Enal­te­ci­mien­to y encu­bri­mien­to del fascismo

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Oyar­zá­bal (PP): “La poli­cía espa­ño­la uti­li­zó armas de fue­go para defen­der­se en un momen­to en que se vie­ron aco­rra­la­dos por la mul­ti­tud, ridícu­lo con­ver­tir un exce­so en una car­ga poli­cial en un jui­cio sumarísimo”

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La masa­cre fas­cis­ta del 3 de mar­zo en Gasteiz

Tex­to de la gra­ba­ción policial

Esta es la trans­crip­ción de las con­ver­sa­cio­nes entre las patru­llas res­pon­sa­bles de la car­ga en la igle­sia, según las gra­ba­cio­nes exis­ten­tes de la Ban­da de Radio de la Policía:

«V‑1 a Char­lie. Cer­ca de la igle­sia de San Fran­cis­co es don­de más gru­pos se ven. ­Bien, enterados».
«Char­lie a J‑1. Al pare­cer en la igle­sia de San Fran­cis­co es don­de más gen­te hay. ¿Qué hace­mos? ­Si hay gen­te ¡a por ellos! ­¡Vamos a por ellos!»
«­J‑1 a Char­lie. Char­lie, a ver si nece­si­tas ahí a J‑2. ­Envía­lo para aquí para que cubra la espal­da de la iglesia.»
«­J‑3 a J‑1 Esta­mos en la igle­sia. ¿Entra­mos o qué hace­mos? Cambio».
«…­Enton­ces lo que te intere­sa es que los cojan por detrás. Exacto».
«­J‑1 a J‑2 Haga lo que le había dicho (acu­dir en ayu­da de Char­lie a Zara­ma­ga). ­Si me mar­cho de aquí, se me van a esca­par de la igle­sia. ­Char­lie a J‑1. Oye, no intere­sa que se vayan de ahí, por­que se nos esca­pan de la igle­sia. ­…Mán­den­nos refuer­zos, si no, no hace­mos nada; si no, nos mar­cha­mos de aquí; si no, vamos a tener que emplear las armas de fue­go. ­Vamos a ver, ya envío para allí un Char­lie. Enton­ces el Char­lie que está, J‑2 y J‑3, des­alo­jen la igle­sia como sea. Cam­bio. ­No pode­mos des­alo­jar, por­que enton­ces, enton­ces ¡Está reple­ta de tíos! Reple­ta de tíos. Enton­ces por las afue­ras tene­mos Rodea­dos de per­so­nal ¡Vamos a tener que emplear las armas! Cam­bio. ­Gasead la igle­sia. Cam­bio. ­Intere­sa que ven­gan los Char­lies, por­que esta­mos rodea­dos de gen­te y al salir de la igle­sia aquí va a ser un pata­leo. Vamos a uti­li­zar las armas segu­ro, ade­más ¿eh? ­Char­lie a J‑1. ¿Ha lle­ga­do ya la orden de des­alo­jo a la igle­sia? ­Sí, sí la tie­ne J‑3 y ya han pro­ce­di­do a des­alo­jar por­que tú no esta­bas allí. ­Muy bien, ente­ra­do. Y lás­ti­ma que no esta­ba yo allí».
«Inten­to comu­ni­car, pero nadie con­tes­ta. Deben estar en la igle­sia peleán­do­se como leo­nes. ­¡J‑3 para J‑1! ¡J‑3 para J‑1! Man­den fuer­za para aquí. Ya hemos dis­pa­ra­do más de dos mil tiros. ­¿Cómo está por ahí el asun­to? ­Te pue­des figu­rar, des­pués de tirar más de mil tiros y rom­per la igle­sia de San Fran­cis­co. Te pue­des ima­gi­nar cómo está la calle y cómo está todo. ­¡Muchas gra­cias, eh! ¡Buen ser­vi­cio! ­Dile a Sali­nas, que hemos con­tri­bui­do a la pali­za más gran­de de la his­to­ria. ­Aquí ha habi­do una masa­cre. Cam­bio. ­De acuer­do, de acuer­do. ­Pero de ver­dad una masacre».
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Los hechos

Ante­ce­den­tes

El 3 de mar­zo de 1976, en Eus­kal Herria, una de sus ciu­da­des, Vito­ria-Gas­teiz, sufrió la mayor agre­sión vivi­da en su his­to­ria con­tra la cla­se obre­ra. Cin­co tra­ba­ja­do­res fue­ron ase­si­na­dos y más de cien resul­ta­ron heri­dos, la mayo­ría de bala, a resul­tas de los dis­pa­ros efec­tua­dos por la poli­cía arma­da espa­ño­la al des­alo­jar una igle­sia, pre­via­men­te gasea­da, en la cual se cele­bra­ba una asam­blea de tra­ba­ja­do­res en huelga.

