Nece­si­da­des, dere­chos y liber­ta­des tras el gol­pe con­tra Allende

La dia­léc­ti­ca entre nece­si­dad, dere­cho y libertad

Si hay algo que sim­bo­li­za y sin­te­ti­za las difi­cul­ta­des coti­dia­nas de las cla­ses y nacio­nes opri­mi­das, eso es la vivien­da. En 1887 Engels dijo que «el fon­do de la solu­ción, tan­to la bur­gue­sa como la peque­ño­bur­gue­sa, del «pro­ble­ma de la vivien­da» es que el obre­ro sea pro­pie­ta­rio de su vivien­da»1, ase­gu­ran­do más ade­lan­te que con ello el pro­le­ta­ria­do que­da­ba enca­de­na­do al capi­tal de mane­ra «semi­feu­dal». Recien­te­men­te, en Cáce­res, ha habi­do una pro­tes­ta popu­lar en con­tra de la polí­ti­ca bur­gue­sa de la vivien­da, con el lema: «La nece­si­dad de vivien­das y la liber­tad de expre­sión»2, pro­ble­ma agu­di­za­do por la muer­te de una per­so­na sin vivien­da en la ciu­dad. Pen­sa­mos que es muy impor­tan­te para nues­tro tema de deba­te que se hable de «nece­si­dad de la vivien­da» antes que de «dere­cho a la vivienda».

Las movi­li­za­cio­nes con­tra los desahu­cios se man­tie­nen a pesar de la repre­sión que sufren y del silen­cio infor­ma­ti­vo que las invi­si­bi­li­za. Las vio­len­cias injus­tas ejer­ci­das para lle­var a efec­to los desahu­cios no res­pon­den solo al poder repre­si­vo direc­to del Esta­do, sino tam­bién a los gru­pos de extre­ma dere­cha, para­mi­li­ta­res3 y nazis, tole­ra­dos por la ley del capi­tal, que no solo ame­dren­tan físi­ca­men­te a la cla­se obre­ra sino tam­bién hacen pro­pa­gan­da racis­ta, machis­ta y fas­cis­ta. Vemos pues cómo el pro­ble­ma de la vivien­da es tota­li­zan­te, lo que nos exi­ge un méto­do de pen­sa­mien­to dia­léc­ti­co en el que las cate­go­rías nos faci­li­ten el entre­la­za­mien­to per­ma­nen­te de con­cep­tos apa­ren­te­men­te aislados.

Hemos ini­cia­do nues­tro artícu­lo sobre el anta­go­nis­mo entre los dere­chos huma­nos bur­gue­ses y las nece­si­da­des huma­nas socia­lis­tas con el pro­ble­ma de la vivien­da por­que en ese espa­cio tan limi­ta­do en el que con­vi­ven diver­sas per­so­nas o for­mas de fami­lia, cho­can abso­lu­ta­men­te todas las con­tra­dic­cio­nes socia­les ya que, en lo fun­da­men­tal, es la «fábri­ca» más impor­tan­te de pro­duc­ción y repro­duc­ción de fuer­za de tra­ba­jo alie­na­da. Por esto, en ella la nece­si­dad, el dere­cho y la liber­tad están some­ti­das a pre­sio­nes de toda índo­le que no pode­mos deta­llar aho­ra, con el obje­ti­vo des­ca­ra­do de aumen­tar su pro­duc­ción de obe­dien­cia e impe­dir a la vez que esa vivien­da lle­gue a ser un espa­cio de solu­ción de nece­si­da­des, expan­sión de dere­chos, y pro­duc­ción de liber­tad, como suce­de en casos muy contados.

Como se apre­cia, aquí emplea­mos la cate­go­ría dia­léc­ti­ca de necesidad/​derecho/​libertad para enten­der la uni­dad y lucha de con­tra­rios en uno de los núcleos crí­ti­cos de la producción/​reproducción del capi­tal: la vivien­da. Des­de el mate­ria­lis­mo del que nos rei­vin­di­ca­mos, la nece­si­dad es lo prio­ri­ta­rio ya que, antes que nada, tene­mos que vivir, ali­men­tar­nos, amar­nos y eman­ci­par­nos median­te la rotu­ra de las «cade­nas radi­ca­les» que nos atan a la infe­li­ci­dad. No habla­mos solo del «dere­cho de comer» sino de la nece­si­dad vital de comer, ni del «dere­cho a la salud» sino de la nece­si­dad de vivir. Para el mar­xis­mo la nece­si­dad de la liber­tad es mucho más que el «dere­cho a votar».

Pode­mos y debe­mos emplear la cate­go­ría mate­ria­lis­ta y dia­léc­ti­ca de necesidad/​derecho/​libertad para deve­lar las con­tra­dic­cio­nes irre­so­lu­bles que hier­ven en el res­to de las for­mas del capi­tal, des­de la indus­tria de la salud bur­gue­sa al ini­cio mis­mo de la vida, por ejem­plo, las pre­sio­nes múl­ti­ples4 para que una mujer no se atre­va al final a ejer­cer el dere­cho al abor­to, aun­que esté for­mal­men­te reco­no­ci­do5, has­ta la «indus­tria de la matan­za de hom­bres»6. Todas ellas rela­cio­na­das y depen­dien­tes en últi­mo aná­li­sis de la vivien­da como «fábri­ca» de pro­duc­ción de orden; es decir, nos move­mos den­tro de la reali­dad de la vida alie­na­da como momen­to de valo­ra­ción del capi­tal. Es por esto que cual­quier aná­li­sis de las cua­si infi­ni­tas fun­cio­nes de la vivien­da como dere­cho abs­trac­to, sin nin­gu­na refe­ren­cia a la dia­léc­ti­ca de la nece­si­dad y la liber­tad, está con­de­na­do al fra­ca­so, como le suce­de al artícu­lo publi­ca­do en el Sal­to7 aquí reseñado.

Cuan­do habla­mos de dere­chos lo hace­mos des­de un pun­to de vis­ta de la prio­ri­ta­ria satis­fac­ción de las nece­si­da­des median­te la con­quis­ta de los dere­chos socia­lis­tas, en los que actúan inter­na­men­te la nece­si­dad de prac­ti­car ese dere­cho, esté reco­no­ci­do o no, y de gozar de la liber­tad que se obtie­ne con esa con­quis­ta. A cin­cuen­ta años del ani­ver­sa­rio del gol­pe fas­cis­ta de Pino­chet en Chi­le, nos pare­ce que no hay mejor moti­vo que recor­dar la pér­di­da de nece­si­da­des, dere­chos y liber­ta­des que pro­vo­có la bur­gue­sía chi­le­na y esta­dou­ni­den­se para implan­tar sus san­grien­tos e inhu­ma­nos dere­chos. Pero tam­bién los inne­ga­bles avan­ces de los dere­chos socia­lis­tas con­cre­tos del gobierno de la Uni­dad Popu­lar. Desa­rro­lla­re­mos con más deta­lle esta dia­léc­ti­ca a lo lar­go del texto.

A cin­cuen­ta años del ata­que a las nece­si­da­des del pue­blo chileno

El cri­mi­nal gol­pe fas­cis­ta de Pino­chet en Chi­le el 11 de sep­tiem­bre de 1973 tuvo muchos ante­ce­den­tes his­tó­ri­cos, los más cer­ca­nos al gol­pe fue­ron los inten­tos de la Admi­nis­tra­ción Ken­nedy (1960−1963) de evi­tar que gana­ra Sal­va­dor Allen­de y a favor del con­ser­va­dor Eduar­do Frei. El apo­yo de la CIA a la dere­cha con millo­nes de dóla­res con­ti­nuó tras la vic­to­ria de Allen­de el 4 de sep­tiem­bre de 1970. Por pri­me­ra vez exis­ten docu­men­tos escri­tos, las notas de Nixon, que mues­tran como un gobierno esta­dou­ni­den­se pre­pa­ra el derri­bo de un gobierno demo­crá­ti­co8.

Pero ¿por qué la bur­gue­sía esta­dou­ni­den­se y chi­le­na derro­có a san­gre y fue­go el gobierno popu­lar de Sal­va­dor Allende?

Por­que que­rían aplas­tar los apor­tes, las nece­si­da­des y los dere­chos demo­crá­ti­cos del pue­blo chi­leno. Como desa­rro­lla­re­mos a lo lar­go del tex­to, en el perio­do del gobierno de Sal­va­dor Allen­de, des­de el 4 de sep­tiem­bre de 1970 al 11 sep­tiem­bre de 1973, hubo avan­ces y mejo­ras en los sec­to­res eco­nó­mi­cos, socia­les y sani­ta­rios. La nacio­na­li­za­ción del cobre y la ban­ca, la refor­ma agra­ria, las mejo­ras ali­men­ta­rias y el mayor acce­so a ali­men­tos y ser­vi­cios. Subi­da de las pen­sio­nes. Uni­ver­si­dad gra­tui­ta. Becas para la infan­cia e impor­tan­tes avan­ces en la asis­ten­cia sani­ta­ria como lue­go comentaremos.

El san­grien­to gol­pe de Esta­do en Chi­le tie­ne gra­ves con­se­cuen­cias a nivel interno y externo. En el interno, la tre­men­da repre­sión sobre su pue­blo. A los miles de ase­si­na­dos, tor­tu­ra­dos, dete­ni­dos y «des­apa­re­ci­dos», se aña­de la emi­gra­ción for­zo­sa. Se retro­ce­de en las con­quis­tas socia­les y sin­di­ca­les y las con­di­cio­nes labo­ra­les y de vida de la cla­se tra­ba­ja­do­ra son de pobre­za y explo­ta­ción. Una pér­di­da de salud inne­ga­ble con un enor­me daño psi­co­ló­gi­co y social que que­bró al país. Estas medi­das tam­bién se implan­tan a nivel externo según las cir­cuns­tan­cias de cada país, anun­cian­do el Plan Con­dor y la Escue­la de Chica­go (Mil­ton Fried­man), sobre los que nos exten­de­re­mos más ade­lan­te. En defi­ni­ti­va, inter­na y exter­na­men­te, el gol­pe mili­tar chi­leno des­tru­ye los dere­chos de su pue­blo para luchar por la satis­fac­ción de sus nece­si­da­des e impo­ne los dere­chos de las bur­gue­sías de la región para ase­gu­rar la nece­si­dad de acu­mu­la­ción de capi­tal, es decir su dic­ta­du­ra diri­gi­da mun­dial­men­te por Esta­dos Unidos.

Des­de enton­ces las con­se­cuen­cias de las medi­das eco­nó­mi­cas y socia­les más sal­va­jes implan­ta­das por las eli­tes nacio­na­les y extran­je­ras no ha hecho sino pro­fun­di­zar en las des­igual­da­des socia­les y en el empeo­ra­mien­to de las con­di­cio­nes de vida de la pobla­ción chi­le­na. Así vemos, como en la actua­li­dad las gran­des cor­po­ra­cio­nes tras­na­cio­na­les siguen impo­nien­do sus intere­ses por enci­ma y en con­tra de las nece­si­da­des y los dere­chos con­cre­tos de los pue­blos que explo­tan. Tam­bién se sigue man­te­nien­do la esquil­ma­ción de la nación Mapu­che, bajo el actual pre­si­den­te Boric, otra mues­tra más de cómo los dere­chos bur­gue­ses opri­men a la resis­ten­cia, a la nece­si­dad mapu­che de recu­pe­rar sus tie­rras y recur­sos9. Más recien­te tene­mos la bru­tal repre­sión con­tra el esta­lli­do social a fina­les de 2019, con tre­men­das agre­sio­nes poli­cia­les y múl­ti­ples pér­di­das de la visión, sin ape­nas pros­pe­rar los miles de denun­cias presentadas.

A cin­cuen­ta años del gol­pe mili­tar fas­cis­ta de Pino­chet, Chi­le vive una ola nega­cio­nis­ta sobre el terro­ris­mo pino­che­tis­ta10. Pero la memo­ria de los pue­blos es fun­da­men­tal y nece­sa­ria, no es solo no olvi­dar, es recor­dar para apren­der de los acier­tos y erro­res. Es enten­der el pasa­do y afron­tar el futu­ro, nos deten­dre­mos bre­ve­men­te en la situa­ción chi­le­na en el perio­do ante­rior al gobierno de la Unión Popu­lar de Sal­va­dor Allen­de, el perio­do de su man­da­to y el pos­te­rior gol­pe fas­cis­ta, cen­trán­do­nos en el sec­tor de la salud y su com­po­si­ción de clases.

Con­tex­to histórico

El sec­tor salud refle­jo de la socie­dad chilena

El neo­co­lo­nia­lis­mo desa­rro­lla­do por Esta­dos Uni­dos en los paí­ses de Nues­tra­me­ri­ca se mues­tra en toda su reali­dad en el Chi­le de los años cin­cuen­ta y sesen­ta, a la que alu­di­re­mos para enten­der el país, y su estruc­tu­ra social, cuan­do ganó las elec­cio­nes Sal­va­dor Allen­de el 4 de sep­tiem­bre de 1970. Deci­mos que el sec­tor salud es un refle­jo de la reali­dad de la socie­dad y nos gus­ta­ría hacer ese para­le­lis­mo para su aná­li­sis. En esas déca­das, y en años ante­rio­res, la estruc­tu­ra social del país se divi­día en unas cla­ses socia­les altas, una bur­gue­sía muy depen­dien­te de intere­ses extran­je­ros, espe­cial­men­te esta­dou­ni­den­se, y una cla­se media de pro­fe­sio­na­les libe­ra­les, fun­cio­na­rios del Esta­do y man­dos inter­me­dios de las fuer­zas arma­das. En el otro extre­mo se encuen­tra la mayo­ría de la pobla­ción, cla­se obre­ra de cen­tros indus­tria­les, cam­pe­si­na­do, des­em­plea­dos y pobres. Entre todos repre­sen­tan un 65% del pue­blo chi­leno y poseen sola­men­te un 12% de la rique­za del país11.

La nue­va bur­gue­sía chi­le­na que flo­re­ce sobre todo des­pués de 1938 nace de los gran­des comer­cian­tes, terra­te­nien­tes y mine­ros. Son pro­pie­ta­rios indus­tria­les que muy pron­to piden el apo­yo de sus socios extran­je­ros. La depen­den­cia de las cla­ses domi­nan­tes chi­le­nas res­pec­to al cen­tro impe­ria­lis­ta nor­te­ame­ri­cano agu­di­za el anta­go­nis­mo exis­ten­te entre el pro­le­ta­ria­do y la bur­gue­sía indus­trial, al tiem­po que el capi­tal nor­te­ame­ri­cano comien­za a pene­trar en la pro­pia indus­tria manu­fac­tu­re­ra. Esta depen­den­cia cada vez mayor de Esta­dos Uni­dos, que impi­de lle­var ade­lan­te una indus­tria nacio­nal, hace que al fina­li­zar el Gobierno de Frei los diver­sos sec­to­res del pro­le­ta­ria­do del cam­po y la ciu­dad se uni­fi­quen en torno a su van­guar­dia más cons­cien­te, y apo­ya­dos por sec­to­res de otras cla­ses, des­pla­cen del Gobierno a la bur­gue­sía, con­si­guien­do en sep­tiem­bre de 1970 el Poder Eje­cu­ti­vo para la alian­za de cla­ses repre­sen­ta­da por la Uni­dad Popu­lar12.

