fiche­ros de Inter­nos de Espe­cial Segui­mien­to). En las cár­ce­les fran­ce­sas man­tie­nen el esta­tus de DPS (Pre­sos Espe­cial­men­te Seña­la­dos) a cua­tro. Todo esto supo­ne una difi­cul­tad a la hora de acce­der a dere­chos, algu­nos tan bási­cos como una sali­da al hospital.

Y como comen­tá­ba­mos al prin­ci­pio, las con­de­nas no han cesa­do y hay mili­tan­tes que tie­nen que cum­plir has­ta 40 años de pri­sión. Tam­po­co has­ta el momen­to el Esta­do espa­ñol está acep­tan­do las refun­di­cio­nes de con­de­nas de quie­nes han cum­pli­do antes en Fran­cia, con lo que hay casos en los que se está cum­plien­do la con­de­na dos veces.

Nos pare­ce que la prin­ci­pal apues­ta del Esta­do espa­ñol pasa por des­mo­vi­li­zar a la gen­te y que los pre­sos y pre­sas polí­ti­cas aca­ben cum­plien­do la tota­li­dad de las con­de­nas. Más cer­ca, en segun­do gra­do y com­ple­tas, con algu­nas reduc­cio­nes para quie­nes deci­dan tra­ba­jar en la cár­cel y fir­mar la acep­ta­ción de la lega­li­dad peni­ten­cia­ria y que renie­guen de su militancia.

Final­men­te, y para acla­rar lo que es la cár­cel, recor­dar que en la de Zaba­lla el núme­ro de pre­sos muer­tos es alto des­de que se inau­gu­ró, o que la muer­te de Igor Gon­zá­lez Sola se pro­du­jo en la de Mar­tu­te­ne. Igor esta­ba enfer­mo y la cár­cel, en vez de tomar las medi­das nece­sa­rias, como enviar infor­mes al Juz­ga­do Cen­tral de Vigi­lan­cia Peni­ten­cia­ria para favo­re­cer que fue­ra libe­ra­do, dejó de apli­car­le los pro­to­co­los que podían evi­tar su muer­te. Esto es la cár­cel: una ins­ti­tu­ción vio­len­ta, ase­si­na, opa­ca y en la que las per­so­nas que están pre­sas se encuen­tran inde­fen­sas ante cual­quier abuso.

¿Qué opi­nión os mere­cen los acer­ca­mien­tos que se están hacien­do en el Esta­do Espa­ñol de pre­sos y pre­sas polí­ti­cas vas­cas a Eus­kal Herria?

Cual­quier mejo­ra en las con­di­cio­nes de vida es siem­pre algo posi­ti­vo. His­tó­ri­ca­men­te, en las cár­ce­les, a la rei­vin­di­ca­ción de la amnis­tía se le han uni­do las luchas por con­di­cio­nes más dig­nas, que han abar­ca­do dis­tin­tos aspec­tos de la vida en pri­sión. Cuan­do se con­si­guen dere­chos en las cár­ce­les, se pue­de decir que se crean espa­cios de oxi­geno para poder hacer fren­te a tan­ta asfi­xia y tan­ta bar­ba­rie, por­que si algo des­ta­ca en la cár­cel, es que prác­ti­ca­men­te todo tipo de rela­ción allí den­tro se basa en la vio­len­cia y en el poder, des­de la que ejer­cen los pro­pios car­ce­le­ros has­ta la que nace de jun­tar en pocos metros cua­dra­dos a cien­tos de per­so­nas mal­tra­ta­das por el sis­te­ma des­de su naci­mien­to. Por lo tan­to, cual­quier mejo­ra en las con­di­cio­nes de vida es positiva.

