El impe­ria­lis­mo hoy, sus diná­mi­cas y mani­fes­ta­cio­nes. Vene­zue­la, Paï­sos Cata­lans y Eus­kal Herria

[alert type=info]Ponencia base para el deba­te sobre el mis­mo tema a rea­li­zar el 29 de junio a las 19h en el local de CSA «El car­gol» (C/​Menor­ca nº 3 en el barrio de La Gran­ja, Tarragona).[/alert]

«Esa Faja del Ori­no­co es mucho más que petro­lí­fe­ra, es la Faja Boli­va­ria­na del Ori­no­co Socia­lis­ta

«El PETRÓLEO ha sido has­ta aho­ra un arma para domi­nar A LOS PUEBLOS. Noso­tros plan­tea­mos el petró­leo como arma para LIBERARLOS.» 

«Suda­mé­ri­ca, con el petró­leo que tene­mos, con el gas que tene­mos, con el pue­blo que tene­mos y la volun­tad que debe­mos tener cada día más gran­de de inte­gra­ción, pue­de ser un polo petro­quí­mi­co mun­dial, ade­más de un polo agrí­co­la mun­dial.» (14 de mar­zo de 2006)

«Hemos recu­pe­ra­do el mane­jo del petró­leo y de la rique­za petro­le­ra. ¿Para qué? Para dis­tri­buir­la, para sem­brar­la, para trans­for­mar­la.» (2 de junio de 2006)

«Miran­do des­de un heli­cóp­te­ro aque­lla inmen­sa exten­sión, les dije: Miren, aquí no se pue­de repe­tir el mode­lo petro­le­ro del siglo XX; sacar y sacar petró­leo, lan­zar­lo por oleo­duc­tos y aque­llas tie­rras lle­nán­do­se de más mise­ria, de más pobre­za. ¡NO! » (13 de enero de 2009) 

«El petró­leo no es una rique­za de la bur­gue­sía ni del impe­rio; es una rique­za del pue­blo vene­zo­lano para com­par­tir­la con los pue­blos del mun­do» (15 de febre­ro de 2012)

«Noso­tros hemos recu­pe­ra­do la Inde­pen­den­cia Nacio­nal y la inde­pen­den­cia tie­ne su con­cre­ción en hechos tan­gi­bles, uno de ellos es el mane­jo de nues­tra polí­ti­ca petro­le­ra.» (22 de agos­to de 2012)

«El Pro­yec­to de la Faja Petro­lí­fe­ra del Ori­no­co es mucho más que un pro­yec­to petro­le­ro, es un pro­yec­to de desa­rro­llo inte­gral. Es petro­le­ro, indus­trial, agrí­co­la, agro­in­dus­trial, social. ¡Socia­lis­ta!» (22 de agos­to de 2012)

– AA.VV.: Chá­vez y la Faja, A. Car­quez Saa­ve­dra (pre­sen­ta­dor), Edit. PDVSA, Cara­cas 2014 

Cri­sis polí­ti­ca del imperialismo

Pare­ce que los «téc­ni­cos en eco­no­mía» –FMI, FED, BM, BCE, etc.– han deci­di­do insu­flar un poco de opti­mis­mo sobre el futu­ro inme­dia­to de los nego­cios capi­ta­lis­tas, dicien­do o insi­nuan­do que, por fin, se ve cer­ca la sali­da del túnel de 2007. Se afe­rran a cier­tos indi­cios pro­me­te­do­res que apa­re­cen en las eco­no­mías impe­ria­lis­tas –tér­mino cien­tí­fi­co-crí­ti­co ele­men­tal aban­do­na­do tam­bién por los refor­mis­mos – , los aís­lan y los mag­ni­fi­can, des­con­tex­tua­li­zán­do­los de la tota­li­dad de la situa­ción mun­dial. Inclu­so han lle­ga­do a decir hace muy poco que los peli­gros cier­tos de empeo­ra­mien­to de la cri­sis afec­tan sobre todo a los lla­ma­dos «paí­ses emer­gen­tes», por lo que las bur­gue­sías impe­ria­lis­tas pue­den res­pi­rar bas­tan­te más tranquilas.

Los «téc­ni­cos en eco­no­mía» son cons­cien­tes de la cri­sis de direc­ción polí­ti­ca que azo­ta a bue­na par­te de los Esta­dos impe­ria­lis­tas: Trump no es el úni­co caso. En sus recien­tes visi­tas, Trump se ha ene­mis­ta­do con todos, excep­to con sus sier­vos más maso­quis­tas; está posi­bi­li­tan­do una gue­rra comer­cial con Ale­ma­nia y el Esta­do fran­cés, fun­da­men­tal­men­te, y ha agu­di­za­do las ten­sio­nes en la OTAN, por no hablar de los bru­ta­les recor­tes socia­les en Esta­dos Uni­dos y su pro­vo­ca­do­ra polí­ti­ca en el mun­do ente­ro. Su triun­fa­lis­mo eco­nó­mi­co ha fra­ca­sa­do en dos ter­ce­ras par­tes. Algu­nos polí­ti­cos yan­quis están boquia­bier­tos y des­con­cer­ta­dos, otros pien­san ya en como echar­lo de la Casa Blan­ca, sien­do por el con­tra­rio apo­ya­do por el pode­ro­sí­si­mo com­ple­jo indus­trial-mili­tar y el no menos pode­ro­so lobby judío.

La bur­gue­sía bri­tá­ni­ca lle­va varios años come­tien­do erro­res mayúscu­los por­que se ha roto su uni­dad de cla­se como se ha vis­to en el deba­te sobre el Bre­xit, lo que uni­do a otros pro­ble­mas agu­di­za el estan­ca­mien­to del país. En Ale­ma­nia, los Län­der más enri­que­ci­dos exi­gen refor­zar el cen­tra­lis­mo para no tener que pagar ellos más que los län­der empo­bre­ci­dos; la ultra­de­re­cha toma el poder del dere­chis­ta par­ti­do AfD a la vez que se des­cu­bren redes nazis den­tro del ejér­ci­to ale­mán y Mer­kel se pre­sen­ta como la lide­re­sa de la Unión Euro­pea con la ayu­da de Macron. Es segu­ro que Mer­kel sabía con ante­la­ción a junio de 2017 que Bru­se­las había pro­pues­to que la Unión Euro­pea envia­ra tro­pas a las regio­nes en los que estén en peli­gro los intere­ses euro­peos pudien­do hacer «ope­ra­cio­nes de alto nivel».

Los pode­res sub­te­rrá­neos del Esta­do fran­cés han teni­do que crear de la nada un par­ti­do basa­do en la ima­gen tele­vi­si­va y en el vacío ideo­ló­gi­co para salir del barri­zal cada vez más den­so y pega­jo­so, lo que ha pro­vo­ca­do una abs­ten­ción masi­va, supe­rior al 50% del cen­so. Ade­más, la corrup­ción ya gol­pea a su pri­mer gobierno aún no estre­na­do. El cen­tro refor­mis­ta ita­liano en el gobierno se ha roto esta pri­ma­ve­ra, el racis­mo avan­za y la bur­gue­sía ya pien­sa en ade­lan­tar las elec­cio­nes para oto­ño. Japón, des­pués del trom­pa­zo con Trump sobre el eje-asiá­ti­co, sigue ade­lan­te con el Tra­ta­do comer­cial con el Pací­fi­co, que quie­re inte­grar a once paí­ses, aho­ra que la eco­no­mía japo­ne­sa goza de quin­ce meses de recu­pe­ra­ción, algo des­co­no­ci­do en los últi­mos cien­to vein­te meses, mien­tras se rear­ma inten­sa­men­te en medio del auge del nacio­na­lis­mo mili­ta­ris­ta. ¿Y el Esta­do espa­ñol? Sigue retro­ce­dien­do en la jerar­quía impe­ria­lis­ta, per­dien­do estruc­tu­ra indus­trial y sumién­do­se en el atra­so tecno-cien­tí­fi­co y cultural. 

La civi­li­za­ción del capi­tal se sus­ten­ta en la irra­cio­na­li­dad inhe­ren­te al valor de cam­bio, inhe­ren­te al feti­chis­mo de la mer­can­cía, en la explo­ta­ción con­sus­tan­cial a la ley del valor y a la extrac­ción de plus­va­lía. Esa irra­cio­na­li­dad estruc­tu­ral, esen­cial, pue­de ser míni­ma y tran­si­to­ria­men­te con­tro­la­da por los sec­to­res menos obtu­sos de la bur­gue­sía mun­dial, los que en ese perío­do poseen la hege­mo­nía impe­ria­lis­ta mun­dial, logran­do cor­tas fases de un muy ines­ta­ble e incier­to equi­li­brio en el filo de la nava­ja. Pero siem­pre, tar­de o tem­prano, la irra­cio­na­li­dad de fon­do inse­pa­ra­ble de la pro­pie­dad bur­gue­sa vuel­ve a la luz exi­gien­do más sacri­fi­cios huma­nos. La actua­li­dad del comu­nis­mo, su «nece­si­dad» –véa­se Deba­tes sobre comu­nis­mo, a libre dis­po­si­ción en inter­net– se sus­ten­ta en la inevi­ta­ble recu­rren­cia obje­ti­va de la irra­cio­na­li­dad del capital.

Un ejem­plo más lo encon­tra­mos en las cri­sis polí­ti­cas que azo­tan a las bur­gue­sías, y aquí nos hemos limi­ta­do a unos pocos ejem­plos, como efec­to del ago­ta­mien­to del orden impe­ria­lis­ta que los Esta­dos Uni­dos impu­sie­ron en pri­me­ra ins­tan­cia en Bret­ton Wood y que fue remo­de­lan­do pos­te­rior­men­te según sus nece­si­da­des. La siner­gia de pro­ble­mas de toda índo­le que las­tran la acu­mu­la­ción amplia­da de capi­tal en el últi­mo medio siglo, siner­gia que esta­lló defi­ni­ti­va­men­te en 2007, ha ter­mi­na­do des­bor­dan­do la muy limi­ta­da racio­na­li­dad de la cas­ta polí­ti­ca bur­gue­sa en su conjunto.