Con res­pec­to al sec­tor salud, ya en el año 1925, se escri­bió en la cons­ti­tu­ción chi­le­na que la salud era un dere­cho humano y que el Esta­do era res­pon­sa­ble de garan­ti­zar la asis­ten­cia médi­ca para sus ciu­da­da­nos. Pero la reali­dad era muy dife­ren­te, lo que se decía no se hacía y has­ta 1952 no se fun­dó un Segu­ro Nacio­nal de Enfer­me­dad. Para enten­der la crea­ción del Segu­ro Nacio­nal de Enfer­me­dad tene­mos que retro­traer­nos a las luchas de los años ante­rio­res y la situa­ción inter­na­cio­nal. No fue has­ta des­pués de la Segun­da Gue­rra Mun­dial que se reac­ti­vó la deman­da de pro­duc­tos chi­le­nos, espe­cial­men­te el cobre que era lo que más expor­ta­ba el país. Las gran­des empre­sas extran­je­ras con ayu­da de la bur­gue­sía chi­le­na nece­si­ta­ban la indus­tria­li­za­ción del país, espe­cial­men­te la mine­ría, sali­tre, car­bón y manu­fac­tu­ras (cau­cho, máqui­nas eléc­tri­cas, meta­lur­gia y made­re­ra), y una mano de obra bara­ta y sana13.

Como se dice tex­tual­men­te en los obje­ti­vos del Segu­ro Nacio­nal de Enfer­me­dad chi­leno: «crear una fuer­za labo­ral sana y pro­duc­ti­va»14 y tam­bién se recal­ca en la ley de ins­tau­ra­ción de dicho segu­ro, que plan­tea la nece­si­dad de un ade­cua­do desa­rro­llo de la infan­cia y del joven y el man­te­ni­mien­to del adul­to para la ple­na capa­ci­dad de pro­duc­to­res futu­ros y pre­sen­tes15. Esta cla­ra fina­li­dad de los Segu­ros Socia­les que ocu­rrie­ron y ocu­rrían en otros paí­ses capi­ta­lis­tas de ámbi­tos bien dife­ren­tes se acom­pa­ñó de otra cau­sa fun­da­men­tal, fre­nar las luchas obre­ras de su tiem­po. De hecho, fue Bis­mark en la Ale­ma­nia del siglo XIX, el pri­me­ro que lo implan­tó con los mis­mos fines.

El hecho es que la indus­tria­li­za­ción en el Chi­le de des­pués de la Segun­da Gue­rra Mun­dial supu­so un enri­que­ci­mien­to de las gran­des empre­sas esta­dou­ni­den­ses y de la bur­gue­sía local jun­to a un empeo­ra­mien­to de las cla­ses tra­ba­ja­do­ras con una baja­da de sus sala­rios y crean­do pro­fun­das dife­ren­cias entre las cla­ses socia­les chi­le­nas. Esto des­en­ca­de­nó impor­tan­tes luchas diri­gi­das por los par­ti­dos de base obre­ra que fue­ron bru­tal­men­te repri­mi­das, como era una cons­tan­te en las luchas ante­rio­res. Recor­de­mos la masa­cre en la Escue­la San­ta María de Iqui­que ya en 1907, tras las luchas del pro­le­ta­ria­do chi­leno16. En este nue­vo perio­do de los años cin­cuen­ta, los alza­mien­tos obre­ros y cam­pe­si­nos hacían sal­tar las alar­mas de la bur­gue­sía que jun­to a la repre­sión recu­rrió a la legis­la­ción, ins­tau­rán­do­se el Segu­ro Nacio­nal de Enfer­me­dad. Una rei­vin­di­ca­ción de los par­ti­dos de base obre­ra, de hecho, fue el sena­dor Allen­de del par­ti­do socia­lis­ta quien pre­sen­tó y patro­ci­nó la ley que ins­tau­ra­ba dicho seguro.

Vemos, por tan­to, que, des­de Bis­mark en el siglo XIX en Ale­ma­nia, hubo una expan­sión de legis­la­cio­nes socia­les en dife­ren­tes paí­ses y con­tex­tos his­tó­ri­cos, pero qui­zá, con un deno­mi­na­dor común, una cri­sis de la bur­gue­sía y luchas obre­ras inten­sas para mejo­rar sus con­di­cio­nes de vida. Legis­la­cio­nes socia­les que en la mayo­ría de las oca­sio­nes se implan­ta­ron por gobier­nos de dere­cha, el pro­pio Bis­mark, Lloyd Geor­ge y Chur­chill en Gran Bre­ta­ña o el pro­pio Segu­ro Nacio­nal de Enfer­me­dad chi­leno bajo el gobierno de Car­los Ibá­ñez del Cam­po. Otro ele­men­to para tener en cuen­ta fue el páni­co que gene­ró la revo­lu­ción rusa de 1917 en las bur­gue­sías occi­den­ta­les de Euro­pa, que implan­ta­ron tam­bién los segu­ros socia­les. Esta­dos Uni­dos fue una excep­ción ante la ausen­cia de un par­ti­do socia­lis­ta y de un movi­mien­to obre­ro poten­te que pudie­ra ejer­cer pre­sión sobre el gobierno17.

En Chi­le, de esta for­ma, en 1952 se crea el Segu­ro Nacio­nal de Enfer­me­dad para la cla­se tra­ba­ja­do­ra, mien­tras las cla­ses altas y medias uti­li­za­ban la medi­ci­na pri­va­da bajo pago. En este sen­ti­do, la cla­se médi­ca chi­le­na tenía un papel ambi­va­len­te, por un lado, le con­ve­nía tener un Segu­ro de Enfer­me­dad que hacía que más pobla­ción acu­die­ran a los ser­vi­cios sani­ta­rios, pero por otro no que­rían ser con­tro­la­dos por el gobierno. La natu­ra­le­za del gobierno y la pre­sión de la Aso­cia­ción Médi­ca Chi­le­na, la más reac­cio­na­ria de su cla­se médi­ca, pre­sio­na para que tuvie­ra el con­trol, por ley, sobre dicho Segu­ro. Como seguía fun­cio­nan­do el sec­tor pri­va­do hicie­ron que se pudie­ran uti­li­zar las ins­ta­la­cio­nes del Segu­ro Nacio­nal de Enfer­me­dad para aten­der pacien­tes pri­va­dos18. Eso que aho­ra se lla­ma eufe­mís­ti­ca­men­te, cola­bo­ra­ción público-privada.

Los apor­tes del gobierno de Sal­va­dor Allende

Como hemos comen­ta­do en la intro­duc­ción, en los casi tres años de gobierno de Sal­va­dor Allen­de, las mejo­ras en dis­tin­tos ámbi­tos eco­nó­mi­cos y socia­les fue­ron incues­tio­na­bles. Así, des­ta­cá­ba­mos la nacio­na­li­za­ción de la mine­ría del cobre y la ban­ca, la refor­ma agra­ria que eli­mi­nó lati­fun­dios y las refor­mas en el ámbi­to sani­ta­rio, edu­ca­ti­vo y social.

En el sec­tor de la salud se enca­mi­nó hacia la inte­gra­ción de los nive­les de aten­ción de los ser­vi­cios sani­ta­rios (pri­ma­ria, hos­pi­tal comu­ni­ta­rio y regio­nal), una de las carac­te­rís­ti­cas de los Sis­te­mas Nacio­na­les de Salud (SNS). Hay que recor­dar que los SNS que se crea­ron en algu­nos paí­ses capi­ta­lis­tas, sien­do el pri­me­ro el bri­tá­ni­co, seguían el ejem­plo del pri­mer Sis­te­ma Nacio­nal de Salud del mun­do, el ruso, tras la revo­lu­ción bol­che­vi­que socia­lis­ta en octu­bre de 191719. Ade­más, el gobierno de Allen­de demo­cra­ti­za las ins­ti­tu­cio­nes de salud en un con­tex­to de amplia par­ti­ci­pa­ción popu­lar en muchos otros aspec­tos sociales.

Como otra carac­te­rís­ti­ca de los SNS, los ser­vi­cios sani­ta­rios prio­ri­zan la pre­ven­ción de las enfer­me­da­des y pro­ble­mas de salud y poten­cian la asis­ten­cia del pri­mer nivel, el más cer­cano a la gen­te, a tra­vés de los ser­vi­cios sani­ta­rios chi­le­nos. El refor­za­mien­to de estos ser­vi­cios sani­ta­rios pri­ma­rios impli­có el aumen­to del hora­rio de aten­ción a la pobla­ción has­ta últi­ma hora de la tar­de, e inclu­so en cen­tros de San­tia­go las 24 horas del día; y el con­si­guien­te aumen­to de la inver­sión y de los pro­fe­sio­na­les médi­cos. Estos logros supu­sie­ron un mayor con­su­mo de ser­vi­cios ambu­la­to­rios, espe­cial­men­te de los meno­res. Un aumen­to del 17% de con­sul­tas pediá­tri­cas en los seis pri­me­ros meses de 1971 y un aumen­to del 21% en San­tia­go de Chi­le20. Se poten­cian ser­vi­cios pre­ven­ti­vos como los de vacu­na­ción, asis­ten­cia al emba­ra­zo y a la infan­cia inte­gra­da en los cen­tros sani­ta­rios pri­ma­rios. Por otro lado, se amplía dar medio litro de leche dia­rio has­ta los 15 años.

Los Con­se­jos de Salud Comu­ni­ta­ria del gobierno de Frei fue­ron solo un inten­to de maqui­llar la deman­da popu­lar para tener un mayor con­trol pro­mo­vi­do por los par­ti­dos obre­ros y el aumen­to de con­cien­cia polí­ti­ca de la cla­se tra­ba­ja­do­ra en los años sesen­ta. Esta ausen­cia de con­trol y par­ti­ci­pa­ción popu­lar fue tam­bién cri­ti­ca­da en el I Con­gre­so de los Sin­di­ca­tos Chi­le­nos de Tra­ba­ja­do­res Sani­ta­rios21. El gobierno de Allen­de se com­pro­me­te a demo­cra­ti­zar las ins­ti­tu­cio­nes sani­ta­rias. De esta for­ma, se cons­ti­tu­ye­ron los comi­tés eje­cu­ti­vos con fon­dos pro­pios en los tres nive­les sani­ta­rios. Un ter­cio del con­se­jo de admi­nis­tra­ción es ele­gi­do por orga­ni­za­cio­nes comu­ni­ta­rias (Sin­di­ca­tos, Fede­ra­ción de Muje­res Chi­le­nas, Aso­cia­cio­nes de Agri­cul­to­res, entre otros); otro ter­cio lo ele­gía el per­so­nal de la ins­ti­tu­ción y el otro ter­cio el gobierno muni­ci­pal y cen­tral. Esta demo­cra­ti­za­ción y con­trol popu­lar tuvo reti­cen­cias y pre­sio­nes de los fun­cio­na­rios del Segu­ro Nacio­nal de Enfer­me­dad y de la pro­pia cla­se médi­ca, que esta­ban de acuer­do con la par­ti­ci­pa­ción, pero no con el con­trol22.

Sin embar­go, fue muy bien aco­gi­da entre las comu­ni­da­des cada vez más poli­ti­za­das y que par­ti­ci­pa­ban en otros ámbi­tos. A des­ta­car, los Con­se­jos para la Dis­tri­bu­ción de Ali­men­tos y los Con­tro­les de Pre­cios, por medio de comi­tés de barrio que con­tro­la­ban la espe­cu­la­ción de artícu­los ele­men­ta­les para el pue­blo. Tam­bién el con­trol y direc­ción de las 320 empre­sas públi­cas corrió a car­go de un con­se­jo de admi­nis­tra­ción con cin­co repre­sen­tan­tes de los tra­ba­ja­do­res, cin­co repre­sen­tan­tes del Esta­do y un admi­nis­tra­dor nom­bra­do por el gobierno. Un estu­dio sobre pro­duc­ti­vi­dad en una serie de empre­sas chi­le­nas con­clu­yó que su pro­duc­ti­vi­dad esta­ba rela­cio­na­da posi­ti­va­men­te con la par­ti­ci­pa­ción de obre­ros y emplea­dos en la toma de deci­sio­nes23.

Estos ejem­plos expli­can como a raíz del inten­to de gol­pe de Esta­do el 29 de junio de 1973, la cla­se obre­ra y las comu­ni­da­des entra­ron en vein­te fábri­cas y las diri­gie­ron. Aun­que esto tenía ante­ce­den­tes con la pri­me­ra huel­ga de empre­sa­rios en octu­bre de 1972, don­de los obre­ros ocu­pa­ron las empre­sas y las diri­gie­ron, creán­do­se comi­tés en todas las fábri­cas para con­tro­lar la defen­sa, pro­duc­ción, dis­tri­bu­ción y movi­li­za­ción. Ade­más de otros comi­tés comu­ni­ta­rios para la coor­di­na­ción de todo tipo de ser­vi­cios socia­les. Esta inten­sa movi­li­za­ción y con­trol social tenía el apo­yo del gobierno, pero muchas veces iban a la defen­si­va y titu­bea­ron en muchas de sus peti­cio­nes. En este sen­ti­do hay que decir, y sin poder entrar de lleno en este deba­te, que algu­nos auto­res han cues­tio­na­do la fal­ta de deci­sión del gobierno de Uni­dad Popu­lar en la toma real del poder, inclui­do el mili­tar, pre­ci­sa­men­te cuan­do el apo­yo popu­lar a su gobierno esta­ba en su mayor auge tras la vic­to­ria elec­to­ral de abril de 197124.

