Bra­sil. Asfi­xia­dos, el sál­ve­se quien pue­da de Bolsonaro

Por Mar­ce­lo Agui­lar. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 6 de febre­ro de 2021.

Manaos colap­sa, el des­em­pleo afec­ta a 14 millo­nes de per­so­nas y el apo­yo esta­tal a los más pobres ter­mi­nó. Un estu­dio recien­te denun­cia una «estra­te­gia ins­ti­tu­cio­nal de pro­pa­ga­ción del virus», pero el Con­gre­so pro­te­ge al presidente.

Fal­ta el aire. Mien­tras el país se apro­xi­ma a 220 mil muer­tes por covid-19, en el esta­do de Ama­zo­nas ya murie­ron más de 7 mil per­so­nas y en las últi­mas sema­nas, en su capi­tal, Manaos, dece­nas lo hicie­ron por fal­ta de tubos de oxí­geno. La noti­cia tuvo impac­to mun­dial. La región otro­ra cita­da en las pri­me­ras pla­nas de la pren­sa inter­na­cio­nal como pul­món del mun­do pasó a ocu­par los titu­la­res por sus lla­ma­dos de soco­rro por fal­ta de aire. A nivel nacio­nal, el impac­to de la noti­cia con­si­guió lo que las repe­ti­das cifras de cer­ca de mil muer­tos por día ya no logra­ban: reen­fo­car la aten­ción en la deli­be­ra­da negli­gen­cia del gobierno de Jair Bol­so­na­ro en el com­ba­te a la enfermedad.

Gobierno com­pe­ten­te

Las crí­ti­cas al gobierno se habían cen­tra­do has­ta aho­ra en sus pre­ten­di­das incom­pe­ten­cia e irres­pon­sa­bi­li­dad. Los suce­si­vos cam­bios de minis­tros de Salud y la total ausen­cia de un coman­do uni­fi­ca­do fren­te a la pan­de­mia y de una estra­te­gia nacio­nal efi­caz para con­te­ner el virus pare­cían mos­trar un gobierno vaci­lan­te, con­fun­di­do. Bol­so­na­ro mini­mi­zó per­so­nal­men­te el alcan­ce del virus, pro­mo­vió aglo­me­ra­cio­nes y actuó como garo­to pro­pa­gan­da de medi­ca­men­tos sin efi­ca­cia com­pro­ba­da, como la cloroquina.

Sin embar­go, un estu­dio ela­bo­ra­do en con­jun­to por el Cen­tro de Inves­ti­ga­cio­nes y Estu­dios de Dere­cho Sani­ta­rio de la Facul­tad de Salud Públi­ca de la Uni­ver­si­dad de Sao Pau­lo y la orga­ni­za­ción Conec­tas Dere­chos Huma­nos apor­ta un enfo­que dife­ren­te. Publi­ca­do esta sema­na por el perió­di­co espa­ñol El País, el tra­ba­jo reco­pi­la y sis­te­ma­ti­za las dife­ren­tes nor­mas apro­ba­das por el gobierno fede­ral y las admi­nis­tra­cio­nes esta­dua­les des­de el comien­zo de la pan­de­mia, así como sus decla­ra­cio­nes públi­cas, omi­sio­nes u obs­truc­cio­nes, y mues­tra un mapa deta­lla­do –y maca­bro– de su actuación.

Según afir­man los edi­to­res en la pre­sen­ta­ción, «los resul­ta­dos ale­jan la per­sis­ten­te inter­pre­ta­ción de que habría incom­pe­ten­cia o negli­gen­cia por par­te del gobierno fede­ral en la ges­tión de la pan­de­mia» y reve­lan la exis­ten­cia de una «estra­te­gia ins­ti­tu­cio­nal de pro­pa­ga­ción del virus, pro­mo­vi­da por el gobierno bra­si­le­ño bajo el lide­raz­go de la Pre­si­den­cia de la Repú­bli­ca». Los datos mues­tran «el empe­ño y la efi­cien­cia en la actua­ción de la Unión en pro de la amplia dise­mi­na­ción del virus en el terri­to­rio nacio­nal, con el obje­ti­vo de reto­mar la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca lo más rápi­do posi­ble y a cual­quier cos­to», lo que cons­ti­tu­ye «una vio­la­ción sin pre­ce­den­tes del dere­cho a la vida y el dere­cho a la salud de los brasileños».

