El caso Ben Bar­ka: 51 años des­pués de los hechos toda­vía se teme a la verdad

A fina­les de la déca­da de 1960 la mal lla­ma­da Gue­rra Fría esta­ba en su apo­geo. Como telón de fon­do, las gue­rras de libe­ra­ción nacio­nal en Viet­nam y Mozam­bi­que, la resis­ten­cia al apartheid en Sudá­fri­ca, el gol­pe de Esta­do en Bra­sil y des­pués en Indo­ne­sia… Para inver­tir la ten­den­cia favo­ra­ble al orden neo­co­lo­nial tres gran­des diri­gen­tes, Che Gue­va­ra, Meh­di Ben Bar­ka y Amil­car Cabral, idea­ron una con­ver­gen­cia de luchas a esca­la tri­con­ti­nen­tal. Movi­mien­tos, par­ti­dos polí­ti­cos o inclu­so gue­rri­llas debían inter­cam­biar sus expe­rien­cias y estra­te­gias de resis­ten­cia fren­te al impe­ria­lis­mo. Uno tras otro, estos tres revo­lu­cio­na­rios, pen­sa­do­res y hom­bres de acción paga­ron con sus vidas el haber lucha­do jun­to a los con­de­na­dos de la tie­rra. Sin embar­go, medio siglo des­pués de su des­apa­ri­ción sus ideas en favor de un mun­do menos des­igual tie­nen toda­vía más actua­li­dad que nun­ca. Para com­pren­der mejor cuál fue la lucha de su padre, hemos entre­vis­ta­do a Bachir Ben Bar­ka que tra­ba­ja para escla­re­cer todas las res­pon­sa­bi­li­da­des en este caso. Una entre­vis­ta rea­li­za­da por Phi­lip­pe Stroot y Alex Anfruns.

Señor Ben Bar­ka, 50 años des­pués, ¿qué se sabe exac­ta­men­te del secues­tro de su padre, Medhi Ben Bar­ka, el 29 de octu­bre de 1965 en París?

Poco. Se sabe que dos poli­cías le inter­pe­la­ron delan­te del bar Lipp, en el bule­var de Saint-Ger­main de París, que subió en un coche de ser­vi­cio, que den­tro de este coche había un agen­te de los ser­vi­cios fran­ce­ses y un mafio­so que acom­pa­ña­ban a los dos poli­cías. Lo lle­va­ron a una villa a las afue­ras de París, hacia Orly, en Fon­te­nay-le-Vicom­te, que per­te­ne­ce a un cono­ci­do gáns­ter y hay des­apa­re­ce su ras­tro, no se sabe qué le pasó.

Se han con­ta­do muchas his­to­rias y se han for­mu­la­do muchas hipó­te­sis, pero para noso­tros des­apa­re­ció el 29 de octu­bre de 1965 delan­te de la taber­na Lipp a las doce y media. Por supues­to, no se pue­de dudar de su muer­te, de su ase­si­na­to, pero hay pre­gun­tas que siguen sin res­pues­ta des­pués de 50 años. ¿Cómo fue ase­si­na­do? ¿Quié­nes son los asesinos?¿Dónde está su cuerpo?

No tene­mos un lugar al que ir para reco­ger­nos. Y tam­bién hay una cues­tión que nos intere­sa y que nos con­cier­ne como ciu­da­da­nos: ¿Se han acla­ra­do todas las res­pon­sa­bi­li­da­des? Algu­nas sí. Pero todas las res­pon­sa­bi­li­da­des pena­les, e inclu­so polí­ti­cas, está lejos de haber­se esta­ble­ci­do. Al cabo de 50 años el obje­ti­vo de nues­tras inves­ti­ga­cio­nes, de mi fami­lia con su abo­ga­do, el señor Butin, sigue sien­do cono­cer la ver­dad sobre la muer­te de mi padre.

¿A quién le intere­sa­ba hacer callar al mili­tan­te inter­na­cio­na­lis­ta revo­lu­cio­na­rio que era?

Su pre­gun­ta con­tie­ne la res­pues­ta: como era mili­tan­te inter­na­cio­na­lis­ta, mi padre moles­ta­ba a deter­mi­na­dos intere­ses. Lo que sabe­mos es que la deci­sión polí­ti­ca pri­me­ra de orga­ni­zar su des­apa­ri­ción pro­vie­ne del nivel más alto del Esta­do marro­quí. La eje­cu­ción de este tra­ba­jo se con­fió al minis­tro del Inte­rior Ouf­kir, al jefe de la segu­ri­dad nacio­nal Dli­mi y a sus agentes.

Se soli­ci­ta­ron unas com­pli­ci­da­des que acla­ran la con­ver­gen­cia de intere­ses de quie­nes que­rían hacer des­apa­re­cer a Meh­di Ben Bar­ka. Los ser­vi­cios secre­tos fran­ce­ses, los ser­vi­cios secre­tos israe­líes y, sin lugar a dudas, tam­bién los ser­vi­cios secre­tos de Esta­dos Uni­dos con­tri­bu­ye­ron de un modo u otro a orga­ni­zar la tram­pa en la que cayó mi padre y que pro­vo­có su secues­tro y desaparición.

