Argen­ti­na. Falle­ció Thel­ma Jara de Cabe­zas, sím­bo­lo de la lucha por los dere­chos humanos

Por Lucia­na Ber­toia, 21 de octu­bre de 2021.

En sep­tiem­bre de 1979, la sobre­vi­vien­te de la ESMA fue obli­ga­da a brin­dar­le una nota a la revis­ta Para Ti cuyo títu­lo era “Habla la madre de un sub­ver­si­vo muerto”.

Thel­ma Jara de Cabe­zas esta­ba secues­tra­da en la Escue­la de Mecá­ni­ca de la Arma­da (ESMA) cuan­do, el 20 de agos­to de 1979, los repre­so­res la saca­ron jun­to con otro dete­ni­do-des­apa­re­ci­do y la lle­va­ron a una pelu­que­ría a teñir­se el pelo y le com­pra­ron ropa en el barrio de Once. Que­rían borrar de ella todo ras­tro de la tor­tu­ra que pade­ció en ese cam­po de con­cen­tra­ción. La con­du­je­ron con­tra su volun­tad has­ta una con­fi­te­ría de Figue­roa Alcor­ta y Pam­pa para que la entre­vis­ta­ran y foto­gra­fia­ran y, a los tres días, la revis­ta Para Ti publi­ca­ra una nota que lle­va­ba por títu­lo “Habla la madre de un sub­ver­si­vo muer­to”. Des­de que recu­pe­ró la liber­tad, Thel­ma Jara de Cabe­zas fue un sím­bo­lo de la denun­cia de la pren­sa cóm­pli­ce de la dic­ta­du­ra des­de los ini­cios de la demo­cra­cia, e inclu­so en esos años la acom­pa­ñó como abo­ga­do Alber­to Fer­nán­dezFalle­ció este jue­ves a los 94 años.

Thel­ma nació en 1927 en Corrien­tes. Se casó con Vicen­te y tuvo dos hijos: Daniel y Gus­ta­vo. Como para muchas otras fami­lias, 1976 mar­có un par­tea­guas en esa vida fami­liar. Daniel se fue a estu­diar cine a Méxi­co y a Gus­ta­vo lo secues­tra­ron el 10 de mayo de ese año. Tenía 17 años y hacía poco tiem­po mili­ta­ba en la Unión de Estu­dian­tes Secun­da­rios (UES). La bús­que­da de Gus­ta­vo la sacó a la calle y a unir­se a otros que pasa­ban por un dra­ma seme­jan­te. Así lle­gó a Fami­lia­res de Des­apa­re­ci­dos y Dete­ni­dos por Razo­nes Polí­ti­cas, el pri­mer orga­nis­mo que se fun­dó duran­te la dic­ta­du­ra. Inte­gró la direc­ción de esa agru­pa­ción y lle­gó a ser su secretaria.

Con Daniel se reen­con­tró en Méxi­co en 1978. Vol­vió a via­jar en enero de 1979 para la Con­fe­ren­cia de Pue­bla. Cuan­do regre­só, se encon­tró con que su mari­do –de quien ya esta­ba sepa­ra­da– afron­ta­ba un cán­cer ter­mi­nal. Ella se dedi­có a cui­dar­lo en el Hos­pi­tal Espa­ñol. El 30 de abril de 1979, cuan­do salía, cami­nó hacia la para­da de colec­ti­vos, pero sin­tió una mano que le tapa­ba la boca y le tira­ba de los pelos. La esta­ban secues­tran­do para lle­var­la a la ESMA, don­de sufrió la tor­tu­ra y fue tes­ti­go de cómo se arma­ban las ope­ra­cio­nes psi­co­ló­gi­cas y de pren­sa de la dic­ta­du­ra. A ella le hicie­ron escri­bir una car­ta para su madre y otra para Fami­lia­res para que no la buscaran.

