El Sal­va­dor. ¿Cómo fun­cio­na­rá la ley de expropiación?

Por Den­ni Por­ti­llo, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 29 de noviem­bre de 2021. 

A dife­ren­cia del pro­ce­so de expro­pia­ción ya exis­ten­te y con­tem­pla­do en el Códi­go Muni­ci­pal, la nue­va nor­ma­ti­va apro­ba­da por Nue­vas Ideas no cuen­ta con fase con­ci­lia­to­ria y es con­tra­dic­to­ria con­si­go misma.

Sin opor­tu­ni­dad para defen­sa, sin ofre­cer fase con­ci­lia­to­ria y con artícu­los que se con­tra­di­cen entre sí. Así es la ley apro­ba­da en la ante­rior ple­na­ria de la Asam­blea Legis­la­ti­va para que la Direc­ción de Obras Muni­ci­pa­les (DOM), crea­da por el gobierno de Nayib Buke­le para cen­tra­li­zar los fon­dos que reci­bían las alcal­días, pue­da expro­piar pro­pie­da­des argu­men­tan­do inte­rés social o uti­li­dad pública.

La nor­ma­ti­va fue apro­ba­da con 63 votos y entra­rá en vigor el 1.º de diciem­bre, lue­go que Nayib Buke­le la san­cio­nó y orde­nó publi­car en el Dia­rio Ofi­cial del 23 de noviem­bre, tras haber sido apro­ba­da ese mis­mo día, tras ape­nas dos sesio­nes de 20 minu­tos de dis­cu­sión en la comisión.

En efec­to, en orden cro­no­ló­gi­co, la pie­za de corres­pon­den­cia fue reci­bi­da el 20 de octu­bre, a las 2:37 de la tar­de por la Asam­blea, sin que fue­ra comu­ni­ca­da en redes socia­les, ni comen­ta­da por fun­cio­na­rio alguno.

Cin­co días des­pués, el 25 de octu­bre, en la comi­sión de Legis­la­ción se hizo pre­sen­te Álva­ro O‘Byrne, direc­tor de la DOM, jun­to a María Andino, geren­te legal de la ins­ti­tu­ción, para expli­car la normativa.

Sin embar­go, lo que supo­nía ser una expli­ca­ción, pro­fun­di­za­ción y estu­dio de la pie­za aca­bó en una expo­si­ción de Andino con una pre­sen­ta­ción de Power Point que no duró más de 20 minu­tos. Lue­go, O‘Byrne y la geren­te se retiraron.

Des­de esa fecha, la pie­za no vol­vió a ser abor­da­da en la comi­sión. No se dis­cu­tió ni se tocó has­ta que el pasa­do lunes 22 de noviem­bre, el tema vol­vió a aparecer. 

Sin embar­go, la Asam­blea no trans­mi­tió esa reu­nión en nin­guno de sus cana­les ofi­cia­les —ni Face­book, ni You­tu­be, ni radio o tele­vi­sión legis­la­ti­va— por lo que no que­dó regis­tro de lo dicho en la comi­sión, más que cin­co tuits com­par­ti­dos en la cuen­ta de Twit­ter del órgano legislativo.

¿Qué dice?

Pese a defen­der la nor­ma­ti­va apro­ba­da, empe­ro, la ban­ca­da cian no brin­dó deta­lles del con­te­ni­do de la ley duran­te el desa­rro­llo de la ple­na­ria; solo se limi­ta­ron a decir que era una herra­mien­ta para la rea­li­za­ción de obras por par­te de la DOM.

Sin embar­go, abo­ga­dos espe­cia­lis­tas en dere­cho admi­nis­tra­ti­vo y cons­ti­tu­cio­nal han seña­la­do dife­ren­tes falen­cias que la nor­ma­ti­va pade­ce.
Para el caso, en un “spa­ce” de Twit­ter desa­rro­lla­do a media sema­na, el cons­ti­tu­cio­na­lis­ta Enri­que Ana­ya cues­tio­nó la mane­ra en que Nue­vas Ideas jus­ti­fi­có la crea­ción de la ley ampa­ra­dos en el artícu­lo 106 de la Constitución.

Este artícu­lo dice: “La expro­pia­ción pro­ce­de­rá por cau­sa de uti­li­dad públi­ca o de inte­rés social, legal­men­te com­pro­ba­dos, y pre­via una jus­ta indemnización”. 

Sin embar­go, en la redac­ción de NI del inci­so segun­do del artícu­lo 1, este reza: “Los pro­pie­ta­rios o posee­do­res de inmue­bles, que se con­si­de­ren de inte­rés públi­co, podrán ser pri­va­dos de sus dere­chos de pro­pie­dad o intere­ses patri­mo­nia­les legí­ti­mos, pre­via decla­ra­ción de uti­li­dad públi­ca o inte­rés social y con una jus­ta indem­ni­za­ción”. En la nor­ma­ti­va apro­ba­da se exclu­ye­ron las par­tes de “legal­men­te com­pro­ba­da” y “pre­via” a la jus­ta indemnización.

Ade­más, Ana­ya seña­ló que este tipo de pro­ce­sos debe­rían resol­ver­se en sede admi­nis­tra­ti­va, por lo tan­to debe­ría ser resuel­ta por jue­ces de lo con­ten­cio­so admi­nis­tra­ti­vo, y no por jue­ces de lo civil.

Lue­go, José Mari­ne­ro, abo­ga­do exper­to en dere­cho admi­nis­tra­ti­vo, con­si­de­ró que esta es una nor­ma­ti­va ela­bo­ra­da para no tener lími­tes ni controles.

“Es una herra­mien­ta extra­or­di­na­ria en manos de la admi­nis­tra­ción públi­ca con pocos con­tro­les. Tie­ne, ade­más, una dis­po­si­ción que le per­mi­te a la admi­nis­tra­ción comen­zar las obras sin que se haya ter­mi­na­do el jui­cio y que podrían dar lugar a abu­sos y arbi­tra­rie­da­des serias”, avi­só el experto.

Fuen­te: Pren­sa gráfica

Itu­rria /​Fuen­te

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