Iña­ki Gil de San Vicen­te: «Des­de la cri­sis del 2007 el capi­tal poten­cia más al fas­cis­mo y con la Covid-19 lo emplea con astucia»

Juan­jo Bas­te­rra: Una y otra vez leo y nos dicen que el capi­ta­lis­mo está en cri­sis, pero la reali­dad, lo que vemos, es que esa par­te peque­ña del total de la pobla­ción acu­mu­la ingen­tes can­ti­da­des eco­nó­mi­cas y de poder. ¿Qué hace­mos mal para no parar este capi­ta­lis­mo avaricioso?

Me pare­ce muy bien que empe­ce­mos la entre­vis­ta con la actua­li­dad de la teo­ría de la cri­sis que es lo que está en jue­go en tu pre­gun­ta. No hay con­tra­dic­ción algu­na entre la tre­men­da cri­sis actual y el enri­que­ci­mien­to de una mino­ría: de hecho, esto es lo que suce­de en todas las cri­sis, y la dis­tan­cia entre el empo­bre­ci­mien­to de la mayo­ría y el enri­que­ci­mien­to de la mino­ría se acre­cien­ta en la medi­da en que la cri­sis es más gra­ve, más abar­ca­do­ra y pro­lon­ga­da, y en la medi­da en la que la cla­se obre­ra y el pue­blo tra­ba­ja­dor no logran impo­ner una sali­da polí­ti­ca y social en detri­men­to de la bur­gue­sía. La cri­sis actual no es solo socio­sa­ni­ta­ria, que tam­bién, sobre todo es una cri­sis de acu­mu­la­ción, es decir, que afec­ta a la esen­cia mis­ma del capi­ta­lis­mo que es un vam­pi­ro que nece­si­ta más y más san­gre huma­na para seguir acu­mu­lan­do capi­tal. Uró­bo­ro es un mons­truo ser­pen­ti­for­me que se devo­ra así mis­mo para sobre­vi­vir, como hace el capi­ta­lis­mo: devo­rar la vida huma­na y la natu­ra­le­za para acu­mu­lar ganan­cia. Esta con­tra­dic­ción inso­lu­ble ha lle­ga­do con la Covid-19 a su nivel más des­truc­tor por aho­ra de auto­fa­gia, o sea de con­ver­tir el tra­ba­jo vivo, la vida, en tra­ba­jo muer­to, en capi­tal. Duran­te este pro­ce­so la huma­ni­dad tra­ba­ja­do­ra es empo­bre­ci­da más de lo que esta­ban y el capi­tal se con­cen­tra en menos manos, se cen­tra­li­za polí­ti­ca­men­te y se enri­que más que antes.

Iña­ki Gil de San Vicen­te: Una de las cosas que hace­mos muy mal y que nos impi­de ven­cer es des­pre­ciar la teo­ría, no estu­diar los pun­tos débi­les del capi­tal para ata­car­le por ahí, des­pre­ciar el valor prác­ti­co de la teo­ría revo­lu­cio­na­ria, creer que pode­mos ven­cer­le con sus armas mella­das, con sus tram­po­sas ins­ti­tu­cio­nes buro­crá­ti­cas, ser cré­du­los con sus pro­me­sas, des­pre­ciar las lec­cio­nes amar­gas de la his­to­ria, de nues­tras derro­tas… lue­go vol­ve­re­mos sobre esto en la pre­gun­ta acer­ca de la uto­pía y la esperanza.

Está cons­ta­ta­do a lo lar­go de las cri­sis eco­nó­mi­co-socia­les que el capitalismo/​neoliberalismo las uti­li­za para recor­tar dere­chos socia­les y labo­ra­les, ¿la cri­sis de 2020 nos lle­va­rá a nue­vos recor­tes en esta pró­xi­ma déca­da como ocu­rrió en 2008, aun­que esta his­to­ria de recor­tes vie­ne ya des­de la cri­sis del petróleo?

