[Video] Falle­ce Leo­pol­do María Pane­ro, el poe­ta de Nun­ca Jamás

Leopoldo María Panero en el 'Festival Eñe' del Círculo de Bellas Artes de Madrid el 13 de noviembre de 2009 / EFE

Leo­pol­do María Pane­ro en el “Fes­ti­val Eñe” del Círcu­lo de Bellas Artes de Madrid el 13 de noviem­bre de 2009 /​EFE

Ha muer­to otro más de los Pane­ro, cuan­do hace ape­nas seis meses que des­pe­día­mos a su her­mano Juan Luis. Ambos, hijos del poe­ta falan­gis­ta Leo­pol­do Pane­ro y la escri­to­ra Feli­ci­dad Blanc, fami­lia de vir­tuo­sos que nos va dejan­do su lega­do poco a poco.

La noti­cia se ha dado a cono­cer a tra­vés de un men­sa­je en Face­book de sus edi­to­res Huer­ga Fie­rro: » Ami­go Leo­pol­do María Pane­ro, siem­pre has sido un extra­or­di­na­rio poe­ta, fiel y ami­go de tus ami­gos. Allí don­de estés que sepas que te echa­re­mos de menos. Te que­re­mos Des­can­sa en paz». La edi­to­rial ha con­fir­ma­do a eldia​rio​.es la tris­te reali­dad. «Leo­pol­do María falle­ció ayer a las 11 hora de Cana­rias, según nos con­fir­mó el doc­tor Man­cha­do», decla­ran contritos.

Su poe­sía, de alto con­te­ni­do auto­bio­grá­fi­co, comen­zó su anda­du­ra en 1968 con la publi­ca­ción de su pri­mer libro, Por el camino de Swan. Poco des­pués sería incluí­do en la famo­sa anto­lo­gía de José María Cas­te­llet Nue­ve noví­si­mos poe­tas espa­ño­les jun­to a otros como Váz­quez Mon­tal­bán o Mar­tí­nez Sarrión. Pero espe­cial­men­te recor­da­do será su gran poe­ma  La can­ción de crou­pier del Mis­sis­sip­pi, que resu­me su excén­tri­ca mar­ca personal.

«Y de la muer­te en don­de yaz­go peor que la mala suer­te dicién­do­le a la nada/​por favor, vete » escri­bía el poeta de los exce­sos en su Con­ju­ro hege­liano para la mala suer­te. Y aho­ra son sus ami­gos los que llo­ran y con­ju­ran la mal­di­ta mala suer­te. Pane­ro pasa­ría bue­na par­te de su vida en los h ospi­ta­les psi­quiá­tri­cos de Mon­dra­gón y el Insu­lar de Las Pal­mas, lo que no le impi­dió pro­li­fe­rar su obra líri­ca, ade­más de tra­ba­jar como tra­duc­tor, ensa­yis­ta y narrador.

La des­di­cha se lla­ma Panero

No sólo el don de las letras here­dó de sus padres el aman­te con­fe­so de Peter Pan y en las som­bras de Ana María Moix. La encan­ta­do­ra y som­bría matriar­ca era esqui­zo­fré­ni­ca y Leo­pol­do Pane­ro era un cono­ci­do afi­cio­na­do a la bote­lla. El carác­ter apo­ca­líp­ti­co de sus escri­tos refle­ja una quie­bra emo­cio­nal cuyo pun­to de infle­xión es des­co­no­ci­do. Aun­que su her­mano Michi Pane­ro afir­mó en varias oca­sio­nes que ocu­rrió en su ado­les­cen­cia, y no sorprende.

Uno de los archi­vos más intere­san­tes sobre la heren­cia Pane­ro es la pelí­cu­la diri­gi­da por Jai­me Chá­va­rri y pro­du­ci­da por Elías Que­re­je­ta, El des­en­can­to. En prin­ci­pio, el cabe­za de fami­lia sería la colum­na ver­te­bral de la cin­ta, pero más tar­de ter­mi­nó sien­do un retra­to vivo de las des­ave­nen­cias pater­no­fi­lia­les que se cen­tró en la figu­ra del hijo mediano. » En la infan­cia vivi­mos y, des­pués, sobre­vi­vi­mos», ase­gu­ra­ba, sin embar­go, el incom­pren­di­do Leo­pol­do María.

Y para quie­nes no entien­dan el cómo ni el dón­de, este ver­so: « Como Ner­val me ahor­ca­ré en el poema/​ y ten­dré por gua­ri­da el Bar­co de Nun­ca Jamás»

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