Gua­te­ma­la. Cua­tro defen­so­ras del agua cri­mi­na­li­za­das regre­sa­rán a un juz­ga­do el 22 de octubre

Por Regi­na Pérez, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 7 de octu­bre de 2021.

Orga­ni­za­cio­nes impul­san la cam­pa­ña #AguaEs­Vi­da en con­tra de la cri­mi­na­li­za­ción de cua­tro defen­so­res del agua de la Cos­ta Sur que fue­ron denun­cia­dos por la enton­ces ges­to­ra comu­ni­ta­ria del inge­nio el Pilar.

Kari­na Ale­jan­dra Ime­ri, quien se iden­ti­fi­ca­ba como ges­to­ra comu­ni­ta­ria del inge­nio el Pilar, ubi­ca­do en San Andrés, Retalhu­leu, denun­ció en 2017 a cua­tro inte­gran­tes de la Jun­ta Direc­ti­va del Con­se­jo de Comu­ni­da­des Orga­ni­za­das de Retalhu­leu y Cham­pe­ri­co. Aun­que una jue­za dic­tó fal­ta de méri­to a favor de los comu­ni­ta­rios en 2019, la que­re­llan­te ape­ló en una Sala en Retalhu­leu que orde­nó al Juz­ga­do repe­tir el pro­ce­so, audien­cia que se rea­li­za­rá el 22 de octubre.

Los defen­so­res denun­cia­dos son Fla­vio Vicen­te y Vicen­te, Ana­be­lla Espa­ña, Abe­lino Sal­va­dor Mejía Can­ci­nos y Vir­gi­lio Gar­cía Carri­llo, seña­la­dos de los deli­tos de coac­ción, ame­na­zas y reten­ción ile­gal. Ellos habían sido nom­bra­dos como repre­sen­tan­tes de las comu­ni­da­des para par­ti­ci­par en mesas téc­ni­cas con auto­ri­da­des y due­ños de las empre­sas cañe­ras y palmeras.

El 24 de noviem­bre de 2017, pobla­do­res de la comu­ni­dad Nue­va Can­de­la­ria rea­li­za­ron una pro­tes­ta por­que inge­nios como Tulu­lá, Mag­da­le­na y El Pilar les habían hecho ofre­ci­mien­tos para pro­yec­tos que no cum­plie­ron. Ade­más, uno de los ríos don­de las seño­ras lava­ban su ropa y extraían agua, Cani­llas, se secó, por este hecho se pre­sen­tó una denun­cia en el Minis­te­rio Públi­co. Esa situa­ción eno­jó a la gen­te, que pro­ce­dió a dete­ner varios carros de tra­ba­ja­do­res de dichas empre­sas que pasa­ban por la comunidad.

De acuer­do con Vicen­te, ellos fue­ron lla­ma­dos a mediar entre los pobla­do­res y tra­ba­ja­do­res de las empre­sas. En nin­gún momen­to esta­ban par­ti­ci­pan­do en la protesta.

“Fui­mos a mediar, a pedir­les que por favor no hicie­ran nada fue­ra de la ley, tene­mos dere­cho a mani­fes­tar por­que la ley lo per­mi­te, y des­de ahí gene­ró la seño­ra esa denun­cia, que noso­tras la retu­vi­mos, que la man­tu­vi­mos en un cuar­to oscu­ro”, indicó.

Eddy Aspuac, abo­ga­do del Bufe­te para Pue­blos Indí­ge­nas, que ha ejer­ci­do la defen­sa de los comu­ni­ta­rios, dijo que en 2019 la jue­za del Juz­ga­do de Pri­me­ra Ins­tan­cia Penal les decla­ró fal­ta de méri­to, sin embar­go, Ime­ri López ape­ló en una Sala de Ape­la­cio­nes del Ramo Penal de Retalhu­leu que resol­vió que había sufi­cien­tes indi­cios para ligar­los a proceso.

El 22 de octu­bre será la audien­cia en el Juz­ga­do Plu­ri­per­so­nal de Pri­me­ra Ins­tan­cia en Reta­lu­leu, don­de los cua­tro defen­so­res podrían ser liga­dos a pro­ce­so. “Es posi­ble que los liguen por los tres deli­tos, por deten­cio­nes ile­ga­les, ame­na­zas y acción”, dijo Aspuac, quien con­fía en que pue­dan dar­les una medi­da sus­ti­tu­ti­va ya que no hay agravantes.

