Ursa Parot «En mi opi­nión, los dos esta­dos actúan con un espí­ri­tu ven­ga­ti­vo evi­den­te. Bus­can ven­gar­se»

Es la segun­da vez que los tri­bu­na­les espe­cia­les fran­ce­ses denie­gan la liber­tad con­di­cio­nal a Ion Kepa Parot «por moti­vos estric­ta­men­te polí­ti­cos», según han denun­cia­do su fami­lia, sus abo­ga­dos y Aska­ta­su­na.

Su her­mano había soli­ci­ta­do ya en 2006 la liber­tad con­di­cio­nal. ¿Cuá­les son los requi­si­tos exi­gi­dos para acce­der a ella?

Ion Kepa fue con­de­na­do a cade­na per­pe­tua sim­ple, pero no se le fijó un núme­ro deter­mi­na­do de «años de segu­ri­dad». Por lo tan­to, a par­tir de los 15 años de con­de­na, la Ley le per­mi­te pedir la liber­tad con­di­cio­nal, aun­que no están obli­ga­dos a acep­tar­la. Para ello, tie­ne que tener un domi­ci­lio y un tra­ba­jo, ambos homo­lo­ga­dos por el Minis­te­rio de Jus­ti­cia. Y dado que tie­ne prohi­bi­do pisar terri­to­rio en el deno­mi­na­do Grand Sud-Ouest (prác­ti­ca­men­te la mitad sur del Esta­do fran­cés), el empleo y el domi­ci­lio pro­pues­tos no pue­den encon­trar­se en esa área. Hay que saber que, entre la pre­pa­ra­ción y la deci­sión del tri­bu­nal, el pro­ce­di­mien­to sue­le ser muy lar­go, por lo que entre una deman­da y otra pue­den pasar de tres a cua­tro años.

En la pri­me­ra deman­da fue el Tri­bu­nal de Apli­ca­ción de Penas (TAP) el que se opu­so a su sali­da de la cár­cel ¿En base a qué argu­men­tos?

Enton­ces el domi­ci­lio pro­pues­to se encon­tra­ba en Angu­le­ma (Poi­tou-Cha­ren­tes). Los jue­ces lo con­si­de­ra­ron inapro­pia­do por­que algu­nos mili­tan­tes de ETA habían sido dete­ni­dos en esa zona. Ade­más, le repro­cha­ron «estar a favor del pro­ce­so de paz» (en cur­so en esa épo­ca) y no haber cor­ta­do sus lazos con «el movi­mien­to vas­co», por lo que esti­ma­ron «pre­ma­tu­ro» dejar­le en liber­tad. Ion Kepa recu­rrió la sen­ten­cia, pero la Cor­te de Ape­la­ción des­es­ti­mó su recur­so y, en con­se­cuen­cia, siguió en pri­sión.

Esta vez la pre­pa­ra­ción del dos­sier ha sido más com­pli­ca­da…

Así es. Ade­más de tener que bus­car un domi­ci­lio y un tra­ba­jo (en un case­río en Picar­día, a unos 1.000 kiló­me­tros de Eus­kal Herria), Ion Kepa ha teni­do que pasar por el Cen­tro Nacio­nal de Eva­lua­ción (CNE). Se tra­ta de una estruc­tu­ra nue­va crea­da por la deno­mi­na­da Ley Dati (nom­bre de la Minis­tra de Jus­ti­cia de la épo­ca), en prin­ci­pio para casos de gran cri­mi­na­li­dad y de vio­la­cio­nes de meno­res con el fin de eva­luar los ries­gos de rein­ci­den­cia. Está com­pues­ta esen­cial­men­te por sicó­lo­gos y siquia­tras de dife­ren­tes esta­men­tos, inclui­dos algu­nos exter­nos a la admi­nis­tra­ción peni­ten­cia­ria, y se supo­ne que las cues­tio­nes plan­tea­das en la mis­ma tie­nen que ver con el per­fil per­so­nal y sico­ló­gi­co. Digo que se supo­ne por­que, cuan­do tras­la­da­ron a mi her­mano a la pri­sión de Fres­nes para pasar por la comi­sión, muchas de las pre­gun­tas que le hacían eran de carác­ter polí­ti­co. Aún así, el CNE con­clu­yó que, en su caso, el ries­go de rein­ci­den­cia era míni­mo.