Estas inde­ci­sio­nes y vaci­la­cio­nes se mos­tra­ron cla­ra­men­te en el sec­tor de la salud cuan­do el pro­gra­ma polí­ti­co de Allen­de se había com­pro­me­ti­do a crear un segu­ro nacio­nal de enfer­me­dad en el que estu­vie­ran inte­gra­dos el depen­dien­te del Esta­do y el segu­ro médi­co volun­ta­rio (SERMENA). Com­pro­mi­so que se fue pos­po­nien­do por temor a la bur­gue­sía y cla­ses medias, inclui­das las médi­cas que per­dían sus pri­vi­le­gios de clien­te­la de pago e inde­pen­den­cia. Como dato sig­ni­fi­ca­ti­vo en el nue­vo sis­te­ma de segu­ro nacio­nal de enfer­me­dad del gobierno de Allen­de, en nin­gún momen­to se pen­só incluir el de las fuer­zas arma­das. Cree­mos que fue todo un sím­bo­lo de la acti­tud con­ci­lia­do­ra del gobierno de la Uni­dad Popu­lar con los mili­ta­res y sus privilegios.

Mien­tras tan­to, las pre­sio­nes inter­na­cio­na­les no se hicie­ron espe­rar, la gue­rra cog­ni­ti­va y mediá­ti­ca se puso en fun­cio­na­mien­to y apa­re­cía en los gran­des medios de pren­sa esta­dou­ni­den­ses y euro­peos, la inca­pa­ci­dad del gobierno de Allen­de, cul­pán­do­lo de for­ma racis­ta y colo­nia­lis­ta, de la esca­sez de recur­sos en el país. La gue­rra into­xi­ca­ti­va, de esta for­ma, pre­ten­día así «matar dos pája­ros de un tiro». Por un lado, la esca­sez de recur­sos (artícu­los, mate­rias pri­mas y ser­vi­cios) se debía al blo­queo eco­nó­mi­co implan­ta­do por Esta­dos Uni­dos, al boi­cot a la pro­duc­ción de dichos artícu­los y ser­vi­cios, y a la mani­pu­la­ción de los mer­ca­dos inter­na­cio­na­les para per­ju­di­car la balan­za de pagos chi­le­na. Las pre­sio­nes eco­nó­mi­cas y finan­cie­ras que se cebó con el gobierno de Allen­de ya se vivie­ron en muchas otras oca­sio­nes con paí­ses recién inde­pen­di­za­dos de las colo­nias y con la revo­lu­ción cuba­na. Deci­mos que «matan dos pája­ros de un tiro» por­que al estran­gu­la­mien­to eco­nó­mi­co para que­brar a un gobierno lo unen al mito racis­ta de que estos gobier­nos no ges­tio­nan bien las polí­ti­cas de su país y ante el «des­or­den» solo nece­si­tan «mano dura».

Sin embar­go, pese a los blo­queos e inje­ren­cias de todo tipo de la bur­gue­sía chi­le­na y extran­je­ra, los resul­ta­dos posi­ti­vos del gobierno de Allen­de son incues­tio­na­bles y demos­tra­bles. Cuan­do Allen­de lle­gó al poder, el 47% de la pobla­ción esta­ba des­nu­tri­da, el 68% de los tra­ba­ja­do­res gana­ba menos de un sala­rio bási­co para sub­sis­tir y el índi­ce de des­em­pleo era del 6% en el con­jun­to del país y del 7,1% en San­tia­go. Más de una cuar­ta par­te de los habi­tan­tes de San­tia­go vivían en frá­gi­les barra­cas sin agua corrien­te. Mien­tras tan­to, la pro­duc­ción indus­trial se cifra­ba en tan solo un 75% de su capa­ci­dad25.

Pues bien, al año jus­to del gobierno de Uni­dad Popu­lar, la pro­duc­ción indus­trial había subi­do has­ta el 100% de su capa­ci­dad, el des­em­pleo había baja­do has­ta un 3,8% (5,5% en San­tia­go), los obre­ros gana­ban entre un 20 y un 30% más de sala­rio neto y el por­cen­ta­je de los ingre­sos nacio­na­les en sala­rios había subi­do del 51% de 1970 al 60,7% de 1971. Entre­tan­to la infla­ción se halla­ba con­te­ni­da en un 22% en 1971, cifra que con­tras­ta con la media de un 26,5% regis­tra­da en los años com­pren­di­dos entre 1965 y 1970. Qué duda cabe que todas estas mejo­ras pro­du­je­ron un aumen­to del poder adqui­si­ti­vo de la mayo­ría de la pobla­ción y, por tan­to, una mayor deman­da de artícu­los, mate­rias pri­mas y ser­vi­cios, como los ya refe­ri­dos de asis­ten­cia sani­ta­ria26.

Ante este aumen­to de la deman­da, el gobierno tuvo que aumen­tar la impor­ta­ción que jun­to a la baja­da del pre­cio del cobre (que repre­sen­ta­ba cer­ca del 80% de la entra­da de divi­sas a Chi­le), se creó la esca­sez de divi­sas y dete­rio­ro de la balan­za de pagos del país. Este pro­vo­ca­do estran­gu­la­mien­to eco­nó­mi­co incluía el blo­queo a la entra­da de pro­duc­tos, el pago de la CIA a los empre­sa­rios del trans­por­te que inten­si­fi­có el des­abas­te­ci­mien­to de pro­duc­tos esen­cia­les para la pobla­ción, para pro­vo­car el des­con­ten­to del pue­blo con­tra el gobierno de Allen­de y mos­trar al mun­do su inep­ti­tud. Como ya hemos comen­ta­do, lo que ya se sabía des­de el prin­ci­pio, aho­ra lo vemos escri­to en los docu­men­tos des­cla­si­fi­ca­dos. Todos los pasos que el gobierno de Richard Nixon lle­vó a cabo, des­de el blo­queo de la eco­no­mía chi­le­na has­ta impe­dir los cré­di­tos de los ban­cos más impor­tan­tes (Ban­co Inter­ame­ri­cano de Desa­rro­llo y Ban­co Mun­dial), pasan­do por la cons­pi­ra­ción en el Club de París para que no se per­mi­tie­ra rene­go­ciar los pagos de su deu­da exter­na. La Casa Blan­ca en Euro­pa occi­den­tal, con­cre­ta­men­te en Ale­ma­nia y el Esta­do fran­cés, con­si­guen mani­pu­lar el mer­ca­do mun­dial del cobre para que baja­ra su pre­cio27. El gobierno de Esta­dos Uni­dos sabía muy bien, y tenía amplia expe­rien­cia, de cómo mal­tra­tar y aplas­tar las nece­si­da­des, dere­chos y liber­ta­des de los pue­blos para seguir saqueán­do­los. Chi­le y su gobierno de la Uni­dad Popu­lar, esta­ba en su pun­to de mira.

Para ver el alcan­ce de dicho blo­queo hay que con­si­de­rar la depen­den­cia indus­trial que deja­ron los ante­rio­res gobier­nos. Las indus­trias más moder­nas chi­le­nas esta­ban con­tro­la­das en más del 30% por capi­tal extran­je­ro. Esta­dos Uni­dos ade­más de este con­trol por la pro­pie­dad y la depen­den­cia de maqui­na­ria, tam­bién ejer­cía un con­trol a tra­vés de las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras inter­na­cio­na­les. De esta for­ma, como aca­ba­mos de comen­tar, esas ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras deja­ron de dar cré­di­to al gobierno chi­leno (en un año el cré­di­to bajó de 525 millo­nes a poco más de 30 millo­nes de dóla­res). Un cré­di­to que hacía fal­ta para ali­men­tos, ser­vi­cios o maqui­na­ria, pero tam­bién para pagar los 3 billo­nes de dóla­res de deu­da exte­rior que el gobierno Frei había lega­do, que jun­to a Israel eran las más altas del mun­do. A este blo­queo exte­rior se sumó el blo­queo inte­rior de la bur­gue­sía, huel­gas polí­ti­cas, huel­ga de pro­pie­ta­rios de camio­nes, que para­li­zó todo el trans­por­te28. Ele­men­tos esen­cia­les y pre­pa­ra­to­rios, en el caso de que estas medi­das fra­ca­sa­ran, para recu­rrir a la vio­len­cia pura y dura del gol­pe militar.

Como sabe­mos, estas pre­sio­nes eco­nó­mi­cas fra­ca­sa­ron por muchos moti­vos, el prin­ci­pal la con­cien­cia y capa­ci­dad de resis­ten­cia y lucha del pue­blo chi­leno. Tam­bién por­que, aun­que en gene­ral esto pro­vo­có el racio­na­mien­to de ali­men­tos, los ali­men­tos esen­cia­les eran aho­ra más acce­si­bles a las cla­ses popu­la­res que, ade­más, sabían lo que esta­ba pasan­do. Como dice la can­ción popu­lar chi­le­na: «Com­par­tir la rique­za, hijo mío, para algu­nos es tener menos y para otros tener más». Lo mis­mo ocu­rría con los ser­vi­cios sani­ta­rios que pese al blo­queo había mejo­ra­do la asis­ten­cia a la amplia mayo­ría de la pobla­ción que per­ci­bía la mejo­ra res­pec­to a gobier­nos ante­rio­res. Dicho esto, debe­mos recal­car que las pre­sio­nes exter­nas de las bur­gue­sías loca­les y extran­je­ras sobre el gobierno de la Uni­dad Popu­lar inci­die­ron gra­ve­men­te sobre sus con­tra­dic­cio­nes inter­nas, ante el avan­ce de la movi­li­za­ción popu­lar debe­mos resal­tar dos ele­men­tos que no pudie­ron afron­tar la embes­ti­da de la bru­ta­li­dad bur­gue­sa: uno, la ausen­cia de una poten­te orga­ni­za­ción obre­ra y comu­nis­ta inte­gra­da con esa impre­sio­nan­te lucha popu­lar; y, dos, las vaci­la­cio­nes e ilu­sio­nes refor­mis­tas del gobierno de Allen­de29, que no pode­mos desa­rro­llar por moti­vos de espacio.

Tras el gol­pe fas­cis­ta de Pinochet

Como ya hemos comen­ta­mos, el gol­pe de Esta­do fas­cis­ta en Chi­le tuvo impor­tan­tes con­se­cuen­cias den­tro del país, pero tam­bién a nivel inter­na­cio­nal. Las reper­cu­sio­nes a nivel interno fue­ron dra­má­ti­cas y a todos los nive­les de la vida del pue­blo tra­ba­ja­dor chi­leno. A los miles de ase­si­na­tos, tor­tu­ra­dos, «des­apa­re­ci­dos» pro­vo­ca­dos por la jun­ta mili­tar con la ayu­da de los ser­vi­cios de inte­li­gen­cia de Esta­dos Uni­dos, se une una emi­gra­ción for­zo­sa y una explo­ta­ción sal­va­je a las cla­ses popu­la­res que las empo­bre­cie­ron enor­me­men­te. Terror y explo­ta­ción que que­bró al país dejan­do en su memo­ria unas lec­cio­nes imborrables.

Tras el gol­pe, se des­ba­ra­ta los avan­ces del gobierno de la Uni­dad Popu­lar de Sal­va­dor Allen­de. En el sec­tor salud se retro­ce­de de tal for­ma que el minis­tro de Sani­dad es un coro­nel y las ins­ti­tu­cio­nes sani­ta­rias esta­rán con­tro­la­das por mili­ta­res. Ade­más, la Aso­cia­ción Médi­ca Chi­le­na vuel­ve a tener el con­trol del Segu­ro Nacio­nal de Enfer­me­dad. En otros sec­to­res, las indus­trias nacio­na­li­za­das vuel­ven a sus anti­guos pro­pie­ta­rios o serán gene­ro­sa­men­te recom­pen­sa­dos. Las minas de cobre nacio­na­li­za­das tam­bién vuel­ven a la pro­pie­dad injus­ta de empre­sa­rios esta­dou­ni­den­ses y Pino­chet, en una entre­vis­ta, dice tex­tual­men­te: «no es éti­co que noso­tros los chi­le­nos nos apo­de­re­mos de lo que no nos per­te­ne­ce», como buen fas­cis­ta recla­ma­ba el sacro­san­to dere­cho a la pro­pie­dad pri­va­da. Se abren las puer­tas a las inver­sio­nes extra­je­ras y tras el gol­pe todos los ban­cos que se nega­ban a dar cré­di­tos a Chi­le, como el Ban­co Mun­dial o el Ban­co de Desa­rro­llo Lati­no­ame­ri­cano, vuel­ven a con­ce­der prés­ta­mos al régi­men fas­cis­ta. Al poco del gol­pe, la admi­nis­tra­ción Nixon apro­bó un cré­di­to de 24 millo­nes de dóla­res a la Jun­ta mili­tar fas­cis­ta para la com­pra de 120.000 tone­la­das de tri­go. Este cré­di­to repre­sen­ta­ba ocho veces el total de mate­rias pri­mas en los tres años de gobierno de Allen­de30. Vemos, por tan­to, cómo las polí­ti­cas al «desa­rro­llo» que implan­ta­ron, e implan­tan, los paí­ses impe­ria­lis­tas, Esta­dos Uni­dos y la Unión Euro­pea, van a favo­re­cer a las bur­gue­sías loca­les y forá­neas para su enri­que­ci­mien­to a cos­ta del empo­bre­ci­mien­to del pueblo.

Efec­ti­va­men­te, las con­se­cuen­cias del gol­pe para el pue­blo fue­ron dra­má­ti­cas y se mos­tra­ban fun­da­men­tal­men­te en el empo­bre­ci­mien­to de las cla­ses obre­ras y cam­pe­si­nas. En el sec­tor salud se aca­ba con la demo­cra­ti­za­ción de los ser­vi­cios sani­ta­rios, que son con­tro­la­dos por los mili­ta­res y la Aso­cia­ción Médi­ca Chi­le­na. Se vuel­ve a poten­ciar los cen­tros hos­pi­ta­la­rios y se redu­cen los recur­sos y hora­rio en los cen­tros sani­ta­rios pri­ma­rios. Tam­bién se ter­mi­na con el con­trol obre­ro de las fábri­cas, se prohí­ben los sin­di­ca­tos y se encar­ce­lan, o matan, a sus diri­gen­tes, inclui­dos los del sec­tor de la sani­dad. Se prohi­bie­ron todos los par­ti­dos polí­ti­cos y se dejó fue­ra de la ley a los par­ti­dos de la cla­se obre­ra. Solo dejan algún tipo de dere­chos a los par­ti­dos que la jun­ta con­si­de­ra «patrió­ti­cos». Se aban­do­na­ron los con­tro­les de pre­cios y los comer­cios se lle­nan de pro­duc­tos para la cla­se alta y media mien­tras se inte­rrum­pe el pro­gra­ma de dis­tri­bu­ción de leche31.