Es en este con­tex­to en el que inter­vie­nen las con­so­la­do­ras pala­bras de los «téc­ni­cos en eco­no­mía» que aun­que no ofre­cen garan­tías serias de cre­di­bi­li­dad si insu­flan algo de áni­mo en unos círcu­los de poder que han vis­to fra­ca­sar a medio pla­zo todas y cada una de las medi­das apli­ca­das des­de comien­zo de los años 70 para abrir otra lar­ga fase expan­si­va del capi­ta­lis­mo. El úni­co éxi­to de la bru­ta­li­dad neo­li­be­ral ha sido el de lle­var al paro­xis­mo la ley dia­léc­ti­ca de la uni­dad y lucha de con­tra­rios; por un lado, crean­do la fic­ción del capi­ta­lis­mo bueno, per­fec­to, duran­te dos déca­das en las que inten­si­fi­có la con­cen­tra­ción y cen­tra­li­za­ción de capi­ta­les has­ta nive­les inso­por­ta­bles: si en 2015 solo ocho per­so­nas tenía más rique­za que la mitad de la pobla­ción del mun­do, a fina­les de 2016 esa inmen­sa iniqui­dad se con­cen­tró solo en seis hom­bres, y a media­dos de 2017 se cen­tra­li­za y con­cen­tra en úni­ca­men­te cin­co cri­mi­na­les. Y por el lado anta­gó­ni­co, tal irra­cio­na­lis­mo se ha gene­ra­li­za­do a cos­ta de pos­ter­gar todos los pro­ble­mas para comien­zos del siglo XXI, cuan­do se han fusio­na­do crean­do la «cri­sis perfecta».

No hace fal­ta decir que las for­tu­nas de este quin­te­to cri­mi­nal, más las de una peque­ña escua­dra de pira­tas que le sigue en el esca­la­fón, están esen­cial­men­te uni­das al impe­ria­lis­mo occi­den­tal diri­gi­do por Esta­dos Uni­dos en sus deci­sio­nes estra­té­gi­cas, al mar­gen de sus riñas fami­lia­res con euro­ale­ma­nia. La cri­sis de direc­ción polí­ti­ca de este minúscu­lo gru­pi­to res­pon­de a tres de los gran­des efec­tos cau­sa­dos por el final del impe­ria­lis­mo que tuvo en Bret­ton Wood en 1944 – 1945, en la derro­ta del patrón-oro bajo Nixon en 1971 y en el Con­sen­so de Washing­ton de 1989 – 1990 sus momen­tos este­la­res. Los tres son: el fra­ca­so en el aplas­ta­mien­to defi­ni­ti­vo de las resis­ten­cias de las cla­ses y pue­blos, el fra­ca­so de la polí­ti­ca de desin­te­gra­ción y bal­ca­ni­za­ción de Rusia y Chi­na Popu­lar y el fra­ca­so en el ini­cio de otra nue­va fase expan­si­va en el capi­ta­lis­mo occidental.

Ade­más de otros efec­tos, los tres fra­ca­sos cita­dos se han vuel­to con­tra el impe­ria­lis­mo que flo­ta con el agua al cue­llo en el océano de la incon­men­su­ra­ble masa de capi­tal fic­ti­cio y de impa­ga­ble deu­da mun­dial que casi sumer­ge al pla­ne­ta cada vez más empe­que­ñe­ci­do y ago­ta­do: ¿Quién se acuer­da aho­ra del triun­fa­lis­mo del «final de la his­to­ria», o sea, del final eterno de la lucha de cla­ses? ¿Quién sigue afir­man­do que tras 1991 Rusia, Chi­na Popu­lar y una lar­ga lis­ta de pue­blos y Esta­dos iban a con­ver­tir­se en otros tan­tos patios tra­se­ros de Washing­ton duran­te el eterno «siglo ame­ri­cano» que empe­za­ba? ¿Quién ima­gi­na­ba enton­ces que el estan­ca­mien­to de Japón des­de la déca­da de 1990 era debi­do a muchas de las carac­te­rís­ti­cas de la Gran Cri­sis de 2007 que aún perdura…?

Las bur­gue­sías occi­den­ta­li­za­das tie­nen razón para su his­te­ria ner­vio­sa, tan­to más cuan­to que el eje euro­asiá­ti­co está inte­gran­do a Irán, es aplau­di­do por Siria, atrae a impor­tan­tes sec­to­res de Pakis­tán e India y a paí­ses deci­si­vos en Asia Cen­tral, tie­ne las sim­pa­tías de sec­to­res socia­les de Asia, Áfri­ca y Nues­tra Amé­ri­ca, y empie­za a apa­re­cer como el defen­sor de Catar y de los pue­blos humi­lla­dos por Ara­bia Sau­dí, Esta­dos Uni­dos e Israel. Al mar­gen de otras con­si­de­ra­cio­nes que podría­mos hacer a este res­pec­to, como la del mal menor rela­ti­vo que el eje euro­asiá­ti­co supon­dría para muchos de estos pue­blos en com­pa­ra­ción al mal mayor abso­lu­to que es el impe­ria­lis­mo, etcé­te­ra, sí hay que decir que el mie­do de Occi­den­te fren­te al res­to de la huma­ni­dad tie­ne cua­tro gran­des razo­nes: la abru­ma­do­ra des­pro­por­ción pobla­cio­nal y de recur­sos; la ten­den­cia al final de la dic­ta­du­ra del petro­dó­lar y del orde­na­mien­to inter­na­cio­nal impe­ria­lis­ta; el rápi­do aumen­to de la tec­no­cien­cia no occi­den­tal; y la lucha de cla­ses inter­na a Occidente.

Una de las sali­das del impe­ria­lis­mo es la de pac­tar con fac­cio­nes bur­gue­sas no occi­den­ta­les para rom­per la uni­dad del «enemi­go externo», algo pare­ci­do a lo que logró Kis­sin­ger azu­zan­do al máxi­mo las ten­sio­nes entre la URSS y Chi­na Popu­lar en su tiem­po, pero ya no esta­mos en el mis­mo con­tex­to. Otra es la de apo­yar fuer­zas ultra reac­cio­na­rias con méto­dos de todo tipo inclui­dos la logís­ti­ca mili­tar, la inter­ac­ción entre pro­vo­ca­cio­nes fas­cis­tas y gol­pes inter­nos y «ayu­das demo­crá­ti­cas» exter­nas, en fin, lo que es ima­gi­na­ble den­tro de la caja de los horro­res que es la lla­ma­da gue­rra de cuar­ta gene­ra­ción, sin olvi­dar el recur­so a las gue­rras regio­na­les y a toda serie de ame­na­zas, pre­sio­nes y crí­me­nes siem­pre nega­dos. Des­de esta pers­pec­ti­va es fácil des­cu­brir la iden­ti­dad de fon­do que une a las estra­te­gias impe­ria­lis­tas con­tra Siria, muy avan­za­das ya, con las ini­cia­les que se están apli­can­do con­tra Venezuela.

En cuan­to al orden interno a Occi­den­te, la solu­ción la pade­ce­mos con el retro­ce­so de las liber­ta­des, el ata­que a los dere­chos socia­les, la res­tric­ción de la mis­ma demo­cra­cia bur­gue­sa, la mili­ta­ri­za­ción cre­cien­te, el auge del neo­fas­cis­mo, las cloa­cas que conec­tan los ser­vi­cios secre­tos con deter­mi­na­dos terro­ris­mos islá­mi­cos… Pero tam­bién la pade­ce­mos en otro sen­ti­do más agre­si­vo y peli­gro­so: la apli­ca­ción den­tro de la Unión Euro­pea y de los Esta­dos Uni­dos de las mis­mas estra­te­gias y tác­ti­cas arri­ba des­cri­tas que se lan­zan con­tra los pue­blos no occidentales.

El cer­co mili­tar en aumen­to con­tra Rusia en el este de la Unión Euro­pea, el apo­yo públi­co al fas­cis­mo ucra­niano como pun­ta de lan­za de ese cer­co… tam­bién gol­pean moral y polí­ti­ca­men­te a la cla­se tra­ba­ja­do­ra euro­pea. Más aún, el ambien­te de gue­rra que se va exten­dien­do en el este euro­peo, uni­do a los recor­tes de las liber­ta­des con la excu­sa de «segu­ri­dad o liber­tad» azu­zan los peo­res sen­ti­mien­tos con­ser­va­do­res de sec­to­res socia­les que, como en el Esta­do espa­ñol, salen en defen­sa de su nacio­na­lis­mo impe­ria­lis­ta y en con­tra de los dere­chos demo­crá­ti­cos de las nacio­nes opri­mi­das, como vere­mos suce­de en los Paï­sos Cata­lans y en Eus­kal Herria.

La impor­tan­cia de El Capi­tal

Dicho bási­ca­men­te, el impe­ria­lis­mo actual, la base obje­ti­va de lo que aca­ba­mos de leer, es el deci­si­vo «cri­te­rio de la prác­ti­ca» que con­fir­ma la vera­ci­dad de la ley gene­ral de la acu­mu­la­ción capi­ta­lis­ta, expues­ta por Marx en la sec­ción sép­ti­ma, capí­tu­lo XXIII del libro I de El Capi­tal, que vie­ne a decir que cuan­to más se desa­rro­lla el capi­tal más se desa­rro­lla la alie­na­ción; cuan­to más se desa­rro­lla la rique­za de unos pocos más aumen­ta la pobre­za en la mayo­ría, cuan­to más se desa­rro­lla el poten­cial eman­ci­pa­dor de la cien­cia y de la téc­ni­ca más aumen­tan los con­tro­les bur­gue­ses que fre­nan ese poten­cial. La ley de la acu­mu­la­ción dice, en suma, que el cre­ci­mien­to del capi­ta­lis­mo exi­ge y con­lle­va el cre­ci­mien­to de las fuer­zas que pue­den y quie­ren des­truir­lo. La lógi­ca dia­léc­ti­ca es impres­cin­di­ble para com­pren­der el deci­si­vo cala­do his­tó­ri­co de esta ley: sin la dia­léc­ti­ca mate­ria­lis­ta esta deci­si­va ley ten­den­cial, como todas las demás, es incomprensible.

Aho­ra bien, esta ley solo mues­tra la ten­den­cia a la agu­di­za­ción de las con­tra­dic­cio­nes, al mar­gen de sus rit­mos des­igua­les y com­bi­na­dos que depen­den fun­da­men­tal­men­te de los resul­ta­dos de la lucha de cla­ses a esca­la mun­dial. En este sen­ti­do, el impe­ria­lis­mo actual tam­bién es el refle­jo de la evo­lu­ción de las con­tra­dic­cio­nes ana­li­za­das sobre todo en el cap­to XX sobre la repro­duc­ción sim­ple y en menor medi­da en el XXI sobre la amplia­da del libro II de El Capi­tal. No pode­mos exten­der­nos aquí en los deba­tes sus­ci­ta­dos por los esque­mas de reproducción.

