Nación Mapu­che. Kajf­vra­yen, newen zomo (Flor Azul, fuer­za de mujer)

  • Por Adria­na Latashen/​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 22 de octu­bre de 2020

AGENCIA PACO URONDO con­ver­só con Kaj­vra­yen, inte­gran­te de la Orga­ni­za­ción Lof Newen Mapu de Neu­quén, sobre la filo­so­fía mapu­ce, la dife­ren­cia entre tie­rra, terri­to­rio y comu­ni­dad y el apor­te de los pue­blos ori­gi­na­rios a toda la sociedad.

El 5 de sep­tiem­bre se con­me­mo­ró el Día Inter­na­cio­nal de la Mujer Ori­gi­na­ria, en ese mar­co AGENCIA PACO URONDO entre­vis­tó a Kajf­va­yen (Flor Azul Tigre Azul), inte­gran­te de la Orga­ni­za­ción Lof Newen Mapu de Neuquén.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Qué sig­ni­fi­ca tu nombre?

Kajf­vra­yen: Mari mari, Kajf­vra­yen Kajfv­na­wel ñi piñei: (Hola, me lla­mo Flor Azul Tigre Azul) Flor Azul, el nom­bre que me pusie­ron des­de la orga­ni­za­ción Lof Newen Mapu, don­de rei­vin­di­qué mi iden­ti­dad. Y Kajfv­na­wel, Tigre Azul, es el nom­bre de ori­gen por línea materna.

APU: ¿Por qué la iden­ti­dad por par­te de madre? ¿Dón­de naciste?

K: María Peder­ne­ra en wig­ka­dugvn (idio­ma extran­je­ro, idio­ma ajeno, por ejem­plo, el cas­te­llano) el ape­lli­do paterno por par­te de mi padre no mapu­ce, quien se apa­re­jó con Ñuke (mamá) que sí lo es. No nie­go nin­gún ori­gen, pue­do decir que por­to dos iden­ti­da­des. He ele­gi­do, entre las dos, la filo­so­fía de vida mapuce.

APU: ¿Qué es filo­so­fía de vida? Esa que decís que lle­gas­te por línea mater­na y por elección.

K: Mi padre vie­ne de ori­gen vas­co. Su abue­lo vino des­de Espa­ña y su padre vino a Ned­ken (Neu­quén) des­de Bue­nos Aires. Por ser mili­tan­te comu­nis­ta siem­pre tuvo que correr­se des­de un lugar a otro en la épo­ca de la Pata­go­nia rebel­de con más razón y ter­mi­nó aquí en el sur. Mi papá fue cria­do en dis­tin­tos luga­res y se asen­tó en Cen­te­na­rio (Ciu­dad situa­da en la pro­vin­cia de Neu­quén, a 15km. de la capi­tal pro­vin­cial) pri­me­ro y lue­go en la capi­tal. Ahí se cono­cie­ron mamá y papá. Filo­so­fía enten­de­mos como un con­cep­to de cos­mo­vi­sión, como vemos y con­ce­bi­mos la vida. Como un todo don­de está lo tan­gi­ble y lo intan­gi­ble. Cada ele­men­to tie­ne vida y cono­ci­mien­to. Filo­so­fía de vida hace que nos rela­cio­ne­mos con esas fuer­zas de otras for­mas dife­ren­tes. No es lo mis­mo que vea­mos una pie­dra como viva y la otra socie­dad vea la tie­rra y la pie­dra como algo iner­te. Para noso­tros tie­nen vida todos los ele­men­tos natu­ra­les, todos sin excep­ción. Eso nos obli­ga a res­pon­sa­bi­li­da­des para cui­dar la natu­ra­le­za, res­pon­sa­bi­li­da­des que son nues­tra mane­ra de vivir. Y a par­tir de parar­me como mapu­ce he deci­di­do con­ti­nuar y pro­yec­tar­me des­de esa filo­so­fía, nues­tra pro­pia for­ma de vida.

APU: ¿Tus her­ma­nos, si tenés, siguen la mis­ma filosofía?

K: Ten­go cin­co her­ma­nos, uno por par­te de mi mamá y cua­tro por mi papá. Somos cua­tro muje­res y dos varo­nes. El mayor, varón, por par­te de mamá, de su pri­me­ra pare­ja de acá de Ñor­kig­ko (agua de Ñor­kin, vege­tal que se usa para ins­tru­men­to musi­cal o que tam­bién lla­ma­mos ‘apio’ que se ubi­ca en el sudoes­te de la pro­vin­cia de Río Negro) en Alu­mi­né (Olla bri­llan­te. Zona ubi­ca­da en la pro­vin­cia de Neu­quén, lími­te con Río Negro.)

Lo crió aquí y recién de gran­de lo pudo vol­ver a ver allá en Ned­ken. La vida de mamá resul­tó muy vul­ne­ra­ble. Se tuvo que ir y entró como emplea­da domés­ti­ca a una fami­lia de gen­dar­mes. Los gen­dar­mes pare­cen las fami­lias bien para­das eco­nó­mi­ca­men­te. Y Ñuke tra­ba­jó como emplea­da domés­ti­ca cama aden­tro y se fue a dis­tin­tos luga­res, Bue­nos Aires, Cór­do­ba, has­ta que ter­mi­nó en Ned­ken. Solo una her­ma­na mía rei­vin­di­ca su iden­ti­dad mapu­ce aho­ra. Y jamás hemos deja­do la iden­ti­dad de mi padre. A pesar de la con­fu­sión por saber que somos de dos iden­ti­da­des, no recha­za­mos el amor y el cari­ño de papá. Nos cria­mos de for­ma inter­cul­tu­ral. Mi Ñuke des­de su colo­ni­za­ción y lógi­ca nos trans­mi­tió su iden­ti­dad. Y mi papá, por otro lado, hizo lo mis­mo. Nos trans­fi­rie­ron las dos cul­tu­ras y ambas respetamos.

APU: ¿Qué prác­ti­ca, mate­rial­men­te, qué cosas hacen espe­cia­les de mapu­ce hacia aden­tro de la fami­lia y hacia aden­tro de la orga­ni­za­ción? ¿Cómo ese modo de vida los identifica?

K: Sí. Yo per­te­nez­co al cen­tro de edu­ca­ción Norg­vlam­tuwvn. Sig­ni­fi­ca que noso­tros orde­na­mos nues­tra pro­pia edu­ca­ción. Y siem­pre tomé al Lof Newen Mapu, que me sumó como una más, como mi segun­da fami­lia. A tal pun­to que a veces vivía más en la Ruka que en mi pro­pia casa. Pasa­mos jun­tos el pro­ce­so de haber incor­po­ra­do al reco­no­ci­mien­to de la legis­la­ción wig­ka (extran­je­ro). La juri­di­ci­dad mapu­ce ha que­da­do incor­po­ra­da a la juri­ci­dad de los argen­ti­nos en la Cons­ti­tu­ción de 1994, don­de se reco­no­ce a los Pue­blos Ori­gi­na­rios como pre­exis­ten­tes. (Esto nom­bra la entre­vis­ta­da como “el reco­no­ci­mien­to”, un obje­ti­vo por el que lucha­ron dos siglos. El pro­ce­so hacia aden­tro de la socie­dad mapu­ce se acen­tuó lue­go de obte­ni­do ese logro, lla­ma­do por ellos “el auto reco­no­ci­mien­to” como mapu­ce.) Yo per­te­ne­cí y tra­ba­jé ahí, la recu­pe­ra­ción del cono­ci­mien­to o Mapu­ce Kimvn. A cada lugar que íba­mos a apo­yar y a acom­pa­ñar y a la vez estar al fren­te de algu­na situa­ción con­flic­ti­va de recu­pe­ra­ción terri­to­rial. A la vez con­se­gui­mos nues­tro Meli­fo­lil Kvpan (Regis­tro civil mapu­ce, don­de se ins­cri­ben los naci­dos con esa iden­ti­dad ori­gi­na­ria. La impo­si­ción del nom­bre entre la civi­li­za­ción mapu­ce lle­va un estu­dio pro­fun­do a car­go del Ñem­pin, inves­ti­ga­dor, de la per­so­na­li­dad de cada pici, peque­ña per­so­na. No es un nom­bre al azar. El impe­ra­ti­vo del regis­tro civil argen­tino de ano­tar­lo a los 45 días rom­pe esa espe­cial carac­te­rís­ti­ca de la socie­dad mapu­ce. Por eso el regis­tro civil mapu­ce corri­ge tal ano­ma­lía). Prac­ti­ca­mos el Katan pilun (cere­mo­nia de per­fo­ra­ción de la ore­ja de las niñas al entrar en la puber­tad) y el Aku tuwun (entra­da del niño a la comu­ni­dad.) El mis­mo pro­ce­so que hemos vivi­do como pue­blo lo hemos vivi­do como fami­lia. Mi pare­ja es Wer­ken (men­sa­je­ro. Un comu­ni­ca­dor social hacia aden­tro de la socie­dad mapu­ce, a la que debe tra­du­cir las cos­tum­bres extra­ñas y a la vez hacia afue­ra a la socie­dad extran­je­ra, para que entien­dan mejor a la socie­dad ori­gi­na­ria) de una zona que está en Laf­ken­ce (per­so­na de la zona de lagos, zona de aguas) y yo. Cada cosa que hace­mos tie­ne que ver con nues­tra cul­tu­ra. Tela, alfa­re­ría, tra­ba­jos de made­ra, tra­ba­jos dis­tin­tos. Cada una de mis hijas tie­ne que saber­lo por­que es par­te de nues­tro pro­ce­so. A los doce años nues­tros hijos ya tie­nen roles, res­pon­sa­bi­li­da­des dife­ren­tes. Deben saber orde­nar­se, hacer nues­tras comi­das, cui­dar al otro, cui­dar su casa, prác­ti­cas coti­dia­nas. El cono­ci­mien­to se hace en la coti­dia­nei­dad, no des­de la teo­ría. Las prác­ti­cas como hablar en mapu­zugvn y todas. Cuan­do se recu­pe­ró el Wiñoy Xipantv (comien­zo anual del ciclo de la vida) recu­pe­ra­mos esas cere­mo­nias. Cada vez que vamos a un lugar a recla­mar, pedi­mos per­mi­so a la comu­ni­dad para jun­tar Lawen (vege­ta­les medi­ci­na­les) y las Ñañas (muje­res mayo­res por­ta­do­ras de los sabe­res pro­pios) nos ense­ña­ban como jun­tar­lo y como pedir per­mi­so para que el Lawen tuvie­ra la mis­ma fuer­za al lle­var­lo a otro lugar y res­pe­tar ese espa­cio. No es una for­ma de decir sino una for­ma de vivir. En las mar­chas nos ves­ti­mos como mapu­ce. Si no usa­mos la ves­ti­men­ta los jóve­nes no lo harían. Toda­vía no nos ves­ti­mos siem­pre con el Kvpan (ves­ti­do cru­za­do tra­di­cio­nal envol­ven­te, dise­ña­do en una úni­ca pie­za) usa­mos pan­ta­lón. Se ejer­cen o no se ejer­ce. El cons­truir se difi­cul­ta por­que en el lugar don­de vivi­mos no se usa. El Ruka­tun (entre todos cons­trui­mos la casa de cada nue­va fami­lia) tam­bién es prác­ti­ca, cono­ci­mien­to que se trans­mi­te. Siem­pre es ale­gre, la for­ma es de trans­mi­sión, nun­ca des­de la impo­si­ción ni de gene­rar vio­len­cia, siem­pre des­de el amor.

En el desa­rro­llo de la per­so­na como mapu­ce hay una edad, des­de los 10 a 12 años el cuer­po da un cam­bio en cada per­so­na. Ellos ya empie­zan a hacer su aná­li­sis. Ya saben qué es bueno y qué es malo para sí mis­mos, para su fami­lia y como para su pue­blo. Noso­tros vivi­mos así, de esa mane­ra la vida. Y así se trans­mi­te a las gene­ra­cio­nes jóve­nes. Hay un enten­di­mien­to des­de lo colec­ti­vo. Siem­pre bus­car la edu­ca­ción y el for­ta­le­ci­mien­to y nues­tros dere­chos como fami­lia, como comu­ni­dad y como pueblo

APU: A veces decís tie­rra y a veces terri­to­rio y a veces comu­ni­dad. Con­ta­nos cómo dife­ren­cian uste­des tie­rra, terri­to­rio y comunidad.

K: Si tuvié­ra­mos que defi­nir tie­rra… un con­cep­to muy amplio. Mapu es tie­rra. No el con­cep­to occi­den­tal, no Xuken Mapu (no el pol­vo que vue­la, no, que se toma en la mano y se dilu­ye, no) como dicen los mayo­res, la que la aga­rra­mos en las manos y el vien­to se la lle­va. Habla­mos de Wenu mapu (tie­rra de arri­ba, pla­ne­tas, astros, etc.), Piji mapu (super­fi­cie terres­tre, cor­te­za, mon­ta­ñas, valles, vege­ta­ción, agua, etc.), Min­ce mapu (lo que está deba­jo de la super­fi­cie terres­tre, yaci­mien­tos, mine­ría, petró­leo, etc.)

En cam­bio, terri­to­rio es pala­bra des­de el con­cep­to occi­den­tal. Para noso­tros Mapu es todo. Enton­ces, cuan­do habla­mos de tie­rra como el esta­do lo entien­de, ese pol­vo que vue­la, idea chi­qui­ta y pri­va­da, que se com­pra y se ven­de y se par­ce­la. Dañan y mal­tra­tan la tie­rra, explo­tan el extrac­ti­vis­mo, como des­de las fores­ta­les. Vis­tos des­de la otra socie­dad y juris­pru­den­cia, hablan de terri­to­rio para ver lo tan­gi­ble y lo intan­gi­ble. Noso­tros tuvi­mos que usar la pala­bra terri­to­rio para hacer­la enten­der a ese otro mun­do como tota­li­dad, para hacer­nos enten­der sobre cómo la per­ci­bi­mos y la vivi­mos. Lo comu­ni­ta­rio tie­ne mucho que ver con cómo está orde­na­da la Mapu. Nada está solo, nada. El arri­ba tie­ne el aba­jo, el aba­jo tie­ne el arri­ba, todo tie­ne su refle­jo, luna y sol, fue­go y agua. Cada ele­men­to nos da vida y se entien­de como un todo con el otro refle­jo. No pode­mos con­ce­bir nada indi­vi­dual­men­te, solos. Tene­mos nues­tras par­ti­cu­la­ri­da­des cada per­so­na y somos algo o alguien delan­te de otro, esa otra par­te es mi con­tra­par­te, com­ple­men­ta­ria mía. Si bien hoy se rei­vin­di­ca el dere­cho de la mujer indí­ge­na por­que es nece­sa­rio por estar inser­tos en la otra socie­dad, aun­que jamás deja­mos de pen­sar en esta dua­li­dad que exis­te aun­que parez­ca ilu­so­ria, utó­pi­ca e ines­pe­ra­da. La vivi­mos como el prin­ci­pio de vida. Exis­te. Las per­so­nas nos tene­mos que orde­nar en ese sen­ti­do. Indi­vi­dua­li­zan, salen: dere­chos del niño, de la mujer, del adul­to mayor. Sin embar­go, para noso­tros todo dere­cho es colec­ti­vo. Depen­de de noso­tros vol­ver a orde­nar­nos, por­que nos des­or­de­na­ron. Y tam­bién pre­ci­sa­mos los dere­chos impues­tos como muje­res indí­ge­nas, por­que tra­ba­ja­mos en el otro mun­do y debe­mos ser res­pe­ta­das. Enten­de­mos nues­tra comu­ni­dad como un todo y nun­ca esta­mos solas. Nun­ca. Aun­que nos crea­mos capa­ces de afron­tar el mun­do. Nos mue­ve el amor a otra per­so­na. Cada per­so­na debe desa­rro­llar­se de la mejor mane­ra, como lo hicie­ron nues­tros ante­pa­sa­dos. Por eso los con­cep­tos de terri­to­rio, tie­rra y comu­ni­dad siem­pre van a estar pre­sen­tes. Aun­que ya crean algu­nos que tie­rra sea pro­pie­dad pri­va­da sola­men­te y no la per­ci­ben como par­te de su vida, de sus cuer­pos. Y así como está esa tie­rra arra­sa­da mal­tra­ta­da, así está esa per­so­na que no se ve como par­te de la tie­rra. Quien mal­tra­ta su terri­to­rio tam­bién se mal­tra­ta a sí mis­mo. Muchas comu­ni­da­des han sido muy colo­ni­za­das a tra­vés de escue­las y de igle­sias. Nos sepa­ran de nues­tro entorno y nos hacen indi­vi­dua­les. Deci­mos Iñciu (noso­tros)

No deci­mos Iñce (yo), Ilmwvn (como doy reci­bo, inter­cam­bio equi­ta­ti­vo mutuo y per­ma­nen­te) Lax­muvn (reci­pro­ci­dad). Con­cep­tos que no se olvi­dan y noso­tros recu­pe­ra­mos y revi­ta­li­za­mos, vol­ve­mos a uti­li­zar­los por­que no están per­di­dos, están pre­sen­tes en cada uno de los elementos.

APU: Nom­bras­te como un momen­to impor­tan­te el de recu­pe­ra­ción de Wiñoy Xipantv ¿qué sig­ni­fi­có recuperarlo?

K: Wiñoy Xipantv, la recu­pe­ra­ción de esa acti­vi­dad cere­mo­nial fue fun­da­men­tal, un antes y un des­pués de nues­tras vidas. Recu­pe­rar lo que el pue­blo mapu­ce pare­cía que había per­di­do. Cele­bra­mos un acon­te­ci­mien­to del fenó­meno natu­ral, cuan­do sur­ge el sols­ti­cio en el hemis­fe­rio sur. En el Wiñoy Xipantv pudi­mos des­per­tar de for­ma colec­ti­va ese cono­ci­mien­to que esta­ba dor­mi­do. Lo hici­mos de la mano de la Con­fe­de­ra­ción Mapu­ce. Cada uno fue recor­dan­do como lo hacían los mayo­res y por qué lo hacían. No se sabía por qué se hacía. Y cada auto­ri­dad fue apor­tan­do su cono­ci­mien­to a la cons­truc­ción de esa cere­mo­nia. Fue un momen­to his­tó­ri­co en esta par­te terri­to­rial. Fue recu­pe­ra­ción de cono­ci­mien­to en terri­to­rio recu­pe­ra­do que ha sido usur­pa­do. En Cam­pa­men­to Uno nos pasa­ba el con­se­jo de edu­ca­ción de la pro­vin­cia para fes­te­jar con la otra socie­dad. En nues­tra cere­mo­nia par­ti­ci­pa­mos Pu Log­ko (líde­res polí­ti­cos comu­ni­ta­rios), Pu Pijan Kuse (líde­res filo­só­fi­cas) quie­nes empe­za­ron a refor­zar su memo­ria cada vez con más vigor. Vol­vi­mos a recu­pe­rar un orden natu­ral de la vida que esta­ba ya esta­ble­ci­do y que nos qui­ta­ron con la colonización.

APU: Y ¿qué sig­ni­fi­ca en sí mis­mo, antes de la colo­ni­za­ción y de la descolonización?

K: Wiñoy Xipantv: wiñoy es la vuel­ta, vol­ver. Xipan es la sali­da. Antv: sol. Habla de una nue­va vuel­ta de la sali­da del sol. Tam­bién We xipantv sue­le decir­se, nue­va sali­da del sol. Sig­ni­fi­ca cam­bio de ciclo. Vemos el tiem­po como un ciclo no lineal. La natu­ra­le­za orien­ta el tiem­po. Antv lle­va su pun­to máxi­mo en el hemis­fe­rio sur para lue­go regre­sar al hemis­fe­rio nor­te don­de su pun­to máxi­mo es el 21 de junio en el calen­da­rio gre­go­riano o calen­da­rio wig­ka. Cum­ple un ciclo solar para noso­tros. Ese fenó­meno que se le dice fenó­meno natu­ral es cono­ci­do como sols­ti­cio de invierno. Se pro­du­ce la noche más lar­ga. Comien­zan a aumen­tar los días a un paso de gallo. Nues­tros astros, Pañi, aglo­me­ra­cio­nes de estre­llas que anun­cian la lle­ga­da de un nue­vo ciclo. Wiñoy Xipantv ini­cia el momen­to pre­ci­so en que Mapu des­can­sa, comien­za a reno­var de nue­vo las fuer­zas. Cada eta­pa de la vida de la per­so­na y de la natu­ra­le­za tie­ne un ciclo y ese ciclo se vuel­ve a repe­tir una y otra vez. No ter­mi­na para noso­tros. Por eso nues­tro tiem­po es cícli­co, todo vuel­ve a comen­zar. Lle­ga el oto­ño comien­zan a caer las hojas, des­can­sa la tie­rra, dicen los mayo­res. En el invierno está todo dor­mi­do, todo des­can­sa­do, se for­ta­le­ce cada ele­men­to, repo­sa para apa­re­cer con su máxi­ma fuer­za en pri­ma­ve­ra, don­de gene­ra y mues­tra su diver­si­dad de vida y la abun­dan­cia de comi­da. Se empie­za a ver las pri­me­ras flo­res, las pri­me­ras plan­tas. Des­pués en el verano se mani­fies­ta en fru­tos, flo­res, nos dan para noso­tros el momen­to de la cose­cha del tra­ba­jo por eso res­pon­de­mos a ese rit­mo de vida ante la natu­ra­le­za, a esa vuel­ta del sol. Cuan­do en el invierno está todo apa­ga­do, noso­tros tam­bién des­can­sa­mos en el mis­mo rit­mo. Y cuan­do todo empie­za a rever­de­cer en esplen­dor, a ani­ma­les y per­so­nas nos pasa lo mis­mo por­que somos un ele­men­to más entre todos. No pode­mos estar fue­ra de esa for­ma de enten­der­lo. La vuel­ta del sol nos indi­ca que hemos cum­pli­do un ciclo de vida. Y en cada nue­vo ciclo se pide en esa cere­mo­nia para que el nue­vo ciclo sea mejor, pedi­mos una mejor rela­ción con las otras per­so­nas, con otros terri­to­rios, para una mejor cose­cha, para lo mejor se pide. No sola­men­te se pide, tam­bién se agra­de­ce por haber pasa­do un ciclo ante­rior mejor, aun­que no haya sido bueno agra­de­ce­mos por­que lo hemos pasa­do y esta­mos aún aquí. Y se com­par­te. Se com­par­te todo con quie­nes este­mos y con quie­nes estén lejos y con el entorno. Pre­pa­ra­mos la Mapu y a ella lle­va­mos para com­par­tir­le. Se hacen bebi­das espe­cia­les, comi­das espe­cia­les, solo y úni­ca­men­te con cosas que nos da la tie­rra. En zona Pewen­ce (comu­ni­da­des que viven don­de hay Pewen, árbol autóc­tono) hace­mos gvjvw (fru­to-semi­lla del pewen, lla­ma­do en idio­ma ajeno ‘piñón’), muday de gvjvw (bebi­da fer­men­ta­da de ese mis­mo fru­to), rvgal kof­ke (una espe­cie de pan hecho con la semi­lla del árbol de pewen moli­da has­ta con­ver­tir­la en hari­na) de gvjvw, ali­men­tos que pro­ven­gan de la tie­rra. En esa cere­mo­nia se com­par­te iyael (comi­da), gvlam (nos acon­se­ja­mos), nvxam (nos con­ta­mos nues­tra his­to­ria ver­da­de­ra), kvmun (nos trans­mi­ti­mos nues­tros sabe­res, cono­ci­mien­tos), raki­zuam (comu­ni­ca­mos nues­tro pen­sa­mien­tos cir­cu­lar). Todo es fes­te­jo y ale­gría. A la noche espe­ra­mos esa nue­va cons­te­la­ción de estre­llas que nos indi­ca el nue­vo ciclo. Tene­mos que ver­la y por eso pasa­mos la noche jun­tos, has­ta ver­la. Hay que lle­var todo nue­vo por­que todo comien­za. Se pre­sen­ta en el Rewe (espa­cio cir­cu­lar de con­cen­tra­ción, mal tra­du­ci­do en gene­ral como ‘altar’) todo lo nue­vo, ves­ti­men­ta nue­va, pla­te­ría nue­va, cacha­rros nue­vos, pie­zas de cerá­mi­ca nue­vas, todo y cada cosa que va a ser nue­vo. En nue­vo ciclo todo se renue­va. Tam­bién se agra­de­ce todo eso que sea bueno, que esté bien, que sea mejor. Se hace Peri­mon­tun (pro­yec­ción para pla­near nues­tros pasos siguien­tes (mal lla­ma­do ‘adi­vi­na­ción’ que res­pon­de a estu­dios espe­cí­fi­cos) para saber si nos va a ir bien. Uti­li­za­mos jue­gos o poñi (papa) o con tin­ta. El dise­ño que sur­ja lee­mos si vamos a tener algo posi­ti­vo o algo nega­ti­vo. Si es nega­ti­vo, bus­ca­mos que no sea tan sufri­do. Si es posi­ti­vo, bus­ca­mos poder compartirlo.

APU: ¿Que­rés agre­gar algo que no te haya preguntado?

K: Quie­ro recal­car que nues­tra for­ma de vida, nues­tra cos­mo­vi­sión, nues­tra filo­so­fía vie­ne a sumar a la socie­dad de otras cos­tum­bres. Noso­tros no res­ta­mos sino que agre­ga­mos, enri­que­ce­mos a los demás, lo entre­ga­mos. El esta­do debie­ra reco­no­cer­se plu­ri­na­cio­nal por­que la edu­ca­ción for­ma ciu­da­da­nos y esos ciu­da­da­nos van a dar­se cuen­ta de que con­vi­ven con otro pue­blo dis­tin­to del de ellos. Es impor­tan­te y urgen­te para no gene­rar ni dis­cor­dias, ni vio­len­cias hay que comu­ni­car­lo, decir­lo, no sola­men­te por noso­tros sino por todos. Pro­mo­ve­mos una socie­dad en el buen vivir, no sola­men­te para noso­tros sino para todos. Para lograr­lo, se tie­ne que apli­car el rele­va­mien­to terri­to­rial, regis­trar­lo en las car­pe­tas y que sea con el con­sen­ti­mien­to de cada comu­ni­dad. Cada comu­ni­dad tie­ne que tener su terri­to­rio comu­ni­ta­rio con títu­lo, para tener una segu­ri­dad. Por­que acá cual­quie­ra vie­ne pri­va­do y com­pra nues­tro terri­to­rio y noso­tros tene­mos nues­tra huer­ta y la pode­mos per­der. Hoy en el día de la mujer indí­ge­na a noso­tras las muje­res nos atra­vie­sa el dere­cho colec­ti­vo y ese dere­cho colec­ti­vo se vio­len­ta. Y se nos vio­len­ta ade­más por­que no pode­mos comu­ni­car en escue­las nues­tras for­mas de vida, con orgu­llo por ser par­te de un pue­blo. Nos ven como for­mas de vida aje­nas y nos incul­can for­mas de vida aje­nas. Poder desa­rro­llar­nos como pue­blo, con nues­tra eco­no­mía para desa­rro­llar­nos, nues­tros dere­chos fun­da­men­ta­les deben estar pre­sen­tes en cada ámbi­to. Solo si ejer­ce­mos nues­tra for­ma de auto­no­mía pro­pia de comu­ni­da­des y en las zonas no mapu­ce que pue­dan cono­cer que exis­te una for­ma de vida dife­ren­te y que pue­de gene­rar un apor­te a la socie­dad. Cree­mos y esta­mos con­ven­ci­dos que somos par­te de la solu­ción a un con­flic­to de vida que daña el cli­ma, la dis­cri­mi­na­ción, para poder orde­nar todo eso que hoy está des­or­de­na­do. Los pue­blos ori­gi­na­rios veni­mos a dar un apor­te de cono­ci­mien­to. Esta­mos inclui­dos en la socie­dad en su con­jun­to. Me des­pi­do en mi idio­ma y que estas pala­bras cir­cu­len y lle­guen a los oídos. Para que se pro­yec­te para que exis­ta un esta­do don­de coexis­ta­mos dis­tin­tos pue­blos. Fey ken muteypeu­ka­jeaj (Estas son mis pala­bras. Has­ta pronto).

FUENTE: Agen­cia Paco Urondo

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