Nación Mapu­che. “No nos que­da mucho tiem­po como humanidad”

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 22 de sep­tiem­bre de 2021. 

Entre­vis­ta rea­li­za­da por Adrián “Chino” Vera a Moi­ra Millán en Data Polí­ti­ca y Económica.

MM- Estoy en las mon­ta­ñas de Jujuy y la señal vie­ne y va, a veces se pierde.

DPyE- Bueno, no per­da­mos tiem­po enton­ces. Moi­ra, que­ría pre­gun­tar­te sobre cómo ini­cias­te este camino, esta lucha que estás lle­van­do a cabo.

MM- Bueno, este cami­nar tie­ne dos eta­pas. Por­que yo me afir­mé a mi iden­ti­dad Mapu­che a los 18 años, cuan­do fui a visi­tar a mis tíos que vivían en una comu­ni­dad. Y ahí enten­dí mi his­to­ria y la his­to­ria de mi fami­lia. Y, ahí, una vez que asu­mí mi iden­ti­dad como mujer mapu­che, ya fue un camino de ida, diga­mos. Me empe­cé a com­pro­me­ter, sobre todo en la lucha mapuche.

Pero esta segun­da eta­pa de mi vida que empe­zó en el 2013, cuan­do yo tenía 43 años, que fue la de empe­zar a reco­rrer los terri­to­rios de todo el país para cono­cer la reali­dad de las her­ma­nas, de las muje­res indí­ge­nas, y pen­sar en la posi­bi­li­dad de orga­ni­zar­nos en un gran movi­mien­to de muje­res indí­ge­nas, eso comen­zó recién en mayo del 2013. Y se podría decir que ese cami­nar, así, con­ti­nuo, con­clu­yó en abril del 2015. 

Lue­go, fui for­ta­le­cien­do el Movi­mien­to de Muje­res Indí­ge­nas. De hecho, aho­ra estoy toda­vía en Jujuy reco­rrien­do terri­to­rio, pero ya no en esas con­di­cio­nes extre­mas en las que me tocó crear este movi­mien­to, que fue cami­nan­do, lite­ral­men­te, duran­te más de dos años.

DPyE- Vos sos la crea­do­ra del movi­mien­to y ¿hay otras referentes?

MM- Mirá, yo soy la fun­da­do­ra. En el movi­mien­to somos cen­te­na­res de muje­res indí­ge­nas orga­ni­za­das. Y, de ahí, por cada terri­to­rio, por cada pro­vin­cia, hay her­ma­nas que están, a su vez, coor­di­nan­do el tra­ba­jo territorial. 

Enton­ces lo que yo hago es tras­la­dar­me a dife­ren­tes pro­vin­cias para apo­yar los pro­ce­sos que las her­ma­nas ya están lle­van­do ade­lan­te; en la orga­ni­za­ción, en la visi­bi­li­za­ción, fun­da­men­tal­men­te en el for­ta­le­ci­mien­to de los dere­chos de las muje­res indí­ge­nas. Y, sobre todo, en terri­to­rios en conflicto.

Yo lle­go a Jujuy por­que es una pro­vin­cia don­de las vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos, la miso­gi­nia y el racis­mo están, lamen­ta­ble­men­te, en la agen­da pública.

Ese es el posi­cio­na­mien­to polí­ti­co que asu­me el gobierno de la pro­vin­cia de Jujuy con res­pec­to a las comu­ni­da­des indí­ge­nas y, en par­ti­cu­lar, con­tra las mujeres.

DPyE- Sí. Estu­ve escu­chan­do mucho de lo que hablás, que hay bas­tan­te en la web, en inter­net y, prác­ti­ca­men­te, tu dis­cur­so es uno de los más revo­lu­cio­na­rios que hay actualmente.

MM- Y aho­ra yo soy la perio­dis­ta. ¿Por qué te pare­ce el más revolucionario? 

DPyE- Y bueno, mirá, por un lado sos apar­ti­da­ria. Por otro lado, no reco­no­cés fron­te­ras nacio­na­les. Des­pués, están luchan­do a favor de la tie­rra, que me pare­ce una de las luchas más fun­da­men­ta­les que se vie­nen dan­do en este nue­vo siglo. Y bueno, tam­bién por las muje­res, que son las más opri­mi­das, ¿no? Creo que todo eso for­ma un com­bo que, la ver­dad, no veo en otra refe­ren­te, alguien que esté luchan­do por tan­tas cosas, tan revolucionarias.