Los comu­ni­ta­rios podrían ser liga­dos a pro­ce­so el 22 de octu­bre. Foto Aso­cia­ción Ceiba

Las y los defen­so­res “son los que ponen el pecho” ante los abusos

De acuer­do con Aspuac, el obje­ti­vo de las empre­sas al rea­li­zar estas deman­das es per­mear las acti­vi­da­des que lesio­nan los dere­chos huma­nos, como la con­ta­mi­na­ción de ríos y otras prác­ti­cas como la zafra. No exis­te un meca­nis­mo que diga el impac­to que tie­nen estas prác­ti­cas y que per­mi­ta san­cio­nar estos actos que lesio­nan los dere­chos huma­nos, manifestó.

“Los defen­so­res de dere­chos huma­nos son el úni­co meca­nis­mo para que las comu­ni­da­des pue­dan denun­ciar”, dijo el abo­ga­do, y es por eso, afir­ma, que las empre­sas los cri­mi­na­li­zan para callar y dete­ner a las comu­ni­da­des que alzan su voz, denun­cian­do las vio­la­cio­nes que se dan.

Según Julio Gon­zá­lez, del Colec­ti­vo Madre Sel­va, una de las orga­ni­za­cio­nes que impul­san la cam­pa­ña #AguaEs­Vi­da, las y los defen­so­res de dere­chos huma­nos que han sido cri­mi­na­li­za­dos es por defen­der los dere­chos de las comu­ni­da­des, “ellos son quie­nes ponen el pecho, dan la cara y mere­cen no solo res­pe­to sino justicia”.

Gon­zá­lez denun­ció el actuar del sis­te­ma de jus­ti­cia, “con cor­tes que han sido coop­ta­das por gen­te corrup­ta, medio­cre, que fal­si­fi­ca títu­los ¿Qué jus­ti­cia pode­mos espe­rar? Y eso sí es rele­van­te por­que el poder que tie­nen estas empre­sas, el poder eco­nó­mi­co les da sen­ten­cias favo­ra­bles y lamen­ta­ble­men­te son los defen­so­res los que resul­tan pagan­do con cár­cel por defen­der dere­chos”, dijo.

De acuer­do con Aspuac, en los Juz­ga­dos de Pri­me­ra Ins­tan­cia Penal los jue­ces hacen carre­ra judi­cial y tie­nen cier­ta inde­pen­den­cia. Pero en el caso de las Salas, inte­gra­das por magis­tra­dos que son elec­tos por el Con­gre­so, ahí debe haber una corrien­te fuer­te de par­ti­cu­la­res y empre­sas, como es por elec­ción les con­vie­ne que­dar bien con quie­nes tie­nen el poder eco­nó­mi­co y polí­ti­co. Eso se refle­ja en sus reso­lu­cio­nes, dijo.

La pro­ble­má­ti­ca cau­sa­da por la cap­ta­ción del agua en la Cos­ta Sur, ha lle­va­do a las y los veci­nos a pre­sen­tar varias denun­cias en el Minis­te­rio Públi­co (MP), como las pre­sen­ta­das por el seca­mien­to del río Cani­llas, en la aldea Can­de­la­ria, Retalhu­leu, el des­vío del río Bolas, en la aldea El Rosa­rio, Retalhu­leu; por des­víos de los ríos Ixpatz, en Mon­te Cris­to Cham­pe­ri­co, San Lucas y Río Mana­ca­les y el seca­mien­to de pozos arte­sa­na­les en la Lagu­na La Joco­ta­da, en La Joco­ta­da, Retalhu­leu, entre otras accio­nes más rea­li­za­das por líde­res comunitarias.

El des­vío de los ríos ha sido uno de los pro­ble­mas recu­rren­tes en la Cos­ta Sur. Foto Cortesía

Comu­ni­da­des de la Cos­ta Sur, cer­ca­das por el “infierno verde”

En la Cos­ta Sur, la expan­sión de la caña se dio tras la cri­sis eco­nó­mi­ca del 2008, que aumen­tó el pre­cio del petró­leo, tras lo cual los empre­sa­rios vie­ron una opor­tu­ni­dad en la fabri­ca­ción del eta­nol, un deri­va­do de la caña, seña­ló Gon­zá­lez, del Colec­ti­vo Madre Selva.