Los ata­ques habían comen­za­do antes de 2020, ya en 2010 con el PSOE de Zapa­te­ro, por no retro­ce­der más en el tiem­po, y se endu­re­cie­ron en 2012 con el PP de Rajoy, etc. Fue así por­que la cri­sis venía des­de 2007 pero gol­peó al capi­ta­lis­mo espa­ñol con mayor cru­de­za des­de 2009. Fue más dura en el Esta­do por­que su eco­no­mía arras­tra fallas estruc­tu­ra­les que van agra­ván­do­se con el tiem­po: baja pro­duc­ti­vi­dad del tra­ba­jo, baja-media tec­no­lo­gía, des­in­dus­tria­li­za­ción len­ta pero con­ti­nua­da, mucha peque­ña empre­sa, depen­den­cia del exte­rior, eco­no­mía sumer­gi­da y corrup­ción… Cuan­do la eco­no­mía inter­na­cio­nal va bien, la espa­ño­la cre­ce bas­tan­te por el impul­so externo, pero menos que otras más pro­duc­ti­vas lo que hace que aumen­te el retra­so en el mer­ca­do mun­dial: cuan­do esta­llan las cri­sis o empeo­ran las que ya se sufren, como en la actua­li­dad, el capi­ta­lis­mo espa­ñol se des­plo­ma más hon­do y más rápi­da­men­te que otros que resis­ten más.

Como cual­quier bur­gue­sía, para salir de este agu­je­ro solo tie­ne tres méto­dos: aumen­tar la explo­ta­ción y el empo­bre­ci­mien­to; cerrar empre­sas obso­le­tas, endeu­da­das o zom­bis; y endu­re­cer el saqueo de los recur­sos y rique­zas de otros pue­blos, para trans­fe­rir los recur­sos así obte­ni­dos a las pocas empre­sas ren­ta­bles. El «gobierno pro­gre­sis­ta» está hacien­do exac­ta­men­te eso. El aumen­to de la explo­ta­ción y el recor­te de dere­chos per­mi­tió al capi­tal recu­pe­rar algo los bene­fi­cios des­de 2014, a la vez que se daba una tenue recu­pe­ra­ción labo­ral basa­da en la pre­ca­ri­za­ción, el des­pi­do fácil y el mie­do a per­der el tra­ba­jo, pero des­de 2020 todo vuel­ve a hun­dir­se y más que antes.

La ver­dad es que este año 2020, que deja­mos atrás, nos ha des­cu­bier­to a nivel polí­ti­co, eco­nó­mi­co y social de enor­mes sor­pre­sas. Nun­ca se había pro­du­ci­do un apo­yo des­de la izquier­da aber­tza­le ofi­cial a unos pre­su­pues­tos hechos bajo la batu­ta de Madrid con apo­yo a la inver­sión en armas, al ejér­ci­to, a la monar­quía, al TAV, etc. ¿Qué pien­sas de este cam­bio de rum­bo ofi­cia­li­za­do por EH Bildu?

Ha habi­do un cam­bio de rum­bo, des­de lue­go, y que ade­más se veía venir. Pero sobre todo ha sido un cam­bio de bar­co y de puer­to de lle­ga­da. Un movi­mien­to socio­po­lí­ti­co pue­de reorien­tar tác­ti­ca­men­te su rum­bo pun­tual den­tro de una estra­te­gia sos­te­ni­da hacia el puer­to al que se diri­ge. Pero EH Bil­du ha cam­bia­do de bar­co y des­tino, lo que ha des­orien­ta­do al grue­so de la tri­pu­la­ción anti­gua que cree que sigue en la mis­ma trai­ne­ra. Otra mucha tri­pu­la­ción ha deja­do la mili­tan­cia y se limi­ta a votar, y lo que pier­de por la izquier­da en el aspec­to elec­to­ral lo com­pen­sa por el cen­tro-pro­gre­sis­ta. A la vez, diver­sos colec­ti­vos de izquier­da aber­tza­le cre­cen fue­ra de EH Bil­du enfren­tán­do­se a retos como actua­li­zar nues­tra his­to­ria de lucha al «nue­vo» capi­ta­lis­mo, tras la épo­ca abier­ta con la Covid-19; impul­sar la auto-orga­ni­za­ción de la juven­tud y el pue­blo tra­ba­ja­dor des­de y hacia la inde­pen­den­cia polí­ti­ca de cla­se; engar­zar en las peleas con­cre­tas con la mili­tan­cia adul­ta des­ilu­sio­na­da, reac­ti­van­do movi­li­za­cio­nes aban­do­na­das; teo­ri­zar en la prác­ti­ca la nece­si­dad de un Esta­do Socia­lis­ta Vas­co como par­te de un pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio inter­na­cio­nal, etc.