 (Fuente: Adrián Pérez)
. Ima­gen: Adrián Pérez

Des­pués, vino la entre­vis­ta en Para Ti. Al perio­dis­ta que envia­ron le dije­ron que era una «sub­ver­si­va arre­pen­ti­da». El cro­nis­ta le hizo unas pre­gun­tas y el fotó­gra­fo la retra­tó. El jefe de redac­ción de la revis­ta, Agus­tín Juan Bot­ti­ne­lli, cam­bió las res­pues­tas y las pre­gun­tas, y man­dó a editar. 

Ella no supo de esa publi­ca­ción has­ta mucho tiem­po des­pués. Jun­to con otros secues­tra­dos de la ESMA fue lle­va­da a la isla El Silen­cio ante la lle­ga­da de la Comi­sión Inter­ame­ri­ca­na de Dere­chos Huma­nos (CIDH). Allí, como par­te de las tareas de mano de obra escla­va, tuvo que coci­nar. Recién recu­pe­ró su liber­tad para diciem­bre de 1979.

En 1984, la cono­ció Alber­to Fer­nán­dez, por enton­ces un joven abo­ga­do y docen­te de Dere­cho. El actual Pre­si­den­te era el res­pon­sa­ble legal de un libro que denun­cia­ba a la «pren­sa cana­lla» de la dic­ta­du­ra. Cuan­do leyó el caso de Thel­ma, se horro­ri­zó y dijo que había que lla­mar­la y denun­ciar el hecho. Se encon­tra­ron. Ella le rela­tó lo que había pasa­do en la ESMA y él pre­sen­tó la denun­cia con­tra la Edi­to­rial Atlán­ti­da y logró que pro­ce­sa­ran a Aní­bal Vigil como res­pon­sa­ble de la publi­ca­ción. En esa denun­cia tam­bién sur­gió el nom­bre de Bottinelli. 

“Fue una lucha des­de enton­ces para lograr jus­ti­cia. A los res­pon­sa­bles de la publi­ca­ción se los pro­ce­só dos veces y las dos veces la mal­di­ta Cáma­ra Fede­ral les dic­tó la fal­ta de méri­to. Segui­re­mos con Daniel dan­do la pelea para que haya jus­ti­cia en nom­bre de Thel­ma”, dijo el abo­ga­do y perio­dis­ta Pablo Llon­to a Página/​12 a minu­tos de cono­cer­se la noti­cia de la muer­te de la refe­ren­te del movi­mien­to de dere­chos humanos.

«No hay con­sue­lo por la pér­di­da de Thel­ma», dice Gra­cie­la Lois, com­pa­ñe­ra de Fami­lia­res. «Para mí, ella era una madre putati­va, era a quien le podía­mos con­fiar lo que a otros no podía­mos con­tar­les. Era dura pero tenía esa cosa mater­nal, y sabía escu­char», aña­de. «Siem­pre estu­vo pre­sen­te en Fami­lia­res y lo segui­rá estan­do a tra­vés de Daniel».

Los res­tos de Thel­ma serán vela­dos este vier­nes de 8 a 11 en la coche­ría Bella Vis­ta (Tucu­mán 343).

Bus­có a su hijo Gus­ta­vo. La secues­tra­ron duran­te su lucha. Pasó por la ESMA, por la Isla El Silen­cio. Fue uti­li­za­da en una de las ope­ra­cio­nes de pren­sa más infa­mes de la dic­ta­du­ra, una fal­sa entre­vis­ta de la Revis­ta Para Tí. Le secues­tra­ron a su otro hijo, Daniel, quien pudo sobre­vi­vir.
Así recor­da­ba Vic­tor Bas­te­rra a Thel­ma Jara de Cabe­zas, quien falle­ció hoy. Aho­ra, Vic­tor, oja­lá, le pue­das decir cuán­to la querías.

🎥 Video: Fer­nan­do Tebe­le Maria Euge­nia Ote­ro
📻 Audio: Vic­tor Bas­te­rra en Oral y Público

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