La repre­sión tam­bién se ceba con­tra los y las tra­ba­ja­do­ras del sec­tor salud, por ejem­plo, con­tra el sec­tor médi­co que no secun­dó la huel­ga médi­ca con­tra el gobierno de Sal­va­dor Allen­de. Sus nom­bres fue­ron faci­li­ta­dos a la poli­cía por la Aso­cia­ción Médi­ca Chi­le­na. Tam­bién con­tra el movi­mien­to en pro de la salud públi­ca, que apo­yó a Allen­de. Fue­ron expul­sa­dos 82 de los 110 miem­bros de la facul­tad. Todas las escue­las de medi­ci­na y demás cen­tros uni­ver­si­ta­rios del país fue­ron pues­tos bajo con­trol mili­tar. Son aho­ra mili­ta­res todos los rec­to­res y deca­nos32.

Des­de una pers­pec­ti­va de cin­cuen­ta años, la evo­lu­ción que ha segui­do el gol­pe chi­leno tie­ne ele­men­tos comu­nes a otros dis­tan­tes en el tiem­po y el espa­cio, como lo que ocu­rrió con el gol­pe fas­cis­ta en el Esta­do espa­ñol, tras años de mano de hie­rro con­tra la cla­se tra­ba­ja­do­ra, cam­bian –para con­ti­nuar con los mis­mos pri­vi­le­gios bur­gue­ses y de las mul­ti­na­cio­na­les– con mano de hie­rro y guan­te que enmas­ca­re el ata­que. La lar­ga som­bra del gol­pe fas­cis­ta de Pino­chet sigue en la actua­li­dad. Ya hemos habla­do de la impu­ni­dad de la dura repre­sión con­tra las movi­li­za­cio­nes de 2019 o la repre­sión con­tra la jus­ta lucha del pue­blo mapu­che o la recien­te ley del gati­llo fácil, por poner solo unos pocos ejem­plos. El guan­te enmas­ca­ra los gol­pes, pero no los evi­ta. El hecho es que la domi­na­ción de una bur­gue­sía chi­le­na más ami­ga que nun­ca del impe­ria­lis­mo de Esta­dos Uni­dos sigue repri­mien­do y explo­tan­do al pue­blo chi­leno y empobreciéndolo.

En estas déca­das, con­ti­núan y se pro­fun­di­zan las pri­va­ti­za­cio­nes de los ser­vi­cios sani­ta­rios jun­to al empeo­ra­mien­to de la cali­dad de vida y pér­di­da de salud del pue­blo chi­leno. Las pri­va­ti­za­cio­nes enri­que­cen a los sec­to­res nacio­na­les y extran­je­ros de la salud y se dete­rio­ra los ser­vi­cios públi­cos que ven cre­cer las lis­tas de espe­ra para la aten­ción de la infan­cia y la pobla­ción en gene­ral33. Esto es debi­do al ver­ti­gi­no­so cre­ci­mien­to de las enti­da­des pri­va­das de salud con un aumen­to del tras­pa­so de dine­ro públi­co a la red pri­va­da. Esta san­gría de dine­ro públi­co a la pri­va­da se mues­tra con cifras, entre 2005 y 2012, alcan­zó en Chi­le los 6.809 millo­nes de euros en con­ve­nios, com­pra de ser­vi­cios y sub­si­dios34. A esto se une la insu­fi­cien­te inver­sión que el Esta­do capi­ta­lis­ta chi­leno dedi­ca al bien­es­tar del pue­blo, inclui­da su salud, por­que para ellos no es pro­duc­ti­va a no ser que ayu­de al nego­cio del sec­tor pri­va­do. Todo esto pro­vo­ca, de for­ma simi­lar a otros paí­ses capi­ta­lis­tas euro­peos, un estran­gu­la­mien­to y dete­rio­ro de los sis­te­mas públi­cos de salud y un for­ta­le­ci­mien­to de los pri­va­dos35.

El hecho es que en Chi­le exis­te una red públi­ca de salud de la más degra­da­da y des­igual del mun­do y que tam­bién se apre­cia en los aspec­tos pre­ven­ti­vos y de salud públi­ca cla­ra­men­te insu­fi­cien­tes. Una mues­tra de esta situa­ción de dete­rio­ro son las con­se­cuen­cias tan dra­má­ti­cas que tuvo la pobla­ción en Chi­le ante la pan­de­mia de Covid-19, con una de las mayo­res tasas de infec­ción y de mor­ta­li­dad de los paí­ses de Nues­tra­mé­ri­ca. Coin­ci­di­mos con otras orga­ni­za­cio­nes chi­le­nas en que la situa­ción del sis­te­ma públi­co de salud es una mues­tra, un refle­jo, de la socie­dad chi­le­na actual, ven­di­da al impe­ria­lis­mo de Esta­dos Uni­dos y a las trans­na­cio­na­les que siguen opri­mien­do a su pue­blo36.

La evo­lu­ción del capi­ta­lis­mo en estos cin­cuen­ta años

Aun­que no hemos podi­do pres­tar la aten­ción que nos hubie­se gus­ta­do a los crí­me­nes pino­che­tis­tas con­tra la salud inte­gral del pue­blo chi­leno, la fero­ci­dad pino­che­tis­ta des­cri­ta arri­ba, esta­ba estra­té­gi­ca­men­te pla­ni­fi­ca­da a par­tir de las lec­cio­nes obte­ni­das por el impe­ria­lis­mo en crí­me­nes masi­vos ante­rio­res, pero Pino­chet acon­se­ja­do por Esta­dos Uni­dos apli­có inno­va­cio­nes repre­si­vas en las que no pode­mos exten­der­nos aho­ra. Por esto, el gol­pe con­tra Allen­de de 1973 ade­lan­ta­ba algu­nas carac­te­rís­ti­cas de gol­pes pos­te­rio­res, por lo que aho­ra debe­mos hacer­nos la pre­gun­ta sobre ¿dón­de y cómo están aho­ra los dere­chos huma­nos des­de que se pro­cla­ma­ron tan pom­po­sa­men­te en 1948?37 No es una pre­gun­ta retó­ri­ca por­que, por citar un caso, el esta­do de Lui­sia­na se posi­cio­nó en 2022 a favor de no abo­lir la escla­vi­tud38. O por citar otro caso igual­men­te esca­lo­frian­te, una des­ta­ca­da dere­chis­ta espa­ño­la pro­pa­ga el nega­cio­nis­mo his­tó­ri­co y éti­co al decir que la izquier­da pro­vo­ca la «cul­tu­ra de la envi­dia» de los pobres con­tra los ricos y que la «jus­ti­cia social» es un inven­to de esa izquier­da envi­dio­sa39.

Pero para cono­cer el aho­ra debe­mos cono­cer el ayer, por­que la bru­ta­li­dad de 1973 no fue sino un paso más en la lar­ga his­to­ria de atro­ci­da­des des­ata­da por el impe­ria­lis­mo con la mal lla­ma­da Gue­rra Fría. Se tra­ta­ba de impe­dir que los pue­blos se dota­ran de pode­res pro­pios, socia­lis­tas, para resol­ver sus nece­si­da­des vita­les, supe­rar los atra­sos y la pobre­za acre­cen­ta­da por la expo­lia­ción impe­ria­lis­ta y aumen­tar así sus libertades.

La CIA dio un gol­pe mili­tar en 1954 para impe­dir la refor­ma agra­ria diri­gi­da por un gobierno ele­gi­do demo­crá­ti­ca­men­te en Gua­te­ma­la, ase­si­nan­do a más de 100.000 per­so­nas: tras estu­diar sus resul­ta­dos, un gene­ral gua­te­mal­te­co for­ma­do por los yan­quis escri­bió que «bas­ta con matar al 30% de la pobla­ción para obte­ner la paz»40. La secuen­cia de necesidad/​derecho/​libertad es aquí paten­te: urgi­do por sus nego­cios Esta­dos Uni­dos nece­si­ta­ba masa­crar al pue­blo gua­te­mal­te­co, lo hizo prac­ti­can­do su dere­cho a poseer y con­tro­lar Nues­tra­mé­ri­ca tal como decía la Decla­ra­ción Mon­roe de 1823 y lo vol­vió a decir Kís­sin­ger41 ponien­do a Chi­le como ejem­plo, todo ello para aumen­tar la liber­tad bur­gue­sa yan­qui, a cos­ta de las nece­si­da­des, dere­chos y liber­ta­des de Guatemala.

El ase­si­na­to de casi un millón de per­so­nas en Indo­ne­sia, en octu­bre de 1965, para fre­nar en seco el avan­ce de la auto­or­ga­ni­za­ción popu­lar en bus­ca de con­quis­tas demo­crá­ti­cas que podrían haber desem­bo­ca­do en una revo­lu­ción socia­lis­ta, fue el anun­cio más cru­do y estre­me­ce­dor de lo que suce­de­ría en Chi­le ocho años des­pués. Vin­cent Bevins es autor de una esca­lo­frian­te inves­ti­ga­ción al res­pec­to42. Con razón, el autor sos­tie­ne que aque­lla matan­za mol­deó nues­tro mun­do por­que Esta­dos Uni­dos y sus alia­dos vie­ron con satis­fac­ción que el terror masi­vo apli­ca­do de gol­pe pue­de rom­per el espi­na­zo de la con­cien­cia y la auto­or­ga­ni­za­ción de un pue­blo rebel­de. Par­tien­do de las dife­ren­cias entre el gol­pe mili­tar bra­si­le­ño de 1964 con el plan Yakar­ta de un año des­pués, Nao­mi Klein ase­gu­ra que el impe­ria­lis­mo pre­pa­ró el gol­pe de Pino­chet con­tra el gobierno popu­lar de Sal­va­dor Allen­de según lo apren­di­do en Indo­ne­sia, don­de las per­so­nas fue­ron «masa­cra­das a miles» citan­do al dia­rio Times43.

Alber­to Rojas Andra­de mues­tra como el impe­ria­lis­mo apli­có a Nues­tra­mé­ri­ca44 el méto­do Yakar­ta con­ve­nien­te­men­te adap­ta­do a aque­llas con­di­cio­nes. Más recien­te­men­te René Vega Can­tor ha defi­ni­do aquel méto­do inhu­mano como un geno­ci­dio capi­ta­lis­ta doble­men­te exi­to­so expor­ta­do a todo el mun­do45, como se ha demos­tra­do con las inter­ven­cio­nes per­ma­nen­tes de la OTAN en Euro­pa y recien­te­men­te en Nues­tra­mé­ri­ca: la Red Gla­dio46, por ejem­plo, que ha teni­do y sigue tenien­do rami­fi­ca­cio­nes por otros muchos paí­ses que no solo en Italia.

Aquel geno­ci­dio en Indo­ne­sia vol­vió a con­fir­mar algo que ya se sabía con ante­la­ción a la doc­tri­na geno­ci­da nazi: la inter­ac­ción entre la repre­sión alea­to­ria, la repre­sión cal­cu­la­da y las for­mas de exter­mi­nio más abar­ca­do­ras y pre­ci­sas, pue­de lle­gar a ser extre­ma­da­men­te efec­ti­va duran­te varias gene­ra­cio­nes, pero siem­pre que las fuer­zas revo­lu­cio­na­rias hayan sido sor­pren­di­das y aniquiladas.

Es tal la impor­tan­cia de esta expe­rien­cia his­tó­ri­ca para la teo­ría mar­xis­ta del derecho/​necesidad/​libertad, que vol­ve­re­mos sobre ella des­pués de haber dicho algo sobre el Plan Cón­dor por­que fue tan­to un Plan Yakar­ta de 1965 como un pino­che­ta­zo de 1973, sin olvi­dar­nos de las inno­va­cio­nes cri­mi­na­les desa­rro­lla­das por los nazis y mejo­ra­das por los fran­ce­ses con­tra Arge­lia y Viet­nam, por citar algu­nos pocos exter­mi­nios de los muchos que hubo en la mal lla­ma­da Gue­rra Fría. Des­de una visión muy amplia, lo que dota a su inves­ti­ga­ción his­tó­ri­ca de una soli­dez teó­ri­ca supe­rior por ejem­plo a la de N. Klein, J.D. Cock­croft hace un reco­rri­do por los prin­ci­pa­les Esta­dos en los que más gol­peó el Plan Cón­dor –Para­guay, Chi­le, Argen­ti­na, Uru­guay y Bra­sil47– sacan­do a la luz la esen­cia de la dic­ta­du­ra del capi­tal que impu­so el Plan Cón­dor. Por su par­te, Josep Fon­ta­na ha escri­to la que pro­ba­ble­men­te sea la mejor sín­te­sis del horror48 apli­ca­do con­tra tan­tos pue­blos trabajadores.

El océano de san­gre de 1965 en Indo­ne­sia fue fácil­men­te ocul­ta­do en el Occi­den­te impe­ria­lis­ta. La dic­ta­du­ra bra­si­le­ña de 1964 y la cruel­dad fran­ce­sa con­tra Viet­nam en 1946 – 1954 y en Arge­lia en 1954 – 1961, por citar algu­nas, tam­bién fue­ron sua­vi­za­das por la nue­va indus­tria de la mani­pu­la­ción polí­ti­co-mediá­ti­ca que irrum­pía con fuer­za en un con­tex­to socio­eco­nó­mi­co que aún no había entra­do en la cri­sis de fina­les de esa déca­da. Sin embar­go, el gol­pe fas­cis­ta en Chi­le en 1973 se daba en un con­tex­to muy dife­ren­te: seve­ra cri­sis socio­eco­nó­mi­ca, fuer­tes luchas de cla­ses y de libe­ra­ción nacio­nal, per­cep­ti­ble ago­ta­mien­to yan­qui en 1971, irrup­ción de nue­vas gene­ra­cio­nes juveniles…

En este con­tex­to el impe­ria­lis­mo debía ocul­tar la masa­cre del Cón­dor: lo hizo tan bien que solo des­pués de tres déca­das se des­cu­brie­ron los «Archi­vos del Terror»49. Entre otras muchas inves­ti­ga­cio­nes sobre aque­llos sal­va­jis­mos, des­ta­ca la de Mar­tín Alma­da por­que demos­tró median­te un rigu­ro­so estu­dio de miles de docu­men­tos que el Plan Cón­dor, acti­va­do en 1975, fue idea­do y orga­ni­za­do por Esta­dos Uni­dos con la cola­bo­ra­ción fer­vo­ro­sa de las bur­gue­sías y Esta­dos de Nues­tra­mé­ri­ca50. Fue pre­ci­sa­men­te en 1977 cuan­do Fidel Cas­tro advir­tió pre­mo­ni­to­ria­men­te que el impe­ria­lis­mo esta­ba crean­do una ideo­lo­gía de los dere­chos huma­nos des­ti­na­da a legi­ti­mar su domi­na­ción. Lo decía des­de el pri­mer terri­to­rio libre de Amé­ri­ca, Cuba, en el que sin embar­go el Pen­tá­gono ocu­pa­ba y ocu­pa por la fuer­za la zona de Guan­tá­na­mo, feroz labo­ra­to­rio de exter­mi­nio humano en vida que es una autén­ti­ca «vitri­na de la “jus­ti­cia”»51 yanqui.

