Entre­vis­ta de Resu­men Lati­no­ame­ri­cano a Iña­ki Gil de San Vicente

Iña­ki Gil de San Vicen­te es hoy por hoy uno de los más pres­ti­gio­sos inte­lec­tua­les del País Vas­co, que ade­más tie­ne amplia pro­yec­ción inter­na­cio­nal. Sus ideas revo­lu­cio­na­rias e inde­pen­den­tis­tas, y su cla­ra apues­ta por una Eus­kal Herria socia­lis­ta gene­ran ampo­llas en la par­ti­do­cra­cia bur­gue­sa vas­ca, pero tam­bién fron­te­ras afue­ra, su pen­sa­mien­to hace mella en quie­nes abre­van en ata­jos social­de­mó­cra­tas, posi­bi­lis­tas, neo­de­sa­rro­llis­tas y refor­mis­tas. Esos, que final­men­te se incli­nan por seguir sos­te­nien­do la actual estruc­tu­ra capitalista.

Con­ver­sa­mos con Gil de San Vicen­te en el recien­te mar­co de un Semi­na­rio Inter­na­cio­nal con­vo­ca­do por el MST de Bra­sil, y estas son sus intere­san­tes refle­xio­nes sobre la crí­ti­ca situa­ción que se vive en el País Vasco.

¿Se pue­de decir que esta cri­sis actual ha gene­ra­do pobre­za en el País Vasco?

El con­cep­to de pobre­za es enga­ño­so y está car­ga­do con ele­men­tos ideo­ló­gi­cos medie­va­les y bur­gue­ses, todos ellos jus­ti­fi­ca­do­res y defen­so­res de la explo­ta­ción social. Por esto es muy impor­tan­te, muy escla­re­ce­dor, que el colec­ti­vo Elkar­tzen, inser­to en el movi­mien­to popu­lar vas­co, insis­ta en la nece­si­dad de defi­nir qué es la pobre­za en el capi­ta­lis­mo actual, cual es el umbral de pobre­za. Es sabi­do que exis­ten diver­sos méto­dos para medir la pobre­za, para defi­nir­la, etc., y que la mayo­ría de ellos ape­nas tie­nen en cuen­ta la tota­li­dad de las con­di­cio­nes de vida, tra­ba­jo y explo­ta­ción. El grue­so de tales méto­dos bus­ca sua­vi­zar y redu­cir el impac­to social de la pobreza.

En reali­dad, defi­nir la pobre­za es un pro­ble­ma de meto­do­lo­gía socio­po­lí­ti­ca y de crí­ti­ca a la pro­pie­dad pri­va­da de las fuer­zas pro­duc­ti­vas: hay que hablar de empo­bre­ci­mien­to más que de pobre­za. Y el empo­bre­ci­mien­to hay que ver­lo tan­to en su for­ma rela­ti­va como en su for­ma abso­lu­ta. La pri­me­ra, la rela­ti­va, exis­te cuan­do la rique­za de la cla­se domi­nan­te aumen­ta más que los recur­sos de las cla­ses explo­ta­das, incre­men­tán­do­se la dis­tan­cia que les sepa­ra. El empo­bre­ci­mien­to abso­lu­to, la segun­da, se pro­du­ce cuan­do las cla­ses explo­ta­das tie­nen menos recur­sos hoy que ayer, es decir, empeo­ra cuan­ti­ta­ti­va y cua­li­ta­ti­va­men­te en todos los sen­ti­dos si se com­pa­ra su pre­sen­te con su pasado.

El empo­bre­ci­mien­to es abso­lu­to cuan­do, por ejem­plo, con­lle­va el desahu­cio, o la pobre­za ener­gé­ti­ca y ali­men­ta­ria, o res­tric­cio­nes cul­tu­ra­les y sani­ta­rias por inca­pa­ci­dad de com­prar medios de estu­dio, medi­ci­nas, etc. Las muje­res, la infan­cia y la ter­ce­ra edad son los gru­pos socia­les más afec­ta­dos den­tro del pue­blo tra­ba­ja­dor. El empo­bre­ci­mien­to va uni­do a la pre­ca­ri­za­ción e inse­gu­ri­dad viven­cial. La pre­ca­rie­dad vital es una cons­tan­te capi­ta­lis­ta que se mul­ti­pli­ca con el neo­li­be­ra­lis­mo y, sobre todo, con la mun­dia­li­za­ción de la ley del valor y del mercado.

La pre­ca­rie­dad y el empo­bre­ci­mien­to gene­ran dos gran­des blo­ques de sen­ti­mien­tos con­tra­rios: uno es el de izquier­das cuan­do exis­ten orga­ni­za­cio­nes revo­lu­cio­na­rias que expli­can sus cau­sas e impul­san la lucha para recu­pe­rar los dere­chos per­di­dos según una estra­te­gia orien­ta­da a la toma del poder por el pue­blo tra­ba­ja­dor; y el otro es el del refor­mis­mo o cen­tro-dere­cha con una varian­te de extre­ma dere­cha y neo­fas­cis­mo que cre­ce mani­pu­lan­do en su bene­fi­cio la inquie­tud, la ansie­dad y has­ta el mie­do por el futu­ro que se ali­men­tan de la pre­ca­rie­dad vital, de la inse­gu­ri­dad por el futu­ro. Todas las for­mas de racis­mo y patriar­ca­lis­mo reapa­re­cen en este segun­do bloque.

Cuan­do deci­mos que defi­nir el empo­bre­ci­mien­to es un pro­ble­ma socio­po­lí­ti­co es por­que, entre otras razo­nes, pesa mucho el poder glo­bal del Esta­do capi­ta­lis­ta, de su apa­ra­to cul­tu­ral, de su mode­lo terri­to­rial, de la opre­sión nacio­nal que prac­ti­ca sobre pue­blos opri­mi­dos a los que divi­de y frac­cio­na. Estos y otros obs­tácu­los difi­cul­tan sobre­ma­ne­ra que las y los vas­cos dis­pon­ga­mos de un sis­te­ma esta­dís­ti­co úni­co y fia­ble para toda Eus­kal Herria por­que los Esta­dos espa­ñol y fran­cés nos han divi­di­do en tres tro­zos. Por fal­ta de espa­cio, en el caso de la pobre­za voy a recu­rrir a los datos de Elkar­tzen, lo más fia­bles sobre uno de los tres tro­zos en que nos han divi­di­do a vas­cos y vas­cas, el de la Comu­ni­dad Autó­no­ma Vas­ca (CAV).