MM- En par­te por­que, jus­ta­men­te, tran­si­tar el pro­ce­so de des­co­lo­ni­za­ción te lle­va a recu­pe­rar la cos­mo­vi­sión y el pen­sa­mien­to ances­tral que habi­ta­ban estos territorios. 

Y ese pen­sa­mien­to ances­tral es pre­exis­ten­te a la con­for­ma­ción de los esta­dos nación, aque­llos que inclu­yen al machis­mo, a toda la con­cep­ción patriar­cal, homo­cén­tri­ca o antro­po­cén­tri­ca. La con­cep­ción capi­ta­lis­ta, nacio­na­lis­ta, todo eso vino con la colonización. 

Recu­pe­rar el pen­sa­mien­to ances­tral te vuel­ve otra vez terrí­co­la en toda la estruc­tu­ra y la esen­cia de esa lógi­ca, de ese pensamiento. 

Es decir, somos una con la natu­ra­le­za. Por eso abra­zo el antiespecismo. 

Yo creo que los ani­ma­les, las plan­tas, los otros seres y las otras fuer­zas van jun­ta­men­te con les huma­nes a luchar por res­ta­ble­cer la armo­nía que ha sido irrum­pi­da, que ha sido coar­ta­da, que ha sido jus­ta­men­te aplas­ta­da, en cier­ta medi­da, por la cul­tu­ra dominante.

Y creo que esa per­cep­ción no es soli­ta­ria. No es algo que solo yo lo veo. 

Lo estoy sin­tien­do y vien­do en el hacer de muchas de mis her­ma­nas a lo lar­go de los territorios. 

Y si, son tiem­pos en que, con esta cri­sis civi­li­za­to­ria, no pode­mos estar per­dien­do tiem­po en mirar­nos el ombligo. 

Cuan­do es urgen­te, es nece­sa­rio. Es impres­cin­di­ble salir ya, a poner nues­tro gra­ni­to de are­na para parar el terricidio.

DPyE- Total­men­te, Moi­ra. Y ¿Cómo te sen­tís vos? ¿Estás sere­na? ¿A veces te sen­tís con furia? ¿Te sen­tís ale­gre? ¿Tris­te? Del lado humano estoy hablan­do, ¿no?

MM- Bueno, en gene­ral me sien­to for­ta­le­ci­da por­que no me sien­to sola. Me sien­to acom­pa­ña­da por la mapu y siem­pre bus­co estar lejos de las ciu­da­des. Me hace muy mal estar en las ciu­da­des. Tra­to de estar lo menos posible. 

Enton­ces, me equi­li­bro, vuel­vo a mi eje cuan­do estoy en el cam­po, como aho­ra en este momento. 

Por otro lado, me iden­ti­fi­co y me sien­to como en comu­nión cuan­do encuen­tro más her­ma­nas, her­ma­nos y her­ma­nes en la lucha. 

Me enfu­rez­co ante tan­tas injus­ti­cias. Me entris­te­ce la impu­ni­dad y el dolor de los terri­to­rios y los pueblos.

A veces me sien­to sola en esa sen­sa­ción de estar luchan­do con­tra los moli­nos de viento. 

Pero son, por suer­te, pocos los momen­tos en los que me sien­to sola, en general. 

Sien­to que esta­mos luchan­do con la alian­za ances­tral de la tie­rra y son maras­mos de emociones. 

Pero las emo­cio­nes y los sen­ti­mien­tos no son importantes. 

Lo impor­tan­te es el pen­sa­mien­to y, sobre todo, el espí­ri­tu que ancla en esta tie­rra para vivir­la, pro­te­ger­la y lle­nar nues­tras vidas de propósitos. 

DPyE- Sí. Vi que te hacen entre­vis­tas en medios inter­na­cio­na­les tam­bién. Vi una en TeleSur.

MM- Sí. ¿Vos sabés que es curio­so? Por­que, en reali­dad, hay más inte­rés por par­te del perio­dis­mo inter­na­cio­nal sobre la labor que esta­mos hacien­do en Argen­ti­na des­de el Movi­mien­to de Muje­res Indí­ge­nas que des­de el perio­dis­mo local.

Y es enten­di­ble por­que el perio­dis­mo local, no digo como vos o los com­pa­ñe­res de medios alter­na­ti­vos, sino el perio­dis­mo hege­mó­ni­co, el perio­dis­mo empre­sa­rial, el que sale en la tele, es un perio­dis­mo cóm­pli­ce del terricidio. 