Y des­mon­tar la fal­sa ima­gen de tran­qui­li­dad, espí­ri­tu de acuer­do y con­sen­so, nor­ma­li­dad, etc., que EH Bil­du y el Gobierno espa­ñol quie­ren dar de la «vida par­la­men­ta­ria», que es lo mis­mo que decir de la vida socio­po­lí­ti­ca y eco­nó­mi­ca en el Esta­do. Den­tro de la explo­ta­ción, domi­na­ción y opre­sión, cual­quier nor­ma­li­dad no pue­de ser otra que la del explo­ta­dor, domi­na­dor y opre­sor, a no ser que asu­ma­mos que la injus­ti­cia es nor­mal. Y pedir tran­qui­li­dad es pedir pasi­vi­dad y obediencia.

¿Qué balan­ce haces de los gobier­nos de la CAV y de Nafa­rroa a nivel polí­ti­co, eco­nó­mi­co y social en 2020?

Les lla­ma­mos «gobier­nos» pero no lo son. Son apa­ra­tos buro­crá­ti­cos des­cen­tra­li­za­dos suje­tos al man­do cen­tra­li­za­do del Esta­do, o sea, al man­do del capi­ta­lis­mo tal cual se repro­du­ce en el espa­cio esta­tal espa­ñol. Por defi­ni­ción, el Esta­do es la for­ma polí­ti­ca del capi­tal en cuan­to rela­ción social de explo­ta­ción, por eso los «gobier­nos» de la CAV y de Nafa­rroa son sim­ples buro­cra­cias regio­na­les del capi­tal defen­di­do por el Esta­do. Des­de esta pers­pec­ti­va, la reali­dad vas­ca solo es com­pren­si­ble des­de los pará­me­tros de la lucha de cla­ses, y en 2020 des­de la actua­ción de los Estados.

Pri­me­ro, des­man­te­lan­do las sani­dad públi­ca sin aten­der los cre­cien­tes avi­sos sobre pre­vi­si­bles pan­de­mias; segun­do, sien­do sor­pren­di­dos por la Covid-19 pero, de inme­dia­to, des­oyen­do la infor­ma­ción de Chi­na y de cien­tí­fi­cos; ter­ce­ro, per­dien­do tiem­po y tran­qui­li­zan­do a la pobla­ción para no agra­var la cri­sis ya exis­ten­te; cuar­to, impo­nien­do una cua­ren­te­na en detri­men­to del pro­le­ta­ria­do, de auto explo­ta­dos y de sec­to­res de la peque­ña bur­gue­sía, y en bene­fi­cio del gran capi­tal; y quin­to, recor­tan­do liber­ta­des, aumen­tan­do el con­trol, poten­cian­do el chi­va­ta­zo y la dela­ción… Mien­tras, el empo­bre­ci­mien­to, la incer­ti­dum­bre y el males­tar gol­pea­ban al pue­blo tra­ba­ja­dor y a otros sec­to­res. Bien pron­to, des­de fina­les de mar­zo de 2020, sur­gie­ron las pri­me­ras resis­ten­cias revo­lu­cio­na­rias que, con alti­ba­jos, han ter­mi­na­do este año en mejo­res con­di­cio­nes que al comien­zo de la pandemia.

La reali­dad es que, una vez más, se «tapa­rá» el agu­je­ro de la cri­sis con una llu­via de millo­nes des­de las arcas públi­cas para las gran­des empre­sas y pro­yec­tos. ¿Qué espe­ras de 2021?

Se tapa­rá el «agu­je­ro» de la cri­sis duran­te un tiem­po, pero no se logra­rá dete­ner los cata­clis­mos tec­tó­ni­cos que una y otra vez abren nue­vos «agu­je­ros» en la super­fi­cie. Para para­li­zar duran­te un perío­do las con­tra­dic­cio­nes del capi­tal, la bur­gue­sía ha de impo­ner una sal­va­je solu­ción polí­ti­ca de sobre­ex­plo­ta­ción, des­truc­ción masi­va de fuer­zas pro­duc­ti­vas y de infra­es­truc­tu­ras, e impo­si­ción a cual­quier pre­cio de una nue­va jerar­quía impe­ria­lis­ta. Los estra­te­gas occi­den­ta­les están dise­ñan­do un mode­lo doble: pri­me­ro, y solo en el cen­tro impe­ria­lis­ta, un neo­kei­ne­sia­nis­mo con­ser­va­dor con ingen­tes gas­tos públi­cos para rear­mar sus ejér­ci­tos, reac­ti­var su eco­no­mía, sobor­nar a sec­to­res alie­na­dos y repri­mir a los «sub­ver­si­vos»; y simul­tá­nea­men­te, una mez­cla de «gue­rra eco­nó­mi­ca», gue­rras regio­na­les por los recur­sos, pro­vo­ca­cio­nes y des­es­ta­bi­li­za­cio­nes inter­nas con­tra los pue­blos y Esta­dos resis­ten­tes, mien­tras se eva­lúan posi­bles con­flic­tos polí­ti­co-mili­ta­res fle­xi­bles de media y alta leta­li­dad pero que no dege­ne­ren en un incon­tro­la­ble holocausto.

