La for­ma­ción polí­ti­ca para la libe­ra­ción del PAIGC en Gui­nea-Bis­sau, 1963 – 1974

Es que hoy, en la encru­ci­ja­da de la his­to­ria (per­mí­tan­me el lugar común) que vive el hom­bre, ya sea en Cabo Ver­de, o en cual­quier otra par­te del mun­do, la edu­ca­ción cons­ti­tu­ye la base fun­da­men­tal en la que debe asen­tar­se el tra­ba­jo de eman­ci­pa­ción de cada ser humano, la con­cien­ti­za­ción del hom­bre, no en fun­ción de las nece­si­da­des y con­ve­nien­cias indi­vi­dua­les o de cla­se, sino, en rela­ción con el medio en el que vive, con las nece­si­da­des de la colec­ti­vi­dad y con los pro­ble­mas de la huma­ni­dad en general […]

Hoy en día la edu­ca­ción tie­ne como obje­ti­vo la ple­na rea­li­za­ción del hom­bre, sin dis­tin­ción de raza u ori­gen, como ser cons­cien­te e inte­li­gen­te, útil y pro­gre­sis­ta, inte­gra­do en el mun­do y en su entorno (geo­grá­fi­co, eco­nó­mi­co y social), sin nin­gún pro­gra­ma de suje­ción. Por ello y por ello, el pro­ble­ma de la edu­ca­ción no pue­de tra­tar­se sepa­ra­da­men­te del pro­ble­ma económico-social…

Amíl­car Cabral, A pro­pó­si­to de edu­cação, 1951.

La lucha del PAIGC por la independencia

La lucha de libe­ra­ción con­tra el colo­nia­lis­mo, si va a ser una lucha de libe­ra­ción total, no es solo para la con­quis­ta polí­ti­ca del terri­to­rio («inde­pen­den­cia de ban­de­ra»), es una lucha para libe­rar al pue­blo de los ten­tácu­los del colo­nia­lis­mo. La lucha por la inde­pen­den­cia es un fenó­meno socio­po­lí­ti­co que cobra fuer­za cuan­do el pue­blo colo­ni­za­do se orga­ni­za para recla­mar su sobe­ra­nía polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca y para des­man­te­lar y des­truir las ins­ti­tu­cio­nes que domi­nan su pro­pio sen­ti­do de sí mis­mos y su capa­ci­dad de con­tro­lar los fru­tos de su tra­ba­jo. La lucha de libe­ra­ción emplea —en dife­ren­tes momen­tos— una serie de medios para aca­bar con la domi­na­ción colo­nial, des­de la lucha arma­da has­ta las huel­gas, pasan­do por pro­yec­tos edu­ca­ti­vos, pro­gra­mas y resis­ten­cia cultural.

En este con­tex­to opre­si­vo de colo­nia­lis­mo, y a tra­vés del pro­ce­so de toma de con­cien­cia de estas estruc­tu­ras, se creó en sep­tiem­bre de 1956 el Par­ti­do Afri­cano para la Inde­pen­den­cia de Gui­nea-Bis­sau y Cabo Ver­de (PAIGC). Fun­da­do por un gru­po de mili­tan­tes anti­co­lo­nia­les pro­ce­den­tes prin­ci­pal­men­te de esos dos paí­ses, «la gene­ra­ción de Cabral»1 —lla­ma­da así por el líder anti­co­lo­nial gui­neano Amíl­car Cabral— sur­gió para lide­rar la lucha por la libe­ra­ción del colo­nia­lis­mo portugués.

Naci­do en Gui­nea-Bis­sau y con una exten­sa red en la diás­po­ra, el PAIGC sur­ge de una lar­ga tra­di­ción de resis­ten­cia en Gui­nea-Bis­sau, Cabo Ver­de y Por­tu­gal. En una lucha que duró de 1903 a 1936, el pue­blo de la enton­ces Gui­nea Por­tu­gue­sa se rebe­ló con­tra el impos­to de palho­ta (impues­to de caba­ña), un impues­to a la pro­pie­dad que se impu­so a las vivien­das de las per­so­nas y que en toda Áfri­ca colo­nial se uti­li­zó para obli­gar­las a rea­li­zar tra­ba­jo asa­la­ria­do. En el caso de las islas de Cabo Ver­de, el alza­mien­to cam­pe­sino cono­ci­do como la Revuel­ta de Ribei­rão Manuel (1910) com­ba­tió las deplo­ra­bles con­di­cio­nes de sub­sis­ten­cia en el cam­po. En Lis­boa, el cen­tro polí­ti­co del colo­nia­lis­mo por­tu­gués, el des­con­ten­to cre­ció —espe­cial­men­te lue­go de la Segun­da Gue­rra Mun­dial (1939 – 1945)— entre el estu­dian­ta­do afri­cano más polí­ti­ca­men­te orga­ni­za­do que había veni­do de terri­to­rios colo­ni­za­dos a estu­diar en Por­tu­gal. Des­de la Casa dos Estu­dan­tes do Impe­rio, crea­da por el Esta­do, los estu­dian­tes crea­ron el Cen­tro de Estu­dos Afri­ca­nos. La curio­si­dad polí­ti­ca de las y los estu­dian­tes afri­ca­nos encon­tró expre­sión en gru­pos de estu­dio clan­des­ti­nos alber­ga­dos en la casa de la fami­lia Espí­ri­to San­to de San­to Tomé y Prín­ci­pe. Su casa se con­vir­tió en un cen­tro don­de comen­zó a sur­gir el pen­sa­mien­to crí­ti­co sobre la inde­pen­den­cia y la libe­ra­ción nacio­nal entre el estu­dian­ta­do afri­cano. Amíl­car Cabral (1924−1973) que enton­ces estu­dia­ba agro­no­mía en Lis­boa, emer­gió de esas expe­rien­cias para lide­rar las luchas en Gui­nea-Bis­sau y Cabo Ver­de y con­ver­tir­se en uno de los líde­res más influ­yen­tes de la lucha anti­co­lo­nial por la inde­pen­den­cia. Al here­dar los resul­ta­dos colec­ti­vos de esas revuel­tas inte­lec­tua­les y polí­ti­cas, estos jóve­nes afri­ca­nos des­cu­brie­ron la misión de su gene­ra­ción: luchar por la inde­pen­den­cia de Áfri­ca del colo­nia­lis­mo. Más tar­de, en una narra­ción de fic­ción que tra­zó el camino toma­do por estos gru­pos de jóve­nes y sus deseos de libe­ra­ción, el escri­tor ango­lano Pepe­te­la los des­cri­bi­ría como A geração da uto­pía (La gene­ra­ción de la utopía).

En 1961, seis años des­pués de la crea­ción del PAIGC y lue­go de varios inten­tos de nego­ciar la inde­pen­den­cia con el régi­men colo­nial por­tu­gués, el Par­ti­do comen­zó ofi­cial­men­te la lucha arma­da de libe­ra­ción en bus­ca de la inde­pen­den­cia com­ple­ta. Diri­gi­da des­de los terri­to­rios bos­co­sos de Gui­nea-Bis­sau, la lucha gue­rri­lle­ra duró des­de el 23 de enero de 1963 has­ta abril de 1974. El 24 de sep­tiem­bre de 1973, desa­fian­do al domi­nio colo­nial por­tu­gués y a la diplo­ma­cia inter­na­cio­nal, el PAIGC decla­ró la inde­pen­den­cia de Gui­nea-Bis­sau, que fue no reco­no­ci­da ofi­cial­men­te por el gobierno por­tu­gués has­ta el 10 de sep­tiem­bre de 1974.

El obje­ti­vo de la lucha del PAIGC era muy cla­ro: la inde­pen­den­cia y libe­ra­ción de dos terri­to­rios colo­ni­za­dos: Gui­nea-Bis­sau y Cabo Ver­de, conec­ta­dos polí­ti­ca y cul­tu­ral­men­te por la his­to­ria de la colo­ni­za­ción. Para con­se­guir­lo, el PAIGC buscó:

  1. Derro­car a las ins­ti­tu­cio­nes colo­nia­les de opre­sión y explotación.

  2. Crear un pro­yec­to de recons­truc­ción nacio­nal para bus­car la libe­ra­ción eco­nó­mi­ca, polí­ti­ca y social del pue­blo. Este pro­yec­to lucha­ría con­tra los resi­duos tóxi­cos deja­dos por las estruc­tu­ras colo­nia­les en los cuer­pos y men­tes del pueblo.

Estos obje­ti­vos fue­ron pro­fun­di­za­dos en el Pro­gra­ma Prin­ci­pal del Par­ti­do (1964−65: 4 – 9) que tenía nue­ve sec­cio­nes. La pri­me­ra exi­gía «con­quis­ta inme­dia­ta, por los medios que fue­ran nece­sa­rios, de la inde­pen­den­cia nacio­nal total e incon­di­cio­nal del pue­blo de Gui­nea y de las islas de Cabo Ver­de (…) el fin de todas las rela­cio­nes colo­nia­lis­tas e impe­ria­lis­tas (…) revi­sión o revo­ca­to­ria de todos los acuer­dos, tra­ta­dos, alian­zas y con­ce­sio­nes hechos por los colo­ni­za­do­res por­tu­gue­ses». La segun­da y ter­ce­ra sec­cio­nes defen­dían la «uni­dad eco­nó­mi­ca, polí­ti­ca, social y cul­tu­ral», enfa­ti­zan­do en la unión entre Gui­nea-Bis­sau y Cabo Ver­de para la «cons­truc­ción de una nación afri­ca­na fuer­te y pro­gre­sis­ta (…) con base en la volun­tad popu­lar debi­da­men­te con­sul­ta­da». La sec­ción cua­tro com­ple­men­ta­ba estas dos últi­mas defen­dien­do la uni­dad afri­ca­na. La quin­ta sec­ción se cen­tra­ba en el tipo de gobierno a imple­men­tar en los terri­to­rios des­pués de la inde­pen­den­cia, o sea uno que fue­ra «demo­crá­ti­co, anti­co­lo­nia­lis­ta y anti­im­pe­ria­lis­ta» y com­pro­me­ti­do con el prin­ci­pio de que todos los ciu­da­da­nos serían igua­les «ante la ley, sin dis­tin­ción de nacio­na­li­dad o gru­po étni­co, sexo, ori­gen social, nivel cul­tu­ral, pro­fe­sión, posi­ción, rique­za, creen­cia reli­gio­sa o con­vic­ción filo­só­fi­ca». La sex­ta sec­ción se enfo­ca­ba en la inde­pen­den­cia eco­nó­mi­ca, una eco­no­mía estruc­tu­ra­da y el desa­rro­llo de la pro­duc­ción «regi­da por los prin­ci­pios del socia­lis­mo demo­crá­ti­co»; la sép­ti­ma sec­ción tra­ta­ba sobre «jus­ti­cia y pro­gre­so» en los nive­les social, edu­ca­ti­vo y cul­tu­ral; y la octa­va sec­ción sobre la defen­sa nacio­nal y cómo esta­ba «vin­cu­la­da al pue­blo y diri­gi­da por ciu­da­da­nos nacio­na­les». Final­men­te, la nove­na sec­ción expli­ca­ba cómo se pre­ten­día desa­rro­llar una polí­ti­ca exte­rior «pro­pia, en el inte­rés de la nación, de Áfri­ca, y de la paz y el pro­gre­so de la humanidad».