La expan­sión de la caña aga­rra más fuer­za, mien­tras más tie­rra, más pro­duc­ción y empie­zan a abar­car la mayor can­ti­dad de tie­rra en la Cos­ta Sur, lo cual deja a muchas comu­ni­da­des sin posi­bi­li­dad de arren­dar tie­rra para sem­brar. Esta situa­ción, según el ambien­ta­lis­ta, ha gene­ra­do un des­pla­za­mien­to de la pobla­ción hacia Esta­dos Uni­dos, que sin posi­bi­li­da­des de desa­rro­llo migran.

Los que se que­dan viven una situa­ción muy difí­cil, los cañe­ros uti­li­zan no solo pla­gui­ci­das, sino tam­bién her­bi­ci­das que se disuel­ven en el aire, lo rocían con avio­ne­tas y con­ta­mi­na el agua. El uso de madu­ra­ti­vos en dife­ren­tes épo­cas del año afec­ta los cul­ti­vos, inclu­yen­do fru­ta­les, lo que dejan sin medios a la pobla­ción, por­que pier­den cose­chas y producción.

Así es como las comu­ni­da­des se que­da­ron cer­ca­das por el “infierno ver­de”, por­que solo ves plan­ta­cio­nes de caña, inclu­so aca­ba­ron con los pocos árbo­les que for­ma­ban los bos­ques de gale­rías en los ríos, los ríos son secues­tra­dos y eso impli­ca la pér­di­da de agua en la épo­ca más seca. En invierno, las cañe­ras libe­ran aguas tóxi­cas lo cual pro­vo­ca gra­ves inun­da­cio­nes que se dan en la Cos­ta Sur, dijo González.

Eso ha pro­vo­ca­do un défi­cit de agua por la gran deman­da que tie­nen las cañeras.

Vicen­te, el líder comu­ni­ta­rio denun­cia­do, indi­có que a raíz de que las empre­sas cañe­ras se apro­ve­chan de los ríos y seca­ba sus pozos arte­sa­na­les, ellos empren­die­ron la defen­sa del agua.

Las empre­sas cañe­ras no solo secan los pozos arte­sa­na­les sino que tam­bién con­ta­mi­nan el aire, con las fumi­ga­cio­nes aéreas que rea­li­zan y el uso de agro­quí­mi­cos que per­ju­di­can sus siem­bras y cosechas.

Ante esta situa­ción, las comu­ni­da­des los eli­gie­ron como sus líde­res en una mesa téc­ni­ca con auto­ri­da­des y repre­sen­tan­tes de las empre­sas, que no lle­gó a buen tér­mino ya que no satis­fa­cía los recla­mos de la pobla­ción. “Nada más era una estra­te­gia para ver quié­nes eran los líde­res para poder denun­ciar­los” seña­ló Vicente.

Río Bolas en la Aldea El Rosa­rio, Cham­pe­ri­co, el cual según denun­cia de comu­ni­ta­rios fue des­via­do. Foto Ixmu­ca­né, REDSAG

El recla­mo de las comu­ni­da­des era que las empre­sas libe­ra­ran los ríos. Inclu­so lle­ga­mos a un acuer­do que si ellos que­rían regar su siem­bra que lo hagan en la noche, de mane­ra limi­ta­da, no obs­tan­te, ellos tala­ron árbo­les. “Si la caña die­ra en el río, lo sem­bra­ban en el río” indi­có Vicen­te, en refe­ren­cia a cómo ope­ra esta indus­tria, dijo.

La con­ta­mi­na­ción de las aguas y la muer­te de espe­cies acuá­ti­cas aún per­sis­te, sin embar­go aho­ra la gen­te no se atre­ve a alzar la voz, indi­có. “¿Por qué? Por­que noso­tros está­ba­mos denun­cia­dos y no hay quien se atre­va a decir “vamos a ver lo ríos”, como que hay algo que temen”, con­clu­yó Vicen­te, en refe­ren­cia a la denun­cia en con­tra de ellos que ya lle­va cua­tro años.

Fuen­te: Pren­sa Comunitaria

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