Vene­zue­la. William Cas­ti­llo: «la ley con­tra el blo­queo es un desa­fío al impe­ria­lis­mo que dará más fuer­za al poder popular»

Por Geral­di­na Colot­ti, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 12 octu­bre 2020.-

William Cas­ti­llo, perio­dis­ta exper­to en comu­ni­ca­ción inter­na­cio­nal, ha sido nom­bra­do vice­mi­nis­tro de Polí­ti­cas Anti­blo­queo, pasan­do del Minis­te­rio de Rela­cio­nes Exte­rio­res al de Finan­zas, enca­be­za­do por la vice­pre­si­den­ta eje­cu­ti­va, Delcy Rodrí­guez. Le pedi­mos que nos habla­ra de esta nue­va fun­ción en medio de aca­lo­ra­das dis­cu­sio­nes sus­ci­ta­das por la Ley Anti­blo­queo, pro­pues­ta por el pre­si­den­te Maduro.

¿Cuál es tu tra­ba­jo aho­ra en la Revolución?

Estoy coor­di­nan­do el vice­mi­nis­te­rio de Polí­ti­cas anti­blo­queo, ads­cri­to al minis­te­rio de Eco­no­mía, Finan­zas y Comer­cio Exte­rior. Una nue­va ins­tan­cia que par­ti­ci­pa de una refor­ma estruc­tu­ral deci­di­da por el pre­si­den­te Nico­lás Madu­ro, pro­pues­ta por la vice­pre­si­den­ta eje­cu­ti­va Delcy Rodrí­guez, que es ade­más Minis­tra de Finanzas.

Se tra­ta ade­cuar las finan­zas del país a los nue­vos tiem­pos. Ana­li­zan­do la reali­dad del blo­queo, que ha afec­ta­do a Vene­zue­la des­de hace 5 años, pero que Cuba sufre des­de 60 años, e Irán des­de 41, vemos que se tra­ta de polí­ti­cas pro­lon­ga­das, bipar­ti­dis­tas, estra­té­gi­cas, y que los Esta­dos afec­ta­dos deben pre­pa­rar­se para afron­tar­las adecuadamente.

Mi res­pon­sa­bi­li­dad es poner desa­rro­llar un sis­te­ma de regis­tro sobre el impac­to de las san­cio­nes, un obser­va­to­rio per­ma­nen­te tam­bién den­tro de la ley anti­blo­queo, como par­te de un esfuer­zo por moder­ni­zar el Esta­do: un esfuer­zo abso­lu­ta­men­te nece­sa­rio para hacer fren­te a las medi­das coer­ci­ti­vas uni­la­te­ra­les que se nos impo­nen, a la gue­rra eco­nó­mi­ca y mul­ti­for­me que agre­de a Vene­zue­la des­de hace 5 años.

Hay que ade­cuar las estruc­tu­ras públi­cas a la reali­dad del blo­queo: para ase­gu­rar que PDVSA pue­da ven­der petró­leo, para que la crip­to­mo­ne­da Petro se posi­cio­ne defi­ni­ti­va­men­te en las tran­sac­cio­nes inter­na­cio­na­les, para poder comer­ciar oro, expor­tar pro­duc­tos o com­prar ali­men­tos, medi­ci­nas, insu­mos que requie­re el país.

Por ello, a par­tir de la expe­rien­cia de Cuba, Irán, Chi­na, Rusia, paí­ses que tam­bién han enfren­ta­do el blo­queo con ins­tru­men­tos lega­les, la revo­lu­ción Boli­va­ria­na se adap­ta y moder­ni­za, y el Minis­te­rio de Finan­zas se pre­pa­ra para dar este sal­to cua­li­ta­ti­vo en el ges­tión pública.

El obje­ti­vo es pro­du­cir los cam­bios inter­nos y en nues­tras finan­zas y comer­cio exte­rior, en nues­tra estruc­tu­ra para pro­te­ger nues­tros acti­vos y nues­tras empre­sas en el exte­rior, obte­ner recur­sos para inver­tir en polí­ti­cas de pro­tec­ción social, y res­tau­rar el poder adqui­si­ti­vo de los sala­rios, que han sido dura­men­te afec­ta­dos por los efec­tos del bloqueo.

Bre­ve­men­te, ¿cuál es su aná­li­sis de la situa­ción actual en Venezuela?

Des­de el pun­to de vis­ta eco­nó­mi­co, la situa­ción del país está al lími­te. Como dijo el pre­si­den­te al pre­sen­tar la ley Anti­blo­queo, en los últi­mos 5 años hemos teni­do una caí­da del 99% en los ingre­sos. Esto sig­ni­fi­ca que de cada 100 euros o dóla­res que ingre­sa­ban al país por la ven­ta de hidro­car­bu­ros y expor­ta­cio­nes en 2014 hoy reci­bi­mos menos de un dólar.