En un infor­me del mar­zo de 2016 Elkar­tzen indi­ca­ba que en la CAV el 1,67% de la pobla­ción con­tro­la el 44,78% de la rique­za, mien­tras que el 8% sobre­vi­ve con ingre­sos infe­rio­res a 500 euros al mes, y el 36,33% se situa­ba por deba­jo del Umbral de Pobre­za (37,5% del PIB per cápi­ta). O sea, el 44,33% mal­vi­ve por deba­jo del umbral de pobre­za mien­tras que menos del 2% con­tro­la casi el 45% de la rique­za. Según un infor­me de Cári­tas el 45% de la pobla­ción de la CAV se encon­tra­ba en ries­go de exclu­sión social en 2014, exis­tien­do una cro­ni­fi­ca­ción de la pobreza.

En otro infor­me de junio de 2016, Elkar­tzen indi­ca que en 2015 ha aumen­ta­do un 15% las cir­cuns­tan­cias de exclu­sión social en la CAV; al pasar del 15,3% en 2014 al 17,6% en 2015. A esto hay que sumar que el 11% de la pobla­ción se encuen­tre en ries­go de pobre­za; con caren­cias mate­ria­les seve­ras, un 4,6%; y un 14,3% con difi­cul­ta­des de acce­so a un empleo. O que el 18% de las per­so­nas tra­ba­ja­do­ras per­ci­ben sala­rios por deba­jo del umbral de pobre­za. Es decir, más un ter­cio de las fami­lias vas­cas pade­cen entor­nos de pobre­za seve­ra. Elkar­tzen denun­cia que la eli­mi­na­ción de la Pres­ta­ción Eco­nó­mi­ca de Vivien­da (PCV) y las Ayu­das de Emer­gen­cia Social (AES) afec­ta­rá a 37.000 fami­lias: las 30.000 que per­ci­bie­ron la PCV; y las 7.000 fami­lias las AES, en el año 2015. Este recor­te empo­bre­ce­rá aún más, si cabe, a amplios sec­to­res socia­les; dejan­do des­aten­di­das sus nece­si­da­des bási­cas de acce­so a una vivien­da digna.

En otro infor­me más recien­te, de sep­tiem­bre de 2016, Elkar­tzen indi­ca que los recor­tes que se han ido apli­can­do en los últi­mos años en el acce­so a las pres­ta­cio­nes socia­les están con­lle­van­do un incre­men­to de las situa­cio­nes de mar­gi­na­ción en nues­tros pue­blos y barrios: más de un ter­cio de las fami­lias vas­cas pade­cen entor­nos de pobre­za gra­ve. En con­cre­to, en 2015 aumen­ta­ron en un 15% las cir­cuns­tan­cias de exclu­sión social en la CAV según los datos de la últi­ma Encues­ta de Con­di­cio­nes de Vida del Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Esta­dís­ti­ca. Elkar­tzen se refie­re al Ins­ti­tu­to Nacio­nal espa­ñol, no vas­co. Según este estu­dio, un 4,6% de la pobla­ción se encuen­tra en una situa­ción de caren­cia mate­rial seve­ra. Ade­más, el 11% de las fami­lias se encuen­tran en ries­go de pobre­za. A su vez, cer­ca del 15% de las fami­lias tie­nen difi­cul­ta­des de acce­so a un empleo. A tener en cuen­ta que el 18% de las per­so­nas tra­ba­ja­do­ras per­ci­ben sala­rios por deba­jo del umbral de pobreza.

La des­in­dus­tria­li­za­ción y el aumen­to del des­em­pleo en este sec­tor pri­me­ro son deci­si­vas en el empo­bre­ci­mien­to y pre­ca­ri­za­ción de la vida. Según otros datos, en 2008 el empleo indus­trial apor­ta­ba el 25,3% del PIB y explo­ta­ba la fuer­za de tra­ba­jo de 249.000 per­so­nas, pero en 2014 había baja­do al 21,3% del PIB explo­tan­do 196.000, es decir, un retro­ce­so de 4 pun­tos del PIB y una des­truc­ción de 53.000 empleos direc­tos. Según estas fuen­tes, de los 995.000 empleos en 2008 se ha caí­do a 900.000 en 2014.

Cier­tas inves­ti­ga­cio­nes sos­tie­nen que pro­ba­ble­men­te más de 10.000 jóve­nes de la CAV han emi­gra­do entre 2009 y 2013, y que exis­te un des­em­pleo juve­nil del 45%. Se cal­cu­la que esta emi­gra­ción alcan­za­rá los 4.400 millo­nes de euros de cos­te en 2025. Otro estu­dio más rigu­ro­so indi­ca que 109.000 aban­do­na­ron la CAV entre 2000 y 2011, de los cua­les han vuel­to sólo el 48%. Es la pri­me­ra vez en la ple­na his­to­ria capi­ta­lis­ta de la CAV, es decir, des­de fina­les del siglo XIX, que se pro­du­ce emi­gra­ción juve­nil, y aun­que su núme­ro des­cien­da o se estan­que lo cier­to es que ha des­apa­re­ci­do la sen­sa­ción de dis­po­ner de un futu­ro rela­ti­va­men­te ase­gu­ra­do en el pro­pio país sin el peli­gro de tener que emigrar.

Esta incer­ti­dum­bre sobre el futu­ro per­so­nal se con­vier­te en cer­ti­dum­bre colec­ti­va sobre otra nove­dad: se sabe que la juven­tud actual mal­vi­ve y mal­vi­vi­rá ya con menos dere­chos socia­les, nacio­na­les, femi­nis­tas, eco­ló­gi­cos…, y peo­res expec­ta­ti­va que la gene­ra­ción de sus padres. Se sabe que hay un retro­ce­so his­tó­ri­co en estas cues­tio­nes bási­cas. Si es la pri­me­ra vez que la juven­tud vas­ca se enfren­ta a la posi­bi­li­dad estruc­tu­ral de la emi­gra­ción, pre­ca­rie­dad y empo­bre­ci­mien­to en un con­tex­to de retro­ce­so demo­crá­ti­co, si esto es ver­dad, lo peor es que aun clau­di­can­do a la emi­gra­ción para encon­trar otro explo­ta­dor que pague un sala­rio menos malo, aun así y pese a todas las cesio­nes que se haga al capi­ta­lis­mo, será impo­si­ble ya vol­ver a los dere­chos ante­rio­res de fina­les del siglo XX.

