Perú. El gobierno de Cas­ti­llo: ¿un nue­vo horizonte?

Flo­ren­cia Tur­si Colom­bo /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 19 de julio de 2021

Se vie­ne el gobierno de Pedro Cas­ti­llo, aun­que aún no se lo ha decla­ra­do como pre­si­den­te elec­to, ya nos encon­tra­mos en la cuen­ta regre­si­va para que el JNE (Jura­do Nacio­nal de Elec­cio­nes) pro­cla­me los resultados.

El con­teo de votos ya ter­mi­nó y la revi­sión de actas tam­bién, sin encon­trar­se nin­gu­na irre­gu­la­ri­dad ni frau­de. Se des­es­ti­ma­ron todas las soli­ci­tu­des de nuli­dad pre­sen­ta­das por Kei­ko Fuji­mo­ri y sus abo­ga­dos. Asi­mis­mo, la misión a Washing­ton envia­da por la líder fuji­mo­ris­ta para pedir una audi­to­ría fra­ca­só. De hecho, la OEA ya había dicho que las elec­cio­nes fue­ron libres y democráticas.

¿Qué vie­ne aho­ra? ¿Qué pode­mos espe­rar del gobierno de Cas­ti­llo? ¿Cuá­les son los desa­fíos del pró­xi­mo quin­que­nio? ¿Pode­mos hablar de un nue­vo horizonte?

La gober­na­bi­li­dad

El esce­na­rio que se per­ci­be para el pró­xi­mo perío­do pre­si­den­cial es com­ple­jo. Lue­go de que, en el últi­mo quin­que­nio, el Perú tuvie­ra 4 pre­si­den­tes, el tema de la gober­na­bi­li­dad ha apa­re­ci­do en el cen­tro de los deba­tes y las dis­cu­sio­nes. Nin­gún pre­si­den­te duran­te el últi­mo perío­do ha podi­do man­te­ner la esta­bi­li­dad de su gobierno, por el con­tra­rio, han sido cons­tan­tes los emba­tes por par­te de la opo­si­ción en el Con­gre­so pro­vo­can­do un cli­ma de inestabilidad.

El pró­xi­mo gobierno no esta­rá exen­to de eso. Nue­va­men­te, el Con­gre­so, hará lo posi­ble para impe­dir, en todo lo que pue­da, al gobierno de Castillo.

Un capí­tu­lo apar­te se mere­ce el Con­gre­so y lo que allí pue­da lle­gar a suce­der en lo que podría­mos defi­nir como una hiper frag­men­ta­ción entre las 10 fuer­zas que lo integrarán.

Sin embar­go, más allá de la frag­men­ta­ción, el Con­gre­so posee meca­nis­mos, esta­ble­ci­dos por la Cons­ti­tu­ción, para limi­tar, impe­dir y has­ta vacar a un man­da­ta­rio, lo cual com­ple­ji­za el pano­ra­ma de un pre­si­den­te que no ten­drá mayo­ría en el Con­gre­so para impul­sar las refor­mas y cam­bios que plantea.

No obs­tan­te, Cas­ti­llo ha trans­mi­ti­do tran­qui­li­dad. En pri­mer lugar, trans­mi­tió tran­qui­li­dad al no apre­su­rar­se a dar decla­ra­cio­nes des­pués de la elec­ción y espe­rar al pro­nun­cia­mien­to ofi­cial. En segun­do lugar, Cas­ti­llo expre­só lo jus­to y nece­sa­rio para lle­var sere­ni­dad a los mer­ca­dos ade­lan­tan­do quien podría lle­gar a ocu­par la car­te­ra de eco­no­mía. Asi­mis­mo, echó por tie­rra las espe­cu­la­cio­nes sobre una hipo­té­ti­ca “eco­no­mía comu­nis­ta” que eli­mi­ne la pro­pie­dad pri­va­da. En este sen­ti­do las úni­cas dos áreas sobre las cua­les se cono­ce a sus posi­bles minis­tros son: en salud, Her­nan­do Ceva­llos del Fren­te Amplio, un área cla­ve para afron­tar la pan­de­mia y con­ti­nuar con el plan de vacu­na­ción; y en eco­no­mía, a Pedro Franc­ke de Jun­tos por el Perú, quien ela­bo­ró un pro­gra­ma eco­nó­mi­co que inclu­ye reac­ti­va­ción, gene­ra­ción de pues­tos de tra­ba­jo, esta­bi­li­dad del dólar, pro­tec­ción de la pro­pie­dad pri­va­da y rene­go­cia­ción de con­tra­tos con las gran­des empre­sas extractivistas.