Sí nos intere­sa resal­tar su impor­tan­cia en lo que toca a la repro­duc­ción de la fuer­za de tra­ba­jo y, en su diná­mi­ca inter­na, a la explo­ta­ción del tra­ba­jo domés­ti­co de la mujer, en la per­ma­nen­te lucha del impe­ria­lis­mo para sobre­ex­plo­tar a los pue­blos, mul­ti­pli­car la trans­fe­ren­cia de valor, des­tro­zar los sec­to­res resis­ten­tes de las cla­ses cam­pe­si­nas y obre­ras, del pue­blo tra­ba­ja­dor en su con­jun­to, con el terri­ble dete­rio­ro de las con­di­cio­nes de vida de las muje­res, etc. La evo­lu­ción del impe­ria­lis­mo des­de ini­cios del siglo XX con­lle­va el empeo­ra­mien­to rela­ti­vo de las con­di­cio­nes de vida de la mujer tra­ba­ja­do­ra. Esta cues­tión cen­tral, ya expues­ta por el femi­nis­mo mar­xis­ta en las déca­das de los años 60 y 70 del siglo pasa­do en base a la relec­tu­ra de El Capi­tal y en espe­cial de su libro II, es sin embar­go ocul­ta­da por el femi­nis­mo refor­mis­ta que huye espan­ta­do de cual­quier alu­sión a la obje­ti­vi­dad del impe­ria­lis­mo como una de las expre­sio­nes más bru­ta­les del sis­te­ma patriarco-burgués.

La for­ma actual del impe­ria­lis­mo es, por tan­to y ade­más de otras cau­sas, tam­bién efec­to de la sobre­ex­plo­ta­ción de la mujer y a la vez incre­men­ta la explo­ta­ción patriar­cal que es una de las que pue­den garan­ti­zar el aumen­to de los bene­fi­cios en estos lar­gos años de estan­ca­mien­to. Pero sien­do cier­to esto, debe­mos pro­fun­di­zar aún más en las fuer­zas inter­nas que dan for­ma al impe­ria­lis­mo actual: nos refe­ri­mos a los cam­bios en la lucha de cla­ses mun­dial, en las estra­te­gias y tác­ti­cas de los gran­des Esta­dos capi­ta­lis­tas para con­tra­rres­tar la ley de la ten­den­cia decre­cien­te de la cuo­ta de ganan­cia, expues­ta en la sec­ción ter­ce­ra del libro III de El Capi­tal.

Es sabi­do que Marx se cen­tró en las seis cau­sas «más gene­ra­li­za­das» que con­tra­rres­tan esta ley tendencial: 

  1. Aumen­tar el gra­do de la explo­ta­ción del tra­ba­jo, es decir y dicho en tér­mi­nos sen­ci­llos, aumen­to del rit­mo e inten­si­dad del tra­ba­jo pero tam­bién de su tiem­po man­te­nien­do el mis­mo sala­rio; aumen­to de la explo­ta­ción de la mujer en el tra­ba­jo invi­si­ble, domés­ti­co, etc., pero sin retri­bu­ción algu­na, etc.; aumen­to de la explo­ta­ción infan­til y de la ter­ce­ra edad aun­que sea sin sala­rio, etc., o sea, sobre­ex­plo­ta­ción de toda la fuer­za de tra­ba­jo que de mane­ra direc­ta o indi­rec­ta gene­ra plus­va­lía y ganancia.

  2. Reduc­ción del sala­rio por deba­jo del valor de la fuer­za de tra­ba­jo, es decir, man­te­ner los sala­rios por deba­jo del aumen­to del cos­te de la vida y del pro­ce­so ente­ro de repro­duc­ción y reci­cla­je tec­no­cien­tí­fi­co de la fuer­za de tra­ba­jo, de modo que aumen­te la ganan­cia de la mino­ría bur­gue­sa a cos­ta del empeo­ra­mien­to de la salud de la mayo­ría popu­lar: Marx dice que este es uno de los méto­dos más efec­ti­vos del capi­tal para con­tra­rres­tar la ten­den­cia decre­cien­te de la cuo­ta de ganancia.

  3. Aba­ra­ta­mien­to de los ele­men­tos que for­man el capi­tal cons­tan­te, es decir, bajar el pre­cio de las tec­no­lo­gías y de la cien­cia apli­ca­ble a la pro­duc­ción, así como de las infra­es­truc­tu­ras, ins­ta­la­cio­nes, etc., de modo que el capi­tal así aho­rra­do aumen­te direc­ta­men­te la ganan­cia ya que va a aumen­tar los sala­rios, ni los gas­tos socia­les y públi­cos, lla­ma­dos tam­bién sala­rio indi­rec­to, dife­ri­do, etc., por­que eso ya se ha des­car­ta­dos en los pun­tos 1) y 2).

  4. La super­po­bla­ción rela­ti­va, es decir, aumen­tar el des­em­pleo o man­te­ner­lo alto para que, por un lado, pue­dan con­tra­tar­se tra­ba­ja­do­res con menor sala­rio ya que están acu­cia­dos por el paro que sufren; por otro lado, los tra­ba­ja­do­res aún en acti­vo ten­gan mie­do a per­der su pues­to si pro­tes­tan o no rin­den lo que se les exi­ge por la abun­dan­cia de des­em­plea­dos nece­si­ta­dos de un sala­rio; ade­más, por­que aumen­ta la faci­li­dad para crear nue­vas empre­sas sobre­ex­plo­tan­do a tra­ba­ja­do­res con sala­rios por deba­jo de la media, lo que tien­de a aumen­tar la cuo­ta media o gene­ral de ganancia. 

  5. El comer­cio exte­rior que median­te el saqueo de otros paí­ses, el inter­cam­bio des­igual, la trans­fe­ren­cia de valor o como que­rá­mos­lo deno­mi­nar­lo aho­ra mis­mo, faci­li­ta dos cosas: una, aba­ra­ta el capi­tal cons­tan­te, es decir, redu­ce los cos­tos de pro­duc­ción no dedi­ca­dos a los sala­rios por­que obtie­ne mate­rias pri­mas bara­tas; y otra, obtie­ne medios de sub­sis­ten­cia, ali­men­tos, ropas, etc., a pre­cios más bajos lo que exi­me de tener que aumen­tar los salarios.

  6. Aumen­to del capi­tal-accio­nes que tien­de a cre­cer en la medi­da en que se ace­le­ra la acu­mu­la­ción una par­te cre­cien­te de ese capi­tal bus­ca bene­fi­cios más fáci­les invir­tien­do exclu­si­va­men­te en el capi­tal a inte­rés. Marx avi­sa que no desa­rro­lla esta cues­tión en ese momen­to aun­que lue­go se extien­de en gene­ral en la lar­ga y doble sec­ción quin­ta en la que bucea en el actual­men­te deci­si­vo capi­tal-fic­ti­cio. Trein­ta años más tar­de, en 1894 y 1895 Engels desa­rro­lla­rá esta cues­tión has­ta don­de se lo per­mi­te la expan­sión de la Bolsa

Estas seis medi­das eran las que más se apli­ca­ban has­ta fina­les de la déca­da de 1860, cuan­do el colo­nia­lis­mo esta­ba en ple­na fuer­za como expli­có Marx en el capi­to XXV del libro I de El Capi­tal: la moder­na teo­ría de la colonización.

El «nue­vo» imperialismo

Según la perio­di­za­ción que hizo Lenin, El Capi­tal se ter­mi­nó de escri­bir cuan­do empe­za­ba el esplen­dor de la libre com­pe­ten­cia, entre 1860 y 1880; la cri­sis de 1873 ace­le­ró el perío­do pasa­je­ro de los cár­te­les y en el comien­zo del siglo XX apa­re­cen las bases de los mono­po­lios. En 1902 Hob­son publi­có su céle­bre estu­dio sobre el impe­ria­lis­mo abrien­do una fruc­tí­fe­ra épo­ca de estu­dio crí­ti­co de esta nue­va fase del capi­tal, estu­dio que con­fir­mo su exten­sión y agra­va­mien­to. Le siguie­ron otros tex­tos de Hil­fer­ding, Buja­rin, Rosa Luxem­burg, Trotsky… que ana­li­za­ron el capi­ta­lis­mo en su con­jun­to aun­que dan­do más o menos prio­ri­dad a su actua­li­dad imperialista. 

Lenin escri­bió El impe­ria­lis­mo fase supe­rior del capi­ta­lis­mo en 1916 como libri­to de lucha teó­ri­ca y polí­ti­ca con­tra el refor­mis­mo en las con­di­cio­nes de la «trai­ción» de la II Inter­na­cio­nal, en un con­tex­to de gue­rra mun­dial y bajo la dic­ta­du­ra zaris­ta. Lo escri­bió en el exi­lio, acep­tan­do la reco­men­da­ción del edi­tor de que lima­ra un poco el len­gua­je para enga­ñar a la cen­su­ra. Su libri­to no apor­ta ape­nas nada espe­cí­fi­ca­men­te nue­vo excep­to una sín­te­sis de los demás, pero sí su visión estra­té­gi­ca sobre por qué el impe­ria­lis­mo agu­di­za­ba la ten­den­cia a las cri­sis y a las gue­rra. Lenin creía que la revo­lu­ción no esta­lla­ría ni a medio pla­zo y que él no vivi­ría para gozar­la, pero sí sabía que la mili­tan­cia debía for­mar­se teó­ri­ca y polí­ti­ca­men­te para ace­le­rar aque­lla leja­na revo­lu­ción. Su enri­que­ci­mien­to de la teo­ría mar­xis­ta del par­ti­do tenía y tie­ne en esta visión estra­té­gi­ca una incues­tio­na­ble veri­fi­ca­ción histórica.