(…)

La Asam­blea

Tras dos meses lar­gos de huel­ga y dos días de huel­ga gene­ral, el 3 de mar­zo esta­ba con­vo­ca­da una jor­na­da de paro total. Este paro fue secun­da­do por la prác­ti­ca tota­li­dad de tra­ba­ja­do­res, tan­to de empre­sas en lucha como otras que lo apo­ya­ron soli­da­ria­men­te, así como el comer­cio, ser­vi­cios, estu­dian­tes, amas de casa y la ciu­da­da­nía en gene­ral. Des­de la maña­na, la poli­cía inter­vino dura­men­te ante cual­quier atis­bo de con­cer­ta­ción o mani­fes­ta­ción, lle­gan­do inclu­so a dis­pa­rar fue­go real, pro­du­cién­do­se los pri­me­ros heri­dos de bala.

Para las cin­co de la tar­de esta­ba con­vo­ca­da una asam­blea gene­ral infor­ma­ti­va en la igle­sia de San Fran­cis­co de Asís del barrio de Zara­ma­ga, lugar don­de se acos­tum­bra­ba rea­li­zar las reunio­nes de las Comi­sio­nes Repre­sen­ta­ti­vas de las empre­sas en lucha, para infor­mar de los acon­te­ci­mien­tos novedosos.

La Agresión

La poli­cía pre­me­di­ta­da­men­te dejó que se lle­na­ra la igle­sia con alre­de­dor de cin­co mil per­so­nas, per­ma­ne­cien­do en el exte­rior un núme­ro simi­lar, y fue en ese momen­to cuan­do man­dó des­alo­jar la mis­ma. La mul­ti­tud allí con­gre­ga­da ante el temor de ser apo­rrea­da y agre­di­da en su sali­da, se negó al aban­dono del recin­to reli­gio­so. Hay que recal­car que los tem­plos esta­ban pro­te­gi­dos por el Con­cor­da­to, por lo cual no podían actuar ni acce­der a su inte­rior las Fuer­zas Arma­das, sal­vo urgen­te necesidad.

Para pro­ce­der al des­alo­jo, la poli­cía ata­có y asal­tó la igle­sia con gases lacri­mó­ge­nos y mate­rial anti­dis­tur­bios, por lo que pre­sos del páni­co y la asfi­xia, los allí con­gre­ga­dos comen­za­ron a salir huyen­do, momen­to en el que los poli­cías pro­ce­die­ron a gol­pear y dis­pa­rar indis­cri­mi­na­da­men­te tan­to sobre los que inten­ta­ban esca­par, como sobre los que des­de el exte­rior atraían su aten­ción para dejar vía libre a los que aban­do­na­ban aquel infierno.

Ase­si­na­dos

El resul­ta­do, cin­co obre­ros ase­si­na­dos y unos cien heri­dos, muchos de ellos de gra­ve­dad. Ellos mis­mos, (la poli­cía) se feli­ci­ta­ban de haber dis­pa­ra­do más de mil tiros, de haber pro­du­ci­do una masa­cre y de haber con­tri­bui­do a la mayor pali­za de la his­to­ria. Las gra­ba­cio­nes exis­ten­tes, se reco­gie­ron a tra­vés de la fre­cuen­cia de FM del canal de la poli­cía y se con­ser­van en la actualidad.

En un pri­mer momen­to, a resul­tas de los par­tes hos­pi­ta­la­rios envia­dos al juz­ga­do por ser las per­so­nas aten­di­das, tan­to falle­ci­dos como heri­dos, a con­se­cuen­cia de dis­pa­ros y agre­sio­nes, se abrie­ron dili­gen­cias pre­vias. Los suma­rios abier­tos, des­pués de varios reco­rri­dos por diver­sos juz­ga­dos y tri­bu­na­les, aca­ba­ron final­men­te en la juris­dic­ción mili­tar, la cual, aun reco­no­cien­do que los hechos con­si­de­ra­dos, eran en prin­ci­pio cons­ti­tu­ti­vos de deli­tos por homi­ci­dio, dic­tó auto de sobre­sei­mien­to por no haber moti­vos sufi­cien­tes para acu­sar de ellos a per­so­nas deter­mi­na­das. Pos­te­rio­res recla­ma­cio­nes al Esta­do por res­pon­sa­bi­li­dad civil, efec­tua­das por algu­nos afec­ta­dos, tam­po­co fue­ron atendidas.

