Vene­zue­la. El fra­ca­so de la «máxi­ma pre­sión» ter­mi­na en un nue­vo giro político

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 13 de mayo de 2021.

El cua­dro polí­ti­co interno en Vene­zue­la se ha movi­do con espe­cial par­ti­cu­la­ri­dad. El pre­si­den­te Nico­lás Madu­ro ha anun­cia­do que «des­de hace lar­go tiem­po» fac­to­res de la opo­si­ción, más allá de quie­nes lo han hecho abier­ta­men­te en la Mesa de Diá­lo­go Nacio­nal, han esta­do «dia­lo­gan­do» con el cha­vis­mo y aho­ra la situa­ción se pro­yec­ta a un cam­bio favo­ra­ble del entorno, por ahora.

Los even­tos han gira­do par­ti­cu­lar­men­te des­de que la Asam­blea Nacio­nal (AN) pro­cla­mó a las nue­vas auto­ri­da­des rec­to­ra­les del Con­se­jo Nacio­nal Elec­to­ral (CNE). ¿Qué ha pasa­do y cómo lle­ga­mos has­ta aquí?

La elec­ción del nue­vo CNE como pun­to de inflexión

Recien­te­men­te cuan­do se anun­ció el nue­vo CNE, varios acto­res opo­si­to­res la til­da­ron como un cuer­po «con dere­cho a la duda» por la pre­sen­cia de irre­fu­ta­bles anti­cha­vis­tas entre sus miem­bros, abrien­do el aba­ni­co de posi­bi­li­da­des y reacciones.

Este CNE habría sido pro­pues­to no solo por los opo­si­to­res en la AN, sino tam­bién por miem­bros de la «socie­dad civil» y de opo­si­to­res abs­ten­cio­nis­tas en acer­ca­mien­tos tras bas­ti­do­res con el chavismo.

Las reac­cio­nes fue­ron varia­das en la opo­si­ción inter­na, pero los dife­ren­tes mati­ces con los que fue lidia­do el anun­cio en el fren­te externo de Vene­zue­la han sido más intere­san­tes y han sido cla­ves para defi­nir cómo se han sedi­men­ta­do las pos­tu­ras anteriores.

A saber, la Unión Euro­pea (UE) cali­fi­có de «un pri­mer paso» la elec­ción del ente comicial.

Entre­tan­to, el gobierno esta­dou­ni­den­se median­te una voce­ría menor, en un evi­den­te cui­da­do de sus pos­tu­ras habi­tua­les y pie de fuer­za, no recha­zó el CNE. Decla­ró que «los vene­zo­la­nos deci­di­rán si el nue­vo CNE brin­da­rá una solu­ción inte­gral a la cri­sis polí­ti­ca», como Pon­cio Pila­tos, pero sin refu­tar que el ente comi­cial haya sido elec­to por una AN cuyos actos serían des­co­no­ci­dos por el gobierno esta­dou­ni­den­se, tal como se dijo en la Admi­nis­tra­ción Trump. Impor­tan­te sal­ve­dad esta última.

La Orga­ni­za­ción de Esta­dos Ame­ri­ca­nos (OEA), o más bien su Secre­ta­rio Gene­ral, quien aho­ra pare­ce per­so­ni­fi­car dicha ins­tan­cia emi­tien­do comu­ni­ca­dos sin con­sul­tas al Con­se­jo Per­ma­nen­te, decla­ró írri­to el nom­bra­mien­to por «nuli­dad» de los actos del actual parlamento.

Lo que es apre­cia­ble, tan­to en la opo­si­ción vene­zo­la­na como en los acto­res del fren­te externo, es una cla­ra ausen­cia de cohe­sión de pos­tu­ras. Se apre­cia en las tona­li­da­des. Sin embar­go, apar­tan­do a la OEA, es evi­den­te para los esta­dou­ni­den­ses y para los euro­peos que el sos­te­ni­mien­to de la estra­te­gia de «máxi­ma pre­sión» no ha dado resul­ta­dos espe­ra­dos. Que el pre­ten­di­do estan­ca­mien­to pro­mo­vi­do en la polí­ti­ca vene­zo­la­na no ha sido tal y que, en defi­ni­ti­va, se han debi­li­ta­do todos los con­sen­sos alre­de­dor de las fra­ses «cese de la usur­pa­ción» y «gobierno de tran­si­ción», las cua­les han des­apa­re­ci­do de la jer­ga sobre Venezuela.

