Argen­ti­na. Infan­cias del femi­ci­dio, víc­ti­mas direc­tas e indi­rec­tas de la violencia

Por Eri­ca Pérez, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 24 de mayo de 2021. 

Niñas y niños del femi­ci­dio, víc­ti­mas direc­tas e indi­rec­tas de la vio­len­cia­Co­men­ta­rio al fallo: «Z.G.P y otros S/​Guar­da a parien­tes” Ban­fi­eld, 17 mar­zo de 2021

I. Resu­men de los Hechos

Con fecha 3 de febre­ro del año 2020 se pre­sen­ta la Sra. B.C.C soli­ci­tan­do la guar­da de sus cua­tro sobri­nos, G.P.Z. (10 años), M.R.R.Z. (8 años), A.L.Z. (6 años) y F.M.Z. (5 años). Que el día 2 de mar­zo de 2019 sus cua­tro sobri­nos acu­den a su domi­ci­lio dicien­do “ayu­da a mi mamá que mi papá la pren­dió fue­go”, que había veni­do loco a la casa que la roció con alcohol y pren­dió fue­go a mamá”, «que el padre no los deja­ba salir, los tenía ence­rra­dos, pero que se pudie­ron esca­par para pedir ayu­da». Dejan­do niñas y niñas al cui­da­do de una veci­na encuen­tra a Z. quien la reci­be dicien­do “acá no pasa nada” “está todo bien” sen­ta­do al lado del cuer­po que­ma­do de su her­ma­na. Lue­go se esca­pa sien­do dete­ni­do al poco tiem­po.Per­ma­ne­ce cui­dan­do a su her­ma­na y sus sobri­nos, has­ta que falle­ce el día 14 de sep­tiem­bre de 2019. Encon­trán­do­se niñas y niños con­te­ni­dos, dán­do­le jun­to a su pare­ja todo lo posi­ble para supe­rar la des­gra­cia que le tocó vivir. Mani­fies­ta la nece­si­dad niñas y niños de vivir en lo que ya con­si­de­ran su cen­tro de vida, en ser edu­ca­dos, con­te­ni­dos y for­ta­le­ci­dos afectivamente.

II. Huér­fa­nos de Femi­ni­ci­dios Víc­ti­mas Colaterales

Con fecha 4 de mar­zo del 2020 la peri­to psi­có­lo­ga del equi­po téc­ni­co del juz­ga­do con­si­de­ra que resul­ta impres­cin­di­ble com­pren­der que el femi­ci­dio de la pro­ge­ni­to­ra a manos del pro­ge­ni­tor pro­du­ce impor­tan­tes afec­ta­cio­nes de for­ma muy diver­sa, trans­for­man­do a los hijos e hijas en víc­ti­mas direc­tas del delito.

De mane­ra pal­ma­ria se evi­den­cia que niñas y niños ya venían expe­ri­men­tan­do epi­so­dios de vio­len­cia intra­fa­mi­liar; por lo que el con­cep­to de víc­ti­mas no se aís­la de las reper­cu­sio­nes que se pro­du­cen en la subjetividad.

El nivel de afec­ta­ción que el femi­ci­dio pro­vo­ca en los hijos e hijas está deli­nea­do por el impac­to y el daño que ya venía con­fi­gu­rán­do­se por la vio­len­cia pre­sen­cia­da o expe­ri­men­ta­da en un con­tex­to de vio­len­cia gene­ra­li­za­do que fina­li­za con la muer­te de su madre. Hijas e hijos se encuen­tran atra­ve­san­do un pro­ce­so de stress pos­trau­má­ti­co – lo cual se evi­den­ció en la entre­vis­ta-. Si bien la pér­di­da de una madre es un hecho devas­ta­dor, pero si ade­más el autor es su pro­pio padre; lo trau­má­ti­co adquie­re un valor trau­má­ti­co de dolo­ro­sa tramitación.

Se evi­den­cia la cali­dad del víncu­lo y la con­ten­ción de su fami­lia mater­na en rela­ción a niños y niñas de autos; lo que ha impli­ca­do una reor­ga­ni­za­ción fami­liar en la cual de mayor o menor medi­da par­ti­ci­pan de sus cui­da­dos. A par­tir de las entre­vis­tas man­te­ni­das en las pre­sen­tes y los cone­xos se advier­te que la pare­ja con­for­ma­da por B. C. C. (tía mater­na) y su con­vi­vien­te F. M. A. brin­dan a sus sobri­nos y sobri­nas un ade­cua­do alo­ja­mien­to afec­ti­vo, aten­dien­do a las nece­si­da­des de los mis­mos y favo­re­cien­do la ela­bo­ra­ción y sim­bo­li­za­ción de las situa­cio­nes trau­má­ti­cas vivenciadas.