Y nun­ca jamás va a poner las voces disi­den­tes de las muje­res que esta­mos en los terri­to­rios en con­flic­to, dan­do pelea a esas polí­ti­cas de muerte.

DPyE- Sí. Las denun­cias ya las sabe­mos y tam­bién sabe­mos a lo que lle­va una polí­ti­ca extrac­ti­vis­ta de la tie­rra. ¿Creés que se pue­de rever­tir eso o lo ves difí­cil? ¿Tu pro­nós­ti­co es que pue­de lle­gar a catás­tro­fes ambien­ta­les irreversibles?

MM- Yo creo que pode­mos dete­ner­lo. No sé si revertirlo.

Hay situa­cio­nes que son irreversibles. 

Hay eco­sis­te­mas que han des­apa­re­ci­do para siempre. 

Hay situa­cio­nes de con­ta­mi­na­ción que son irreversibles. 

Pero sí pode­mos detenerlo. 

Sí pode­mos ver si pasa aquí, y ver como empe­zar a bus­car jus­ti­cia ambien­tal tam­bién ¿no? 

La idea de que el terri­ci­dio sea con­si­de­ra­do un cri­men y poda­mos juz­gar y con­de­nar a los gobier­nos terri­ci­das, a las empre­sas terri­ci­das. Es tam­bién bus­car esa jus­ti­cia ambien­tal que, lamen­ta­ble­men­te, no está sien­do la acer­ta­da ni por los esta­dos nación ni por los macros esta­men­tos orga­ni­za­ti­vos de estos estados. 

Por eso creo que los pue­blos sí tene­mos la capa­ci­dad de decir bas­ta. Sí, los pue­blos tene­mos la capa­ci­dad de inter­pe­lar al sis­te­ma y de organizarnos. 

No creo en esta demo­cra­cia repre­sen­ta­ti­va. Creo en la demo­cra­cia par­ti­ci­pa­ti­va. En una demo­cra­cia acti­va por par­te de los pue­blos. En los dere­chos a la libre determinación. 

Creo en el diá­lo­go de los pue­blos, creo en la plu­ri­na­cio­na­li­dad que habi­ta los terri­to­rios y que nos pue­de lle­var al con­sen­so de la agen­da por la vida. 

Creo que es posi­ble, sino no esta­ría empe­ñan­do mi vida en esto. Por­que a mis 51 años toda­vía no pue­do ter­mi­nar mi casa de barro que ten­go en el sur. Siem­pre digo que… No sé qué edad tenés vos.

DPyE- 56

MM- Bueno, enton­ces te acor­da­rás de una serie de un abo­ga­do que lucha­ba por jus­ti­cia, que se lla­ma­ba Petrocelli.

DPyE- Jaja, si, me acuerdo.

MM- Pasa­ba el tiem­po y Petro­ce­lli nun­ca ter­mi­na­ba la casa. Bueno, soy la Petro­ce­lli Mapu­che. Por­que voy pos­ter­gan­do mi vida per­so­nal en pos de este sue­ño colec­ti­vo. Enton­ces, no lo esta­ría hacien­do si no estu­vie­ra abso­lu­ta­men­te con­ven­ci­da de que es posi­ble fre­nar tan­ta muer­te. Sí, creo. 

Creo que pode­mos com­ba­tir el terricidio. 

DPyE- Sí, creo que ‑no quie­ro ser pesi­mis­ta, quie­ro ser opti­mis­ta siempre‑, pero creo que es una lucha has­ta el final de nues­tros días. Por­que toda lucha es has­ta el final de nues­tros días. Por­que el mun­do es así tam­bién, ¿no? Si noso­tros lee­mos his­to­ria un poqui­to, nos damos cuen­ta de que es así. Pero, mirá, te que­ría pre­gun­tar acer­ca de tu infan­cia. ¿Cómo fue tu infan­cia? ¿Cre­cis­te allá en la mapu? 

MM- En reali­dad yo tuve una infan­cia durí­si­ma. Mis her­ma­nos y yo, mi her­ma­na… De hecho, es un tema que tra­ta­mos de eludir.

Cuan­do nos jun­tá­ba­mos en las reunio­nes fami­lia­res lo mejor era no acor­dar­se de la infan­cia, para no entris­te­cer el momento. 

Tuvi­mos una infan­cia de mucha pobre­za, caren­cias, de ham­bre y de vio­len­cia. No fue una infan­cia lin­da. Fue muy dura realmente. 