Al comen­tar el secues­tro de Ben Bar­ka, el gene­ral de Gau­lle afir­mó: Nada, abso­lu­ta­men­te nada indi­ca que el con­tra­es­pio­na­je y la poli­cía, como tales y en su con­jun­to, hayan cono­ci­do la ope­ra­ción, a for­tio­ri que la hayan encu­bier­to. ¿Se tra­ta de mala fe por par­te del general?

En esas pala­bras hay mucha mala fe, mucha come­dia pero, sobre todo, la volun­tad de pro­te­ger al Esta­do. El gene­ral se dio cuen­ta de la mag­ni­tud del escán­da­lo, de la mag­ni­tud de las dis­fun­cio­nes que gan­gre­na­ban a los ser­vi­cios secre­tos y a deter­mi­na­dos engra­na­jes del Esta­do fran­cés que per­mi­tie­ron a unos ser­vi­cios secre­tos extran­je­ros, en este caso marro­quíes, come­ter un cri­men en terri­to­rio francés.

Estas mis­mas dis­fun­cio­nes favo­re­cie­ron la pro­tec­ción y hui­da de los cri­mi­na­les. Esta­mos segu­ros de que de Gau­lle se encon­tró ante un hecho con­su­ma­do. Esta­ba pre­vis­to que aquel fin de sema­na de fina­les de octu­bre de 1965 tuvie­ra lugar un encuen­tro entre mi padre y per­so­nas cer­ca­nas a Gau­lle, si no el pro­pio gene­ral, al que le intere­sa­ba esta Tri­con­ti­nen­tal que se esta­ba esta­ble­cien­do en aquel momen­to, a él que que­ría tener una cier­ta auto­no­mía res­pec­to a Esta­dos Unidos.

Por con­si­guien­te, se encon­tró ante un hecho con­su­ma­do y el secues­tro de mi padre mos­tró la mag­ni­tud de los pro­ble­mas con los que él mis­mo se encon­tra­ba en el seno de su régi­men, tan­to den­tro de sus ser­vi­cios secre­tos como de la poli­cía e inclu­so de sus cola­bo­ra­do­res polí­ti­cos. En un momen­to dado se afir­mó que el minis­tro del Inte­rior fran­cés de la épo­ca, Roger Frey, esta­ba al corrien­te de los pre­pa­ra­ti­vos de la des­apa­ri­ción de mi padre. Era muy cer­cano al gene­ral Ouf­kir con el que pasa­ba sus vaca­cio­nes fami­lia­res en Marruecos.

Pero todas las inves­ti­ga­cio­nes y bús­que­das que se hicie­ron des­pués, tan­to las inves­ti­ga­cio­nes perio­dís­ti­cas como las de los his­to­ria­do­res, e inclu­so la inves­ti­ga­ción judi­cial, demos­tra­ron que este caso era todo excep­to vul­gar y subal­terno. Con­tra­ria­men­te a lo que qui­so hacer creer el Gene­ral de Gau­lle, las impli­ca­cio­nes y res­pon­sa­bi­li­da­des tan­to fran­ce­sas como marro­quíes, israe­líes o esta­dou­ni­den­ses eran de alto nivel. Por des­gra­cia, des­de esta fase la losa de la razón de Esta­do se impu­so sobre el caso judicial.

Hoy, 50 años des­pués, la ins­truc­ción con­ti­núa abier­ta en Fran­cia y el expe­dien­te del caso Ben Bar­ka es el expe­dien­te más anti­guo ins­trui­do en el Tri­bu­nal Supre­mo de París: es el déci­mo juez de ins­truc­ción que tra­ba­ja este expe­dien­te. La impo­si­bi­li­dad de esta­ble­cer la ver­dad pro­vie­ne esen­cial­men­te de la razón de Esta­do. Razo­nes, habría que decir, ya que son las razo­nes del Esta­do marro­quí, las del Esta­do fran­cés, las del Esta­do esta­dou­ni­den­se y las del Esta­do israe­lí las que impi­den que la jus­ti­cia lle­gue has­ta el final.

Exis­ten ele­men­tos mate­ria­les para cono­cer la ver­dad sobre la des­apa­ri­ción de mi padre, unos tes­ti­gos que viven. Cuan­do digo tes­ti­gos es por decir­lo sua­ve­men­te por­que son auto­res, esen­cial­men­te agen­tes marro­quíes cuya iden­ti­dad es cono­ci­da y que esta­ban pre­sen­tes en París. Algu­nos fue­ron con­de­na­dos por un tri­bu­nal fran­cés por secues­tro. Ellos cono­cen gran par­te de la verdad.

Exis­ten los expe­dien­tes de los ser­vi­cios secre­tos, pero aún están pro­te­gi­dos por el secre­to de defen­sa. Esto con­cier­ne a los docu­men­tos de los ser­vi­cios secre­tos tan­to fran­ce­ses, como israe­líes y estadounidenses.

