Méxi­co. El triun­fo de Mezcala

Por Glo­ria Muñoz Ramí­rez, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 17 de noviem­bre de 2021.

Mez­ca­la, Jalis­co. Foto: María Anto­nie­ta Puente

Hace 15 años visi­té por pri­me­ra vez la comu­ni­dad coca de Mez­ca­la, en la ribe­ra del lago de Cha­pa­la, Jalis­co, y los comu­ne­ros ya esta­ban orga­ni­za­dos con­tra la inva­sión de más de 10 hec­tá­reas de su terri­to­rio ocu­pa­das des­de 1999 por el empre­sa­rio Gui­ller­mo Moreno Iba­rra, socio de otros frac­cio­na­mien­tos en Cha­pa­la, quien lle­gó a la comu­ni­dad con un pres­ta­nom­bres y tomó pose­sión de mane­ra ile­gal de tie­rra comu­nal y bos­co­sa. El inva­sor cer­có el para­je El Pan­di­llo, por lo que la asam­blea lo citó en la ofi­ci­na de bie­nes comu­na­les, pero no acu­dió. Con la ocu­pa­ción lle­gó la indig­na­ción y el ini­cio de un lar­go pro­ce­so legal que, lue­go de 21 años, obtu­vo en octu­bre pasa­do una vic­to­ria no sólo para el pue­blo his­tó­ri­ca­men­te com­ba­ti­vo de Mez­ca­la, sino tam­bién para todos los pue­blos indí­ge­nas de Méxi­co que con­ti­núan en la defen­sa de su territorio.

“La inva­sión ini­ció con nue­ve hec­tá­reas y des­pués sumó tres. La len­ti­tud del pro­ce­so y la impu­ni­dad otor­ga­da por las auto­ri­da­des agra­rias y lega­les del país pro­vo­có que este inva­sor acu­mu­la­ra poco más de 20 hec­tá­reas, las cua­les se encuen­tran prin­ci­pal­men­te en el cerro El Pan­di­llo y se exten­die­ron has­ta una zona cono­ci­da como El Comal”, expli­ca Manuel Jaco­bo, coca de Mez­ca­la y par­te de la resistencia.

En estas más de dos déca­das, con­ti­núa Jaco­bo en su rela­to escri­to, Moreno Iba­rra pro­vo­có seve­ros daños al eco­sis­te­ma y a la pobla­ción. Con la com­pli­ci­dad de los gobier­nos en turno, cons­tru­yó en tie­rras comu­na­les “una man­sión con una de las vis­tas más pri­vi­le­gia­das al Lago de Cha­pa­la, derri­bó par­te del bos­que de pino y oco­te, y obli­gó a los coyo­tes, vena­dos y fau­na local a huir de esos cerros, pues colo­có mallas eléc­tri­cas para que nadie lo molestara”.

Pero este 2021 es el año de Mez­ca­la. El pasa­do 28 de octu­bre el pleno del Tri­bu­nal Supe­rior Agra­rio negó el ampa­ro 1212019 pro­mo­vi­do por Gui­ller­mo Moreno y rati­fi­có la sen­ten­cia de 2019 otor­ga­da por el Tri­bu­nal Uni­ta­rio Agra­rio de dis­tri­to XV, obli­gan­do al empre­sa­rio y al pres­ta­nom­bres Cres­cen­ciano San­ta­na a res­ti­tuir las tie­rras. Lo que sigue es que de inme­dia­to se tur­ne el expe­dien­te al Tri­bu­nal Uni­ta­rio en Gua­da­la­ja­ra para ins­truir la eje­cu­ción, expul­sar al inva­sor y cons­truir en este pre­dio un pro­yec­to comu­ni­ta­rio tan gran­de como una Uni­ver­si­dad de la Tierra.

Las alian­zas y com­pli­ci­da­des con el muni­ci­pio de Pon­citlán y con los gober­nan­tes y empre­sa­rios a quie­nes Moreno Iba­rra invi­ta­ba a su man­sión en el cerro de El Pan­di­llo lo hicie­ron igno­rar las medi­das cau­te­la­res que obtu­vo Mez­ca­la en 2008 para que no se hicie­ran cons­truc­cio­nes en el pre­dio en dispu­ta, por lo que aho­ra, con la rati­fi­ca­ción de la sen­ten­cia y la pró­xi­ma eje­cu­ción, el empre­sa­rio está obli­ga­do a reti­rar los bie­nes mue­bles, pero no los bie­nes inmue­bles, tales como lo las cons­truc­cio­nes que levan­tó en una fin­ca, don­de en ade­lan­te se con­ta­rá otra historia.

Un poco de his­to­ria. La defen­sa del terri­to­rio en Mez­ca­la no es sólo por la res­ti­tu­ción de las tie­rras inva­di­das, pues las 3 mil 600 hec­tá­reas que le corres­pon­den a la comu­ni­dad se encuen­tran bajo ame­na­za de empre­sas inmo­bi­lia­rias y turís­ti­cas. A unos kiló­me­tros, siem­pre sobre la ribe­ra del lago de Cha­pa­la, el más gran­de de Méxi­co, se encuen­tra la comu­ni­dad de Aji­jic, ejem­plo y mode­lo de la inva­sión y colo­ni­za­ción actual. Es el lugar con mayor núme­ro de resi­den­tes esta­du­ni­den­ses en Méxi­co, que a su vez es el país con más esta­du­ni­den­ses fue­ra de su país en el mun­do. Aquí el segun­do idio­ma es el inglés. El pue­blo, por supues­to, ha cam­bia­do su apa­rien­cia y cul­tu­ra en los últi­mos 30 años. Mez­ca­la no quie­re seguir su ejem­plo y sigue sien­do un freno para ese tipo de desa­rro­llo inmobiliario.