Las otras víc­ti­mas del 3 de Marzo

EL 3 de Mar­zo de 1976 la poli­cía mata en Gas­teiz. Romual­do Cha­pa­rro Barro­so (18 años) , Fran­cis­co Aznar Cle­men­te (17 años) , Pedro María Mar­tí­nez Ocio (27 años), José Luis Cas­ti­llo Gar­cía (32 años) y Bien­ve­ni­do Perea (30 años), más de 60 per­so­nas hos­pi­ta­li­za­das con pro­nós­ti­co gra­ve (de las cua­les 43 pre­sen­ta­ban heri­das de bala) y cien­tos de con­tu­sio­na­dos de dife­ren­te con­si­de­ra­ción.

Estas cin­co muer­tes y estos 500 heri­dos de Gas­teiz no son los únicos

Paï­sos Catalans

Juan Gabriel Rodri­go falle­ció en Tarra­go­na a con­se­cuen­cia de la repre­sión des­ata­da el 6 de mar­zo de 1976 con­tra una mani­fes­ta­ción que al gri­to de “Vito­ria her­ma­nos, noso­tros no olvi­da­mos” denun­cia­ba la masa­cre ocu­rri­da en Gas­teiz tres día antes.

La poli­cía disol­vió una pro­tes­ta en denun­cia de la masa­cre de Gas­teiz en la que par­ti­ci­pan cien­tos de tra­ba­ja­do­res. Uno de los mani­fes­tan­tes, el joven de 19 años JUAN GABRIEL RODRIGO KNAFO falle­ce al caer des­de la azo­tea del piso en el que se había refu­gia­do cuan­do inten­ta huir de la repre­sión. Los agen­tes que le per­se­guían fue­ron los úni­cos tes­ti­gos de su muer­te y ocul­ta­ron el falle­ci­mien­to duran­te horas has­ta la jor­na­da siguien­te. La ver­sión ofi­cial fran­quis­ta tra­tó des­pués de cri­mi­na­li­zar a la víc­ti­ma jus­ti­fi­can­do que su falle­ci­mien­to era con­se­cuen­cia de un acci­den­te, acu­sán­do­le de haber­se caí­do de la cor­ni­sa cuan­do lan­za­ba pie­dras a las Fuer­zas del Orden Públi­co.[+]

Ita­lia

ROMA , 14 DE MARZO DE 1976: El movi­mien­to estu­dian­til y la izquier­da revo­lu­cio­na­ria ita­lia­na habían con­vo­ca­do una movi­li­za­ción con­tra la matan­za obre­ra de Vito­ria-Gas­teiz. Los inci­den­tes con la poli­cía comien­zan cuan­do la mar­cha lle­ga al edi­fi­cio que alber­ga la emba­ja­da fran­quis­ta. Algu­nos mani­fes­tan­tes lan­zan pie­dras y bote­llas incen­dia­rias con­tra la sede diplo­má­ti­ca espa­ño­la y para dis­per­sar­los la poli­cía ita­lia­na dis­pa­ra fue­go real. Dos jóve­nes mani­fes­tan­tes (Lui­gi de Ange­lis y Giu­sep­pe Gon­ne­lla) son heri­dos por lo dis­pa­ros que tam­bién alcan­zan mor­tal­men­te a un vian­dan­te de 53 años lla­ma­do MARIO MAROTTA que, ajeno a la movi­li­za­ción, se encon­tra­ba en la zona.

Basau­ri

BASAURI, 8 DE MARZO DE 1976: Dece­nas de miles de obre­ros vas­cos salen a la Huel­ga para denun­ciar la masa­cre del 3 de mar­zo. Se pro­du­cen inci­den­tes en todo el país, los hechos más gra­ves tie­nen lugar en Basau­ri don­de un amplio des­plie­gue de la Guar­dia Civil ata­ca la movi­li­za­ción de tra­ba­ja­do­res. Uno de los agen­tes dis­pa­ra a poca dis­tan­cia un tiro en la cabe­za ase­si­nan­do al joven de 18 años VICENTE ANTON FERRERO….

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