Lenin, como buen cono­ce­dor de la dia­léc­ti­ca mate­ria­lis­ta, era con­tra­rio al uso de las defi­ni­cio­nes: pre­fe­ría los lla­ma­dos «con­cep­tos fle­xi­bles» que se enri­que­cen en la medi­da del movi­mien­to de las con­tra­dic­cio­nes que refle­jan. En el mar­co de la gue­rra de 1914 – 1918, con las limi­ta­cio­nes del exi­lio y pre­sio­na­do por las nece­si­da­des de la lucha revo­lu­cio­na­ria clan­des­ti­na, ela­bo­ro su céle­bre defi­ni­ción del impe­ria­lis­mo: 1) sur­gen los mono­po­lios que con­cen­tran y cen­tra­li­zan la pro­duc­ción a esca­la mun­dial; 2) sur­ge el capi­tal finan­cie­ro y su corres­pon­dien­te oli­gar­quía al fusio­nar el capi­tal ban­ca­rio con el capi­tal indus­trial; 3) la expor­ta­ción de capi­ta­les supera a la expor­ta­ción de mer­can­cías; 4) los capi­ta­les mono­po­lis­tas se aso­cian entre ellos crean­do pode­res inter­na­cio­na­les; y 5) las poten­cias impe­ria­lis­tas cho­can entre sí por el con­trol del mundo.

Hemos ana­li­za­do en otros tex­tos –véa­se el más recien­te de 2016, El Che del siglo XXI: «Al impe­ria­lis­mo ni un tan­ti­to así» a libre dis­po­si­ción en inter­net– la cues­tión de en qué medi­da esta defi­ni­ción leni­nis­ta corres­pon­de o no al enri­que­ci­mien­to de las ideas de Marx y Engels sobre la ley del valor como fuer­za irra­cio­nal impul­so­ra de las con­tra­dic­cio­nes capi­ta­lis­tas, y por tan­to del impe­ria­lis­mo, o si se ale­ja de ella al sobre­va­lo­rar el poder del capi­tal mono­po­lis­ta para diri­gir esas con­tra­dic­cio­nes hacia sus intere­ses, así como par­te de los cam­bios acae­ci­dos en el capi­ta­lis­mo des­de 1916 has­ta aho­ra. El obje­ti­vo de esta char­la-deba­te nos impo­ne cen­trar­nos en cam­bios con­cre­tos que lue­go ana­li­za­re­mos: Vene­zue­la, Paï­sos Cata­lans y Eus­kal Herria. Sin embar­go debe­mos encua­drar esas refle­xio­nes en el con­tex­to actual para, entre otras cosas, mos­trar la incohe­ren­cia y cegue­ra del reformismo.

  1. La teo­ría del impe­ria­lis­mo sur­gió para com­ba­tir a la social­de­mo­cra­cia –Berns­tein, Kautsky y otros– y a la bur­gue­sía. No fue una teo­ría «neu­tral y obje­ti­va» según el posi­ti­vis­mo, sino mili­tan­te, ya en el mis­mo momen­to en el que Hob­son denun­ció la inmo­ra­li­dad del impe­ria­lis­mo. La gran fuer­za de la apor­ta­ción de Lenin radi­ca en adver­tir que el impe­ria­lis­mo mul­ti­pli­ca las vio­len­cias, por lo que solo cono­cién­do­lo pode­mos des­truir el capi­ta­lis­mo, emplean­do la teo­ría como arma revo­lu­cio­na­ria en con­tra todas las for­mas de explo­ta­ción, opre­sión y domi­na­ción, por­que ya enton­ces todas ellas esta­ban con­di­cio­na­das por la expan­sión impe­ria­lis­ta en el mundo.

  2. Si en las dos pri­me­ras déca­das del siglo XX era impo­si­ble enten­der el mun­do sin el empleo del poten­cial heu­rís­ti­co de la teo­ría del impe­ria­lis­mo en su con­jun­to, con toda su rique­za de mati­ces, aho­ra cual­quier inten­to de ana­li­zar qué suce­de y qué pers­pec­ti­vas sur­gen sin emplear esta teo­ría actua­li­za­da no solo lle­va al ridícu­lo sino a la legi­ti­ma­ción direc­ta o indi­rec­ta del esta­tus vigen­te, bien median­te los lagri­mo­nes indig­na­dos del refor­mis­mo, bien median­te la apo­lo­gía del capi­tal. Esto es debi­do a que tras un siglo de lucha de cla­ses pla­ne­ta­ria, la fábri­ca de ideo­lo­gías bur­gue­sa ha moder­ni­za­do las vie­jas tesis para que apun­ta­len el mis­mo sis­te­ma de enton­ces: senil y por eso más peli­gro­so en su desesperación.

  3. El impe­ria­lis­mo ya no solo expor­ta capi­ta­les ni explo­ta úni­ca­men­te con el comer­cio sino que sobre todo obtie­ne plus­va­lía direc­ta­men­te con las fábri­cas que él ha tras­la­da­do o mon­ta­do allí, en las minas y cam­pos que se ha apro­pia­do, en los ser­vi­cios que ha mon­ta­do para sus nego­cios, en la indus­tria turís­ti­ca, en la explo­ta­ción sexual, etc. Por eso mis­mo nece­si­ta más y mejo­res fuer­za polí­ti­co-mili­ta­res, cul­tu­ra­les, alie­na­do­ras, etc., para garan­ti­zar esa explo­ta­ción que afec­ta en pri­me­ra medi­da a la mujer tra­ba­ja­do­ra para sobre­ex­plo­tar­la en todos los sen­ti­dos, tam­bién en la indus­tria sexual patriar­co-bur­gue­sa, etc. No es casua­li­dad el que casi siem­pre sean las muje­res las que ini­cien las resis­ten­cias con­tra el saqueo de sus bie­nes comu­nes, recur­sos natu­ra­les y exce­den­tes socia­les acu­mu­la­dos. No es casua­li­dad el que el capi­tal refuer­ce el fun­da­men­ta­lis­mo reli­gio­so más misó­gino y reduz­ca la edu­ca­ción crí­ti­ca y liberadora.

  4. El impe­ria­lis­mo actual asfi­xia aún más que el de enton­ces a los pue­blos y con­ti­nen­tes que expri­me con la depen­den­cia finan­cie­ra, la deu­da exter­na, el atra­so tec­no­cien­tí­fi­co, el chan­ta­je sani­ta­rio y ali­men­ta­rio, la ame­na­za mili­tar, etc. Por eso nece­si­ta aún más a sus Esta­dos-cuna espe­cial­men­te al nor­te­ame­ri­cano y a blo­ques como la Unión Euro­pea y otros, pero tam­bién a gran­des áreas regio­na­les en las que los TTIP, CETA, TLC y otras exi­gen­cias de libre comer­cio pue­dan tan­to mul­ti­pli­car la for­mas de des­po­se­sión e inter­cam­bio des­igual que arrui­nan a los pue­blos, como a invi­si­bi­li­zar­las bajo una den­sa mara­ña de subideo­lo­gías sobre el desa­rro­llo sos­te­ni­ble, el pro­gre­so mer­can­ti­li­za­do, los dere­chos huma­nos bur­gue­ses, el ciu­da­dano-empren­de­dor, la mul­ti­cul­tu­ra­li­dad holly­woo­dien­se…, care­tas que ocul­tan la dic­ta­du­ra de la indus­tria polí­ti­co-cul­tu­ral impe­ria­lis­ta estre­cha­men­te rela­cio­na­da con los ejér­ci­tos imperialistas.

  5. Ade­más, y lo que es fun­da­men­tal para tener una pers­pec­ti­va de futu­ro, el nego­cio finan­cie­ro, los movi­mien­tos del capi­tal-accio­nes –por recor­dar a Marx– se hacen en su gran mayo­ría entre Esta­dos impe­ria­lis­tas o subim­pe­ria­lis­tas, mar­gi­nan­do a los Esta­dos depen­dien­tes que, si quie­ren acce­der a capi­ta­les, deben clau­di­car ante sus con­di­cio­nes. De este modo, se agran­dan las dis­tan­cias que sepa­ran al mal lla­ma­do «cen­tro» o «nor­te», es decir, al impe­ria­lis­mo, de los pue­blos depen­dien­tes y empo­bre­ci­dos. Las débi­les bur­gue­sías deben bus­car enton­ces mejo­res ofer­tas finan­cie­ras, y de todo tipo, en otras poten­cias al alza, en las del eje euro­asiá­ti­co, por ejem­plo, lo que no hace sino acre­cen­tar las pre­sio­nes del impe­ria­lis­mo sobre esos paí­ses y las ten­sio­nes entre bur­gue­sías proim­pe­ria­lis­tas y pro eje euro­asiá­ti­co en su inte­rior. Para el impe­ria­lis­mo, todo vale en esta gue­rra por el con­trol de mer­ca­dos, de fuer­za de tra­ba­jo glo­bal­men­te explo­ta­ble, de recur­sos vita­les, de pla­zas geoestratégicas…

  6. Por esto mis­mo el impe­ria­lis­mo nece­si­ta estra­te­gias y tác­ti­cas dis­ci­pli­na­rias polí­ti­co-mili­ta­res más efi­ca­ces en su ade­cua­da inter­ac­ción de bru­ta­li­dad e invi­si­bi­li­dad, de mani­pu­la­ción mediá­ti­ca y de gue­rra psi­co­ló­gi­ca, bus­can­do siem­pre el apo­yo de sec­to­res bur­gue­ses del pue­blo que se quie­re masa­crar o domar. La dia­léc­ti­ca de «terro­ris­mo y civi­li­za­ción», recor­dan­do al impres­cin­di­ble Car­los Tupac, apa­re­ce aquí en su sinies­tra crea­ti­vi­dad des­truc­ti­va por­que ella expli­ca el sur­gi­mien­to neo­fas­cis­ta, de lum­pen y gru­pos con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rios uni­dos a las cloa­cas de los Esta­dos y bur­gue­sías cola­bo­ra­cio­nis­tas. Los ser­vi­cios secre­tos del impe­ria­lis­mo tie­nen rela­cio­nes con ellos y con las mafias a las que vigi­lan y dejan actuar en la medi­da en que sus crí­me­nes sean bene­fi­cio­sos para el capi­tal. De este infierno que tam­bién se extien­de en las barria­das empo­bre­ci­das del impe­ria­lis­mo, sur­ge el sica­ria­to, las maras y gru­pos fun­cio­na­les a la peda­go­gía del miedo.

