Cuba. 63 años de Revo­lu­ción o el desa­fío de la resis­ten­cia creativa

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 1 de enero de 2022.

La edi­fi­ca­ción de un pro­yec­to de socie­dad nue­vo, basa­do en los prin­ci­pios de jus­ti­cia social, soli­da­ri­dad y eman­ci­pa­ción, nació un día como hoy en Cuba y per­du­ra tras 63 años de desa­fíos y resis­ten­cia creativa.

El pri­me­ro de los retos con­sis­tió en impo­ner­se al mode­lo capi­ta­lis­ta impe­ran­te en ple­na mitad del siglo XX, con la imple­men­ta­ción de medi­das radi­ca­les que pusie­ron al hom­bre en el cen­tro de aten­ción y deja­ron atrás los años acia­gos de la dic­ta­du­ra de Ful­gen­cio Batis­ta, quien huyó de la isla cari­be­ña ante la vic­to­ria inevi­ta­ble del Ejér­ci­to Rebelde.

Fue el pro­pio pri­me­ro de enero de 1959, con el Triun­fo de la Revo­lu­ción, cuan­do Fidel Cas­tro, líder de la insu­rrec­ción arma­da que libe­ró al país, vati­ci­nó que se ini­cia­ba una empre­sa dura y lle­na de peli­gros, ante el arro­jo de eri­gir un pro­ce­so que hizo reali­dad los sue­ños de los más des­fa­vo­re­ci­dos, por aquel enton­ces mayoría.

La trans­for­ma­ción del sis­te­ma de edu­ca­ción y salud, la indus­tria­li­za­ción del país, la eli­mi­na­ción del des­em­pleo rural y urbano y la con­ce­sión de dere­chos a los cam­pe­si­nos, son solo algu­nas de las pro­me­sas cum­pli­das en los pri­me­ros años de Revo­lu­ción del his­tó­ri­co Pro­gra­ma del Mon­ca­da, hoja de ruta tra­za­da por Fidel Cas­tro en su cono­ci­do ale­ga­to de auto­de­fen­sa La His­to­ria me Absol­ve­rá, tras las accio­nes del 26 de julio de 1953.

El inten­so paque­te de cam­bios abar­có todos los ámbi­tos socia­les y tam­bién la crea­ción de una ins­ti­tu­cio­na­li­dad y una nue­va for­ma de ges­tión guber­na­men­tal, así como la pro­yec­ción inter­na­cio­nal, catá­lo­go de logros por vez pri­me­ra con­quis­ta­dos por una nación peque­ña y sub­de­sa­rro­lla­da, que encon­tra­ron rápi­da oposición.

Con un sin­nú­me­ro de aten­ta­dos y agre­sio­nes de diver­so for­ma­to y la apli­ca­ción des­de el tem­prano 1962 de un cer­co eco­nó­mi­co, comer­cial y finan­cie­ro que pone en jaque todos los inten­tos por hacer sos­te­ni­ble el desa­rro­llo de la nación, repren­dió el vecino Esta­dos Uni­dos a la isla del Cari­be, ante la pre­ten­sión de escri­bir con manos pro­pias su destino.

A las millo­na­rias pér­di­das tan­gi­bles se suman los cos­tos huma­nos, difí­ci­les de cal­cu­lar: Neme­sia aún con­ser­va el recuer­do del bom­bar­deo por Pla­ya Girón en 1961 que ter­mi­nó con la vida de su madre y Liliam Machin no pudo vol­ver a encon­trar­se con su padre, lue­go de que pilo­ta­ra al avión de Bar­ba­dos que los detrac­to­res de Cuba hicie­ron explo­tar en pleno vue­lo, con 63 per­so­nas a bor­do en 1976.

El país no detu­vo ‑sin embar­go- su apues­ta por el futu­ro, la cons­truc­ción de escue­las y pro­gra­mas edu­ca­ti­vos, la crea­ción de pla­nes para el empo­de­ra­mien­to feme­nino, la con­quis­ta de pro­me­te­do­res núme­ros en mate­ria de salud, la cola­bo­ra­ción más allá de sus fron­te­ras… For­ta­le­cía su sis­te­ma social, a la vez que enfren­ta­ba ame­na­zas cons­tan­tes a su soberanía.