Seme­jan­te empeo­ra­mien­to social es ocul­ta­do o sua­vi­za­do, cuan­do no legi­ti­ma­do, por la pode­ro­sa indus­tria polí­ti­ca-mediá­ti­ca y cul­tu­ra, espe­cial­men­te la TV lla­ma­da públi­ca de la CAV, EITB, alta­voz de los intere­ses e ideo­lo­gía de la cla­se bur­gue­sa. Pero tam­bién debe­mos con­si­de­rar el ago­ta­mien­to teó­ri­co y polí­ti­co de deter­mi­na­das izquier­das que se for­ma­ron en la fase capi­ta­lis­ta ante­rior, la del key­ne­sia­nis­mo y los manua­les de Mos­cú y de Pekín, supe­ra­das por la implo­sión de la URSS y la simul­tá­nea ofen­si­va capi­ta­lis­ta. Sin embar­go, la izquier­da aber­tza­le fue capaz de sos­te­ner jun­to con otras fuer­zas sin­di­ca­les, popu­la­res y socia­les una serie de amplias huel­gas gene­ra­les des­de 2009 y otras muchas huel­gas y luchas par­cia­les con­tra los ata­ques del capi­tal, resis­ten­cias que en bue­na medi­da fre­na­ron el empeo­ra­mien­to de las con­di­cio­nes de vida y trabajo.

¿Cómo eva­lúa las res­pues­tas que pro­vie­nen de la izquier­da aber­tza­le que duran­te años ha teni­do un reco­rri­do de opo­si­ción y radi­ca­li­dad fren­te a la pre­po­ten­cia espa­ño­la con­tra Eus­kal Herria? ¿Cuál es su apre­cia­ción sobre el camino que ha abier­to esa izquier­da inde­pen­den­tis­ta a par­tir del aban­dono de la lucha armada?

Antes de ana­li­zar las dife­ren­tes res­pues­tas debe­mos saber que la izquier­da aber­tza­le es más plu­ral y mul­ti­fa­cé­ti­ca de lo que se cree por­que se ha ido for­man­do con la con­fluen­cia de dife­ren­tes sec­to­res duran­te al menos los últi­mos sesen­ta años, según qué bare­mo emplee­mos. Hay que tener esto en cuen­ta para enten­der las diver­sas res­pues­tas ante los cam­bios del capi­ta­lis­mo des­de fina­les del siglo XX. No pode­mos redu­cir el todo a una de sus par­tes, es decir, no pode­mos sim­pli­fi­car y sos­te­ner que toda la izquier­da vas­ca ha gira­do espec­ta­cu­lar­men­te al elec­to­ra­lis­mo ins­ti­tu­cio­na­lis­ta como úni­ca for­ma de hacer polí­ti­ca, aban­do­nan­do las luchas popu­la­res y des­en­ten­dién­do­se de la lucha de clases.

El que con­cep­tos impres­cin­di­bles para cono­cer la reali­dad como tasas de ganan­cia y explo­ta­ción, lucha de cla­ses, impe­ria­lis­mo, opre­sión de sexo-géne­ro y poder adul­to, indus­tria polí­ti­co-mediá­ti­ca y cul­tu­ral, opre­sión lin­güís­ti­ca, méto­do dia­léc­ti­co, revo­lu­ción socia­lis­ta, refor­ma y/​o revo­lu­ción, etc., hayan des­apa­re­ci­do de una par­te de la izquier­da vas­ca no quie­re decir que toda ella haya clau­di­ca­do teó­ri­ca y filo­só­fi­ca­men­te. El que resur­ja un evo­lu­cio­nis­mo plano, que fas­ci­nen las modas ideo­ló­gi­cas de turno sobre el Post­ca­pi­ta­lis­mo, que la socio­lo­gía aca­de­mi­cis­ta sea ala­ba­da como cien­cia social, que el cru­cial pro­ble­ma de la pro­pie­dad pri­va­da de las fuer­zas pro­duc­ti­vas sea sis­te­má­ti­ca­men­te igno­ra­do, etc., esta recu­pe­ra­ción de for­mas actua­les de la ideo­lo­gía refor­mis­ta de siem­pre sólo indi­ca que en Eus­kal Herria tam­bién e inevi­ta­ble­men­te reapa­re­cen perió­di­ca­men­te mez­clas de corrien­tes refor­mis­tas anteriores.

En con­tra de lo que se cree las bases últi­mas de los refor­mis­mos se sin­te­ti­zan en pocas raí­ces sur­gi­das en el últi­mo ter­cio del siglo XIX que lue­go, al cre­cer como las ramas de un espino, adquie­ren tan­tas for­mas y colo­res que apa­ren­tan ser real­men­te nue­vas, úni­cas, y lo que es peor, defi­ni­ti­vas. Deter­mi­na­das situa­cio­nes, sobre todo cri­sis, que no pode­mos deta­llar aho­ra faci­li­tan la difu­sión de refor­mis­mos nue­vos con­ven­ci­dos de que, por fin, han ente­rra­do al vie­jo cadá­ver de la revo­lu­ción socia­lis­ta. Sin pre­ci­sar­lo aho­ra, esto ha ocu­rri­do en los últi­mos años en la izquier­da vas­ca en la que ha ido cre­cien­do varias corrien­tes que coin­ci­den en tesis que ire­mos viendo.

