Pen­sa­mien­to crí­ti­co. 19 tesis para com­pren­der la direc­ción del capitalismo

Mar­ce­lo D. Cor­ne­jo Vil­ches /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano /​21 de abril de 2020

Tra­ba­jo dedi­ca­do a los más de 2.500 prisioner@s polític@s apresad@s por el Esta­do en las cár­ce­les chi­le­nas tras el alza­mien­to pro­le­ta­rio del 19 de octu­bre. Men­ción espe­cial para el coman­dan­te Rami­ro (Mau­ri­cio Her­nán­dez Noram­bue­na), com­ba­tien­te anti­fas­cis­ta y anti pinochetista. 

En medio de la pol­va­re­da político-ideológica
pre­ci­pi­ta­da tras el alza­mien­to pro­le­ta­rio chi­leno que per­sis­te des­de octubre
pasa­do y de la estra­te­gia de las cla­ses domi­nan­tes recu­pe­rán­do­se del shock en
que caye­ron, auna­do a la actual pan­de­mia de COVID-19, han eclo­sio­na­do una inmensidad
con­fu­sa de inter­pre­ta­cio­nes que osci­lan des­de la excep­cio­na­li­dad del caso chileno,
pasan­do por la rela­ti­vi­za­ción de la cen­tra­li­dad his­tó­ri­ca de la lucha de clases,
alcan­zan­do a la carac­te­ri­za­ción del capi­ta­lis­mo local y mun­dial en cla­ve apocalíptica
y una geo­po­lí­ti­ca de bue­nos y malos, resul­tan­do de todo ello un capi­ta­lis­mo zombi,
mar­ca­do por la sobre acu­mu­la­ción y espe­cu­la­ción finan­cie­ra, un capi­ta­lis­mo carente
de leyes y sumi­do en el más abso­lu­to caos. 

A este res­pec­to, considero
rele­van­te pre­ci­sar die­ci­nue­ve tesis a modo de plan­tea­mien­to que se ver­te­bra en
un plan de com­pren­sión glo­bal de la direc­ción local y uni­ver­sal del capitalismo
chi­leno y mun­dial. Ya en la ter­ce­ra edi­ción de mi libro “Acu­mu­la­ción de capital
en Chi­le. Cri­sis y Desa­rro­llo, últi­mos 40 años”[1] he desa­rro­lla­do una inves­ti­ga­ción para dar
cuen­ta de algu­nas de estas afir­ma­cio­nes. En esta oca­sión he valo­ra­do como oportuno
enun­ciar sin orden corre­la­ti­vo las tesis que a mi jui­cio per­mi­ten expli­car desde
el mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co los acon­te­ci­mien­tos local y pla­ne­ta­rios. El
desa­rro­llo y fun­da­men­to de cada uno, será entre­ga­do par­te a par­te por un
pro­ble­ma de espa­cio en futu­ras publicaciones.

1.- La caí­da en la tasa de la ganan­cia se con­tra­rres­ta con un aumen­to e inten­si­fi­ca­ción de la lucha de cla­ses: La caí­da de la tasa de ganan­cia des­tru­ye capi­ta­les mien­tras la ren­ta se pre­sen­ta como refu­gio al capi­tal por des­truir. Esta es la res­pues­ta que el impe­ria­lis­mo da a la caí­da de pro­duc­ti­vi­dad. Se deri­va de lo ante­rior que, un aumen­to en las des­igual­da­des y la pola­ri­za­ción social no alcan­zan a posi­cio­nar­se como la con­tra­dic­ción prin­ci­pal de la socie­dad, sino más bien una con­tra­dic­ción anta­gó­ni­ca pero secun­da­ria que se pro­du­ce por la com­bi­na­ción de aumen­to en la ren­ta de la tie­rra y caí­da de la productividad.

2.- La ren­ta pro­du­ce una distorsión
en el repar­to de la plus­va­lía y por tan­to una agu­di­za­ción de la lucha de clases
entre las bur­gue­sías y las oli­gar­quías cuyos pro­yec­tos polí­ti­cos se polarizan
en fun­ción de las cri­sis inter imperiales. 