Guan­tá­na­mo y demás fábri­cas de ani­qui­la­mien­to –Abu Ghraib52– son otro ejem­plo del pro­ce­so que va de la nece­si­dad del opre­sor de ampliar su liber­tad de opre­sión median­te su dere­cho a opri­mir. Esta y otras cár­ce­les impe­ria­lis­tas mues­tran algo que reco­rre la doc­tri­na repre­si­va del capi­tal inter­na­cio­nal y que se creía que ya esta­ba al bor­de de des­apa­re­cer del todo por el influ­jo de la Decla­ra­ción Uni­ver­sal de los Dere­chos Huma­nos de 1948: la acti­va­ción mate­rial y moral del terror páni­co, como en 1954 cuan­do se vio que el ase­si­na­to de un ter­cio de la pobla­ción garan­ti­za­ba la «paz». Lo que le reco­rre a esta doc­tri­na repre­si­va es la sabia, astu­ta y siem­pre actua­li­za­da inter­ac­ción entre la repre­sión alea­to­ria y la repre­sión cal­cu­la­da con los efec­tos demo­le­do­res que bus­ca tener en la estruc­tu­ra psí­qui­ca de las masas alie­na­das, para anu­lar en ellas el grue­so o la tota­li­dad de racio­na­li­za­ción crí­ti­ca de la pra­xis de lucha por los dere­chos, nece­si­da­des y liber­ta­des. Sin embar­go, esa anu­la­ción no siem­pre tie­ne éxi­to, sino que fra­ca­sa con rela­ti­va fre­cuen­cia gra­cias a la orga­ni­za­ción de los y las opri­mi­das, como veremos.

En 1990 se publi­có en espa­ñol el libro de W. Schulz en el que habla­ba del «ele­men­to alea­to­rio»53 pre­sen­te en la repre­sión tal como se apli­ca­ba en aque­llos años. F. Neu­mann54 obser­vó que la repre­sión alea­to­ria nazi pue­de gene­rar pasi­vi­dad e inde­fen­sión ante un poder impre­de­ci­ble, arbi­tra­rio, recu­pe­ran­do el con­cep­to de Mys­te­rium Tre­men­dum crea­do por Rudolf Otto. El terror alea­to­rio fue un inven­to muy anti­guo, tan­to o más que el «terror cal­cu­la­do» cita­do ya por Heró­do­to55 que no es sino la dosi­fi­ca­da pro­vo­ca­ción del mie­do en cual­quie­ra de sus expre­sio­nes. Aho­ra bien, los lími­tes del terror repre­si­vo uni­fi­ca­do en ambas for­mas que­da­ron paten­tes muy pron­to en la his­to­ria de la lucha de cla­ses y de libe­ra­ción nacio­nal pre­ca­pi­ta­lis­ta: Asi­ria fue borra­da del mapa en el ‑612 cuan­do se suble­va­ron los pue­blos opri­mi­dos y esta­lla­ron las con­tra­dic­cio­nes socio­eco­nó­mi­cas que se habían ido ges­tan­do en el impe­rio56.

Des­de antes de aque­lla derro­ta todos los pode­res injus­tos, opre­so­res, habían com­bi­na­do ambas for­mas de terror, el cal­cu­la­do y el alea­to­rio, en diver­sas dosis según sus nece­si­da­des. Des­pués siem­pre se han esfor­za­do en per­fec­cio­nar y agi­li­zar lo alea­to­rio y lo cal­cu­la­do de las repre­sio­nes y vio­len­cias. Más ade­lan­te vere­mos que esa com­bi­na­ción está lle­gan­do a nive­les excel­sos en el capi­ta­lis­mo actual gra­cias, entre otras cosas, al desa­rro­llo impa­ra­ble de la finan­cia­ri­za­ción. Mien­tras tan­to, y vol­vien­do a la épo­ca que tra­ta­mos aho­ra, debe­mos decir que la adver­ten­cia de Fidel Cas­tro en 1977 sobre la natu­ra­le­za y fun­ción de los dere­chos bur­gue­ses fue igno­ra­da com­ple­ta­men­te por la inte­lec­tua­li­dad pro­gre­sis­ta y has­ta mar­xis­ta de los paí­ses imperialistas.

¿Qué dijo Fidel Cas­tro?: «Al impe­ria­lis­mo le ha dado aho­ra por la manía de hablar de los dere­chos huma­nos, para los impe­ria­lis­tas los dere­chos huma­nos equi­va­len al dere­cho a la dis­cri­mi­na­ción racial, el dere­cho a la opre­sión de la mujer, el dere­cho a saquear los recur­sos natu­ra­les de los pue­blos; para los impe­ria­lis­tas los dere­chos huma­nos son el vicio, la mise­ria, la pobre­za, la igno­ran­cia. Solo los paí­ses revo­lu­cio­na­rios lucha­mos ver­da­de­ra­men­te por dere­chos huma­nos, por la dig­ni­dad del hom­bre, por la liber­tad de los pue­blos»57.

Según Fidel Cas­tro, el racis­mo y la opre­sión de la mujer son dere­chos bur­gue­ses, como lo son los del saqueo y expo­lio de los pue­blos: los dere­chos huma­nos impe­ria­lis­tas son el vicio, la mise­ria, la pobre­za, la igno­ran­cia. Son dere­chos reales, coti­dia­nos, por­que son impres­cin­di­bles para el capi­tal, y por eso se prac­ti­can a dia­rio aun­que la fal­sa y cíni­ca doble moral bur­gue­sa se empe­ci­ne en decir lo con­tra­rio. Cíni­ca y doble moral occi­den­tal por­que, ade­más de su com­po­nen­te cris­tiano his­tó­ri­co, tam­bién tie­ne una mora­li­dad neo­li­be­ral58 que vie­ne del indi­vi­dua­lis­mo de los siglos XVII-XVIII. Son dere­chos prác­ti­cos de y para una mino­ría explo­ta­do­ra por­que son inse­pa­ra­bles de los bene­fi­cios que obtie­nen y de los dolo­res y pade­ci­mien­tos que cau­san a la mayo­ría de la huma­ni­dad. Los dere­chos huma­nos revo­lu­cio­na­rios son, por el con­tra­rio, todos aque­llos que luchan con­tra el patriar­ca­do y el racis­mo, con­tra el impe­ria­lis­mo y a favor de la liber­tad de los pue­blos y de su dignidad.

Exis­ten, por tan­to, dere­chos anta­gó­ni­cos e irre­con­ci­lia­bles, y cuan­do cho­can dos dere­chos igua­les y con­tra­rios, deci­de la fuer­za59, como afir­ma El Capi­tal. ¿Por qué solo la fuer­za resuel­ve esa «anti­no­mia», en cur­si­va por Marx? Por­que la necesidad/​derecho a la explo­ta­ción cho­ca con la necesidad/​derecho a no ser explo­ta­do: el dere­cho del capi­tal con­tra el dere­cho del tra­ba­jo. La vio­len­cia opre­so­ra es inhe­ren­te al capi­tal por­que «el capi­tal va con­vir­tién­do­se, ade­más, en un régi­men coac­ti­vo, que obli­ga a la cla­se obre­ra a eje­cu­tar más tra­ba­jo del que exi­ge el estre­cho círcu­lo de sus nece­si­da­des ele­men­ta­les»60. Marx remar­ca con cur­si­vas el régi­men coac­ti­vo del capi­tal. La insis­ten­cia en el con­cep­to de «nece­si­dad», pre­sen­te en toda la obra mar­xis­ta, nos lle­va a las con­tra­dic­cio­nes que des­en­ca­de­nan el esta­lli­do de las vio­len­cias enfren­ta­das: la nece­si­dad, el dere­cho y la liber­tad bur­gue­sa son inver­sa­men­te pro­por­cio­na­les a la nece­si­dad, al dere­cho y la liber­tad de la huma­ni­dad tra­ba­ja­do­ra. Esta y no otra son la uni­dad y lucha de con­tra­rios que bulle en el inte­rior de esa nebu­lo­sa abs­trac­ta que son los lla­ma­dos dere­chos humanos.

La coac­ción es una reali­dad socio­his­tó­ri­ca y psi­co­fí­si­ca obje­ti­va que se mate­ria­li­za con múl­ti­ples con­cre­cio­nes, tam­bién sub­je­ti­vas. Para saber la esen­cia de la coac­ción debe­mos lle­gar a su raíz explo­ta­do­ra y en base a ella defi­nir la uni­dad y lucha de con­tra­rios que se libra en cual­quier nece­si­dad, dere­cho y liber­tad. Agnes Heller mues­tra como tres de las gran­des apor­ta­cio­nes de Marx al cono­ci­mien­to humano –fuer­za de tra­ba­jo, plus­va­lía y valor de uso– giran alre­de­dor de su con­cep­to de nece­si­dad61, en cur­si­va por la auto­ra, que indi­ca que Marx puso un vigo­ro­so énfa­sis en la con­tra­dic­ción entre, por un lado, el hecho de que el capi­ta­lis­mo pro­du­ce «múl­ti­ples y ricas» nece­si­da­des mien­tras que, por el lado anta­gó­ni­co con­de­na al pro­le­ta­ria­do a estar «exen­to de nece­si­da­des». De esta con­tra­dic­ción sur­ge el con­cep­to de «nece­si­da­des radi­ca­les» y la lucha revo­lu­cio­na­ria por su satis­fac­ción, has­ta lograr «un ser humano rico en nece­si­da­des»62.

Natu­ral­men­te no habla­mos de feti­ches y de fal­sas nece­si­da­des alie­na­das crea­das por el con­su­mis­mo com­pul­si­vo bur­gués, sino del hecho de que el avan­ce de las fuer­zas pro­duc­ti­vas tien­de a gene­rar nece­si­da­des cua­li­ta­ti­vas, de desa­rro­llo omni­la­te­ral y crea­ti­vo, de «nece­si­da­des radi­ca­les» que van a la raíz de la con­tra­dic­ción para des­de su inte­rior, rom­per las «cade­nas radi­ca­les»63 que opri­men al ser humano. Son las rela­cio­nes de pro­pie­dad bur­gue­sa las que impi­den que se mate­ria­li­cen las poten­cia­li­da­des mul­ti­di­men­sio­na­les inser­tas en las fuer­zas pro­duc­ti­vas. Alfon­so Ibá­ñez expli­ca cómo la satis­fac­ción de las «nece­si­da­des radi­ca­les» solo pue­de irse resol­vien­do median­te «el socia­lis­mo como demo­cra­cia radi­cal»64, una de cuyas pri­me­ras con­quis­tas ha de ser la reduc­ción drás­ti­ca del tiem­po explo­ta­do y el corres­pon­dien­te aumen­to del tiem­po libre, crea­ti­vo y colec­ti­vo. La acción revo­lu­cio­na­ria que da fon­do y for­ma a la cate­go­ría de derecho/​necesidad/​libertad tie­ne uno de sus gran­des obje­ti­vos irre­nun­cia­bles en la mul­ti­pli­ca­ción del tiem­po no explo­ta­do ni explo­ta­dor65.

El lis­ta­do de dere­chos anta­gó­ni­cos de Fidel Cas­tro se basa en la lógi­ca dia­léc­ti­ca de Marx sobre la nece­si­dad de la pra­xis comu­nis­ta como la úni­ca fuer­za cons­cien­te que pue­de aca­bar con la mise­ria obje­ti­va y sub­je­ti­va con­sus­tan­cial a la explo­ta­ción de la fuer­za de tra­ba­jo y a la plus­va­lía. La «demo­cra­cia radi­cal» socia­lis­ta deve­la­rá los arca­nos del Mys­te­rium Tre­men­dum, que nos remi­ten al feti­chis­mo de la mer­can­cía, con el con­trol pla­ni­fi­ca­do del valor de uso ace­le­ran­do así el sal­to del rei­no de la nece­si­dad al rei­no de la liber­tad. Dado que la mise­ria sub­je­ti­va, el terror incons­cien­te a la repre­sión alea­to­ria y cal­cu­la­da, sur­ge tan­to del feti­chis­mo de la mer­can­cía como de la acción del Esta­do como for­ma polí­ti­co-mili­tar del capi­tal, es impres­cin­di­ble la lucha intran­si­gen­te por la liber­tad socia­lis­ta66, enemi­ga mor­tal de la burguesa.

La cas­ta inte­lec­tual pro­gre y el grue­so de la blan­da izquier­da euro­cén­tri­ca recha­zan o no tie­nen esta visión dia­léc­ti­ca de la necesidad/​derecho/​libertad, sino que la cas­tran has­ta cen­trar­se exclu­si­va­men­te en el dere­cho. Una excep­ción par­cial y por ello meri­to­ria, vien­do el desier­to teó­ri­co, la tene­mos en Fran­cis­co Eri­ce que resal­ta las tres carac­te­rís­ti­cas del argu­men­ta­rio mar­xis­ta sobre los dere­chos huma­nos: recha­za su «natu­ra­li­za­ción» por­que son socio­his­tó­ri­cos, mar­ca­dos por la lucha de cla­ses; recha­za su «indi­vi­dua­li­za­ción», por­que son colec­ti­vos, socia­les y no indi­vi­dua­les; y cri­ti­ca radi­cal­men­te que son un fac­tor legi­ti­ma­dor del orden del capi­tal67. Noso­tros aña­di­mos que la abs­trac­ción y vacia­mien­to de su con­te­ni­do social per­mi­te la mani­pu­la­ción de los dere­chos por el capi­tal negan­do su his­to­ri­ci­dad y su esen­cia de cla­se domi­nan­te, de nación opre­so­ra y de sexo-géne­ro masculino.

Se com­pren­de­rá que no poda­mos exten­der­nos aquí en otras inter­pre­ta­cio­nes y diva­ga­cio­nes dife­ren­tes y de peor cali­dad que la arri­ba vis­ta, por lo que nos limi­ta­mos a dos ejem­plos: uno, el de la pos­tu­ra par­cial­men­te mar­xis­ta que por ello mis­mo gene­ra des­con­cier­to y con­fu­sión en la cues­tión de la «dife­ren­cia» entre el mar­xis­mo sin poder y el mar­xis­mo con poder, del anta­go­nis­mo entre los dere­chos bur­gue­ses y los dere­chos socia­lis­tas lo tene­mos en el artícu­lo de Lui­gi Ferra­jo­li al res­pec­to68; otro es el de Matías Cris­to­bo que se limi­ta a un aná­li­sis «des­de lo polí­ti­co»69 dejan­do en el aire muchí­si­mas cues­tio­nes vita­les que debie­ra haber cita­do siquie­ra de pasa­da, para recor­dar que son par­te del deba­te, aun­que no las pue­da desarrollar.