Si en 2014 ingre­sa­ron a la eco­no­mía nacio­nal 56.000 millo­nes de dóla­res, este año has­ta sep­tiem­bre ape­nas había­mos reci­bi­do 477 millo­nes. Esa es la razón por la cual no pode­mos aumen­tar los sala­rios, no pode­mos inver­tir para dina­mi­zar la eco­no­mía, aumen­tar la deman­da agre­ga­da, impul­sar el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co. El Ban­co Cen­tral no tie­ne los recur­sos para eje­cu­tar una polí­ti­ca mone­ta­ria e inter­ve­nir en el mer­ca­do de divi­sas para evi­tar el des­bor­de del tipo de cam­bio, como hacen todos los países.

En los últi­mos 5 años, Vene­zue­la per­dió un pro­me­dio de 30 mil millo­nes de dóla­res al año, cada año. Habría que pre­gun­tar­se qué hubie­ra pasa­do en un país euro­peo que hubie­ra per­di­do 30.000 millo­nes de dóla­res al año duran­te 5 años. ¿Cuál sería el nivel de la tra­ge­dia huma­ni­ta­ria que le ocu­rri­ría a los niños y niñas, cuál sería el nivel de des­nu­tri­ción, de enfermedades?

Vene­zue­la ha resis­ti­do de mane­ra heroi­ca este ata­que sin pre­ce­den­tes; hemos resis­ti­do gra­cias al mode­lo social inclu­si­vo, a las misio­nes, encon­tran­do for­mas de sub­si­dio direc­to para que cada bolí­var, cada dólar que ingre­se sea des­ti­na­do a la pro­tec­ción de nues­tro pue­blo. Esta­mos resis­tien­do y segui­re­mos hacién­do­lo, pero aho­ra debe­mos pasar a la con­tra­ofen­si­va, vamos a la recu­pe­ra­ción de nues­tros recur­sos en alian­za con otros paí­ses que nos apo­yan y que no están de acuer­do en san­cio­nar a un país peque­ño, com­pues­to por gen­te pací­fi­ca que solo pide tra­ba­jar y cons­truir su pro­pio mode­lo polí­ti­co sin inje­ren­cias externas.

La situa­ción eco­nó­mi­ca sigue sien­do dura, pero con­fia­mos en que la ley anti­blo­queo abra pers­pec­ti­vas intere­san­tes para el año 2021, dan­do lugar a nue­vas alian­zas eco­nó­mi­cas, tan­to en Vene­zue­la como fue­ra del país: a tra­vés de inver­sio­nes regu­la­das por nues­tra cons­ti­tu­ción y nues­tras leyes, para reac­ti­var la indus­tria petro­le­ra, los pozos que están para­li­za­dos; la pro­duc­ción petro­le­ra ha caí­do a un ter­cio de lo que era hace cua­tro años y esto ha afec­ta­do el poder adqui­si­ti­vo de los tra­ba­ja­do­res y trabajadoras.

Los ingre­sos gene­ra­dos por los pro­ce­sos pro­duc­ti­vos impul­sa­dos por la Ley Anti­blo­queo se inver­ti­rán en ser­vi­cios públi­cos y pro­tec­ción social.

En el plano polí­ti­co, des­pués de haber derro­ta­do todos los inten­tos de sabo­ta­je, den­tro y fue­ra del país, nos pre­pa­ra­mos para las par­la­men­ta­rias del 6 de diciem­bre, con una amplia par­ti­ci­pa­ción en la elec­ción: más de 100 orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas de dis­tin­tas orien­ta­cio­nes, des­de la opo­si­ción que se dice más de izquier­da a la de dere­cha, de cen­tro dere­cha, social­de­mó­cra­ta, social­cris­tia­na. La gen­te deci­di­rá quién gana. Será una elec­ción fun­da­men­tal, a la que acu­di­mos en cum­pli­mien­to de todos los pro­to­co­los de pre­ven­ción y pro­tec­ción del coro­na­vi­rus. El 5 de enero, cuan­do se ins­ta­le la nue­va Asam­blea Nacio­nal, deja­re­mos atrás cin­co años de latro­ci­nio, per­ver­sión polí­ti­ca, de total subor­di­na­ción del poder públi­co a los intere­ses esta­dou­ni­den­ses, impues­tos por la ban­da cri­mi­nal de Guai­dó y compinches.

¿Cómo podría la ley anti-blo­queo elu­dir las medi­das coer­ci­ti­vas uni­la­te­ra­les impues­tas por Esta­dos Uni­dos y sus vasallos?

Nues­tra legis­la­ción fue con­ce­bi­da para un país en paz, mien­tras que aho­ra nos enfren­ta­mos a una agre­sión eco­nó­mi­ca multiforme,una gue­rra híbrida.