3.- El capi­ta­lis­mo mun­dial se
des­en­vuel­ve sobre la base de un agu­do tras­torno en su diná­mi­ca inter­na: por un
lado, la ley del valor como base de los pro­ce­sos de acu­mu­la­ción de capi­ta­les, la
tasa de ganan­cia y la lucha de cla­ses y, por el otro lado, el aumen­to de la concentración
y cen­tra­li­za­ción de capi­ta­les, el impe­ria­lis­mo y sus con­co­mi­tan­tes pre­cios de
mono­po­lios. La con­tra­dic­ción se expre­sa­rá en gue­rras comer­cia­les, querellas
entre bur­gue­sías por el hur­to de ganan­cias (el recla­mo Trump y sus aran­ce­les en
con­tra de Chi­na), aumen­to de la des­igual­dad social, escle­ro­ti­za­ción de las
estruc­tu­ras socia­les, vola­ti­li­za­ción de los mer­ca­dos finan­cie­ros y de divisas,
ente otras. 

4.- La deu­da públi­ca es una
palan­ca de acu­mu­la­ción usa­da espe­cial­men­te en tiem­pos de cri­sis rein­yec­tan­do plusvalía
en el pro­ce­so de pro­duc­ción social en con­jun­to. El capi­ta­lis­mo ha desplegado
una urgen­te estra­te­gia de mone­ti­za­ción de la deu­da públi­ca. La caí­da de los
tipos de inte­rés y los “sal­va­ta­jes” lo que hacen en reali­dad es mos­trar el carácter
de mer­can­cía de la deu­da públi­ca. En tan­to mer­can­cía, la deu­da públi­ca necesita
una masa de dine­ro que le per­mi­ta valo­ri­zar como capi­tal dicha masa. La deuda
públi­ca es uno de los ejes que con­vier­ten al Esta­do en una mer­can­cía, por lo
tan­to, aumen­tar la deu­da impli­ca aumen­tar la nece­si­dad de valo­ri­za­ción de dicha
mer­can­cía. El Esta­do bur­gués y su masa de deu­da, loca­li­za­do en cada espa­cio de
valor, está deter­mi­na­do por un tipo espe­cí­fi­co de tasa de valor, o por una
nor­ma de estan­da­ri­za­ción de valor pro­pia, que exi­ge cier­to mon­to y velo­ci­dad de
cir­cu­la­ción. En este esce­na­rio, el impe­ria­lis­mo actúa no sólo dis­tor­sio­nan­do la
dis­tri­bu­ción de valor entre los dis­tin­tos espa­cios, sino que, a modo de una
fuer­za cen­trí­fu­ga, en tiem­pos de cri­sis, suc­cio­na ingen­tes masas líqui­das de
dine­ro que le sir­ven tan­to para valo­ri­zar­se así mis­mo como a la enor­me masa de
mer­can­cías pro­du­ci­das que requie­ren rea­li­za­ción. Sin embar­go, este exce­so de moneda
no con­du­ce nece­sa­ria­men­te a un incre­men­to del nivel de pre­cios ni de la tasa de
inte­rés pues la moti­va­ción cen­tral es su con­ver­sión rápi­da en capi­tal en manos
de los más ricos mien­tras se des­tru­ye el capi­tal de los sec­to­res bur­gue­ses ubicados
por deba­jo de la línea de valor impues­ta por la res­pec­ti­va estan­da­ri­za­ción de
cada espa­cio de valor. Si bien es cier­to, la deu­da es una palan­ca de
acu­mu­la­ción de capi­tal, la lógi­ca del impe­ria­lis­mo en un con­tex­to de cri­sis y
con­tra­dic­cio­nes geo­po­lí­ti­cas agu­das, hace nece­sa­rio el aumen­to de liquidez
mone­ta­ria, ten­sio­nan­do los mer­ca­dos de valo­res, que son ate­na­za­dos por fuerzas
vec­to­ria­les con sen­ti­dos opues­tos: de un lado, se hace nece­sa­rio el crecimiento
de la deu­da para esti­mu­lar la acu­mu­la­ción y, de otro lado, se des­va­lo­ri­za la
deu­da con la mis­ma rapi­dez ins­tan­tá­nea en que se con­vier­te en efec­ti­vo líquido
para enfren­tar los reque­ri­mien­tos de la lógi­ca impe­rial. De paso, aunque
aumen­ta la liqui­dez para reva­lo­ri­zar el capi­tal, se res­trin­ge el con­su­mo de la
socie­dad como esque­ma de polí­ti­ca mone­ta­ria que bus­ca evi­tar el colap­so y
des­ca­la­bro del sistema. 