El TAP tam­bién la acep­tó el 17 de febre­ro pasa­do…

Sí. El pre­si­den­te del tri­bu­nal, Ber­nard Lugan, era el mis­mo que en 2007 y cono­cía per­fec­ta­men­te el caso, pero esta vez su deci­sión se basó en razo­na­mien­tos jurí­di­cos y apro­bó la deman­da. Creo que estu­dia­ron más de cer­ca su caso, su per­so­na­li­dad, su com­por­ta­mien­to… pero pocas horas des­pués la Fis­ca­lía recu­rrió la deci­sión.

¿Con qué argu­men­ta­ción?

Curio­sa­men­te, con la mis­ma que el tri­bu­nal esgri­mió para dene­gar la pri­me­ra soli­ci­tud, es decir, unos razo­na­mien­tos com­ple­ta­men­te polí­ti­cos, y diría que has­ta racis­tas.

¿Por qué racis­tas?

Bas­ta con leer la moti­va­ción. Tex­tual­men­te dice que «man­tie­ne el con­tac­to con otros pre­sos vas­cos», que no ha «cor­ta­do con la movi­da vas­ca», que «con­sa­gra su tiem­po a la lec­tu­ra de libros y perió­di­cos vas­cos», que «aun­que ha toma­do con­cien­cia de la gra­ve­dad y efec­tos nefas­tos de la lucha arma­da, no ha rene­ga­do de sus ideas y con­vic­cio­nes, por lo que la expre­sión de las mis­mas impi­de cual­quier evo­lu­ción de su pro­ble­má­ti­ca». Su con­clu­sión, así como la de la par­te civil, es que mi her­mano es un «rein­ci­den­te poten­cial». La mía es que esto es racis­mo puro. Se diría que no tene­mos dere­cho a ser y sen­tir­nos vas­cos. Pero la Cor­te de Ape­la­ción los dio por váli­dos y el pasa­do 29 de abril anu­ló la sen­ten­cia del TAP.

¿Se espe­ra­ban una deci­sión de este tipo?

Bueno, ya en la fase de ins­truc­ción la jue­za Lau­ren­ce Le Vert le ame­na­zó dicién­do­le que «alguien como usted que ha mata­do a un juez (en refe­ren­cia al magis­tra­do del Tri­bu­nal de Orden Públi­co fran­quis­ta Mateu Cano­vas, por la muer­te del cual no tie­nen prue­bas con­tra mi her­mano) debe­ría, como míni­mo, cum­plir una pena de segu­ri­dad de 30 años». Lue­go, la fis­cal del TAP dice que es «pre­ma­tu­ro» y que tie­ne que cum­plir 30 años «como en Espa­ña». Quie­ro acla­rar que inclu­so si hubie­sen acep­ta­do la liber­tad con­di­cio­nal para Ion Kepa, no se tra­ta­ba de nin­gún rega­lo, ya que ten­dría que resi­dir en Picar­día y no podría venir a Eus­kal Herria por lo menos duran­te seis años, lo que supon­dría que vol­ve­ría a casa al cabo de 27 años. Si acep­tan la pró­xi­ma peti­ción, en el mejor de los casos, ya habrán pasa­do 30 años para cuan­do retor­ne.

¿Cuál cree que es el obje­ti­vo de este pro­ce­der?

En mi opi­nión, los dos esta­dos actúan con un espí­ri­tu ven­ga­ti­vo evi­den­te. Bus­can ven­gar­se, cas­ti­gar­los, des­truir­los. El hecho de pro­lon­gar una pena sin que ten­ga fecha lími­te es inso­por­ta­ble huma­na­men­te hablan­do. Aun­que la sali­da sea al cabo de 30 años, por lo menos hay una fecha fija­da, el pre­so ve el final. Pero en este caso no hay lími­te. Es por ello que los pro­pios pre­sos comu­nes bau­ti­za­ron la cade­na per­pe­tua como «pena de muer­te len­ta». Es una polí­ti­ca de des­truc­ción del indi­vi­duo que no tie­ne nada que ver con la jus­ti­cia, sino con la cruel­dad.

¿Cree que París se ali­nea con Madrid en mate­ria de polí­ti­ca peni­ten­cia­ria?

