Iñaki Gil de San Vicente

Doce apun­tes sobre mar­xis­mo (XII de XII)

Hemos lle­ga­do al final de la serie de doce apun­tes rea­li­za­da para el colec­ti­vo inter­na­cio­na­lis­ta Paki­to Arria­ran. Pode­mos sin­te­ti­zar esta últi­ma entre­ga así: la vera­ci­dad his­tó­ri­ca del mar­xis­mo se con­fir­ma en el agra­va­mien­to suce­si­vo de las cri­sis que refuer­zan el avan­ce al comu­nis­mo o por el con­tra­rio, lo detie­nen, lo hacen

Necro­po­lí­ti­ca y barrios popu­la­res

Intro­duc­ción Por una par­te tene­mos el con­fi­na­mien­to y por otra el dis­cur­so polí­ti­co y mediá­ti­co que le acom­pa­ña. La cues­tión del con­fi­na­mien­to remi­te a la elec­ción de la estra­te­gia de lucha con­tra la pan­de­mia, que se des­pren­de ella mis­ma de una serie de fac­to­res (cri­te­rios de las prio­ri­da­des de quie­nes toman las deci­sio­nes,

La depre­sión pos­pan­dé­mi­ca

La pan­de­mia de coro­na­vi­rus mar­ca el final de la expan­sión eco­nó­mi­ca más lar­ga regis­tra­da en los Esta­dos Uni­dos, y expe­ri­men­ta­rá la con­trac­ción eco­nó­mi­ca más fuer­te des­de la Segun­da Gue­rra Mun­dial. La eco­no­mía glo­bal se enfren­ta­ba al peor colap­so des­de la Segun­da Gue­rra Mun­dial cuan­do el coro­na­vi­rus comen­zó a ata­car en mar­zo, mucho

Boltxe

Marx como etnó­lo­go

Duran­te el siglo XIX, la antro­po­lo­gía se trans­for­mó de cien­cia casi neta­men­te filo­só­fi­ca en cien­cia domi­nan­te­men­te empí­ri­ca. Las corrien­tes filo­só­fi­cas, a prin­ci­pios del XIX, eran prin­ci­pal­men­te idea­lis­tas y están aso­cia­das a los nom­bres de Kant, Fich­te, Sche­lling y Hegel. Estas escue­las de antro­po­lo­gía, que se exten­die­ron por toda Euro­pa, fue­ron, con una peque­ña enmien­da

Michael Roberts

Engels sobre la natu­ra­le­za y la huma­ni­dad

A la luz de la pan­de­mia actual, pre­sen­to aquí un extrac­to, en carác­ter de borra­dor, de mi pró­xi­mo libro sobre la con­tri­bu­ción de Frie­drich Engels a la eco­no­mía polí­ti­ca mar­xis­ta en el 200 ani­ver­sa­rio de su naci­mien­to. A menu­do se acu­sa a Marx y Engels de lo que se ha lla­ma­do una visión

Saïd Bouamama

El coro­na­vi­rus como ana­li­za­dor

Intro­duc­ción Exis­ten los ava­ta­res y exis­te la vul­ne­ra­bi­li­dad que lle­va a las catás­tro­fes. La con­fu­sión entre ambas cues­tio­nes es una de las carac­te­rís­ti­cas esen­cia­les del dis­cur­so ofi­cial del gobierno fran­cés (y de otros muchos gobier­nos). No es de extra­ñar esta con­fu­sión volun­ta­ria cuya fun­ción es ocul­tar y hacer des­apa­re­cer la segun­da que, en

Con­fi­na­dos

Según las esti­ma­cio­nes de la AFP, unos 1.700 millo­nes de per­so­nas en todo el mun­do están bajo algún tipo de con­fi­na­mien­to como resul­ta­do del coro­na­vi­rus. Eso es casi una cuar­ta par­te de la pobla­ción mun­dial. La eco­no­mía mun­dial no ha vis­to nun­ca nada pare­ci­do. Casi todas las pre­vi­sio­nes eco­nó­mi­cas para

La pró­xi­ma rece­sión: ¿la cul­pa es del coro­na­vi­rus?

Estoy segu­ro de que cuan­do ter­mi­ne este desas­tre, la eco­no­mía domi­nan­te y las auto­ri­da­des afir­ma­rán que fue una cri­sis exóge­na que no tie­ne nada que ver con defec­tos inhe­ren­tes en el modo de pro­duc­ción capi­ta­lis­ta y la estruc­tu­ra social de la socie­dad. La cul­pa fue del virus. Este fue el argu­men­to de

Boltxe

Dis­cur­so pro­nun­cia­do por F. Engels en el cemen­te­rio de High­ga­te en Lon­dres, el 17 de mar­zo de 1883

El 14 de mar­zo, a las tres menos cuar­to de la tar­de, dejó de pen­sar el más gran­de pen­sa­dor de nues­tros días. Ape­nas le deja­mos dos minu­tos solo, y cuan­do vol­vi­mos, le encon­tra­mos dor­mi­do sua­ve­men­te en su sillón, pero para siem­pre. Es de todo pun­to impo­si­ble cal­cu­lar lo que el pro­le­ta­ria­do mili­tan­te

Boltxe

Frantz Fanon: el bri­llo del metal

Intro­duc­ción En esta tie­rra exis­te aque­llo que mere­ce vida. Mah­moud Dar­wish Frantz Fanon nació en la isla cari­be­ña de Mar­ti­ni­ca el 25 de julio de 1925. Murió de leu­ce­mia en los Esta­dos Uni­dos el 6 de diciem­bre de 1961. Tenía 36 años. A esa edad había sido pro­ta­go­nis­ta de dos gue­rras, mili­tan­te