La opo­si­ción

Podría­mos lle­gar a ver tres tipos de opo­si­cio­nes al gobierno de Cas­ti­llo. Por un lado, una opo­si­ción de dere­cha ins­ti­tu­cio­nal, que está a favor de las ins­ti­tu­cio­nes y las vías demo­crá­ti­cas. Esta dere­cha esta­ría repre­sen­ta­da en el Con­gre­so por las ban­ca­das de Alian­za para el Pro­gre­so, Acción Popu­lar y Pode­mos Perú. Aun­que se opo­nen a los pro­yec­tos cen­tra­les de Cas­ti­llo (como al pro­yec­to de con­vo­ca­to­ria a una Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te para una Nue­va Cons­ti­tu­ción), no impe­di­rían la gober­na­bi­li­dad y en líneas gene­ra­les, sue­len estar con­tra el uso del meca­nis­mo de vacan­cia presidencial.

Por otro lado, pode­mos lle­gar a ver a una opo­si­ción con­for­ma­da por los gran­des pode­res con­cen­tra­dos: medios de comu­ni­ca­ción y empre­sas pri­va­das, que están acos­tum­bra­dos a que el poder polí­ti­co les res­pon­da y actúe de acuer­do a sus nece­si­da­des. Es decir, una opo­si­ción com­pues­ta por los ver­da­de­ros hilos del poder, quie­nes espe­ran que el nue­vo gobierno, la “ame­na­za de izquier­da de Cas­ti­llo”, no toque sus intere­ses ni cam­bie la con­cen­tra­ción de ganancias.

Por últi­mo, una ter­ce­ra opo­si­ción com­pues­ta por una dere­cha radi­cal que pro­pa­ga dis­cur­sos de odio. Esta radi­ca­li­za­ción de la dere­cha fue ganan­do terreno con cada vez mayor pre­sen­cia en las calles a tra­vés de movi­li­za­cio­nes vio­len­tas. Esta­mos hablan­do de una dere­cha que no res­pe­ta la demo­cra­cia y se mues­tra a favor de un gol­pe de esta­do y de inter­ven­cio­nes mili­ta­res. En el Con­gre­so, este sec­tor ten­drá sus repre­sen­tan­tes en las ban­ca­das de Reno­va­ción Popu­lar y Fuer­za Popular.

Gol­pe de nue­vo tipo

El pro­ble­ma cen­tral, de cara al pró­xi­mo quin­que­nio, es que ya no solo habla­mos de un cli­ma de ines­ta­bi­li­dad, sino que esta­mos ante un inten­to de gol­pe para impe­dir que Cas­ti­llo asu­ma la presidencia.

Kei­ko Fuji­mo­ri indi­có que no va a acep­tar la pro­cla­ma­ción. Inclu­so, apun­tó con­tra el pre­si­den­te Sagas­ti de no man­te­ner la neu­tra­li­dad y de tomar par­ti­do a favor de Castillo.

En con­se­cuen­cia, comen­zó a dar­se un aumen­to de la vio­len­cia por par­te de sim­pa­ti­zan­tes del fuji­mo­ris­mo que se auto­de­no­mi­nan como “La Resis­ten­cia”. De hecho, ata­ca­ron a minis­tros y perio­dis­tas, e inten­ta­ron tomar el Pala­cio de Gobierno.
Tam­bién, sema­nas atrás, apa­re­ció una car­ta de ofi­cia­les reti­ra­dos que le soli­ci­ta­ban al Coman­do Con­jun­to de las Fuer­zas Arma­das no reco­no­cer la vic­to­ria de Pedro Castillo.