Aho­ra debe­mos ana­li­zar el con­tex­to en el que se lle­van a cabo estos acer­ca­mien­tos, que por otra par­te son un cla­mor en Eus­kal Herria des­de la déca­da de los 90, que es cuan­do cua­jó el lema de “Eus­kal Pre­soak, Eus­kal Herri­ra”. La polí­ti­ca de dis­per­sión se puso en mar­cha con el fin de agu­di­zar las pre­sio­nes inter­nas den­tro de ETA, cosa que por cier­to fra­ca­só, sal­vo con­ta­dos casos. Si ya para los crea­do­res de la dis­per­sión, que fue­ron el PNV y el PSOE, esta supo­nía un las­tre en los últi­mos años de la lucha arma­da de ETA, una vez des­apa­re­ci­da esta orga­ni­za­ción, la dis­per­sión se con­vier­te en un pro­ble­ma inclu­so para los que la crearon.

Des­de que el PSOE con Pedro Sán­chez vol­vió al Gobierno Espa­ñol, dise­ñó el final de la polí­ti­ca de dis­per­sión y divi­dió su pau­la­tino final según los kiló­me­tros de dis­tan­cia a los que iba a ir acer­can­do a los pre­sos y pre­sas según sus perfiles.

No nos cabe duda de que ese pro­ce­so se iba a dar de todas las mane­ras. Otros defen­de­rán que el apo­yo de EH Bil­du al Gobierno espa­ñol es lo que lo ha posi­bi­li­ta­do, y el PNV dirá que ellos han esta­do ges­tio­nan­do, pero en nues­tra opi­nión esto, a lo sumo, ha hecho que vaya más rápi­do, pero no ha sido definitivo.

De esta mane­ra tan­to PSOE como PNV y EH Bil­du salen refor­za­dos en ese tea­tro que es la polí­ti­ca ins­ti­tu­cio­nal. Unos como garan­tes de los dere­chos huma­nos de pre­sos y pre­sas, y otros como garan­tes de la asi­mi­la­ción polí­ti­ca de los ante­rior­men­te insurrectos.

Ya solo nos fal­ta ana­li­zar cuá­les han sido las exi­gen­cias que se ha hecho a pre­sos y pre­sas, has­ta el pun­to de decir­les que quien no acep­ta­ra la lega­li­dad peni­ten­cia­ria por escri­to no sería tras­la­da­do. Ya hemos vis­to que esto no ha sido así, aun­que sí haya ser­vi­do para hacer una cla­si­fi­ca­ción res­pec­to a mili­tan­tes en base a su acti­tud. Esto últi­mo ha deter­mi­na­do el orden de sali­da de los ais­la­mien­tos, así como los pla­zos de tras­la­dos de cár­ce­les y en cuá­les de ellas se les ha ido ubi­can­do. Aún así la dis­per­sión con­ti­núa, por­que Topas, Estre­me­ra, o Due­ñas, por poner algu­nos ejem­plos, sigue sien­do dis­per­sión. O que el Esta­do fran­cés siga man­te­nien­do a las muje­res a cien­tos de kiló­me­tros bajo la excu­sa de que no hay cár­ce­les con divi­sio­nes para muje­res más cer­ca, demues­tra una cla­ra fal­ta de volun­tad, en este caso por par­te del Esta­do fran­cés, que tam­bién es par­te implicada.

Para ter­mi­nar, este pro­ce­so ha aca­rrea­do que dece­nas de mili­tan­tes hayan fir­ma­do docu­men­tos en los que renie­gan de su mili­tan­cia polí­ti­ca. Tam­bién ha supues­to que en muchos casos se hayan pues­to a tra­ba­jar en fun­cio­nes de man­te­ni­mien­to de la cár­cel o para empre­sas del exte­rior de la cár­cel que pagan poco más de 400 euros al mes a pre­sos y pre­sas que de lunes a vier­nes no pisan el patio por­que están tra­ba­jan­do en con­di­cio­nes de semi-escla­vi­tud por un suel­do de mise­ria. Es un tema sen­si­ble en Eus­kal Herria, pero son datos obje­ti­vos. Podría­mos entrar en el papel que cum­ple la cár­cel en el sis­te­ma capi­ta­lis­ta, y del nego­cio que supo­ne para deter­mi­na­das empre­sas, pero eso daría para largo. 

