Méxi­co. La Ser­pien­te Emplu­ma­da, el “tren maya” y el Gran Pre­mio Fór­mu­la 1

Por Juan Car­los Faller Menén­dez*, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 16 noviem­bre 2021.

El fin de un impe­rio.- En días de noviem­bre como estos, hace 500 años todo era des­truc­ción, aban­dono y putre­fac­ción en la capi­tal muer­ta del impe­rio azte­ca. Méxi­co-Tenoch­titlan-Tla­te­lol­co era la ima­gen del Apo­ca­lip­sis, cubier­ta de sus pro­pios escom­bros y de los res­tos huma­nos de una gue­rra total y fra­tri­ci­da, hito his­tó­ri­co que mar­ca­ría el fin de un lar­go ciclo –dos­cien­tas cen­tu­rias– de evo­lu­ción huma­na apar­ta­da del res­to del mundo.

Las dos últi­mas cen­tu­rias de esas dos­cien­tas corres­pon­die­ron a Méxi­co-Tenoch­titlan, que fue fun­da­da en 1325 (en la isle­ta del águi­la, la ser­pien­te y el nopal) y des­trui­da en 1521. Y aun­que el gran impe­rio azte­ca fue bre­ve y de ascen­so ver­ti­gi­no­so y san­gui­na­rio, en ese camino a la cima se había nutri­do y mez­cla­do con la rique­za cul­tu­ral de varios pueblos.

La Ser­pien­te Emplu­ma­da y el Águi­la Nacio­nal.- Quetzal­cóatl en len­gua Náhuatl, Kukul­cán en Maya-yuca­te­co, la Ser­pien­te Emplu­ma­da es qui­zás el sím­bo­lo más repre­sen­ta­ti­vo y uno de los más anti­guos del Méxi­co pre­his­pá­ni­co. Hace mile­nio y medio –y aún antes– la Ser­pien­te Emplu­ma­da era pre­sen­cia cen­tral y sagra­da en la gran Teo­tihua­cán, y siglos des­pués en la Tula de los tol­te­cas y en Uxmal y Chi­chén Itzá de los mayas. La pirá­mi­de de Cho­lu­la, la más gran­de del con­ti­nen­te, fue eri­gi­da en honor de Quetzal­cóatl, quien tam­bién ten­dría un lugar prin­ci­pal en el uni­ver­so azte­ca: en Tenoch­titlan era el úni­co dios que daba la fren­te –en tem­plo pro­pio – a la gran pirá­mi­de doble de Huitzi­lo­pochtli y Tlá­loc, par esen­cial que regía el mun­do con garras sola­res de jaguar y águila.

Es cla­ro enton­ces que la Ser­pien­te Emplu­ma­da es un sím­bo­lo exten­di­do y repre­sen­ta­ti­vo de nues­tra iden­ti­dad nacio­nal, más de lo que pudie­ra ser, por ejem­plo, el águi­la comien­do a la ser­pien­te en el nopal de Tenoch­titlan (ima­gen que sobre­vi­vió al desas­tre total de la con­quis­ta gra­cias al águi­la real, espe­cie cono­ci­da y apre­cia­da en Euro­pa y muy usa­da en su herál­di­ca), que se afian­zó duran­te los tres siglos de la Colo­nia (y uno más) como escu­do del Ayun­ta­mien­to de Méxi­co por­que tenía sus ven­ta­jas: era lla­ma­ti­va, con águi­la euro­pea y seña­la­ba el pun­to geo­grá­fi­co –reco­no­ci­do y reco­no­ci­ble por indí­ge­nas y espa­ño­les– del asien­to del poder real.

Vis­ta así, la sim­bo­lo­gía del escu­do nacio­nal podría pare­cer un tan­to pobre en sí mis­ma y con­tra­dic­to­ria, pues lo mis­mo sir­vió como sello colo­nial que como estan­dar­te en la gue­rra de inde­pen­den­cia (detrás de la Vir­gen María), como escu­do del Ayun­ta­mien­to de Méxi­co y como cen­tro del lába­ro patrio (y de la ban­da presidencial).

“Lo valio­so del sím­bo­lo es la his­to­ria que ha reco­rri­do, abar­can­do el Méxi­co pre­his­pá­ni­co, la Colo­nia y el Méxi­co inde­pen­dien­te”, podría argu­men­tar­se. Pero una cosa es el sím­bo­lo y otra cosa es la his­to­ria del sím­bo­lo. Por­que en nues­tro caso, el sím­bo­lo sólo se refie­re al mito fun­da­cio­nal de un impe­rio pre­his­pá­ni­co opre­sor y san­gui­na­rio; y por otro lado, el reco­rri­do his­tó­ri­co del escu­do con el águi­la y la ser­pien­te en el nopal abar­ca des­de la Con­quis­ta para acá: cin­co siglos. Vis­to así, el sím­bo­lo y su his­to­ria abar­ca­rían las últi­mas seis cen­tu­rias de opre­sión con­tra los pue­blos indí­ge­nas en Méxi­co: des­de la Tri­ple Alian­za del impe­rio de los mexi­cas has­ta nues­tros días.