III. Fun­da­men­ta­ción Legal: «El Inte­rés del niño(a)a debe ser prio­ri­za­do por sobre toda otra razón familiar»

Mani­fies­ta que la guar­da de per­so­nas meno­res de edad se encuen­tra nor­ma­da en el art. 657 del Códi­go Civil y Comer­cial de la Nación, el cual esta­ble­ce: «En supues­tos de espe­cial gra­ve­dad, el juez pue­de otor­gar la guar­da a un pariente…El guar­da­dor tie­ne el cui­da­do per­so­nal del niño, niña o ado­les­cen­te y está facul­ta­do para tomar las deci­sio­nes rela­ti­vas a las acti­vi­da­des de la vida coti­dia­na, sin per­jui­cio de que la res­pon­sa­bi­li­dad paren­tal que­de en cabe­za del o los pro­ge­ni­to­res, quie­nes con­ser­van los dere­chos y las res­pon­sa­bi­li­da­des emer­gen­tes de esa titu­la­ri­dad y ejer­ci­cio». El otor­ga­mien­to de la guar­da a parien­te solo ope­ra en supues­tos de espe­cial gra­ve­dad que deben ser valo­ra­das por noso­tros, los jue­ces. Se defi­ne como nor­ma­ti­vas excep­cio­na­les aque­llas que se adop­tan cuan­do lo niños, niñas y ado­les­cen­tes estu­vie­ran tem­po­ral o per­ma­nen­te­men­te pri­va­dos de su medio fami­liar o cuyo supe­rior inte­rés exi­ja que no per­ma­nez­can en ese medio.- (Aida Kemel­ma­jer de Car­luc­ci y otras, Tra­ta­do de Dere­cho de Fami­lia, Tomo IV pag. 147 y ss).-

Se tie­ne como obje­ti­vo la con­ser­va­ción o recu­pe­ra­ción por par­te de peque­ños (y peque­ñas) del ejer­ci­cio y goce de sus dere­chos vul­ne­ra­dos y la repa­ra­ción de sus con­se­cuen­cias. (Baci­ga­lu­po de Girad: Acuer­dos sobre la dele­ga­ción de la auto­ri­dad paren­tal, pag. 57 y ss). El otor­ga­mien­to de la guar­da a un parien­te impor­ta pri­vi­le­giar la fami­lia exten­sa en la deter­mi­na­ción del cui­da­do per­so­nal de niñas, niños y ado­les­cen­tes cuan­do sus pro­ge­ni­to­res no pue­den hacer­lo. Se otor­ga cuan­do se cons­ta­ta una situa­ción de con­flic­to o peli­gro para niños y niñas. (Ilun­dain, Res­pon­sa­bi­li­dad paren­tal, pag.315 y ss). El prin­ci­pio rec­tor, gene­ral y bási­co que domi­na la mate­ria “… es que debe pre­va­le­cer como fac­tor esen­cial el inte­rés del niño(niña)» pero ello no sig­ni­fi­ca que no ha de con­tem­plar­se tam­bién el de los padres, sino que el de éstos tie­ne que ceder ante lo más con­ve­nien­te para aque­llos » (conf. CNCIV, A 8/​7/​74, ED 57 – 682, sum.30 .En el mis­mo sen­ti­do: CNCiv. D,23/10/73,ED 52 – 279 ) ( CNCiv,Sala A L: L: : 118 – 429,idem , Sala D.L.L. 127 – 168 ; idem , Sala E , L:L: 115 – 138: idem Sala F.J.A . 13−1972−311 ).

Todo ello y exa­mi­na­do a tra­bes de la «Con­ven­ción de los Dere­chos del niño, niña y ado­les­cen­tes», lle­va a la con­clu­sión que el Inte­rés Supe­rior de G. P., M. R., A. L. y F. M. Z. debe ser prio­ri­za­do por sobre otra razón de orden familiar.