Para cum­plir con los obje­ti­vos del movi­mien­to de libe­ra­ción nacio­nal y poner en prác­ti­ca el pro­gra­ma y las estra­te­gias dise­ña­das para la libe­ra­ción, había que estar dis­pues­to a enfren­tar obs­tácu­los sig­ni­fi­ca­ti­vos. La mayo­ría de la pobla­ción expe­ri­men­ta­ba gran­des nive­les de empo­bre­ci­mien­to y sub­de­sa­rro­llo, que se mani­fes­ta­ban en altas tasas de mor­ta­li­dad infan­til, ham­bru­nas cícli­cas, altas tasas de anal­fa­be­tis­mo, fal­ta de infra­es­truc­tu­ra y ser­vi­cios públi­cos, y sec­to­res indus­tria­les sub­de­sa­rro­lla­dos o inexis­ten­tes. En un dis­cur­so pro­nun­cia­do en un even­to masi­vo en Lon­dres, en octu­bre de 1971, Amíl­car Cabral expli­có la deso­la­do­ra situación:

La fal­ta de pro­teí­na y de muchos ali­men­tos bási­cos impi­de el desa­rro­llo de nues­tro pue­blo. En algu­nas regio­nes, la tasa de mor­ta­li­dad infan­til es del 80%. Duran­te la épo­ca dora­da de la colo­ni­za­ción por­tu­gue­sa solo tenía­mos dos hos­pi­ta­les con un total de 300 camas en todo el país y ape­nas 18 médi­cos, 12 de ellos en Bissau.

En cuan­to a las escue­las, solo había 45, y eran escue­las misio­ne­ras reli­gio­sas, que ense­ña­ban solo el cate­cis­mo. Había 11 escue­las ofi­cia­les para niños asi­mi­la­dos2.[2 No había escue­las secun­da­rias en Gui­nea-Bis­sau has­ta 1959, aho­ra exis­te una […] Había ape­nas 2.000 niños en las escue­las de todo el país. Y se pue­den ima­gi­nar el tipo de edu­ca­ción. Fue una deci­sión deli­be­ra­da para impe­dir el desa­rro­llo de nues­tro pue­blo, tal como hicie­ron en Ango­la, Mozam­bi­que y las demás colo­nias.3

El camino a la libe­ra­ción reque­ría un lide­raz­go que vivie­ra según las cono­ci­das pala­bras de Cabral: «No diga men­ti­ras (…) no rei­vin­di­que vic­to­rias fáci­les». En la bús­que­da de la inde­pen­den­cia, el PAIGC se enfren­tó a la tarea de recrear pro­ce­sos, estruc­tu­ras y espa­cios que pudie­ran aten­der las nece­si­da­des mate­ria­les del pue­blo y las nece­si­da­des de la lucha polí­ti­ca. La inver­sión en edu­ca­ción se con­vir­tió en un pilar fun­da­men­tal de la lucha por la inde­pen­den­cia, nece­sa­ria en los nive­les de la resis­ten­cia polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca, cul­tu­ral y arma­da. Com­ba­tien­do el anal­fa­be­tis­mo, el mie­do y la igno­ran­cia, la edu­ca­ción se con­ver­ti­ría en el medio a tra­vés del cual el pue­blo afri­cano podría comen­zar a recla­mar y recu­pe­rar su voz y emer­ger como inte­gran­te polí­ti­ca­men­te cons­cien­te y acti­vo de la socie­dad, tan­to en su país como en el cur­so de la his­to­ria mundial.

El pro­yec­to edu­ca­ti­vo del PAIGC

El pri­mer con­gre­so del PAIGC, cono­ci­do como el Con­gre­so de Cas­sa­cá, tuvo lugar entre el 13 y el 17 de febre­ro de 1964 en el área libe­ra­da al sur de los bos­ques gui­nea­nos. Las «áreas libe­ra­das» o «zonas libe­ra­das» (tér­mi­nos a menu­do usa­dos indis­tin­ta­men­te en los docu­men­tos del par­ti­do) eran los prin­ci­pa­les terri­to­rios bajo su con­trol. Aquí la entra­da o influen­cia por­tu­gue­sa era muy limi­ta­da y vir­tual­men­te inexis­ten­te. Para 1971, dos ter­cios del país esta­ban gober­na­dos por el PAIGC (Cabral, 1972). En estos terri­to­rios, el par­ti­do desa­rro­lló los ini­cios de un Esta­do revo­lu­cio­na­rio que prio­ri­zó pro­por­cio­nar al pue­blo ser­vi­cios bási­cos cen­tra­dos en las per­so­nas, como aten­ción de salud, órga­nos judi­cia­les, edu­ca­ción y comer­cio mino­ris­ta. Estas áreas libe­ra­das juga­ron un papel polí­ti­co fun­da­men­tal en la lucha por la liberación.

Un resul­ta­do cla­ve del Con­gre­so fue la reor­ga­ni­za­ción polí­ti­ca y mili­tar del Par­ti­do. Esto impli­có una rees­truc­tu­ra­ción impor­tan­te en lo que res­pec­ta a:

  • Refor­zar el poder popular.

  • Regu­lar las acti­vi­da­des eco­nó­mi­cas, admi­nis­tra­ti­vas, judi­cia­les, edu­ca­ti­vas y socia­les en las zonas liberadas.

  • Crea­ción de las Forças Arma­das Revo­lu­cio­ná­rias do Povo (FARP), que incluían los gru­pos de gue­rri­lla, el ejér­ci­to popu­lar y la mili­cia popu­lar (gru­pos de vigi­lan­cia en las zonas liberadas).

Entre las reso­lu­cio­nes que salie­ron del Con­gre­so esta­ba la nece­si­dad de mejo­rar el cono­ci­mien­to. Esto se logró median­te la crea­ción de escue­las, invir­tien­do en la edu­ca­ción de adul­tos y jóve­nes y ani­man­do a las per­so­nas a inver­tir en su pro­pia edu­ca­ción para el mejo­ra­mien­to de los cua­dros del Par­ti­do. En las direc­tri­ces que Cabral escri­bió para el Con­gre­so, resal­tó que para «con­ti­nuar el desa­rro­llo vic­to­rio­so de nues­tra lucha» el PAIGC necesitaría:

Crear escue­las y desa­rro­llar la ins­truc­ción en todas las áreas libe­ra­das (…) Mejo­rar el tra­ba­jo en las escue­las exis­ten­tes, evi­tar un núme­ro de alum­nos muy ele­va­do que pue­de per­ju­di­car el apro­ve­cha­mien­to de todos. Crear escue­las, pero tener en cuen­ta las posi­bi­li­da­des reales para evi­tar que des­pués ten­ga­mos que cerrar algu­nas escue­las por fal­ta de medios (…) Crear cur­sos espe­cia­les para for­ma­ción y per­fec­cio­na­mien­to de pro­fe­so­res (…) Crear cur­sos para ense­ñar a leer y escri­bir a los adul­tos, sean ellos com­ba­tien­tes o ele­men­tos de la pobla­ción (…) Crear poco a poco, biblio­te­cas sim­ples en las zonas y regio­nes libe­ra­das, pres­tar a otros los libros de los que dis­po­ne­mos, ayu­dar a otros a apren­der a leer un libro o perió­di­co y com­pren­der lo que se lee (Cabral, en PAIGC, 1965: 24 y 26).

La crea­ción de una con­cien­cia nacio­nal sobre el colo­nia­lis­mo por­tu­gués y la nece­si­dad de luchar por la inde­pen­den­cia y la recons­truc­ción bajo el para­guas de una iden­ti­dad gui­nea­na plu­ral pero sin­gu­lar a la vez fue un obs­tácu­lo impor­tan­te al que tuvo que enfren­tar­se el Par­ti­do al comien­zo de la lucha, en la que el pro­yec­to edu­ca­ti­vo del PAIGC jugó un rol clave.

El desa­rro­llo de cam­pa­ñas de movi­li­za­ción para socia­li­zar las direc­tri­ces del Con­gre­so de Cas­sa­cá se con­vir­tió en un pro­ce­so impor­tan­te para edu­car a la pobla­ción en gene­ral, así como para la for­ma­ción den­tro de las estruc­tu­ras orga­ni­za­ti­vas del Par­ti­do. A tra­vés del tra­ba­jo del comi­sa­rio polí­ti­co estas cam­pa­ñas se con­vir­tie­ron en una acti­vi­dad impor­tan­te para el par­ti­do. Las direc­tri­ces del Con­gre­so invi­ta­ban a la mili­tan­cia del PAIGC a «dis­tri­buir al máxi­mo el perió­di­co del Par­ti­do, rea­li­zar sesio­nes de lec­tu­ra colec­ti­va (en gru­po) y con­du­cir a quie­nes leen a dis­cu­tir y expre­sar su opi­nión sobre lo que leyeron».