5.- El aumen­to de la masa total de asa­la­ria­dos expli­ca un aumen­to en la masa de la ganan­cia pese a la caí­da en la tasa de ganan­cia. Sin embar­go, esta con­tra­dic­ción entre gran masa de ganan­cia con­tra baja tasa de ganan­cia ha impli­ca­do una estan­ca­ción y per­sis­ten­te caí­da de la pro­duc­ti­vi­dad. De aquí enton­ces que, pese a la enor­me masa de asa­la­ria­dos que actual­men­te están sien­do expul­sa­dos del mer­ca­do labo­ral pla­ne­ta­rio (se cal­cu­lan alre­de­dor de dos mil millo­nes de tra­ba­ja­do­res pre­ca­ri­za­dos han que­da­do cesan­tes) la correc­ción entre tasa y masa de ganan­cia no sig­ni­fi­ca­rá un sal­to en la pro­duc­ti­vi­dad, pues la mayo­ría de los tra­ba­ja­do­res des­pe­di­dos per­te­ne­cen a los sec­to­res comer­cio, ser­vi­cio, trans­por­te e indus­trias de con­su­mo prescindibles. 

6.- Las mone­das, repre­sen­tan a mer­ca­dos con leyes de valo­res disí­mi­les. Los Esta­dos actúan como mone­das con uni­for­mes que, en tan­to repre­sen­tan­tes de las bur­gue­sías y sus capi­ta­les, luchan en el mer­ca­do mun­dial por obte­ner una por­ción mayor a lo que la tasa de ganan­cia mun­dial esta­ble­ce como lími­te obje­ti­vo. Sin embar­go, pron­to esta situa­ción crea­rá ten­sio­nes inaguan­ta­bles en los dis­tin­tos espa­cios eco­nó­mi­cos con dis­tin­ta ley y tasa de valor, las bur­gue­sías some­ti­das al cas­ti­go de una más baja tasa de valor se resen­ti­rán con el dólar, ape­lan­do a su sus­ti­tu­ción como expre­sión de valor de cam­bio uni­ver­sal. Esta ten­den­cia ya en cur­so, sólo se ace­le­ra­rá con la cri­sis actual. 

7.- La lucha por obte­ner cuo­tas de
plus­va­lía mayo­res a la esta­ble­ci­da por la tasa mun­dial de ganan­cia ali­men­ta la
ola espe­cu­la­ti­va de capi­tal finan­cie­ro y capi­tal fic­ti­cio. Empe­ro, la necesidad
de aumen­to de la velo­ci­dad de rota­ción y cir­cu­la­ción de mer­can­cías y capitales
en tiem­pos de cri­sis ha per­mi­ti­do licuar en las bol­sas del mun­do enor­mes masas
de capi­tal fic­ti­cio, con­vir­tién­do­lo en capi­tal cir­cu­lan­te y efec­ti­vo en los
corre­do­res de la bur­gue­sía. De aquí enton­ces, la apre­su­ra­da con­fis­ca­ción de los
aho­rros pre­vi­sio­na­les de los tra­ba­ja­do­res y su con­ver­sión en cir­cu­lan­te. Efectivamente,
las bol­sas del mun­do ven caer los pre­mios de sus pape­les, sin embar­go, lo que
en reali­dad ocu­rre es que el capi­tal fic­ti­cio se ha con­ver­ti­do en capital
líqui­do. De aquí enton­ces pue­de deri­var­se otra línea de acción del capi­tal, y
es que pese las inyec­cio­nes de enor­mes masas dine­ra­rias y las polí­ti­cas monetaristas
de bají­si­mas tasas de inte­rés con alzas de los tipos de cam­bio con rela­ción al dólar,
lo que en reali­dad per­si­gue es ali­men­tar de flu­jo efec­ti­vo a las burguesías
planetarias. 