Tam­bién se habla del lugar en el que pue­de que esté ente­rra­da al menos una par­te del cuer­po de mi padre, a las afue­ras de Rabat, a unas dece­nas de metros de la nue­va emba­ja­da de Esta­dos Uni­dos. Lo que suce­de es que las auto­ri­da­des marro­quíes se nie­gan a exca­var y bus­car en ese lugar. Por lo tan­to, exis­ten ele­men­tos para lle­gar a la ver­dad, ya sean mate­ria­les o en for­ma de docu­men­tos y, por lo tan­to, es posi­ble saber qué pasó. Pero cin­cuen­ta años des­pués de los hechos toda­vía se tie­ne mie­do a la ver­dad. Nin­guno de estos Esta­dos quie­re asu­mir sus res­pon­sa­bi­li­da­des ni asu­mir los exce­sos de sus ser­vi­cios secre­tos en este ase­si­na­to que es un cri­men de Estado.

Antes ha dicho que el pro­ce­di­mien­to judi­cial con­ti­nua­ba abier­to, pero ¿con­ti­núa acti­va­men­te o es un pro­ce­di­mien­to pura­men­te formal?

Depen­de de los jue­ces y de los perio­dos. Hay jue­ces que son más acti­vos que otros, que ver­da­de­ra­men­te hacen que pro­gre­se la ins­truc­ción, y otros que no han hecho nada. El actual juez se afa­na, pero se enfren­ta al blo­queo debi­do a la mala volun­tad de los Esta­dos. Por ejem­plo, cuan­do el juez fran­cés envía una comi­sión roga­to­ria a Marrue­cos para inte­rro­gar a los tes­ti­gos marro­quíes, se le res­pon­de que las auto­ri­da­des no cono­cían la direc­ción del jefe de la gen­dar­me­ría marro­quí… Cuan­do el juez soli­ci­ta que se regis­tre deter­mi­na­do lugar, las auto­ri­da­des marro­quíes res­pon­den que no cono­cen ese lugar, aun­que ha sido fil­ma­do. A raíz de ello se sube dos metros el muro que rodea­ba ese lugar para que no se pue­da fil­mar otra vez, pero las imá­ge­nes del saté­li­te están toda­vía ahí … Este lugar sigue estan­do tal como se dejó hace 10, 20 o 30 años. Era un cen­tro de deten­ción secre­to lla­ma­do PF3 (Pun­to Fijo 3) don­de se secues­tró a opo­si­to­res al régi­men e inclu­so se ase­si­nó a algu­nos de ellos, según tes­ti­gos ocu­la­res. Las auto­ri­da­des marro­quíes se nie­gan a ir ahí a hacer un registro.

Toda­vía hoy el Minis­te­rio de Defen­sa fran­cés se nie­ga a levan­tar el secre­to de suma­rio de las dece­nas de docu­men­tos con­cer­nien­tes a mi padre y al caso. Por con­si­guien­te, a pesar de la bue­na volun­tad de los jue­ves, en un momen­to dado hay un blo­queo mate­rial que se debe a deci­sio­nes polí­ti­cas o, más bien, a una fal­ta de valor para tomar la deci­sión de des­blo­quear el caso. Y noso­tros nos pre­gun­ta­mos qué da toda­vía mie­do en este caso para que se siga ocul­tan­do la verdad.

Ha men­cio­na­do la inves­ti­ga­ción mediá­ti­ca. ¿Cree usted que la pren­sa ha con­tri­bui­do real­men­te a hacer avan­zar la bús­que­da de la ver­dad en este caso?

Sí y no. Sí, por­que sigue habien­do inte­rés por el caso, por el mis­te­rio de un caso no resuel­to des­de hace 50 años, el mis­te­rio de un cri­men sin cadá­ver. Cada vez que apa­re­ce un ele­men­to nue­vo, la pren­sa lo infla y tra­ta de ir más lejos.

Pero al mis­mo tiem­po a menu­do la pren­sa ha sido un medio de dis­trac­ción. El pri­mer ejem­plo que se me ocu­rre es del gran titu­lar en la pri­me­ra pági­na del sema­na­rio l’Express en 1966 que afir­ma­ba en gran­des carac­te­res Yo vi matar a Ben Bar­ka, habla un tes­ti­go. Y, de hecho, al leer el artícu­lo uno se da cuen­ta de que el supues­to tes­ti­go que ha habla­do no es el entre­vis­ta­do y que la per­so­na que se supo­ne ha vis­to algo no podía haber esta­do don­de ocu­rrie­ron los hechos. Este famo­so tes­ti­go era Geor­ges Figon, uno de los mafio­sos impli­ca­dos en el secues­tro de mi padre, que fue encon­tra­do sui­ci­da­do, según la ver­sión ofi­cial, jus­to cuan­do la poli­cía iba a dete­ner­le tres meses des­pués de los hechos.

Aho­ra se sabe que ese titu­lar que en abso­lu­to se corres­pon­dían con el con­te­ni­do se lo había inven­ta­do el enton­ces res­pon­sa­ble de l’Express, Jean-Jac­ques Ser­van-Schrei­ber, lo que dis­pa­ró sus ven­tas. Y, des­gra­cia­da­men­te, en esta tesis desa­rro­lla­da sobre la supues­ta entre­vis­ta fue en lo que se basa­ron muchas hipó­te­sis sobre la des­apa­ri­ción de mi padre.

Por eso digo que la pren­sa nos ha ayu­da­do mucho, por­que gra­cias a la pren­sa no se ha ente­rra­do el caso y regu­lar­men­te se vuel­ve a hablar de él, pero en oca­sio­nes tam­bién se ha uti­li­za­do a la pren­sa. No diría que se la haya mani­pu­la­do, sino ins­tru­men­ta­li­za­do para colar pis­tas falsas.