A la som­bra de man­gla­res se orga­ni­za­ban sesio­nes abier­tas con la pobla­ción en gene­ral. La cam­pa­ña de movi­li­za­ción se cen­tró en dia­lo­gar sobre los aspec­tos prác­ti­cos de la vida coti­dia­na bajo el domi­nio colo­nial por­tu­gués. En enero de 1969, duran­te una entre­vis­ta gra­ba­da en la Con­fe­ren­cia Inter­na­cio­nal en Apo­yo a los Pue­blos de las Colo­nias Por­tu­gue­sas y del Sur de Áfri­ca en Jar­tum, Cabral com­par­tió el con­te­ni­do de estas con­ver­sa­cio­nes y los obje­ti­vos que bus­ca­ban alcanzar:

No podía­mos movi­li­zar a las per­so­nas dicién­do­les «la tie­rra debe ser de quien la tra­ba­ja» por­que aquí tie­rra no fal­ta. Hay toda la tie­rra nece­sa­ria. Tenía­mos que encon­trar for­mas apro­pia­das para movi­li­zar a nues­tros cam­pe­si­nos, en vez de uti­li­zar tér­mi­nos que nues­tra gen­te toda­vía no podía com­pren­der. Nun­ca movi­li­za­mos a las per­so­nas sobre la base de la lucha con­tra la colo­ni­za­ción. Eso no ser­vía para nada. Hablar de la lucha con­tra el impe­ria­lis­mo no resul­ta­ba en nada.

En vez de eso, habla­mos en un len­gua­je direc­to y acce­si­ble para todos: ¿Por qué lucha­mos? ¿Quién eres tú? ¿Quién es tu padre? ¿Qué ha pasa­do con tu padre has­ta aho­ra? ¿Qué está pasan­do? ¿Cuál es la situa­ción? ¿Ya pagas­te tus impues­tos? ¿Tu papá ya pagó sus impues­tos? ¿Qué has vis­to de esos impues­tos? ¿Cuán­to ganas con tu cáña­mo? ¿Ya pen­sas­te en lo que lucras con tu cáña­mo? ¿Y el tra­ba­jo que le cos­tó a tu fami­lia? ¿Quién ya estu­vo pre­so? ¿Has esta­do en la cár­cel algu­na vez?

Esta es la base para la movilización.

Vas a tra­ba­jar en la carre­te­ra. ¿Quién te da las herra­mien­tas para tra­ba­jar? Eres tú quien las pone. ¿Y quién te da la comi­da? Eres tú que la traes. Pero ¿quién anda por la carre­te­ra? ¿Quién tie­ne un auto­mó­vil? Y tu hija fue vio­la­da por fulano, ¿eso te pare­ce bien? (Cabral, 1969: 11 – 12).

El sig­ni­fi­ca­do y el impac­to del colo­nia­lis­mo debían reso­nar en el nivel más per­so­nal de sus vidas coti­dia­nas. Las sesio­nes abier­tas bus­ca­ban ele­var la con­cien­cia del pue­blo sobre lo que les esta­ba pasan­do en su tie­rra y fue­ron cru­cia­les para las cam­pa­ñas de movi­li­za­ción del PAIGC y para el desa­rro­llo tem­prano de la for­ma­ción polí­ti­ca, tam­bién cono­ci­da como «edu­ca­ción mili­tan­te»4.

Tales con­ver­sa­cio­nes con la pobla­ción y la mayor inver­sión en edu­ca­ción con­tri­bu­ye­ron al obje­ti­vo mayor del Par­ti­do de «com­ba­tir, sin vio­len­cia, prác­ti­cas noci­vas, los aspec­tos nega­ti­vos de las creen­cias y tra­di­cio­nes de nues­tro pue­blo (…) com­ba­tir todos los par­ti­cu­la­ris­mos (manías de sepa­ra­ción) per­ju­di­cia­les a la uni­dad del pue­blo, todas las mani­fes­ta­cio­nes de tri­ba­lis­mo, de dis­cri­mi­na­ción racial o reli­gio­sa» (Cabral en PAIGC, 1969: 24, 25). Las sesio­nes no solo con­tri­bu­ye­ron a aumen­tar y for­ta­le­cer la con­cien­cia popu­lar sobre la lucha, sino al esta­ble­ci­mien­to de estruc­tu­ras admi­nis­tra­ti­vas, polí­ti­cas, judi­cia­les, eco­nó­mi­cas y socia­les en las áreas libe­ra­das. Estas estruc­tu­ras y pro­ce­sos pro­mo­vie­ron un gran cam­bio en las vidas de las per­so­nas y fue­ron cru­cia­les para refor­zar el desa­rro­llo polí­ti­co de su con­cien­cia. Como Cabral ano­tó en las direc­tri­ces del Congreso:

El pue­blo lucha y acep­ta los sacri­fi­cios exi­gi­dos por la lucha, pero para obte­ner ven­ta­jas mate­ria­les para poder vivir en paz y mejor, para ver su vida mejo­rar y garan­ti­zar el futu­ro de sus hijos. Libe­ra­ción nacio­nal, lucha con­tra el colo­nia­lis­mo, cons­truc­ción de la paz y del pro­gre­so —inde­pen­den­cia— todo eso son cosas vacías y sin sig­ni­fi­ca­do para el pue­blo si no se tra­du­cen en una real mejo­ría de las con­di­cio­nes de vida. De nada sir­ve libe­rar a una región si el pue­blo de esa región se que­da sin poder tener los artícu­los de pri­me­ra nece­si­dad para su vida (Cabral en PAIGC, 1969: 23).

Escue­las del PAIGC en áreas liberadas

Con la con­sig­na «todos los que saben tie­nen que ense­ñar a los que no saben» el PAIGC desa­rro­lló dos pro­yec­tos edu­ca­ti­vos simul­tá­neos, uno para adul­tos y otro para jóve­nes. Los obje­ti­vos sub­ya­cen­tes de desa­rro­llar sis­te­mas edu­ca­ti­vos en las áreas libe­ra­das eran «des­truir, en nues­tra resis­ten­cia, todo lo que hace perros a nues­tra gen­te —hom­bres o muje­res— para dejar­los avan­zar, cre­cer, levan­tar­se, como las flo­res de nues­tra tie­rra, todo lo que pue­de hacer de nues­tra gen­te seres huma­nos valio­sos…» (Cabral, 1979:12).

Entre 1963 y 1972, el PAIGC desa­rro­lló ins­ta­la­cio­nes edu­ca­ti­vas para tres gru­pos: jóve­nes, adul­tos y per­so­nal mili­tar. Las ini­cia­ti­vas edu­ca­ti­vas para adul­tos y gue­rri­lle­ros se habían lle­va­do a cabo des­de el tra­ba­jo de movi­li­za­ción de los pri­me­ros años, pero se for­ta­le­cie­ron e ins­ti­tu­cio­na­li­za­ron duran­te este perío­do a tra­vés de la crea­ción de infra­es­truc­tu­ra esco­lar y edu­ca­ti­va. Se cons­tru­ye­ron Esco­las de Taban­ca (escue­las de aldea) e inter­na­dos en las zonas libe­ra­das, con la excep­ción de dos inter­na­dos ubi­ca­dos en paí­ses veci­nos: la Esco­la Pilo­to en la Repú­bli­ca de Gui­nea y la Esco­la Teran­ga en la Repú­bli­ca de Senegal.

Las escue­las del PAIGC en el extran­je­ro fue­ron coor­di­na­das por el Ins­ti­tu­to Ami­za­de (Ins­ti­tu­to Amis­tad) crea­do por el Par­ti­do en 1965, con ofi­ci­nas de repre­sen­ta­ción per­ma­nen­te en Conakry y Dakar. Los esta­tu­tos del ins­ti­tu­to des­cri­ben a la orga­ni­za­ción como apo­lí­ti­ca con «pro­pó­si­tos huma­ni­ta­rios», tra­ba­jan­do en estre­cha cola­bo­ra­ción con el depar­ta­men­to de edu­ca­ción de las zonas libe­ra­das de Gui­nea-Bis­sau. Fun­cio­na­ba, enton­ces, como una suer­te de «pro­yec­to de minis­te­rio de Edu­ca­ción» den­tro de la estruc­tu­ra del Par­ti­do5. El ins­ti­tu­to coor­di­na­ba todos los aspec­tos deri­va­dos de las direc­tri­ces del Par­ti­do, des­de admi­nis­trar escue­las has­ta desa­rro­llar pla­nes de estu­dio y mate­rial para admi­nis­trar y dis­tri­buir a las escue­las en el exte­rior. Duran­te la lucha por la inde­pen­den­cia, el PAIGC reci­bió becas de paí­ses como Bul­ga­ria, Che­cos­lo­va­quia, Cuba, Hun­gría, Yugos­la­via, la Repú­bli­ca Demo­crá­ti­ca Ale­ma­na, Ruma­nia, Esta­dos Uni­dos y la Unión Sovié­ti­ca. El ins­ti­tu­to tam­bién se encar­gó de orga­ni­zar y coor­di­nar semi­na­rios para adul­tos, for­mar cua­dros, edu­car a tra­ba­ja­do­res de ser­vi­cios socia­les como maes­tras y maes­tros de escue­la y acom­pa­ñar el rápi­do cre­ci­mien­to de la vida esco­lar duran­te la lucha por la inde­pen­den­cia (PAIGC 1973: 5).

Las estruc­tu­ras edu­ca­ti­vas bási­cas del PAIGC se desa­rro­lla­ron a tra­vés de cam­pa­ñas amplias de movi­li­za­ción y pro­ce­sos edu­ca­ti­vos para la niñez y la juven­tud coor­di­na­dos por el Ins­ti­tu­to Amis­tad. Tam­bién hubo un gru­po de ins­ta­la­cio­nes para adul­tos: Lar (Hogar) Sami en Ziguin­chor y Lar de Dakar en la Repú­bli­ca de Sene­gal, así como Lar do Bon­fim (tam­bién cono­ci­do como Lar de Conakry) en la Repú­bli­ca de Gui­nea (Rude­beck, 1974: 206). Se tra­ta­ba de cen­tros mul­ti­fun­cio­na­les que ser­vían como ofi­ci­nas de repre­sen­ta­ción del Par­ti­do para fun­cio­nes polí­ti­cas y admi­nis­tra­ti­vas, peque­ños hos­pi­ta­les y cen­tros de recu­pe­ra­ción para per­so­nas heri­das como resul­ta­do de la lucha arma­da y espa­cios edu­ca­ti­vos que ofre­cían cur­sos de alfa­be­ti­za­ción y de for­ma­ción polí­ti­ca para quie­nes esta­ban recu­pe­rán­do­se de sus heri­das. En 1966, el Par­ti­do creó otros dos cen­tros para la pobla­ción adul­ta y com­ba­tien­tes, el Cen­tro de Reci­cla­gem e Aper­feiçoa­men­to de Pro­fes­so­res y el Cen­tro de Ins­trução Polí­ti­ca e Mili­tar de Madi­na do Boé. Entre 1964 y 1965 el sis­te­ma edu­ca­ti­vo del PAIGC tenía 50 escue­las con 4.000 estu­dian­tes en total en las áreas libe­ra­das; las cifras aumen­ta­ron a 127 escue­las con 13.361 estu­dian­tes y 191 pro­fe­so­res en 1965 – 1966 y a 159 escue­las con 14.386 estu­dian­tes y 220 pro­fe­so­res en 1966 – 1967 (Rude­beck, 1974: 206). En un infor­me de 1973 sobre el desa­rro­llo del sis­te­ma edu­ca­ti­vo del PAIGC entre 1963 y 1973, el núme­ro total de cua­dros del par­ti­do capa­ci­ta­dos y de estu­dian­tes de las zonas libe­ra­das se regis­tró así:

Hoy el Par­ti­do dis­po­ne de 164 escue­las pri­ma­rias en sus zonas libe­ra­das, don­de ense­ñan 258 pro­fe­so­res, que atien­den a un total de 14.531 alum­nos, de los cua­les cer­ca de un ter­cio son chi­cas (…) Hoy, en menos de diez años, el PAIGC for­mó 36 cua­dros uni­ver­si­ta­rios, tene­mos 46 cua­dros con for­ma­ción téc­ni­ca supe­rior, 241 cua­dros de edu­ca­ción pro­fe­sio­nal y espe­cia­li­za­da, 174 cua­dros polí­ti­cos y sin­di­ca­les y 410 cua­dros en aten­ción sani­ta­ria. Ade­más de estos ya for­ma­dos, tene­mos en este momen­to 422 alum­nos reci­bien­do en el extran­je­ro edu­ca­ción media o supe­rior, a los que se suma­rán cer­ca de 100 este año (PAIGC, 1973: 5).

Para apre­ciar mejor las ini­cia­ti­vas y los logros edu­ca­ti­vos del PAIGC duran­te la lucha por la inde­pen­den­cia, es nece­sa­rio estu­diar el enfo­que que guió su edu­ca­ción polí­ti­ca y tra­ba­jo de con­cien­ti­za­ción, que fue más allá de los pro­gra­mas con­ven­cio­na­les de edu­ca­ción infan­til y alfabetización.

Un enfo­que mili­tan­te de la educación

Muchos paí­ses afri­ca­nos decla­ra­ron su inde­pen­den­cia en la segun­da mitad del siglo XX, lide­ra­dos por movi­mien­tos de libe­ra­ción e inter­ac­tuan­do con luchas anti­co­lo­nia­les y anti­im­pe­ria­lis­tas de todo el mun­do. El PAIGC, jun­to con el Fren­te de Libe­ra­ción de Mozam­bi­que (FRELIMO), el Movi­mien­to Popu­lar de Libe­ra­ción de Ango­la (MPLA) y otros, estu­vo pro­fun­da­men­te influen­cia­do por ideo­lo­gías comu­nis­tas y socia­lis­tas. Por ejem­plo, la adop­ción del tér­mino mili­tan­te para iden­ti­fi­car a deter­mi­na­dos miem­bros del Par­ti­do se ins­pi­ró en los mar­cos revo­lu­cio­na­rios de los con­tem­po­rá­neos inter­na­cio­na­les del PAIGC.

Sumer­gi­dos en el movi­mien­to ideo­ló­gi­co, polí­ti­co, social y arma­do, las y los mili­tan­tes se carac­te­ri­za­ban por su adhe­sión dis­ci­pli­na­da a la lucha de libe­ra­ción y por su com­pro­mi­so acti­vo en la lucha por alcan­zar la total inde­pen­den­cia del gobierno colo­nial por­tu­gués. En 1974, Samo­ra Machel —coman­dan­te mili­tar, líder de FRELIMO y socia­lis­ta en la tra­di­ción del mar­xis­mo-leni­nis­mo— hizo la siguien­te defi­ni­ción de mili­tan­tes y militancia:

El mili­tan­te es aquel que vive la preo­cu­pa­ción de la orga­ni­za­ción y que, en los deta­lles de la vida coti­dia­na, por la apli­ca­ción crea­ti­va que hace de nues­tra línea, se con­vier­te para todos en un mode­lo de ser­vi­dor del pue­blo, de edi­fi­ca­dor de la nue­va socie­dad. La tarea que se le con­fía la rea­li­za con el sen­ti­do de que está al ser­vi­cio del pue­blo, y reci­bien­do su misión del pue­blo, lo con­sa­gra todo a él, inclui­da su pro­pia vida (Machel, 1979: 15).

En la lucha de libe­ra­ción del PAIGC, mili­tan­te se usa­ba como tér­mino glo­bal para todas las per­so­nas que par­ti­ci­pa­ban cons­cien­te­men­te en la lucha, sean com­ba­tien­tes, coman­dan­tes, comi­sa­rios polí­ti­cos, «tra­ba­ja­do­res res­pon­sa­bles»6, maes­tros, enfer­me­ras, médi­cos o civi­les. El Par­ti­do con­si­de­ra­ba que la o el mili­tan­te era el par­ti­ci­pan­te cla­ve en la van­guar­dia de la lucha, con las siguien­tes con­si­de­ra­cio­nes en men­te: «Recor­dar siem­pre que un buen mili­tan­te (como un buen ciu­da­dano) es aquel que hace bien su deber. Es aquel que ade­más de hacer bien su deber, con­si­gue mejo­rar­se cada día para ser capaz de hacer más y mejor» (Cabral, 1977: 217). O en este pasaje:

Hoy es del par­ti­do toda la gen­te de nues­tra tie­rra dis­pues­ta a aca­bar con la colo­ni­za­ción por­tu­gue­sa y dis­pues­ta a seguir las con­sig­nas del Par­ti­do y a res­pe­tar y cum­plir las órde­nes de la Direc­ción de nues­tro Par­ti­do. Esos son del Par­ti­do. Pero maña­na serán del Par­ti­do solo aque­llos que ten­gan una con­duc­ta moral ejem­plar como hom­bres dig­nos o como muje­res dig­nas de nues­tra tie­rra. Que tra­ba­jen y ten­gan tra­ba­jo, por­que los vagos no pue­den ser de nues­tro Par­ti­do, de nin­gu­na mane­ra. Y que hacen san­gre de su vida, alma de su alma, cum­plir el pro­gra­ma de nues­tro Par­ti­do en nues­tra tie­rra, luchan­do con­tra quien sea (PAIGC, 1969: 8).

Duran­te un semi­na­rio para inte­gran­tes del PAIGC del 19 al 24 de noviem­bre de 1969, Cabral expli­có que, estan­do «al ser­vi­cio de la liber­tad y el pro­gre­so» del pue­blo gui­neano, el mili­tan­te debía defen­der a toda cos­ta los avan­ces logra­dos en la lucha de libe­ra­ción (PAIGC, 1969: 16). El mili­tan­te debe «vivir entre el pue­blo, delan­te del pue­blo, detrás del pue­blo. Ellos deben tra­ba­jar para el Par­ti­do con la cer­te­za de que está tra­ba­jan­do para el pue­blo de nues­tra tie­rra» (PAIGC, 1969: 20).

Con­ver­tir­se en mili­tan­te del PAIGC se con­si­de­ra­ba un acto cons­cien­te. Como tal, «algu­na evi­den­cia espe­cí­fi­ca de que uno cum­plía cier­tos reque­ri­mien­tos» debía dar­se a la diri­gen­cia del Par­ti­do, algo que demos­tra­ra cono­ci­mien­to sobre su pro­gra­ma y prin­ci­pios. La o el mili­tan­te debía tam­bién haber esta­do acti­vo en tra­ba­jo orga­ni­za­ti­vo que bus­ca­ra lograr en la prác­ti­ca los obje­ti­vos del Par­ti­do (Cabral, 1979: 103).

Para lograr estos obje­ti­vos, esta van­guar­dia mili­tan­te, o lo que el PAIGC deno­mi­na­ba mili­tan­te arma­do, tenía que lide­rar o par­ti­ci­par acti­va­men­te en la for­ma­ción polí­ti­ca sobre la lucha entre civi­les adul­tos, miem­bros del Par­ti­do, juven­tud y niñez. La van­guar­dia mili­tan­te tenía que ser la fuer­za motriz tras la for­ma­ción polí­ti­ca de los gru­pos estra­té­gi­cos que podrían ser for­ja­dos como ins­tru­men­tos polí­ti­cos para la lucha por la libe­ra­ción y para la recons­truc­ción nacio­nal des­pués de la inde­pen­den­cia. La crea­ción de esa van­guar­dia, como Cabral deli­neó en las sesio­nes de noviem­bre de 1969, debe­ría ser «cons­tan­te­men­te refi­na­da, afi­la­da, per­fec­cio­na­da, y nues­tro pue­blo debe embe­lle­cer­la cons­tan­te­men­te» (PAIGC, 1969).

Fue en este con­tex­to que el PAIGC desa­rro­lló su con­cep­to de edu­ca­ción mili­tan­te, tam­bién deno­mi­na­da «edu­ca­ción polí­ti­ca». Este no era un tér­mino uti­li­za­do con fre­cuen­cia en los docu­men­tos de archi­vo del PAIGC has­ta 1978 cuan­do adop­tó el tér­mino para carac­te­ri­zar el sis­te­ma de edu­ca­ción desa­rro­lla­do duran­te la lucha7. La con­cep­ción y apli­ca­ción prác­ti­ca de la edu­ca­ción mili­tan­te del PAIGC fue­ron pro­fun­da­men­te influen­cia­das por el momen­to his­tó­ri­co espe­cí­fi­co en el que sur­gió y ade­más fue mol­dea­da por una serie de fac­to­res: las luchas afri­ca­nas por la inde­pen­den­cia y sus posi­cio­nes anti­co­lo­nia­les, los movi­mien­tos pan­afri­ca­nos y el prin­ci­pio de uni­dad afri­ca­na, la Gue­rra Fría y los blo­ques ideo­ló­gi­cos socia­lis­tas, el Movi­mien­to de Paí­ses No Ali­nea­dos y la soli­da­ri­dad inter­na­cio­nal; el perío­do de con­flic­to arma­do interno en el terri­to­rio gui­neano y la lucha inter­na­cio­nal por los dere­chos huma­nos del movi­mien­to de libe­ra­ción en el ámbi­to de Nacio­nes Unidas.