Es evi­den­te que no todos los sec­to­res de la opo­si­ción se ple­ga­ron a la inamo­vi­li­dad abs­ten­cio­nis­ta que pro­pu­so el gobierno esta­dou­ni­den­se como estra­te­gia. Que la aspi­ra­ción a car­gos regio­na­les ha esti­mu­la­do a que varios par­ti­dos se reúnan tras bas­ti­do­res con el cha­vis­mo aspi­ran­do un alla­na­mien­to de con­di­cio­nes que les per­mi­tie­ra regre­sar a la are­na polí­ti­ca. Que la tram­pa abs­ten­cio­nis­ta con­tra­vie­ne sus aspi­ra­cio­nes en favor del bene­fi­cio (polí­ti­co y eco­nó­mi­co) de redu­ci­dos gru­pos de una opo­si­ción hecha diáspora.

Se con­so­li­da el debi­li­ta­mien­to del lla­ma­do G4 como ins­tan­cia prin­ci­pal para ope­rar en el des­man­te­la­mien­to de los cana­les for­ma­les de la polí­ti­ca nacio­nal y su rup­tu­ra de fac­to, por ser esa la base de «legi­ti­mi­dad» sobre la que se sos­tu­vo el gobierno fake de Guaidó.

A la luz de un debi­li­ta­mien­to de la estra­te­gia esta­dou­ni­den­se en Vene­zue­la, y de que las medi­das de blo­queo no saca­ron al cha­vis­mo de su cen­tro de gra­ve­dad polí­ti­ca y que, por el con­tra­rio, ha sabi­do con­so­li­dar­se pese a ellas, la estra­te­gia ha teni­do que cam­biar. Aho­ra, son las «solu­cio­nes polí­ti­cas y nego­cia­das» las que vuel­ven al ruedo.

Todo esto se ha gene­ra­do des­de el CNE como pun­to de infle­xión. La ins­ti­tu­cio­na­li­dad en Vene­zue­la avan­za, con o sin los fac­to­res favo­ri­tos de Washington.

Los movi­mien­tos de pie­zas en la polí­ti­ca interna

El nue­vo CNE ha pre­vis­to la revi­sión de la situa­ción de par­ti­dos inha­bi­li­ta­dos y nue­vas tol­das con miras a las elec­cio­nes de este año. El ente elec­to­ral se decla­ró en sesión per­ma­nen­te para defi­nir la fecha de los comi­cios de gober­na­do­res, alcal­des, legis­la­do­res regio­na­les y con­ce­ja­les. Las elec­cio­nes van.

El pre­si­den­te del CNE, Pedro Cal­za­di­lla, expli­có que revi­sa­rán con los orga­nis­mos com­pe­ten­tes las inha­bi­li­ta­cio­nes. Ade­más la ins­crip­ción y reno­va­ción de nómi­na de par­ti­dos ya ins­cri­tos, una jor­na­da de ins­crip­ción y actua­li­za­ción en el REP y pro­pues­tas de cro­no­gra­ma electoral.

En una reu­nión en Cara­cas, los miem­bros de la fac­ción de Acción Demo­crá­ti­ca (AD) lide­ra­da por Henry Ramos Allup deci­die­ron par­ti­ci­par en las elec­cio­nes de gober­na­do­res y alcal­des, pro­pi­cian­do la rup­tu­ra de fac­to del G4.

El pre­si­den­te vene­zo­lano Nico­lás Madu­ro, en una bre­ve des­crip­ción sobre la evo­lu­ción de este cua­dro polí­ti­co, indi­có que estos acuer­dos eran par­te de nego­cia­cio­nes con amplios sec­to­res opo­si­to­res, «sal­vo con la opo­si­ción extre­mis­ta», en refe­ren­cia a Guaidó.

Madu­ro infor­mó que Freddy Gue­va­ra de Volun­tad Popu­lar (VP), y otro­ra emi­sa­rio de Leo­pol­do López en el país, soli­ci­tó una reu­nión con el dipu­tado Fran­cis­co Torreal­ba del Par­ti­do Socia­lis­ta Uni­do de Vene­zue­la (PSUV), intere­sa­do en que su tol­da par­ti­ci­pa­ra en la elec­ción. Lue­go Gue­va­ra con­fir­mó que el acer­ca­mien­to a Torreal­ba era cier­to, ale­gan­do: «Hare­mos todos los plan­tea­mien­tos que ten­ga­mos que hacer para lograr des­tran­car este juego».

Los movi­mien­tos indi­can la crea­ción de con­di­cio­nes para ir a una elec­ción masi­va de car­gos regio­na­les y muni­ci­pa­les. Sin embar­go, esta agen­da por aho­ra ini­cial no exclu­ye más posi­bi­li­da­des y deman­das por los antichavistas.

