Argen­ti­na. Memo­ria. A 5 años de su muer­te recuer­dan al mon­to­ne­ro Jor­ge Reyna

Por Eduar­do «Negro» Soa­res, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 5 de junio de 2021.

GLORIA Y HONOR A JORGE REYNA, COMPAÑERO MONTONERO
A CINCO AÑOS DE SU MUERTE

Des­pués de la derro­ta de Mon­to­ne­ros y otras orga­ni­za­cio­nes revo­lu­cio­na­rias hacia fines de los 70 ocu­rrió lo pre­de­ci­ble.
Fue como las cuen­tas o boli­tas dis­per­sas de un collar o un rosa­rio que se rom­pe.
Muy en tér­mi­nos gene­ra­les se podría decir que hubo un sec­tor – qui­zás mayo­ri­ta­rio- con muy dife­ren­tes posi­cio­nes y cami­nos que pode­mos carac­te­ri­zar como prag­má­ti­cos al extre­mo.
Son com­pa­ñe­ros y com­pa­ñe­ras que hicie­ron de la admi­nis­tra­ción del Poder en el Esta­do capi­ta­lis­ta, un obje­ti­vo cen­tral, y en muchos casos lo logra­ron.
Esto no se dice peyo­ra­ti­va­men­te, es sim­ple des­crip­ción de las cosas.
Diga­mos que la ideo­lo­gía y los prin­ci­pios no siem­pre abun­da­ron mucho en este sector.

Hubo otro sec­tor muy mino­ri­ta­rio y opues­to al pri­me­ro. Com­pa­ñe­ros y com­pa­ñe­ras muy afe­rra­dos a los vie­jos prin­ci­pios y a la vie­ja Historia.

Pero Jor­ge Rey­na fue un mon­to­ne­ro espe­cial, qui­zás úni­co en su tipo en los tiem­pos que corren.
La juven­tud de Jor­ge fue simi­lar a la de muchos de su gene­ra­ción: estu­dian­te de Arqui­tec­tu­ra en La Pla­ta. Juga­dor de Rugby, arque­ro de Estu­dian­tes de la Pla­ta y con una vida que tuvo opor­tu­ni­dad de tran­si­tar­la con como­di­dad.
Pero optó por otra vida, la del revo­lu­cio­na­rio que luchó por otro tipo de Sociedad.

Mon­to­ne­ros hubo muchos, pero no muchos tie­nen en su haber juve­nil el haber par­ti­ci­pa­do en la eje­cu­ción a un impor­tan­te Gene­ral de Divi­sión.
Allá por prin­ci­pios de los años 70, ple­na Dic­ta­du­ra ini­cia­da por Onga­nía, el Ejér­ci­to Argen­tino tenía una gran ini­cia­ti­va terri­to­rial inva­dien­do barrios y zona dife­ren­tes.
A dife­ren­cia de hoy, cual­quier joven mili­tan­te de 18 o 20 años sabía los nom­bres de todos los altos jefes mili­ta­res de los dis­tin­tos cuer­pos de ejér­ci­to. Por­que era nece­sa­rio cono­cer a la per­fec­ción a nues­tros enemigos.

Rosa­rio era la sede de una pode­ro­sa Uni­dad de Bata­lla, el II Cuer­po del Ejér­ci­to (tris­te­men­te famo­so a par­tir del 76 por la cruel­dad de la repre­sión de sus coman­dan­tes, como el Gral. Gal­tie­ri).
Ese Cuer­po era el res­pon­sa­ble direc­to de repre­sio­nes de todo tipo.
Pare­ce que la gota del vaso fue el secues­tro y tor­tu­ra de unas mon­jas barria­les, a quie­nes tor­tu­ra­ron y vio­la­ron den­tro del Cuartel.