La resis­ten­cia para el pue­blo coca no es nue­va. Aquí se rei­vin­di­ca la par­ti­ci­pa­ción de su gen­te en la lucha por la Inde­pen­den­cia, en la que los insur­gen­tes indí­ge­nas nun­ca fue­ron ven­ci­dos. Sus bata­llas son un rela­to trans­mi­ti­do de gene­ra­ción en gene­ra­ción, “no es algo impues­to, o algo lejano y sin sen­ti­do, pues la comu­ni­dad toma el hecho his­tó­ri­co como suyo, y sobre todo lo entien­de como un pro­ce­so abier­to, don­de inclu­so deben de corres­pon­der ante aque­lla heren­cia (el terri­to­rio) que deja­ron los insur­gen­tes. En la isla de Mez­ca­la pul­sa y vive la san­gre de nues­tros ante­pa­sa­dos, en ella se refu­gia la memo­ria de nues­tro pue­blo y en ella reafir­ma­mos nues­tra iden­ti­dad como pue­blo ori­gi­na­rio”, nos dijo en una de nues­tras pri­me­ras entre­vis­tas (hace más de 10 años) Rocío Moreno, comu­ne­ra, defen­so­ra del terri­to­rio e inte­gran­te del Con­ce­jo Indí­ge­na de Gobierno del CNI.

En tiem­pos del expre­si­den­te Feli­pe Cal­de­rón y en oca­sión de los fes­te­jos del Bicen­te­na­rio de la Inde­pen­den­cia de Méxi­co (2010), el gobierno fede­ral y el de Jalis­co pre­ten­die­ron impo­ner, el 25 de noviem­bre de ese año, una cele­bra­ción ofi­cial en la isla de Mez­ca­la, cora­zón de la comu­ni­dad, don­de en esa fecha el pue­blo coca cele­bra el ini­cio de la bata­lla de los insur­gen­tes. Ya tenían pre­vis­ta una Rega­ta Copa Gober­na­dor, orga­ni­za­da por la Secre­ta­ría de Cul­tu­ra y el ayun­ta­mien­to de Pon­citlán; ade­más de la cons­truc­ción, sin el con­sen­ti­mien­to de la asam­blea de comu­ne­ros, de una case­ta de cobro en el embar­ca­de­ro ponien­te, con el fin de ini­ciar la pri­va­ti­za­ción del patri­mo­nio cul­tu­ral. Pero la comu­ni­dad dijo “no”. Y en lugar de ese mon­ta­je, empe­za­ron los talle­res comu­ni­ta­rios de his­to­ria de su pue­blo, con el fin de que los niños y niñas no olvi­den su origen.

Se tra­ta, expli­có en ese momen­to Rocío Moreno, de que des­de la infan­cia sepan que la resis­ten­cia de los insur­gen­tes indí­ge­nas con­tra las fuer­zas rea­lis­tas duran­te la gue­rra de Inde­pen­den­cia duró más de cua­tro años, de 1812 a 1816, y se libra­ron alre­de­dor de 25 bata­llas sin per­der nin­gu­na. Jus­to esta con­cien­cia es la que los hizo expul­sar los pro­yec­tos cal­de­ro­nis­tas y enfren­tar duran­te 21 años a uno de los empre­sa­rios más pode­ro­sos del estado.

Perse­cu­ción y repre­sión, el pre­cio de la lucha. La cri­mi­na­li­za­ción de defen­so­ras y defen­so­res del terri­to­rio fue la res­pues­ta del gobierno del esta­do duran­te 21 años. En 2002, por ejem­plo, el pode­ro­so empre­sa­rio acu­só a cua­tro inte­gran­tes del comi­sa­ria­do por pri­va­ción ile­gal de la liber­tad, entre los acu­sa­dos esta­ba el actual pre­si­den­te de bie­nes comu­na­les. En 2008, un gru­po de comu­ne­ros fue reci­bi­do a bala­zos por las guar­dias arma­das que cus­to­dia­ban su man­sión. Y en 2011 fue dete­ni­da Rocío Moreno, una de las defen­so­ras más visi­bles de la resis­ten­cia, y se dio a cono­cer la exis­ten­cia de otras 10 órde­nes de aprehen­sión con­tra habi­tan­tes de la comu­ni­dad cuyos pro­ce­sos con­ti­núan vigentes.

Hoy, con la vic­to­ria en sus manos, inte­gran­tes de la comu­ni­dad coca temen repre­sa­lias y ata­ques del empre­sa­rio y sus alia­dos, y/​o dila­ción en la eje­cu­ción de la sen­ten­cia. Pero sus sue­ños son más grandes.

fuen­te: Ojarasca

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