Pen­sa­mien­to crí­ti­co. Cómo res­ca­tar a Brasil

Por Emir Sader. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 11 de mayo de 2021.

Bra­sil solo está expe­ri­men­tan­do esta catás­tro­fe huma­ni­ta­ria por­que la demo­cra­cia se ha roto. Se vive en Bra­sil el peor momen­to mis­mo de su his­to­ria, por­que la arti­cu­la­ción entre los medios, los gran­des empre­sa­rios, los par­ti­dos de dere­cha y el Poder Judi­cial no res­pe­tó la reelec­ción de Dil­ma Rous­seff, reele­gi­da por la volun­tad expre­sa­da demo­crá­ti­ca­men­te por el pue­blo bra­si­le­ño en las elec­cio­nes de 2014.

Si ese resul­ta­do de las elec­cio­nes demo­crá­ti­cas se hubie­ra res­pe­ta­do, Dil­ma habría gober­na­do duran­te cua­tro años, siem­pre for­ta­le­cien­do al SUS (Ser­vi­cio Úni­co de Salud) , siem­pre des­ti­nan­do más recur­sos a la salud públi­ca. Habría habi­do elec­cio­nes pre­si­den­cia­les en 2018, la dere­cha y la extre­ma dere­cha, así como el cen­tro, habrían pre­sen­ta­do sus can­di­da­tos, pro­ba­ble­men­te com­pi­tien­do con Lula. Todo de for­ma demo­crá­ti­ca, res­pe­tan­do el Poder Judi­cial, el Con­gre­so y los medios, como habían hecho los ante­rio­res gobier­nos del PT.

Si algún pre­si­den­te hubie­ra sido ele­gi­do demo­crá­ti­ca­men­te en 2018, pro­ba­ble­men­te Lula, habría toma­do las medi­das nece­sa­rias para pre­ve­nir o ate­nuar los efec­tos de la pan­de­mia. Habría com­pra­do las vacu­nas el año pasa­do e ini­cia­do la apli­ca­ción de las dosis en 2020 o prin­ci­pios de 2021. La mayo­ría de los bra­si­le­ños, según la extra­or­di­na­ria capa­ci­dad de vacu­na­ción de Bra­sil, cons­trui­da y amplia­da por los gobier­nos del PT, ya habrían sido vacu­na­dos, lo que habría sal­va­do a muchas miles de víctimas.

Fue por­que se vio­ló la demo­cra­cia, a tra­vés de un impeach­ment sin base legal, que Bra­sil lle­gó a la catás­tro­fe huma­ni­ta­ria que vive hoy. Fue por­que no se res­pe­tó la volun­tad popu­lar, sacan­do del gobierno a una pre­si­den­ta reele­gi­da por la mayo­ría de los votan­tes, acu­sán­do­la de efec­tuar cam­bios de recur­sos en el pre­su­pues­to – que no es moti­vo de jui­cio polí­ti­co y que es uti­li­za­do por casi todos los gobiernos‑, que Bra­sil entró en un pro­ce­so anti­de­mo­crá­ti­co, lo que lo ha lle­va­do a res­ta­ble­cer un mode­lo eco­nó­mi­co que sólo favo­re­ce a los ban­que­ros pri­va­dos y la espe­cu­la­ción finan­cie­ra, lo que aumen­ta las des­igual­da­des socia­les, el ham­bre y la mise­ria. Lo que nos lle­vó al debi­li­ta­mien­to del SUS, a la reduc­ción de camas hos­pi­ta­la­rias, per­so­nal médi­co, recur­sos de salud pública.

En demo­cra­cia, la gen­te eli­ge a los gober­nan­tes por mayo­ría de votos y tien­de a votar por aque­llos que se ocu­pan de sus nece­si­da­des. Los gobier­nos del PT, todos ele­gi­dos demo­crá­ti­ca­men­te por voto popu­lar, han for­ta­le­ci­do la salud públi­ca y, en par­ti­cu­lar, el SUS, el pro­gra­ma de salud más demo­crá­ti­co del mun­do. La dere­cha logró recor­tar recur­sos del SUS y lue­go hizo cam­pa­ña en los medios mos­tran­do que bue­na par­te de las per­so­nas que via­jan de lejos, de madru­ga­da, no pue­den ser aten­di­das por el SUS, como una for­ma sutil de publi­ci­tar pla­nes de salud privados.

Mien­tras hubo demo­cra­cia, los can­di­da­tos del PT triun­fa­ron suce­si­va­men­te cua­tro veces. Lula, favo­ri­to para triun­far en la pri­me­ra vuel­ta en 2018, según todas las encues­tas, fue impe­di­do arbi­tra­ria­men­te, sin nin­gu­na prue­ba ‑como aho­ra reco­no­ce el Poder Judicial‑, ins­ta­lan­do con­di­cio­nes abso­lu­ta­men­te ile­ga­les para las elec­cio­nes de 2018. En éstas, se hizo una mani­pu­la­ción mons­truo­sa con la con­ni­ven­cia del Poder Judi­cial, los gran­des empre­sa­rios, los medios de comu­ni­ca­ción, para ele­gir a un jefe de mili­cias como pre­si­den­te de Bra­sil, siem­pre y cuan­do impi­die­ran que el PT vol­vie­ra a gober­nar el país.

La rup­tu­ra de la demo­cra­cia se hizo bus­can­do evi­tar la vic­to­ria de Lula u otro can­di­da­to del PT. Quien par­ti­ci­pó, direc­ta o indi­rec­ta­men­te, en esta ope­ra­ción, es res­pon­sa­ble del desas­tre que vive Bra­sil hoy. Todo en nom­bre de una ope­ra­ción de blo­queo polí­ti­co para impe­dir que la pobla­ción pue­da ele­gir al pre­si­den­te que quiera.

Ellos son res­pon­sa­bles no solo del colap­so de la demo­cra­cia, sino de todo lo que suce­dió en Bra­sil, inclu­so de lo que se está’ vivien­do hoy. El país paga muy caro esta rup­tu­ra de la demo­cra­cia. Todos los que par­ti­ci­pa­ron en él debe­rían ser los más com­pro­me­ti­dos con la recu­pe­ra­ción de la demo­cra­cia, por­que fue­ron los res­pon­sa­bles de todos los desas­tres actuales.

La demo­cra­cia es una con­di­ción para el res­ca­te de Bra­sil, por­que sólo cuan­do se res­pe­te el dere­cho de la mayo­ría a deci­dir el des­tino del país, el país pue­de cami­nar según los intere­ses de todos. Sólo así el país podrá con­tar con un gobierno legí­ti­mo y res­pe­ta­do por la gente.

Fuen­te: Pági­na 12

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