El otro ejem­plo que recuer­do son las decla­ra­cio­nes de un ex agen­te marro­quí, Boukha­ri que hace unos quin­ce años tam­bién hizo unas sona­das decla­ra­cio­nes al dia­rio Le Mon­de y a un sema­na­rio marro­quí, Le Jour­nal de Casa­blan­ca, don­de con­ta­ba que el cadá­ver de mi padre se repa­trió a Marrue­cos y fue disuel­to en un depó­si­to de áci­do. Hacía total­men­te res­pon­sa­ble de ello a Ouf­kir y Dli­mi olvi­dan­do com­ple­ta­men­te a quien lo había orde­na­do, es decir, el rey de Marruecos.

Tam­bién en este caso estas famo­sas reve­la­cio­nes de Boukha­ri, a raíz de las cua­les se demos­tró que él mis­mo había sido ins­tru­men­ta­li­za­do y que siem­pre se ha nega­do a ir a dar tes­ti­mo­nio ante un juez fran­cés, con­tri­bu­ye­ron a orien­tar al públi­co hacia pis­tas fal­sas. Las con­clu­sio­nes que se pre­ten­de que se saquen tan­to del tes­ti­mo­nio de Figon como del de Boukha­ri son, en pri­mer lugar, que los res­pon­sa­bles de la muer­te de mi padre son Ouf­kir y Dli­mi, y a con­ti­nua­ción que el cuer­po ha des­apa­re­ci­do, lo que quie­re decir que no hay nada más que buscar.

Ouf­kir y Dli­mi murie­ron en unas cir­cuns­tan­cias muy inquie­tan­tes, el pri­me­ro con dos balas en la espal­da tras el inten­to de gol­pe de Esta­do con­tra Has­san II [de Marrue­cos] y el segun­do en un acci­den­te de coche con­tra un camión mili­tar jus­to des­pués de salir del pala­cio real. Una vez des­apa­re­ci­dos los dos per­so­na­jes cla­ve de la segu­ri­dad marro­quí, no que­da sino cerrar el caso…

Es evi­den­te que usted con­tri­bu­ye muy acti­va­men­te a bus­car la ver­dad sobre lo que le ocu­rrió a su padre. ¿Qué ha here­da­do de Meh­di Ben Bar­ka en el aspec­to per­so­nal? ¿Tie­ne usted la sen­sa­ción de pro­se­guir su lucha política? 

Creo que nadie actual­men­te tie­ne la talla para pro­se­guir su lucha polí­ti­ca. Lo que yo tra­to de hacer es luchar por su memo­ria, para que no des­apa­rez­ca con él. Se le ha hecho des­apa­re­cer físi­ca­men­te y duran­te muchos años se ha tra­ta­do inclu­so de hacer des­apa­re­cer su nom­bre de la memo­ria colec­ti­va marro­quí, pero en vano. Su nom­bre sigue pre­sen­te. Sus ideas siguen pre­sen­tes inclu­so en el caso de la juven­tud marro­quí que no lo cono­ció. Todo lo que él pudo o qui­so pro­po­ner para Marrue­cos y otros luga­res sigue sien­do de actualidad.

Por supues­to, han pasa­do 50 años, hay ideas que se deben actua­li­zar, pero todas las per­so­nas que han leí­do sus escri­tos sobre el perio­do de la déca­da de 1960, el perio­do de la des­co­lo­ni­za­ción, la recons­truc­ción de los paí­ses recién inde­pen­di­za­dos, los ries­gos y peli­gros del neo­co­lo­nia­lis­mo, la lucha por la fra­ter­ni­dad inter­na­cio­nal, la edi­fi­ca­ción de socie­da­des nue­vas, la demo­cra­cia de base, etc., todas ellas seña­lan que sus pro­pues­tas siguen sien­do unas pis­tas para la juven­tud de hoy, que se refie­re mucho a él. Si logro per­pe­tuar esta memo­ria y hacer que esté a dis­po­si­ción de las nue­vas gene­ra­cio­nes, sería ya un gran tra­ba­jo para defen­der esta memo­ria y lograr que otras per­so­nas reto­men sus ideas.

Vol­vien­do bre­ve­men­te al con­tex­to geo­po­lí­ti­co de la épo­ca, recor­de­mos que en octu­bre de 1963 el rey Has­san II había des­en­ca­de­na­do la Gue­rra de las Are­nas con­tra Arge­lia. Se decía que Meh­di Ben Bar­ka apo­ya­ba a Arge­lia en con­tra de su país, Marrue­cos. ¿Es cier­to que has­ta hoy en día algu­nas per­so­nas toda­vía iden­ti­fi­can este acto con la traición?

Per­mí­ta­me que haga una correc­ción: usted ha men­cio­na­do que él habría apo­ya­do a Arge­lia en con­tra de su país. Aho­ra bien, lo que hizo fue con­de­nar la gue­rra. Esta­ba en con­tra de esta gue­rra, que él cali­fi­có de agre­sión con­tra la joven Revo­lu­ción arge­li­na, la cual se había con­ver­ti­do en una refe­ren­cia para los movi­mien­tos de libe­ra­ción afri­ca­nos y lati­no­ame­ri­ca­nos. Es cier­to que era un apo­yo a Arge­lia y una con­de­na, no de su país, sino del régi­men que lle­va­ba a cabo esta agre­sión para debi­li­tar Argelia.

