Argen­ti­na. 36 pue­blos indí­ge­nas piden «¡bas­ta de terri­ci­dio!» en Argen­ti­na, en mar­cha de 2.000 km

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 9 de mayo de 2021

Son muje­res de las 36 nacio­nes ori­gi­na­rias que pue­blan el terri­to­rio argen­tino. Comen­za­ron a cami­nar el 14 de mar­zo des­de dife­ren­tes pun­tos del país para con­fluir el 22 de mayo en Bue­nos Aires. Su pedi­do de ayu­da al Esta­do y la socie­dad para fre­nar con el extrac­ti­vis­mo se escri­be en pasos ya que sus voces han sido his­tó­ri­ca­men­te silenciadas.

Seis her­ma­nas de la nación Tapie­te, oriun­das de Tar­ta­gal, al nor­te de la pro­vin­cia de Sal­ta, en el noroes­te argen­tino, lle­van cami­na­dos casi 700 km des­de que par­tie­ron. Cru­za­ron Sal­ta y la pro­vin­cia de Tucu­mán, atra­ve­sa­ron las dos ciu­da­des capi­ta­les homó­ni­mas de cada dis­tri­to has­ta el pobla­do de Tafí del Valle. Siguen camino del sur, hacia La Rio­ja, don­de se uni­rán a com­pa­ñe­ras de la nación Dia­gui­ta antes de enca­rar la ruta este hacia la capital.

«Bas­ta de terri­ci­dio sig­ni­fi­ca bas­ta de eco­ci­dio, de femi­ci­dios, de cul­tu­ri­ci­dio, de geno­ci­dios. En el nor­te sufri­mos mucha dis­cri­mi­na­ción en la edu­ca­ción, en la salud, al hacer trá­mi­tes; hay muchos chi­cos des­nu­tri­dos, que no tie­nen agua, y a noso­tros nos están qui­tan­do la poca tie­rra que nos que­da», dijo a Sput­nik Fabio­la Rodas, cami­nan­te de la comi­ti­va Tapiete.

Esta lar­ga mar­cha es repli­ca­da en dife­ren­tes pun­tos del país por las diver­sas cara­va­nas del Movi­mien­to de Muje­res Indí­ge­nas por el Buen Vivir, que nuclea acti­vis­tas de 36 pue­blos ori­gi­na­rios del terri­to­rio argen­tino, que comen­za­ron la pere­gri­na­ción el 14 de mar­zo pasa­do para unir­se en el des­tino final, la ciu­dad de Bue­nos Aires, el pró­xi­mo 22 de mayo.

«Sali­mos a cami­nar con una mano ade­lan­te y una mano atrás, dejan­do a nues­tras fami­lias. Lle­ga­mos a Sal­ta [capi­tal] y no tenía­mos quien nos reci­bie­ra. Que­re­mos ser escu­cha­das por­que noso­tras no somos caci­ques, somos madres y sabe­mos que en nues­tro terri­to­rio está sufrien­do más que nadie», des­ta­có la refe­ren­te del blo­que noroes­te de la caminata.

A tra­vés de las cami­na­tas, por las que reco­rre­rán casi 2.000 km, divi­di­das en cua­tro blo­ques (noroes­te, nores­te, cen­tro y sur) bus­can visi­bi­li­zar su recla­mo al Esta­do para que pon­ga fin al con­jun­to de indus­trias extrac­ti­vis­tas que des­tru­yen el eco­sis­te­ma y las polí­ti­cas racis­tas hacia comu­ni­da­des ori­gi­na­rias. En cada esca­la, rea­li­zan char­las abier­tas para concientización.

«Las muje­res no que­re­mos ser cóm­pli­ces silen­cio­sas fren­te a la des­truc­ción de la vida, de nues­tra Pacha­ma­ma, nues­tra mapu, nues­tra madre tie­rra. Esta­mos deci­das a cami­nar jun­tas has­ta lle­gar a Bue­nos Aires, don­de exi­gi­re­mos que el terri­ci­dio sea con­si­de­ra­do un deli­to de lesa huma­ni­dad y de lesa natu­ra­le­za, y que los cul­pa­bles sean juz­ga­dos y con­de­na­dos», dijo a Sput­nik Euge­nia Butrón Cár­de­nas, refe­ren­te del pue­blo Ayma­ra en el Movi­mien­to e inte­gran­te del blo­que centro.