A nivel más polí­ti­co, ¿la entra­da de Vox en los par­la­men­tos espa­ñol y vas­co, abre el camino a las tesis ultra­de­re­chis­tas edul­co­ra­das con la supues­ta demo­cra­cia? ¿Cómo ves 2021 des­de esta pers­pec­ti­va polí­ti­ca? ¿Ten­drían que tener en cuen­ta que la mitad de los votan­tes se abs­tu­vie­ron en las últi­mas elec­cio­nes al Par­la­men­to Vas­co o, como siem­pre, esa ins­ti­tu­ción hace oídos sor­dos a la calle, al pueblo?

A nivel estric­ta­men­te polí­ti­co, 2021 mar­ca el ini­cio de esta estra­te­gia impe­ria­lis­ta: los gran­des Esta­dos debe­rán limar sus dife­ren­cias; con­tro­lar en la medi­da de lo posi­ble al capi­tal trans­na­cio­nal y a las gran­des cor­po­ra­cio­nes que están obte­nien­do bene­fi­cios incon­ce­bi­bles; nego­ciar y poner orden en fac­cio­nes bur­gue­sas debi­li­ta­das y casi arrui­na­das para que el repar­to de las masas de capi­tal públi­co se haga en bene­fi­cio de la alta bur­gue­sía pero man­te­nien­do una apa­rien­cia de «jus­ti­cia»; con­tro­lar al movi­mien­to obre­ro, atar en cor­to al fas­cis­mo para que muer­da cuan­do el capi­tal se lo orde­ne, etc. Los gobier­ni­llos vas­con­ga­do y nava­rro se arras­tra­rán a Madrid men­di­gan­do más dine­ro al Esta­do, y los par­la­men­tos de Gas­teiz e Iru­ña les apo­ya­rán con fer­vor públi­co los alia­dos de PSOE-UP, y con pro­tes­tas cíni­cas los del tri­fa­chi­to. Vere­mos cosas inclu­so más lla­ma­ti­vas que las vis­tas has­ta ahora.

El fas­cis­ta VOX, y los neo­fas­cis­mos más o menos encu­bier­tos PP y Cs, son débi­les en Hego Eus­kal Herria en com­pa­ra­ción con el Esta­do, pero las dere­chas de PNV y UPN, la pasi­vi­dad del res­to de fuer­zas par­la­men­ta­rias en com­ba­tir a los pri­me­ros y el sobre­di­men­sio­na­mien­to mediá­ti­co, mul­ti­pli­ca su influen­cia polí­ti­ca. No se quie­re com­ba­tir­lo en la calle, en la producción/​reproducción, en la cul­tu­ra…, que es el espa­cio deci­si­vo para aplas­tar­lo mien­tras que el par­la­men­to es un alta­voz del fas­cis­mo por mucho que se le aís­le. Solo lo com­ba­ten en serio, inclu­so a cos­ta de repre­sión, las orga­ni­za­cio­nes, movi­mien­tos, sin­di­ca­tos, colec­ti­vos, etc., de izquier­da revolucionaria.