Cabe seña­lar que las auto­ri­da­des elec­to­ra­les recha­za­ron, en la últi­ma sema­na, todos los pedi­dos de nuli­dad de votos por pre­sun­to frau­de o irre­gu­la­ri­da­des que habían sido pre­sen­ta­dos por Kei­ko Fuji­mo­ri. Aun­que el vier­nes pasa­do, des­pués de que se conoz­ca la des­es­ti­ma­ción de las soli­ci­tu­des de nuli­dad, Fuji­mo­ri pre­sen­tó nue­vos recur­sos ante el JEE (Jura­do Elec­to­ral Espe­cial), unas 10 ape­la­cio­nes a las reso­lu­cio­nes de pro­cla­ma­ción, con el obje­ti­vo de impe­dir que se pro­cla­me la vic­to­ria demo­crá­ti­ca de Cas­ti­llo en las elecciones.

Un nue­vo horizonte

Hace algu­nos años, muy pocos, de hecho, creía­mos encon­trar­nos ante una res­tau­ra­ción con­ser­va­do­ra en la región. Se tra­ta­ba de la lle­ga­da de gobier­nos de dere­cha, algu­nos a tra­vés de elec­cio­nes, otros a tra­vés de dis­tin­tas manio­bras y gol­pes, que coin­ci­dían en ins­ta­lar un cli­ma de retro­ce­so en cuan­to a la amplia­ción de dere­chos y la redis­tri­bu­ción de ingre­sos lle­va­das a cabo por los gobier­nos de izquier­da ante­rio­res, de ini­cio del siglo XXI.

Sin embar­go, en 2018, en medio de ese avan­ce de las dere­chas, en Méxi­co, se pro­du­jo la vic­to­ria elec­to­ral de Andrés Manuel López Obra­dor. Algunos/​as nos ilu­sio­na­mos y empe­za­mos a pen­sar en la posi­bi­li­dad de una segun­da ola para los gobier­nos de izquier­da y pro­gre­sis­tas de la región. El día de la asun­ción de López Obra­dor, cuan­do él se encon­tra­ba yen­do en su auto par­ti­cu­lar para dar el dis­cur­so inau­gu­ral, un joven en bici­cle­ta lo alcan­zó y le dijo una fra­se que lue­go, el elec­to pre­si­den­te, con­tó en su pri­mer dis­cur­so: “tú no tie­nes dere­cho a fallar­nos”. Sue­lo pen­sar que dicha fra­se expre­sa par­te de esta nue­va oleada.

En Perú fue la apa­ri­ción de un ines­pe­ra­do líder, un maes­tro rural, que empe­zó a hacer fren­te a una estruc­tu­ra polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca y mediá­ti­ca acos­tum­bra­da a tener el poder e impo­ner su agen­da y sus intere­ses en los dis­tin­tos gobier­nos. Aun­que el camino has­ta allí no fue fácil. Entre cri­sis eco­nó­mi­ca, des­igual­dad, pre­ca­rie­dad, cri­sis polí­ti­ca y cri­sis sani­ta­ria, el pue­blo, sus recla­mos y sus dere­chos fue­ron silenciados.

Será, tal vez, el tiem­po de aque­llos paí­ses que no pasa­ron por la pri­me­ra olea­da y que, lue­go de gran sufri­mien­to y luchas popu­la­res encuen­tran su camino. Ini­ció en Méxi­co con López Obra­dor, con­ti­núa en Perú con Cas­ti­llo y en Chi­le con la Con­ven­ción Cons­ti­tu­cio­nal, y en Colom­bia tam­bién el pue­blo se ha expre­sa­do en las movilizaciones.

La elec­ción en Perú fue una sor­pre­sa. El pue­blo peruano ha demos­tra­do que está lis­to para enca­rar la nue­va ola y dia­gra­mar una nue­va cons­ti­tu­ción. Sin embar­go, se vie­ne un perío­do com­ple­jo. La opo­si­ción, la dere­cha y los pode­res eco­nó­mi­cos ya han seña­la­do que no están dis­pues­tos a retro­ce­der e inten­ta­rán por cual­quier vía seguir impo­nien­do sus intereses.

Cas­ti­llo no pue­de fallar­nos por­que detrás hay un pue­blo que espe­ró mucho y pasó por mucho para lle­gar a este día.

El nue­vo hori­zon­te para el Perú ya está mar­ca­do por­que fue pro­duc­to del apren­di­za­je de los años ante­rio­res. El pue­blo pide una nue­va cons­ti­tu­ción, una nue­va eco­no­mía y una cla­se polí­ti­ca que los escuche.

FUENTE: Obser­va­to­rio del Sur Global

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