La vice­pre­si­den­ta Delcy Rodrí­guez ha usa­do metá­fo­ra muy efec­ti­va para des­cri­bir lo que está pasan­do: las san­cio­nes – dijo – son como bom­bas que no se ven, pero caen en refi­ne­rías, en pozos de petró­leo en las redes de agua pota­ble, en el bol­si­llo de cada fami­lia venezolana.

Las san­cio­nes son bom­bas que caen sobre los Comi­tés de Abas­te­ci­mien­to y Pro­duc­ción, sobre sala­rios, sobre el sis­te­ma de salud. No esta­mos res­pon­dien­do a esas bom­bas con otras bom­bas, si no con una legis­la­ción espe­cial que per­mi­te al Eje­cu­ti­vo, a PDVSA, a nues­tras empre­sas bási­cas en el exte­rior ser­vir­se de esta legis­la­ción para reac­ti­var la eco­no­mía y gene­rar ingresos.

Esta ley, pro­pues­ta por el pre­si­den­te Madu­ro, en pleno res­pe­to a nues­tra sobe­ra­nía y a la cons­ti­tu­ción boli­va­ria­na, per­mi­te al eje­cu­ti­vo pro­ce­der con refor­mas lega­les de carác­ter admi­nis­tra­ti­vo que, de mane­ra opor­tu­na, fle­xi­ble, qui­rúr­gi­ca, defien­dan los intere­ses del país y nos saquen de esta crisis.

¿Como? Invo­lu­cran­do todos los acto­res inclu­yen­do el poder popu­lar. Te daré un ejem­plo. En Vene­zue­la hay una gran can­ti­dad de terre­nos o gal­po­nes que han sido con­fis­ca­dos al nar­co­trá­fi­co, pero cuyo uso se ve impe­di­do por la dura­ción de los pro­ce­di­mien­tos lega­les. La Ley anti­blo­queo per­mi­te al Esta­do ase­gu­rar que los Con­se­jos comu­na­les, las orga­ni­za­cio­nes cam­pe­si­nas, los Con­se­jos pro­duc­ti­vos de tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras, pue­dan hacer un uso pro­duc­ti­vo de la tie­rra o de acti­vos que están aban­do­na­das o impro­duc­ti­vos sin vio­len­tar los pro­ce­sos jurídicos.

La gen­te podrá hacer uso, siem­pre y cuan­do sea para mejo­rar la eco­no­mía y la cali­dad de vida, de esos acti­vos cons­tru­yen­do pana­de­rías, talle­res, comer­cios popu­la­res, apo­ya­dos con un cré­di­to sub­si­dia­do del Esta­do. Es impor­tan­te enten­der que el poder popu­lar sin poder eco­nó­mi­co aca­ba dilu­yén­do­se en su depen­den­cia del Esta­do. Por eso, es irres­pon­sa­ble asus­tar a la gen­te dicien­do que los inver­so­res vie­nen a echar mano al país. Por las razo­nes antes men­cio­na­das, que­re­mos que lle­guen inver­so­res, pero bajo el con­trol de un Esta­do socia­lis­ta, como es el caso de Chi­na y otros paí­ses orien­ta­dos en esta direc­ción. Los inver­sio­nis­tas deben cum­plir con la ley, pagar impues­tos, pagar ade­cua­da­men­te a los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras, res­pe­tar el medio ambien­te y las deci­sio­nes de los vene­zo­la­nos, y no con­ta­mi­nar nues­tro territorio.

El PCV y otras fuer­zas de izquier­da, sin embar­go, dicen que es un arti­fi­cio para ven­der los recur­sos del país y que se está dan­do una vuel­ta hacia la social­de­mo­cra­cia, borran­do el pro­yec­to de Chá­vez. Este dis­cur­so des­orien­ta la soli­da­ri­dad inter­na­cio­nal: ¿por qué – dicen muchos com­pa­ñe­ros – debe­mos defen­der un pro­yec­to social­de­mó­cra­ta cuan­do lo com­ba­ti­mos en los paí­ses capi­ta­lis­tas don­de tan­to daño ha hecho? ¿Pue­de expli­car espe­cí­fi­ca­men­te por qué este no es el caso?

Nun­ca hemos rehui­do el deba­te y tam­po­co lo hare­mos esta vez. El pro­yec­to de ley fue dis­cu­ti­do en pro­fun­di­dad en diver­sas comi­sio­nes, e inclu­so enmen­da­do, para ser pre­sen­ta­do a la apro­ba­ción de la Asam­blea Nacio­nal Cons­ti­tu­yen­te (ANC). Una vez apro­ba­da la ley, el Pre­si­den­te deci­dió pre­sen­tar­la al Con­se­jo de Esta­do para que este órgano soli­ci­te la opi­nión de la Sala Cons­ti­tu­cio­nal del Tri­bu­nal Supre­mo de Jus­ti­cia (TSJ) sobre el carác­ter cons­ti­tu­cio­nal de la Ley antibloqueo.