Las res­pues­tas que ha dado la izquier­da aber­tza­le están mar­ca­das por las corrien­tes que han sur­gi­do en su inte­rior ante la pre­sión de los cam­bios glo­ba­les. Pode­mos dis­cer­nir seis gran­des blo­ques de res­pues­tas, resu­mi­das en lo esen­cial sin más precisiones:

Una, el afian­za­mien­to de la corrien­tes que sos­te­nía aca­bar con la lucha arma­da para des­blo­quear lo que defi­nían como impas­se polí­ti­co por­que el Esta­do había logra­do anu­lar la efi­ca­cia acu­mu­la­ti­va de la lucha arma­da: dos, la deja­ción de la lucha arma­da pero la con­ti­nui­dad de ETA, has­ta el pre­sen­te; tres, sobre esta res­pues­ta y usán­do­la como excu­sa, el brus­co giro al ins­ti­tu­cio­na­lis­mo elec­to­ra­lis­ta de una par­te de la izquier­da inten­tan­do impo­ner al res­to su nue­va estra­te­gia al ampa­ro una pri­me­ra subi­da elec­to­ral; cua­tro, como res­pues­ta con­tra­ria, la for­ma­ción de gru­pos que no acep­tan el blo­que tres y se recla­man de la izquier­da; cua­tro, incre­men­to del des­con­cier­to y debi­li­ta­mien­to de la mili­tan­cia en el blo­que tres a pesar de las pri­me­ras vic­to­rias elec­to­ra­les; cin­co, esta­lli­do de la cri­sis en el blo­que tres, paso a segun­da fila de sus prin­ci­pa­les diri­gen­tes e ini­cio de un deba­te colec­ti­vo para reorien­tar la línea polí­ti­ca; seis, inten­tos de sec­to­res del blo­que cua­tro para con­fluir en otra orga­ni­za­ción revo­lu­cio­na­ria que recu­pe­re las lec­cio­nes váli­das desa­rro­lla­das en sesen­ta años de lucha; y sie­te, la aper­tu­ra de un deba­te más amplio que el de Sor­tu ya que ade­más de abar­car a Ernai, LAB y Aska­pe­na, tam­bién se da en otros sec­to­res populares.

¿Qué apre­cia­ción ten­go sobre el camino abier­to tras el cese uni­la­te­ral de la lucha arma­da? Si por vía abier­ta se entien­de la línea por ejem­plo de la vía vas­ca a la paz y el res­to de docu­men­tos ofi­cia­les, pien­so que es un camino sin sali­da, que esta­ba tapo­na­do des­de su ini­cio por­que era irreal, care­cía de obje­ti­vi­dad his­tó­ri­ca, es decir, des­pre­cia­ba las con­tra­dic­cio­nes irre­so­lu­bles del capi­ta­lis­mo. Tras cin­co años de los Acuer­dos de Aie­te en 2011, no pue­de reco­no­cer­se otra cosa que fue, como alguien dijo, una magis­tral toma­du­ra de pelo a la izquier­da aber­tza­le. Una vez más, el Esta­do espa­ñol ha incum­pli­do lo que prometió.

¿Des­de su pun­to de vis­ta, ¿qué quie­re ser, qué bus­ca SORTU como pro­yec­to político?

Sor­tu, como bue­na par­te de la izquier­da aber­tza­le, está en una refle­xión inter­na ori­gi­na­da, para mí, por el fra­ca­so de la línea empren­di­da hace seis o sie­te años, según se mire. Fra­ca­so que no hay que acha­car sólo a la his­tó­ri­ca fal­ta de pala­bra espa­ño­la, sino sobre todo a que la lucha de cla­ses no entra­ba en la estruc­tu­ra cog­ni­ti­va de la direc­ción que enton­ces se cre­yó las pro­me­sas espa­ño­las. Pen­sa­mos con con­cep­tos engar­za­dos lógi­ca­men­te median­te teo­rías e hipó­te­sis a demos­trar. Si el anta­go­nis­mo entre las fuer­zas pro­duc­ti­vas y las rela­cio­nes socia­les de pro­duc­ción no tie­ne cabi­da en estos con­cep­tos, teo­rías e hipó­te­sis, enton­ces nues­tra estruc­tu­ra cog­ni­ti­va no cap­ta esa con­tra­dic­ción esen­cial y deter­mi­nan­te en la socie­dad burguesa.

Al esca­pár­se­le esa uni­dad y lucha de con­tra­rios irre­con­ci­lia­bles, nues­tra estruc­tu­ra cog­ni­ti­va ima­gi­na que vive en un mun­do más o menos armó­ni­co aun­que ines­ta­ble, con opo­si­cio­nes y dife­ren­cias –pero sin con­tra­dic­cio­nes- que pue­den resol­ver­se nego­cian­do. Nin­gu­na con­tra­dic­ción se resuel­ve defi­ni­ti­va­men­te median­te nego­cia­cio­nes, sino en la lucha entre las fuer­zas en pug­na. La nego­cia­ción bien lle­va­da sir­ve para debi­li­tar al con­tra­rio y for­ta­le­cer­se uno para, de inme­dia­to, inten­si­fi­car la lucha. Si esta segun­da par­te, deci­si­va a la lar­ga, es aban­do­na­da, la pri­me­ra par­te, la nego­cia­ción a secas, se con­vier­te en una vic­to­ria del enemigo.

A mi enten­der, Sor­tu y otros sec­to­res de la izquier­da aber­tza­le se encuen­tra en la dis­yun­ti­va de esco­ger entre el evo­lu­cio­nis­mo que nie­ga la con­tra­dic­ción, y la uni­dad y lucha de con­tra­rios. Son dos for­mas que se exclu­yen en la prác­ti­ca. Des­gra­cia­da pero sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te, en los últi­mos años se ha ido impo­nien­do la pri­me­ra tesis por razo­nes que en par­te hemos expues­to arri­ba pero que son más exten­sas como para deta­llar­las ahora.

Si Sor­tu quie­re ser una orga­ni­za­ción revo­lu­cio­na­ria capaz de cri­ti­car el pre­sen­te des­de una pers­pec­ti­va socia­lis­ta y des­de ella alum­brar el futu­ro inde­pen­den­tis­ta, si quie­re ser­lo, debe entrar de hoz y coz en la lucha de cla­ses, en la expli­ca­ción peda­gó­gi­ca y radi­cal a la vez asu­mien­do su res­pon­sa­bi­li­dad de mili­tan­cia de van­guar­dia, pero soy muy escép­ti­co de que triun­fe esta u otra posi­ción idén­ti­ca en lo sustancial.

Soy escép­ti­co por­que, por ejem­plo, la mili­tan­cia de Sor­tu es bom­bar­dea­da por voce­ros ofi­cia­les con lec­tu­ras posi­ti­vas de los resul­ta­dos elec­to­ra­les recien­tes, en lo que EH Bil­du per­dió en reali­dad 52.735 bajan­do de un 25,00% a un 21,23% en la elec­ción del Par­la­men­to de la CAV, mien­tras en la elec­ción del Par­la­men­to espa­ñol ha per­di­do 35.033 votos bajan­do del 0,87% al 0,77%. Tales inter­pre­ta­cio­nes retuer­cen la lógi­ca al extre­mo y limi­tan la capa­ci­dad crí­ti­ca de la mili­tan­cia pre­ci­sa­men­te cuan­do más fal­ta hace para el deba­te interno y para enfren­tar­se con rea­lis­mo al futuro.