La impor­tan­cia de la lucha intran­si­gen­te por la reso­lu­ción de nece­si­da­des y con­quis­ta de dere­chos y liber­ta­des se mul­ti­pli­ca en las fases de aumen­to de la lucha de cla­ses en lar­gos con­tex­tos de duras medi­das anti­cri­sis impues­tas por la bur­gue­sía, en los que se incre­men­ta la pola­ri­za­ción entre blo­ques enfren­ta­dos, como lo sugie­re la inves­ti­ga­ción de las cua­tro últi­mas déca­das en Euro­pa70. Pre­ci­sa­men­te es en con­tex­tos así cuan­do los par­ti­dos que fue­ron de izquier­da, como el Par­ti­do Comu­nis­ta Fran­cés, cul­mi­nan su inte­gra­ción en el blo­que refor­mis­ta al acep­tar la exi­gen­cia bur­gue­sa de avan­zar en la liqui­da­ción del gas­to públi­co, de ayu­das socia­les y de dere­chos con­cre­tos arran­ca­dos con las luchas71, para impo­ner la total pri­va­ti­za­ción de la super­vi­ven­cia empobrecida.

La pri­va­ti­za­ción gene­ra­li­za­da ten­den­te a la abso­lu­ta del gas­to públi­co inver­ti­do en man­te­ner la «paz social» es una nece­si­dad obje­ti­va del capi­ta­lis­mo con­di­cio­na­da su fero­ci­dad por la lucha de cla­ses. Es una nece­si­dad por­que todo gas­to públi­co es impro­duc­ti­vo y por tan­to un des­pil­fa­rro72 para la bur­gue­sía que solo lo tole­ra en la míni­ma can­ti­dad posi­ble y siem­pre bajo pre­sión y ame­na­za obre­ra, bus­can­do reim­po­ner la pri­va­ti­za­ción lo antes posi­ble. No hace fal­ta pro­fun­di­zar aquí en la crí­ti­ca de la indus­tria de las ONG, pero sí en la indus­tria­li­za­ción eco­nó­mi­co-polí­ti­ca e ideo­ló­gi­ca de los dere­chos huma­nos73. El capi­ta­lis­mo nece­si­ta dete­ner la ley ten­den­cial de caí­da de la tasa media de ganan­cia, y entre otras medi­das des­ti­na­das a ello redu­ce el des­pil­fa­rro públi­co bus­can­do su abso­lu­ta liqui­da­ción. El lla­ma­do anar­co­ca­pi­ta­lis­mo74 es una mues­tra de ello pues jus­ti­fi­ca la indus­tria del trá­fi­co de órga­nos, entre otras muchas barbaridades.

Lega­li­zar la indus­tria que se enri­que­ce con el trá­fi­co de órga­nos pue­de pare­cer exce­si­vo inclu­so para la doble moral bur­gue­sa, pul­cra en su apa­rien­cia, pero como ha demos­tra­do David McNally la disec­ción físi­ca de la fuer­za de tra­ba­jo, la extir­pa­ción de órga­nos y su ven­ta ale­gal o ile­gal ha sido muy impor­tan­te para el desa­rro­llo capi­ta­lis­ta en todos los sen­ti­dos75. La no lega­li­za­ción de este ren­ta­ble cri­men man­tie­ne la ima­gen «demo­crá­ti­ca» del capi­ta­lis­mo y la vigen­cia de sus dere­chos huma­nos, por lo que hay que ocul­tar que el régi­men ucro­na­zi de Zelensky, pro­te­gi­do por la OTAN, lide­ra el mer­ca­do negro del trá­fi­co de órga­nos76.

Tam­bién hay que man­te­ner ocul­tos los ase­si­na­tos sio­nis­tas de más de 2.000 niños pales­ti­nos77 para no dañar el mito de los dere­chos huma­nos. La cen­su­ra casi ha impe­di­do que nos ente­rá­ra­mos que el des­man­te­la­mien­to de la sani­dad públi­ca en Gran Bre­ta­ña ha cau­sa­do la muer­te de casi 240.000 per­so­nas en los dos últi­mos años por no haber reci­bi­do aten­ción a tiem­po78. Úni­ca­men­te bucean­do en la pren­sa crí­ti­ca nos ente­ra­mos de que las gran­des cor­po­ra­cio­nes y los Esta­dos impe­ria­lis­tas han cons­trui­do una argo­lla jurí­di­ca que les per­mi­te expri­mir has­ta el últi­mo alien­to de su vida a los pue­blos resis­ten­tes: solo en lo que lle­va­mos de este año de 2023 el impe­ria­lis­mo ha tra­mi­ta­do nada menos que die­cio­cho deman­das con­tra Esta­dos de Nues­tra­mé­ri­ca79.

La prio­ri­dad del con­cep­to de nece­si­dad vital o «nece­si­dad radi­cal», apa­re­ce aquí al des­nu­do por­que mar­ca el momen­to crí­ti­co a par­tir del cual hay que empe­zar a luchar radi­cal­men­te con­tra el capi­tal, que vam­pi­ri­za la vida, la mata para con­ver­tir­la en tra­ba­jo muer­to que es la base del bene­fi­cio ensan­gren­ta­do al final del pro­ce­so ente­ro de valo­ra­ción. La nece­si­dad vital o «nece­si­dad radi­cal» de resis­tir­se a la vam­pi­ri­za­ción es, por tan­to, una de las bases de la éti­ca mar­xis­ta y de su pra­xis. En 1865 le pre­gun­ta­ron a Marx cuá­les eran sus idea­les de feli­ci­dad y de des­gra­cia, y res­pon­dió que la lucha y la sumi­sión80, res­pec­ti­va­men­te.

Decir que la lucha es el ideal de feli­ci­dad en la vida sig­ni­fi­ca que la satis­fac­ción de la «nece­si­dad radi­cal» con­lle­va la gra­ti­fi­ca­ción éti­ca que se sien­te al avan­zar en los dere­chos y liber­ta­des. Vice­ver­sa: la pasi­vi­dad ante el sufri­mien­to es la des­gra­cia de la sumi­sión y el cola­bo­ra­cio­nis­mo acti­vo o pasi­vo con la injus­ti­cia. Ambos extre­mos se enfren­tan a dia­rio en el momen­to en el que cual­quier rei­vin­di­ca­ción social tras­pa­sa los cada vez más estre­chos már­ge­nes de la tole­ran­cia burguesa.

En esos momen­tos orga­ni­zar­se para que la lucha sea más efec­ti­va es ya una «nece­si­dad radi­cal» en esa movi­li­za­ción con­cre­ta, por ejem­plo, la lucha por las vivien­das81. Si no se da ese sal­to cua­li­ta­ti­vo que requie­re tam­bién un sal­to en la con­cien­cia es casi segu­ro que nun­ca se avan­za­rá en la diná­mi­ca necesidad/​derecho/​libertad en el área con­cre­ta de la vivien­da. Pero tam­po­co en el res­to de los pro­ble­mas e injus­ti­cias a solu­cio­nar, como mues­tra Fer­nan­da Gian­na­si en el reco­rri­do que hace sobre las duras con­di­cio­nes de tra­ba­jo en muchas empre­sas, minas y cam­pos de Bra­sil, los efec­tos desas­tro­sos que sobre la salud y la vida ente­ra de la cla­se tra­ba­ja­do­ra tie­ne esa sobre­ex­plo­ta­ción, inclui­da la muer­te por «acci­den­te labo­ral», pero sobre todo el ase­si­na­to de mili­tan­tes por la patro­nal82. ¿Pue­de entrar esta reali­dad insu­fri­ble en los dere­chos huma­nos del capital?

Ense­ñan­zas his­tó­ri­cas: pro­pues­tas de acción

La lucha de cla­ses no tie­ne cabi­da en los dere­chos huma­nos bur­gue­ses por­que estos supe­di­tan la nece­si­dad social al dere­cho indi­vi­dual de pro­pie­dad pri­va­da. La nece­si­dad tam­bién nos remi­te obli­ga­to­ria­men­te a la casua­li­dad, for­man­do ambas una cate­go­ría del pen­sa­mien­to. Por exi­gen­cias de espa­cio, no hemos podi­do exten­der­nos en el papel de la casua­li­dad, el azar y la con­tin­gen­cia en la dia­léc­ti­ca de la nece­si­dad, el dere­cho y la liber­tad. Sin embar­go, la uni­dad entre liber­tad y nece­si­dad exi­ge domi­nar lo más posi­ble el azar, o dicho más sen­ci­lla­men­te, nin­gu­na lucha por la liber­tad y el dere­cho, por la supera­ción de la nece­si­dad, pue­de ven­cer si la con­cien­cia revo­lu­cio­na­ria no lle­ga a redu­cir lo más posi­ble la «impu­ni­dad» de la con­tin­gen­cia, lo que nos lle­va al pro­ble­ma de la orga­ni­za­ción polí­ti­ca, como hemos ade­lan­ta­do muy brevemente.

Cuan­do la patro­nal bra­si­le­ña o los nar­co­pa­ra­mi­li­ta­res colom­bia­nos, por ceñir­nos a estos casos, ase­si­nan tra­ba­ja­do­res orga­ni­za­dos polí­ti­ca y sin­di­cal­men­te, no tene­mos más reme­dio que intro­du­cir de lleno la impres­cin­di­ble y por ello ter­gi­ver­sa­da «teo­ría del par­ti­do» en la esen­cia de la dia­léc­ti­ca necesidad/​derecho/​libertad. Vea­mos sus cua­tro áreas decisivas.

Una, el pro­le­ta­ria­do ha resuel­to «nece­si­da­des radi­ca­les» gra­cias a la orga­ni­za­ción polí­ti­ca que ha desa­rro­lla­do des­de fina­les del siglo XIX. Ha sido ven­ci­do cuan­do se ha debi­li­ta­do, escin­di­do o des­apa­re­ci­do ese par­ti­do, o sim­ple­men­te no ha podi­do avan­zar más allá de refor­mas par­cia­les e inte­gra­das por la debi­li­dad de esa orga­ni­za­ción. Fue­ra la nece­si­dad que fue­se, la orga­ni­za­ción para resol­ver­la ha teni­do al menos tres fun­cio­nes cla­ras: des­cu­brir sus con­tra­dic­cio­nes inter­nas y plan­tear las solu­cio­nes ade­cua­das; inte­grar esa lucha par­cial en la lucha de cla­ses total; y eva­luar las ten­den­cias evo­lu­ti­vas posi­bles según se desa­rro­lle la lucha. Sin una orga­ni­za­ción ade­cua­da, con su dis­ci­pli­na y su efec­ti­vi­dad teó­ri­ca, es impo­si­ble seguir avan­zan­do en esa movi­li­za­ción más allá de lo tole­ra­do por la cla­se dominante.

Dos, el avan­ce en la solu­ción de una nece­si­dad lle­va siem­pre en su seno el avan­ce en el dere­cho de luchar por esa nece­si­dad, es decir, el pro­ble­ma de amplia­ción del dere­cho que faci­li­te esa movi­li­za­ción garan­ti­zan­do que no será repri­mi­da y/​o ile­ga­li­za­da. El pro­ble­ma de la liber­tad se va agu­di­zan­do con­for­me esa lucha debi­li­ta al poder esta­ble­ci­do, en lo con­cre­to y en lo gene­ral. En este nivel, la orga­ni­za­ción polí­ti­ca es aún más urgen­te por­que la con­quis­ta del dere­cho a la lucha ha de ser el pri­mer paso de la con­quis­ta del dere­cho socia­lis­ta a la revo­lu­ción, y por tan­to en cada movi­li­za­ción con­cre­ta la orga­ni­za­ción polí­ti­ca ha de mos­trar peda­gó­gi­ca y efec­ti­va­men­te que nin­gu­na nece­si­dad ni dere­cho esta­rá defi­ni­ti­va­men­te segu­ro has­ta que no se cree un Esta­do obrero.

Tres, la solu­ción de la nece­si­dad y el avan­ce en los dere­chos son liber­ta­des con­cre­tas, mate­ria­les, no abs­trac­tas sino pal­pa­bles, que se gozan. Aho­ra bien, liber­tad y nece­si­dad tie­nen un nexo tan fuer­te que ope­ran inclu­so sin que el dere­cho sir­va de media­ción. La liber­tad de aca­bar con injus­ti­cias no tie­ne que espe­rar al dere­cho adqui­ri­do, sino que se debe prac­ti­car, aun­que no exis­ta el dere­cho que la lega­li­ce, sabien­do que esa liber­tad libre, por decir­lo así, atrae­rá sobre sí nive­les de repre­sión por­que esa liber­tad está prohi­bi­da. De nue­vo, la orga­ni­za­ción polí­ti­ca pue­de sal­var­nos en esos momen­tos, advir­tién­do­nos, acon­se­ján­do­nos sobre medi­das de segu­ri­dad que debe­mos tomar y dotán­do­nos de esa éti­ca comu­nis­ta que dice que la lucha es el ideal de feli­ci­dad a pesar de los sacri­fi­cios per­so­na­les que deba­mos asumir.

Y cua­tro, el secre­to de lo ante­rior radi­ca en que la orga­ni­za­ción polí­ti­ca en cada uno de los tres nive­les ha de expli­car siem­pre dos cosas: una, por qué hay que avan­zar ade­más de en la coor­di­na­ción de las luchas tam­bién en la crea­ción de con­tra­po­de­res que son más que la coor­di­na­ción sim­ple, ya que a los con­tra­po­de­res les une un obje­ti­vo de lar­go alcan­ce: por ejem­plo, avan­zar en la liber­ta­des con­cre­tas con res­pec­to a la salud, la vivien­da, el trans­por­te, la jor­na­da labo­ral, etcé­te­ra, den­tro de una visión socia­lis­ta; y, otra, avan­zar en la reduc­ción del tiem­po de tra­ba­jo explo­ta­do en cual­quie­ra de sus for­mas, para dedi­car a la revo­lu­ción el tiem­po recuperado.

