Libia. El basu­ral europeo

Por Gua­di Cal­vo*, Resu­men Medio Orien­te, 3 de diciem­bre de 2021-.

La OTAN, obser­va indig­na­da a los refu­gia­dos que se con­cen­tran en la fron­te­ra pola­ca con Bie­lo­rru­sia, bus­can­do un sub­ter­fu­gio para acu­sar al pre­si­den­te ruso Vla­di­mir Putin, y al bie­lo­rru­so Lukashen­ko de que son ellos quie­nes los han fabri­ca­do en algu­na fac­to­ría secre­ta de Chu­kot­ka, e inten­ta azu­zar a sus laca­yos ucra­nia­nos, para devol­ver­le “gen­ti­le­zas” y algún pro­ble­ma a Mos­cú. La Unión Euro­pea, dolo­ri­da de que cada maña­na el Sul­tán Erdo­gan, la sodo­mi­ce a tra­vés del acuer­do de 2016, que pac­tó con Anka­ra, para que impi­da que los cua­tro o cin­co millo­nes de refu­gia­dos, que han ingre­sa­ron a Tur­quía pro­ve­nien­tes de Siria, Irak o Afga­nis­tán, esen­cial­men­te, con la inten­ción de con­ti­nuar, vía Gre­cia, al res­to del con­ti­nen­te, mien­tras en las pla­yas del Canal de la Man­cha, Lon­dres y París, dis­cu­ten quien entie­rra a los ahogados.

Pero es en Libia, don­de las pús­tu­las del sis­te­ma corrup­to crea­do por la Unión Euro­pea, para impe­dir la lle­ga­da de más refu­gia­dos más hedor segre­gan, ame­na­zan­do con que más de uno de sus fun­cio­na­rios, en algún momen­to ter­mi­ne dan­do expli­ca­cio­nes por geno­ci­dio en algún tri­bu­nal de jus­ti­cia, si por caso exis­tie­ra alguno.

La cues­tión es que, en los pri­me­ros seis meses de este año, unas vein­tiún mil per­so­nas lle­ga­ron a Euro­pa, des­de puer­tos afri­ca­nos, a pesar de que UE ha gene­ra­do un sis­te­ma de deten­ción secre­to para cap­tu­ra, reten­ción y lle­ga­do el caso devo­lu­ción a sus paí­ses de ori­gen, a los cien­tos de miles, sino no son millo­nes, de los que han lle­ga­do a la vie­ja patria de Coro­nel Gad­da­fi, para sal­tar los apro­xi­ma­dos 320 kiló­me­tros sobre el Medi­te­rrá­neo, y con­se­guir un medio de vida, que no solo sal­ve la suya, sino la de su fami­lia, que han que­da­do en las pro­fun­di­da­des del Áfri­ca subsahariana.

Des­de 2010, empu­ja­dos por gue­rras inter­nas, la vio­len­cia terro­ris­ta, la pobre­za y el cam­bio cli­má­ti­co, en alu­vión comen­za­ron a lle­gar a Euro­pa, alcan­za­do en 2015, la cifra récord de un millón, nada a com­pa­ra­ción de las pre­dic­cio­nes del Ban­co Mun­dial, para los pró­xi­mos cin­cuen­ta años que con el cam­bio cli­má­ti­co, las sequías, las cose­chas cada vez más pobres, el incre­men­to de los nive­les de los océa­nos, jun­to a la deser­ti­fi­ca­ción, des­pla­za­ría a unos cien­to cin­cuen­ta millo­nes de per­so­nas, en su mayo­ría del hemis­fe­rio sur.

De mane­ra secre­ta la Unión Euro­pea hace seis años ha arti­cu­la­do, finan­cia­do, equi­pa­do y entre­na­do lo que se cono­ce como la Guar­dia Cos­te­ra de Libia, una orga­ni­za­ción terro­ris­ta, emer­gi­da de las mili­cias que des­de el 2010, han ani­ma­do la gue­rra civil libia, sin man­do uni­fi­ca­do y ope­ran­do prác­ti­ca­men­te a su libre albe­drio, solo con una con­sig­na: “que los refu­gia­dos no lle­guen a Euro­pa” uti­li­za­do el recur­so que sea. Por lo que cual­quier embar­ca­ción sos­pe­cho­sa de trans­por­tar refu­gia­dos es en algu­nos casos abor­da­da por la fuer­za y redu­ci­da con vio­len­cia, gene­ran­do muchí­si­mos ase­si­na­tos y “acci­den­tes” que han ter­mi­na­do con doce­nas de refu­gia­dos aho­ga­dos. Al tiem­po que tam­bién impi­den las ope­ra­cio­nes de res­ca­te humanitario.

Tras ser dete­ni­dos, los refu­gia­dos, en muchos casos al cos­to de la vida de algu­nos de ellos, son ence­rra­dos de mane­ra ile­gal e inde­fi­ni­da en una com­ple­ja mara­ña de pri­sio­nes, de las que sal­drán solo: sin alguien paga el res­ca­te exi­gi­do por la mili­cia que lo retie­ne; para ser ven­di­dos como escla­vos a ochen­ta y ocho dóla­res por cabe­za en algu­nos de los mer­ca­dos que fun­cio­nan a ple­na luz saha­ria­na o muertos.

