Esta­dos Uni­dos. Un pri­sio­ne­ro de Guan­tá­na­mo rela­ta por pri­me­ra vez ante la cor­te los abu­sos de la CIA

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 29 de octu­bre de 2021.

Un pri­sio­ne­ro de Guan­tá­na­mo que fue some­ti­do a un bru­tal pro­gra­ma de inte­rro­ga­to­rios del Gobierno de EE.UU. tras los aten­ta­dos del 11‑S rela­tó este jue­ves lo suce­di­do ante la cor­te, infor­ma AP.

Fue la pri­me­ra vez que alguno de los lla­ma­dos dete­ni­dos de alto valor rete­ni­dos en la base esta­dou­ni­den­se en Cuba pudo tes­ti­fi­car sobre lo que el país nor­te­ame­ri­cano cali­fi­có como «inte­rro­ga­to­rio mejo­ra­do», que a su vez es tacha­do por muchos de torturas.

Majid Khan, de 41 años, ciu­da­dano de Pakis­tán y anti­guo resi­den­te de los subur­bios de Bal­ti­mo­re (Mary­land, EE.UU.) que se con­vir­tió en men­sa­je­ro de Al Qae­da, con­tó duran­te el jui­cio cómo fue some­ti­do a dolo­ro­sos abu­sos en los cen­tros de deten­ción clan­des­ti­nos de la CIA cono­ci­dos como ‘luga­res negros’, mien­tras le pre­sio­na­ban para obte­ner información.

Según el hom­bre, repe­ti­da­men­te le col­ga­ron des­nu­do de una viga del techo y le rocia­ron agua hela­da para man­te­ner­lo des­pier­to duran­te varios días. Asi­mis­mo, Khan reve­ló que fue gol­pea­do, some­ti­do a enemas for­za­dos, agre­di­do sexual­men­te y lo pri­va­ron de alimentos.

«Les roga­ba que se detu­vie­ran y les jura­ba que no sabía nada», decla­ró el pri­sio­ne­ro, agre­gan­do que si supie­ra algo, «lo habría con­ta­do ya».

Un infor­me del Comi­té de Inte­li­gen­cia del Sena­do de EE.UU., publi­ca­do en 2014, tam­bién deta­lla par­te del tra­to que reci­bió Khan y denun­cia a la CIA de infli­gir dolor y sufri­mien­to a los pri­sio­ne­ros rela­cio­na­dos con Al Qae­da, más allá de los lími­tes legales.

«Tra­té de enmen­dar las cosas»

Por su par­te, el pri­sio­ne­ro con­fir­mó los abu­sos de la CIA. «Cuan­to más coope­ra­ba y les con­ta­ba, más me tor­tu­ra­ban», aseguró.

Asi­mis­mo, Khan se dis­cul­pó por sus accio­nes y afir­mó que asu­me toda la res­pon­sa­bi­li­dad, así como ase­ve­ró que per­do­nó a quie­nes lo tor­tu­ra­ron. «Tam­bién tra­té de enmen­dar las cosas. Por eso me decla­ré cul­pa­ble y coope­ré con el Gobierno esta­dou­ni­den­se», explicó.

¿Qué pasa­rá con Khan ahora?

Aho­ra, la pena del hom­bre se redu­ci­rá a 11 años y tam­bién se acre­di­ta­rá el tiem­po que pasó en pri­sión pre­ven­ti­va des­de su decla­ra­ción de cul­pa­bi­li­dad en 2012. Es decir, se pre­vé que a prin­ci­pios del pró­xi­mo año Khan sea libe­ra­do y reubi­ca­do en un ter­cer país, ya que no pue­de vol­ver a Pakistán.

Majid Khan pasó unos tres años en los cen­tros clan­des­ti­nos de deten­ción de la CIA antes de que lo lle­va­ran a Guan­tá­na­mo en sep­tiem­bre de 2006. En febre­ro de 2012, el hom­bre se decla­ró cul­pa­ble por car­gos de cons­pi­ra­ción, ase­si­na­to y apo­yo mate­rial al terro­ris­mo en un acuer­do que con­mu­ta­ba su con­de­na a cam­bio de coope­rar con las auto­ri­da­des en otras inves­ti­ga­cio­nes. Según Khan, adop­tó la ideo­lo­gía radi­cal tras la muer­te de su madre, a la que cali­fi­có como la per­so­na más impor­tan­te de su vida.

Fuen­tes: AP y RT

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