La ima­gen gene­ral que sobre la socie­dad vas­ca ofre­cen los medios ofi­cia­les de la izquier­da aber­tza­le no cues­tio­na la diná­mi­ca de explo­ta­ción, la pro­pie­dad bur­gue­sa, la fusión de cla­se de la bur­gue­sía vas­ca con los Esta­dos espa­ñol y fran­cés, tam­po­co pone a dis­po­si­ción de la mili­tan­cia una caja de herra­mien­tas teó­ri­ca para cono­cer el nue­vo capi­ta­lis­mo des­cri­to muy rápi­da­men­te arri­ba, etc. En todo caso se limi­tan a repe­tir tópi­cos de hace tres lus­tros o más sobre la glo­ba­li­za­ción, el capi­tal finan­cie­ro, el neo­li­be­ra­lis­mo, etc., que ya no sir­ven para com­ba­tir al capi­ta­lis­mo mun­dial y vas­co tal cual es en el pre­sen­te, y tal cual será en el futu­ro. Esto hace que, a gran­des ras­gos, la mili­tan­cia ten­ga una visión muy borro­sa y con­fu­sa en casos sobre la situa­ción real del sis­te­ma y sobre sus perspectivas.

El deba­te en Sor­tu debie­ra plan­tar­se cues­tio­nes vita­les como la si hay que ate­mo­ri­zar a la bur­gue­sía como ella ate­mo­ri­za al pue­blo, pero en sen­ti­do con­tra­rio. Por ejem­plo, la izquier­da aber­tza­le man­tie­ne pese a todo una pre­sen­cia elec­to­ral con­si­de­ra­ble para lo que es el con­tex­to polí­ti­co euro­peo. A veces minus­va­lo­ra­mos esa pre­sen­cia y el mie­do que ella infun­di­ría en la cla­se bur­gue­sa si pasa­se de ser sim­ple pre­sen­cia pasi­va a fuer­za radi­cal acti­va den­tro de las ins­ti­tu­cio­nes del poder. Pero sur­ge la duda: ¿hay que meter mie­do a la bur­gue­sía, a la feroz patro­nal vas­ca que bus­ca por todos los medios aplas­tar al sin­di­ca­lis­mo socio­po­lí­ti­co, por citar un solo caso?

La peda­go­gía del mie­do es uno de los medios de sumi­sión más efec­ti­vos ¿por qué no refle­xio­nar sobre si pue­de y debe ser un medio de libe­ra­ción apli­ca­da en su sen­ti­do anta­gó­ni­co? Por ejem­plo, una cosa es la pre­sen­cia elec­to­ral y otra muy dife­ren­te es la fuer­za elec­to­ral si por ella enten­de­mos la capa­ci­dad de lle­var al par­la­men­to e ins­ti­tu­cio­nes el poten­cial obre­ro y popu­lar enor­me que en la calle man­tie­ne toda­vía la izquier­da vas­ca, fuer­za elec­to­ral e ins­ti­tu­cio­nal supe­di­ta­da siem­pre a la lucha de cla­ses en la calle. ¿Por qué no deba­tir sobre si hay que acti­var la fuer­za elec­to­ral den­tro de las ins­ti­tu­cio­nes? Este deba­te no es nue­vo en las izquier­das: Rosa Luxem­burg lo sin­te­ti­zó así en 1906:

El terreno de la lega­li­dad bur­gue­sa del par­la­men­ta­ris­mo no es sola­men­te un cam­po de domi­na­ción para la cla­se capi­ta­lis­ta, sino tam­bién un terreno de lucha, sobre el cual tro­pie­zan los anta­go­nis­mos entre pro­le­ta­ria­do y bur­gue­sía. Pero del mis­mo modo que el orden legal para la bur­gue­sía no es más que una expre­sión de su vio­len­cia, para el pro­le­ta­ria­do la lucha par­la­men­ta­ria no pue­de ser más que la ten­den­cia a lle­var su pro­pia vio­len­cia al poder. Si detrás de nues­tra acti­vi­dad legal y par­la­men­ta­ria no está la vio­len­cia de la cla­se obre­ra, siem­pre dis­pues­ta a entrar en acción en el momen­to opor­tuno, la acción par­la­men­ta­ria de la social­de­mo­cra­cia se con­vier­te en un pasa­tiem­po tan espi­ri­tual como extraer agua con una espu­ma­de­ra. Los aman­tes del rea­lis­mo, que sub­ra­yan los posi­ti­vos éxi­tos de la acti­vi­dad par­la­men­ta­ria de la social­de­mo­cra­cia para uti­li­zar­los como argu­men­tos con­tra la nece­si­dad y la uti­li­dad de la vio­len­cia en la lucha obre­ra, no notan que esos éxi­tos, por más ínfi­mos que sean, sólo pue­den ser con­si­de­ra­dos como los pro­duc­tos del efec­to invi­si­ble y laten­te de la violencia.

¿Están supe­ra­das estas pala­bras? ¿Pue­de haber hoy, en el capi­ta­lis­mo actual, un deba­te polí­ti­co y teó­ri­co que se per­mi­ta el lujo de des­de­ñar estas y otras lec­cio­nes? ¿Por qué no se deba­te si lo están o no, o qué cam­bios de for­ma hay que intro­du­cir reco­no­cien­do que su fon­do sigue tan vigen­te como entonces?

¿Qué papel jue­ga todo esto, qué jus­ti­fi­ca o no jus­ti­fi­ca la exis­ten­cia de ETA en este marco?