8.- En el con­tex­to de la lucha de
cla­ses el capi­tal acu­mu­la reta­guar­dia median­te la ren­ta de la tierra.

9.- En el pro­ce­so de producción
social del sis­te­ma capi­ta­lis­ta en su con­jun­to entran en ten­sión la acumulación
y la cen­tra­li­za­ción de capi­ta­les, es decir, la ley del valor ver­sus los
monopolios.

10.- En el mer­ca­do mun­dial capi­ta­lis­ta des­apa­re­cen los dis­tin­tos blo­ques estan­cos que limi­ta­ban como fron­te­ra a dis­tin­tos sec­to­res eco­nó­mi­cos «ser­vi­cios o ter­cia­rio, extrac­ti­vo o pri­ma­rio, indus­trial o secun­da­rio», en ade­lan­te el pro­ce­so comien­za a fun­cio­nar efec­ti­va­men­te como pro­ce­so social inte­gra­do, por tan­to, no es posi­ble mote­jar de “impro­duc­ti­vos” a los tra­ba­ja­do­res que se desem­pe­ñan como ven­de­do­res de intan­gi­ble y ser­vi­cios en tan­to cuan­to el pro­ce­so social de pro­duc­ción y valo­ri­za­ción se halla tan inte­gra­do que for­ma una tota­li­dad con una nor­ma de tiem­po de tra­ba­jo que tien­de a estandarizarse.

11.- Los acuer­dos comer­cia­les y unio­nes eco­nó­mi­cas entre Esta­dos bus­can repre­sen­tar nive­les de pro­duc­ti­vi­dad dis­tin­tos, aéreas o regio­nes del mun­do con ley del valor disí­mi­les, que gene­ran ten­sio­nes geo­po­lí­ti­cas. Se pro­du­ce una gran con­tra­dic­ción entre una ley del valor uni­ver­sal que empu­ja a leyes del valor loca­les con menor productividad.

12.- Los aspec­tos sub­je­ti­vos del
desa­rro­llo capi­ta­lis­ta adquie­ren su máxi­ma impor­tan­cia: la ideo­lo­gía, el
ciu­da­da­nis­mo, las cri­sis geo­po­lí­ti­cas, la impor­tan­cia del Esta­do, las luchas de
cla­ses, fac­to­res que en con­jun­to entran en coli­sión con los fac­to­res objetivos,
par­ti­cu­lar­men­te con la incor­po­ra­ción de par­ti­cu­la­ri­da­des fun­da­men­ta­les al
mer­ca­do mun­do capi­ta­lis­ta de par­te de Chi­na (en el plano ideo­ló­gi­co), Rusia (y
su iden­ti­dad sovié­ti­ca), India (socie­dad estamentaria).

13.- En pers­pec­ti­va his­tó­ri­ca el sis­te­ma capi­ta­lis­ta tien­de a alcan­zar su nor­ma­li­dad des­de el pun­to de vis­ta mor­tí­fe­ro y san­grien­to pre­vio a la segun­da gue­rra mun­dial. Aquí cabe el coro­na­vi­rus. Si el ascen­so de un impe­rio es san­grien­to, la caí­da trans­for­ma a las socie­da­des com­ple­tas en máqui­nas de vio­len­cia des­qui­cia­da y per­ma­nen­te. Uno ejem­plo de ello es la dise­mi­na­ción y estan­da­ri­za­ción cul­tu­ral de la pro­duc­ción, trá­fi­co y con­su­mo masi­vo de dro­gas duras y alu­ci­nó­ge­nos, así como las “gue­rras” aso­cia­das a la pul­sión impe­ria­lis­ta por la dro­ga­dic­ción como arma de domi­na­ción social. Otro ejem­plo, más con­tem­po­rá­neo, es el uso de las lla­ma­das “pan­de­mias”, gue­rras bio­ló­gi­cas usa­das no sólo para el con­trol masi­vo de la pobla­ción, sino para ata­car direc­ta­men­te a las cla­ses pro­le­ta­rias del pla­ne­ta. Tal es el caso de coro­na­vi­rus, cuya prin­ci­pal víc­ti­ma está en la des­truc­ción de dere­chos y con­quis­tas labo­ra­les de los tra­ba­ja­do­res del mun­do, así como la res­tric­ción de su con­su­mo usa­da como estra­te­gia de valo­ri­za­ción del capi­tal en tiem­pos de cri­sis o el cas­ti­go y con­fis­ca­ción sobre sus fon­dos de pen­sio­nes usa­das para dotas de liqui­dez al capi­ta­lis­mo. En uno u otros casos, la pan­de­mia actual de coro­no­vi­rus, ha legi­ti­ma­do un esta­do pla­ne­ta­rio de excep­ción cons­ti­tu­cio­nal que no sólo ha limi­ta­do las liber­ta­des y dere­chos de los civi­les, sino que ha dota­do de una poten­cia y vigor impla­ca­ble a las estruc­tu­ras de poder esta­ta­les (fuer­zas arma­das, entra­ma­dos judi­cia­les y legis­la­ti­vos) en con­tra de los intere­ses de cla­se de los tra­ba­ja­do­res del mundo. 