En noviem­bre de 2020 la Ertzain­tza dete­nía a dos mili­tan­tes pro-amnis­tía, Fito y Valen­ti­na, que días des­pués ingre­sa­ron en pri­sión pre­ven­ti­va por orden de la Audien­cia Nacio­nal. ¿Cómo está su pro­ce­so judi­cial? (En el momen­to de la entre­vis­ta aún esta­ban en prisión)

En pri­mer lugar que­re­mos dejar cla­ro que no somos por­ta­vo­ces de Fito ni de Valen­ti­na, pero sí que tene­mos con­tac­to habi­tual tan­to con sus fami­lia­res como con los de otros pre­sos y presas.

El pro­ce­so se man­tie­ne bajo secre­to de suma­rio, y ade­más, tras la deten­ción de otras dos per­so­nas en Lekei­tio este pasa­do mes de junio, pare­ce que podrían impu­tar a una de las per­so­nas que ya está presa.

Estas deten­cio­nes y encar­ce­la­mien­tos demues­tran que mien­tras no se logre una ver­da­de­ra paz basa­da en el res­pe­to de nues­tros dere­chos, las cár­ce­les pue­den seguir tra­gán­do­se a gen­te. Por eso deman­da­mos la amnis­tía total en un sen­ti­do abso­lu­ta­men­te polí­ti­co, que debe reco­ger, ade­más de la liber­tad de todos y todas la mili­tan­tes, la reso­lu­ción de las cau­sas que les empu­ja­ron a la lucha.

Para ter­mi­nar con la pre­gun­ta sobre el pro­ce­so judi­cial de Fito y Valen­ti­na, aun­que está bajo secre­to de suma­rio, sí se ha fil­tra­do que tra­tan de hacer un con­glo­me­ra­do que lla­man ATA, y al cuál vin­cu­lan a dife­ren­tes orga­ni­za­cio­nes que ni siquie­ra tie­nen víncu­los orgá­ni­cos y en muchos aspec­tos con cla­ros des­acuer­dos ideo­ló­gi­cos entre ellos. Pero como decía­mos antes, la repre­sión se amol­da a la coyun­tu­ra y aho­ra toca pre­pa­rar la repre­sión con­tra un nue­vo espa­cio político.

El recor­te de dere­chos y liber­ta­des es cada vez más evi­den­te en el Esta­do Espa­ñol. ¿Cómo valo­ráis estos dos años del “Gobierno mas pro­gre­sis­ta de la his­to­ria” a nivel antirrepresivo?

La repre­sión sigue aumen­tan­do y exten­dién­do­se. Están repri­mien­do todo tipo de movi­li­za­cio­nes popu­la­res (soli­da­rias, anti­fas­cis­tas, anti-desahu­cios, eco­lo­gis­tas…), movi­li­za­cio­nes obre­ras y luchas sin­di­ca­les y, en gene­ral, a la disi­den­cia política.

La opre­sión nacio­nal y social que sufre por par­te de los Esta­dos espa­ñol y fran­cés la cla­se obre­ra vas­ca es una reali­dad que no se pue­de negar. El fin de la lucha arma­da no ha supues­to nin­gún avan­ce en lo que res­pec­ta a la cues­tión nacio­nal y mucho menos en lo que res­pec­ta a la cues­tión de cla­se. Por otra par­te, las ins­ti­tu­cio­nes vas­cas, lejos de supo­ner un avan­ce a los pro­ble­mas acu­cian­tes han supues­to todo lo con­tra­rio, un retro­ce­so en cuan­to a la lucha por los dere­chos y liber­ta­des de Eus­kal Herria. Tam­po­co ha supues­to nin­gún cam­bio sig­ni­fi­ca­ti­vo la lle­ga­da al gobierno de Espa­ña de la supues­ta izquier­da ins­ti­tu­cio­nal (con la ayu­da de los par­ti­dos refor­mis­tas y nacio­na­lis­tas vas­cos). Ni siquie­ra con el “gobierno más pro­gre­sis­ta de la his­to­ria” se ha dado un res­pi­ro a la cla­se obre­ra y los demás sec­to­res popu­la­res; ni la refor­ma labo­ral, ni la ley mor­da­za han sido dero­ga­das y, ni mucho menos, la ley de par­ti­dos o la ley anti­te­rro­ris­ta. Todas aque­llas pro­me­sas de los refor­mis­tas han caí­do en saco roto.