Fran­cia no tie­ne nece­si­dad de ir de la mano de Madrid para ensa­ñar­se con­tra los mili­tan­tes vas­cos. Pero, por lo menos en el caso de mi her­mano Ion, per­ci­bo la pre­sión espa­ño­la. Estoy con­ven­ci­da de que les han dicho «no sol­téis a Parot» y Fran­cia ha obe­de­ci­do. Por ejem­plo, al escu­char la inter­ven­ción de la fis­cal fran­ce­sa, se hubie­se dicho que era un magis­tra­do de la Audien­cia Nacio­nal. Uti­li­za­ba los mis­mos argu­men­tos y pedía que no había que dejar­lo libre antes de 30 años. Ade­más, aho­ra en el Esta­do espa­ñol están en perio­do elec­to­ral y, si dicen que un Parot está fue­ra, el PP va a uti­li­zar­lo elec­to­ral­men­te. Para mí, el hecho de lla­mar­se Parot tie­ne su peso, pero repi­to que Fran­cia no tie­ne nece­si­dad de reci­bir ins­truc­cio­nes en mate­ria de polí­ti­ca peni­ten­cia­ria.

Pre­ci­sa­men­te, una juris­pru­den­cia del Tri­bu­nal Supre­mo espa­ñol es desig­na­da fre­cuen­te­men­te como la «doc­tri­na Parot». ¿Cómo les sien­ta escu­char el nom­bre de su fami­lia liga­do a dicha medi­da?

Sobre todo es mi her­mano Unai quien lle­va mal esa deno­mi­na­ción. Para él es hirien­te ver que se uti­li­za su nom­bre para cas­ti­gar a otros com­pa­ñe­ros. Es una car­ga muy pesa­da ver que su nom­bre se aso­cia a una medi­da tan horri­ble. No sé cómo expli­car­lo. Es algo muy nega­ti­vo, peno­so, es como si dije­ran «la pena de muer­te Parot». En cam­bio, yo lo per­ci­bo de un modo más miti­ga­do por­que mi her­mano Unai se encuen­tra en unas con­di­cio­nes car­ce­la­rias tan extre­mas, tan demo­le­do­ras, sin un hori­zon­te de tope en su con­de­na que por lo menos el hecho de que se hable de él, aun­que sea con esa desig­na­ción tan funes­ta, es para mí como una for­ma de evi­tar que cai­ga en el olvi­do.

¿Cómo lle­van en la fami­lia una situa­ción tan peno­sa?

Me da mucha pena mi ama. Ya hace más de cua­tro años que no pue­de des­pla­zar­se para ver a sus hijos. Ion está en Muret (300 km) y Unai en Puer­to de San­ta María (1.200 km). Nues­tro padre murió ya, pero lle­va­ba seis años sin poder visi­tar a sus hijos. Se cas­ti­ga a los pre­sos y tam­bién a sus fami­lias. Es de una cruel­dad alu­ci­nan­te. Es lo que lla­ma­mos la «tor­tu­ra blan­ca». Tan­to Fran­cia como Espa­ña se dicen paí­ses demó­cra­tas, pero todo esto es una abe­rra­ción. Des­de el prin­ci­pio, todo es una abe­rra­ción ya que mi her­mano mayor (Ion Kepa) fue con­de­na­do en base a las decla­ra­cio­nes arran­ca­das a Unai en los cin­co días y cin­co noches de tor­tu­ra, lo que, en prin­ci­pio, no debe­ría exis­tir en unos paí­ses que se decla­ran demo­crá­ti­cos.

¿Cómo ve el futu­ro?

Pien­so que el con­flic­to tie­ne que solu­cio­nar­se polí­ti­ca­men­te, pero me pre­gun­to si los espa­ño­les y los fran­ce­ses serán tan inte­li­gen­tes como lo fue­ron los ingle­ses hacia los irlan­de­ses. Y es que lo que tene­mos enfren­te son casos muy espe­cia­les. Los vas­cos no tene­mos suer­te al estar enmar­ca­dos entre estos dos esta­dos que no se dis­tin­guen, pre­ci­sa­men­te, por su com­por­ta­mien­to demo­crá­ti­co. Pero creo que el futu­ro depen­de, en gran medi­da, de noso­tros mis­mos. Aun­que somos un país peque­ño, si esta­mos deci­di­dos, pode­mos hacer evo­lu­cio­nar la situa­ción posi­ti­va­men­te.

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