La edu­ca­ción mili­tan­te era un pro­ce­so de edu­ca­ción anti­co­lo­nial com­pro­me­ti­do, par­ti­ci­pa­ti­vo y cons­cien­te, cen­tra­do en un con­cep­to inte­gral de libe­ra­ción «enrai­za­do y apo­ya­do por las reali­da­des y nece­si­da­des de la comu­ni­dad» y por prin­ci­pios de des­co­lo­ni­za­ción. Su «rol peda­gó­gi­co com­bi­na­ba tres aspec­tos: apren­di­za­je polí­ti­co, for­ma­ción téc­ni­ca y for­ma­ción de com­por­ta­mien­tos indi­vi­dua­les y colec­ti­vos» (PAIGC, 1978). A tra­vés de esta edu­ca­ción, la ciu­da­da­nía y el estu­dian­ta­do serían guia­dos para desa­rro­llar­se ple­na­men­te y alen­ta­dos a hacer con­tri­bu­cio­nes cons­cien­tes al desa­rro­llo sos­te­ni­ble del país recien­te­men­te inde­pen­dien­te. La edu­ca­ción mili­tan­te o polí­ti­ca se apli­ca­ba a la for­ma­ción y capa­ci­ta­ción de tres gru­pos: las y los pro­fe­so­res mili­tan­tes, com­ba­tien­tes mili­tan­tes y estu­dian­tes militantes.

Las y los pro­fe­so­res militantes

Las y los pro­fe­so­res mili­tan­tes aban­do­na­ron su vida coti­dia­na para unir­se a la lucha: venían de la cla­se tra­ba­ja­do­ra (arte­sanxs, tra­ba­ja­dorxs de ser­vi­cios y de la indus­tria urba­na), del cam­pe­si­na­do (agri­cul­to­res y habi­tan­tes de las tie­rras rura­les) y otras pocas y pocos de la peque­ña bur­gue­sía (ex maes­tros de escue­la pri­ma­ria, ex fun­cio­na­rios del gobierno y estu­dian­tes). Sus eda­des osci­la­ban entre los 15 y los 25 años, y las y los estu­dian­tes reclu­ta­dos de las escue­las colo­nia­les por­tu­gue­sas para unir­se a la lucha tam­bién fue­ron for­ma­dos para con­ver­tir­se en pro­fe­so­res mili­tan­tes del PAIGC.

Para un pro­fe­sor o pro­fe­so­ra mili­tan­te, su pro­fe­sión y tra­ba­jo impli­ca­ba más que pre­pa­rar cla­ses, ense­ñar el currícu­lo esta­ble­ci­do y eva­luar el desem­pe­ño aca­dé­mi­co de los estu­dian­tes. La ense­ñan­za mili­tan­te bus­ca­ba trans­for­mar com­por­ta­mien­tos y hábi­tos, supe­rar expe­rien­cias del pasa­do, repen­sar y pro­du­cir nue­vo cono­ci­mien­to y adap­tar­se al mun­do cam­bian­te y a las deman­das de la lucha por la independencia.

De esta for­ma, con­ver­tir­se en pro­fe­sor o pro­fe­so­ra mili­tan­te era some­ter­se a dos pro­ce­sos simul­tá­neos: des­co­lo­ni­zar los mate­ria­les edu­ca­ti­vos exis­ten­tes y pro­du­cir nue­vos currícu­los y mate­ria­les esco­la­res como par­te del tra­ba­jo edu­ca­ti­vo más amplio del PAIGC. De esta for­ma, la o el pro­fe­sor mili­tan­te era a la vez un recur­so peda­gó­gi­co y un espe­jo de los idea­les de la lucha por la inde­pen­den­cia. Has­ta la publi­ca­ción del pri­mer manual esco­lar en 1966, las y los pro­fe­so­res del PAIGC tenían que uti­li­zar mate­ria­les y manua­les colo­nia­les. Por ejem­plo, tenían una tarea doble cuan­do uti­li­za­ban el tex­to de orto­gra­fía por­tu­gue­sa: ade­más de cues­tio­nes bási­cas como ense­ñar el alfa­be­to, su tra­ba­jo tam­bién con­sis­tía en inter­pre­tar crí­ti­ca­men­te el men­sa­je que trans­mi­tían los tex­tos por­tu­gue­ses y refor­mu­lar­lo de una for­ma más per­ti­nen­te para el uni­ver­so de sus estu­dian­tes (De Deus, 1996).

Sin embar­go, para que esto ocu­rrie­ra, las y los pro­fe­so­res tuvie­ron que pasar por su pro­pio pro­ce­so de des­co­lo­ni­za­ción para decons­truir y des­man­te­lar el cono­ci­mien­to colo­nial que les había sido impues­to por el gobierno por­tu­gués. Aun­que el Par­ti­do desa­rro­lló cur­sos de capa­ci­ta­ción para ellos que incluían temas como peda­go­gía y la adqui­si­ción de habi­li­da­des peda­gó­gi­cas, el pro­ce­so de con­ver­tir­se en profesor/​a mili­tan­te esta­ba en gran medi­da carac­te­ri­za­do por la reeva­lua­ción y reno­va­ción de los pro­fe­so­res de su pro­pia edu­ca­ción y cono­ci­mien­to. Esto a menu­do se dio a tra­vés de un apren­di­za­je tem­prano en el aula jun­to con sus estudiantes.

Las y los pro­fe­so­res en estas escue­las se encon­tra­ban en una posi­ción en la que sus cono­ci­mien­tos, habi­li­da­des y acti­tu­des podían tra­ba­jar para crear ambien­tes de apren­di­za­je que fomen­ta­ran el pen­sa­mien­to crí­ti­co de sus alum­nos y alum­nas. El pro­ce­so de cues­tio­nar, inte­rro­gar y des­per­tar la curio­si­dad no sólo cons­truía con­fian­za entre el estu­dian­ta­do, tam­bién trans­for­mó a las y los pro­fe­so­res en agen­tes de cam­bio. Aun­que el pro­fe­sor mili­tan­te y el com­ba­tien­te mili­tan­te par­ti­ci­pa­ban en fren­tes dife­ren­tes en la lucha por la inde­pen­den­cia y la libe­ra­ción, ambos gru­pos tenían la tarea de no solo lle­var a cabo fun­cio­nes coti­dia­nas, logís­ti­cas y ope­ra­ti­vas (como con­tri­buir al fun­cio­na­mien­to de las escue­las y par­ti­ci­par en la direc­ción de ope­ra­cio­nes mili­ta­res), sino tam­bién de for­mar cons­cien­te­men­te y edu­car polí­ti­ca­men­te a la futu­ra gene­ra­ción que lide­ra­ría al país en su libe­ra­ción y recons­truc­ción post inde­pen­den­cia. En este pro­ce­so, fue su res­pon­sa­bi­li­dad desa­rro­llar los enfo­ques y los mate­ria­les peda­gó­gi­cos —así como las con­di­cio­nes emo­cio­na­les— que cul­ti­va­rían los prin­ci­pios y obje­ti­vos esta­ble­ci­dos por el Partido.

Las y los com­ba­tien­tes militantes

Ins­pi­ra­do por el mode­lo de entre­na­mien­to mili­tar cubano, el coman­dan­te del PAIGC Pedro Vero­na Pires, que fue entre­na­do mili­tar­men­te en Cuba, creó en 1966 el Cen­tro de Ins­truc­ción Polí­ti­ca y Mili­tar Madi­na do Boé. Siguien­do las direc­tri­ces del PAIGC era impor­tan­te que los mili­ta­res del par­ti­do fue­ran cons­cien­tes de las estra­te­gias polí­ti­cas de la lucha por la inde­pen­den­cia. Las fuer­zas arma­das revo­lu­cio­na­rias solo con­se­gui­rían librar una cam­pa­ña mili­tar efec­ti­va si sabían por qué era nece­sa­ria la lucha y cuá­les eran los obje­ti­vos que se per­se­guían. Las lec­cio­nes polí­ti­cas sobre el colo­nia­lis­mo y los prin­ci­pios y obje­ti­vos de la lucha por la libe­ra­ción eran par­te inte­gral de su formación.

Debi­do a la alta tasa de anal­fa­be­tis­mo en Gui­nea-Bis­sau, el cen­tro de ins­truc­ción tam­bién pro­mo­vía alfa­be­ti­za­ción para los com­ba­tien­tes mili­tan­tes. Ense­ñar a leer y escri­bir era un aspec­to cru­cial en el ejér­ci­to de libe­ra­ción, no solo por­que era nece­sa­rio para cap­tar y com­pren­der los mate­ria­les del Par­ti­do, sino por­que se nece­si­ta­ba para desa­rro­llar la logís­ti­ca mili­tar, pre­pa­rar ata­ques, comu­ni­car­se entre los fren­tes de lucha y el cuar­tel gene­ral del Par­ti­do y enten­der las coor­de­na­das mili­ta­res y la tecnología.

Como con­ti­nua­ción de este tra­ba­jo de movi­li­za­ción polí­ti­ca e ideo­ló­gi­ca y de for­ma­ción de la pobla­ción civil, el PAIGC creó en 1968 las Bri­ga­das de Tra­balho Polí­ti­co, que en 1970 fue­ron reor­ga­ni­za­das con el nom­bre de Bri­ga­das de Acção Polí­ti­ca. De acuer­do con sus esta­tu­tos de 1971, sus prin­ci­pa­les fun­cio­nes eran:

…for­ta­le­cer el tra­ba­jo polí­ti­co del par­ti­do (…) for­ta­le­cer y desa­rro­llar de la con­cien­cia polí­ti­ca de los mili­tan­tes, de los com­ba­tien­tes y de las pobla­cio­nes, la expli­ca­ción y divul­ga­ción de las con­sig­nas y demás direc­tri­ces del Par­ti­do en todas las ramas de nues­tra acti­vi­dad. (…) La Bri­ga­da debe dis­po­ner de los medios mate­ria­les para rea­li­zar su fun­ción (docu­men­tos bási­cos del Par­ti­do, bole­ti­nes, comu­ni­ca­dos, foto­gra­fías y otros medios audio­vi­sua­les) que le son sumi­nis­tra­dos por la direc­ción del Par­ti­do. La Bri­ga­da, como cual­quier otro orga­nis­mo de la direc­ción polí­ti­ca del Par­ti­do, debe vivir en el seno de su pue­blo (PAIGC, 1971: 6 – 7).