No fue en el cam­po, no fue en el Puel­ma­pu. Fue en Bahía Blan­ca. Una ciu­dad fas­cis­ta, racis­ta. En la déca­da del 70, en ple­na dic­ta­du­ra mili­tar. Y real­men­te nos cos­tó muchí­si­mo la pri­ma­ria. A mi, en lo per­so­nal, la pade­cí muchí­si­mo por la dis­cri­mi­na­ción, por el mal­tra­to, todo, la pobreza. 

Yo nací en la Pata­go­nia. Mi her­mano melli­zo y yo, los dos naci­mos ahí. Tenía­mos tan solo un año de edad cuan­do fui­mos a vivir a Bahía Blan­ca. Por­que mi vie­jo era ferro­via­rio y le die­ron el tras­la­do ahí, a Bahía Blanca. 

Y podría estar con­tán­do­te horas lo dura que fue mi vida. Tra­to no de recor­dar sino que es algo que lo ten­go muy en lo pri­va­do. Que soy el resul­ta­do de todo eso. Siem­pre cuen­to que tenía cin­co añi­tos cuan­do me des­per­ta­ba a la noche llo­ran­do de ham­bre, llo­ran­do del dolor de los hue­si­tos. Me lle­va­ron al médi­co. Me lle­vó mi mamá. Y el médi­co le dijo: “Mami, a esta nena le hace fal­ta comida”. 

Y me empe­za­ron a lle­var a un come­dor que aten­día la Juven­tud Gue­va­ris­ta. Y ahí fue la pri­me­ra vez que me topé con los libros. 

Ahí me ense­ña­ron a leer y a escri­bir. Yo cre­cí leyen­do. Y ese camino de lec­tu­ra me lle­vó a tener con­cien­cia de cla­se. Por­que era muy peque­ña y leía libros que esta­ban prohi­bi­dos y yo no lo sabía.

A los seis años leí “His­to­rias de cro­no­pios y fama”, de Cortázar. 

Y no sabía que todos esos libros no se podían leer. Y los tenía ocul­tos. Vivía­mos en una casa de pas­tor evan­gé­li­co. El pas­tor les ense­ña­ba a mis vie­jos que solo había que leer la Biblia, y que todo lo otro esta­ba mal. Enton­ces, yo leía a escon­di­das. Me reta­ban e, inclu­so, me pegaban. 

No les gus­ta­ba a mis padres que yo leye­ra. Así que escon­día los libros para leer. Y mi for­ma de esca­par­me de esa reali­dad durí­si­ma y tris­te en la que esta­ba inmer­sa, era leer. Y siem­pre digo que soy más una gran lec­to­ra que una escri­to­ra. Aho­ra se me ha dado por escri­bir, por­que sien­to que quie­ro con­tar cosas, pero sobre todo soy una gran lectora.

DPyE- ¿O sea que eras chi­qui­ta y ya toma­bas con­cien­cia de la pobre­za? Vos sabés que yo tam­bién cre­cí en un hogar pobre, pero has­ta los 8 años, más o menos, no toma­ba con­cien­cia de la pobre­za que me rodeaba.

MM- Sí, yo toma­ba con­cien­cia, de muy chi­ca. Creo que por los libros, en gran par­te. Es como que me abrie­ron la cabe­za y pude enten­der dón­de esta­ba situa­da y qué era lo que pasaba. 

Tam­bién a los 12 años empe­cé a lim­piar casas y ya supe del abu­so de los patro­nes, de la explo­ta­ción labo­ral infan­til… Yo 12 añi­tos y ya tenía que andar recla­man­do suel­dos que no me pagaban. 

Ir a hablar con la empre­sa pres­ta­do­ra de ser­vi­cio de luz para que no le cor­ten la luz a mis vie­jos, o por ahí les embar­ga­ban los mue­bles por­que no podían pagar el cré­di­to de esos mue­bles. Y yo tenía que ir a hablar para que no les embar­guen. Y era una niña. 

Tenía tan solo 12 años y ya era una gestora. 

DPyE- Sí, algo inna­to, qui­zás, el lide­raz­go, ¿no? Y bueno, me encan­ta la nota. Te que­ría pre­gun­tar acer­ca de la orga­ni­za­ción que están logran­do aho­ra. Por­que había un famo­so gene­ral que decía que la orga­ni­za­ción es lo que mata al tiem­po, por­que los seres huma­nos vamos pasan­do pero las orga­ni­za­cio­nes van que­dan­do. La orga­ni­za­ción que estás lle­van­do a cabo, ¿va a per­du­rar? ¿La están crean­do para que per­du­re? ¿Se van a fortalecer?

