Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia de Colom­bia des­ca­li­fi­ca los archi­vos del bom­bar­dea­do compu­tador como prue­bas legales

En una deci­sión, que debe cau­sar insom­nio por sema­nas a gene­ra­les, fis­ca­les y el dúo Uribe&Santos, la Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia de Colom­bia, des­cla­si­fi­ca los “supues­tos” archi­vos del compu­tador del ase­si­na­do jefe gue­rri­lle­ro Raúl Reyes. Como con­se­cuen­cia de la deci­sión de la Cor­te caen todos los pro­ce­sos judi­cia­les que se ha ini­cia­do o estar por ini­ciar­se con los archi­vos como fundamento.

El líder gue­rri­lle­ro fue muer­to cuan­do su cam­pa­men­to fue bom­bar­dea­do el 1 de mar­zo de 2008 1,7 kiló­me­tros aden­tro del terri­to­rio ecua­to­riano. La avia­ción colom­bia­na envió varios misi­les de 500 kilos al cam­pa­men­to, segui­dos por una flo­ta de heli­cóp­te­ros Black&Hawks que lan­za­ron roc­kets y ráfa­gas de ame­tra­lla­do­ras a los gue­rri­lle­ros. El últi­mo paso fue la direc­ta inva­sión de las tro­pas terres­tres, con­tin­gen­tes de las Fuer­zas Espe­cia­les, que die­ron tiros de gra­cias, tan­to a varios gue­rri­lle­ros que esta­ban gra­ve­men­te heri­dos, como cua­tro estu­dian­tes mexicanos.

El hecho que los laptop´s habían “sobre­vi­vi­do” a seme­jan­te bom­bar­deo, que cobró la vida de 25 gue­rri­lle­ros, ha sido muy cues­tio­na­do por los exper­tos en el tema.

Pero el moti­vo lógi­co de la deci­sión de la Cor­te es que los tres lap­tops y unas memo­rias USB´s que­da­ban en el poder de los Coman­dos Espe­cia­les del ejér­ci­to duran­te los tres días con­si­guien­tes y no en las manos de la poli­cía Judicial.

La mis­ma Inter­pol cons­ta­ta­ba en su inves­ti­ga­ción sobre las compu­tado­ras, que más de 48.000 archi­vos habían sido remo­vi­dos, movi­dos, cam­bia­dos, borra­dos o que varios archi­vos tenían fecha y años de 2014 u otros años. Esto con­fir­ma que los mili­ta­res colom­bia­nos no sola­men­te habían copia­do los supues­tos dis­cos duros, sino tam­bién los habían mani­pu­la­do de la mane­ra más descarada.

El ex pre­si­den­te Álva­ro Uri­be y su enton­ces minis­tro de defen­sa, Juan Manul San­tos, hoy pre­si­den­te, entre­ga­ron copias de los dis­cos al el Cen­tro Bri­tá­ni­co de Estu­dios Estra­té­gi­cos (ISIS). Este ins­ti­tu­to, cono­ci­do por tener en su direc­ción ex agen­tes de la CIA u otros per­so­na­jes cono­ci­dos por su sim­pa­tía de dere­cha, comen­zó el 10 de mayo una lite­ral comer­cia­li­za­ción de los supues­tos archi­vos del lap­top de Raúl Reyes, acu­san­do tan­to al pre­si­den­te Hugo Cha­vez como el pre­si­den­te de Ecua­dor, Rafael Correa, por tener nexos direc­tos con la gue­rri­lla de las FARC.

Es tam­bién impor­tan­te sub­ra­yar, que los supues­tos archi­vos del compu­tador de Raúl Reyes, no son correos elec­tró­ni­cos sino archi­vos del soft­wa­re Offi­ce Word, lo cual un capi­tán del ejér­ci­to decla­ra­ba hace dos años.

Y son esos archi­vos de Word que el juez ha acep­ta­do como “prue­bas” en el pro­ce­so judi­cial con­tra el perio­dis­ta sue­co Joa­quín Pérez Bece­rra. Bece­rra, edi­tor de la agen­cia de noti­cias, ANNCOL, fue depor­ta­do de Vene­zue­la, don­de lle­gó el 22 de abril pro­ce­den­te de Sue­cia, a Colom­bia el 25 de abril.

Si tie­ne efec­to la deci­sión de la Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia, el perio­dis­ta sue­co podrá volar pron­to a Sue­cia para reen­con­trar­se con su fami­lia y amigos.

Las Fuer­zas Mili­ta­res colom­bia­nas tie­ne una uni­dad espe­cial lla­ma­do “Depar­ta­men­to E‑5”. Ahí tra­ba­jan unos de los mejo­res perio­dis­tas colom­bia­nos, reclu­ta­dos para pro­mo­ver el tra­ba­jo pro­pa­gan­dís­ti­co de uno de los acto­res de la guerra.

Esa par­te psi­co­lo­gi­ca de la gue­rra ha sido refor­za­do con­si­de­ra­ble­men­te duran­te la últi­ma déca­da. Los mili­ta­res poseen emi­so­ras radia­les y cana­les de tele­vi­sión en todo el terri­to­rio nacio­nal y que tie­nen una poten­cia com­pa­ra­dos con las gran­des esta­cio­nes nacio­na­les como Cara­col y RCN.

Es un secre­to públi­co entre los perio­dis­tas en Colom­bia, que jus­ta­men­te el “Depar­ta­men­to E‑5” ha sido dele­ga­do de crear, modi­fi­car y mani­pu­lar archi­vos para ser usa­dos como “prue­bas” con­tra opo­si­to­res en Colom­bia y en el exte­rior. Y el lap­top de Raúl Reyes era un ver­da­de­ro “teso­ro” para esos Voce­ros de la gue­rra en Colombia.

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