Según algu­nas fuen­tes vin­cu­la­das a ONGs que ope­ran en Libia, para el pasa­do sep­tiem­bre más de seis mil refu­gia­dos esta­ban dete­ni­dos en dife­ren­tes pri­sio­nes, la mayo­ría de ellos en la pri­sión de al-Maba­ni, un anti­guó depó­si­to de cemen­to, cer­cano a Trí­po­li, reabier­to en enero de este año, pero para otros fines, por lo que se han ele­va­do sus muros exte­rio­res, los que se coro­na­ron con alam­bre de púas. Vigi­la­da por hom­bres con uni­for­mes negro y azul, arma­dos con Kalásh­ni­kov, per­te­ne­cien­tes a la muy dis­cu­ti­ble Direc­ción de Lucha con­tra la Migra­ción Ile­gal.

En al-Maba­ni, la mayor de las quin­ce pri­sio­nes que se sabe fun­cio­nan de mane­ra más o menos regu­lar, los inter­nos pade­cen todo tipo de abe­rra­cio­nes: Fal­ta abso­lu­ta de higie­ne, solo hay un baño cada cien inter­nos, por lo que rea­li­zar cual­quier eva­cua­ción fisio­ló­gi­ca es un desa­fío a la opor­tu­ni­dad y la ima­gi­na­ción. Por no men­cio­nar la sani­dad y la alimentación.

Los dete­ni­dos, son ence­rra­dos en pabe­llo­nes con super­po­bla­ción por lo que hay tur­nos para dor­mir acos­ta­dos, para los más afor­tu­na­dos en del­ga­das plan­chas de goma espu­ma, o direc­ta­men­te sobre el piso pes­ti­len­te; hay quie­nes deben optar por dor­mir sen­ta­dos. El sec­tor de las duchas, por ser el más airea­do, es el más dispu­tado. Lo que en varias opor­tu­ni­da­des ha ter­mi­na­do con la vida de alguno de ellos. Dos veces al día, los pri­sio­ne­ros son lle­va­dos al patio, don­de tie­nen prohi­bi­do, no sólo prohi­bi­do hablar, sino “mirar al cie­lo” (sic). A la hora de la comi­da, los guar­dias depo­si­tan las fuen­tes en el piso y los pre­sos deben esfor­zar­se para lle­gar a ellos, para poder rapi­ñar algo. En los techos de los pabe­llo­nes las luces fluo­res­cen­tes que­dan encen­di­das duran­te toda la noche, ya que prác­ti­ca­men­te nin­gún de los pabe­llo­nes cuen­ta con luz natu­ral. Los dete­ni­dos deben con­vi­vir con las plu­mas y los excre­men­tos que caen de la techum­bre don­de ani­dan cien­tos de pája­ros. En el caso par­ti­cu­lar de las muje­res, las vio­la­cio­nes se reite­ran de mane­ra coti­dia­na y las más jóve­nes son inme­dia­ta­men­te intro­du­ci­das en las redes de prostitución.

Cual­quier indis­ci­pli­na, es vio­len­ta­men­te cas­ti­ga­da a gol­pes de man­gue­ra, cables, o varas de hie­rro. Cuan­do la fal­ta es mayor, los cas­ti­gos pue­den ser des­car­gas eléc­tri­cas, asfi­xias y simu­la­cros de fusilamientos.

Más pri­sio­nes se encuen­tran camu­fla­das entre los aban­do­na­dos gal­po­nes del barrio tri­po­li­tano de Ghout al-Shaal, antes de la gue­rra dedi­ca­do a la repa­ra­ción de auto­mó­vi­les y depó­si­tos de chatarra.

Los dete­ni­dos pue­den acce­der a su liber­tad, con algu­na tran­za par­ti­cu­lar con un guar­dia a un valor de 500 dóla­res. Por lo que son habi­tua­les las raz­zias como la que se pro­du­jo el pasa­do octu­bre en Gar­ga­resh, un barrio de Trí­po­li, don­de se detu­vo a cin­co mil refugiados.

Las “leyes” libias sin fun­da­men­to legal, ni con­tro­les que las admi­nis­tren, dis­po­nen que cual­quier extran­je­ro, no solo pue­de ser dete­ni­do por tiem­po inde­ter­mi­na­do, sino que tam­bién, care­cen de dere­cho a cual­quier tipo de defen­sa, por lo que la liber­tad solo se con­si­gue pagan­do. A la vez los pri­sio­ne­ros son obli­ga­dos a rea­li­zar cual­quier tipo de tra­ba­jo, como mani­pu­lar explo­si­vos, lim­piar sitios con­ta­mi­na­dos, sin pro­tec­ción alguna.

Quie­nes fallan final­men­te ter­mi­na­ran en el cemen­te­rio de Bir al-Osta Milad de casi cua­tro hec­tá­reas don­de se cal­cu­la hay más de quin­ce mil tum­bas, la mayo­ría sin marcar.

Euro­pa, cada vez más lejos.

