Perú. El can­ci­ller y el Con­gre­so: una invi­ta­ción nada santa

Alber­to Adrian­zén M. /​Resumen Lati­no­ame­ri­cano, 23 de sep­tiem­bre de 2021

En medio de un con­flic­to públi­co entre el pri­mer minis­tro Gui­do Belli­do, el vice­can­ci­ller Luis Enri­que Chá­vez y el pro­pio minis­tro Oscar Maúr­tua sobre Vene­zue­la, la Comi­sión de Rela­cio­nes Exte­rio­res del Con­gre­so no ha teni­do mejor idea que invi­tar al can­ci­ller para que infor­me sobre el encuen­tro entre los pre­si­den­tes Pedro Cas­ti­llo y Nico­lás Madu­ro en la sex­ta Cum­bre de la Comu­ni­dad de Esta­dos Lati­no­ame­ri­ca­nos y el Cari­be (CELAC), rea­li­za­da hace unos días en la ciu­dad de México.

Res­pec­to a la invi­ta­ción del Con­gre­so lo que hay que decir es que este no solo bus­ca saber qué con­ver­sa­ron ambos pre­si­den­tes sino tam­bién impe­dir un posi­ble reco­no­ci­mien­to del gobierno de Madu­ro, un tema polé­mi­co, por lo demás, en nues­tro país. Por eso no nos debe extra­ñar que el recien­te comu­ni­ca­do de la Can­ci­lle­ría sea ambi­guo. Si bien se afir­ma que: «El Perú nun­ca ha roto las rela­cio­nes diplo­má­ti­cas con Vene­zue­la. Estas rela­cio­nes se han man­te­ni­do duran­te las admi­nis­tra­cio­nes pasa­das y se encuen­tran actual­men­te al nivel con­su­lar”, no se pre­ci­sa cuál es la auto­ri­dad que reco­no­ce el Perú en estos momen­tos, es decir, no acla­ra si el repre­sen­tan­te (o “emba­ja­dor) de Juan Guai­dó en el Perú sigue sien­do Car­los Scull o si ya dejó de ser­lo. Ello expli­ca tan­to el con­flic­to entre el vice­can­ci­ller (¿me pre­gun­to si la ambi­güe­dad es de Torre Tagle?) y el pre­mier, como la invi­ta­ción apre­su­ra­da al can­ci­ller por la Comi­sión de Rela­cio­nes Exte­rio­res del Congreso.

Dicho de otra mane­ra, la dere­cha bus­ca impe­dir el reco­no­ci­mien­to del gobierno de Nico­lás Madu­ro. Para la dere­cha este tema es tan impor­tan­te que ame­na­za con inter­pe­lar al pri­mer minis­tro y has­ta cen­su­rar al gabi­ne­te. No hay que olvi­dar­se que quien diri­ge la polí­ti­ca exte­rior y las rela­cio­nes diplo­má­ti­cas, como seña­la la Cons­ti­tu­ción, es el mis­mo pre­si­den­te de la Repú­bli­ca, y que cual­quier cues­tio­na­mien­to al res­pec­to, es tam­bién un cues­tio­na­mien­to al pro­pio mandatario.

Con ello la dere­cha bus­ca ade­más ali­near al Perú con los gobier­nos más reac­cio­na­rios de la región que no acep­tan que el lla­ma­do Gru­po de Lima ya dejó de exis­tir, es decir que ya murió polí­ti­ca­men­te y que has­ta aho­ra nin­gún gobierno de este gru­po, entre ellos el Perú, se atre­ve a decir que el Gru­po de Lima es un cadá­ver inse­pul­to o una sur­te de zombi.

Ello es tan obvio que el com­por­ta­mien­to de esta (ultra)derecha en el Con­gre­so se apar­ta inclu­so de la pos­tu­ra del gobierno de los Esta­dos Uni­dos, res­pec­to a la reso­lu­ción de la cri­sis vene­zo­la­na que lo ha lle­va­do a des­car­tar, en la prác­ti­ca, al Gru­po de Lima, como su prin­ci­pal ope­ra­dor diplo­má­ti­co (o fuer­za de cho­que) como fue en el pasa­do y apo­yar más bien la labor de inter­me­dia­ción del Gru­po de Con­tac­to que enca­be­za Norue­ga. Hay que seña­lar que dicho Gru­po ha logra­do reu­nir por pri­me­ra vez, en un com­ple­jo y difí­cil pro­ce­so de nego­cia­ción, tan­to al gobierno de Madu­ro como a casi la tota­li­dad de la opo­si­ción, inclui­do el par­ti­do de Juan Guai­dó. Todo indi­ca que este pro­ce­so de nego­cia­ción que tie­ne lugar en Méxi­co vie­ne sien­do exi­to­so y que cuen­ta con un amplio apo­yo a nivel inter­na­cio­nal. De allí que el actual gobierno haya deci­di­do apo­yar­lo públicamente.

Por eso pedir que el can­ci­ller diga qué con­ver­sa­ron Cas­ti­llo y Madu­ro en esa reu­nión es el camino que ha esco­gi­do la dere­cha en el Con­gre­so para man­te­ner y con­ver­tir al Gru­po de Lima en un ins­tru­men­to capaz de tor­pe­dear el pro­ce­so de nego­cia­ción que tie­ne lugar en Méxi­co y al mis­mo tiem­po que crear una coa­li­ción de gobier­nos de ultra­de­re­cha en la región (me refie­ro a paí­ses como Colom­bia, Bra­sil, Para­guay, Ecua­dor, Uru­guay y otros), fren­te al posi­ble giro a la izquier­da en varios paí­ses de Amé­ri­ca Lati­na. Y en el país, el de crear un cli­ma tóxi­co para alen­tar y legi­ti­mar la vacan­cia pre­si­den­cial y si es nece­sa­rio un gol­pe de Esta­do agi­tan­do como lo hace aho­ra el ‘anti­co­mu­nis­mo’ y el antichavismo.

FUENTE: Way​ka​.pe

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