Sen­ten­cia en Len­gua­je Claro

La gra­ve­dad de la situa­ción del caso en examen, don­de cua­tro pequeños/​as son atra­ve­sa­dos trans­ver­sal­men­te por este bru­tal modis­mo del femi­ci­dio de la pro­ge­ni­to­ra por par­te del pro­ge­ni­tor, uti­li­zan­do el abe­rran­te for­ma­to de pren­der fue­go a la per­so­na, estan­do niña y niños pre­sen­te y prohi­bien­do su sali­da por par­te del padre, en un ambien­te don­de ya exis­tía con ante­rio­ri­dad la vio­len­cia, ins­ta­la­da y en cier­to modo natu­ra­li­za­da, es mi ínti­ma con­vic­ción que debe pros­pe­rar la acción de guar­da. Desea­mos refle­jar en autos la pro­tec­ción y acom­pa­ña­mien­to como una equi­li­bra­da acti­tud del juez en las cues­tio­nes de fami­lia en gene­ral y en par­ti­cu­lar en aque­llos que está en jue­go el inte­rés de niños (y niñas) su inte­gri­dad físi­ca o psí­qui­ca. Por ello resuel­vo: Otor­gar la guar­da de los niños (y niña), G. P. Z., M. R.R. Z., A. L. Z. y F. M. Z., a la Sra. B. C. C., en su carác­ter de tía mater­na de los pequeños.-

NOTA A LA SRA. B.C.C.: “ardua es y segui­rá sien­do su tarea, más cuan­do Ud. tam­bién vive el pro­pio due­lo por la tra­ge­dia de su her­ma­na, a quien con­tu­vo has­ta el final.- Obser­vo su dig­ni­dad de cana­li­zar el dolor en ayu­dar a sus cua­tro sobrinos(a), sien­do un ejem­plo a seguir.- Éxi­tos en su her­mo­sa tarea y cuen­te con el Juz­ga­do en pleno para su acompañamiento”.-

NOTA AL DR. D. A.:  “ha demos­tra­do su com­pro­mi­so y voca­ción más allá del cobro de los jus­tos hono­ra­rios, preo­cu­pán­do­se y ocu­pán­do­se del bien­es­tar y futu­ro de estos niños (y niña), lo que debe ser un nor­te en los pro­fe­sio­na­les dedi­ca­dos a la deli­ca­da temá­ti­ca de los con­flic­tos fami­lia­res.- Gracias”.-

NOTA PARA G., M., L.Y F.: “valien­tes niños (y niña) les pro­po­ne­mos estar bien, y si es posi­ble, ser feli­ces con unos her­mo­sos tíos que están para amar­los y ayu­dar­los en la vida.- Con­fíen en ellos, pen­san­do que así como hay gen­te mala, tam­bién exis­ten per­so­nas bue­nas que solo quie­ren amar­los y cui­dar­los.- Y entre esas per­so­nas está tam­bién su jue­za. Ali­cia Etel­vi­na Talier­cio, Jue­za de Familia.”-

El len­gua­je cla­ro,“La idea es expan­dir los lími­tes her­mé­ti­cos del len­gua­je judi­cial, cerra­do a espe­cia­lis­tas y exce­si­va­men­te for­mal. El obje­ti­vo es una jus­ti­cia más abier­ta, más acce­si­ble a los ciu­da­da­nos, a los usuarios”. 

Al diri­gir­se hacia las par­tes en espe­cial a Caro­li­na, her­ma­na de la víc­ti­ma y a sus sobrinos/​a, quie­nes les toca atra­ve­sar un pro­ce­so dolo­ro­so don­de resul­tan afec­ta­das cola­te­ral­men­te por el femi­ci­dio. En una nota perio­dís­ti­ca comen­tó, que temía “Que alguien los vinie­ra a recla­mar o que nos toca­ra una jue­za sin pers­pec­ti­va de géne­ro”. “No pue­do creer que se haya toma­do el tiem­po de escri­bir­nos a noso­tros”, admi­tió la joven entre la sor­pre­sa y el agra­de­ci­mien­to por el ges­to que tuvo la magis­tra­da“Sien­to que me valo­ró a mí y a toda mi fami­lia por lo que tuvi­mos que pasar”, resal­tó.

Con tan huma­ni­za­do acto cana­li­zó con amor, como ella mis­ma refie­re un poco de tan­to sufri­mien­to, valo­ri­zo seguir ade­lan­te y la lucha de su tía por pro­te­ger­los. Todo prio­ri­zan­do el inte­rés supe­rior de niños y nina y su cen­tro de vida, prin­ci­pios pro­pios fun­da­men­ta­les del dere­cho de familia.

