Pue­blos Ori­gi­na­rios. Pre­sen­tan un ampa­ro con­tra la pró­rro­ga de la Ley de emer­gen­cia terri­to­rial Indígena

Por Mai­ra López, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 15 de diciem­bre de 2021. 

La abo­ga­da Veró­ni­ca Huber ava­ló el decre­to 80521. Y ase­gu­ró que la pró­rro­ga de la Ley debía dar­se sí o sí, por­que su ven­ci­mien­to era inmi­nen­te y la Cáma­ra de Dipu­tados no iba a lle­gar a dar su tra­ta­mien­to en el recinto. 

Los dipu­tados nacio­na­les por la pro­vin­cia de Sal­ta, Vir­gi­nia Cor­ne­joMiguel Nan­ni y, has­ta el 9 de diciem­bre, Mar­tín Gran­de, pre­sen­ta­ron ante la Jus­ti­cia Fede­ral un ampa­ro cons­ti­tu­cio­nal con­tra el Decre­to de Nece­si­dad y Urgen­cia 80521, median­te el cual el Eje­cu­ti­vo Nacio­nal pro­rro­gó la Ley N° 26.160, de Emer­gen­cia Terri­to­rial Indí­ge­na

Des­de el blo­que macris­ta plan­tea­ron la incons­ti­tu­cio­na­li­dad del decre­to «por vio­len­tar el man­da­to esta­ble­ci­do en la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal que prohí­be al Eje­cu­ti­vo dic­tar dis­po­si­cio­nes de carác­ter legis­la­ti­vo». Ale­ga­ron que el pre­si­den­te Alber­to Fer­nán­dez solo­pue­de dic­tar decre­tos si el Con­gre­so está impe­di­do de cum­plir con el pro­ce­so de ela­bo­ra­ción de leyes.

No osb­tan­te, la abo­ga­da Veró­ni­ca Huber, espe­cia­lis­ta en dere­cho indí­ge­na, ase­gu­ró a Salta/​12 que no advier­te que exis­ta un fun­da­men­to jurí­di­co razo­na­ble en la pre­sen­ta­ción que rea­li­za­ron los legis­la­do­res. Es más, con­si­de­ró que se tra­ta de una estra­te­gia que está lle­van­do ade­lan­te Jun­tos por el Cam­bio en dife­ren­tes juri­disc­cio­nes pro­vin­cia­les, en bus­ca de encon­trar un aval judicial. 

El 18 de noviem­bre últi­mo, y ante la inmi­nen­cia de la caí­da de esta Ley, que ven­cía el 23 de ese mes, el pre­si­den­te­Fer­nán­de­ze­mi­tió un decre­to pro­rro­gan­do los efec­tos de la 26160 has­ta el 23 de noviem­bre de 2025. Huber acla­ró que cada DNU tie­ne un trá­mi­te pro­pio que inclu­ye una revi­sión del Con­gre­so de la Nación, don­de se lo rati­fi­ca­rá o rechazará. 

Los DNUs son una facul­tad legis­la­ti­va que tie­ne el Eje­cu­ti­vo y que está otor­ga­da por la pro­pia Cons­ti­tu­ción Nacio­nal en su artícu­lo 99, por lo que la abo­ga­da seña­ló que, en prin­ci­pio, no se tra­ta de una medi­da incons­ti­tu­cio­nal. En ese sen­ti­do, ase­gu­ró que el DNU 80521, «no vio­len­ta nin­gu­na nor­ma cons­ti­tu­cio­nal», sino que res­pon­de con todos los requi­si­tos, ya que la pró­rro­ga de la 26160 esta­ba sien­do una urgencia. 

«Debe ser uno de los pocos DNUs que tie­ne una situa­ción real de urgen­cia«, expre­só la letra­da. Por eso, expli­có el pro­ce­so jurí­di­co y legis­la­ti­vo al que se some­tía la Ley con la media san­ción que tenía del Sena­do, des­de el 28 de octu­bre. Res­ta­ba su tra­ta­mien­to en Dipu­tados, el mis­mo día que ven­cía la nor­ma (23÷11), se iba a pro­du­cir una nue­va sesión de los legis­la­do­res, pero eso no ocurrió. 

Huber acla­ró que, jurí­di­ca­men­te, la pró­rro­ga de la Ley debía dar­se sí o sí antes de a su ven­ci­mien­to, por lo que haber sido tra­ta­da y apro­ba­da por Dipu­tados recién ese día, su vigen­cia esta­ba en peli­gro por­que lo más pro­ba­ble era que la sesión se exten­die­ra has­ta al día siguiente. 

«Si la Ley caía, y se seguía su tra­ta­mien­to en la sesión, no se iba a poder pro­rro­gar por­que iba a ser en base a una ley que había per­di­do su vigen­cia», seña­ló la abo­ga­da. «Era pre­vi­si­ble que antes de la media­no­che no se iba a lle­gar a una san­ción», agre­gó. En ese sen­ti­do, dijo que con ese posi­ble esce­na­rio, recién los legis­la­do­res macris­tas iban a tener un argu­men­to sóli­do para pelear jurídicamente. 

Dado que no hay pró­rro­ga posi­ble de una ley ya caí­da, la abo­ga­da resal­tó la vali­dez del DNU des­de el momen­to de su dic­ta­do y has­ta su ven­ci­mien­to o sea recha­za­do por el Con­gre­so. «En los hechos, el ries­go que se ven­cie­ra la Ley, era un ries­go cier­to», afir­mó Huber, y seña­ló que se podía gene­rar un «caos» a par­tir de la pér­di­da de la vigen­cia de la pró­rro­ga ante­rior por­que «Se iba a gene­rar la reac­ti­va­ción de cien­tos de jui­cios de des­alo­jos que están sus­pen­di­dos por la mora del Estado».