Es cier­to que toda­vía hoy muchas per­so­nas no han enten­di­do esta pos­tu­ra, pero para él iba en el sen­ti­do de toda su lucha. Una lucha que iba más allá de las fron­te­ras. Y es que muy pron­to tuvo la suer­te de ampliar su visión polí­ti­ca. Había hecho estu­dios uni­ver­si­ta­rios en Arge­lia, una licen­cia­tu­ra en mate­má­ti­cas en la uni­ver­si­dad de Argel entre 1940 y 1942. Cuan­do ten­dría que haber ido a Fran­cia para hacer sus estu­dios uni­ver­si­ta­rios Fran­cia esta­ba ocu­pa­da, por lo que estu­dió en Argel. A con­ti­nua­ción, en 1943, vol­vió a Marrue­cos para pro­se­guir en terri­to­rio marro­quí su lucha por la inde­pen­den­cia de Marruecos.

Duran­te su estan­cia en Arge­lia pudo con­tac­tar con los futu­ros diri­gen­tes magre­bíes (tune­ci­nos y arge­li­nos), pero tam­bién par­ti­ci­par en los deba­tes que se gene­ra­ban en Argel, sobre todo en torno a la lucha anti­fas­cis­ta. En un momen­to dado esta cues­tión había sus­ci­ta­do un deba­te entre los pue­blos colo­ni­za­dos por Fran­cia: ¿había que apo­yar a la Ale­ma­nia nazi, que lucha­ba con­tra Fran­cia, o había que luchar con­tra el nazismo?

Para la mayo­ría de los inte­lec­tua­les y mili­tan­tes polí­ti­cos de enton­ces en Argel la lucha con­tra el fas­cis­mo y el nazis­mo era prio­ri­ta­ria. No se tra­ta­ba de decir que los enemi­gos de nues­tros enemi­gos eran nues­tros ami­gos… La lógi­ca polí­ti­ca y mili­tan­te no es exac­ta­men­te la lógi­ca mate­má­ti­ca. Par­ti­ci­pó en este deba­te que con­clu­yó que se tra­ta­ba de luchar con­tra el fas­cis­mo pero sin olvi­dar, por supues­to, la lucha por la inde­pen­den­cia de los tres pue­blos del Magreb.

Los víncu­los que esta­ble­ció mi padre en los años 1942 y 1943 se desa­rro­lla­ron des­pués entre los diri­gen­tes del Fren­te Nacio­nal de Libe­ra­ción en Arge­lia y del Néo-Des­tour en Túnez, y el Istiq­lal en Marrue­cos. Más ade­lan­te esta visión inter­na­cio­na­lis­ta guió siem­bre su visión polí­ti­ca. Por supues­to, cada pue­blo tie­ne su espe­ci­fi­ci­dad, cada país tie­ne que lle­var a cabo su pro­pia evo­lu­ción, pero gra­cias a la soli­da­ri­dad entre ellos los pue­blos van a poder pro­gre­sar jun­tos. Y mi padre nun­ca aban­do­nó la idea de hacer efec­ti­va una soli­da­ri­dad tan­to a esca­la del Magreb como a esca­la de Áfri­ca y, mucho más tar­de, de la Tricontinental.

Los reyes se han suce­di­do des­de la inde­pen­den­cia de Marrue­cos. Todos se han carac­te­ri­za­do por una aper­tu­ra cerra­da o un cie­rre abier­to del rei­no, como se ha dicho. ¿El ase­si­na­to de Meh­di Ben Bar­ka selló la suer­te de la aper­tu­ra demo­crá­ti­ca de Marruecos?

Creo que el espí­ri­tu de aper­tu­ra esta­ba ente­rra­do des­de mucho antes. Es cier­to que tras la inde­pen­den­cia, con la eufo­ria que esta gene­ró, había una diná­mi­ca ali­men­ta­da por esta joven gene­ra­ción de mili­tan­tes que eran Meh­di Ben Bar­ka, Boua­bid, Bas­ri, la cual había sur­gi­do de las cla­ses popu­la­res y había mili­ta­do en el seno del par­ti­do Istiq­lal y a veces tam­bién en la resis­ten­cia arma­da con­tra Francia…

Des­pués de la inde­pen­den­cia esta gene­ra­ción había que­ri­do cons­truir un Marrue­cos nue­vo con la rei­vin­di­ca­ción de la Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te, con la movi­li­za­ción de las ener­gías popu­la­res y tra­tan­do al mis­mo tiem­po de no caer en la tram­pa del neo­co­lo­nia­lis­mo. Esta gene­ra­ción empren­dió esa lucha para que la inde­pen­den­cia tuvie­ra un con­te­ni­do social y progresista.

Pre­ci­sa­men­te, ¿cómo ha evo­lu­cio­na­do la rela­ción de fuerzas?