Con­cep­ción Cruz Rojo

Iña­ki Gil de San Vicente

Anda­lu­cía-Eus­kal Herria, 13 de sep­tiem­bre de 2023

  1. F. Engels: Con­tri­bu­ción al pro­ble­ma de la vivien­da, Pre­fa­cio a la segun­da edi­ción de 1887 (https://www.marxists.org/espanol/m‑e/1870s/vivienda/index.htm).
  2. Juan Vie­ra Bení­tez: La nece­si­dad de vivien­das y la liber­tad de expre­sión, 4 de sep­tiem­bre de 2023 (https://​kao​sen​la​red​.net/​l​a​-​n​e​c​e​s​i​d​a​d​-​d​e​-​v​i​v​i​e​n​d​a​s​-​y​-​l​a​-​l​i​b​e​r​t​a​d​-​d​e​-​e​x​p​r​e​s​i​on/).
  3. Blan­ca Todó: Para­mi­li­ta­res y extre­ma dere­cha inte­gran una empre­sa que eje­cu­ta des­alo­jos extra­ju­di­cia­les, 28 de junio de 2016 (https://​www​.elsal​to​dia​rio​.com/​h​e​m​e​r​o​t​e​c​a​-​d​i​a​g​o​n​a​l​/​p​a​r​a​m​i​l​i​t​a​r​e​s​-​y​-​e​x​t​r​e​m​a​-​d​e​r​e​c​h​a​-​i​n​t​e​g​r​a​n​-​u​n​a​-​e​m​p​r​e​s​a​-​q​u​e​-​e​j​e​c​u​t​a​-​d​e​s​a​l​o​j​o​s​-​e​x​t​r​a​j​u​d​i​c​i​a​les).
  4. Mari­sa Kohan: La ofen­si­va de Vox y del PP con­tra el dere­cho al abor­to for­man par­te de una amplia cam­pa­ña inter­na­cio­nal, 16 de enero de 2023 (https://​www​.publi​co​.es/​p​o​l​i​t​i​c​a​/​o​f​e​n​s​i​v​a​-​v​o​x​-​p​p​-​d​e​r​e​c​h​o​-​a​b​o​r​t​o​-​f​o​r​m​a​-​p​a​r​t​e​-​a​m​p​l​i​a​-​c​a​m​p​a​n​a​-​i​n​t​e​r​n​a​c​i​o​n​a​l​.​h​tml).
  5. Lola Lice­ras Ruíz: Abor­to y dere­chos huma­nos: ¿te has pre­gun­ta­do cual es la rela­ción?, 24 de noviem­bre de 2022 (https://​kao​sen​la​red​.net/​l​a​-​n​e​c​e​s​i​d​a​d​-​d​e​-​v​i​v​i​e​n​d​a​s​-​y​-​l​a​-​l​i​b​e​r​t​a​d​-​d​e​-​e​x​p​r​e​s​i​on/).
  6. K. Marx: «Car­ta a Engels, 7 de julio de 1866», Car­tas sobre El Capi­tal, Edi­cio­nes Bol­si­llo, Bar­ce­lo­na 1974, p. 119.
  7. Mar­tín Cúneo: Radio­gra­fía del dere­cho a la vivien­da: el «esla­bón débil» del Esta­do del Bien­es­tar, 4 de mayo de 2023 (https://​www​.elsal​to​dia​rio​.com/​v​i​v​i​e​n​d​a​/​r​a​d​i​o​g​r​a​f​i​a​-​d​e​l​-​d​e​r​e​c​h​o​-​v​i​v​i​e​n​d​a​-​e​s​l​a​b​o​n​-​d​e​b​i​l​-​d​e​l​-​e​s​t​a​d​o​-​d​e​l​-​b​i​e​n​e​s​tar).
  8. Al Maya­deen: Archi­vos reve­lan el papel de Nixon en el com­plot con­tra Allen­de, 11de agos­to de 2023 (https://​espa​nol​.alma​ya​deen​.net/​n​o​t​i​c​i​a​s​/​m​e​d​i​o​s​-​i​n​t​e​r​n​a​c​i​o​n​a​l​e​s​/​1​7​2​7​6​7​0​/​a​r​c​h​i​v​o​s​-​r​e​v​e​l​a​n​-​e​l​-​p​a​p​e​l​-​d​e​-​n​i​x​o​n​-​e​n​-​e​l​-​c​o​m​p​l​o​t​-​c​o​n​t​r​a​-​a​lle).
  9. El Por­te­ño: Boric, las fores­ta­les, el minis­te­rio públi­co y los tri­bu­na­les con­tra el pue­blo-nación Mapu­che, 19 de noviem­bre de 2022 (https://​elpor​teno​.cl/​b​o​r​i​c​-​l​a​s​-​f​o​r​e​s​t​a​l​e​s​-​e​l​-​m​i​n​i​s​t​e​r​i​o​-​p​u​b​l​i​c​o​-​y​-​l​o​s​-​t​r​i​b​u​n​a​l​e​s​-​c​o​n​t​r​a​-​e​l​-​p​u​e​b​l​o​-​n​a​c​i​o​n​-​m​a​p​u​c​he/).
  10. Nel­son Cau­co­to: Esta­mos en pre­sen­cia del resur­gi­mien­to del nega­cio­nis­mo en mate­ria de dere­chos huma­nos, 21 de octu­bre de 2022 (https://​radio​.uchi​le​.cl/​2​0​2​2​/​1​0​/​2​1​/​n​e​l​s​o​n​-​c​a​u​c​o​t​o​-​n​o​-​h​a​y​-​l​u​g​a​r​-​a​-​d​u​d​a​-​d​e​-​q​u​e​-​e​s​t​a​m​o​s​-​e​n​-​p​r​e​s​e​n​c​i​a​-​d​e​-​u​n​-​r​e​s​u​r​g​i​m​i​e​n​t​o​-​d​e​l​-​n​e​g​a​c​i​o​n​i​s​m​o​-​e​n​-​m​a​t​e​r​i​a​-​d​e​-​d​e​r​e​c​h​o​s​-​h​u​m​a​n​os/).
  11. J. Petras: Poli­tics and social struc­tu­re in Latin Ame­ri­ca, Monthly Review Press, Nue­va York y Lon­dres 1970.
  12. Movi­mien­to de Acción Popu­lar Uni­ta­ria (MAPU), Gena­ro Gar­cés (coord.): Mate­ria­les de edu­ca­ción polí­ti­ca, El carác­ter de la revo­lu­ción chi­le­na, 2 de junio de 1971, Talle­res Alfre­do Dab­doub (https://​mapuen​la​lu​cha​.blogs​pot​.com/​2​0​1​8​/​0​4​/​l​i​b​r​o​-​p​a​r​a​-​d​e​s​c​a​r​g​a​r​-​e​l​-​c​a​r​a​c​t​e​r​-​d​e​-​l​a​.​h​tml).
  13. Vicen­te Nava­rro: La medi­ci­na bajo el capi­ta­lis­mo, Edi­to­rial Crí­ti­ca, Bar­ce­lo­na 1979, p. 71.
  14. J. Gae­te y R. Cas­ta­nón: El desa­rro­llo de las ins­ti­tu­cio­nes de asis­ten­cia médi­ca en Chi­le duran­te este siglo, Uni­ver­si­dad de Chi­le, San­tia­go, p. 12: en Vicen­te Nava­rro: La medi­ci­na bajo el capi­ta­lis­mo, op. cit., p. 72.
  15. Minis­te­rio Chi­leno de Salud Públi­ca: El Segu­ro Nacio­nal de Enfer­me­dad, sub­de­par­ta­men­to de edu­ca­ción sani­ta­ria, San­tia­go, 1950; en Vicen­te Nava­rro: La medi­ci­na bajo el capi­ta­lis­mo, op. cit., p. 72.
  16. Movi­mien­to de Acción Popu­lar Uni­ta­ria (MAPU), Gena­ro Gar­cés (coord.): Mate­ria­les de edu­ca­ción polí­ti­ca, El carác­ter de la revo­lu­ción chi­le­na, op. cit.
  17. Vicen­te Nava­rro: La medi­ci­na bajo el capi­ta­lis­mo, op. cit., p. 73.
  18. Ibid., p.74.
  19. Con­cep­ción Cruz: La refor­ma sani­ta­ria. La salud una nece­si­dad de los pue­blos, Sevi­lla, julio de 2018 (https://​www​.cen​tro​dees​tu​dio​san​da​lu​ces​.es/​p​u​b​l​i​c​a​c​i​o​n​e​s​/​d​e​s​c​a​r​g​a​r​/​7​9​4​/​d​o​c​u​m​e​n​t​o​/​2​4​2​3​/​A​H​_​6​1​.​pdf).
  20. Minis­te­rio chi­leno de Ser­vi­cio Públi­co: Nive­les de asis­ten­cia médi­ca. Quin­ta zona del segu­ro nacio­nal de enfer­me­dad, San­tia­go 1972; en Vicen­te Nava­rro: La medi­ci­na bajo el capi­ta­lis­mo, op. cit., pp. 83 – 84.
  21. J. Gae­te y R. Cas­ta­nón: El desa­rro­llo de las ins­ti­tu­cio­nes de asis­ten­cia médi­ca en Chi­le duran­te este siglo, Uni­ver­si­dad de Chi­le, San­tia­go, pp.23 – 24; en Vicen­te Nava­rro: La medi­ci­na bajo el capi­ta­lis­mo, op. cit., p. 72.
  22. Vicen­te Nava­rro: La medi­ci­na bajo el capi­ta­lis­mo, op. cit., pp. 86 – 87.
  23. Ibid., p. 88.
  24. Paul M. Sweezy: Chi­le: La cues­tión del poder, Monthly Review, vol 25, nº 7, diciem­bre de 1973, Nue­va York, tra­duc­ción de Dinah Rodrí­guez Ch.
  25. Vicen­te Nava­rro: La medi­ci­na bajo el capi­ta­lis­mo, op. cit., p. 91.
  26. Ibid., p. 92.
  27. RT: «Hacer gri­tar la eco­no­mía chi­le­na». Docu­men­tos des­cla­si­fi­ca­dos demues­tran que el gobierno de Richard Nixon cer­có eco­nó­mi­ca­men­te al país sur­ame­ri­cano, como par­te de un plan más amplio para expul­sar al man­da­to­rio socia­lis­ta del país, 9 de sep­tiem­bre de 2023 (https://​actua​li​dad​.rt​.com/​a​c​t​u​a​l​i​d​a​d​/​4​7​5​7​6​4​-​h​a​c​e​r​-​g​r​i​t​a​r​-​e​c​o​n​o​m​i​a​-​c​h​i​l​e​n​a​?​u​t​m​_​s​o​u​r​c​e​=​r​s​s​&​u​t​m​_​m​e​d​i​u​m​=​r​s​s​&​u​t​m​_​c​a​m​p​a​i​g​n​=​all).
  28. Vicen­te Nava­rro: La medi­ci­na bajo el capi­ta­lis­mo, op. cit., p. 93.
  29. El Sud­ame­ri­cano: Entre­vis­ta a Miguel Enrí­quez (junio de 1974), 9 de sep­tiem­bre de 2023 (https://​elsud​ame​ri​cano​.word​press​.com/​2​0​2​3​/​0​9​/​0​9​/​e​n​t​r​e​v​i​s​t​a​-​a​-​m​i​g​u​e​l​-​e​n​r​i​q​u​e​z​-​j​u​n​i​o​-​d​e​-​1​9​74/).
  30. Vicen­te Nava­rro: La medi­ci­na bajo el capi­ta­lis­mo, op. cit., p. 99.
  31. Ibid., p. 100.
  32. Ibid., p. 101.
  33. Blo­que de orga­ni­za­cio­nes popu­la­res: La cri­sis de la salud se agu­di­za todos los invier­nos y nues­tros hijos e hijas sufren las con­se­cuen­cias de este sis­te­ma bes­tial, 9 de junio de 2023 (https://​elpor​teno​.cl/​l​a​-​c​r​i​s​i​s​-​d​e​-​l​a​-​s​a​l​u​d​-​s​e​-​a​g​u​d​i​z​a​-​t​o​d​o​s​-​l​o​s​-​i​n​v​i​e​r​n​o​s​-​y​-​n​u​e​s​t​r​o​s​-​h​i​j​o​s​-​e​-​h​i​j​a​s​-​s​u​f​r​e​n​-​l​a​s​-​c​o​n​s​e​c​u​e​n​c​i​a​s​-​d​e​-​e​s​t​e​-​s​i​s​t​e​m​a​-​b​e​s​t​i​al/ ).
  34. Danae Sin­clai­re: Segre­ga­ción, lucro y des­igual­dad – el sis­te­ma de salud chi­leno a 40 años del gol­pe, 6 de sep­tiem­bre de 2013 (https://​cl​.boell​.org/​e​s​/​2​0​1​3​/​0​9​/​0​7​/​s​e​g​r​e​g​a​c​i​o​n​-​l​u​c​r​o​-​y​-​d​e​s​i​g​u​a​l​d​a​d​-​e​l​-​s​i​s​t​e​m​a​-​d​e​-​s​a​l​u​d​-​c​h​i​l​e​n​o​-​4​0​-​a​n​o​s​-​d​e​l​-​g​o​lpe).
  35. Con­cep­ción Cruz Rojo, Iña­ki Gil de San Vicen­te: Dere­chos huma­nos como arma de des­truc­ción masi­va, Boltxe Libu­ruak, Bil­bao 2015, p. 362.
  36. Blo­que de orga­ni­za­cio­nes popu­la­res: La cri­sis de la salud se agu­di­za todos los invier­nos y nues­tros hijos e hijas sufren las con­se­cuen­cias de este sis­te­ma bes­tial, 9 de junio de 2023, op. cit.
  37. Juan Her­nán­dez Zubizarreta/​Pedro Rami­ro: 75 años des­pués, ¿dón­de están los dere­chos huma­nos?, 1 de junio de 2023 (https://​ctxt​.es/​e​s​/​2​0​2​3​0​6​0​1​/​F​i​r​m​a​s​/​4​3​0​8​0​/​d​e​r​e​c​h​o​s​-​h​u​m​a​n​o​s​-​s​o​c​i​e​d​a​d​e​s​-​t​r​i​b​u​n​a​-​e​l​i​t​e​s​-​p​e​d​r​o​-​r​a​m​i​r​o​-​j​u​a​n​-​h​e​r​n​a​n​d​e​z​-​z​u​b​i​z​a​r​r​e​t​a​.​htm).
  38. Sput­nik: «El país de la liber­tad»: El esta­do de Lui­sia­na en Esta­dos Uni­dos recha­za en 2022 abo­lir la escla­vi­tud, 11 de noviem­bre de 2022 (https://​sput​nik​news​.lat/​2​0​2​2​1​1​1​1​/​e​l​-​p​a​i​s​-​d​e​-​l​a​-​l​i​b​e​r​t​a​d​-​e​l​-​e​s​t​a​d​o​-​d​e​-​l​u​i​s​i​a​n​a​-​e​n​-​E​s​t​a​dos Unidos-rechaza-en-2022-abolir-la-esclavitud-1132366462.html).