La polé­mi­ca de los per­do­nes.- Lle­ga­mos así al tema inelu­di­ble de la exi­gen­cia pre­si­den­cial de perdones:

Para con­me­mo­rar los 500 años de la caí­da del impe­rio azte­ca, el pre­si­den­te López envió a su espo­sa el año pasa­do a Euro­pa para entre­gar sen­das car­tas al Papa y al rey de Espa­ña exi­gien­do el reco­no­ci­mien­to del daño cau­sa­do por sus repre­sen­ta­dos (la Igle­sia y el rei­no de Espa­ña) a los mexi­ca­nos duran­te la con­quis­ta y la Colo­nia; y López exi­gió tam­bién, en nom­bre de sus repre­sen­ta­dos, la corres­pon­dien­te peti­ción de disculpas.

Méxi­co es el país más pobla­do y exten­so del mun­do cató­li­co-espa­ñol y uno de los más ricos del mun­do en len­guas y cul­tu­ras ori­gi­na­rias. Un gran lega­do y un inmen­so acti­vo en cual­quier cam­po de nego­cia­ción polí­ti­co-his­tó­ri­ca. Y era deber de López levan­tar la voz, ya que el ani­ver­sa­rio 500 le tocó en su sexe­nio. Por eso man­dó sus car­tas a Euro­pa. Pero su fla­que­za y com­pli­ci­dad con Trump, sus pro­yec­tos etno­ci­das bien cono­ci­dos y la mucha san­gre indí­ge­na derra­ma­da en su sexe­nio no ayu­da­ban mucho, y con eso a cues­tas se fue la espo­sa del pre­si­den­te López con sus car­tas a Euro­pa, y reci­bió las cor­te­sías y son­ri­sas mere­ci­das a tan alta envia­da de un país tan impor­tan­te como Méxi­co (que por cier­to hoy pre­si­de –duran­te un mes– el Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU), pero no hubo res­pues­ta ni enton­ces ni des­pués, ni real ni papal, ni escri­ta ni verbal.

López insis­tió con la mis­ma cara dura de oca­sión, esti­ran­do el eco de sus car­tas hue­cas has­ta que hace pocas sema­nas alguien le con­tes­tó por fin: la ultra­de­re­cha espa­ño­la, en voz del par­ti­do Vox y sus alia­dos mexi­ca­nos del PAN, dicien­do con fun­da­da razón his­tó­ri­ca que la gue­rra de 1520 – 1521 fue en esen­cia una gue­rra entre indí­ge­nas y con­tra la opre­sión del impe­rio azte­ca, y que Cor­tés y su peque­ña tro­pa de sol­da­dos espa­ño­les sólo incli­na­ron la balan­za. (Bien hicie­ron Vox y PAN en dete­ner el tema allí, por­que lue­go su argu­men­to se cae.)

Nues­tro escu­do nacio­nal y el mis­mí­si­mo nom­bre de Méxi­co son heren­cia azte­ca, así que lo que dijo Vox en Espa­ña –y el PAN acá– bien podría sen­tir­se como una afren­ta a nues­tros sím­bo­los patrios, si es que fue­ra ver­dad que nos iden­ti­fi­ca­mos par­ti­cu­lar y ple­na­men­te con la par­te azte­ca de nues­tro mun­do indí­ge­na pre­his­pá­ni­co. Pero obvia­men­te no es así. Por­que para empe­zar, la derro­ta del impe­rio azte­ca fue el triun­fo de los tlax­cal­te­cas –de modo cen­tral– y de otros pue­blos. Por otro lado, por ejem­plo, la Penín­su­la Maya (o de Yuca­tán) resis­tió duran­te dos déca­das –des­pués del hun­di­mien­to azte­ca– tres inten­tos espa­ño­les de con­quis­ta (pues bien sabían la escla­vi­tud que venía, ya que años antes se los había adver­ti­do un Gon­za­lo Gue­rre­ro con­ver­ti­do en maya, y varias déca­das antes lo había pro­fe­ti­za­do el Chi­lam Balam). Y así otros pueblos.

El caso es que las car­tas euro­peas de López nun­ca tuvie­ron la res­pues­ta espe­ra­da, ni el tema pegó mucho en el áni­mo popu­lar (más preo­cu­pa­do por la pan­de­mia del COVID y por la comi­da siguien­te). Midió mal el sal­to. La ban­da pre­si­den­cial (ver­de, blan­ca y roja, con gran escu­do dora­do del águi­la en el nopal), que mucho bri­lla en los salo­nes y los bal­co­nes de pala­cio, no dio para tanto.