En el momen­to de la inde­pen­den­cia la rela­ción de fuer­za hacia que fue­ra posi­ble lle­gar a un com­pro­mi­so con el Pala­cio Real y lle­gar a impo­ner una serie de refor­mas y accio­nes en el sen­ti­do de la cons­truc­ción de esta nue­va socie­dad. Pero poco a poco la rela­ción de fuer­za se invir­tió y a fina­les de la déca­da de 1950 se debi­li­tó esta nue­va fuer­za emer­gen­te y Pala­cio reto­mó total­men­te las rien­das gra­cias a las alian­zas polí­ti­cas y estra­té­gi­cas entre el feu­da­lis­mo marro­quí y los intere­ses neo­co­lo­nia­les e impe­ria­lis­tas, más par­ti­cu­lar­men­te franceses.

El debi­li­ta­mien­to del movi­mien­to popu­lar fue posi­ble gra­cias a la repre­sión, pero tam­bién a deter­mi­na­dos pro­ble­mas inter­nos y la fal­ta de orga­ni­za­ción que hicie­ron que des­de fina­les de la déca­da de 1950 y prin­ci­pal­men­te des­de el rei­na­do de Has­san II en 1961 se asis­ta a una rup­tu­ra total entre el Pala­cio Real y las fuer­zas polí­ti­cas pro­gre­sis­tas. Y, más que a una rup­tu­ra, se asis­tió a una lucha encar­ni­za­da para eli­mi­nar a estas fuer­zas pro­gre­sis­tas por todos los medios y esen­cial­men­te por la represión.

Los años de plo­mo en Marrue­cos no empe­za­ron en 1970, sino en la déca­da de 1960. En aquel momen­to des­apa­re­ció la espe­ran­za de una Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te. Moha­med V se había com­pro­me­ti­do a esta­ble­cer una Cons­ti­tu­yen­te para ela­bo­rar la cons­ti­tu­ción de una monar­quía cons­ti­tu­cio­nal y demo­crá­ti­ca, pero en 1962 [su suce­sor] Has­san II impu­so una cons­ti­tu­ción a su medi­da y que no iba en abso­lu­to en ese sentido.

Los años de plo­mo empe­za­ron ver­da­de­ra­men­te a par­tir ese momen­to, con olea­das de repre­sión, secues­tros, jui­cios polí­ti­cos y eli­mi­na­cio­nes. Por supues­to, el ase­si­na­to de mi padre es el ejem­plo más sim­bó­li­co de ello, el más sintomático.

¿Ha uti­li­za­do los ins­tru­men­tos inter­na­cio­na­les en rela­ción con la desaparición?

Toda­vía no por­que en Fran­cia con­ti­núa el pro­ce­so de ins­truc­ción del caso. Con fre­cuen­cia se nos ha ani­ma­do a recu­rrir al Tri­bu­nal Euro­peo de Dere­chos Huma­nos, pero aún esta­mos a la espe­ra. Como el caso sigue abier­to en Fran­cia, eso quie­re decir que aún no hemos ago­ta­do todos los recur­sos judi­cia­les franceses.

En cam­bio, esta­mos con­si­de­ran­do recu­rrir al gru­po de per­so­nas des­apa­re­ci­das de la ONU [Gru­po de Tra­ba­jo sobre Des­apa­ri­cio­nes For­za­das o Invo­lun­ta­rias], que está muy cua­li­fi­ca­do para abor­dar estos pro­ble­mas. Con moti­vo del 50 ani­ver­sa­rio se creó un nue­vo Comi­té por la Ver­dad en 2015, tras el pri­mer Comi­té que se había crea­do en 1965. Está pre­si­di­do por Louis Joi­net, un juris­ta que tam­bién es redac­tor de la Car­ta del Gru­po de tra­ba­jo sobre Des­apa­ri­cio­nes Forzadas.

En su opi­nión, ¿qué habría pen­sa­do su padre de lo que está ocu­rrien­do actual­men­te en el Magreb y en Orien­te Próximo?

El con­tex­to no es el mis­mo. En 1954 – 1955 hubo espe­ran­za y duró has­ta 1958 gra­cias a la famo­sa Con­fe­ren­cia de Tán­ger que reu­nía a los tres par­ti­dos líde­res del Magreb, el Néo-Des­tour, el FLN y el Istiq­lal, los cua­les tenían una visión magre­bí, actua­ban en esa pers­pec­ti­va, eran cons­cien­tes del pro­ble­ma del neo­co­lo­nia­lis­mo y esta­ban en una pers­pec­ti­va de cons­truc­ción de un Magreb de los pueblos.

Esta pers­pec­ti­va ya no está a la orden del día. Des­de fina­les de la déca­da de 1960 lo que se impo­ne es el Magreb de los Esta­dos, el Magreb de las poli­cías con una serie de ope­ra­cio­nes en las que había mucha más soli­da­ri­dad poli­cial y de segu­ri­dad entre los tres, cua­tro o cin­co Esta­dos del Magreb que volun­tad polí­ti­ca de libe­ra­ción y de progreso.

Por eso hoy en día es muy deli­ca­do esta­ble­cer un para­le­lis­mo. El pro­ble­ma que exis­te hoy no es el mis­mo que el que exis­tía en la déca­da de 1960. Se admi­tía que todas las dife­ren­cias se resol­vie­ran sobre la base de una coope­ra­ción polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca entre los paí­ses del Magreb. Es pro­ble­ma es total­men­te dife­ren­te por lo que resul­ta muy difí­cil decir qué habría pen­sa­do hoy [mi padre].

