Argen­ti­na. «Los geno­ci­das no pudie­ron matar la memo­ria de nues­tros padres»

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 11 de agos­to de 2021. 

Es hijo de un hom­bre que fue des­apa­re­ci­do y una mujer que fue secues­tra­da y tor­tu­ra­da en lo que se cono­ció como «El infierno». Hoy decla­ró ante la Jus­ti­cia y rei­vin­di­có la lucha.

Su padre fue Gui­ller­mo Díaz Nie­to, mili­tan­te des­apa­re­ci­do. Su madre es Hay­deé Lam­pug­na­ni, secues­tra­da y tor­tu­ra­da. Hoy, Ger­va­sio Anto­nio Díaz decla­ró en el jui­cio con­tra repre­so­res. Tras años de sufri­mien­to, enfa­ti­zó que se no pre­sen­tó ante el tri­bu­nal «a exi­gir jus­ti­cia sino a decir que los geno­ci­das no pudie­ron matar la memo­ria, la con­cien­cia y la lucha de nues­tros padres».
Según nota de Télam, Ger­va­sio Díaz y su madre die­ron tes­ti­mo­nio ante el Tri­bu­nal Oral Fede­ral 1 de La Pla­ta que juz­ga a 17 repre­so­res, entre ellos a Miguel Etche­co­latz, por deli­tos por los secues­tros, tor­tu­ras y crí­me­nes come­ti­dos en el Pozo de Ban­fi­eld, el Pozo de Quil­mes y El Infierno, duran­te la últi­ma dic­ta­du­ra militar. 

«A los geno­ci­das no les pido nada, tuvie­ron su tiem­po para con­tar y decir dón­de están nues­tros padres, qué hicie­ron con sus cuer­pos y dón­de están nues­tros her­ma­nos y her­ma­nas que están vivos y tie­nen cam­bia­da la iden­ti­dad; y si estoy en este lugar es por­que hubo quie­nes me pro­te­gie­ron para que no caye­ra en manos de estos esbi­rros», ase­gu­ró Díaz. 

El hom­bre, de 49 años, sufrió no solo el secues­tro y des­apa­ri­ción de su padre; sino tam­bién el secues­tro de su madre Hay­dee Lam­pug­na­ni, quien sufrió tor­tu­ras en diver­sos cen­tros clan­des­ti­nos de deten­ción, entre ellos El Infierno, que fun­cio­nó en la Bri­ga­da de Inves­ti­ga­cio­nes de Lanús. El TOF 1 oyó pri­me­ro a la madre de Díaz, Hay­dee Lam­pug­na­ni, quien rela­tó el secues­tro de su espo­so ocu­rri­do en febre­ro de 1975, en Tucu­mán, y cómo debió mudar­se a La Pla­ta para pro­te­ger a sus dos hijos, Rafael de 4 años y medio y Ger­va­sio, de 3 años y medio. 

Ya en la capi­tal bonae­ren­se, vino a visi­tar­los el abue­lo paterno de los niños, quien tam­bién fue secues­tra­do cuan­do toma­ba un café jun­to a Juan Domin­go Pla­za, sobrino del en ese enton­ces mon­se­ñor de La Pla­ta, Anto­nio Pla­za. Asus­ta­da, la mujer se mudó con los niños a casa de una ami­ga y el 5 de octu­bre de 1976, salió de esa vivien­da en el cen­tro pla­ten­se jun­to a una ami­ga y fue secues­tra­da, ini­cian­do un tiem­po en varios cen­tros clan­des­ti­nos de deten­ción don­de sufrió tor­tu­ras de todo tipo has­ta que fue lega­li­za­da en 1978 en la cár­cel de Devoto. 

La mujer estu­vo en el Des­ta­ca­men­to de Ara­na, en el cen­tro cono­ci­do como El Vesu­bio, don­de pasó 22 días sin comer, solo ingi­rien­do agua, tras lo cual la tras­la­da­ron a El Infierno. «Uste­des le dicen El Infierno, yo lo nom­bré como lo que era: la Bri­ga­da de Lanús, para que se sepa lo que es. Ahí tam­po­co nos daban de comer, tenía­mos que hacer pis en el inters­ti­cio de la puer­ta ya que no podía­mos mojar la cel­da don­de debía­mos tirar­nos a dor­mir», recordó. 

Tras ser tras­la­da­da a cen­tros clan­des­ti­nos de Cór­do­ba, la mujer final­men­te fue lega­li­za­da y alo­ja­da en la cár­cel de Devo­to don­de ingre­só con ape­nas 38 kilos de peso y recién en febre­ro de 1978 pudo ver nue­va­men­te a sus hijos, a quie­nes no veía des­de su secues­tro, según relató. 