  7. El impe­ria­lis­mo estre­cha la vigi­lan­cia mani­pu­la­do­ra del nar­co­ca­pi­ta­lis­mo, la «doble con­ta­bi­li­dad», la sexo-eco­no­mía, el trá­fi­co humano, la corrup­ción, y toda serie de nego­cios bien ase­so­ra­dos e inclu­so ben­de­ci­dos por hiso­pos, que depre­dan en las zonas gri­ses y ambi­guas de la lega­li­dad bur­gue­sa, movien­do masas ape­nas cuan­ti­fi­ca­bles de «dine­ro negro» que pue­de ser emplea­do en cual­quier for­ma de gue­rra sucia con­tra los pue­blos rebel­des –la dro­ga como arma de exter­mi­nio bio­ló­gi­co de la izquier­da– y que una vez «blan­quea­do» es intro­du­ci­do en la lega­li­dad capi­ta­lis­ta. Pero aquí, como en todo, la lucha de intere­ses entre gru­pos cai­ni­tas del capi­tal, bene­fi­cia­dos o per­ju­di­ca­dos por estos nego­cios, deter­mi­na su per­mi­si­bi­li­dad o su repre­sión, siem­pre en un con­tex­to pro­pa­gan­dís­ti­co basa­do en la cíni­ca doble moral inhe­ren­te a la éti­ca burguesa.

  8. Por últi­mo, a dife­ren­cia del impe­ria­lis­mo de hace un siglo, en la actua­li­dad han adqui­ri­do gran peso eco­nó­mi­co pero sobre todo polí­ti­co-cul­tu­ral y alie­na­dor los nego­cios de la mer­can­ti­li­za­ción de las cul­tu­ras e iden­ti­da­des de los pue­blos. La conec­ti­vi­dad a tiem­po real agu­di­za la con­tra­dic­ción irre­so­lu­ble entre el poten­cial eman­ci­pa­dor de las cul­tu­ras popu­la­res que se resis­ten al capi­ta­lis­mo, y la lógi­ca impe­ria­lis­ta de la indus­tria cul­tu­ral bur­gue­sa. La des­po­se­sión de lo mate­rial es a la vez de lo cul­tu­ral, sobre todo cuan­do es saqueo de los bie­nes comu­nes, de la ésta como valor de uso inser­to en el bien comu­nal. Hemos tra­ta­do par­te de este tema en Bre­ve his­to­ria del comu­nis­mo, a libre dis­po­si­ción en internet.

Las lec­cio­nes de Venezuela

El impe­ria­lis­mo y la bur­gue­sía autóc­to­na quie­ren des­truir la Vene­zue­la boli­va­ria­na por dos razo­nes fun­da­men­ta­les: una, la más inme­dia­ta y visi­ble, para expro­piar a su pue­blo los enor­mes recur­sos natu­ra­les que serán inme­dia­ta­men­te pri­va­ti­za­dos y sobre­ex­plo­ta­dos en aras de los Esta­dos Uni­dos y de esa bur­gue­sía ren­tis­ta y ven­di­da; y otra, para arran­car de raíz todo recuer­do que pudie­ra que­dar en las masas de Nues­tra Amé­ri­ca del pro­yec­to del Bolí­var anti­im­pe­ria­lis­ta de la Patria Gran­de enton­ces se enfren­ta­ba al agó­ni­co rei­no espa­ñol y a los impe­ria­lis­mos bri­tá­ni­co y nor­te­ame­ri­cano. El capi­tal teme has­ta el des­qui­cia­mien­to la posi­bi­li­dad de que rever­dez­ca en las con­di­cio­nes actua­les el men­sa­je y el pro­yec­to his­tó­ri­co del Con­gre­so Anfic­tió­ni­co de Pana­má de 1826 ya que su actua­li­za­ción nos lle­va­ría direc­ta­men­te al socia­lis­mo y lue­go a la pro­pie­dad comunista. 

En deter­mi­na­das con­di­cio­nes socio­po­lí­ti­cas, la fusión de los bie­nes comu­nes y de la cul­tu­ra comu­nal en el ima­gi­na­rio popu­lar, en la iden­ti­dad siem­pre ten­sa de la «nación tra­ba­ja­do­ra», sue­le gene­rar una fuer­za cons­cien­te de masas difí­cil de ser some­ti­da por la cla­se domi­nan­te y sus pro­tec­to­res inter­na­cio­na­les. Las rebe­lio­nes andi­nas del siglo XVIII, la revo­lu­ción de Hai­tí de fina­les es ese siglo y comien­zos del siglo XIX, la nacio­na­li­za­ción del petró­leo por Cár­de­nas en 1936 – 1938 en Méxi­co, las Tesis de Pula­ca­yo de 1946 y la revo­lu­ción de 1952 en Boli­via, la refor­ma agra­ria y la decla­ra­ción del socia­lis­mo en la Cuba revo­lu­cio­na­ria, la nacio­na­li­za­ción del cobre por el Gobierno Popu­lar de Chi­le en 1971, la ley de hidro­car­bu­ros de 2001 en la Vene­zue­la cha­vis­ta… son algu­nas mues­tras del poder movi­li­za­dor de la fusión entre cul­tu­ra popu­lar y bie­nes comu­nes, pero a la vez de la fero­ci­dad per­ma­nen­te del impe­ria­lis­mo para vol­ver a pri­va­ti­zar en su bene­fi­cio lo que los pue­blos han recu­pe­ra­do para sí con su heroísmo. 

En la debi­li­ta­da memo­ria popu­lar vene­zo­la­na ante­rior a Chá­vez, latían muy tenue­men­te e idea­li­za­dos los mitos heroi­cos de las rebe­lio­nes anti­es­pa­ño­las de media­dos del siglo XVI diri­gi­das por el Negro Miguel y Guai­cai­pu­ro; tam­bién latían otras luchas pos­te­rio­res como la revuel­ta del pue­blo de Cara­cas con­tra la explo­ta­ción impues­ta por la Real Com­pa­ñía Gui­puz­coa­na de Cara­cas en el siglo XVIII, o los recuer­do ya más recien­tes de los tre­men­dos sacri­fi­cios que arros­tró el pue­blo para expul­sar a los espa­ño­les. Todos y cada uno de los gobier­nos bur­gue­ses des­de la inde­pen­den­cia for­mal se lan­za­ron a pre­sen­tar Bolí­var como un soña­dor inter­cla­sis­ta, ampu­tán­do­le su pra­xis revo­lu­cio­na­ria y antiimperialista. 

El cara­ca­zo de 1989, un esta­lli­do de jus­ta ira popu­lar con­tra la devas­ta­ción neo­li­be­ral, ense­ñó varias cosas: la bur­gue­sía ren­tis­ta no que­ría indus­tria­li­zar al país, solo pen­sa­ba en engor­dar a cos­ta del pue­blo; la izquier­da no podía diri­gir al pue­blo por las suce­si­vas derro­tas en los años 60 y 70; y el pue­blo tra­ba­ja­dor, aun así, no esta­ba ven­ci­do aun­que sí des­or­ga­ni­za­do. La implo­sión de la URSS en 1991 debi­li­tó aún más a la izquier­da que obser­vó con sor­pre­sa la frus­tra­da suble­va­ción mili­tar diri­gi­da por Chá­vez en 1992. Para 1996 Chá­vez había per­fi­la­do la Agen­da Alter­na­ti­va Boli­va­ria­na que empe­zó a plas­mar­se en la Cons­ti­tu­ción de 1999, un año des­pués de acce­der al Gobierno: des­de ese mis­mo ins­tan­te la bur­gue­sía comen­zó el aco­so y derri­bo de Chá­vez y la ani­qui­la­ción del pro­yec­to bolivariano. 

La Ley de Hidro­car­bu­ros de 2001 con­fir­mó todos los temo­res del impe­ria­lis­mo, lle­ván­do­le a orga­ni­zar el gol­pe de 2002. Se encres­pa enton­ces la lucha de cla­ses inter­na en Vene­zue­la y tam­bién las pre­sio­nes exter­nas por la tras­cen­den­cia que va adqui­rien­do el pro­yec­to boli­va­riano pese a sus ambi­güe­da­des, incon­gruen­cias y con­tra­dic­cio­nes que no vamos a expo­ner aquí. Si nun­ca se ha podi­do enten­der la suer­te de Nues­tra Amé­ri­ca al mar­gen de los con­di­cio­nan­tes estruc­tu­ra­les que la hacen depen­dien­te del capi­ta­lis­mo occi­den­tal des­de el mis­mo 12 de octu­bre de 1492, de modo que yerran todos los aná­li­sis que las minus­va­lo­ren o nie­guen, esta inca­pa­ci­dad se mul­ti­pli­ca si no se par­te del hecho de que la agre­sión impe­ria­lis­ta se recru­de­ce aún más entre 2000 – 2005. 

Una cons­tan­te de todos los refor­mis­mos es «ana­li­zar» Nues­tra Amé­ri­ca y el capi­ta­lis­mo mun­dial sin recu­rrir a la teo­ría del impe­ria­lis­mo o bus­can­do ridi­cu­li­zar­la. Sin embar­go, el recru­de­ci­do ata­que a Vene­zue­la solo tie­ne sen­ti­do lógi­co des­de esta teo­ría: el lla­ma­do «paro petro­le­ro» de 2002 – 2003 fue un deses­pe­ra­do inten­to de gol­pe de Esta­do orga­ni­za­do por la bur­gue­sía ren­tis­ta con el apo­yo yan­qui, derro­ta­do por el pue­blo. Las pro­fun­das medi­das socio­eco­nó­mi­cas, polí­ti­cas y cul­tu­ra­les de mejo­ra de las con­di­cio­nes de vida y tra­ba­jo que se toma­ron en esos años, y que afec­ta­ron a por­cio­nes de la pro­pie­dad bur­gue­sa, enfu­re­cie­ron al capi­tal inter­na­cio­nal por­que demos­tra­ron lo que podía hacer un Gobierno que tuvie­ra volun­tad polí­ti­ca y apo­yo popu­lar: no debía cun­dir el ejem­plo. Pero más peli­gro­so aún para los Esta­dos Uni­dos fue el plan de Defen­sa Popu­lar de Vene­zue­la hecho públi­co en mayo de 2004 que rom­pía la depen­den­cia his­tó­ri­ca de su ejér­ci­to con res­pec­to al Pen­tá­gono. La res­pues­ta bur­gue­sa fue el revo­ca­to­rio con­tra Chá­vez de verano de 2004, fra­ca­sa­do nuevamente. 