Un mes antes de la media san­ción en el Sena­do, Huber venía dia­lo­gan­do con dis­tin­tas auto­ri­da­des indí­ge­nas sobre la nece­si­dad de un DNU, ya que con­si­de­ra­ba que los tiem­pos legis­la­ti­vos no esta­ban en coin­ci­den­cia con los tiem­pos jurídicos.

De acuer­do al Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Asun­tos Indí­ge­nas (INAI), en todo el país exis­ten 300 con­flic­tos ya con sen­ten­cias de des­alo­jo dic­ta­das, pero cuyas eje­cu­cio­nes se encuen­tran dete­ni­das por la decla­ra­ción de la emer­gen­cia terri­to­rial, apro­ba­da en 2006. 

Por su par­te, Uli­ses Yanes, dele­ga­do de la Comu­ni­dad Las Pai­las y de la Unión de los Pue­blos de la Nación Dia­gui­ta de Sal­ta (UPNDS), decla­ró a Salta/​12 que el ampa­ro pre­sen­ta­do por los legis­la­do­res sal­te­ños, en espe­cial por Nan­ni, es «una burra­da», al dejar de lado las facul­ta­des que tie­ne el Eje­cu­ti­vo Nacio­nal para dic­ta­mi­nar los DNUs. 

Para Yanes, «el decre­to tie­ne el mis­mo mar­co jurí­di­co que la Ley», por lo que cual no ve el gra­do de incons­ti­tu­cio­na­li­dad que seña­lan los legis­la­do­res. Sí cues­tio­nó que otros refe­ren­tes indí­ge­nas pon­gan en duda la legi­ti­mi­dad del decre­to, aun­que con­si­de­ró que ese argu­men­to salió del pro­pio arco macris­ta, pre­ci­sa­men­te para divi­dir al movi­mien­to indí­ge­na y dar paso a los amparos. 

«De acuer­do a los tiem­pos, era difí­cil lle­gar a tra­tar al pro­yec­to» en la Cáma­ra Baja, seña­ló tam­bién él, aun­que tam­bién cues­tio­nó que el Con­gre­so Nacio­nal haya abier­to el tra­ta­mien­to de la pró­rro­ga recién en los últi­mos meses del año. 

Piden la nulidad

En la pre­sen­ta­ción del ampa­ro, los legis­la­do­res cam­bie­mi­tas sos­tie­nen que no exis­tía nece­si­dad de lle­gar a un decre­to por­que esta­ba en trá­mi­te un pro­yec­to legis­la­ti­vo en Dipu­tados que ya tie­ne san­ción por la Cáma­ra de Sena­do­res. Por lo tan­to, con­si­de­ra­ron que el DNU «debe decla­rar­se nulo por con­te­ner vicios de incons­ti­tu­cio­na­li­dad, al vio­len­tar los ele­men­tos fun­da­men­ta­les del sis­te­ma repu­bli­cano de gobierno, entre los que resal­ta el prin­ci­pio de sepa­ra­ción de poderes». 

El dipu­tado nacio­nal Miguel Nan­ni dijo a Salta/​12 que el pre­si­den­te Alber­to Fer­nán­dez, les «qui­tó» la facul­tad de dar tra­ta­mien­to a un pro­yec­to de ley que podía ser tra­ta­do aún en las sesio­nes ordi­na­rias por­que el Con­gre­so esta­ba en fun­cio­na­mien­to. «Se arro­gó potes­tad en fun­cio­nes nues­tras y más cuan­do ya se tenía media san­ción» de los sena­do­res, afirmó. 

En ese sen­ti­do, dijo que el ámbi­to natu­ral para dis­cu­tir el pro­yec­to era el Con­gre­so, más sabien­do que «está­ba­mos de acuer­do en pro­rro­gar, por­que uno no pue­de dejar de estar de acuer­do con el espí­ri­tu de la Ley». No obs­tan­te, indi­có que la dis­cu­sión sobre el pro­yec­to debe dar­se den­tro del recin­to para con­si­de­rar el res­guar­do para las comu­ni­da­des, como para quie­nes tie­nen sus tie­rras privadas. 

«Esta Ley tie­ne un vacío enor­me por­que no se hizo un rele­va­mien­to terri­to­rial para saber cuá­les son los terri­to­rios abo­rí­ge­nes y cuá­les de pro­pie­dad pri­va­da», cues­tio­nó, ale­gan­do los años que pasa­ron des­de su san­ción, en 2006. Aún así, no negó que esta­ba cer­ca el ven­ci­mien­to de la pró­rro­ga, pero ase­gu­ró que el Con­gre­so iba a apro­bar el pro­yec­to, inclu­so «con díc­ta­me­nes en disi­den­cia». «Fue un como­dis­mo del Pre­si­den­te«, ase­gu­ró. 

En la mis­ma línea fue la legis­la­do­ra Vir­gi­nia Cor­ne­jo, quien sos­tu­vo que «no se pue­de obviar el paso que corres­pon­de», que es lograr la media san­ción fal­tan­te. «Más con una ley que es impor­tan­te para solu­cio­nar la pro­ble­má­ti­ca de los pue­blos ori­gi­na­rios», sub­ra­yó. Inclu­so dijo que se tra­ta de una «mala ley» por­que no pudo dar solu­cio­nes a la pro­ble­má­ti­ca indígena.

Por lo que sos­tu­vo que no deja­rán pasar la acti­tud del Pre­si­den­te, ya que «que­re­mos vivir en demo­cra­cia y que las ins­ti­tu­cio­nes sean res­pe­ta­das». Duran­te la ges­tión de Cam­bie­mos, Mau­ri­cio Macri dic­tó un total de 47 DNUs.

Itu­rria /​Fuen­te

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