Lo que es indu­da­ble es que hoy, cin­cuen­ta años des­pués, el esta­do del Magreb, de Orien­te Pró­xi­mo y de Áfri­ca habría sido dife­ren­te si per­so­na­li­da­des como Meh­di Ben Bar­ka, Lumum­ba, Amil­car Cabral y Che Gue­va­ra toda­vía vivie­ran. Estos ase­si­na­tos no han sido fru­to del azar. No estoy sugi­rien­do un com­plot, pero es indu­da­ble que varios ase­si­na­tos selec­ti­vos tuvie­ron por obje­ti­vo aque­llas figu­ras que eran cata­li­za­do­ras de la acción de sus pue­blos y de sus regiones.

Con esas des­apa­ri­cio­nes varios pro­yec­tos no se com­ple­ta­ron. Por ejem­plo, la pers­pec­ti­va de la Tri­con­ti­nen­tal era una gran espe­ran­za para los pue­blos de los tres con­ti­nen­tes. Es indu­da­ble que debi­do a la des­apa­ri­ción de Meh­di Ben Bar­ka, al ais­la­mien­to de Che Gue­va­ra en Áfri­ca y al gol­pe de Esta­do que derro­có a Ahmed Ben Bella en Arge­lia las pers­pec­ti­vas de esa Tri­con­ti­nen­tal cam­bia­ron com­ple­ta­men­te y no se pudo rea­li­zar total­men­te lo que se había previsto.

Sin olvi­dar el gol­pe de Esta­do en Indo­ne­sia y sus seis millo­nes de muer­tos. Se eli­mi­nó a una serie de líde­res en un momen­to en el que era posi­ble que la rela­ción de fuer­za se invir­tie­ra en favor de las fuer­zas progresistas.

Pare­ce que entre los muchos y varia­dos orí­ge­nes de los miem­bros de Daesh tam­bién hay no pocos marro­quíes. ¿Qué le pare­ce esta constatación?

La situa­ción en Marrue­cos es par­ti­cu­lar, es una situa­ción de deri­va de la segu­ri­dad públi­ca. Uno de los efec­tos de esta pre­sen­cia de la segu­ri­dad es que impi­de que la infor­ma­ción sal­ga. Se des­co­no­ce todo lo que ocu­rre en Marrue­cos: los movi­mien­tos de dere­chos huma­nos se hacen eco de una serie de vio­la­cio­nes cada vez más impor­tan­tes y gra­ves que afec­tan al medio de la infor­ma­ción, pero tam­bién al mun­do de los abo­ga­dos, al movi­mien­to social.

No es un secre­to que los movi­mien­tos socia­les están opri­mi­dos, pero no se habla de ello. Por par­te de deter­mi­na­da pren­sa occi­den­tal exis­te cier­ta com­pla­cen­cia res­pec­to al régi­men marro­quí, lo que expli­ca por qué no cir­cu­la la infor­ma­ción. Y en la actual rela­ción de fuer­za pue­de que el régi­men marro­quí desem­pe­ñe un papel cla­ve en esta estra­te­gia con­tra el desa­rro­llo de fuer­zas isla­mis­tas en la zona, en rela­ción con lo que ocu­rre en Europa.

Pero creo que, como en el caso de otros Esta­dos medi­te­rrá­neos, Marrue­cos está reco­rri­do por ten­ta­cio­nes­cri­mi­na­lo-isla­mis­tas (la pala­bra yiha­dis­ta no es exac­ta). Y, por des­gra­cia, la juven­tud en Marrue­cos no se libra de esta reali­dad. Hay que esta­ble­cer un para­le­lis­mo entre el esta­do al ha lle­ga­do la situa­ción eco­nó­mi­ca y demo­crá­ti­ca en Marrue­cos, y el esta­do de desa­rro­llo de una ideo­lo­gía retró­gra­da, reac­cio­na­ria, obscurantista…

Exis­te un para­le­lis­mo y Marrue­cos no se libra de él. Como indi­can inclu­so las esta­dís­ti­cas ofi­cia­les, 60 des­pués de su inde­pen­den­cia Marrue­cos toda­vía tie­ne que crear un sis­te­ma sani­ta­rio, un sis­te­ma edu­ca­ti­vo y de segu­ri­dad social dig­nos de tal nom­bre. Marrue­cos se encuen­tra en los últi­mos pues­tos de la lis­ta de paí­ses según el índi­ce de desa­rro­llo humano. Y creo que esta situa­ción tam­bién expli­ca que Marrue­cos no se haya libra­do del desa­rro­llo de movi­mien­tos integristas.

¿Podría hablar­nos de las acti­vi­da­des que lle­va a cabo el Ins­ti­tu­to Meh­di Ben Barka?