Res­pe­ta­mos a todos los par­ti­dos de izquier­da, pero no esta­mos dis­pues­tos a ser chan­ta­jea­dos por un dis­cur­so dema­gó­gi­co con fines elec­to­ra­les, sin pro­pues­tas y alter­na­ti­vas con­cre­tas. Nin­gún revo­lu­cio­na­rio o revo­lu­cio­na­ria pue­de creer que hay una sus­pen­sión de la Cons­ti­tu­ción o que el pre­si­den­te Madu­ro está hacien­do un auto­gol­pe, que está borran­do el lega­do de Chá­vez y que de repen­te se ha con­ver­ti­do en dictador.

Este es el dis­cur­so de la Dere­cha, y es tris­te ver que es emplea­do por com­pa­ñe­ros de mane­ra ins­tru­men­tal, con fines elec­to­ra­les. No rehui­mos el deba­te, sin­ce­ro y abier­to, pero no pode­mos acep­tar que se les diga a los cama­ra­das en el exte­rior que Madu­ro de la noche a la maña­na se ha con­ver­ti­do en un reac­cio­na­rio neo­li­be­ral que pri­va­ti­za el país, o en un social­de­mó­cra­ta complaciente.

Segui­mos espe­ran­do de todos los cama­ra­das que hagan pro­pues­tas con­cre­tas para sacar al país de esta dra­má­ti­ca situa­ción, mas allá de la retó­ri­ca anti impe­ria­lis­ta. ¿De dón­de saca­mos los recur­sos para for­ta­le­cer el sis­te­ma de salud gra­tui­to, para cons­truir vivien­das socia­les, para seguir finan­cian­do edu­ca­ción públi­ca gra­tui­ta y de cali­dad? Por el con­tra­rio, esta­mos pro­po­nien­do un giro tác­ti­co, siem­pre den­tro de la Cons­ti­tu­ción y del Plan de la Patria, que nos per­mi­ta sal­var el mode­lo, pro­te­ger al pue­blo y dar­le sos­te­ni­bi­li­dad eco­nó­mi­ca al pro­yec­to revolucionario.

Debe­mos supe­rar la sim­ple acti­tud de resis­ten­cia y pasar a una con­tra ofen­si­va pro­duc­ti­va revo­lu­cio­na­ria. Para noso­tros las san­cio­nes no depen­den de Trump o de un resul­ta­do elec­to­ral en EEUU. Sea cual sea el resul­ta­do de la elec­ción pre­si­den­cial en los Esta­dos Uni­dos el 3 de noviem­bre, nos pre­pa­ra­mos para enfren­tar y derro­tar el bloqueo.

Al pre­sen­tar el pro­yec­to de Ley anti­blo­queo, el pre­si­den­te Madu­ro, al tiem­po que reite­ró su volun­tad de dia­lo­gar tam­bién con Esta­dos Uni­dos si cesan las san­cio­nes y se res­pe­ta nues­tra sobe­ra­nía, ha deja­do cla­ro: nada se pue­de espe­rar del impe­ria­lis­mo, debe­mos seguir luchan­do y defen­dién­do­nos, inclu­so en los terre­nos que no hemos ele­gi­do. Un ejem­plo es la bata­lla legal por la recu­pe­ra­ción de nues­tro oro y nues­tros acti­vos en el exte­rior, como lo esta­mos hacien­do en los tri­bu­na­les ingle­ses en estos momen­tos. Un tri­bu­nal de ape­la­cio­nes dic­ta­mi­nó que nues­tro oro no pue­de ser entre­ga­do al «auto­pro­cla­ma­do» Juan Guai­dó y que el gobierno bri­tá­ni­co debe acla­rar su pos­tu­ra. Esto per­mi­te, una vez más, resal­tar el lado gro­tes­co de estos ver­da­de­ros inten­tos de robo y pira­te­ría inter­na­cio­nal, pues es evi­den­te que para cual­quier tipo de ope­ra­ción, ya sea de carác­ter comer­cial o diplo­má­ti­co, hay que acu­dir al gobierno del país, enca­be­za­do por el pre­si­den­te Madu­ro y no por cons­truc­cio­nes arti­fi­cia­les 2.0. Nues­tras bata­llas con­ti­núan para recu­pe­rar la empre­sa Cit­go, o para defen­der los dere­chos huma­nos en los tri­bu­na­les inter­na­cio­na­les, denun­cian­do las san­cio­nes como crí­me­nes de lesa huma­ni­dad. Es una lucha que no solo con­cier­ne a Vene­zue­la, sino a la recu­pe­ra­ción de la lega­li­dad y de la jus­ti­cia internacional.

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