La impor­tan­cia de la lucha anti­fas­cis­ta en la calle, a pie de obra, se mul­ti­pli­ca cuan­do vemos el fra­ca­so estre­pi­to­so del par­la­men­to vas­con­ga­do que solo obtu­vo el 50,88% de legi­ti­ma­ción en las elec­cio­nes de julio de 2020. Par­te de ese fra­ca­so es debi­do al mie­do e incer­ti­dum­bre cau­sa­do por la Covid-19, y es sabi­do que esos sen­ti­mien­tos poten­cian la nece­si­dad irra­cio­nal de un líder, cau­di­llo, lehen­da­ka­ri… fuer­te, auto­ri­ta­rio. Otra par­te es debi­da a la radi­ca­li­za­ción de sec­to­res obre­ros y popu­la­res can­sa­dos de tan­tas pro­me­sas incum­pli­das y de que el par­la­men­to vas­con­ga­do no sir­va más que para legi­ti­mar el orden esta­ble­ci­do, en vez de para com­ba­tir­lo. La urgen­cia anti­fas­cis­ta se acre­cien­ta cuan­do vemos que, según un son­deo, el 42,5% de los y las vas­cas de toda Eus­kal Herria vota­rían que sí a un Esta­do vas­co si se rea­li­za­se con la vía esco­ce­sa, lo que ya de por sí y al mar­gen de otras con­si­de­ra­cio­nes, supo­ne una ame­na­za para el impe­ria­lis­mo fran­co-espa­ñol, para sus extre­mas dere­chas e idea­rios fascistas.

¿El capitalismo/​neoliberalismo uti­li­za el fas­cis­mo para per­pe­tuar­se en la eli­te eco­nó­mi­ca? Por­que en el Esta­do espa­ñol quie­nes están al fren­te de las gran­des empre­sas (en una amplia mayo­ría) pro­vie­nen de la épo­ca fran­quis­ta, como se ha escri­to bas­tan­te, ¿ver­dad?

El fas­cis­mo como tal irrum­pió en 1923, pero sus sín­to­mas fue­ron apa­re­cien­do des­de la mitad del siglo XIX. Des­de enton­ces se ha con­ver­ti­do en una herra­mien­ta poli­va­len­te del capi­tal con­tra la revo­lu­ción socia­lis­ta, o sea, le vale para varios obje­ti­vos sin tener que apli­car­lo en su bru­ta­li­dad geno­ci­da al esti­lo nazi. Los neo­fas­cis­mos impul­sa­dos por D. Trump, por ejem­plo, aumen­tan la fuer­za mate­rial de la reac­ción den­tro de Esta­dos Uni­dos, pero tam­bién la for­ta­le­cen a nivel impe­ria­lis­ta, y aun­que ten­ga que dejar la Casa Blan­ca los va a seguir impul­san­do; otro tan­to suce­de en muchos paí­ses. A una par­te de la bur­gue­sía espa­ño­la le con­vino reac­ti­var el fas­cis­mo duro al ver que a la cri­sis socio­eco­nó­mi­ca se le unía la del PP y que Cs no tenía la fero­ci­dad sufi­cien­te. El dic­ta­dor Fran­co reco­no­ció en ple­na gue­rra de exter­mi­nio que aque­lla masa­cre enri­que­cía a quie­nes ya eran ricos. Tras su muer­te y ya en la «demo­cra­cia», el fas­cis­mo den­tro del PP ha ser­vi­do para dar con­fian­za a las ‘gran­des fami­lias’ más allá que la que siem­pre les ha dado el Esta­do y el Gobierno, aun­que en este estu­vie­ra el PSOE. Tam­po­co el PCE y otros refor­mis­mos euro­co­mu­nis­tas hicie­ron algo por aca­bar con la burguesía.

De cual­quier modo, las gran­des empre­sas han per­te­ne­ci­do casi siem­pre a núcleos muy peque­ños de ‘gran­des fami­lias’ estre­cha­men­te rela­cio­na­das entre ellas, que en la medi­da de lo posi­ble han evi­ta­do el intru­sis­mo de los ‘nue­vos ricos’, o en el peor de los casos los han inte­gra­do en su núcleo. Con la irrup­ción de las nue­vas tec­no­lo­gías infor­má­ti­cas, bio­tec­no­ló­gi­cas, de ser­vi­cio, etc., ha apa­re­ci­do una fac­ción nue­va que ya ha sido inte­gra­da en ese núcleo por la ley ten­den­cial a la con­cen­tra­ción y cen­tra­li­za­ción de capi­ta­les, ley ten­den­cial que tie­ne unas reper­cu­sio­nes direc­tas en la lucha de cla­ses que no pode­mos ana­li­zar ahora.

¿Euro­pa ha fra­ca­sa­do des­de el momen­to en que ha dado la espal­da al socia­lis­mo, ha adop­ta­do la social­de­mo­cra­cia y, sin embar­go, ha vuel­to a reci­bir a la ultra­de­re­cha de infaus­tos recuerdos?