En esos años no había mucha defi­ni­ción sobre temas como la vio­len­cia con­tra las muje­res, pero la tor­tu­ra y vio­la­ción era una afren­ta que no se deja­ba pasar tan fácil.
Las FAR con el coman­dan­te Roque a la cabe­za e inte­gra­da por Jor­ge Rey­na entre otros ape­nas vein­tea­ñe­ros comien­za a pla­ni­fi­car la Eje­cu­ción del Gral de Divi­sión Juan Car­los Sán­chez. El Jefe del II Cuer­po del Ejér­ci­to.
Jor­ge Rey­na era un tipo con un sen­ti­do del humor envi­dia­ble, y siem­pre comen­ta­ba que en los che­queos pre­vios vie­ron unos «tipos raros» que pare­cían estar tam­bién obser­van­do al Gene­ral.
Y resul­tó que era un Coman­do del PRT – ERP con mis­mas inten­cio­nes que los mucha­chos de las FAR.
Así pues, como nin­gu­na de las dos Orgas qui­zo ceder­le la ope­ra­ción a la otra, se armó un coman­do con­jun­to que final­men­te pudo embos­car y eje­cu­tar al Gral San­chez en Rosa­rio.
Duro gol­pe a la Dic­ta­du­ra y ven­ga­das las mon­jas vio­la­das y tor­tu­ra­das.
Esta­mos hablan­do del Jefe de la Segun­da uni­dad más impor­tan­te del Ejér­ci­to, lo que impli­có un descalabro.

Jor­ge es pos­te­rior­men­te dete­ni­do y con­de­na­do a per­pe­tua por esa ope­ra­ción.
Recu­pe­ra su liber­tad con la amnis­tía de Cám­po­ra y se incor­po­ra a la ya fusio­na­da Orga­ni­za­ción Polí­ti­co Mili­tar Mon­to­ne­ros. Y alcan­za el nivel de Ofi­cial.
Con el típi­co humor de esos años en que nos reía­mos de la muer­te pro­pia y de las veces que la gam­be­teá­ba­mos, Jor­ge solía recor­dar ‑con humor negro- las veces que zafó de la Seño­ra Par­ka con toda su fami­lia al hombro.

Final­men­te le lle­ga el exi­lio en los paí­ses nór­di­cos y de ahí es des­ti­na­do a Mozam­bi­que la Repú­bli­ca Afri­ca­na recien­te­men­te libe­ra­da del yugo por­tu­gués lide­ra­da por Samo­ra Moi­sés Machel.
Y ahí vemos a un argen­tino mon­to­ne­ro e inter­na­cio­na­lis­ta tra­ba­jan­do des­de entre­na­dor de fút­bol has­ta en empre­sas del Esta­do ayu­dan­do a recons­truir un país aún en gue­rra.
Ahí par­ti­ci­pa tam­bién nues­tro com­pa­ñe­ro de la Gre­mial Gus­ta­vo Fran­quet quién había sido uno de los chu­pa­dos en el Cam­po de Con­cen­tra­ción El Vesubio.

Jor­ge Rey­na no encua­dró en nin­gu­na de las divi­sio­nes arri­ba plan­tea­das en for­ma esque­má­ti­ca.
Ni un prag­má­ti­co desin­te­re­sa­do de los prin­ci­pios revo­lu­cio­na­rios.
Ni un ideo­lo­gis­ta esque­má­ti­co.
Por­que fue un tipo de Prin­ci­pios inal­te­ra­bles y de un prag­ma­tis­mo algu­nas veces envidiable.