Has­ta ese momen­to, la revo­lu­ción boli­va­ria­na se había limi­ta­do al inte­rior de Vene­zue­la aun­que era inne­ga­ble su ejem­pla­ri­dad para las cla­ses tra­ba­ja­do­ras y pue­blos explo­ta­dos. Des­de fina­les de 2004 se abre defi­ni­ti­va­men­te el papel de van­guar­dia mun­dial de Vene­zue­la al impul­sar jun­to con Cuba y otros Esta­dos la Alian­za Boli­va­ria­na para los Pue­blos de Nues­tra Amé­ri­ca (ALBA), que es mucho más que una sim­ple res­pues­ta anti­im­pe­ria­lis­ta al Área de Libre Comer­cio de las Amé­ri­cas (ALCA), ya que res­pon­de a un pro­yec­to estra­té­gi­co que engar­za direc­ta­men­te con el Con­gre­so Anfic­tió­ni­co de 1826. Por el lado con­tra­rio, el ALCA fue crea­da en 1994 por las pre­sio­nes de los Esta­dos Uni­dos actua­li­zan­do un pro­yec­to simi­lar ela­bo­ra­do en 1890. Como se ve, son dos líneas estra­té­gi­cas anta­gó­ni­cas. A las pocas sema­nas de crear­se el ALBA el impe­ria­lis­mo sufrió otro gol­pe con la crea­ción del canal mul­ti­me­dia Tele­Sur en enero de 2005 y en ese mis­mo año Chá­vez decla­ra­ba en el Foro de Sao Pau­lo que el socia­lis­mo era la úni­ca alter­na­ti­va al capitalismo. 

Las limi­ta­cio­nes en cuan­to al con­te­ni­do socia­lis­ta de la Agen­da Alter­na­ti­va Boli­va­ria­na de 1996, las cade­nas estruc­tu­ra­les que las­tran a todo Esta­do depen­dien­te con una muy débil bur­gue­sía indus­trial y una fuer­te bur­gue­sía ren­tis­ta, etc., empe­za­ron a pasar fac­tu­ra. En 2006, el Gobierno incre­men­tó la polí­ti­ca de endeu­da­mien­to inter­na­cio­nal cre­yen­do tal vez que el capi­ta­lis­mo no entra­ría ya nun­ca más en una cri­sis petro­le­ra como la de 1973. Para 2008 ya sur­gían apor­ta­cio­nes crí­ti­cas de la izquier­da revo­lu­cio­na­ria incon­di­cio­nal en su apo­yo a Chá­vez, apor­ta­cio­nes que irían con­cre­tán­do­se con el tiem­po pese a ser cada vez más des­pre­cia­das y lue­go inclu­so denun­cia­das como «pro­vo­ca­cio­nes», por los sec­to­res ofi­cia­lis­tas que pug­na­ban por el con­trol del PSUV, crea­do en 2007. En 2009 y 2010 la eco­no­mía entró en cri­sis y se agu­di­za­ron los las­tres de infra­es­truc­tu­ra pro­duc­ti­va que pade­ce todo capi­ta­lis­mo depen­dien­te suje­to en mayor o menor gra­do al impe­ria­lis­mo. Hay estu­dios que indi­can que, en valores 

Las citas de Chá­vez ofre­ci­das al comien­zo de tex­to sobre la inde­pen­den­cia socia­lis­ta basa­da en la pro­pie­dad esta­tal del petró­leo, que abar­can de 2006 a 2012, mues­tran la gran­de­za de su pro­yec­to y su radi­cal ame­na­za para el impe­ria­lis­mo, pero ese poten­cial libe­ra­dor es sin embar­go fre­na­do por las con­tra­dic­cio­nes del movi­mien­to boli­va­riano y por los ata­ques del impe­ria­lis­mo y de la bur­gue­sía ren­tis­ta. Es impo­si­ble sepa­rar los ata­ques bur­gue­ses de los pro­ble­mas inter­nos al movi­mien­to ais­lan­do lo polí­ti­co, de lo social, de lo eco­nó­mi­co, etc., por­que for­man una tota­li­dad. Al igual que es impo­si­ble sepa­rar el «gol­pe blan­do» en Para­guay en 2012 y la clau­di­ca­ción del Fren­te Amplio de Uru­guay, que se arro­di­lla­ba ante la «pax ame­ri­ca­na», por ejem­plo, de la estra­te­gia de Oba­ma para con­tro­lar «pací­fi­ca­men­te» los vita­les recur­sos hídri­cos de la Cuen­ta del Para­ná. En 2013 había 36 bases mili­ta­res ofi­cia­les yan­quis en Nues­tra Amé­ri­ca, ade­más de los depar­ta­men­tos de comer­cio, inte­li­gen­cia, defen­sa, cul­tu­ra, anti-dro­ga, «ayu­da huma­ni­ta­ria», etc., de todas las emba­ja­das y res­tan­tes ins­ti­tu­cio­nes públi­cas y pri­va­das, oene­gés y demás, de Esta­dos Uni­dos, y la bur­gue­sía colom­bia­na pedía sie­te bases yan­quis más y la ota­ni­za­ción de territorio. 

Chá­vez dedi­có sus últi­mos meses de vida, has­ta mar­zo de 2013, al for­ta­le­ci­mien­to del pro­yec­to socia­lis­ta, comu­ne­ro, radi­cal, den­tro del boli­va­ria­nis­mo, como aque­lla inter­ven­ción en octu­bre de 2012 en la que decla­ró que el dile­ma era «Comu­na o nada», recu­pe­ran­do la auto­crí­ti­ca de Engels y de Marx de 1875 de que el movi­mien­to comu­nis­ta en vez de emplear la pala­bra Esta­do debía usar la de Comu­na. El dis­cur­so fue lla­ma­do el del «gol­pe de timón». En ese mis­mo octu­bre Chá­vez había gana­do sus últi­mas elec­cio­nes con algo más del 54% de apoyo. 

El fan­tas­ma de la derro­ta del refe­ren­do de 2007 reapa­re­ció tras su muer­te, aun­que Madu­ro con­si­guió la vic­to­ria elec­to­ral por muy poco en abril de 2013. La con­fluen­cia de pro­ble­mas estruc­tu­ra­les que los suce­si­vos gobier­nos de Chá­vez habían inten­ta­do resol­ver más los erro­res pos­te­rio­res del gobierno de Madu­ro, sin olvi­dar­nos de su esca­sa popu­la­ri­dad ini­cial, faci­li­ta­ron que la dere­cha lan­za­ra des­de enero de 2014 en Méri­da una gua­rim­ba bien orga­ni­za­da que se enten­dió a Cara­cas: las dere­chas mos­tra­ban sus bazas cre­yen­do que la muer­te de Chá­vez sig­ni­fi­ca­ba la muer­te del movimiento. 

En 2014 se hun­den los pre­cios mun­dia­les del cru­do y de las mate­rias pri­mas. Para Nues­tra Amé­ri­ca es un gol­pe demo­le­dor por­que uno de los sos­te­nes del lla­ma­do «socia­lis­mo del siglo XXI» en su ver­sión refor­mis­ta, era la creen­cia de que esos pre­cios se man­ten­dría e inclu­so subirían, por lo que se refor­za­ba la visión gra­dua­lis­ta, lineal y mecá­ni­ca, inhe­ren­te a esa ver­sión mayo­ri­ta­ria del «socia­lis­mo del siglo XXI». No había que pre­sio­nar a las bur­gue­sías y menos aún socia­li­zar sus prin­ci­pa­les pro­pie­da­des por­que las divi­sas ener­gé­ti­cas, supues­ta­men­te inago­ta­bles, garan­ti­za­ban todas las polí­ti­cas gra­dua­les de altas indem­ni­za­cio­nes eco­nó­mi­cas pac­ta­das por sepa­ra­do con las diver­sas frac­cio­nes bur­gue­sas con­ven­cién­do­las de que les resul­ta­ba mejor ser patrio­tas que ser agen­tes del imperialismo. 

A la vez, pro­fun­das refor­mas socio­eco­nó­mi­cas, polí­ti­cas y cul­tu­ra­les sos­te­ni­das por las divi­sas con­ven­ce­rían al pue­blo de que el socia­lis­mo esta­ba a la vuel­ta de la esqui­na gra­cias al paci­fis­mo elec­to­ral y par­la­men­ta­rio: era cues­tión de tiem­po y pacien­cia. No hace fal­ta decir que seme­jan­te idea­lis­mo, estas creen­cias refor­mis­tas neta­men­te social­de­mó­cra­tas basa­das en la ideo­lo­gía posi­ti­vis­ta y meca­ni­cis­ta, cho­can fron­tal­men­te con la teo­ría del impe­ria­lis­mo. Este cuen­to de la leche­ra se hun­dió a la mis­ma rapi­dez con la que se des­plo­ma­ban los pre­cios mun­dia­les de las mate­rias primas. 

Oba­ma no esta­ba dor­mi­do. A fina­les de 2014 anun­cia seve­ras res­tric­cio­nes a Vene­zue­la que ofi­cia­li­za a comien­zos de 2015, poco des­pués de un falli­do inten­to de gol­pe de Esta­do diri­gi­do por el enton­ces alcal­de de Cara­cas. Los obje­ti­vos de Oba­ma son cla­ros: asfi­xiar más su eco­no­mía ya mal­tre­cha, azu­zar dis­cre­pan­cias entre los sec­to­res inter­nos de la boli­bur­gue­sía, des­ani­mar a los sec­to­res menos cons­cien­tes de las masas cha­vis­tas, enva­len­to­nar a la extre­ma dere­cha y lla­mar a la uni­dad inter­na a la bur­gue­sía ren­tis­ta. La boli­bur­gue­sía se for­mó cre­cien­do entre los entre­si­jos de las incon­gruen­cias y limi­ta­cio­nes de la Agen­da boli­va­ria­na de 1996, res­pi­ró ali­via­da con la derro­ta del refe­ren­do de 2007 que para ella supo­nía un ver­da­de­ro peli­gro, se reor­ga­ni­zó y engor­dó en las corrup­cio­nes cre­cien­tes aun­que se lle­vó otro tre­men­do sus­to con el «gol­pe de timón» y la Comu­na en el mis­mo octu­bre en el que Chá­vez ganó sus últi­mas elec­cio­nes. Al final se sin­tió con las manos libres con la enfer­me­dad y muer­te de Chávez. 