Euro­pa está par­ti­da por la lucha de cla­ses, por la opre­sión nacio­nal y por el patriar­ca­do: exis­ten por tan­to dos Euro­pas irre­con­ci­lia­bles. La Euro­pa tra­ba­ja­do­ra ha hecho muchos inten­tos revo­lu­cio­na­rios y logra­do vic­to­rias, que fue­ron derro­ta­das por la Euro­pa bur­gue­sa debi­do a una con­jun­ción de cau­sas que no pode­mos resu­mir aho­ra, pero hubo muchos más inten­tos que los que reco­no­ce la his­to­rio­gra­fía bur­gue­sa, empe­ña­da en negar­los. Aun y todo así, aque­llas luchas for­za­ron a la bur­gue­sía a hacer con­ce­sio­nes socia­les y demo­crá­ti­cas que sin ellas, sin el pavor que le cau­sa­ron, nun­ca las hubie­ran hecho. Los fas­cis­mos fue­ron y son armas con­tra la Euro­pa obre­ra, y se basa­ban y basan en bue­na medi­da en sec­to­res peque­ño bur­gue­ses, en fran­jas obre­ras decep­cio­na­das, en la lla­ma­da «cla­se media», etc., todos ellos arrui­na­dos o al bor­de de la rui­na, que de pron­to reci­ben el apo­yo de la gran bur­gue­sía que los emplea como car­ne de cañón. Des­de la cri­sis del 2007 el capi­tal poten­cia más al fas­cis­mo y con la Covid-19 lo emplea con astu­cia: poten­cián­do­lo en algu­nos sitios, vigi­lán­do­lo en otros e inclu­so repri­mién­do­lo cuan­do le intere­sa man­te­ner una facha­da demo­crá­ti­ca. La alta bur­gue­sía ha apren­di­do mucho des­de los años 30 del siglo pasa­do sobre cómo tra­tar y mane­jar al mons­truo y des­pués de la «era Trump» va a redo­blar sus tác­ti­cas y méto­dos, pero siem­pre lo ten­drá como últi­ma reserva.

A nivel mun­dial, Amé­ri­ca Lati­na pare­ce que vuel­ve a des­per­tar, aun­que Cuba y Vene­zue­la siguen plan­tan­do cara al impe­ria­lis­mo nor­te­ame­ri­cano y al neo­li­be­ra­lis­mo, ¿cómo ves la situa­ción en Amé­ri­ca Lati­na y el res­to del mundo?

En Nues­tra­mé­ri­ca coge impul­so una olea­da en ascen­so en la que bas­tan­tes colec­ti­vos han apren­di­do del error de con­fiar en las pro­me­sas del lla­ma­do «socia­lis­mo del siglo XXI» que les dio pan pero no les dio armas, de modo que cuan­do sobre­vino la devas­ta­do­ra cri­sis des­de 2007 y sobre todo des­de 2013 – 2014 y a la vez con­tra­ata­có el impe­ria­lis­mo, casi todo se fue al tras­te. Sola­men­te se sal­va­ron Cuba y Vene­zue­la por­que la defen­sa arma­da está en manos del pue­blo obre­ro. Boli­via tam­bién con­fir­ma esta espe­cie de ley his­tó­ri­ca: el Gobierno de Evo hizo refor­mas en el Ejér­ci­to pero no lo radi­ca­les que exi­gía la situa­ción y se impu­so el gol­pe que no fue terri­ble­men­te efec­ti­vo por la fuer­za del pue­blo pero tam­bién por la exis­ten­cia de una par­te del Ejér­ci­to que no que­ría ase­si­nar al pue­blo por­que le habían gus­ta­do las refor­mas de la épo­ca de Evo: de cual­quier modo, el pro­ble­ma sigue abier­to por­que Esta­dos Uni­dos inten­ta orga­ni­zar otro cri­men pero aho­ra mejor que el ante­rior. Con nues­tras limi­ta­cio­nes y con todo nues­tro res­pe­to, debe­mos poner­nos a las órde­nes de quie­nes allí rei­vin­di­can el dere­cho inalie­na­ble a la rebe­lión con­tra la injus­ti­cia, expli­can­do por ejem­plo el error estra­té­gi­co de la ren­di­ción de armas de un sec­tor de las FARC-EP, que está cos­tan­do torren­tes de sangre.