Con­si­de­ra­cio­nes Fina­les:
«Los niños víc­ti­mas olvi­da­das, ocul­tas del femicidio»

Niños y niñas son las víc­ti­mas direc­tas del femi­ci­dio, cuan­do son uti­li­za­dos como ins­tru­men­to para su fin (cau­sar un mal mayor a la pre­sun­ta víc­ti­ma), cul­mi­nan­do en un femi­ci­dio vin­cu­la­do; o bien cuan­do que­dan al cui­da­do del vic­ti­ma­rio lue­go del femi­ci­dio de su pro­ge­ni­to­ra. Que aún con la refor­ma del códi­go civil y comer­cial, en cuan­to a la qui­ta de la res­pon­sa­bi­li­dad paren­tal los tiem­pos son len­tos y apa­re­cen casos como el de Rosa­na Galliano. Que lue­go del secues­tro de las niñas en Tene­ri­fe, se ha pues­to en tema el con­cep­to de vio­len­cia vica­ria, sien­do esta ejer­ci­da de mane­ra sus­ti­tu­ta hacia niños y niñas con el obje­ti­vo de lograr total con­trol con­tra su pro­ge­ni­to­ra. El con­cep­to fue ela­bo­ra­do por la psi­có­lo­ga Sonia Vac­ca­ro, ana­li­zan­do un tipo de vio­len­cia que solía pro­du­cir­se con más inten­si­dad tras la sepa­ra­ción. El con­cep­to vica­rio hace refe­ren­cia a la sus­ti­tu­ción de un indi­vi­duo por otro en el ejer­ci­cio de una fun­ción. Cuan­do se apli­ca a la vio­len­cia, repre­sen­ta rea­li­zar una agre­sión sobre una per­so­na en sus­ti­tu­ción de otra, la cual es el prin­ci­pal objetivo.

Los obser­va­to­rios que lle­van las cifras, esti­man que al menos 300 niños y niñas habrían que­da­do huér­fa­nos en 2020 y en lo que lle­va­mos del año 2021 ascen­de­rían a 95 . Muchos y muchas no solo per­die­ron a sus madres a manos de sus padres o padras­tros, sino que tam­bién fue­ron tes­ti­gos del cri­men. Sien­do las víc­ti­mas olvi­da­das de los femi­ni­ci­dios. La guar­da no se tra­mi­ta rápi­da­men­te y los niños y niñas que­dan en un “des­am­pa­ro legal”. Pue­de enten­der­se que en esta situa­ción, atra­ve­san­do un due­lo no pue­den tener la fuer­za para asis­tir a tribunales.

“Un dolor pos­ter­ga­do” Pao­la Tello, psi­có­lo­ga espe­cia­li­za­da en temas de vio­len­cia, dice que el dolor de los fami­lia­res ante el femi­ci­dio se pos­ter­ga debi­do a que en la eta­pa ini­cial la fami­lia se sumer­ge en los trá­mi­tes judi­cia­les del cri­men. Al prin­ci­pio los fami­lia­res pos­ter­gan el due­lo y los meca­nis­mos para enfren­tar­lo, por­que deben aten­der asun­tos judi­cia­les, dice la psi­có­lo­ga. El paso del tiem­po reavi­va el dolor y es ahí cuan­do debe haber aten­ción espe­cia­li­za­da. Con niños y niñas es dife­ren­te “hay que pre­pa­rar­los para la ver­dad por­que no se les debe ocul­tar lo suce­di­do”, explica.

Las infan­cias que que­dan huér­fa­nas a cau­sa de femi­ni­ci­dios ven trun­ca­do su entorno fami­liar y pier­den su esta­bi­li­dad emo­cio­nal. El femi­ni­ci­dio, en estos aspec­tos, con­tem­pla una doble tra­ge­dia para la socie­dad. No sola­men­te es la pér­di­da de una nue­va mujer, que de por sí ya es un hecho dolo­ro­so y abe­rran­te, sino el des­am­pa­ro en el que que­dan sumi­dos sus hijos e hijas, al no con­tar con la pro­tec­ción del Esta­do. Se con­vier­ten en víc­ti­mas direc­tas del deli­to ya que la pro­tec­ción de sus madres se ha per­di­do para el res­to de sus vidas, lle­van­do a no tener un desa­rro­llo fami­liar y social ópti­mo que oca­sio­na­rá, muy segu­ra­men­te, pro­ble­mas en su entorno fami­liar, aca­dé­mi­co y psicosocial.

Fuen­te: Dia­rio femenino

Itu­rria /​Fuen­te

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