No hay duda de que este cúmu­lo de con­tra­dic­cio­nes ace­le­ró el des­gas­te del sec­tor cha­vis­ta nuclea­do alre­de­dor de Madu­ro, que per­dió la mayo­ría par­la­men­ta­ria en diciem­bre de 2015. Des­de el ini­cio de 2016 la dere­cha pre­pa­ra el que cree que será el últi­mo inten­to de aplas­tar la revo­lu­ción boli­va­ria­na, con­tan­do con la per­ma­nen­te inter­ven­ción yan­qui que en 2016 alar­ga las res­tric­cio­nes a Vene­zue­la has­ta 2019. No es casual esta nue­va agre­sión impe­ria­lis­ta: el Depar­ta­men­to de Esta­do era cons­cien­te de la pro­fun­da cri­sis eco­nó­mi­ca, de la exten­sión del mer­ca­do negro, de la doble con­ta­bi­li­dad, de la infla­ción y de la deu­da… Hay estu­dios que sugie­ren que, en valo­res cons­tan­tes, el PIB de 2016 era igual al de 2006. 

Sin embar­go, el pue­blo boli­va­riano, pese a haber­se des­mo­vi­li­za­do en par­te, sigue sien­do una fuer­za temi­ble cen­tra­li­za­da por un sóli­do núcleo dis­pues­to a todo, tan­to que sec­to­res de la dere­cha que habían apo­ya­do las gua­rim­bas ante­rio­res deci­den no apo­yar del todo la de 2017. Es un comen­ta­rio gene­ra­li­za­do el que la extre­ma dere­cha y los gru­pos fas­cis­tas com­pen­san con su bru­ta­li­dad mili­tar­men­te orga­ni­za­da la debi­li­dad de masas en sus ata­ques. Los gol­pis­tas airean por todos los medios la inmi­nen­cia un gol­pe mili­tar anti Madu­ro. Para agra­var más la ten­sión y apli­can­do las lec­cio­nes de manual de la peda­go­gía del mie­do, a comien­zos de abril de 2017 el Coman­do Sur del ejér­ci­to nor­te­ame­ri­cano advir­tió que podría inter­ve­nir en Vene­zue­la. De hecho, en mayo tro­pas yan­quis, bra­si­le­ñas, perua­nas y colom­bia­nas hicie­ron manio­bras cer­ca de la fron­te­ra venezolana. 

Fren­te a este peli­gro real, Madu­ro con­vo­có en abril impre­sio­nan­tes mues­tras de apo­yo y el ejér­ci­to popu­lar vene­zo­lano res­pon­dió en mayo con manio­bras y con la inte­gra­ción de heli­cóp­te­ros y avio­nes de caza com­pra­dos poco tiem­po antes. Madu­ro no se rin­de ante la gra­ve­dad de los ata­ques como si se rin­die­ron sin pelear otros diri­gen­tes pro­gre­sis­tas y «socia­lis­tas», aun­que pue­dan y deban cri­ti­cár­se­le deter­mi­na­das deci­sio­nes y tar­dan­zas que, des­de lue­go, no vamos a repe­tir aquí por­que lo deci­si­vo aho­ra mis­mo es ven­cer al fas­cis­mo des­de y para los intere­ses del pue­blo tra­ba­ja­dor, no de la boli­bur­gue­sía, algu­nas de cuyas per­so­na­li­da­des se han pasa­do al impe­ria­lis­mo y otras espe­ran a ver el resul­ta­do de la lucha de clases. 

Aho­ra mis­mo se libra en Vene­zue­la una lucha de cla­ses entre dos mode­los anta­gó­ni­cos de nación. Por un lado, el avan­ce a la inde­pen­den­cia de la nación tra­ba­ja­do­ra orien­ta­da al socia­lis­mo y la esta­ta­li­za­ción de las fuer­zas pro­duc­ti­vas, con un pro­yec­to estra­té­gi­co de eco­no­mía no depen­dien­te ya del petró­leo, no ren­tis­ta sino pro­duc­ti­va y autó­ge­na, inte­gral e inter­na­cio­na­lis­ta. Por el lado con­tra­rio, el retro­ce­so a la depen­den­cia nacio­nal bur­gue­sa hacia el impe­ria­lis­mo, con una eco­no­mía ren­tis­ta e inhu­ma­na. En la mitad fluc­túan sec­to­res de la boli­bu­gue­sía que no quie­ren per­der sus nego­cios y que osci­lan entre ambos extre­mos deci­si­vos, así como sec­to­res popu­la­res y tra­ba­ja­do­res desorientados. 

La Asam­blea Nacio­nal Cons­ti­tu­yen­te tie­ne el obje­ti­vo de aglu­ti­nar fuer­zas de izquier­da, cen­tro-izquier­da y demo­crá­ti­cas para ven­cer elec­to­ral­men­te a la dere­cha, a la extre­ma dere­cha, al fas­cis­mo y al impe­ria­lis­mo, y, a par­tir de la nue­va rela­ción de fuer­zas, seguir avan­zan­do hacia lo que aho­ra el gru­po diri­gi­do por Madu­ro inter­pre­ta como el ver­da­de­ro pro­yec­to de Chá­vez, via­ble en el con­tex­to actual. Este matiz de la via­bi­li­dad tie­ne mucha impor­tan­cia por­que exis­ten gran­des pro­yec­tos eco­nó­mi­cos de explo­ta­ción de recur­sos natu­ra­les, de copar­ti­ci­pa­ción de empre­sas mun­dia­les, etc., que por sus efec­tos pre­vi­si­bles sus­ci­tan crí­ti­cas de izquier­das incon­di­cio­na­les con el cha­vis­mo, del mis­mo modo que tam­bién se cri­ti­ca el debi­li­ta­mien­to real del «gol­pe de timón» a la izquier­da pro­pues­to por Chá­vez en octu­bre de 2012. 

La Asam­blea Nacio­nal Cons­ti­tu­yen­te ha sido inme­dia­ta­men­te recha­za­da por el blo­que con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rio que la cali­fi­ca de tram­pa anti­de­mo­crá­ti­ca por­que el pro­yec­to actua­li­za un deba­te clá­si­co ya inci­pien­te en el comu­nis­mo utó­pi­co: qué demo­cra­cia es más demo­crá­ti­ca, la direc­ta, o demo­cra­cia socia­lis­ta, o la indi­rec­ta o demo­cra­cia bur­gue­sa. La Comu­na de París de 1871 demos­tró que la pri­me­ra es cua­li­ta­ti­va­men­te supe­rior a la segun­da. Des­de enton­ces la expe­rien­cia his­tó­ri­ca es aplas­tan­te a favor de la demo­cra­cia direc­ta, con­se­jis­ta, comu­nal, sovié­ti­ca, socia­lis­ta o como que­ra­mos lla­mar­la aho­ra, que la demo­cra­cia bur­gue­sa, indi­rec­ta, mer­can­ti­li­za­da, escla­va del capi­tal, tan escla­va que goza mal­vi­vien­do a los pies de reyes y del dinero. 

La Asam­blea Nacio­nal Cons­ti­tu­yen­te inten­ta com­pa­gi­nar en el mis­mo par­la­men­to expre­sio­nes de demo­cra­cia direc­ta, la diri­gi­da por los sec­to­res de las cla­ses explo­ta­das, las muje­res, los pue­blos ori­gi­na­rios…, con expre­sio­nes de demo­cra­cia indi­rec­ta, bur­gue­sa, de la indus­tria de la mani­pu­la­ción mediá­ti­ca. Como deci­mos no es nada nue­vo, una lar­ga lis­ta de tex­tos revo­lu­cio­na­rios deba­ten des­de hace muchas déca­das las rela­cio­nes irre­con­ci­lia­bles entre, por un lado, el pro­ce­so de con­tra­po­der, doble poder y poder popu­lar, y por el lado anta­gó­ni­co la repre­sen­ta­ti­vi­dad indi­rec­ta otor­ga­da por las y los opri­mi­dos a los par­ti­dos en la demo­cra­cia par­la­men­ta­ria suje­ta al dic­ta­do del capital. 

La bur­gue­sía y el impe­ria­lis­mo quie­ren hacer fra­ca­sas el pro­ce­so cons­ti­tu­yen­te para, así, jus­ti­fi­car un sal­to defi­ni­ti­vo en la estra­te­gia del terror, has­ta tomar el poder. Los pasos que siguen res­pon­den en lo sus­tan­ti­vo al manual clá­si­co. Come­te­mos un error al creer que la gue­rra de cuar­ta gene­ra­ción es total­men­te nue­va: muchas de sus bases rai­za­les nos remi­ten a Zun Tsu, Tucí­di­des, Jeno­fon­te, Pla­tón… y así has­ta lle­gar al Pen­tá­gono pasan­do por los fas­cis­mos sin olvi­dar­nos del Plan Cón­dor, Allen­de, el Plan ZEN en el Esta­do espa­ñol, etc. Des­de lue­go que los ata­ques con­tra Vene­zue­la tie­nen for­mas nue­vas, pero la his­to­ria nos ense­ña mucho sobre su natu­ra­le­za pro­fun­da y sus expre­sio­nes recien­tes más desa­rro­lla­das aho­ra mis­mo como son los casos de Siria, este de Euro­pa, Catar… 

El pue­blo boli­va­riano sabe que si gana la dere­cha se des­en­ca­de­na­rá una ola de terror ase­sino, devas­ta­ción social y exter­mi­nio de toda raíz boli­va­ria­na de Patria Gran­de antim­pe­ria­lis­ta. Cono­ce los retro­ce­sos drás­ti­cos que quie­ren impo­ner las bur­gue­sías argen­ti­nas y bra­si­le­ñas tras haber retor­na­do al gobierno. Cono­ce los crí­me­nes per­ma­nen­tes en Hon­du­ras, la pobre­za en Para­guay, el giro cen­tro-dere­chis­ta del Fren­te Amplio uru­gua­yo, el encres­pa­mien­to de la lucha de cla­ses en Colom­bia… y sabe qué quie­re Trump. La bur­gue­sía sabe que si gana el pue­blo man­ten­drá su vida pero per­de­rá algo más impor­tan­te para ella: su pro­pie­dad de las fuer­zas productivas.

El subim­pe­ria­lis­mo español

Nues­tra expo­si­ción sobre el impe­ria­lis­mo actual sería refor­mis­ta y super­fi­cial por ello mis­mo si no la apli­cá­se­mos al Esta­do espa­ñol, aun­que la fal­ta de espa­cio nos impi­de mati­zar la dife­ren­cia entre sub impe­ria­lis­mo e impe­ria­lis­mo, obvia y apre­cia­ble a sim­ple vis­ta si com­pa­ra­mos el Esta­do espa­ñol con Esta­dos Uni­dos o con el euroimperialismo. 