  39. elDia​rio​.es: Ayu­so dice que la jus­ti­cia social es un «inven­to de la izquier­da» que pro­mue­ve la «cul­tu­ra de la envi­dia», 6 de mayo de 2023 (https://​www​.eldia​rio​.es/​m​a​d​r​i​d​/​a​y​u​s​o​-​d​i​c​e​-​j​u​s​t​i​c​i​a​-​s​o​c​i​a​l​-​i​n​v​e​n​t​o​-​i​z​q​u​i​e​r​d​a​-​p​r​o​m​u​e​v​e​-​c​u​l​t​u​r​a​-​e​n​v​i​d​i​a​_​1​_​1​0​1​8​1​7​9​4​.​h​tml).
  40. D. Blei­trach, V. Dedal y M. Vivas: Esta­dos Uni­dos o el impe­rio del mal en peor, Edit. José Mar­tí, Cuba, La Haba­na 2006, p. 120.
  41. Mel­vin A. Good­man: Más prue­bas sobre las men­ti­ras de Henry Kís­sin­ger sobre Chi­le, 4 de sep­tiem­bre de 2023 (https://espanol.almayadeen.net/Articulos/1744127/m%C3%A1s-pruebas-sobre-las-mentiras-de-henry-kissinger-sobre-chil).
  42. Vin­cent Bevins: El méto­do Yakar­ta, Capi­tán Swing Libros, S.L., Madrid 2021 (https://​www​.per​le​go​.com/​e​s​/​b​o​o​k​/​3​1​6​7​2​6​9​/​e​l​-​m​t​o​d​o​-​y​a​k​a​r​t​a​-​l​a​-​c​r​u​z​a​d​a​-​a​n​t​i​c​o​m​u​n​i​s​t​a​-​y​-​l​o​s​-​a​s​e​s​i​n​a​t​o​s​-​m​a​s​i​v​o​s​-​q​u​e​-​m​o​l​d​e​a​r​o​n​-​n​u​e​s​t​r​o​-​mun).
  43. Nao­mi Klein: La doc­tri­na shock, Pai­dós, Bar­ce­lo­na 2007, pp. 99 – 106.
  44. Alber­to Rojas Andra­de: El «Plan Yakar­ta» y sus efec­tos en Lati­noa­mé­ri­ca, 23 de sep­tiem­bre de 2015 (https://​rebe​lion​.org/​e​l​-​p​l​a​n​-​y​a​k​a​r​t​a​-​y​-​s​u​s​-​e​f​e​c​t​o​s​-​e​n​-​l​a​t​i​n​o​a​m​e​r​i​ca/).
  45. René Vega Can­tor: Con­tra­in­sur­gen­cia y anti­co­mu­nis­mo, ins­tru­men­tos geno­ci­das del capi­ta­lis­mo real­men­te exis­ten­te. A pro­pó­si­to del Méto­do Yakar­ta, 14 de agos­to de 2023 (https://cronicon.net/wp/wp-content/uploads/2023/09/0001-A-prop%C3%B3sito-del‑M%C3%A9todo-Yakarta.pdf).
  46. Danie­lle Gan­ser: Los ejér­ci­tos secre­tos de la OTAN, El Vie­jo Topo, Bar­ce­lo­na 2010, pp. 104 y ss.
  47. James D. Cock­croft: Amé­ri­ca lati­na y Esta­dos Uni­dos, Cien­cias Socia­les, La Haba­na 2007, pp. 585 – 750.
  48. Josep Fon­ta­na: Por el bien del impe­rio, Pasa­do & Pre­sen­te, Bar­ce­lo­na 2010, pp. 503 – 562.
  49. Joa­quín Cor­bet­ta: Plan Cón­dor: a 30 años del des­cu­bri­mien­to de los «Archi­vos del Terror», 23 de diciem­bre de 2022 (https://​www​.notaal​pie​.com​.ar/​2​0​2​2​/​1​2​/​2​3​/​p​l​a​n​-​c​o​n​d​o​r​-​a​-​3​0​-​a​n​o​s​-​d​e​l​-​d​e​s​c​u​b​r​i​m​i​e​n​t​o​-​d​e​-​l​o​s​-​a​r​c​h​i​v​o​s​-​d​e​l​-​t​e​r​r​or/).
  50. Mar­tín Alma­da: El Cón­dor sigue volan­do, Edi­to­rial Qui­man­tú, San­tia­go de Chi­le 2017, pp. 46 y ss.
  51. Elson Con­cep­ción Pérez: Una vitri­na de la «jus­ti­cia» esta­dou­ni­den­se, 12 de noviem­bre de 2022 (https://​rebe​lion​.org/​u​n​a​-​v​i​t​r​i​n​a​-​d​e​-​l​a​-​j​u​s​t​i​c​i​a​-​e​s​t​a​d​o​u​n​i​d​e​n​se/).
  52. Ecu­Red: Pri­sión de Abu Ghraib (https://www.ecured.cu/Prisi%C3%B3n_de_Abu_Ghraib).
  53. William Schulz: «Esta­dos Uni­dos y el terror con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rio en Amé­ri­ca Lati­na», Terro­ris­mo de Esta­do. El papel inter­na­cio­nal de Esta­dos Uni­dos, Txa­la­par­ta Argi­ta­letxea, Tafa­lla 1990, pp. 129 – 130.
  54. Franz Neu­mann: Behe­moth. Pen­sa­mien­to y acción en el nacio­nal-socia­lis­mo, FCE, Méxi­co 1983, p. 120.
  55. Heró­do­to: Los nue­ve libros de la His­to­ria, Edit. Euro­li­ber, Madrid 1990, p. 18.
  56. AA.VV.: Téc­ni­cas béli­cas del Mun­do Anti­guo 3000 a.C‑500 d.C., Lib­sa, Madrid 2006, pp. 185 – 188.
  57. Fidel Cas­tro: Dis­cur­so en el esta­dio Ber­na­dio Soma­lia, 13 de mar­zo de 1977, Edic. OR, La Haba­na 1977, pp. 24 – 25.
  58. Ánge­la Smith: Cuan­do el neo­li­be­ra­lis­mo abra­zó los dere­chos huma­nos, 11 de abril de 2022 (https://​jaco​bin​lat​.com/​2​0​2​2​/​0​4​/​1​1​/​c​u​a​n​d​o​-​e​l​-​n​e​o​l​i​b​e​r​a​l​i​s​m​o​-​a​b​r​a​z​o​-​l​o​s​-​d​e​r​e​c​h​o​s​-​h​u​m​a​n​os/).
  59. K. Marx: El Capi­tal, FCE, Méxi­co 1973, libro I, p. 180.
  60. K. Marx: Ibid., p. 248.
  61. Agnes Heller: Teo­ría de las nece­si­da­des en Marx, Penín­su­la, Bar­ce­lo­na 1986, pp. 19 y ss. (http://afoiceeomartelo.com.br/posfsa/Autores/Heller,%20Agnes/Heller,%20Agnes%20-%20Teoria%20de%20las%20necesidades%20en%20Marx.pdf).
  62. Agnes Heller: Ibid., p. 53.
  63. Ser­gio Abraham Mén­dez Mois­sen: Según Karl Marx, ser radi­cal es «ir a la raíz»: ¿Qué sig­ni­fi­ca real­men­te?, 19 de julio de 2017 (https://​www​.izquier​da​dia​rio​.es/​S​e​g​u​n​-​K​a​r​l​-​M​a​r​x​-​s​e​r​-​r​a​d​i​c​a​l​-​e​s​-​i​r​-​a​-​l​a​-​r​a​i​z​-​Q​u​e​-​s​i​g​n​i​f​i​c​a​-​r​e​a​l​m​e​nte).
  64. Alfon­so Ibá­ñez: Agnes Heller: la satis­fac­ción de las nece­si­da­des radi­ca­les, Alfor­ja DEI, Cos­ta Rica, 1991, pp. 67 – 80.
  65. Die­go Saa­ve­dra Acei­tuno: La ban­de­ra de la liber­tad tie­ne color rojo, 28 de agos­to de 2022 (https://​www​.revis​ta​ro​sa​.cl/​2​0​2​2​/​0​8​/​2​8​/​b​a​n​d​e​r​a​-​l​i​b​e​r​t​a​d​-​m​a​r​x​-​o​c​io/).
  66. Rolan­do Asta­ri­ta: Dos con­cep­tos de la liber­tad y la crí­ti­ca mar­xis­ta, 29 de agos­to de 2023 (https://​ctxt​.es/​e​s​/​2​0​2​3​0​6​0​1​/​F​i​r​m​a​s​/​4​3​0​8​0​/​d​e​r​e​c​h​o​s​-​h​u​m​a​n​o​s​-​s​o​c​i​e​d​a​d​e​s​-​t​r​i​b​u​n​a​-​e​l​i​t​e​s​-​p​e​d​r​o​-​r​a​m​i​r​o​-​j​u​a​n​-​h​e​r​n​a​n​d​e​z​-​z​u​b​i​z​a​r​r​e​t​a​.​htm).
  67. Fran­cis­co Eri­ce: Visio­nes des­de el mar­xis­mo de los dere­chos huma­nos: crí­ti­cas y dile­mas, revis­ta­de­co­ope­ra­cion. com., nº 19, abril 2021, pp. 45 y ss. (https://​www​.revis​ta​de​co​ope​ra​cion​.com/​n​u​m​e​r​o​1​9​/19 – 04.pdf).
  68. Jui­gi Ferra­jo­li: Marx y los dere­chos, 9 de julio de 2021 (https://​espai​-marx​.net/​?​p​=​1​0​076).
  69. Matías Cris­to­bo: «La crí­ti­ca de Marx a los dere­chos huma­nos des­de el pen­sa­mien­to de lo polí­ti­co», Anda­mios, vol. 11 nº 25, Ciu­dad de Méxi­co, mayo/​agosto 2014.
  70. Daniel Yebra: La aus­te­ri­dad favo­re­ció al ascen­so de par­ti­dos extre­mis­tas en Euro­pa, 9 de sep­tiem­bre de 2023 (https://​www​.eldia​rio​.es/​e​c​o​n​o​m​i​a​/​a​u​s​t​e​r​i​d​a​d​-​f​a​v​o​r​e​c​i​o​-​a​s​c​e​n​s​o​-​p​a​r​t​i​d​o​s​-​e​x​t​r​e​m​i​s​t​a​s​-​e​u​r​o​p​a​_​1​_​1​0​4​9​5​4​5​2​.​h​tml).
  71. Jean-Clau­de de Deva­lig­ne: Fran­cia: ¿la «izquier­da del tra­ba­jo» con­tra la «izquier­da de los dere­chos»?, 1 de octu­bre de 2022 (https://​www​.sin​per​mi​so​.info/​t​e​x​t​o​s​/​f​r​a​n​c​i​a​-​l​a​-​i​z​q​u​i​e​r​d​a​-​d​e​l​-​t​r​a​b​a​j​o​-​c​o​n​t​r​a​-​l​a​-​i​z​q​u​i​e​r​d​a​-​d​e​-​l​o​s​-​d​e​r​e​c​hos).
  72. Louis Gill: Fun­da­men­tos y lími­tes del capi­ta­lis­mo, Trot­ta. Madrid 1999, pp. 589 – 644.
  73. MPR21: La indus­tria de los dere­chos huma­nos, 7 de julio de 2023 (https://​mpr21​.info/​l​a​-​i​n​d​u​s​t​r​i​a​-​d​e​-​l​o​s​-​d​e​r​e​c​h​o​s​-​h​u​m​a​n​os/).
  74. Juan J. Pérez y Miño Cepe­da: El «libertarianismo/​anarcocapitalismo» gana terreno, 4 de sep­tiem­bre de 2023 (https://​www​.his​to​riay​pre​sen​te​.com/​e​l​-​l​i​b​e​r​t​a​r​i​a​n​i​s​m​o​-​a​n​a​r​c​o​-​c​a​p​i​t​a​l​i​s​m​o​-​g​a​n​a​-​t​e​r​r​e​no/).
  75. David McNally: ons­truos del mer­ca­doM, Levan­ta Fue­go, Madrid 2022, pp. 41 – 183.
  76. Pablo Jofré Leal: Ucra­nia: Lide­ra mer­ca­do negro de órga­nos huma­nos, 18 de noviem­bre de 2022 (https://​www​.tele​surtv​.net/​b​l​o​g​g​e​r​s​/​U​c​r​a​n​i​a​-​L​i​d​e​r​a​-​m​e​r​c​a​d​o​-​n​e​g​r​o​-​d​e​-​o​r​g​a​n​o​s​-​h​u​m​a​n​o​s​-​2​0​2​2​1​119 – 0001.html).
  77. Luis E. Sabi­ni Fer­nán­dez: ¿Con­ci­liar el sio­nis­mo y los dere­chos huma­nos?, 22 de agos­to de 2022 (https://​rebe​lion​.org/​c​o​n​c​i​l​i​a​r​-​e​l​-​s​i​o​n​i​s​m​o​-​y​-​l​o​s​-​d​e​r​e​c​h​o​s​-​h​u​m​a​n​os/).
  78. Robert Ste­vens: Rei­no Uni­do: casi 240.000 per­so­nas murie­ron en los dos últi­mos años espe­ran­do aten­ción del Ser­vi­cio Nacio­nal de Salud, 8 de sep­tiem­bre de 2023 (https://​www​.wsws​.org/​e​s​/​a​r​t​i​c​l​e​s​/​2​0​2​3​/​0​9​/​0​8​/​n​h​s​s​-​s​0​8​.​h​tml).
  79. Ser­gio Ferra­ri: Las trans­na­cio­na­les aumen­tan su ofen­si­va, 7 de agos­to de 2023 (http://​www​.cadtm​.org/​L​a​s​-​t​r​a​n​s​n​a​c​i​o​n​a​l​e​s​-​a​u​m​e​n​t​a​n​-​s​u​-​o​f​e​n​s​iva).
  80. Jean Elleins­tein: Marx, Argos Ver­ga­ra, Bar­ce­lo­na 1981, p. 285.
  81. María Gómez Garri­do: Sin garan­tías de acce­so a la vivien­da, la úni­ca opción es orga­ni­zar­nos, 8 de sep­tiem­bre de 2023 (https://​rebe​lion​.org/​s​i​n​-​g​a​r​a​n​t​i​a​-​d​e​-​a​c​c​e​s​o​-​a​-​l​a​-​v​i​v​i​e​n​d​a​-​l​a​-​u​n​i​c​a​-​o​p​c​i​o​n​-​e​s​-​o​r​g​a​n​i​z​a​r​n​os/).
  82. Fer­nan­da Gian­na­si: La segu­ri­dad y la salud de los tra­ba­ja­do­res es una cues­tión de dere­chos huma­nos, 12 de agos­to de 2022 (https://rebelion.org/wp-content/uploads/2022/08/Fernanda-Giannasi-Seguridad-y-salud-de-los-trabajadores-una-cuesti%C3%B3n-de-derechos-humanos‑1.pdf).

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