MM- En reali­dad, no esta­ría de acuer­do con el gene­ral, ni con la idea de que las orga­ni­za­cio­nes perduren.

Para mi los que tie­nen que per­du­rar son los pen­sa­mien­tos, el rek­ke fal­ken de nues­tro pueblo. 

Es decir, la nación mapu­che es una nación de 14.000 años de his­to­ria que tie­ne 20.200 expre­sio­nes organizativas. 

Lo impor­tan­te que ha hecho per­du­rar a la Nación Mapu­che es su cos­mo­vi­sión, es su pen­sa­mien­to. Enton­ces, no hace­mos orga­ni­za­cio­nes para que per­du­ren en el tiempo. 

Lo que debe per­du­rar en el tiem­po es la con­cep­ción de la vida, de un modo de enten­der el arte de habi­tar, dife­ren­te al de esta matriz civi­li­za­to­ria. Enton­ces, no impor­ta si esta orga­ni­za­ción des­apa­re­ce mien­tras que lo que se sos­ten­ga en el tiem­po sea ese desa­fío de cons­truir un mun­do en don­de el buen vivir sea un dere­cho. Enton­ces, por aho­ra, yo no bus­co ni apues­to a que la estruc­tu­ra orga­ni­za­ti­va que esta­mos lle­van­do ade­lan­te se sos­ten­ga en el tiem­po. Bus­co que en el tiem­po que nos que­da ‑por­que no nos que­da mucho tiem­po como huma­ni­dad- poda­mos esta­ble­cer y con­sen­suar el buen vivir como derecho. 

Empla­zar esa agen­da en el mun­do. Eso me pare­ce que es importante.

DPyE- ¿Por qué decís que no nos que­da mucho tiem­po como humanidad?

MM- Por el pro­ce­so de ace­le­ra­ción que está sufrien­do la tie­rra, en tér­mi­nos de muerte. 

Aquí en Jujuy yo lo veo muy tan­gi­ble, muy pal­pa­ble; la fal­ta de agua. 

Yo ven­go de un terri­to­rio en Wall­ma­pu, en la Pata­go­nia, don­de si hay un ele­men­to que nos rodea por todas par­tes, es el agua. 

Acá no hay agua. Y al no haber agua, se ha per­di­do la siem­bra, se han per­di­do fru­tos, se pier­den ani­ma­les, se pier­de la posi­bi­li­dad de la sobe­ra­nía alimentaria.

Al per­der­se la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria, la des­nu­tri­ción, la ham­bru­na, la prog­no­sis es una fata­li­dad anun­cia­da. Eso es lo que se vie­ne sobre los terri­to­rios, lamen­ta­ble­men­te. La sequía pro­lon­ga­da en los terri­to­rios. Este ele­men­to vital ‑y que aho­ra está en ten­sión y puja, casi te diría, bélica‑, que es el agua. 

El agua como un recur­so fun­da­men­tal. A mi la pala­bra recur­so no me gus­ta, pero cómo un ele­men­to vital a ser con­si­de­ra­do en la ali­men­ta­ción de los pueblos.

Está sien­do dispu­tado por la cor­po­ro­cra­cia, por los gran­des empre­sa­ria­dos que están bus­can­do zoni­fi­car las regio­nes del con­ti­nen­te. Zoni­fi­cán­do­las a par­tir de la inva­sión e inje­ren­cia, no solo polí­ti­ca sino tam­bién mili­tar. Enton­ces, yo creo que lo que está suce­dien­do en el mun­do es gravísimo. 

Las pan­de­mias. Se habla de la salud y se pien­sa que res­ta­ble­cer o recu­pe­rar la nor­ma­li­dad (entre comi­llas) fren­te a la situa­ción pan­dé­mi­ca va a suce­der con las vacunas. 

Y, en reali­dad, si no hay, no sola­men­te un sis­te­ma de salud, sino un sis­te­ma ali­men­ta­rio salu­da­ble; si no hay un aire res­pi­ra­ble, si no hay agua pota­ble, si no hay todo un sis­te­ma que abra­ce a la vida, difí­cil­men­te se vaya a recu­pe­rar la salud. Y lo que veo es mucha muerte. 