Según inves­ti­ga­cio­nes total­men­te sol­ven­tes, el capi­ta­lis­mo espa­ñol retro­ce­de en la jerar­quía de poten­cias medias a esca­la mun­dial a pesar del triun­fa­lis­mo his­trió­ni­co del Par­ti­do Popu­lar. Aquí radi­ca una de las quie­bras insu­pe­ra­bles que minan el Esta­do nacio­nal-bur­gués espa­ñol des­de su ori­gen: ni quie­re ni pue­de man­te­ner la carre­ra mun­dial por la pro­duc­ti­vi­dad del tra­ba­jo, carre­ra impues­ta por la vigen­cia obje­ti­va de la ley del valor: el PIB esta­tal ha retro­ce­di­do del 69,2% en 2008 al 61,9% en 2015, o sea 7,3 pun­tos toman­do como base 100 el PIB anual esta­dou­ni­den­se. Con res­pec­to a la euro­zo­na, el retro­ce­so es aún más acen­tua­do: del 93,3% en 2008 al 84,3% en 2015, es decir, 9 pun­tos de retroceso. 

¿Cómo com­pen­sar esta pér­di­da sin apli­car medi­das de inno­va­ción tec­no­cien­tí­fi­ca, de poten­cia­ción de la plus­va­lía rela­ti­va median­te acuer­dos con los sin­di­ca­tos y fuer­zas refor­mis­tas para lograr un sobre­es­fuer­zo de las cla­ses tra­ba­ja­do­ras en bene­fi­cio del capi­tal espa­ñol renun­cian­do a la lucha de cla­se? Con la sobre­ex­plo­ta­ción inter­na y con el subim­pe­ria­lis­mo. Por su cas­tra­da for­ma­ción his­tó­ri­ca como cla­se, el grue­so de la bur­gue­sía espa­ño­la pre­fie­re más el recur­so a la plus­va­lía abso­lu­ta que a la plus­va­lía rela­ti­va. La pri­me­ra se basa en la sobre­ex­plo­ta­ción de la fuer­za de tra­ba­jo median­te obso­le­ta tec­no­lo­gía y muchas horas de tra­ba­jo, siem­pre bajo dis­ci­pli­nas labo­ra­les muy duras y redu­ci­dos dere­chos sin­di­ca­les, socia­les y demo­crá­ti­cos, o sea más en el palo que en la zanaho­ria. La plus­va­lía rela­ti­va se basa más en la zanaho­ria que en el palo, más en la inten­si­dad del pro­ce­so de tra­ba­jo con moder­nas máqui­nas que en las lar­gas y ago­ta­do­ras horas de trabajo. 

Es cier­to que en res­pues­ta a la Gran Cri­sis, las bur­gue­sías menos obtu­sas bus­can pro­lon­gar lo más posi­ble el tiem­po de tra­ba­jo intro­du­cien­do a la vez la más moder­na tec­no­cien­cia, depen­dien­do de la lucha de cla­ses el que lo logren o no. Pero la bur­gue­sía espa­ño­la opta mayo­ri­ta­ria­men­te por el láti­go, por los nego­cios inme­dia­ta­men­te ren­ta­bles como el turis­mo, los ser­vi­cios, las ener­gé­ti­cas, etc., que por los que exi­gen pla­ni­fi­ca­ción racio­nal a medio y lar­go pla­zo, aun­que entre 2012 y 2016, según fuen­tes ofi­cia­les, la eco­no­mía espa­ño­la haya inver­ti­do un 30% más que la euro­pea en bie­nes de equi­po. Sim­ple­men­te se tra­ta de la cícli­ca rein­ver­sión en tec­no­lo­gía media por ago­ta­mien­to de las máqui­nas tras más de un lus­tro de ape­nas inver­sión, y gra­cias a las medi­das sal­va­jes de reduc­ción de cos­tes sala­ria­les y de dere­chos socia­les y demo­crá­ti­cos, de incen­ti­va­cio­nes y de tram­pas legales. 

Las inves­ti­ga­cio­nes sol­ven­tes indi­can que se está crean­do una «ecua­ción explo­si­va» en el capi­ta­lis­mo espa­ñol por­que domi­na la pre­ca­ri­za­ción labo­ral, se han per­di­do dos millo­nes de horas de tra­ba­jo a jor­na­da com­ple­ta con res­pec­to a 2008 pero solo ha aumen­ta­do medio millón de jor­na­das a tiem­po par­cial en el mis­mo tiem­po. Aumen­tan las horas extras no paga­das o paga­das en B, que no con­ta­bi­li­zan ofi­cial­men­te, etc., lo que hace que no se pue­da com­ba­tir la deu­da públi­ca por­que las arcas esta­ta­les no recau­dan sufi­cien­te. Jun­to a esto, el empo­bre­ci­mien­to social fre­na el con­su­mo interno (el 70% de las fami­lias no se bene­fi­cian de la mejo­ra bur­gue­sa de la eco­no­mía, el 50% de la pobla­ción paga con apu­ros la sani­dad y la edu­ca­ción, el capi­tal finan­cie­ro se ha que­da­do con 69% de las ayu­das públi­cas para inten­tar sacar­les de una cri­sis que está lejos de ver la sali­da, según infor­mes ofi­cia­les, etc.), lo que mul­ti­pli­ca la depen­den­cia del exte­rior, del turis­mo, de la inver­sión extran­je­ra, de las siem­pre exi­gen­tes «ayu­das» de la Unión Euro­epa…, y de la indus­tria mili­tar muy uni­da al sub impe­ria­lis­mo y que espe­ra pedi­do que pue­den apor­tar el equi­va­len­te al 50% del PIB estatal. 

Pues bien, es este retro­ce­so en la jerar­quía impe­ria­lis­ta mun­dial del capi­ta­lis­mo espa­ñol, así como sus debi­li­da­des estruc­tu­ra­les inter­nas (en 2014 la pro­duc­ti­vi­dad del tra­ba­jo cre­ció un 0,3%; en 2015 un 0,2%; y en 2016 un 0,5%; la peque­ña empre­sa esta­tal, has­ta 10 tra­ba­ja­do­res que explo­ta el 40,5% del empleo gene­ran­do el 28% del PIB, tie­ne sin embar­go una pro­duc­ti­vi­dad un 32% infe­rior a la peque­ña empre­sa ale­ma­na, que explo­ta al 19,2% del empleo y apor­ta solo el 16% del PIB) es el que expli­ca ade­más de la sobre­ex­plo­ta­ción inter­na, tam­bién su obse­sión por mul­ti­pli­car las ganan­cias obte­ni­das por el subim­pe­ria­lis­mo, el que expli­ca el papel del Esta­do espa­ñol en las agre­sio­nes impe­ria­lis­tas que sufre Vene­zue­la bajo la direc­ción estra­té­gi­ca de Esta­dos Unidos. 

Y es tam­bién el que expli­ca la nega­ti­va his­tó­ri­ca del blo­que de cla­ses domi­nan­tes a reco­no­cer siquie­ra for­mal y apa­ren­te­men­te no ya el dere­cho a la auto­de­ter­mi­na­ción de las nacio­nes que opri­me y explo­ta den­tro de su pro­pio Esta­do, sino ni siquie­ra ese fla­tus vocis que es el inde­fi­ni­do e inde­fi­ni­ble «dere­cho a deci­dir», que como dere­cho abs­trac­to y meta­fí­si­co tie­ne su valía peda­gó­gi­ca, pero que no es nada como dere­cho con­cre­to y menos aún como dere­cho socia­lis­ta si no va uni­do a la prác­ti­ca inde­pen­den­tis­ta y socia­lis­ta del pue­blo tra­ba­ja­dor nacio­nal­men­te opri­mi­do. La espan­ta­da pro espa­ño­lis­ta de la inmen­sa mayo­ría de Pode­mos excep­to hon­ro­sos y mino­ri­ta­rios comu­nis­tas, recha­zan­do en la prác­ti­ca inclu­so este dere­cho abs­trac­to de «deci­dir» y esco­rán­do­se lo más posi­ble hacia el con­sus­tan­cial nacio­na­lis­mo espa­ñol del PSOE, es otro ejem­plo del com­po­nen­te sub impe­ria­lis­ta inser­to en la pro­gre­sía refor­mis­ta estatal. 

Pero las nacio­nes tra­ba­ja­do­ras de Gali­za, Paï­sos Cata­lans, Eus­kal Herria, Anda­lu­cía… no se enfren­ta úni­ca­men­te al subim­pe­ria­lis­mo espa­ñol y al refor­mis­mo que lo embe­lle­ce, sino tam­bién a sus pro­pias bur­gue­sías. El gran capi­tal del Prin­ci­pat ha dicho des­de hace años que recha­za abier­ta­men­te el pro­ce­so sobe­ra­nis­ta y pre­sio­na con sus enor­mes recur­sos a sec­to­res de la media­na y has­ta de la peque­ña bur­gue­sía para que tam­bién se opon­ga. El res­to de las bur­gue­sías mal lla­ma­das «nacio­na­les» –si tal cosa exis­te en Gali­za, Anda­lu­cía, Cas­ti­lla…– nece­si­tan vital­men­te al Esta­do espa­ñol. Estas bur­gue­sías, la vas­ca por ejem­plo, tam­bién obtie­nen sobre ganan­cias vita­les par­ti­ci­pan­do en la explo­ta­ción del sub impe­ria­lis­mo espa­ñol en el mun­do, en Vene­zue­la en con­cre­to, y aho­ra bus­ca expri­mir tam­bién a Colom­bia. Es decir, la lucha de cla­ses inter­na a las nacio­nes opri­mi­das es a la vez lucha de cla­ses exter­na con­tra el sub impe­ria­lis­mo de sus bur­gue­sías vehi­cu­li­za­do por el Esta­do espa­ñol, el euro impe­ria­lis­mo y los Esta­dos Uni­dos: de aquí tam­bién su apo­po incon­di­cio­nal a la OTAN y a la Unión Euro­pea, mons­truos de los que debe­mos inde­pen­di­zar­nos cuan­to antes. 

Por tan­to, el pom­po­so y vacío «dere­cho a deci­dir», aun sien­do ini­cial­men­te peda­gó­gi­co y movi­li­za­dor, se con­ver­ti­rá en un cepo férreo que inmo­vi­li­ce la cabe­za y los pies de las nacio­nes opri­mi­das sin éstas no lo mate­ria­li­zan en su con­te­ni­do socia­lis­ta, antiimperialista.

Iña­ki Gil de San Vicente 

Eus­kal Herria, 27 de junio de 2017

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