Lue­go de su decla­ra­ción, se oyó a Ger­va­sio Díaz, quien des­ta­có los pade­ci­mien­tos a raíz de la des­apa­ri­ción de su padre y el secues­tro y tor­tu­ras de su madre. «Fue­ron muchos años de terror y angus­tia por la vida mis­ma; des­pués muchos años de silen­cio, de no poder con­tar lo vivi­do y des­pués muchos años de impu­ni­dad has­ta lle­gar a este momen­to don­de no vine a exi­gir jus­ti­cia», dijo con voz cla­ra el hom­bre de 49 años. 

En ese mar­co, insis­tió: «No ven­go a pedir jus­ti­cia, los momen­tos de jus­ti­cia fue­ron los momen­tos de movi­li­za­ción, de jus­ti­cia popu­lar, de escra­ches públi­cos a estos geno­ci­das, el encon­trar­los en un lugar y gri­tar­les ´ase­sino´ en la cara. Esos fue­ron los úni­cos momen­tos de jus­ti­cia». «Me hubie­ra gus­ta­do acom­pa­ñar a mi mamá, a mis 4 o 5 años, a un jui­cio para saber qué hicie­ron con mi papá y con mi mamá», reflexionó. 

«Vine a decir que des­pa­re­cie­ron a m vie­jo, tor­tu­ra­ron a mi vie­ja pero no pudie­ron lle­gar a cam­biar la con­cien­cia, matar la memo­ria, la lucha y los sue­ños de ellos (los dete­ni­dos des­apa­re­ci­dos)», aña­dió en su rela­to. «Los geno­ci­das hicie­ron muchas cosas, se lle­va­ron los cuer­pos de nues­tros padres, nun­ca dije­ron dón­de están, pero no se lle­va­ron la con­cien­cia y ven­go a dejar cla­ro que no pudie­ron cum­plir con eso por­que acá esta­mos para con­tar quié­nes fue­ron nues­tros padres, qué les pasó y por que les pasó, no ven­go por jus­ti­cia», ratificó. 

Lue­go, Díaz expu­so: «Si hago un balan­ce de mis 49 años ven­go a este jui­cio des­pués de tan­tos años, con geno­ci­das que siguen tenien­do pri­vi­le­gios y poder por­que el poder que tie­nen gene­ró a des­apa­ri­ción de Jor­ge Julio López», en alu­sión al alba­ñil sobre­vi­vien­te de la dic­ta­du­ra des­apa­re­ci­do en sep­tiem­bre de 2006 tras decla­rar con­tra Etche­co­latz. «Ven­go a agra­de­cer a esta gene­ra­ción que nos dejó un camino a seguir, ren­dir­les un home­na­je. La mejor heren­cia que pue­do dejar­les a mis dos hijos es la memo­ria y la lucha de mis padres. 

Oja­lá sien­tan la angus­tia que ellos sin­tie­ron, que yo sen­tí al ver situa­cio­nes de mal­tra­to y dere­chos vul­ne­ra­dos», concluyó. 

El TOF 1, inte­gra­do por Wal­ter Ven­dit­ti, Este­ban Rodrí­guez Eggers y Ricar­do Basi­li­co, juz­ga por los deli­tos come­ti­dos en el Pozo de Ban­fi­eld y el Pozo de Quil­mes al ex minis­tro de Gobierno bonae­ren­se duran­te la dic­ta­du­ra, Jai­me Smart; al exdi­rec­tor de Inves­ti­ga­cio­nes de la Poli­cía bonae­ren­se, Miguel Etche­co­latz; el exmé­di­co poli­cial Jor­ge Anto­nio Ber­ges y a los impu­tados Fede­ri­co Mini­cuc­ci; Car­los María Rome­ro Pavón, Rober­to Bal­ma­ce­da y Jor­ge Di Pas­qua­le. Tam­bién juz­ga a Gui­ller­mo Domín­guez Matheu; Ricar­do Fer­nán­dez; Car­los Fon­ta­na; Emi­lio Herre­ro Anzo­re­na; Car­los Hidal­go Gar­zón; Anto­nio Simón; Enri­que Barré; Eduar­do Samuel de Lío y Alber­to Condiotti. 

Por los crí­me­nes de lesa huma­ni­dad come­ti­dos en el cen­tro cono­ci­do como «El Infierno» tam­bién están impu­tados Etche­co­latz, Ber­ges y Smart y el ex poli­cía Miguel Ángel Ferreyro.

Itu­rria /​Fuen­te

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