Será que los sím­bo­los patrios ayu­dan poco, o por­que la his­to­ria de la ban­da pre­si­den­cial que hoy lle­va cru­za­da López está lle­na de latro­ci­nios y crí­me­nes de Esta­do muy cono­ci­dos; o será por él mis­mo y los males que ha hecho o lo que sea, pero el momen­to his­tó­ri­co del ani­ver­sa­rio 500 de la Con­quis­ta nau­fra­gó mise­ra­ble­men­te en el pan­tano pre­si­den­cial de López.

La Ser­pien­te Emplu­ma­da y el “Tren Maya”.- Una de las carac­te­rís­ti­cas prin­ci­pa­les del mal lla­ma­do “Tren Maya” es la simu­la­ción, la men­ti­ra y la ausen­cia de par­ti­ci­pa­ción indí­ge­na (como no sea la bási­ca para el lus­tre externo). Y en este tenor, el FONATUR y su ban­da pre­si­den­cial de sin­ver­güen­zas le inven­ta­ron un logo­ti­po al tren: una ser­pien­te emplu­ma­da cua­dran­gu­lar que se muer­de la cola; nada que ver con el “nom­bre maya” que le pusie­ron (algo así como “caba­llo de fue­go” o lo que sea). Otra simu­la­ción. Otra vez el uso y el abu­so de los sím­bo­los pre­his­pá­ni­cos y otra incohe­ren­cia más de este pro­yec­to etnocida.

AMLO da a conocer primer promocional y logo del Tren Maya - La Otra Opinión

La Ser­pien­te Emplu­ma­da y el Gran Pre­mio de Méxi­co.- Y lle­ga­mos así al lla­ma­do “Gran Pre­mio de Méxi­co” de la Fór­mu­la 1, que se corrió el pasa­do domin­go 7 de noviem­bre en la Ciu­dad de México.

Com­pe­ti­ción bási­ca­men­te euro­pea (9 de los 10 equi­pos son de allí, así como 15 o 16 de los 20 pilo­tos) y con una hue­lla de car­bono inmen­sa, la F‑1 es la joya publi­ci­ta­ria del motor y los caba­llos de fuer­za sobre rue­das. El patro­ci­na­dor prin­ci­pal de la carre­ra en Méxi­co (y otras varias) es la mar­ca holan­de­sa Hei­ne­ken, due­ña de la Cer­ve­ce­ría Cuauh­té­moc Moctezuma.

Para lle­nar de color y fol­clor el GP de Méxi­co, Hei­ne­ken se tomó la liber­tad –tal como FONATUR con el tren– de usar y abu­sar de la Ser­pien­te Emplu­ma­da para mol­dear­la a su gus­to comer­cial y pin­tar­la en gran for­ma­to a la vera de la pis­ta, con plu­mas de ver­des chi­llo­nes, ojos sal­to­nes vien­do al fren­te y una len­gua de rojo inten­so –como la estre­lla roja de Hei­ne­ken– exten­di­da des­de una boca chi­mue­la. Algo así como un dra­gón chino atro­fia­do y ver­de. Pero la cosa no paró allí: la com­pe­ten­cia tuvo sus emo­cio­nes y para gran delei­te de Hei­ne­ken el pilo­to triun­fa­dor fue su favo­ri­to holan­dés, quien siguien­do el guión comer­cial apar­có su bóli­do “Red Bull” sobre la gran len­gua roja.

(¿Tan bajo hemos caído?)

Vis­to con los ojos del FONATUR-4T, el show de la F‑1 en Méxi­co fue un gran triun­fo publi­ci­ta­rio y de turis­mo de éli­te, y el pre­si­den­te López –siguien­do el guión– dio su ben­di­ción a los orga­ni­za­do­res y su feli­ci­ta­ción –de leji­tos, pa’ que no se diga– a los pilo­tos del podio, en espe­cial al mexi­cano Pérez que lle­gó ter­ce­ro, hurra hurra, hacien­do historia.

Nin­gu­na auto­ri­dad (del pre­si­den­te para aba­jo) o polí­ti­que de cual­quier par­ti­do expre­só algu­na opi­nión sobre este abu­so vil, des­ca­ra­do y públi­co de uno de los sím­bo­los pre­his­pá­ni­co más impor­tan­tes de Méxi­co. Nadie. El even­to fue trans­mi­ti­do en vivo a cien­tos de millo­nes de tele­vi­den­tes en todo el mundo.

La Ser­pien­te Emplu­ma­da no es el águi­la pre­si­den­cial. Hay nive­les. Díga­lo si no la 4T. (J.C.F.M., Jo’, Yuca­tán, Méxi­co, 15 de noviem­bre de 2021)

*Des­in­for­mé­mo­nos

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