14.- Los alza­mien­tos populares,
las revuel­tas, las rebe­lio­nes socia­les acon­te­ci­das bajo los actua­les parámetros
del capi­ta­lis­mo mun­dial nacen como res­pues­ta al fra­ca­so en que han caí­do los
meca­nis­mos de correc­ción sis­té­mi­ca fren­te a la tasa de ganan­cia en decadencia.
Uno de estos meca­nis­mos dice rela­ción con la asom­bro­sa ace­le­ra­ción de la
rota­ción del capi­tal con sus con­se­cuen­tes auto­ma­ti­za­ción casi pas­mo­sa. El
pro­ce­so gene­ral de alie­na­ción y ena­je­na­ción gene­ran socie­da­des sór­di­das que
dra­gan las sub­je­ti­vi­da­des colec­ti­vas. El hechi­zo sólo se rom­pe por medio de violentas
con­vul­sio­nes por par­te de las cla­ses socia­les más pro­le­ta­ri­za­das. Estas
agi­ta­cio­nes vio­len­tas nacen de con­di­cio­nes mate­ria­les extra­or­di­na­ria­men­te agobiantes.
Es en esos bre­ví­si­mos ins­tan­tes en que se inte­rrum­pe bru­tal­men­te el embru­jo y
es la opor­tu­ni­dad para retar­dar la cir­cu­la­ción de un capi­ta­lis­mo al bor­de de la
asfi­xia. La res­pues­ta del sis­te­ma es y será des­co­mu­nal­men­te bru­tal, con un costo
social altí­si­mo. Sin embar­go, es la úni­ca opor­tu­ni­dad del pro­le­ta­ria­do local y global
para, apro­ve­chan­do la inte­rrup­ción, sal­tar al esce­na­rio his­tó­ri­co y rea­li­zar su
come­ti­do. En medio de la sus­pen­sión de la ruti­na del capi­tal, las revueltas
socia­les pue­den aspi­rar a con­ver­tir­se en revoluciones. 

15.- Chi­le no es cen­tro de nada, es
sólo una par­te inte­gran­te de la gran peri­fe­ria glo­bal de la que es par­te todo
Amé­ri­ca Lati­na. Dicho esto, es impo­si­ble lograr un cam­bio revo­lu­cio­na­rio en
Chi­le si no se logra con­fi­gu­rar un pro­yec­to de cam­bio social inter­na­cio­na­lis­ta cuya
estra­te­gia abar­que a las cla­ses explo­ta­das, opri­mi­das y exclui­das de Amé­ri­ca Latina.

16.- El “Esta­do Mer­can­cía”: habién­do­se adi­cio­na­do a la fun­ción del Esta­do la cons­ti­tu­ción de un fon­do de capi­ta­les en base a la con­fis­ca­ción de una par­te del sala­rio de la cla­se pro­le­ta­ria (median­te el sis­te­ma de capi­ta­li­za­ción indi­vi­dual ‑AFP‑, la ins­ti­tu­cio­na­li­dad se con­vier­te en un meca­nis­mo de tras­va­si­je y cir­cu­la­ción de capi­ta­les adi­cio­na­les extraí­dos a la socie­dad tra­ba­ja­do­ra. Pero, ade­más, el Esta­do, en tan­to per­so­ni­fi­ca­ción de los mer­ca­dos de divi­sas, valo­ra­dos en fun­ción del ries­go finan­cie­ro y segu­ri­dad con­trac­tual para los capi­ta­les que rotan con inusi­ta­da velo­ci­dad y, en tan­to cris­ta­li­za­ción de una deter­mi­na­da nor­ma de valor, se con­vier­te en encar­na­ción de la mer­can­cía. Tal como la mer­can­cía en tan­to pro­pie­dad pri­va­da, el Esta­do tie­ne un due­ño, en el caso de Chi­le es la oli­gar­quía y, por su inter­me­dio, el impe­ria­lis­mo estadounidense.