Tam­bién esta sema­na, el magis­tra­do del Supre­mo Tri­bu­nal Fede­ral Ricar­do Lewan­dows­ki habi­li­tó la aper­tu­ra de una inves­ti­ga­ción al minis­tro de Salud, el gene­ral Eduar­do Pazue­llo, en rela­ción con el colap­so sani­ta­rio en Manaos. El pro­pio minis­tro reco­no­ció en con­fe­ren­cia de pren­sa el 18 de enero que sabía des­de hacía días que podría fal­tar oxí­geno en la ciu­dad si las auto­ri­da­des no empren­dían las accio­nes correspondientes.

Más cri­sis

La cri­sis sani­ta­ria, que se agra­va, se suma a la eco­nó­mi­ca, que «lle­ga a una eco­no­mía semi­es­tan­ca­da, con aumen­to de la con­cen­tra­ción de la ren­ta y del núme­ro de per­so­nas con­si­de­ra­das pobres», dice a Bre­cha Julia­ne Furno, doc­to­ra en Desa­rro­llo Eco­nó­mi­co por la Uni­ver­si­dad Esta­tal de Cam­pi­nas. «La pan­de­mia afec­tó prin­ci­pal­men­te al sec­tor de ser­vi­cios, que abar­ca muchos de los empleos más pre­ca­rios, ocu­pa­dos por muje­res y sobre todo por muje­res negras: empleo domés­ti­co, ser­vi­cios de cui­da­dos, ali­men­ta­ción y alo­ja­mien­to», expli­ca Furno.

Fue para paliar los efec­tos polí­ti­cos y socia­les de esta situa­ción que el gobierno otor­gó un auxi­lio de emer­gen­cia, que comen­zó a pagar­se en abril. Duran­te cin­co meses, con­sis­tió en 600 reales por mes (unos 110 dóla­res esta­dou­ni­den­ses) a unos 68 millo­nes de per­so­nas, entre des­em­plea­dos, tra­ba­ja­do­res infor­ma­les y micro­em­pren­de­do­res indi­vi­dua­les. Al lle­gar agos­to el gobierno exten­dió el pago has­ta diciem­bre, pero redu­ci­do a la mitad. Y aho­ra, cuan­do Bra­sil tie­ne más de 14 millo­nes de des­em­plea­dos, el auxi­lio lle­gó a su fin. Reci­bir­lo se con­fun­de con la sobre­vi­ven­cia para gran par­te de los bene­fi­cia­rios, en un momen­to de esca­sez de tra­ba­jo e ingresos.

«El fin del auxi­lio no sig­ni­fi­ca que vamos a vol­ver a la situa­ción ante­rior a la pan­de­mia, que ya era mala, sino que vamos a vivir una situa­ción mucho peor», afir­ma Furno, y expli­ca que pre­vio a esta cri­sis no exis­tían la tasa de des­em­pleo tan ele­va­da que exis­te hoy ni la caí­da acu­mu­la­da de los ingre­sos de los tra­ba­ja­do­res, que se retra­je­ron 20 por cien­to en pro­me­dio. A la degra­da­ción del mer­ca­do de tra­ba­jo hay que sumar­le un pro­ble­ma cen­tral: el repun­te infla­cio­na­rio que vive Bra­sil des­de agos­to. «Este aumen­to de los pre­cios se da sobre todo en los ali­men­tos, que repre­sen­tan la par­te más impor­tan­te del pre­su­pues­to de las fami­lias más pobres y las deja en una situa­ción de extre­ma vul­ne­ra­bi­li­dad», afir­ma la economista.

Según reve­ló Data­folha el lunes 25, entre quie­nes reci­bie­ron el auxi­lio de emer­gen­cia, 69 por cien­to no encon­tró otra fuen­te de ingre­sos para sus­ti­tuir­lo. Sin embar­go, según publi­có Valor Eco­nô­mi­co el mar­tes, el minis­tro de Eco­no­mía, Pau­lo Gue­des, dijo que la vuel­ta del auxi­lio sería una «medi­da de gue­rra» y que las con­se­cuen­cias de tal esfuer­zo béli­co «debe­rán ser enfren­ta­das por esta gene­ra­ción». Por aho­ra, no se vis­lum­bra a cor­to pla­zo el regre­so del subsidio.

Insu­fi­cien­te

Has­ta aho­ra la popu­la­ri­dad del pre­si­den­te pare­cía blin­da­da, entre otras cosas, por efec­to del auxi­lio de emer­gen­cia entre­ga­do a los más pobres. Pero según publi­có Data­folha esta sema­na, va en aumen­to el por­cen­ta­je de los que con­si­de­ran su ges­tión mala o muy mala, que pasa­ron de 32 por cien­to en diciem­bre a 40 por cien­to en enero. Al mis­mo tiem­po se redu­jo el por­cen­ta­je de quie­nes lo con­si­de­ran exce­len­te o bueno, de 37 a 31 por cien­to. Y un dato no menor: entre los que dicen tener­le mucho mie­do a la enfer­me­dad, el recha­zo a Bol­so­na­ro aumen­tó de 41 a 51 por ciento.