Las y los estu­dian­tes militantes

Fue bajo la con­sig­na «Edu­ca­ción, tra­ba­jo, lucha» y con el salu­do «¡viva el PAIGC, fuer­za, luz y guía de nues­tro pue­blo en Gui­nea y Cabo Ver­de!» que el Par­ti­do comen­zó a for­mar lo que con­si­de­ra­ba «los mejo­res hijos e hijas» de la nación, es decir, estu­dian­tes mili­tan­tes y estu­dian­tes de la orga­ni­za­ción de juven­tud Pio­nei­ros do Par­ti­do (Cabral, 1979: 64 y 298). En 1966, jun­to con la inau­gu­ra­ción del inter­na­do Escue­la Pilo­to en Conakry, el PAIGC creó Pio­nei­ros do Par­ti­do para estu­dian­tes de entre 10 y 15 años que hubie­ran ter­mi­na­do su pri­mer año de edu­ca­ción pri­ma­ria. Como una «orga­ni­za­ción de van­guar­dia», bus­ca­ba crear espa­cios y pro­ce­sos que pro­du­je­ran estu­dian­tes mili­tan­tes. Según sus esta­tu­tos, Pio­nei­ros do Par­ti­do tenía como obje­ti­vo con­tri­buir a una edu­ca­ción de cali­dad para los niños basa­da en los prin­ci­pios del Par­ti­do y refor­zar el amor a los pue­blos de Gui­nea y Cabo Ver­de, la dedi­ca­ción a la lucha, el res­pe­to por la fami­lia y la escue­la y «la pre­di­lec­ción por la jus­ti­cia, el tra­ba­jo, el pro­gre­so y la liber­tad». Sus obje­ti­vos y acti­vi­da­des bus­ca­ban hacer de todos sus inte­gran­tes «mili­tan­tes valio­sos» del Par­ti­do y «ciu­da­da­nos cons­cien­tes» capa­ces de asu­mir las gran­des res­pon­sa­bi­li­da­des de la recons­truc­ción nacio­nal en el futu­ro, así como la «defen­sa intran­si­gen­te de las con­quis­tas de la revo­lu­ción» (Vaz Bor­ges, 2019: 227 – 229).

Ade­más del tra­ba­jo invo­lu­cra­do en ser un buen estu­dian­te, otras tareas del estu­dian­te mili­tan­te incluían:

Dis­cu­tir todo lo que tie­ne que ver con la lucha, la escue­la y la tie­rra. Deben reu­nir­se con los padres, (…) diri­gen­tes, fun­cio­na­rios, mili­tan­tes, com­ba­tien­tes, ami­gos extran­je­ros y todos los que se intere­san por el tra­ba­jo de los Pio­ne­ros. Deben orga­ni­zar com­pe­ten­cias depor­ti­vas, de dibu­jo, con­cur­sos de jue­gos, can­to, tra­ba­jos manua­les, etc., tan­to con los alum­nos de la escue­la como con otros pio­ne­ros (PAIGC, O Nos­so livro 4ª clas­se. s.f.: 20).

Trans­for­man­do los mate­ria­les peda­gó­gi­cos y el currículo

La edu­ca­ción polí­ti­ca era obli­ga­to­ria en todos los fren­tes de lucha y era una de las mayo­res prio­ri­da­des del PAIGC. Como Cabral expli­có en el semi­na­rio para los miem­bros del Par­ti­do en noviem­bre de 1969:

Es nece­sa­rio luchar con la con­cien­cia polí­ti­ca en la cabe­za. Es pre­ci­so que sea­mos cons­cien­tes de que es la con­cien­cia del hom­bre la que guía el arma, y no el arma la que guía su con­cien­cia. El arma vale por­que el hom­bre está detrás de ella, empu­ñán­do­la. Y vale tan­to más cuan­to más vale la con­cien­cia del hom­bre, si la con­cien­cia del hom­bre sir­ve a una cau­sa bien defi­ni­da, cla­ra y jus­ta (Cabral, 1979: 13 – 14).

La edu­ca­ción mili­tan­te o polí­ti­ca del PAIGC era anti­co­lo­nial y afro­cén­tri­ca en sus obje­ti­vos, pues pro­cu­ra­ba des­man­te­lar el sis­te­ma y las prác­ti­cas edu­ca­ti­vas ses­ga­das, jerár­qui­cas y opre­so­ras here­da­das de la edu­ca­ción colo­nial por­tu­gue­sa. Apor­tó nue­vos cono­ci­mien­tos y prác­ti­cas de la vida social a los manua­les y currícu­lo esco­la­res, ponien­do énfa­sis en apren­der de las reali­da­des con­cre­tas del pue­blo afri­cano, los pro­ce­sos his­tó­ri­cos que desa­fia­ban en ese momen­to —es decir, el colo­nia­lis­mo— y las vio­len­tas rela­cio­nes estruc­tu­ra­les que sur­gían de esas prácticas.

Igual­men­te impor­tan­te fue el énfa­sis espe­cial colo­ca­do en la ense­ñan­za y el apren­di­za­je de estra­te­gias de resis­ten­cia con­tra las prác­ti­cas colo­nia­les. Las expe­rien­cias de los pue­blos afri­ca­nos, su pasa­do, su pre­sen­te y su futu­ro debían estar en el núcleo de esta nue­va edu­ca­ción. Los pla­nes de estu­dio tenían que abor­dar y a la vez ser con­for­ma­dos por las for­mas de cono­ci­mien­to que exis­tían en las comu­ni­da­des loca­les. Con estos nue­vos enfo­ques del cono­ci­mien­to, el PAIGC tra­ta­ba de cul­ti­var en las y los estu­dian­tes un sen­ti­do per­so­nal de obli­ga­ción con­si­go mis­mos, sus com­pa­ñe­ros y sus comu­ni­da­des. Tan tem­prano como en 1949, Cabral abo­gó por que la pro­duc­ción de cono­ci­mien­to se cen­tra­ra en las reali­da­des afri­ca­nas exis­ten­tes a tra­vés de sus expe­rien­cias de inves­ti­ga­ción de las con­di­cio­nes agrí­co­las en Por­tu­gal y sus terri­to­rios afri­ca­nos (Vaz Bor­ges, 2009: 97 – 100). Argu­men­ta­ba que una de las mejo­res for­mas de defen­der la tie­rra con­sis­tía en apren­der cómo uti­li­zar el sue­lo de for­ma sos­te­ni­ble y mejo­rar cons­cien­te­men­te los bene­fi­cios que obte­ne­mos de él (Cabral, 1949: 15 – 17). Cono­cer y enten­der la tie­rra era una for­ma de defen­der al pue­blo y su dere­cho a mejo­rar sus con­di­cio­nes de vida.

Los pla­nes de estu­dio desa­rro­lla­dos para la edu­ca­ción de las y los estu­dian­tes mili­tan­tes com­pren­dían varias mate­rias, des­de mate­má­ti­cas has­ta el apren­di­za­je del por­tu­gués, pasan­do por gim­na­sia, arte, geo­gra­fía, cien­cia, tea­tro y músi­ca. Entre 1966 y 1974, el PAIGC desa­rro­lló cua­tro manua­les esco­la­res para los gra­dos pri­me­ro al cuar­to y cua­tro manua­les para quin­to y sex­to gra­dos. Entre ellos, un manual de his­to­ria gene­ral de Áfri­ca, otro sobre la his­to­ria de Gui­nea-Bis­sau y Cabo Ver­de, otro sobre lec­cio­nes polí­ti­cas y final­men­te una tra­duc­ción de A Short His­tory of Pre-Capi­ta­list Society (Una bre­ve his­to­ria de la socie­dad pre­ca­pi­ta­lis­ta), el pri­mer volu­men de un estu­dio en dos volú­me­nes escri­to por D. Mitro­polsky, Y. Zubritsky, V. Kerov y otros en 1965 en la Uni­ver­si­dad de la Amis­tad Patri­ce Lumum­ba en Mos­cú, URSS. Los tex­tos esco­la­res del PAIGC fue­ron crea­dos colec­ti­va­men­te por las y los maes­tros y otros mili­tan­tes y fue­ron impre­sos en Upp­sa­la, Sue­cia, por la impren­ta Wret­mans Boktryc­ke­ri. Tam­bién se uti­li­za­ron escri­tos de Cabral y trans­crip­cio­nes de sus dis­cur­sos como mate­rial didáctico.

Ade­más, el Par­ti­do desa­rro­lló una serie de medios de comu­ni­ca­ción, entre los que se encon­tra­ban perió­di­cos como Jor­nal Liber­tação (Dia­rio Libe­ra­ción) y PAIGC Actua­li­tés (Noti­cias del PAIGC), de alcan­ce inter­na­cio­nal, en fran­cés. Tam­bién desa­rro­lla­ron una revis­ta juve­nil Blu­fo8 Blu­fo es una pala­bra deri­va­da del creo­le con varios sig­ni­fi­ca­dos, uno de los cua­les es «joven inexperto».[/note – Órgão dos Pio­nei­ros do PAIGC, que tam­bién era muy leí­da por adul­tos. Asi­mis­mo, el Par­ti­do fun­dó la Rádio Liber­tação (Radio Libe­ra­ción) que trans­mi­tía dia­ria­men­te noti­cias sobre la lucha y con­tri­buía al pro­gra­ma de edu­ca­ción de per­so­nas adul­tas del PAIGC.

Pla­nes de estu­dio para la niñez y la juventud

Fuer­te­men­te ins­pi­ra­do por la orien­ta­ción polí­ti­ca e ideo­ló­gi­ca del Par­ti­do e influen­cia­do por las cir­cuns­tan­cias mun­dia­les en ese momen­to, el currícu­lo del PAIGC para la niñez y la juven­tud esta­ba divi­di­do en dos fases: de pri­me­ro a segun­do gra­do y de ter­ce­ro a quin­to gra­do, cada una con un alcan­ce dife­ren­te. La edu­ca­ción polí­ti­ca para pri­me­ro y segun­do gra­do esta­ba dedi­ca­da a la his­to­ria de la lucha por la inde­pen­den­cia. Aquí eran cen­tra­les temas como la crea­ción del PAIGC y su estruc­tu­ra y orga­ni­za­cio­nes, héroes y heroí­nas, así como sus obje­ti­vos y pro­gra­ma. La ense­ñan­za sobre la lucha por la inde­pen­den­cia reque­ría dis­cu­tir a la par la colo­ni­za­ción, la opre­sión, la explo­ta­ción en gene­ral y la colo­ni­za­ción por­tu­gue­sa en particular.