Lo pri­me­ro que hay que decir es que ETA es un refe­ren­te sim­bó­li­co obje­ti­vo, como son los guda­ris de 1936 – 45, la insu­rrec­ción de octu­bre de 1934 en Eus­kal Herria…, inde­pen­dien­te­men­te de la valo­ra­ción que se quie­ra hacer de ella como pro­ce­so his­tó­ri­co. Hubo tan­tas ETA como gene­ra­cio­nes o como corrien­tes polí­ti­cas que se die­ron en su inte­rior, aun­que sí exis­te un deno­mi­na­dor común que reco­rre a la mayo­ría de ellas. Pode­mos hablar del fenó­meno-ETA como pro­ce­so capaz de resis­tir­lo todo has­ta deci­dir él mis­mo su aban­dono de la lucha arma­da, y den­tro de este lar­go fenó­meno-ETA la exis­ten­cia tran­si­to­ria de varias ETA con­cre­tas, has­ta la Ter­cer Asam­blea, de la Cuar­ta Asam­blea a la Quin­ta, o Sex­ta, de sus esci­sio­nes, etc.

Cual­quie­ra que haya leí­do algo sobre las cate­go­rías filo­só­fi­cas del méto­do dia­léc­ti­co reco­no­ce­rá de inme­dia­to que empleo las de esen­cia y fenó­meno y con­te­ni­do y for­ma. La esen­cia y el con­te­ni­do de ETA como pro­ce­so his­tó­ri­co sur­gie­ron en los años de plo­mo de la dic­ta­du­ra fran­quis­ta, y el fenó­meno y la for­ma fue­ron apa­re­cien­do por las pre­sio­nes con­cre­tas de la lucha. Las ten­sio­nes entre esen­cia y con­te­ni­do, por un lado, y por otro fenó­meno y for­ma daban paso a dife­ren­cias tác­ti­cas, opo­si­cio­nes estra­té­gi­cas y con­tra­dic­cio­nes en los obje­ti­vos his­tó­ri­cos, momen­to en que se pro­du­cían sal­tos cua­li­ta­ti­vos expre­sa­dos en suce­si­vas esci­sio­nes. En su ori­gen, el con­te­ni­do y la esen­cia de ETA fue­ron un lla­ma­do al pue­blo para que rom­pie­ra el muro de terror para­li­zan­te. Quié­ra­se admi­tir­lo o no, fue un logro con reper­cu­sio­nes tota­les para la his­to­ria vasca.

No tener en cuen­ta este refe­ren­te his­tó­ri­co sería una caí­da bru­tal en la for­ma bur­gue­sa de enten­der la reali­dad en algo tan bási­co como es la fuer­za mate­rial de los fac­to­res mora­les, sim­bó­li­cos: ter­mi­na­da por deci­sión pro­pia su fuer­za arma­da, la fuer­za sim­bó­li­ca de ETA es la que el poder quie­re ani­qui­lar cuan­to antes por­que sabe por expe­rien­cia que la fuer­za sim­bó­li­ca pue­de lle­gar a ser fuer­za mate­rial expre­sa­da polí­ti­ca­men­te. Aquí lle­ga­mos a la cues­tión de la per­vi­ven­cia de ETA en el futu­ro como orga­ni­za­ción polí­ti­ca que ha deja­do la lucha arma­da por deci­sión pro­pia. Yo no soy quien para juz­gar sobre qué debe hacer esta orga­ni­za­ción: disol­ver­se o con­ti­nuar, debe ser una deci­sión suya.

Sí pue­do opi­nar y pien­so que, al mar­gen de la deci­sión de ETA sobre su futu­ro, es nece­si­dad nues­tra y nues­tro deber man­te­ner la memo­ria mili­tar vas­ca de la que ETA ya es una par­te, las más recien­te, pero una par­te. Para los pue­blos opri­mi­dos la memo­ria mili­tar es impres­cin­di­ble por razo­nes tan obvias que no las repi­to aquí, lo mis­mo que para los opre­so­res lo es aca­bar con ella. Pero el refor­mis­mo, el que fue­ra, no pue­de defen­der la memo­ria mili­tar por­que, des­de la pers­pec­ti­va popu­lar, ésta reac­tua­li­za en todo momen­to la dia­léc­ti­ca de la uni­dad y lucha de con­tra­rios: ¿memo­ria de las y los opri­mi­dos o de los opre­so­res? No pue­de exis­tir la mis­ma memo­ria para los dos; no exis­te una memo­ria úni­ca, neu­tral, al igual que no exis­te una úni­ca paz per­ma­nen­te, sino paces con­cre­tas y fini­tas ya que en toda socie­dad basa­da en la opre­sión, explo­ta­ción y domi­na­ción la paz es el inter­lu­dio entre dos luchas den­tro de un con­flic­to permanente.

Al res­pec­to de lo que dice sobre que Eus­kal Herria esta­ba a pun­to de des­apa­re­cer en esos años 50 por toda la inva­sión de los Esta­do espa­ñol y fran­cés, ¿pue­de pen­sar­se que el hecho de que haya exis­ti­do una con­fron­ta­ción arma­da ‑como ha ocu­rri­do en otros pue­blos- ha per­mi­ti­do que se haya sal­va­do la cul­tu­ra de Eus­kal Herria? ¿Exis­te el peli­gro que si esta esta con­fron­ta­ción radi­cal al Esta­do que se ha man­te­ni­do has­ta aho­ra, retro­ce­de o pier­da fuer­za, se pue­dan per­der toda una serie de con­quis­tas refe­ren­te al eus­ke­ra, o a la cul­tu­ra anti-capitalista?

Si por Eus­kal Herria en la déca­da de los años 50 enten­de­mos el pue­blo con len­gua y cul­tu­ra vas­ca, derro­ta­do mili­tar­men­te en la gue­rra de 1936 – 1945, aplas­ta­do por la repre­sión y entre­ga­do ata­do de pies y manos por el impe­ria­lis­mo a la dic­ta­du­ra fran­quis­ta des­de 1953, enton­ces sí es ver­dad que el Pue­blo Vas­co se encon­tra­ba en una situa­ción crí­ti­ca en ese momen­to por­que esta­ba a pun­to de des­apa­re­cer como pue­blo autoconsciente.

