Pales­ti­na. ‘Yalla’, el cor­to­me­tra­je de fic­ción del ase­si­na­to de cua­tro niños por dro­nes israe­líes ha sido nomi­na­do a los pre­mios Goya 2022

Por Fran­cis­ca Bra­vo @FranciscaBravoM, Resu­men Medio Orien­te, 07 de diciem­bre de 2021.

«Es una oca­sión úni­ca de seguir ponien­do el foco en la defen­sa de los dere­chos de la infan­cia, y en con­cre­to, para la cam­pa­ña que pide que se regu­le el uso de los dro­nes mili­ta­res que matan según algoritmos»

‘Yalla’ pue­de sig­ni­fi­car muchas cosas. ¡Vamos!, ¡áni­mo!… Pero tam­bién: ¡Corre!. El cor­to­me­tra­je de fic­ción diri­gi­do por Car­lo D’Ursi ha resul­ta­do nomi­na­do para los Goya tras haber triun­fa­do en Aby­ci­ne, don­de resul­tó gana­dor de la déci­ma edi­ción del cer­ta­men de ayu­das para la rea­li­za­ción de cor­to­me­tra­je sobre Dere­chos Huma­nos, pro­mo­vi­da por el gru­po local de Amnis­tía Inter­na­cio­nal Alba­ce­te y el fes­ti­val alba­ce­te­ño. El pre­mio era una sub­ven­ción de 5.000 euros para rea­li­zar el pro­yec­to audiovisual.

El pro­ta­go­nis­ta es Mufid, un chi­co de 14 años que jue­ga al fút­bol con sus ami­gos en una zona vigi­la­da por un dron mili­tar. Falla un tiro y hace des­apa­re­cer la pelo­ta tras una coli­na. No quie­re ir a bus­car­la, pero no tie­ne real­men­te elec­ción. Cuan­do va a bus­car su pelo­ta, se encuen­tra con Ami­na, y tam­bién con Has­san, que tira la pelo­ta den­tro de unas rui­nas. Pero estas rui­nas atraen a un dron que se pone aler­ta y dispara.

«Es una oca­sión úni­ca de seguir ponien­do el foco en la defen­sa de los dere­chos de la infan­cia, y en con­cre­to, para la cam­pa­ña que pide que se regu­le el uso de los dro­nes mili­ta­res que matan según algo­rit­mos», expli­ca el direc­tor del tra­ba­jo Car­lo D’Ursi. «La socie­dad está tre­men­da­men­te cris­pa­da, es una oca­sión para decir alto y cla­ro que esto se tra­ta de dere­chos de niños y niñas», recalca.

‘Yalla’ es una his­to­ria de fic­ción, no un docu­men­tal insis­te, que nace a raíz de un via­je que hace a Pales­ti­na. En este país cono­ce a un chi­co que regen­ta un bar «jus­to al otro lado del muro», en Jeru­sa­lén. La his­to­ria que le cuen­ta es la de su her­mano, un chi­co que fue ase­si­na­do por un fran­co­ti­ra­dor israe­lí, sim­ple­men­te por­que la pelo­ta con la que juga­ba se fue «al otro lado del muro». «Y el niño fue a reco­ger­la», lamen­ta D’Ursi. «Me ins­pi­ro en un hecho real, que es el ase­si­na­to de cua­tro niños. Pero con que fue­se sólo uno, bas­ta­ría. Es algo impor­tan­te», recalca.

2022El direc­tor del cor­to hace refe­ren­cia a la tra­ge­dia de los cua­tro pri­mos Baker, que juga­ban en una pla­ya de Gaza en 2014, en medio del con­flic­to béli­co y que fue­ron aba­ti­dos por pro­yec­ti­les israe­líes. La ONG Ada­lah obtu­vo una inves­ti­ga­ción de la poli­cía mili­tar en la que se con­fir­ma­ba que los meno­res fue­ron aba­ti­dos por los misi­les lan­za­dos des­de un avión no tri­pu­la­do armado.

En ‘Yalla’ sólo se pro­nun­cia esta sim­bó­li­ca pala­bra. «Para poder con­tar la his­to­ria con la máxi­ma obje­ti­vi­dad, deci­di­mos auto­im­po­ner­nos dos limi­ta­cio­nes de carác­ter narra­ti­vo: sin diá­lo­go y la ausen­cia total de color. De este modo se podía ahon­dar en el dra­ma sin con­ver­tir­lo en un melo­dra­ma, por­que la reali­dad es que habla­mos de una tra­ge­dia», expli­ca D’Ursi. Los per­so­na­jes se comu­ni­can a tra­vés de las mira­das y de los ges­tos, a tra­vés de un pai­sa­je en blan­co y negro car­ga­do de sim­bo­lis­mo y unas ame­na­zan­tes pan­ta­llas de dro­nes.

Los Goya son un pun­to cum­bre para el tra­ba­jo, que ya ha resul­ta­do pre­mia­do no sólo en Aby­ci­ne, sino en tam­bién en los Pre­mios For­qué, don­de obtu­vo el pre­mio a Mejor Cor­to­me­tra­je. «El reco­rri­do que ha teni­do no es otra cosa que una res­pon­sa­bi­li­dad para el equi­po, de seguir empu­jan­do para que el men­sa­je siga calan­do», ase­gu­ra el direc­tor, que ha que­ri­do expre­sar su pro­fun­do agra­de­ci­mien­to a un equi­po «entre­ga­do total­men­te con el tra­ba­jo y tam­bién con la cau­sa, muy entre­co­mi­llas». «Tene­mos que ser res­pe­tuo­sos», afir­ma. Des­de la pro­duc­to­ra eje­cu­ti­va, has­ta los meri­to­rios, recal­ca D’Ursi han tra­ba­ja­do para dar­le la «máxi­ma cali­dad» cinematográfica.

Final­men­te, D’Ursi ha que­ri­do agra­de­cer espe­cial­men­te a Amnis­tía Inter­na­cio­nal su papel den­tro de la difu­sión de tra­ba­jos como el suyo, pero tam­bién de muchos otros que rei­vin­di­can el papel de los dere­chos huma­nos. El cor­to­me­tra­je se gra­bó en la fron­te­ra entre Cas­ti­lla-La Man­cha y Madrid.

Fuen­te: www​.eldia​rio​.es



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