Guai­dó en el laberinto

Al saber­se de los movi­mien­tos de opo­si­to­res dia­lo­gan­do y anun­cian­do sus aspi­ra­cio­nes elec­to­ra­les, Juan Guai­dó deci­dió hablar «en nom­bre de toda la opo­si­ción» vene­zo­la­na y pro­pu­so un nue­vo man­tra polí­ti­co: un «Acuer­do de Sal­va­ción Nacio­nal» a par­tir de un nue­vo diá­lo­go, con él inclui­do, con­jun­ta­men­te con otras deman­das, entre ellas, la rea­li­za­ción extem­po­rá­nea de elec­cio­nes pre­si­den­cia­les y parlamentarias.

Inclu­so Freddy Gue­va­ra reco­no­ce implí­ci­ta­men­te al nue­vo CNE, pidien­do par­ti­ci­par a des­tiem­po (Foto: Archivo)

Bási­ca­men­te, Guai­dó soli­ci­ta públi­ca­men­te un diá­lo­go, pero al mis­mo tiem­po lo rubri­ca y paten­ta a su nom­bre y acor­de a nue­vas impo­si­cio­nes, inclu­so ofre­cien­do el deses­ca­la­mien­to de medi­das de blo­queo eco­nó­mi­co-finan­cie­ro-comer­cial con­tra el país como par­te de un incen­ti­vo político.

La entra­da a des­tiem­po de Guai­dó, en cla­ra incon­gruen­cia con los even­tos en el terreno de lo real, como ya indi­ca­mos vie­ne pre­ce­di­da por una cla­ra sedi­men­ta­ción de los con­sen­sos que sos­tu­vie­ron su pre­si­den­cia fake. Ni siquie­ra para los esta­dou­ni­den­ses y euro­peos su «pre­si­den­cia inte­ri­na» es una ruta creí­ble aho­ra, y tam­po­co lo es así para los otros par­ti­dos que le acompañaron.

Sobre esto, el «emba­ja­dor» vir­tual de Esta­dos Uni­dos en Vene­zue­la, pero radi­ca­do en Colom­bia, Jimmy Story, indi­có que ava­la­ban el lla­ma­do de Guai­dó a un «Acuer­do de Sal­va­ción Nacio­nal», sus­cri­bien­do cada uno de los ítems pro­pues­tos por Guai­dó. Sobre el nue­vo CNE, sin des­co­no­cer­lo, Story ale­gó que este «no es suficiente».

Sobre el pro­nun­cia­mien­to de Guai­dó, el pre­si­den­te Madu­ro seña­ló que «quie­nes se nega­ron al diá­lo­go y se que­da­ron por fue­ra, ais­la­dos y derro­ta­dos, aho­ra andan pidien­do diá­lo­go» con la inten­ción de par­ti­ci­par en las elec­cio­nes regio­na­les de este año. Agre­gó que «sale hoy a decir que quie­re diá­lo­go por­que se que­dó por fue­ra de todo, ais­la­do y derro­ta­do. Nadie le con­sul­ta nada, mien­tras el rum­bo del país ya va fija­do hacia una gran megaelección».

Acto segui­do, expre­só que «si él quie­re incor­po­rar­se a los diá­lo­gos que ya están en cur­so, desa­rro­llán­do­se en todos los temas, bien­ve­ni­do a que se incor­po­re a los diá­lo­gos que ya exis­ten y que no se crea que él es el jefe y líder supre­mo de un país que no lo reconoce».

Madu­ro remató:

«Si quie­ren diá­lo­go, aquí esta­mos lis­tos para el diá­lo­go del tema que quie­ran, cuan­do quie­ran. Esta­mos cur­ti­dos y ver­sa­dos en el diá­lo­go polí­ti­co, diplo­má­ti­co y sobe­rano entre vene­zo­la­nos y vene­zo­la­nas, en el diá­lo­go para la paz, en el diá­lo­go para que se levan­ten las san­cio­nes con­tra Vene­zue­la, en el de la recon­ci­lia­ción entre los vene­zo­la­nos. Somos gen­te de diá­lo­go, somos gue­rre­ros de la Patria, for­ja­dos en la demo­cra­cia, la liber­tad y el diálogo».

Sobre la evo­lu­ción en el cua­dro polí­ti­co vene­zo­lano, Leo­pol­do López se adhi­rió a la pro­pues­ta hecha públi­ca por Guai­dó y con­si­de­ró la per­ti­nen­cia de «nego­ciar» con el chavismo.

El fra­ca­so de cua­tro años de estra­te­gia para des­man­te­lar al chavismo

El ciclo de cua­tro años de «máxi­ma pre­sión» con­tra Vene­zue­la pare­ce remi­tir en los tér­mi­nos que hemos cono­ci­do. Esto con la sal­ve­dad de que las pre­sio­nes eco­nó­mi­cas y polí­ti­cas siguen con­tra el país, se sos­tie­nen intac­tas. La pre­sión sigue, pero debe ser reca­li­bra­da. La nue­va admi­nis­tra­ción esta­dou­ni­den­se no ha esca­la­do en nue­vos anun­cios de medi­das con­tra Venezuela.