17.- Des­de el 2001, Esta­dos Uni­dos ha impul­sa­do una gue­rra mun­dial impe­ria­lis­ta híbri­da que, inde­pen­dien­te­men­te de los obje­ti­vos y aspi­ra­cio­nes nor­te­ame­ri­ca­nas, ha teni­do los siguien­tes resul­ta­dos rele­van­tes: a) la rede­fi­ni­ción geo­po­lí­ti­ca de áreas de influen­cia impe­rial don­de EE.UU-OTAN toma la ini­cia­ti­va estra­té­gi­ca median­te una ofen­si­va en pro­fun­di­dad pla­ne­ta­ria que ter­mi­na redi­bu­jan­do la geo­gra­fía mun­dial en Afga­nis­tán, Irak, Libia, Egip­to, Ara­bia Sau­di­ta, Yemen, Siria, Vene­zue­la, Corea del Nor­te, Irán. Derro­ta­dos en Siria, dete­ni­dos en Vene­zue­la, Yemen, Irán y Corea del Nor­te, con resul­ta­dos varia­bles en Egip­to y Ara­bia Sau­di­ta, vic­to­rio­sos en Irak, Libia y Afga­nis­tán, la situa­ción ha deri­va­do en la toma de ini­cia­ti­va estra­té­gi­ca por par­te de Rusia y Chi­na en la cons­truc­ción de un mul­ti­la­te­ra­lis­mo pla­ne­ta­rio que obli­ga a EE.UU a repar­tir­se el pas­tel; b) la bata­lla entre EE.UU y Chi­na por la supre­ma­cía en el cam­po de la tec­no­lo­gía de inte­li­gen­cia arti­fi­cial; c) Gran cri­sis eco­nó­mi­ca sub­pri­me, con una lar­ga pau­sa des­de 2008 has­ta el 2019 y recru­de­ci­mien­to de la mis­ma a par­tir del año 2020 hacién­do­la com­pa­ra­ble sólo con la gra­ve cri­sis de 1929; d) Gue­rra Aran­ce­la­ria y comer­cial entre EE.UU y Chi­na; e) resur­gi­mien­to de Rusia como super poten­cia mili­tar, inclu­so con ven­ta­ja sobre Esta­dos Uni­dos en el cam­po de las armas hiper sóni­cas; f) Gran pan­de­mia pla­ne­ta­ria de COVID-19, cuyo orí­ge­nes no escla­re­ci­dos aún, ha impli­ca­do una gran ofen­si­va bur­gue­sa sobre el pro­le­ta­ria­do mun­dial; g) Schock de deman­da y ofer­ta de la pro­duc­ción y con­su­mo petro­le­ro y ener­gé­ti­co de hidro­car­bu­ros, agua, litio, aire. 

18.- Al igual que las fases socio­ló­gi­cas de la pri­me­ra gue­rra mun­dial que osci­la­ron entre los esta­dos de eufo­ria-mie­do-infierno-ira, la actual pan­de­mia de COVID-19, como ejer­ci­cio de pri­me­ra gue­rra mun­dial híbri­da del siglo XXI, hará que las socie­da­des tran­si­ten rápi­da­men­te por los mis­mos esta­dos aní­mi­cos. Las socie­da­des están sien­do mol­dea­das bajo el esque­ma de un gran sana­to­rio men­tal mili­ta­ri­za­do. Más que com­ba­tir el COVID-19 (excu­sa moral de la gue­rra), la ver­da­de­ra “enfer­me­dad” a com­ba­tir es el esta­do de agi­ta­ción y alza­mien­to de las masas pro­le­ta­rias del mun­do (“cha­le­cos ama­ri­llos” en Euro­pa, des­con­ten­to en EE. UU, etc.) y sus expre­sio­nes de movi­mien­ta­li­dad social en cla­ve de males­tar, insa­tis­fac­ción y pér­di­da de fe en el capi­ta­lis­mo como modo de vida. La fie­bre de alza­mien­tos en Amé­ri­ca Lati­na ha sido con­te­ni­da con­ve­nien­te­men­te. Como una gran cáma­ra fri­go­rí­fi­ca todas las mar­chas, huel­gas y pro­tes­tas fue­ron inmo­vi­li­za­das bajo el argu­men­to de salu­bri­dad de turno. Extra­ña­men­te, pare­cie­se ser que la socie­dad sólo pue­de mejo­rar y sal­var­se de la pan­de­mia si se sacri­fi­can los dere­chos labo­ra­les y socia­les, si se con­fis­can los fon­dos pre­vi­sio­na­les y si se con­trae y cas­ti­ga el con­su­mo de la cla­se tra­ba­ja­do­ra del pla­ne­ta ente­ro. Pare­cie­se sor­pren­der­nos que el reme­dio a la enfer­me­dad pase por con­tem­plar los mul­ti millo­na­rios “res­ca­tes” que los Esta­dos bur­gue­ses rea­li­zan a las empre­sas del sec­tor pri­va­do con fon­dos recau­da­dos y nutri­dos por la mis­ma cla­se tra­ba­ja­do­ra pla­ne­ta­ria. No es al virus que se le ata­ca con vehe­men­cia, sino a los intere­ses del pro­le­ta­ria­do mun­dial. Lle­ga­dos a la fase de la ira, cabe pre­gun­tar­se, ¿ter­mi­na­rá esta como en la pri­me­ra gue­rra mun­dial del siglo XX, con una revolución? 

19.- La lucha de cla­ses es un
pro­ce­so gene­ral que se mate­ria­li­za, se con­den­sa y encar­na en lo par­ti­cu­lar. La intensidad
de la lucha de cla­ses en el cam­po de los explo­ta­dos depen­de­rá de la agudización
de fac­to­res obje­ti­vos, cuya fun­ción es rom­per e inte­rrum­pir la cade­na de producción
alie­na­ción y ena­je­na­ción. Es pre­ci­sa­men­te en esos momen­tos de inte­rrup­ción que
la cla­se tra­ba­ja­do­ra pue­de apre­ciar lo que real­men­te se ocul­ta tras el espe­so y
com­ple­jo man­to ideo­ló­gi­co teji­do en torno a la valo­ri­za­ción de los pro­ce­sos de
pro­duc­ción-dis­tri­bu­ción-con­su­mo de capi­tal y mer­can­cía. En el plano subjetivo,
la lucha de cla­se depen­de­rá del gra­do de orga­ni­za­ción y con­cien­cia política
adqui­ri­da por la cla­se pro­le­ta­ria. Es pre­ci­sa­men­te en este pun­to don­de puede
encon­trar­se la mayor debi­li­dad de la cla­se asa­la­ria­da y explo­ta­da: un gran
por­cen­ta­je de ella se encuen­tra pre­ca­ri­za­da y des­en­vol­vién­do­se en el comercio,
los ser­vi­cios y el trans­por­te. Por lo mis­mo, la pre­gun­ta que sur­ge es ¿dón­de se
inte­gran a la lucha de cla­ses los sec­to­res con menor orga­ni­za­ción y conciencia
polí­ti­ca? Es en el plano terri­to­rial, en el plano comu­ni­ta­rio y local. Es en el
nivel geo­grá­fi­co y social terri­to­rial y local don­de la lucha de cla­ses alcanza
a los des­po­li­ti­za­dos y desorganizados. 


[1] Año 2013, dis­po­ni­ble en https://​es​.scribd​.com/​d​o​c​u​m​e​n​t​/​3​6​0​0​6​2​9​8​1​/​A​C​U​M​U​L​A​C​I​O​N​-​D​E​-​C​A​P​I​T​A​L​-​E​N​-​C​H​I​L​E​-​1​8​-​d​e​-​s​e​p​t​i​e​m​b​r​e​-​pdf

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