No en vano el escri­tor uru­gua­yo Eduar­do Galeano dijo de ella que la Revo­lu­ción “cas­ti­ga­da, blo­quea­da, calum­nia­da, ha hecho bas­tan­te menos de lo que que­ría, pero mucho más de lo que podía. Y sigue come­tien­do la peli­gro­sa locu­ra de creer que los seres huma­nos no están con­de­na­dos a la humi­lla­ción de los pode­ro­sos del mundo”.

Más de una bata­lla debió enfren­tar el país por traer hijos suyos a la casa, como aque­lla por devol­ver al niño Elián Gon­zá­lez rete­ni­do sin el con­sen­ti­mien­to de su fami­lia en Esta­dos Uni­dos o la del regre­so de los cin­co anti­te­rro­ris­tas que paga­ron con injus­tas con­de­nas en la nación nor­te­ña el pre­cio de defen­der de agre­sio­nes a su tierra.

Tam­bién en el orden eco­nó­mi­co debe rein­ven­tar­se cada día, para sor­tear los fre­nos del blo­queo esta­dou­ni­den­se y las tra­bas inter­nas muchas veces reco­no­ci­das, y que en 2021 sumó a los pro­ble­mas acu­mu­la­dos los efec­tos del segun­do año de una pan­de­mia que cer­ce­nó su prin­ci­pal rubro eco­nó­mi­co, el turis­mo, el comer­cio y las exportaciones.

Entre otras medi­das para la recu­pe­ra­ción eco­nó­mi­ca, este año el país ini­ció la Tarea Orde­na­mien­to en bus­ca de la uni­fi­ca­ción mone­ta­ria; imple­men­tó nue­vas medi­das enca­mi­na­das a sus­ti­tuir impor­ta­cio­nes y aumen­tar la pro­duc­ción, y prio­ri­zó la apli­ca­ción de la cien­cia y la tecnología.

Fue este el año ade­más del recru­de­ci­mien­to de la polí­ti­ca hos­til con­tra Cuba de la admi­nis­tra­ción de Joe Biden, quien no solo no cum­plió su pro­me­sa elec­to­ral de reini­ciar el des­hie­lo con la isla, si no que man­tu­vo intac­tas las 243 medi­das dic­ta­das por su ante­ce­sor Donald Trump (2017-enero de 2021), para aho­gar su economía.

Al ase­dio en el aspec­to eco­nó­mi­co, se unie­ron los inten­tos por sub­ver­tir el orden social y cons­ti­tu­cio­nal de la nación, con el apo­yo de ope­ra­do­res polí­ti­cos esta­ble­ci­dos en Esta­dos Uni­dos, así como el empleo de las tec­no­lo­gías y los medios de comu­ni­ca­ción para la Gue­rra No Con­ven­cio­nal con­tra el país.

En ese com­ple­jo esce­na­rio, Cuba logró vacu­nar a más del 85 por cien­to de su pobla­ción con­tra la Covid-19 con el desa­rro­llo de inyec­ta­bles pro­pios y colo­car­se a la cabe­za de la inmu­ni­za­ción en Amé­ri­ca Lati­na, así como con­ti­nuar brin­dan­do soli­da­ri­dad en más de 40 paí­ses del mun­do por el con­tin­gen­te de médi­cos Henry Reeve, crea­do por Fidel Cas­tro en 2005.

Con­clu­yó un año de lec­cio­nes tam­bién en mate­ria jurí­di­ca, con la dis­cu­sión de un Códi­go de las Fami­lias que colo­ca a la isla entre las de legis­la­ción más avan­za­da y la apro­ba­ción de cua­tro nor­ma­ti­vas que robus­te­cen el sis­te­ma judi­cial y los dere­chos de los ciudadanos.

Al cali­fi­car el 2021, el pre­si­den­te de la nación, Miguel Díaz-Canel, ase­gu­ró que este ha sido un perío­do de apren­di­za­jes y ‑una vez más- de resis­ten­cia crea­ti­va del pue­blo ante las adversidades.

Itu­rria /​Fuen­te

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