Duran­te los años del Coro­nel Gad­da­fi, si bien cual­quier afri­cano era bien reci­bi­do en el país, y podrían acce­der a tra­ba­jo y los bene­fi­cios que pro­por­cio­na­ba Jamahi­ri­ya (Esta­do de masas), si su deseo era con­ti­nuar hacia Euro­pa, su paso no era moles­ta­do. Por lo que los euro­peos, comen­za­ron a pre­sio­nar fuer­te­men­te a Trí­po­li, para que ayu­da­ra a dete­ner el dre­na­je de afri­ca­nos hacia el nor­te del Mediterráneo.

Si bien Gad­da­fi resis­tió todo lo que pudo, en 2008, se vio obli­ga­do a acor­dar con el enton­ces pri­mer minis­tro ita­liano, Sil­vio Ber­lus­co­ni, com­pro­me­tién­do­se a imple­men­tar con­tro­les estric­tos. Dado las fal­tas ita­lia­nas al acuer­do, Gad­da­fi exi­gió algu­nas ven­ta­jas eco­nó­mi­cas bajo la ame­na­za de “vol­ver Euro­pa negra”.

His­tó­ri­ca­men­te, la mayo­ría de las rutas por don­de tran­si­tan los migran­tes sub­saha­ria­nos, que inten­tan lle­gar al Medi­te­rrá­neo, con­ver­gen en la ciu­dad nige­ri­na de Aga­dez, des­de don­de len­ta­men­te comien­za a enco­lum­nar­se, hacia los puer­tos libios.

Por lo que des­de 2015, la UE, ha imple­men­ta­do manio­bras para pre­sio­na­ron a Nia­mey, entién­da­se sobor­nar a fun­cio­na­rios, mili­ta­res y polí­ti­cos, por lo que se con­si­guió esta­ble­cer la cono­ci­da Ley 36: con la que todos los con­duc­to­res y guías de auto­bús y camio­nes, que duran­te déca­das habían trans­por­ta­do migran­tes hacia el nor­te, fue­ron decla­ra­dos tra­fi­can­tes de per­so­nas, con penas de pri­sión de has­ta trein­ta años. Lo que los refu­gia­dos han resuel­to bus­can­do vías alter­na­ti­vas más com­ple­jas y peligrosas.

Para seguir obs­ta­cu­li­zan­do el via­je de emi­gran­tes, la Unión Euro­pea, ha esta­ble­ci­do un Fon­do Fidu­cia­rio, que ha inver­ti­do dece­nas de millo­nes de dóla­res para con­ver­tir a la Guar­dia Cos­te­ra en una fuer­za efec­ti­va. Brin­dan­do capa­ci­ta­ción a los ofi­cia­les, recur­sos finan­cie­ros, embar­ca­cio­nes de últi­ma gene­ra­ción. Tam­bién, la agen­cia de fron­te­ras euro­pea FRONTEX, des­de 2015, lle­va un plan de inver­sio­nes “para cap­tu­rar a los migran­tes que cru­za­ban el mar”, con un pre­su­pues­to de más de 500 millo­nes de euros y su pro­pio ser­vi­cio mili­ta­ri­za­do, con auto­ri­za­ción para ope­ra más allá, de las fron­te­ras de la UE, man­tie­ne vigi­lan­cia cons­tan­te en el Medi­te­rrá­neo con dro­nes y aviones.

Este com­ple­jo entra­ma­do de agen­cias ofi­cia­les y ban­das pira­tas, ha per­mi­ti­do, según, la Orga­ni­za­ción Inter­na­cio­nal para las Migra­cio­nes (OIM) per­te­ne­cien­te a Nacio­nes Uni­das inter­cep­tar a más de ochen­ta mil migran­tes, en los últi­mos cua­tro años.

Ita­lia en 2018, con el apo­yo de la Unión Euro­pea, logró el acuer­do de UN, para que la Guar­dia Cos­te­ra Libia extien­da su juris­dic­ción a 160 kiló­me­tros de la cos­ta, para lo que la UE, entre­gó seis lan­chas rápi­das, trein­ta Toyo­ta Land Crui­sers, radios, telé­fo­nos sate­li­ta­les, botes infla­bles y qui­nien­tos uniformes.

Mien­tras todo esto suce­de el Gobierno de Uni­dad Nacio­nal (GNU) impues­to por la ONU, y pre­si­di­do por el mag­na­te Abdelha­mid Dbei­bah, des­de mar­zo pasa­do orga­ni­zan las elec­cio­nes pro­gra­ma­das entre diciem­bre y enero, por lo que nada se pue­de espe­rar, para el mejo­ra­mien­to de la situa­ción de los miles de desan­ge­la­dos que se siguen amon­to­nan­do como basu­ra en Libia.

*Gua­di Cal­vo es escri­tor y perio­dis­ta argen­tino. Ana­lis­ta Inter­na­cio­nal espe­cia­li­za­do en Áfri­ca, Medio Orien­te y Asia Cen­tral. En Face­book: https://​www​.face​book​.com/​l​i​n​e​a​i​n​t​e​r​n​a​c​i​o​n​a​lGC.

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