La edu­ca­ción polí­ti­ca de ter­ce­ro a quin­to gra­do era más com­ple­ta que los pla­nes de estu­dio de pri­me­ro y segun­do gra­do y esta­ba cen­tra­da en la orien­ta­ción inter­na­cio­na­lis­ta de la lucha por la inde­pen­den­cia. El PAIGC ense­ña­ba acer­ca de luchas simi­la­res en el con­ti­nen­te afri­cano, como la del Fren­te de Libe­ra­ción de Mozam­bi­que (FRELIMO), el Movi­mien­to de Libe­ra­ción de San­to Tomé y Prín­ci­pe (MLSTP), el Movi­mien­to Popu­lar de Libe­ra­ción de Ango­la (MPLA) y la Con­fe­rên­cia das Orga­ni­zações Nacio­na­lis­tas das Colô­nias Por­tu­gue­sas (CONCP), una orga­ni­za­ción de coope­ra­ción entre los movi­mien­tos inde­pen­den­tis­tas de los terri­to­rios afri­ca­nos colo­ni­za­dos por los por­tu­gue­ses. Tales luchas nacio­na­les eran explo­ra­das en rela­ción con otros asun­tos inter­na­cio­na­les, incluyendo:

  • Luchas diplo­má­ti­cas como la lucha por reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal de la ocu­pa­ción colo­nial de sus terri­to­rios por Portugal.

  • Luchas de géne­ro que bus­ca­ban mejo­rar los dere­chos de las muje­res y la niñez en un con­tex­to en el que la domi­na­ción feu­dal y colo­nial patriar­cal esta­ban entre­la­za­das, lo que líde­res del PAIGC como Car­men Perei­ra lla­ma­ban «dos colonialismos».

  • Luchas his­tó­ri­cas en otros luga­res como la revo­lu­ción socia­lis­ta en Rusia en octu­bre de 1917 y el movi­mien­to sin­di­cal en África.

  • La lucha de cla­ses, resal­tan­do la cone­xión entre el PAIGC, sin­di­ca­tos como la Unión Nacio­nal de Tra­ba­ja­do­res Gui­nea­nos y la cla­se tra­ba­ja­do­ra internacional.

  • El racis­mo, la liber­tad, el pro­gre­so, la recons­truc­ción nacio­nal y la his­to­ria de Áfri­ca (inclui­do el trá­fi­co de escla­vos y los gran­des impe­rios ante­rio­res a la colonización).

La redac­ción de tex­tos esco­la­res era cla­ve para la trans­mi­sión de las ideas defi­ni­das en los pla­nes de estu­dios y para ayu­dar a las y los maes­tros a trans­mi­tir infor­ma­ción den­sa a los estu­dian­tes de for­ma intere­san­te y acce­si­ble. Una for­ma de hacer­lo era trans­for­mar la lucha por la libe­ra­ción en la vida coti­dia­na, la polí­ti­ca y la ideo­lo­gía en cuen­tos y fábu­las que explo­ra­ban com­por­ta­mien­tos cívi­cos huma­nos y mili­tan­tes y com­ple­men­ta­ban los com­po­nen­tes polí­ti­cos o mili­tan­tes de los pla­nes de estudio.

Para el pri­me­ro y segun­do gra­dos, el pro­fe­so­ra­do al que se le con­fió la crea­ción de tex­tos esco­la­res desa­rro­lló una amplia gama de pla­nes de cla­ses. En los pla­nes de estu­dio de pri­me­ro a cuar­to gra­do los temas polí­ti­cos e ideo­ló­gi­cos se adap­ta­ron a los tex­tos esco­la­res, entre­la­zan­do resul­ta­dos de apren­di­za­je con­cre­tos con tex­tos que expre­sa­ban direc­ta­men­te los obje­ti­vos de la lucha por la inde­pen­den­cia, inclu­yen­do los siguien­tes títulos:

  • El Pro­gra­ma Prin­ci­pal de nues­tro Par­ti­do, que intro­du­cía los prin­ci­pios del Par­ti­do a estu­dian­tes de pri­mer grado.

  • El gran patrio­ta, que se refe­ría al tema del com­ba­tien­te mili­tan­te para estu­dian­tes de segun­do grado.

  • El pasa­do de nues­tro pue­blo y siglos de dolor y espe­ran­za, acer­ca de la his­to­ria de la colo­ni­za­ción por­tu­gue­sa para estu­dian­tes de ter­cer grado.

  • El poe­ma de un mili­tan­teLos obje­ti­vos de nues­tra lucha que com­par­tían los obje­ti­vos cen­tra­les de la libe­ra­ción para estu­dian­tes de cuar­to grado.

A dife­ren­cia de los mate­ria­les del pasa­do que repre­sen­ta­ban esce­nas leja­nas del Por­tu­gal colo­nial, estos nue­vos mate­ria­les y pro­ce­sos de apren­di­za­je esta­ban embe­bi­dos de la geo­gra­fía, vida social y orga­ni­za­ción de los terri­to­rios don­de se desa­rro­lla­ba la luchas por la inde­pen­den­cia. Aho­ra se pue­den encon­trar tex­tos con títu­los como Vida na taban­ca (La vida en la aldea) y Las pro­fe­sio­nes, este últi­mo reve­la­dor de la estruc­tu­ra y orga­ni­za­ción social local. Tam­bién había un esme­ra­do enfo­que en las expli­ca­cio­nes cien­tí­fi­cas del mun­do natu­ral. Las lec­cio­nes abor­da­ban las mara­vi­llas de la natu­ra­le­za como los océa­nos y la rique­za de la vida botá­ni­ca. El obje­ti­vo era des­mi­ti­fi­car los fenó­me­nos natu­ra­les, tenien­do cui­da­do de no cues­tio­nar las creen­cias reli­gio­sas de los estu­dian­tes. Otro tema impor­tan­te que se explo­ró fue cómo uti­li­zar los recur­sos natu­ra­les para el desa­rro­llo del país de for­ma sostenible.

Sin embar­go, los pro­gra­mas y tex­tos esco­la­res del PAIGC no siem­pre alcan­za­ban los obje­ti­vos edu­ca­ti­vos, espe­cial­men­te en los manua­les esco­la­res de pri­me­ro a ter­cer gra­do. El gran énfa­sis en la cele­bra­ción de la lucha con­tem­po­rá­nea, las bata­llas y los héroes del PAIGC, dejó tópi­cos de la his­to­ria y la cul­tu­ra afri­ca­nas casi inex­plo­ra­dos en los tex­tos escolares.

Pla­nes de estu­dio para la for­ma­ción polí­ti­ca de per­so­nas adultas

La for­ma­ción polí­ti­ca de adul­tos en el Cen­tro de Ins­truc­ción Polí­ti­ca y Mili­tar de Madi­na do Boé siguió los mis­mos tópi­cos que la edu­ca­ción de la juven­tud, pero con un aná­li­sis más pro­fun­do. El pro­gra­ma de ins­truc­ción del cen­tro: Pro­gra­ma para a for­mação do sol­da­do FARP con­sis­tía en 180 horas de cla­ses en un perío­do de 30 días, de las cua­les 60 horas se dedi­ca­ban a la «pre­pa­ra­ción política».

El pro­gra­ma de edu­ca­ción polí­ti­ca para adul­tos esta­ba divi­di­do en cin­co par­tes. La pri­me­ra sec­ción esta­ba dedi­ca­da a his­to­ria y geo­gra­fía, abor­dan­do temas como «la explo­ta­ción de nues­tro pue­blo por el gobierno colo­nial por­tu­gués y sus con­se­cuen­cias», «la dis­tin­ción entre colo­nia­lis­mo por­tu­gués y pue­blo por­tu­gués» y «la opre­sión» (Vaz Bor­ges, 2019: 137). Una par­te impor­tan­te de la polí­ti­ca del PAIGC fue acla­rar que esta­ban luchan­do con­tra una estruc­tu­ra colo­nial opre­so­ra, no con­tra su pue­blo. Eso dejó dos cosas muy cla­ras: pri­me­ro, que luchar con­tra el pue­blo no nece­sa­ria­men­te eli­mi­na­ba la estruc­tu­ra colo­nial; y segun­do, que el pue­blo por­tu­gués tam­bién era víc­ti­ma de la opre­sión per­pe­tra­da por un régi­men autoritario.

La segun­da par­te del plan de estu­dios esta­ba dedi­ca­da a la his­to­ria e ideo­lo­gía del PAIGC y seguía más o menos las mis­mas líneas que ya se habían imple­men­ta­do en los pla­nes de estu­dio para esco­la­res. Se enfo­ca­ba con más deta­lle en la his­to­ria del PAIGC, espe­cial­men­te res­pec­to a las pri­me­ras movi­li­za­cio­nes y el ini­cio de la lucha arma­da, así como a su desa­rro­llo, difi­cul­ta­des y la reali­dad de ese momen­to. La dis­cu­sión tam­bién se enfo­ca­ba en el pro­gra­ma y prin­ci­pios del Par­ti­do, así como en algu­nas debi­li­da­des de la lucha. Aquí se abor­da­ron con gran deta­lle con­cep­tos socia­lis­tas y leni­nis­tas como crí­ti­ca, auto­crí­ti­ca, cen­tra­lis­mo demo­crá­ti­co y demo­cra­cia revo­lu­cio­na­ria, arro­jan­do luz sobre las influen­cias polí­ti­cas que el Par­ti­do reci­bía de otras ideo­lo­gías y cómo pre­ten­día adap­tar­las al con­tex­to guineano.

La ter­ce­ra sec­ción del plan de estu­dios esta­ba dedi­ca­da a asun­tos inter­na­cio­na­les. El pro­pó­si­to aquí era con­tex­tua­li­zar la lucha por la inde­pen­den­cia del PAIGC en el con­tex­to más amplio de luchas que se esta­ban dan­do en el mun­do y esta­ble­cer las cone­xio­nes entre ellas. Se bus­ca­ba resal­tar temas inter­na­cio­na­les como las luchas de libe­ra­ción con­tem­po­rá­neas y la des­co­lo­ni­za­ción en Áfri­ca, Asia y Amé­ri­ca Lati­na; la Gue­rra Fría; el impe­ria­lis­mo; y las orga­ni­za­cio­nes anti­co­lo­nia­les de todo el mun­do. Las dis­cu­sio­nes de temas como impe­ria­lis­mo, socia­lis­mo, el «Ter­cer Mun­do» y la lucha de libe­ra­ción con­tra el impe­ria­lis­mo fue­ron fundamentales.