Duran­te el fin de sema­na pasa­do, varias cara­va­nas, de izquier­da y dere­cha, pidie­ron el impeach­ment de Bol­so­na­ro en dis­tin­tos pun­tos del país. Al coro por la des­ti­tu­ción del pre­si­den­te se suma­ron voces que fue­ron cla­ves en el gol­pe con­tra Dil­ma Rous­seff, como el colec­ti­vo Vem Pra Rua y el Movi­mien­to Bra­sil Libre. Has­ta el momen­to, el Con­gre­so reci­bió 62 pedi­dos de jui­cio polí­ti­co, pero este no pare­ce via­ble a cor­to pla­zo. Entre otras cosas, por­que en el Par­la­men­to se acer­can dos elec­cio­nes de suma impor­tan­cia: a la pre­si­den­cia del Sena­do y a la de la Cáma­ra de Dipu­tados, a dispu­tar­se ambas el lunes 1 de febre­ro. Bol­so­na­ro tie­ne can­di­da­to para las dos. En Dipu­tados, Arthur Lira, del dere­chis­ta Pro­gre­sis­tas, y en el Sena­do, Rodri­go Pache­co, de Demó­cra­tas, otra for­ma­ción de simi­la­res inclinaciones.

Líder nato del Cen­trão –alia­do del expre­si­den­te de la Cáma­ra Eduar­do Cunha, actual­men­te pre­so – , Lira es el can­di­da­to que le per­mi­ti­ría al pre­si­den­te con­so­li­dar el con­trol sobre la Cáma­ra Baja que ini­ció con su acer­ca­mien­to a ese sec­tor, que lo blin­dó con­tra inten­tos ante­rio­res de impeach­ment a cam­bio de car­gos en el Eje­cu­ti­vo. La izquier­da y la cen­troiz­quier­da se ali­nean tras Baleia Ros­si, un ínti­mo ami­go del expre­si­den­te Michel Temer y su com­pa­ñe­ro de mili­tan­cia en el Movi­mien­to Demo­crá­ti­co Bra­si­le­ño (MDB). A Ros­si tam­bién lo apo­ya Rodri­go Maia, actual pre­si­den­te de la cáma­ra, otro miem­bro de Demó­cra­tas, a quien algu­nos medios han eri­gi­do en esta­dis­ta fren­te al inexis­ten­te deco­ro y la empe­ci­na­da viru­len­cia polí­ti­ca de Bol­so­na­ro. En el caso del Par­ti­do de los Tra­ba­ja­do­res (PT), su apo­yo a Baleia Ros­si es la pri­me­ra alian­za tác­ti­ca con el MDB des­de el impeach­ment de Dil­ma. El resul­ta­do de seme­jan­te acuer­do toda­vía está por verse.

En el Sena­do, la dispu­ta tam­bién está reñi­da. Ade­más de Bol­so­na­ro, a Pache­co lo apo­yan el actual pre­si­den­te de la cáma­ra, Davi Alco­lum­bre, tam­bién de Demó­cra­tas, y el pro­pio PT. La deci­sión del PT res­pon­de a que Pache­co es con­si­de­ra­do un «garan­tis­ta» fren­te a la can­di­da­ta rival, Simo­ne Tebet, aso­cia­da a la ope­ra­ción Lava Jato y al exmi­nis­tro de Jus­ti­cia Sér­gio Moro. Quien pare­ce lide­rar la carre­ra has­ta el momen­to es Pache­co, pero el voto es secre­to y algu­nos par­ti­dos die­ron liber­tad de acción a sus sena­do­res, por lo que el even­tual des­en­la­ce aún no es claro.

Res­pec­to al impeach­ment de Bol­so­na­ro, pare­ce haber con­sen­so entre todos los can­di­da­tos de que no será dis­cu­ti­do a cor­to pla­zo. Maia afir­mó que es un tema que «de for­ma inevi­ta­ble será dis­cu­ti­do en el futu­ro»; sin embar­go, no les ha dado entra­da a las ini­cia­ti­vas en ese sen­ti­do, ni lo hará duran­te lo que que­da de su ges­tión al fren­te de Dipu­tados. Baleia Ros­si pro­me­tió ana­li­zar por lo menos uno de los pedi­dos de jui­cio polí­ti­co, pero no se com­pro­me­tió a abrir el pro­ce­so. En entre­vis­ta con Folha de São Pau­lo, Tebet afir­mó que entien­de que el impeach­ment es un pro­ce­so polí­ti­co antes que jurí­di­co y «toda­vía no hay calle ni apo­yo popu­lar para abrir­lo». Pache­co pien­sa pare­ci­do, y le dijo al por­tal UOL el pasa­do jue­ves 21 que «no hay ambien­te ade­cua­do» en este momen­to. Iró­ni­ca­men­te, Bol­so­na­ro toda­vía pare­ce tener bas­tan­te oxí­geno, en momen­tos en que el país se asfixia.