En las movi­li­za­cio­nes obre­ras y de los demás sec­to­res popu­la­res se está vien­do un aumen­to de la repre­sión debi­do a las dife­ren­tes leyes impues­tas ya men­cio­na­das. Un cla­rí­si­mo ejem­plo de esto lo hemos podi­do obser­var duran­te esta últi­ma eta­pa de cri­sis sani­ta­ria que vivi­mos, don­de las pocos dere­chos y liber­ta­des demo­crá­ti­cas que nos que­da­ban han sido borra­dos de un plu­ma­zo aumen­tan­do el carác­ter repre­si­vo de los estados.

Las deten­cio­nes y encar­ce­la­mien­tos, los mon­ta­jes poli­cia­les, las mul­tas, los desahu­cios, los des­pi­dos y un lar­go etc. no han cesa­do en nin­gún momen­to. La cri­sis que sufre el capi­ta­lis­mo y, a su vez, ace­le­ra­da por la cri­sis sani­ta­ria va a agu­di­zar, más aún si cabe, las con­tra­dic­cio­nes entre cla­ses, lo que supo­ne un aumen­to en la esca­la­da represiva.

Tene­mos varios ejem­plos con los que pode­mos sus­ten­tar todo lo dicho. Des­de la lle­ga­da del supues­to “Gobierno más pro­gre­sis­ta de la his­to­ria” hemos vivi­do varias huel­gas de ham­bre lle­va­das a cabo por los pre­sos polí­ti­cos Patxi Ruiz y Txi­ki­to, han secues­tra­do a Fito y Valen­ti­na y han dete­ni­do, mul­ta­do y apa­lea­do a otros tan­tos. Tam­bién han encar­ce­la­do a Pablo Hasel y han repri­mi­do dura­men­te las pro­tes­tas que se rea­li­za­ron por todo el Esta­do don­de se exi­gía tan­to su libe­ra­ción como la de los demás pre­sos y pre­sas políticas.

Por otra par­te, cons­tan­te­men­te se están vien­do repri­mi­das mul­ti­tud de pro­tes­tas de carác­ter labo­ral, como son los casos de Tuba­cex. Petro­nor, ITP o Bil­bo­ko Auto­de­fen­t­sa Sarea, don­de ni el Esta­do ni el Gobierno del PNV, que con­tro­la una par­te de Eus­kal Herria, no dudan lo más míni­mo en mili­ta­ri­zar las calles y repri­mir sal­va­je­men­te a los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras que luchan con­se­cuen­te­men­te por sus dere­chos labo­ra­les. Es decir, el “Gobierno más pro­gre­sis­ta de la his­to­ria” no duda en posi­cio­nar­se cla­ra­men­te con la patro­nal. ¿Pero que pode­mos espe­rar de un Gobierno don­de tie­ne cabi­da como Minis­tro del Inte­rior el ex juez y tor­tu­ra­dor Fer­nan­do Grande-Marlaska?

Debe­mos tener cla­ro que la repre­sión no depen­de del gobierno de turno. En fun­ción de esto podrán cam­biar cier­tos mati­ces, algu­nas refor­mas, pero la raíz del pro­ble­ma segui­rá estan­do ahí has­ta que no se aca­be con el capi­ta­lis­mo y se des­tru­yan los cimien­tos de este esta­do que jamás rom­pió con el fas­cis­mo más ran­cio y retró­gra­do. Segui­mos estan­do en la mis­ma tesi­tu­ra de rup­tu­ra o reforma.

Jato­rria /​Ori­gen

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