La cuar­ta sec­ción se cen­tró en el carác­ter socio­ló­gi­co y etno­grá­fi­co de Gui­nea-Bis­sau en el pre­sen­te y el futu­ro. Aquí abor­da­ron temas como reli­gión, etni­ci­dad y racis­mo, así como eco­no­mía, tra­ba­jo orga­ni­za­ti­vo, desa­rro­llo y méto­dos de pla­ni­fi­ca­ción. Había que enfren­tar­se a la reli­gión dado su papel pre­pon­de­ran­te en la vida social y dado que exis­tía la preo­cu­pa­ción de que la fuer­te influen­cia de líde­res reli­gio­sos pudie­ra poner en peli­gro el desa­rro­llo de la lucha.

La últi­ma sec­ción del pro­gra­ma se cen­tra­ba en la for­ma­ción y com­por­ta­mien­to cívi­co de las fuer­zas arma­das mili­tan­tes. Esto incluía la igual­dad de géne­ro y la expec­ta­ti­va de que las y los com­ba­tien­tes se com­por­ta­ran con dis­ci­pli­na y cama­ra­de­ría tan­to entre ellos como con la pobla­ción civil.

Edu­ca­ción, revo­lu­ción y resistencia

La lucha de libe­ra­ción y la edu­ca­ción polí­ti­ca del PAIGC no eran solo idea­les. Eran un pro­ce­so con­ti­nuo de refle­xión, orga­ni­za­ción y acción que bus­ca­ba desa­rro­llar una con­cien­cia mili­tan­te, anti­co­lo­nial y deco­lo­nial en las men­tes y cuer­pos de los pue­blos de Gui­nea-Bis­sau y Cabo Ver­de. A pesar de que esta for­ma de edu­ca­ción polí­ti­ca del PAIGC sólo exis­tió duran­te un cor­to perío­do de tiem­po (1963−1974) y en un terri­to­rio redu­ci­do, fue una par­te impor­tan­te de la lucha de libe­ra­ción más amplia. El estu­dio de las prác­ti­cas edu­ca­ti­vas del PAIGC duran­te su lucha por la libe­ra­ción nos obli­ga a salir del ámbi­to de lo teó­ri­co y com­pro­me­ter­nos con los pro­ce­sos his­tó­ri­cos con­cre­tos que se desa­rro­lla­ron. Pro­fun­di­zar en el ámbi­to mate­rial de cómo se pusie­ron en prác­ti­ca los idea­les de lucha en la vida coti­dia­na y cómo se trans­mi­tie­ron a las futu­ras gene­ra­cio­nes rin­de home­na­je a los prin­ci­pios revo­lu­cio­na­rios que guia­ron la lucha de liberación.

Des­de el prin­ci­pio de la lucha, el Par­ti­do y sus mili­tan­tes enten­die­ron el papel cru­cial y el poder de la edu­ca­ción para cum­plir los obje­ti­vos de la lucha por la inde­pen­den­cia. Esto los lle­vó a poner en prác­ti­ca idea­les e ini­cia­ti­vas revo­lu­cio­na­rias como:

  • Crear escue­las en las zonas libe­ra­das para la juven­tud, per­so­nas adul­tas y com­ba­tien­tes. Ade­más de ense­ñar a leer y escri­bir, las escue­las enfa­ti­za­ban el desa­rro­llo de pro­gra­mas edu­ca­ti­vos basa­dos en las reali­da­des del pue­blo y su lucha.

  • Lle­var a cabo cam­pa­ñas de movi­li­za­ción para edu­car y ele­var la con­cien­cia polí­ti­ca de la población.

  • Esta­ble­cer la edu­ca­ción polí­ti­ca como ele­men­to cen­tral en el pro­ce­so de libe­ra­ción nacio­nal y basar la edu­ca­ción en prác­ti­cas anti­co­lo­nia­les y decoloniales.

  • Desa­rro­llar pro­gra­mas y mate­ria­les esco­la­res que refle­ja­ban la reali­dad de Áfri­ca en rela­ción con otras luchas inter­na­cio­na­les con el obje­ti­vo de per­se­guir los obje­ti­vos de la libe­ra­ción total.

  • Valo­rar la impor­tan­cia del tra­ba­jo del pro­fe­so­ra­do, su papel en la van­guar­dia de la lucha y su res­pon­sa­bi­li­dad en el pro­gre­so del país.

  • Esta­ble­cer redes inter­na­cio­na­les de apo­yo edu­ca­ti­vo. Esto incluía paí­ses como Cuba, Hun­gría, Yugos­la­via, URSS, Ruma­nía, Repú­bli­ca Demo­crá­ti­ca Ale­ma­na, Che­cos­lo­va­quia y Bul­ga­ria, don­de las y los estu­dian­tes podían con­ti­nuar sus estu­dios téc­ni­cos y supe­rio­res, así como la for­ma­ción de cuadros.

  • Crear medios de comu­ni­ca­ción y publi­ca­cio­nes pro­pias, tales como perió­di­cos, revis­tas y radios, que fun­cio­na­ban como mate­rial edu­ca­ti­vo adi­cio­nal a lo lar­go de la lucha de liberación.

Jun­tos, la for­ma­ción polí­ti­ca y el pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio se vol­vie­ron cru­cia­les para pro­du­cir con­cien­cia polí­ti­ca y faci­li­tar la lucha que con­du­jo a la inde­pen­den­cia. La edu­ca­ción polí­ti­ca fue la for­ma más impor­tan­te de man­te­ner la ideo­lo­gía del Par­ti­do viva y la úni­ca for­ma de soli­di­fi­car las raí­ces de la inde­pen­den­cia nece­sa­ria para ima­gi­nar y crear el futu­ro. La ideo­lo­gía, la edu­ca­ción y la poli­ti­za­ción cons­cien­te tra­ba­ja­ron jun­tas en el pro­ce­so de edu­ca­ción polí­ti­ca del PAIGC de for­ma que nos per­mi­ten ver la lucha por la inde­pen­den­cia no solo como un pro­ce­so polí­ti­co, sino tam­bién como una pra­xis educativa.

La expe­rien­cia del PAIGC de cons­truir escue­las en los bos­ques, su for­ma pio­ne­ra de edu­ca­ción polí­ti­ca, el desa­rro­llo de pla­nes de estu­dio eman­ci­pa­do­res espe­cí­fi­cos para su con­tex­to, y cómo esta­ble­cie­ron redes inter­na­cio­na­les de apo­yo a este pro­ce­so edu­ca­ti­vo, son par­te de nues­tro lega­do e ins­pi­ra­ción. Son pro­ce­sos de los que debe­mos apren­der y a par­tir de los cua­les debe­mos avan­zar mien­tras que ima­gi­na­mos y pone­mos en prác­ti­ca nues­tras luchas hoy.

Agra­de­ci­mien­tos

Agra­de­ce­mos a Sónia Vaz Bor­ges la rea­li­za­ción de este estu­dio en cola­bo­ra­ción con el Ins­ti­tu­to Tri­con­ti­nen­tal de Inves­ti­ga­ción Social.

1 de julio de 2022

Fuen­te: https://​the​tri​con​ti​nen​tal​.org/​e​s​/​e​s​t​u​d​i​o​s​-​l​i​b​e​r​a​c​i​o​n​-​n​a​c​i​o​n​a​l​-​1​-​p​a​i​g​c​-​e​d​u​c​a​c​i​on/

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  1. Pin­to de Andra­de: A geração de Cabral.
  2. Duran­te la colo­ni­za­ción por­tu­gue­sa, las jerar­quías socia­les eran regu­la­das por los Esta­tu­tos de Indias, que datan de 1926 y se apli­ca­ban en los terri­to­rios de Ango­la, Mozam­bi­que y Gui­nea-Bis­sau. Exis­tía la cate­go­ría de indí­ge­nas y la de asi­mi­la­dos. Para ser asi­mi­la­do, había que pasar por un pro­ce­so para ser con­si­de­ra­do una «per­so­na civi­li­za­da» y, por tan­to, ser vis­to como un ciu­da­dano por­tu­gués que seguía la cul­tu­ra por­tu­gue­sa. Es impor­tan­te men­cio­nar que ser asi­mi­la­do no era un esta­tus vita­li­cio y podía ser revo­ca­do en cual­quier momento.
  3. Tra­duc­ción pro­pia. Este dis­cur­so fue escri­to ori­gi­nal­men­te en inglés para el públi­co bri­tá­ni­co. Se pue­de leer par­te del dis­cur­so (en inglés) en: https://​leeds​.pri​mo​.exli​bris​group​.com/​d​i​s​c​o​v​e​r​y​/​f​u​l​l​d​i​s​p​l​a​y​?​v​i​d​=​4​4​L​E​E​_​I​N​S​T​:​V​U​1​&​d​o​c​i​d​=​a​l​m​a​9​9​1​0​1​6​0​5​3​1​2​9​7​0​5​181.
  4. En los archi­vos del PAIGC los tér­mi­nos edu­cação polí­ti­caedu­cação mili­tan­te son uti­li­za­dos indis­tin­ta­men­te, aun­que este últi­mo sea el más común en el dise­ño curri­cu­lar. En este artícu­lo esco­gi­mos el tér­mino «edu­ca­ción política».
  5. Cabral, Ana Maria: Entre­vis­ta­da por Sónia Vaz Bor­ges, 5 de sep­tiem­bre de 2013.
  6. El tér­mino «tra­ba­ja­dor res­pon­sa­ble», en pala­bras de Stepha­nie Urdang en A Revo­lu­tion Within a Revo­lu­tion: Women in Gui­nea-Bis­sau (1975), «es un tér­mino uti­li­za­do para miem­bros del par­ti­do que son res­pon­sa­bles en su tra­ba­jo por un área espe­cí­fi­ca de la lucha», como salud y edu­ca­ción. «Su tra­ba­jo inclu­ye for­ma­ción polí­ti­ca y no direc­ta­men­te enfer­me­ría, ense­ñan­za, etc.».
  7. Antes de la inde­pen­den­cia, el tér­mino edu­cação mili­tan­te apa­re­cía en un docu­men­to sin fecha rela­cio­na­do con el plan de estu­dios de los alum­nos de 1º a 5º gra­do, ini­cial­men­te como títu­lo de cla­se para 1º y 2º gra­do. Más tar­de se sus­ti­tu­yó por el tér­mino edu­cação polí­ti­ca para refe­rir­se a los alum­nos de los gra­dos 3º a 5º.

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