Cami­nar para atrás

La vacu­na se con­vir­tió rápi­da­men­te en botín de gue­rra polí­ti­ca. Astu­to, y arries­ga­do, ya a media­dos del año pasa­do el gober­na­dor de Sao Pau­lo –el dere­chis­ta João Doria– tomó la ini­cia­ti­va y, sin espe­rar por el gobierno fede­ral, bus­có garan­ti­zar las dosis nece­sa­rias para su esta­do, en el que viven más de 46 millo­nes de per­so­nas. A tra­vés del esta­tal y cen­te­na­rio Ins­ti­tu­to Butan­tan, uno de los prin­ci­pa­les polos cien­tí­fi­cos del con­ti­nen­te, y en acuer­do con el labo­ra­to­rio chino Sino­vac, pasó a fabri­car y a tes­tear la Coro­na­vac a par­tir de junio de 2020. Ense­gui­da el pre­si­den­te Bol­so­na­ro, fiel a su esti­lo, salió a decir que «el pue­blo bra­si­le­ño no será cone­ji­llo de indias de nadie» y lle­gó a afir­mar en una entre­vis­ta con la radio Jovem Pan: «La vachi­na no la com­pra­re­mos, es una deci­sión mía. Yo no creo que trans­mi­ta segu­ri­dad sufi­cien­te a la pobla­ción por su lugar de origen».

Duran­te todo el segun­do semes­tre ata­có a la Coro­na­vac, tam­bién des­de­ñó la vacu­na de Pfi­zer (que te pue­de con­ver­tir en yaca­ré, según sos­tu­vo) y dijo públi­ca­men­te que no se vacu­na­rá. La pre­sión de los gober­na­do­res y el avan­ce mun­dial de los pla­nes de vacu­na­ción lo pusie­ron con­tra las cuer­das. En diciem­bre el gobierno fede­ral pre­sen­tó un plan de vacu­na­ción bas­tan­te vago, sin fechas defi­ni­das y sin saber a cien­cia cier­ta cuá­les serían los inmu­ni­zan­tes uti­li­za­dos. Ini­cial­men­te apos­ta­ba sólo a la vacu­na de Oxford/​Astrazeneca, de la que impor­tó dos millo­nes de dosis pro­du­ci­das en India y que espe­ra fabri­car lue­go a nivel local en alian­za con la Fun­da­ción Oswal­do Cruz. El gobierno dice que espe­ra tener 100 millo­nes de dosis para julio de 2021.

Sin embar­go, demo­ras en el car­ga­men­to indio ini­cial lo obli­ga­ron a empe­zar a vacu­nar con la Coro­na­vac, apro­ba­da por la Agen­cia Nacio­nal de Vigi­lan­cia Sani­ta­ria el 17 de enero. Rápi­da­men­te Bol­so­na­ro cam­bió el dis­cur­so: «Está libe­ra­da la vacu­na­ción en Bra­sil. Y la vacu­na es de Bra­sil, no es de nin­gún gober­na­dor». Has­ta aho­ra, según infor­mó la BBC Bra­sil, el país tie­ne dosis para vacu­nar al 40 por cien­to del gru­po defi­ni­do como prio­ri­ta­rio para la pri­me­ra fase. Para aumen­tar su stock, depen­de de insu­mos pro­ve­nien­tes de Chi­na –país con el que el pre­si­den­te no ha cul­ti­va­do bue­nas rela­cio­nes– que le per­mi­ti­rían aumen­tar la pro­duc­ción de la Coro­na­vac y de la vacu­na de Oxford/​Astrazeneca, y de nego­cia­cio­nes para la even­tual com­pra de otros inmu­ni­zan­tes, para los que aún no hay apro­ba­ción de la Agen­cia Nacio­nal de Vigi­lan­cia Sani­ta­ria. Para con­te­ner la pan­de­mia, Bol­so­na­ro tie­ne, enton­ces, que recu­pe­rar el tiem­po per­di­do y borrar el ras­tro de sus inú­ti­les palabras.

Fuen­te: Brecha

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