Era una espe­cie úni­ca en su tipo.
Muchos de noso­tros damos fe de su extre­ma capa­ci­dad de soli­da­ri­dad y com­pa­ñe­ris­mo.
Lo vol­ve­mos a encon­trar a Jor­ge a par­tir de 1983 en dis­tin­tos inten­tos de recrear el pro­yec­to revo­lu­cio­na­rio.
Sal­da­das sus cuen­tas (como muchos de noso­tros y noso­tras) con la Orga­ni­za­ción Mon­to­ne­ros.
La pasó muy mal duran­te todo el Gobierno de Alfon­sin, y como tan­tos, aguan­tó la llu­via y las tor­men­tas de esos años con­tra el pro­yec­to revo­lu­cio­na­rio.
Hacia fines del Alfon­si­nis­mo no dejó puer­ta sin tocar bre­gan­do por la Uni­dad.
Se unió al Lobi­to Rodrí­guez SAA, a Pan­cho, a mí, y a tan­tos que inten­tá­ba­mos el mis­mo camino.
El enemi­go jamás se la per­do­nó.
Lo secues­tra­ron jun­to a otros com­pa­ñe­ros y zafó de una muer­te segu­ra cuan­do la puer­ta de la camio­ne­ta que los lle­va­ba a un fusi­la­mien­to se abrió y pudie­ron esca­par.
Al otro día esta­ba mili­tan­do como si nada.

Fue el pri­me­ro en comu­ni­car­se con­mi­go para soli­da­ri­zar­se y ofre­cer ayu­da cuan­do la orga­ni­za­ción don­de yo mili­ta­ba, la 26 de Julio, per­dió un impor­tan­te cua­dro en 1988 en un enfren­ta­mien­to con la Poli­cía, en un inten­to de asal­to a un Ban­co. Se tra­ta­ba nada menos que de Osval­do Olme­do. Caí­do en ese asal­to y her­mano del míti­co coman­dan­te de las FAR Car­los Olmedo.

El mene­nis­mo lo encon­tró (igual que a casi todos noso­tros) a la intem­pe­rie.
En esos tiem­pos las finan­zas de los revo­lu­cio­na­rios no venían del Esta­do, ni de los par­ti­dos bur­gue­ses, o de la corrup­ción de cho­rear al Esta­do. Tam­po­co de sacar­le a gen­te pobre por­cen­ta­jes del dine­ro cobra­do por pla­nes o sub­si­dios.
Había que poner el pecho. Y jugar­se vidas o liber­ta­des.
El pri­mer año del mene­nis­mo lo encuen­tra a Jor­ge sin sus prin­ci­pa­les alia­dos con los que inten­ta­ba recons­truir una alter­na­ti­va revo­lu­cio­na­ria.
Mon­to­ne­ros se había disuel­to, pero ésa es otra his­to­ria.
Y los Mon­to­ne­ros que con­ti­nuá­ba­mos abra­za­dos a un pro­yec­to revo­lu­cio­na­rio y afe­rra­dos a la vie­ja his­to­ria había­mos sido dura­men­te gol­pea­dos.
En 1990 cai­go en cana en Entre Ríos acu­sa­do de un hecho de robo. Casi cua­tro años pre­so. Ade­más me arman más de una doce­na de cau­sas.
Ese mis­mo año cae muer­to el Lobi­to Rodrí­guez Saa y Pan­cho Lan­gie­ri, por segun­da vez, se come cua­tro años pre­so.
No pode­mos dejar de recor­dar a otro que­ri­do ami­go como el Galle­go José Igle­sias que cae muer­to en un inten­to de asal­to a un camión paga­dor de un Super­mer­ca­do.
El pro­pio Jor­ge reci­be un feo dis­pa­ro en la rodi­lla en un inten­to de recu­pe­rar dine­ro. No pier­de la pier­na por la soli­da­ri­dad de un sec­tor interno muy impor­tan­te de un par­ti­do de izquier­da a quien no con­sul­ta­mos para que nos auto­ri­ce a men­cio­nar­los. Obvia­men­te ese par­ti­do aún hoy des­co­no­ce que algu­nos de sus diri­gen­tes ayu­da­ron a Jor­ge.
Esos diri­gen­tes tam­bién tuvie­ron con­mi­go mis­ma acti­tud soli­da­ria cuan­do estu­ve en cana.