¿Hay tiem­po para la espe­ran­za, para la uto­pía, de un futu­ro mejor para la cla­se tra­ba­ja­do­ra y todos los pue­blos que luchan por su libertad?

La uto­pía tie­ne lími­tes insu­pe­ra­bles, pero la espe­ran­za es lógi­ca y nece­sa­ria, y debe ser inago­ta­ble. La uto­pía impul­sa muchas luchas des­de la anti­güe­dad has­ta hoy, sobre todo en sec­to­res socia­les en los que tie­nen cier­ta fuer­za aún ver­sio­nes jus­ti­cia­lis­tas y comu­ni­ta­rias de las reli­gio­nes. Algu­nos defien­den las lla­ma­das uto­pías rojas, o con­cre­tas, etc., pero tam­bién se enfren­tan a dos gran­des pro­ble­mas: tien­den al idea­lis­mo, o lo son abier­ta­men­te, y minus­va­lo­ran la deci­si­va impor­tan­cia de la obje­ti­vi­dad del cono­ci­mien­to crí­ti­co, de la cien­cia como fuer­za revo­lu­cio­na­ria con­fir­ma­da otra vez por la Covid-19. El pen­sa­mien­to crí­ti­co lle­ga al fon­do de las con­tra­dic­cio­nes mos­tran­do qué vías de futu­ro sur­gen de ellas, sugi­rién­do­nos cuál y cómo impul­sar. La uto­pía no nos exi­ge ese duro esfuer­zo que, dada la bru­ta­li­dad del capi­tal, nos ense­ña de mane­ra des­nu­da la cru­de­za de la vida.

El mate­ria­lis­mo de la pra­xis crí­ti­ca nos ense­ña que todo se mue­ve por la uni­dad y lucha de sus con­tra­rios, por su inma­nen­cia, ali­men­tan­do nues­tra espe­ran­za de mejo­ra median­te el apren­di­za­je auto­crí­ti­co per­ma­nen­te. La espe­ran­za se ali­men­ta de la pra­xis auto­crí­ti­ca, de la lucha teó­ri­ca, cien­tí­fi­ca, filo­só­fi­ca, siem­pre en la sala de cal­de­ras a máxi­ma pre­sión, allí don­de los hor­nos de la inhu­ma­ni­dad enri­que­cen a la mino­ría y tor­tu­ran a la mayo­ría. Es impo­si­ble refu­giar­se en luga­res idea­li­za­dos que no exis­ten; no apren­de­mos de lo que no exis­te, sino de la injus­ti­cia mate­rial que sí exis­te. Y aun­que parez­ca que nada se mue­ve, que todo es está­ti­co y que nada liga inter­na­men­te a las par­tes del todo, no es así, al con­tra­rio. Hablan de la «extin­ción de la lucha de cla­ses», pues bien, inclu­so en las mul­ti­na­cio­na­les más pode­ro­sas —Goo­gle, Ama­zon, etc.— han naci­do sin­di­ca­tos que mun­dia­li­zan las resis­ten­cias. Espe­ran­za y lucha se ali­men­tan mutuamente.

Sare Anti­fa­xis­ta ha reedi­ta­do Tesis con­tra el fas­cis­mo (2005−2018)Psi­co­lo­gía de masas del fas­cis­mo, de Wilhelm Reich, que cuen­ta con una intro­duc­ción escri­ta por ti, ¿tie­nes algún libro entre manos para estos pró­xi­mos meses?

Ten­go varios tra­ba­jos entre manos, uno sobre las lec­cio­nes que para el anti­im­pe­ria­lis­mo actual pue­de ofre­cer­nos la his­to­ria de las resis­ten­cias de los pue­blos explo­ta­dos y sobre cómo se entre­la­za­rían con las luchas con­tra el impe­ria­lis­mo post-Covid-19. El estu­dio for­ma par­te de un pro­yec­to ten­den­te a la crea­ción de una Inter­na­cio­nal Anti­im­pe­ria­lis­ta, cuya nece­si­dad es urgen­te, ade­más de obvia. Es un estu­dio que ade­más tie­ne un con­te­ni­do anti­fas­cis­ta innegable.

Juan­jo Bas­te­rra, kaze­ta­ria eta mili­tan­te soziala

Eus­kal Herria, 8 de enero de 2021

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