Es evi­den­te el des­man­te­la­mien­to de los pun­tos prin­ci­pa­les de la agen­da de «máxi­ma pre­sión». Han sido borra­dos de la ecua­ción el «cese de la usur­pa­ción» y «el gobierno de tran­si­ción». La acep­ta­ción táci­ta y abier­ta de Esta­dos Uni­dos y la UE res­pec­ti­va­men­te sobre el nue­vo CNE supo­nen un reco­no­ci­mien­to, tam­bién táci­to y abier­to, de la nue­va AN elec­ta en el país, lo que da por des­ban­ca­da la pre­ten­di­da con­ti­nui­dad per­pe­tua de la AN elec­ta en 2015 sobre la cual toda­vía Guai­dó dice afian­zar­se. Los blo­queos fero­ces y simul­tá­neos no han logra­do los obje­ti­vos pre­vis­tos y esa es una reali­dad inocultable.

La inu­ti­li­za­ción de Guai­dó se ha sen­ta­do por vías de hecho, tan­to como lo fue siem­pre por vía de dere­cho. Se super­po­nen sobre su figu­ra Hen­ri­que Capri­les, Henry Ramos Allup y Freddy Gue­va­ra como creí­bles inter­lo­cu­to­res polí­ti­cos fren­te al cha­vis­mo, todo mien­tras Madu­ro le ofre­ce espa­cio en una mesa de diá­lo­go ya en desa­rro­llo sobre la que poco pue­de maniobrar.

Guai­dó pare­ce envia­do por los fac­to­res exter­nos a nego­ciar aho­ra con el cha­vis­mo para inten­tar lograr lo que más pue­dan, en con­di­cio­nes de des­ven­ta­ja, jun­to a opo­si­to­res divi­di­dos entre sí y con un sal­do polí­ti­co de fra­ca­sos acu­mu­la­dos a cuestas.

En el fren­te externo de Vene­zue­la, que es don­de con­cu­rre el resig­ni­fi­ca­do de las inter­lo­cu­cio­nes con el cha­vis­mo, aho­ra median­te un cam­bio de estra­te­gia, exis­te el reco­no­ci­mien­to de que la Repú­bli­ca Boli­va­ria­na se vol­vió para ellos un pun­to de enca­lla­mien­to. Que la situa­ción ha sido de estan­ca­mien­to, lue­go de cose­char fra­ca­sos en la agen­da des­ti­tu­yen­te del chavismo.

La pro­lon­ga­ción del ciclo de la opo­si­ción «en diás­po­ra» hacien­do alar­des de denun­cias y lobbys exter­nos sin que ello se tra­du­je­ra en un cam­bio real de la situa­ción en Vene­zue­la, mien­tras otra opo­si­ción en el terreno de lo polí­ti­co gana­ba espa­cios y la ins­ti­tu­cio­na­li­dad vene­zo­la­na seguía avan­zan­do, era insos­te­ni­ble para los esta­dou­ni­den­ses. La Admi­nis­tra­ción Biden no pare­ce dis­pues­ta a sos­te­ner­se sobre sal­dos per­ju­di­cia­les en Vene­zue­la, menos cuan­do se apro­xi­man las elec­cio­nes de medio tér­mino (mid­term elec­tions).

Las dudas aho­ra se cier­nen en la posi­bi­li­dad de que los fac­to­res que aho­ra piden diá­lo­go y que reco­no­cen que hay que nego­ciar, sean fac­to­res rein­ser­ta­dos en la polí­ti­ca median­te meca­nis­mos de infil­tra­ción y sabo­ta­je de los diá­lo­gos, para per­pe­tuar las agen­das des­ti­tu­yen­tes, ase­dios y blo­queos, median­te otros pre­ce­den­tes y moda­li­da­des. La obs­truc­ción es tam­bién un arma de pre­sión enfo­ca­da hacia aden­tro y des­de adentro.

Con­cu­rre el ries­go de que, por efec­tuar pro­pues­tas irrea­li­za­bles por aho­ra, estos gru­pos pre­ten­dan implo­sio­nar las posi­bi­li­da­des polí­ti­cas en el país.

Sin embar­go, la posi­bi­li­dad a la vis­ta de unas mega­elec­cio­nes a nive­les muni­ci­pa­les y regio­na­les debe con­si­de­rar­se como un pun­to de pri­mer tra­mo en el com­ple­jo pro­ce­so de supera­ción del ciclo pre­ce­den­te de cua­tro años. Todo está por verse.

Fuen­te: Misión Verdad



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