Hace quin­ce años fun­da­mos este Ins­ti­tu­to Meh­di Ben Bar­ka-Memo­ria viva, que en Fran­cia tie­ne un esta­tu­to de aso­cia­ción 1901 y cuyo obje­ti­vo es, pre­ci­sa­men­te, dar a cono­cer por todos los medios el pen­sa­mien­to de mi padre: acti­vi­da­des cul­tu­ra­les, edi­cio­nes, con­fe­ren­cias… Lo pri­me­ro que hizo el Ins­ti­tu­to fue reedi­tar sus libros agru­pan­do todos aque­llos que habían sido edi­ta­dos de mane­ra dis­per­sa: una par­te en 1966 por Fra­nçois Mas­pe­ro, otros en árabe…

Así que lo hemos reu­ni­do todo en un volu­men publi­ca­do por la edi­to­rial Syllep­se, Ecrits de Meh­di Ben Bar­ka [Escri­tos de Meh­di Ben Bar­ka]. El Ins­ti­tu­to sigue tra­ba­jan­do en esta ópti­ca de tra­ba­jar la memo­ria, pero tam­bién de hacer un tra­ba­jo de his­to­ria y de inves­ti­ga­ción por medio de la orga­ni­za­ción de colo­quios y con­fe­ren­cias, y de la par­ti­ci­pa­ción en ellos.

Por ejem­plo, en 2005 hubo un colo­quio en París sobre la tran­si­ción entre la tri­con­ti­nen­tal y el alter­mun­dia­lis­mo, el fru­to del cual se publi­có en la edi­to­rial Syllep­se con el títu­lo Meh­di Ben Bar­ka en héri­ta­ge – De la Tri­con­ti­nen­ta­le à l’altermondialisme [Heren­cia de Meh­di Ben Bar­ka – De la Tri­con­ti­nen­tal al alter­mun­dia­lis­mo]. A con­ti­nua­ción en la colec­ción Pen­sée d’hier pour demain [Pen­sa­mien­to de ayer para maña­na] publi­ca­da por el CETIM (Cen­tre Euro­pe-Tiers Mon­de) se dedi­có un libro a Meh­di Ben Bar­ka. Por últi­mo, la edi­to­rial Les petits matins ha publi­ca­do en la colec­ción Sor­tir du colo­nia­lis­me [Salir del colo­nia­lis­mo] una obra titu­la­da Meh­di Ben Bar­ka, cin­quan­te ans après [Meh­di Ben Bar­ka cin­cuen­ta años des­pués].

Pero defen­der la memo­ria de Meh­di Ben Bar­ka no resi­de úni­ca­men­te en la publi­ca­ción de sus escri­tos. Tam­bién se han orga­ni­za­do mani­fes­ta­cio­nes de orden cul­tu­ral: en 2007, con oca­sión del 40 ani­ver­sa­rio de su des­apa­ri­ción, tuvie­ron lugar sen­das gran­des expo­si­cio­nes en Fran­cia y Marrue­cos. En París con 41 artis­tas de dife­ren­tes nacio­na­li­da­des que con­tri­bu­ye­ron cada uno con una obra y a con­ti­nua­ción en Rabat artis­tas marro­quíes, espa­ño­les, pales­ti­nos y fran­ce­ses par­ti­ci­pa­ron en otra expo­si­ción home­na­je que duró casi un mes.

El Ins­ti­tu­to tam­bién cola­bo­ra con otras estruc­tu­ras en mani­fes­ta­cio­nes en torno al pen­sa­mien­to y la acción de Meh­di Ben Bar­ka, como hici­mos duran­te la sema­na con­sa­gra­da a la Tri­con­ti­nen­tal en Ginebra.

En su opi­nión, ¿qué habría que pre­ser­var de su pen­sa­mien­to para com­pren­der los acon­te­ci­mien­tos actua­les, cin­cuen­ta años después?

Por lo que se refie­re al desa­rro­llo de Marrue­cos, mi padre había tra­ta­do de movi­li­zar las poten­cia­li­da­des popu­la­res que exis­tían en el país. En varias oca­sio­nes demos­tró que era posi­ble orga­ni­zar y hacer accio­nes impor­tan­tes en el mar­co local, regio­nal marroquí.

Y esa era tam­bién la tarea que se asig­nó en el mar­co de su acción inter­na­cio­nal: cuan­do habla de soli­da­ri­dad, esta solo pue­de hacer­se ponien­do en común unas poten­cia­li­da­des popu­la­res de cada país, sobre todo en la pers­pec­ti­va de dis­per­sar las fuer­zas del adver­sa­rio: cuan­do Che Gue­va­ra escri­bía hay que crear dos, tres Viet­nam era con esa idea.

Crear una orga­ni­za­ción de soli­da­ri­dad de los tres con­ti­nen­tes quie­re decir orga­ni­zar en todas par­tes luchas para debi­li­tar al adver­sa­rio prin­ci­pal. Lo que él hizo fue movi­li­zar a la juven­tud pero, al mis­mo tiem­po, poner en común las poten­cia­li­da­des de cada país para modi­fi­car a su favor la rela­ción de fuerzas.

28 de octu­bre de 2016

Fuen­te: http://​www​.inves​ti​gac​tion​.net/​a​f​f​a​i​r​e​-​b​e​n​-​b​a​r​k​a​-​5​1​-​a​n​n​e​e​s​-​a​p​r​e​s​-​l​e​s​-​f​a​i​t​s​-​l​a​-​v​e​r​i​t​e​-​f​a​i​t​-​t​o​u​j​o​u​r​s​-​p​e​ur/

[Tra­du­ci­do del fran­cés por Bea­triz Mora­les Bastos.]

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