Que el cam­bio cli­má­ti­co, lamen­ta­ble­men­te, está pasan­do des­aper­ci­bi­do para la agen­da de los gobier­nos; que más que retó­ri­ca, no han lle­va­do a cabo nin­gu­na polí­ti­ca cla­ra con res­pec­to a este tema.

Está ace­le­rán­do­se el colap­so glo­bal y lo que para mi es la muer­te, el geno­ci­dio y el terri­ci­dio del pla­ne­ta… Diga­mos, es tre­men­do lo que está sucediendo.

DPyE- Sí, entien­do, y sé que las nue­vas gene­ra­cio­nes son las que están mili­tan­do estas cau­sas, por­que, cla­ro, es el mun­do que les vamos a dejar a ellos tam­bién. Hablan­do de la juven­tud y del futu­ro, ¿qué opi­nión te mere­cen las nue­vas tec­no­lo­gías, como las ciu­da­des inte­li­gen­tes, el 5G, los robots o la robo­ti­za­ción de la industria?

MM- A mi me pare­ce que el tema de la tec­ni­fi­ca­ción pen­sa­da des­de una lógi­ca extrac­ti­vis­ta, la auto­ma­ti­za­ción para la explo­ta­ción ante la tie­rra, esa tec­no­lo­gía pen­sa­da con el mis­mo egoís­mo, la mez­quin­dad que el capi­ta­lis­mo impo­ne en sus otras prác­ti­cas, no son bue­nas, no son saludables. 

Aho­ra, si pen­sa­mos la tec­ni­fi­ca­ción en fun­ción de la vida, por supues­to que me pare­ce­ría bien. 

Voy a dar un ejem­plo: hace ya mucho tiem­po que se han desa­rro­lla­do pro­to­ti­pos motri­ces alter­na­ti­vos, auto­mó­vi­les a pro­pul­sión hídri­ca que no con­ta­mi­na­rían el pla­ne­ta. Sin embar­go, como el petró­leo sigue sien­do el gran nego­cio, toda­vía, de mucho del empre­sa­ria­do cor­po­ra­ti­vo que gobier­na, que son los ver­da­de­ros due­ños del pla­ne­ta, enton­ces, lamen­ta­ble­men­te, estos vehícu­los eco­ló­gi­cos, no están al alcan­ce de la gen­te. Y segui­mos sien­do petro depen­dien­tes y, por lo tan­to, segui­mos con­ta­mi­nan­do el medio ambien­te. A mi me pare­ce que la tec­no­lo­gía siem­pre es bue­na si se pien­sa en fun­ción de la vida. 

Pero, lamen­ta­ble­men­te, se la usa en fun­ción de la muer­te. Enton­ces el pro­ble­ma no es la tec­no­lo­gía, sino los tec­nó­cra­tas que la van pen­san­do. Hoy esta­ba hablan­do con una com­pa­ñe­ra sobre ergonomía. 

Que tam­bién la ergo­no­mía, pen­sa­da des­de cier­ta pers­pec­ti­va, es muy intere­san­te de discutir. 

Yo fui obre­ra en una car­pin­te­ría indus­trial de la Muni­ci­pa­li­dad de Esquel y recuer­do el pro­ble­ma que nos traía a las muje­res. Por­que eran máqui­nas pen­sa­das des­de una lógi­ca patriar­cal; el cuer­po del hom­bre mani­pu­lán­do­las. Enton­ces, cuan­do noso­tras tenía­mos que uti­li­zar una fre­sa­do­ra indus­trial, tenía­mos que crear dis­po­si­ti­vos para poder mani­pu­lar­las. Ahí vos veías cla­ra­men­te cómo la ergo­no­mía esta­ba pen­sa­da des­de una lógi­ca patriar­cal, machis­ta; y eso, por supues­to, gene­ra la inac­ce­si­bi­li­dad a cier­tos cam­pos labo­ra­les a las mujeres. 

Lo mis­mo suce­de en la pers­pec­ti­va ecológica. 

DPyE- ¿Qué opi­nión te mere­ce la pre­si­den­ta de la Con­ven­ción Cons­ti­tu­yen­te de Chile?

MM- Yo qui­sie­ra opi­nar más sobre ese pro­ce­so que de la pre­si­den­ta. A mi me pare­ce que es un pro­ce­so peli­gro­so. Es un pro­ce­so que tie­ne un aspec­to bueno y un aspec­to malo. 

El aspec­to bueno es que la agen­da de los pue­blos se impu­so en la repre­sen­ta­ción. O más bien en la expre­sión sim­bó­li­ca de la constituyente. 