Qui­zás algún día haya que escri­bir la dolo­ro­sa his­to­ria de los com­pa­ñe­ros Mon­to­ne­ros muer­tos o pre­sos duran­te la Demo­cra­cia Alfon­si­nis­ta o mene­mis­ta en accio­nes de recu­pe­ra­ción de dine­ro para seguir las luchas y que se nega­ron a inte­grar­se al Esta­do explo­ta­dor capi­ta­lis­ta.
Y a veces lo dolo­ro­so no fue­ron tan­to los muer­tos y los pre­sos como las terri­bles trai­cio­nes de otros.
Jor­ge lo vivió en car­ne propia.

El enemi­go des­cu­brió mucho antes que noso­tros lo que sería el últi­mo inten­to de un gru­po de Mon­to­ne­ros dis­per­sos en dis­tin­tas Orga­ni­za­cio­nes de recrear una alter­na­ti­va revo­lu­cio­na­ria e inde­pen­dien­te. Y no iba a per­mi­tir­lo.
La abor­tó a fuer­za de repre­sión, ase­si­na­tos y detenciones.

Así, ren­go de una pata, Jor­ge con su orga­ni­za­ción dis­per­sa y casi inexis­ten­te, siguió inten­tán­do­lo. Asis­tió jun­to a Nora Cor­ti­ñas y algu­nos más al jui­cio oral en Entre Ríos en mi con­tra. Sen­ta­do en pri­me­ra fila, nun­ca nos sor­pren­di­mos de ese engen­dro y paro­dia de pro­ce­so judi­cial. Nue­va­men­te Jor­ge hacía gala de su áci­do humor jurí­di­co con­tra los jue­ces entre­rria­nos. No era fácil ni acon­se­ja­ble soli­da­ri­zar­se con­mi­go en esos tiem­pos menemistas.

Cuan­do fui libe­ra­do vol­vió a pro­po­ner­me e insis­tir en man­te­ner las ban­de­ras en alto y seguir la lucha.

Duran­te el pri­mer mene­mis­mo, cuan­do se anun­cia­ba «el fin de la His­to­ria» y la «muer­te de las ideo­lo­gías», cuan­do caía el Blo­que socia­lis­ta mun­dial y cuan­do los revo­lu­cio­na­rios de muchas lati­tu­des, inclu­yen­do Argen­ti­na, se pasa­ban a pro­yec­tos capi­ta­lis­tas, Jor­ge Rey­na no se entre­ga­ba.
Y mien­tras el Pero­nis­mo de Menem entre­ga­ba la Argen­ti­na, envia­ba tro­pas a Medio Orien­te e inten­ta­ba des­mal­vi­ni­zar alián­do­se con los EEUU y el Rei­no Uni­do, Jor­ge les escu­pió el asa­do.
Se había anun­cia­do con bom­bos y pla­ti­llos que un trans­bor­da­dor bri­tá­ni­co sal­dría del puer­to de Mon­te­vi­deo, atra­ca­ría en BsAs y de ahí iría a nues­tras Mal­vi­nas en apa­ren­te paz con los «her­ma­nos» ingleses.

Con menos de una doce­na de com­pa­ñe­ros que reclu­tó como pudo, armó el «Coman­do Dar­do Cabo» y bur­ló la guar­dia de las arma­das bri­tá­ni­cas y argen­ti­nas y pudo ocu­par el bar­co
Las fotos de la épo­ca de los dia­rios lo mues­tran des­ple­gan­do la ban­de­ra Argen­ti­na en el puen­te del bar­co bri­tá­ni­co antes que los detu­vie­ran a todos.
Les gene­ró un gran qui­lom­bo diplomático.

Jor­ge nun­ca los dejó en paz. No sabía de retro­ce­der ni de que­dar­se con los bra­zos cru­za­dos.
Para el fin del pri­mer mene­mis­mo nos vol­vi­mos a reen­con­trar jun­to a otros com­pa­ñe­ros y otras com­pa­ñe­ras.
Para los diez años de «demo­cra­cia» en la Argen­ti­na, Menem y Alfon­sín plan­ta­ron 10 árbo­les en la Cos­ta­ne­ra.
Esa mis­ma noche Jor­ge y otros com­pa­ñe­ros saca­ron esos árbo­les y los plan­ta­ron en las tum­bas de varios com­ba­tien­tes de ERP y Mon­to­ne­ros caí­dos en com­ba­te.
En esa épo­ca, ya tra­ba­ja­ba en la ver­du­le­ría de Emi­lio Pér­si­co. Fue don­de reci­bió la visi­ta del envia­do de uno de los peo­res trai­do­res a Mon­to­ne­ros, Rodol­fo Galim­ber­ti, para ese enton­ces ya tra­ba­ja­ba con la CÍA.
El envia­do de Galim­ba, tam­bién un cono­ci­do ex mon­to­ne­ro le dijo: «sabe­mos que fue­ron Uds y ya les dimos todos los datos a la Fede­ral».
Jor­ge, que cono­cía al tipo de años, solo le pre­gun­tó si que­ría tomar unos mates.
Ese era Jor­ge Rey­na a quien hoy, como siem­pre, le ren­di­mos homenaje.

Fue casi pre­sio­na­do para ser can­di­da­to a elec­cio­nes en dos opor­tu­ni­da­des inten­tan­do por todos los medios apro­ve­char para uti­li­zar sus can­di­da­tu­ras para ele­var una voz dife­ren­te.
En la elec­ción que le dio el segun­do man­da­to a Menem, lo enfren­tó con el Fren­te de la Resis­ten­cia, con la Fór­mu­la Tumi­ni /​Rey­na.
Y al final del man­da­to de Menem con la fór­mu­la Rey­na /​Mos­cia con­tra la Alian­za triunfante.

El Kirch­ne­ris­mo fue la esto­ca­da final con­tra la posi­bi­li­dad de armar un pro­yec­to revo­lu­cio­na­rio.
El Kirch­ne­ris­mo arra­só con todo, divi­dió todo lo que pudo y lo que no divi­dió lo des­tru­yó.
Cien­tos de com­pa­ñe­ros sucum­bían de bue­na o mala fe, con apa­ren­te con­ven­ci­mien­to o con espe­cu­la­cio­nes eco­nó­mi­cas y labo­ra­les al espe­jis­mo del Kirch­ne­ris­mo.
Recuer­do un 26 de julio del 2004 en que hici­mos un acto en Callao y Corrien­tes don­de los ora­do­res fui­mos el Pela­do Per­día, Jor­ge y yo. En la sole­dad de ese acto el Kirch­ne­ris­mo pare­cía que venía a que­dar­se para siempre.

Como dicen varios com­pa­ñe­ros y los últi­mos más cer­ca­nos fami­lia­res de Jor­ge, ese pro­ce­so lo ter­mi­nó de derrum­bar.
Nun­ca dejó de inten­tar­lo pero ya con menos fuer­za.
El Pela­do se recos­tó en la OLP y yo en la cons­truc­ción de Con­vo­ca­to­ria SEGUNDA INDEPENDENCIA.
Y para el 2008 nacía la Gre­mial de Abo­ga­dos y Abo­ga­das que tam­bién nos con­tu­vo.
Pero Jor­ge ya no tenía una cons­truc­ción.
Y empe­zó a pesar su par­te más prag­má­ti­ca: «si me equi­vo­co, pre­fie­ro, esta vez, equi­vo­car­me con el pue­blo».
Ahí es don­de pue­de más su prag­ma­tis­mo y su visión «más amplia y abar­ca­do­ra» que una con­cep­ción más dia­léc­ti­ca que tam­po­co le era des­co­no­ci­da.
Su prag­ma­tis­mo lo lle­vó a inten­tar cons­truir pro­yec­tos como el del cura Fari­ne­llo y has­ta con el Kirch­ne­ris­mo, pre­ten­dien­do «armar espa­cios amplios que con­tu­vie­ran a todos», inclu­so a noso­tros, «a tipos como el Negro Soa­res» me decía.
Ocu­rrió lo que tenía que ocu­rrir.
Des­de el Kirch­ne­ris­mo, al que se inten­tó acer­car­se, le echa­ron flit, lo nin­gu­nea­ron, y al final empe­za­ron a correr la bola de que «era sos­pe­cho­so».
Lo des­tru­yó el «fue­go ami­go» como sue­le decir­se en tér­mi­nos mili­ta­res.
Este últi­mo inten­to de dis­cu­tir pro­yec­tos fren­te a un pro­ce­so caren­te de ideo­lo­gía revo­lu­cio­na­ria y de prin­ci­pios lo derrum­bó.
A dife­ren­cia mía, del Pela­do Per­día, del Polo Mar­tí­nez Agüe­ro y de algún que otro com­pa­ñe­ro como Gus­ta­vo Fran­quet, que pudi­mos a duras penas man­te­ner una fuer­za pro­pia, Jor­ge apos­tó a «espa­cios más amplios».
Creo que Jor­ge Rey­na es el últi­mo en su espe­cie y hablo en nom­bre de varios com­pa­ñe­ros y com­pa­ñe­ras que lo cono­ci­mos bien
Es ese hom­bre que lo entre­ga todo a cam­bio de nada, soli­da­rio al extre­mo. Es el prin­ci­pis­ta y prag­má­ti­co al mis­mo tiem­po.
Un com­pa­ñe­ro de otra épo­ca de los que ya no hay y difí­cil­men­te haya.
Que­da­re­mos los que nos afe­rra­mos a la for­ta­le­za ideo­ló­gi­ca y a la cons­truc­ción revo­lu­cio­na­ria al pre­cio que fue­re.
Y los que se afe­rran a «lo posi­ble» y por tan­to con ampli­tud infi­ni­ta y prin­ci­pios más delgados.

Qui­zás, hoy Jor­ge sería bur­la­do por las nue­vas gene­ra­cio­nes que ni le reco­no­ce­rían su apor­te a la cau­sa revo­lu­cio­na­ria y su entre­ga per­so­nal.
En tiem­pos de opor­tu­nis­mo y espe­cu­la­cio­nes indi­vi­dua­les es impo­si­ble enten­der a un Jor­ge Rey­na con quien la His­to­ria no será pia­do­sa.
Jor­ge es el ejem­plo cla­ro de que es impo­si­ble toda cons­truc­ción «des­de aden­tro» de un pro­yec­to diri­gi­do por la bur­gue­sía o diri­gen­tes capi­ta­lis­tas.
Bási­ca­men­te el Pero­nis­mo.
Yo le rin­do home­na­je, glo­ria y honor al Jor­ge Rey­na que nun­ca aflo­ja­ba, al vein­tea­ñe­ro que eje­cu­tó a un Gene­ral de la Dic­ta­du­ra, al que toma­ba un bar­co inglés. Al com­pa­ñe­ro soli­da­rio.
Al hom­bre de fe inago­ta­ble.
Al que la His­to­ria difí­cil­men­te lo res­ca­te.
Le rin­do home­na­je a Jor­ge como se la rin­do al Lobi­to, al Peti­so Olme­do y a muchos que se la juga­ron como él.
Y algu­nos como Gus­ta­vo y yo, espe­ra­mos haber sido lo sufi­cien­te­men­te abier­tos de cabe­za como para acep­tar algu­nos de sus ejem­plos de vida y ense­ñan­zas que poda­mos trans­mi­tir­les a nues­tros com­pa­ñe­ros en sus cons­truc­cio­nes, para que hagan más vale­de­ras su militancia.

El Negro Soa­res
4 de junio 2020

Itu­rria /​Fuen­te

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