Sus pasos son hue­llas invi­si­bles que conec­tan el país ente­ro en un amplio pedi­do de soli­da­ri­dad a la socie­dad urba­ni­za­da y una soli­ci­tud de ser escu­cha­das por gober­nan­tes y fun­cio­na­rios públi­cos, para que san­cio­nen leyes que limi­ten el accio­nar de gran­des cor­po­ra­cio­nes mine­ras, petro­le­ras, fores­ta­les y cap­ta­do­ras de recur­sos hídricos.

Cin­co siglos de terricidio

Toda­vía en el siglo XXI, Lati­noa­mé­ri­ca escon­de en sus entra­ñas los peo­res ves­ti­gios de colo­nia­lis­mo, racis­mo y machis­mo, ins­ta­la­dos duran­te siglos de con­quis­tas de cuer­pos y terri­to­rios, y vigen­tes en la cul­tu­ra misó­gi­na, cla­sis­ta y xenó­fo­ba que impe­ra en bue­na par­te del con­ti­nen­te, prin­ci­pal­men­te don­de sobre­vi­ven las cul­tu­ras originarias.

Como ocu­rrie­ra en todo el con­ti­nen­te des­de la con­quis­ta e inva­sión euro­pea y la for­ma­ción de las nacio­nes ame­ri­ca­nas, el Esta­do argen­tino exter­mi­nó a gran par­te de las comu­ni­da­des autóc­to­nas y no reco­no­ció a los pue­blos abo­rí­ge­nes como suje­tos de dere­cho ni sus recla­mos sobre pose­sión de las tierras.

El pri­mer Cen­so Indí­ge­na fue orde­na­do recién en 1965 por el expre­si­den­te Artu­ro Illia (1963−1966). El INAI fue crea­do en 1985, con el obje­to de desa­rro­llar polí­ti­cas públi­cas a favor de estas comu­ni­da­des, de las que for­man par­te un esti­ma­do de dos millo­nes de personas.

En 1994, a par­tir de la pre­sión de los movi­mien­tos de rei­vin­di­ca­ción cul­tu­ral ver­ná­cu­la en el mar­co del V cen­te­na­rio del des­em­bar­co euro­peo en el con­ti­nen­te, Argen­ti­na reco­no­ció por pri­me­ra vez los dere­chos indí­ge­nas cuan­do refor­mó la Cons­ti­tu­ción, inclui­da «la pose­sión y pro­pie­dad comu­ni­ta­ria de las tie­rras que tra­di­cio­nal­men­te ocupan.

La Ley de Emer­gen­cia Terri­to­rial Indí­ge­na se san­cio­nó en 2006 y sus­pen­dió los des­alo­jos de comu­ni­da­des de des­cen­dien­tes con el fin de rea­li­zar un regis­tro de tie­rras ances­tra­les como paso pre­vio para for­ma­li­zar títu­los de pro­pie­dad. Fue apla­za­do en 2009, 2013 y 2017, has­ta 2021, ya que solo se com­ple­tó 30% del rele­va­mien­to catas­tral según los últi­mos registros.

«En Cha­co hay niños que no tie­nen agua para beber, en Cór­do­ba yo vi llo­ver ceni­zas des­pués de los incen­dios pro­vo­ca­dos, sen­tí una impo­ten­cia de no poder hacer nada con esto, pero aho­ra es el momen­to de hacer­lo. Si las voces de las muje­res no son escu­cha­das, enton­ces habla­re­mos con los pies. A Bue­nos Aires vamos a lle­gar más de 100 muje­res, en cada lugar van sumán­do­se muje­res», dijo Butrón Cár­de­nas, inte­gran­te de Jaru­ma, Movi­mien­to de Muje­res y Disi­den­cias Indí­ge­nas de Córdoba.

Itu­rria /​Fuen­te

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