Tan­to el pue­blo de Chi­le como así tam­bién las nacio­nes ori­gi­na­rias dije­ron “no que­re­mos más de lo mis­mo y que­re­mos que real­men­te esta cons­ti­tu­yen­te pue­da reco­ger toda la lucha de la rebe­lión que se dió”, de la revuel­ta que se dió en ese país. 

Enton­ces el que hayan pues­to a una mujer ‑y remar­co esto de mujer- en un Chi­le super patriar­cal y machis­ta, y que, enci­ma, esa mujer sea indí­ge­na ‑y no sola­men­te indí­ge­na sino mapu­che- está dicien­do sobre esa sim­bo­lo­gía un dis­cur­so muy fuer­te a los pue­blos en Chile. 

Están rei­vin­di­can­do la lucha de la nación mapu­che. Están rei­vin­di­can­do la lucha de las muje­res y ponien­do en valor el cono­ci­mien­to de los pue­blos indígenas. 

Enton­ces, eso es muy impor­tan­te. Pero ¿Cuál es la par­te que me preo­cu­pa? Me pare­ce que plan­tea como todas esas deman­das de libre deter­mi­na­ción que traía tan­to el pue­blo mapu­che como otros pue­blos, la lucha mis­ma de la revuel­ta, ter­mi­nó sien­do domes­ti­ca­da y redu­ci­da a una Constituyente. 

En don­de la dere­cha, de mane­ra muy estra­té­gi­ca, colo­có la repre­sen­ta­ción de una per­so­na que le fue­ra lo más ser­vil o lo más mani­pu­la­ble a sus intereses. 

Es decir, Eli­sa Lon­cón es una lin­güis­ta muy res­pe­ta­ble, muy capaz, pero que no vie­ne del cam­po de la lucha mapu­che. No es una wei­cha­fe. No es alguien que vie­ne de la lucha inter­pe­la­do­ra del sistema. 

Sino que es alguien que se for­mó en los pasi­llos de las Nacio­nes Uni­das. Y Nacio­nes Uni­das es, jus­ta­men­te, el esta­men­to más repre­sen­ta­ti­vo de los capri­chos de la cor­po­ro­cra­cia en el mun­do. Nacio­nes Uni­das es el macro­es­pa­cio en don­de los esta­dos nación acuer­dan cómo seguir subyugándonos. 

Enton­ces fue en esos pasi­llos lujo­sos de Nacio­nes Uni­das en don­de ella se for­mó. Y cla­ro, cuan­do se la pre­sen­tó en públi­co no se mos­tró su reco­rri­do de lucha… Por­que no lo tenía. Se pre­sen­tó su reco­rri­do ins­ti­tu­cio­na­lis­ta. Es decir, estu­dió en tal lugar, en tal uni­ver­si­dad; cuan­to más grin­ga, más legi­ti­ma­da su capacidad. 

Así que, una vez más, el enemi­go nos dice cuál debe ser el este­reo­ti­po y la bio­gra­fía que debe tener la per­so­na que va a lle­var ade­lan­te ese pro­ce­so. Es decir, ter­mi­na­mos legi­ti­man­do y ava­lan­do, al final, los sub­pro­duc­tos sali­dos de sus ins­ti­tu­cio­nes perversas. 

Creo que ahí es muy intere­san­te estar en aler­ta, por­que no todos los ros­tros indí­ge­nas con­fie­ren o tie­nen ase­gu­ra­do el pen­sa­mien­to indígena. 

DPyE- Enten­dí per­fec­ta­men­te, Moi­ra. Y para ir cerran­do, ¿la pala­bra es wey­cha­fe? Es gue­rre­ra, ¿no? Leí que no es para ata­car sino que es como autodefensa. 

MM- Cla­ro, por­que el pue­blo mapu­che no era un pue­blo gue­rre­ro. Por eso no tenía­mos indus­trias de las armas. Por eso nues­tras armas eran rudi­men­ta­rias. Por­que el pue­blo mapu­che lo que hacía era defenderse.

Enton­ces, el wey­chan es ir a la lucha cuan­do esta­mos sien­do ata­ca­dos. Y el wey­cha­fe es el que sale a defen­der, en la vida de su pue­blo y la vida en los territorios.

Enton­ces no es lo mis­mo que hacer gue­rra. Por­que el gue­rre­ro es el inva­sor, el que hace del arte de la gue­rra una indus­tria. O hace del arte de la gue­rra su prin­ci­pal obje­ti­vo. Enton­ces invier­te en el desa­rro­llo de tec­no­lo­gía para matar, para asesinar. 