La ETA ini­cial rom­pió el muro de terror físi­co y psi­co­ló­gi­co de masas, lo que uni­do a otros cam­bios socia­les faci­li­tó una pri­ma­ve­ra de crea­ti­vi­dad popu­lar en todos los sen­ti­dos, des­de las for­mas de lucha obre­ra y popu­lar has­ta el arte y la cul­tu­ra, pasan­do por el depor­te y la coti­dia­nei­dad, y muy deci­si­va­men­te en el orgu­llo de la eus­kal­du­ni­dad tras años de humi­lla­cio­nes y des­pre­cios lin­dan­tes con el racis­mo. Pero el sis­te­ma no per­día el tiem­po y con­tra­ata­ca­ba con medi­das glo­ba­les que no sólo de repre­sión físi­ca aun­que esta se endu­re­cie­se y per­fec­cio­na­se. Una vez más, la bur­gue­sía auto­no­mis­ta jugó y jue­ga un papel ele­men­tal en las mejo­ras suce­si­vas de la con­tra­in­sur­gen­cia espa­ño­la y francesa.

Por con­tra­in­sur­gen­cia no debe­mos enten­der sólo el per­fec­cio­na­mien­to de la repre­sión físi­ca, del exter­mino psi­co­fí­si­co car­ce­la­rio, etc., sino tam­bién la mejo­ra de la para­dig­ma gene­ral de sojuz­ga­mien­to, de su doc­tri­na y estra­te­gia, de sus tác­ti­cas… Que nadie crea que por que ETA deje uni­la­te­ral­men­te la lucha arma­da el poder aban­do­na la mejo­ra de su con­tra­in­sur­gen­cia. Relea­mos la cita de Rosa Luxem­burg y com­pren­de­re­mos por qué no es así, por qué el capi­tal siem­pre ade­cua su contrainsurgencia.

Las bur­gue­sías se ayu­dan mutua­men­te en la mejo­ra de sus méto­dos de con­trol y domi­nio. Nues­tra Amé­ri­ca pue­de ense­ñar­nos mucho a vas­cos y vas­cas sobre por dón­de vie­nen los más recien­tes ata­ques anti­po­pu­la­res. Por ejem­plo, la alie­na­ción cul­tu­ral y la opre­sión lin­güís­ti­ca. Las nacio­nes ori­gi­na­rias de Nues­tra Amé­ri­ca han desa­rro­lla­do efec­ti­vos medios de recu­pe­ra­ción lin­güís­ti­co-cul­tu­ral. Muy recien­te­men­te en una visi­ta a Eus­kal Herria, unas com­pa­ñe­ras aima­ras adver­tían que, en com­pa­ra­ción con hace cua­ren­ta o cin­cuen­ta años, aho­ra se está disol­vien­do el orgu­llo de la eus­kal­du­ni­dad en su fun­da­men­tal con­te­ni­do de recu­pe­ra­ción y libe­ra­ción lingüística.

Decía­mos antes que (re)construir orgu­llo de la eus­kal­du­ni­dad había sido uno de los logros del pro­ce­so gene­ral ini­cia­do por ETA a fina­les de los ’50. Sería sui­ci­da no com­pren­der que ese debi­li­ta­mien­to es pro­duc­to del accio­nar capi­ta­lis­ta en su con­jun­to y den­tro de él del impac­to per­ma­nen­te de la indus­tria polí­ti­co-mediá­ti­ca y cul­tu­ral impe­ria­lis­ta y de los intere­ses de la bur­gue­sía vas­ca. En esta cues­tión como en las demás, nos encon­tra­mos en una situa­ción de per­ma­nen­te lucha de con­tra­rios en la que nues­tras negli­gen­cias, erro­res y super­fi­cia­li­da­des ideo­ló­gi­cas tie­nen efec­tos nega­ti­vos. Un ejem­plo lo tene­mos en la indi­fe­ren­cia de EH Bil­du y de Sor­tu ante el pro­fun­do con­te­ni­do reac­cio­na­rio y euro­im­pe­ria­lis­ta del even­to ofi­cial Donos­tia 2016 Capi­tal Cul­tu­ral de Euro­pa. Ya hemos lo hemos escri­to en otras par­tes así que no nos repetimos.

Sí que­re­mos, para con­cluir esta res­pues­ta, seña­lar tres con­jun­tos de decla­ra­cio­nes de una par­te de la izquier­da aber­tza­le rela­cio­na­das con las dudas que tú plan­teas. Uno, el mito de la nor­ma­li­za­ción social, sacar el con­flic­to de la calle y meter­lo en el par­la­men­to, etc. Así se hizo, se vació la calle pero la fuer­za polí­ti­ca de masas y elec­to­ral no se metió en el par­la­men­to, sino que se que­dó en sim­ple pre­sen­cia elec­to­ral, nada más. Peor aún, sabe­mos que nor­ma­li­zar quie­re decir tran­qui­li­zar, apa­ci­guar, orde­nar. Sin una for­ma­ción polí­ti­ca crí­ti­ca, al oír las expre­sio­nes nor­ma­li­zar, nor­ma­li­za­ción social, nor­ma­li­dad demo­crá­ti­ca y otras, el común de los mor­ta­les pien­san que lo que se pro­po­ne es aban­do­nar la radi­ca­li­dad, los enfren­ta­mien­tos, la vio­len­cia, el des­or­den, etc., siem­pre en gene­ral, sin pre­ci­sio­nes de cla­se, nación y sexo-géne­ro y acep­tar la ley y el orden demo­crá­ti­co. La pro­pues­ta de nor­ma­li­za­ción como algo abso­lu­to, defi­ni­ti­vo y des­co­nec­ta­do del pro­ce­so de libe­ra­ción nacio­nal de cla­se sólo des­mo­vi­li­za y des­ani­ma, o mejor dicho: nor­ma­li­za la situa­ción.

Dos, si a la vez se ensal­za un pro­ce­so de paz que no exis­te por lado alguno, inclu­so aun­que se diga que avan­za­mos hacia la paz pero el que toda­vía se opo­ne a lograr­lo es el Esta­do, y se insis­ta que se ha deja­do defi­ni­ti­va­men­te la vio­len­cia por todos los medios, enton­ces la des­orien­ta­ción se mul­ti­pli­ca. La ado­ra­ción de la paz y del paci­fis­mo, la macha­co­na con­de­na de la vio­len­cia…, tales decla­ra­cio­nes uni­das a la de la nor­ma­li­za­ción refuer­zan la ideo­lo­gía domi­nan­te. Solo hace poco tiem­po y debi­do tan­to a las crí­ti­cas irre­ba­ti­bles de que tal paz no exis­tía como al endu­re­ci­mien­to de las vio­len­cias del poder –des­pi­dos, empo­bre­ci­mien­to, desahu­cios, repre­sio­nes poli­cia­les, ley mor­da­za, pali­zas y empeo­ra­mien­to car­ce­la­rio, ata­que a los dere­chos nacio­na­les, etc.– solo bajo esa reali­dad inne­ga­ble se ha empe­za­do a mati­zar lo del pro­ce­so de paz. Inclu­so se reini­cia el deba­te sobre el inalie­na­ble dere­cho humano a la rebelión.

Por últi­mo, ade­más des­de el inte­rior de la pro­pia izquier­da vas­ca se des­pres­ti­gia sutil o abier­ta­men­te el pasa­do de lucha: antes se lucha­ba por roman­ti­cis­mo, por emo­ti­vi­dad, mien­tras que aho­ra la nue­va estra­te­gia se basa en la razón, en el aná­li­sis metó­di­co. Bar­ba­ri­da­des como estas han sido escri­tas por res­pon­sa­bles de la izquier­da aber­tza­le. Tam­bién se ha dicho que casi nada o prác­ti­ca­men­te nada del pasa­do sir­ve para el pre­sen­te, y que en el pasa­do la izquier­da vas­ca vivía en un uni­ver­so para­le­lo a la reali­dad, en algo pare­ci­do a una reali­dad vir­tual sin rela­ción direc­ta con la socie­dad. Lle­va­mos varios años en los que un sec­tor de la izquier­da aber­tza­le dice y escri­be lo que le da la gana sobre la memo­ria del pue­blo explo­ta­do, cues­tio­nán­do­la de un modo u otro, sin que ape­nas reci­ban crí­ti­cas igual­men­te públi­cas des­de la mis­ma izquierda.

Si a este des­man­te­la­mien­to des­de el inte­rior le uni­mos el per­ma­nen­te ata­que externo, no es de extra­ñar que cun­da el des­áni­mo, que la juven­tud rebel­de tien­da a orga­ni­zar­se por su lado y que los gru­pos crí­ti­cos bus­quen una más ágil y esta­ble coor­di­na­ción. Aun así, pien­so que no todo el lega­do teó­ri­co, polí­ti­co, cul­tu­ral, éti­co… está des­apa­re­cien­do por­que hay indi­cios espe­ran­za­do­res de que tien­de a reac­ti­var­se la capa­ci­dad crea­ti­va del MLNV, si bien será un pro­ce­so lar­go por­que ha de rea­li­zar­se en el nue­vo capi­ta­lis­mo igno­ra­do aún hoy por par­te de lo que lla­man direc­ción ofi­cial.

ren­te a este pano­ra­ma que des­cri­bes, ¿qué pue­den espe­rar los casi 400 pre­sos y pre­sas vas­cas de esta eta­pa en fun­ción de algo tan impor­tan­te como recu­pe­rar la libertad?

Lo pri­me­ro que debe reco­no­cer­se es que la lucha para libe­rar a pre­sos y pre­sas, así como exi­lia­das y exi­lia­dos y el res­to de per­so­nas que han teni­do aban­do­nar nues­tra patria por la repre­sión, esta­ba debi­li­tán­do­se por las razo­nes arri­ba expues­tas, en gene­ral, y en con­cre­to por al aban­dono de la cru­cial con­sig­na de la Amnis­tía en la calle, en las movi­li­za­cio­nes coti­dia­nas y al encau­zar­las por el sen­de­ro ins­ti­tu­cio­nal y legal. Esto hizo que des­de el movi­mien­to popu­lar sur­gie­ra una orga­ni­za­ción espe­cí­fi­ca para recu­pe­rar tal rei­vin­di­ca­ción. Aho­ra ya se reco­no­ce que las movi­li­za­cio­nes han de ir den­tro del camino hacia la Amnis­tía.

Lo segun­do es que debe­mos ser cons­cien­tes del endu­re­ci­mien­to del con­tex­to polí­ti­co para mucho tiem­po por la sali­da tran­si­to­ria que la bur­gue­sía ha logra­do en la sub­cri­sis de gober­na­bi­li­dad esta­tal al crear­se de fac­to lo que ya han lla­ma­do la tri­ple alian­za diri­gi­da por el gobierno del PP. Vie­nen tem­po­ra­les y en con­tra algu­nos aná­li­sis triun­fa­lis­tas, hay que adver­tir que debe­mos pre­pa­rar­nos. En un deba­te aquí, en Nues­tra Amé­ri­ca, de aho­ra hace casi un año, diji­mos lo mis­mo: tene­mos que pre­pa­rar­nos. La dere­cha espa­ño­la, con un fuer­te sec­tor neo­fas­cis­ta en su seno, ha dicho cla­ra­men­te que no va a nego­ciar ni ceder ape­nas nada, sólo minu­cias, ton­te­rías, pero en abso­lu­to la liber­tad de las pre­sas y pre­sos. Son cono­ci­das las con­di­cio­nes del gobierno: arre­pen­tir­se, cola­bo­rar, indem­ni­zar y que ETA se disuelva.

Lo ter­ce­ro es que no soy nadie para pro­po­ner alter­na­ti­vas mías que no se sus­ten­ten en las refle­xio­nes colec­ti­vas al res­pec­to, sobre todo en las de los pri­sio­ne­ros y pri­sio­ne­ras. Es un pro­ble­ma estra­té­gi­co que afec­ta a la tota­li­dad del Pue­blo Vas­co y por ello no debo aven­tu­rar­me a pro­po­ner una supues­ta solu­ción pro­duc­to exclu­si­vo de mis elu­cu­bra­cio­nes. Insis­tien­do en ello sí con­si­de­ro que debe simul­ta­near­se tres vías: movi­li­za­cio­nes popu­la­res capa­ces de sumar gen­te pero a la vez inser­tas en el res­to de las luchas de libe­ra­ción; res­pe­to por las deci­sio­nes de pre­sas y pre­sos en este sen­ti­do, man­te­nién­do­les infor­ma­dos de los deba­tes en la calle pero res­pe­tan­do su volun­tad; y la últi­ma y no menos nece­sa­ria, la inter­na­cio­na­li­za­ción de la natu­ra­le­za del sis­te­ma car­ce­la­rio espa­ñol, del cas­ti­go ven­ga­ti­vo con­tra fami­lia­res y ami­gas y ami­gos, de las pegas lega­les de toda índo­le, etc.

30 de octu­bre de 2016

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