Mien­tras que el pue­blo mapu­che no hacía eso. El pue­blo mapu­che se defen­día. Para mi es muy impor­tan­te hacer siem­pre esa aclaración.

Cuan­do me pre­sen­tan como gue­rre­ra mapu­che, no soy gue­rre­ra, soy wei­cha­fe. Wei­cha­fe es una cate­go­ría que se plan­tea al mun­do. Es una for­ma auto­de­fen­si­va diferente. 

DPyE- Per­fec­to, sí, hay que saber bien eso. Por­que tam­bién hay que saber quién es el inva­sor, ¿no? El inva­sor de los terri­to­rios. Por­que noso­tros, los pue­blos ori­gi­na­rios, somos habi­tan­tes de acá, de hace mile­nios y los inva­so­res en reali­dad son los euro­peos que vinie­ron has­ta estas tie­rras, nos inva­die­ron ‑es cla­ro eso- y la con­quis­ta­ron por­que tenían un poder de armas mayor, mayor orga­ni­za­ción mili­tar, qui­zás, y sojuz­ga­ron a los pue­blos de aquí. El otro día, leyen­do, me ente­ré que la pala­bra gua­ra­ní en reali­dad es una voz de alar­ma que se daba ese pue­blo, que se lla­ma­ba Ava. Ellos decían “gua­ra­ní gua­ra­ní” cuan­do veían un espa­ñol. Enton­ces los espa­ño­les les pusie­ron “gua­ra­níes” al pue­blo Ava. Era un pue­blo enor­me ‑y lo sigue sien­do- que esta­ba repar­ti­do en lo que actual­men­te es Bra­sil, Para­guay, Boli­via, Argen­ti­na y Uru­guay. Eso sig­ni­fi­ca que los nom­bres los dan tam­bién los ven­ce­do­res que, en este caso, han sido los inva­so­res europeos. 

MM- Yo diría que no son los ven­ce­do­res. Son los inva­so­res. Por­que los pue­blos ori­gi­na­rios no esta­mos vencidos. 

Esta­mos resur­gien­do, reafir­man­do iden­ti­da­des, recu­pe­ran­do nues­tros idio­mas, voci­fe­ran­do nues­tros dere­chos, empla­zan­do agen­das de lucha. Ya no solo al inte­rior de los pue­blos ori­gi­na­rios, sino tam­bién esta­mos empla­zán­do­la aho­ra, ensam­blán­do­nos con las luchas anti­mi­ne­ras, con las asam­bleas ciudadanas. 

Es decir, los pue­blos ori­gi­na­rios esta­mos emer­gien­do con fuer­za. Y eso demues­tra que no hemos sido ven­ci­dos. Por­que el com­por­ta­mien­to vin­cu­la­do a la tie­rra, a la vida, está. Y no sola­men­te está en noso­tros sino que lo esta­mos tra­yen­do a la mesa de dis­cu­sión polí­ti­ca, en diá­lo­go con todos les com­pa­ñe­res argen­ti­nes, argen­ti­nos, argen­ti­nas que, igual que noso­tros, quie­ren un mun­do en don­de el buen vivir sea un dere­cho pleno. 

DPyE- Bueno, te agra­dez­co mucho, Moi­ra, por la entre­vis­ta. ¿No sé si que­rés cerrar con algún men­sa­je? ¿Algo que vos quie­ras decir o remarcar?

MM- Digo, sí ‑pen­san­do que esta­mos toda­vía a tiem­po de enfren­tar el terri­ci­dio y que el terri­ci­dio no impli­ca sola­men­te la muer­te y la con­ta­mi­na­ción de los eco­sis­te­mas, el ecocidio‑, que tam­bién cada vez que se vio­la y se ase­si­na o se des­apa­re­ce a una joven, a algu­na mujer, es terri­ci­dio tam­bién. Por­que el femi­ci­dio es par­te de ese terricidio. 

Y todas las for­mas de vio­len­cia con que el sis­te­ma nos va ani­qui­lan­do, son terri­ci­dio. Enton­ces, luchar con­tra el terri­ci­dio impli­ca abra­zar todas las vidas. 

Es com­pro­me­ter­se a que todos los modos y for­mas de vida sigan coexis­tien­do de mane­ra armónica. 

Itu­rria /​Fuen­te

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Twitter
Facebook
Telegram

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *