Méxi­co. Una recon­si­de­ra­ción de las refor­mas de los meca­nis­mos de con­trol y con­ta­bi­li­dad ins­ti­tu­cio­nal en el país

Por Daniel Edgar,Resumen Lati­no­ame­ri­cano, 2 de abril de 2021.

Intro­duc­ción

Han aumen­to los enfren­ta­mien­tos vio­len­tos, las masa­cres y otras atro­ci­da­des horren­das en Méxi­co duran­te los meses de enero y febre­ro a medi­da que las dispu­tas terri­to­ria­les y sec­to­ria­les entre varios de los cár­te­les más pode­ro­sos han expe­ri­men­ta­do un perio­do de inten­si­fi­ca­ción. Algu­nos de los enfren­ta­mien­tos y otros de los inci­den­tes más recien­tes son el resul­ta­do de una inten­si­fi­ca­ción en las gue­rras y dispu­tas de lar­ga data entre los cár­te­les en varias regio­nes y ciu­da­des en el nor­te del país, bus­can­do expan­dir su con­trol sobre terri­to­rios y sec­to­res estratégicos.

Otros inci­den­tes vio­len­tos ins­ti­ga­dos por los cár­te­les y otros gru­pos cri­mi­na­les han teni­do el obje­ti­vo de eli­mi­nar can­di­da­tos polí­ti­cos per­ci­bi­dos como hos­ti­les u obs­tácu­los para sus intere­ses, o están rela­cio­na­dos con sus esfuer­zos cons­tan­tes para for­jar o impo­ner leal­ta­des y alian­zas polí­ti­cas en el perío­do pre­vio a las elec­cio­nes nacio­na­les en junio próximo.

De acuer­do con los inci­den­tes regis­tra­dos por el Secre­ta­rio de Segu­ri­dad y Pro­tec­ción Ciu­da­da­na, entre sep­tiem­bre de 2020 y febre­ro de este año se han ase­si­na­do a 64 per­so­nas con fines polí­ti­cos. Las regio­nes más afec­ta­das por la vio­len­cia polí­ti­ca son More­los, Gue­rre­ro, Michoa­cán, Sina­loa, Vera­cruz y Jalis­co, y aun­que la Secre­ta­ría de Segu­ri­dad ha ela­bo­ra­do una estra­te­gia para pro­te­ger los can­di­da­tos de los actos de vio­len­cia e inti­mi­da­ción, será una tarea difí­cil. (1)

Entre los car­te­les más invo­lu­cra­dos en las dispu­tas a lo lar­go de enero y febre­ro se encuen­tran el Car­tel de Sina­loa, el Car­tel Jalis­co Nue­va Gene­ra­ción, el Car­tel del Nores­te y el Car­tel del Gol­fo. Tam­bién algu­nos de los cár­te­les han esta­do invo­lu­cra­dos en enfren­ta­mien­tos inten­sos con las fuer­zas de segu­ri­dad públi­ca, y una suce­sión de enfren­ta­mien­tos y embos­ca­das más fre­cuen­tes pero menos inten­sas a lo lar­go del país.

En cuan­to a los múl­ti­ples enfren­ta­mien­tos que han ocu­rri­do entre los cár­te­les y las fuer­zas de segu­ri­dad públi­ca, hay algu­nos casos de alto per­fil que tie­nen que ver con ins­tan­cias de cola­bo­ra­ción pro­fun­da­men­te arrai­ga­da entre cier­tas auto­ri­da­des esta­ta­les y gru­pos arma­dos ile­ga­les, más nota­ble­men­te en el esta­do de Tamau­li­pas lue­go de la masa­cre de 19 inmi­gran­tes en enero.

El aumen­to más recien­te en las dispu­tas terri­to­ria­les y la vio­len­cia desen­fre­na­da, y los esfuer­zos corres­pon­dien­tes del gobierno nacio­nal para redu­cir la capa­ci­dad e influen­cia de los cár­te­les e iden­ti­fi­car y des­man­te­lar sus estruc­tu­ras, per­so­nal y acti­vi­da­des (así como las diver­sas for­mas de cola­bo­ra­ción que se han ela­bo­ra­do entre el cri­men orga­ni­za­do y cier­tos miem­bros de ins­ti­tu­cio­nes tan­to del Esta­do como del mer­ca­do) – reite­ran la impor­tan­cia de revi­sar y for­ta­le­cer cons­tan­te­men­te los pro­ce­sos de refor­ma ins­ti­tu­cio­nal y la ela­bo­ra­ción e imple­men­ta­ción de estra­te­gias inte­gra­les para hacer fren­te a los gru­pos del cri­men orga­ni­za­do de todo tipo y sus cola­bo­ra­do­res, siem­pre tenien­do en cuen­ta la mul­ti­tud de cir­cuns­tan­cias y fac­to­res socia­les que han con­tri­bui­do a la explo­sión de vio­len­cia y corrup­ción jun­to con el drás­ti­co dete­rio­ro en las con­di­cio­nes de vida que han azo­ta­do el país duran­te las dos últi­mas décadas.

Las ins­ti­tu­cio­nes esta­ta­les fede­ra­les de Méxi­co han expe­ri­men­ta­do una suce­sión de refor­mas estruc­tu­ra­les y de pro­ce­di­mien­to, cada una suma­da a las ante­rio­res sin tener en cuen­ta el efec­to cumu­la­ti­vo de las refor­mas y la mejor mane­ra de inte­grar todos los ele­men­tos y meca­nis­mos de con­trol y con­ta­bi­li­dad para que cada uno sopor­ta, refuer­za y com­ple­men­ta a los demás, y actúan en una mane­ra con­sis­ten­te y com­pa­ti­ble. Este es el caso no solo entre las dis­tin­tas órde­nes de gobierno de la fede­ra­ción, sino tam­bién al nivel fede­ral (nacio­nal).

Así las cosas, hay una mul­ti­tud de ‘órga­nos autó­no­mos’, ‘órga­nos regu­la­do­res’, ‘orga­nis­mos públi­cos autó­no­mos’ y ‘órga­nos públi­cos autó­no­mos’, cada uno con su pro­pia tarea y razón de ser, que se han crea­da en los dis­tin­tos momen­tos de afán refor­mis­ta. Aún es un asun­to pen­dien­te una recon­si­de­ra­ción de cómo fun­cio­nan en su tota­li­dad, y como se pue­de garan­ti­zar que son ver­da­de­ra­men­te inde­pen­dien­te de la influen­cia de intere­ses par­ti­cu­la­res (sean de índo­le polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca, sec­to­ral, o del cri­men orga­ni­za­do) y dise­ña­dos y estruc­tu­ra­dos para tra­ba­jar efi­caz­men­te en el con­jun­to de ins­ti­tu­cio­nes y enti­da­des estatales.

Dispu­tas terri­to­ria­les y enfren­ta­mien­tos arma­dos entre los cárteles

En cuan­to a los enfren­ta­mien­tos vio­len­tos entre los cár­te­les y otros gru­pos arma­dos ile­ga­les para con­tro­lar los cru­ces fron­te­ri­zos, las zonas de pro­duc­ción, el con­tra­ban­do y los demás terri­to­rios y sec­to­res estra­té­gi­cos y lucra­ti­vos, varios fac­to­res sub­ya­cen­tes han teni­do un fuer­te impac­to sobre los acon­te­ci­mien­tos más recien­tes, tan­to en tér­mi­nos de las loca­li­da­des afec­ta­das como de los beli­ge­ran­tes invo­lu­cra­dos y sus objetivos.

La riva­li­dad y hos­ti­li­dad entre el Car­tel de Sina­loa y el Car­tel Jalis­co Nue­va Gene­ra­ción (CJNG) sigue sien­do uno de los fac­to­res de más influen­cia sobre el cur­so de las dispu­tas terri­to­ria­les a lo lar­go del país, mani­fes­tán­do­se en una gran diver­si­dad de regio­nes y con­tex­tos de acuer­do con el entorno y la ali­nea­ción de fuer­zas loca­les y regio­na­les (entre ellos la pre­sen­cia y el balan­ce de fuer­zas de los cár­te­les en cada área, y la impor­tan­cia estra­té­gi­ca del terri­to­rio con res­pe­to a las acti­vi­da­des y prio­ri­da­des de cada gru­po invo­lu­cra­do). (2)

Des­pués de 2 años de inves­ti­ga­cio­nes deta­lla­das la Uni­dad de Inte­li­gen­cia Finan­cie­ra con­clu­yó que el Cár­tel de Sina­loa y el CJNG se están dispu­tan­do terri­to­rios acti­va­men­te en 15 esta­dos del país.

Según la Eva­lua­ción nacio­nal de ries­gos 2019 – 2020 y otras fuen­tes, exis­te otra dispu­ta gene­ra­li­za­da entre el CJNG y el Cár­tel San­ta Rosa de Lima (el segun­do de estos tam­bién ha sufri­do varios gol­pes duros de las auto­ri­da­des duran­te el año pasado).

Hacia el nor­te del país, epi­cen­tro del esta­lla­do más recien­te de la vio­len­cia, las dispu­tas corrien­tes entre el Cár­tel del Nores­te y el Car­tel del Gol­fo tam­bién han teni­do un fuer­te impac­to (par­ti­cu­lar­men­te en los esta­dos de Nue­vo León y Tamaulipas).

La gue­rra infor­má­ti­ca y psi­co­ló­gi­ca entre los diver­sos gru­pos y fac­cio­nes tam­bién ha expe­ri­men­ta­do una esca­la­da corres­pon­dien­te, con cada fac­ción tra­tan­do de supe­rar a la otra en tér­mi­nos de la per­pe­tra­ción de atro­ci­da­des espan­to­sas con el fin de que­brar los ner­vios y la volun­tad de sus riva­les y enemigos.

Mien­tras tan­to, en el sur del país, las comu­ni­da­des agrí­co­las e indí­ge­nas con­ti­núan sien­do ase­dia­das por gru­pos para­mi­li­ta­res fuer­te­men­te arma­das. Si bien algu­nos de estos gru­pos arma­dos ile­ga­les pare­cen per­te­ne­cer a los cár­te­les que ope­ran en la región, los infor­mes de muchas de las comu­ni­da­des afec­ta­das sugie­ren que, al menos en algu­nos casos, las accio­nes de los gru­pos arma­dos tam­bién están sir­vien­do (ya sea direc­ta o indi­rec­ta­men­te) los intere­ses de los pro­po­nen­tes y bene­fi­cia­rios de los nume­ro­sos mega­pro­yec­tos para la explo­ta­ción de recur­sos natu­ra­les y la cons­truc­ción de infra­es­truc­tu­ra que están sien­do impues­tos por intere­ses y acto­res exter­nos en toda la región.

Los even­tos en el esta­do nor­te­ño de Tamau­li­pas a prin­ci­pios de este año, entre ellos la masa­cre de 19 inmi­gran­tes en enero y la pos­te­rior reve­la­ción de redes de cola­bo­ra­ción entre el Cár­tel del Nores­te (CDN) y algu­nos fun­cio­na­rios y miem­bros de las fuer­zas de segu­ri­dad públi­ca esta­ta­les de alto nivel, han traí­do todo el peso de la ley (y la ira del gobierno nacio­nal) enci­ma de la CDN y sus redes de cola­bo­ra­do­res y es posi­ble que los esfuer­zos refor­za­dos de las auto­ri­da­des podrán debi­li­tar el cár­tel seria­men­te, si no erra­di­car­lo por com­ple­to. Otro fac­tor que pro­ba­ble­men­te con­tri­bu­yó a la deter­mi­na­ción del gobierno nacio­nal de aca­bar con el car­tel es el inten­to de algu­nos de los miem­bros del gru­po a derri­bar un heli­cóp­te­ro mili­tar a prin­ci­pios de febre­ro. Con estos acon­te­ci­mien­tos, el CDN se ha pues­to al lado del CJNG en ser ‘enemi­go núme­ro uno’ del Esta­do mexi­cano. (3)

La masa­cre come­ti­da el 22 de enero de este año en Camar­go (en el esta­do de Tamau­li­pas), cuan­do 19 per­so­nas – en su mayo­ría inmi­gran­tes de Gua­te­ma­la – fue­ron ase­si­na­das y sus cuer­pos inci­ne­ra­dos den­tro de dos vehícu­los, tam­bién sir­vió para lla­mar la aten­ción de las auto­ri­da­des fede­ra­les a las múl­ti­ples acu­sa­cio­nes de una exten­sa y pro­lon­ga­da cola­bo­ra­ción entre algu­nos fun­cio­na­rios del esta­do de Tamau­li­pas y los cár­te­les con alta pre­sen­cia en la región.

El gobierno mexi­cano actuó rápi­da­men­te y con toda su fuer­za para iden­ti­fi­car y neu­tra­li­zar a los per­pe­tra­do­res de la masa­cre. Den­tro de un mes las auto­ri­da­des habían dete­ni­do doce miem­bros de la Poli­cía Esta­tal de Tamau­li­pas por su pre­sun­ta par­ti­ci­pa­ción en el cri­men (están acu­sa­dos de haber cola­bo­ra­do con el Cár­tel del Nores­te en la masa­cre, pro­por­cio­nan­do tes­ti­mo­nios fal­sos y alte­ran­do evi­den­cias en el lugar don­de el cri­men ocu­rrió con la inten­ción de entor­pe­cer la inves­ti­ga­ción, entre otros indi­cios de con­ni­ven­cia entre la poli­cía y los miem­bros del cár­tel duran­te los meses ante­rio­res). (4)

Lue­go, el 24 de febre­ro, el Fis­cal Gene­ral de la Nación anun­ció que está pre­pa­ran­do un expe­dien­te para el Con­gre­so Nacio­nal bus­can­do la des­ti­tu­ción del gober­na­dor de Tamau­li­pas por una serie de deli­tos que inclu­ye él de haber cola­bo­ra­do con gru­pos del cri­men orga­ni­za­do en la región.

En reite­ra­das oca­sio­nes, fun­cio­na­rios de la Poli­cía Esta­tal de Tamau­li­pas y de la uni­dad de asal­to (el Gru­po de Ope­ra­cio­nes Espe­cia­les, GOPES) han sido acu­sa­dos​de haber cola­bo­ra­do acti­va­men­te con cier­tos cár­te­les, entre otras cosas en la ela­bo­ra­ción de una cam­pa­ña de inti­mi­da­ción y terror con­tra los habi­tan­tes de Tamau­li­pas, la cual inclu­ye múl­ti­ples denun­cias rela­cio­na­das con la deten­ción y el secues­tro de resi­den­tes por par­te de agen­tes de la poli­cía que lue­go han entre­ga­do las víc­ti­mas a miem­bros del cár­tel para ser inte­rro­ga­das, tor­tu­ra­das y ase­si­na­dos, ya sea en bus­ca de pagos de res­ca­te o con el fin de sem­brar el terror entre las comu­ni­da­des y blin­dar su con­trol territorial.

Según los infor­mes de la pren­sa, la Comi­sión de Dere­chos Huma­nos de Tamau­li­pas (CODHET) reci­bió 91 denun­cias por deten­cio­nes arbi­tra­rias y des­apa­ri­cio­nes for­za­das en el trans­cur­so de 2019, y aun­que las cifras para 2020 no han sido anun­cia­das ofi­cial­men­te, es pro­ba­ble que se encuen­tren en un ran­go simi­lar. (5)

La lucha con­tra el cri­men orga­ni­za­do y los pro­ce­sos de recu­pe­ra­ción institucional

Duran­te el año pasa­do las auto­ri­da­des mexi­ca­nas han logra­do una can­ti­dad de éxi­tos en tér­mi­nos de la per­se­cu­ción de casos de corrup­ción de alto per­fil, ade­más de lle­var a cabo múl­ti­ples arres­tos (o eje­cu­cio­nes extra­ju­di­cia­les) de coman­dan­tes de alto y medio nivel de varios de los prin­ci­pa­les cár­te­les que ope­ran a lo lar­go del país. (6)

Sin embar­go, para que las estra­te­gias ope­ra­ti­vas para com­ba­tir el cri­men y la corrup­ción ten­gan un impac­to a lar­go pla­zo y obs­ta­cu­li­cen que las prác­ti­cas corrup­tas y los abu­sos de poder de todo tipo con­ti­núan elu­dien­do detec­ción, una tarea pen­dien­te de suma impor­tan­cia es una revi­sa­ción de las estruc­tu­ras, pro­ce­di­mien­tos y com­pe­ten­cias de todos los meca­nis­mos de con­trol y con­ta­bi­li­dad del sis­te­ma de gobierno como par­te de una refor­ma ins­ti­tu­cio­nal inte­gral y estratégica.

Lue­go de la aper­tu­ra polí­ti­ca de los años 80, la suce­sión de refor­mas cons­ti­tu­cio­na­les e ins­ti­tu­cio­na­les que han ocu­rri­do a lo lar­go de las tres últi­mas déca­das (des­de la crea­ción de la Comi­sión Nacio­nal de Dere­chos Huma­nos a prin­ci­pios de los años 90) han sur­gi­do de cir­cuns­tan­cias y exi­gen­cias par­ti­cu­la­res, y han teni­do el pro­pó­si­to de resol­ver estas cir­cuns­tan­cias y exi­gen­cias del momen­to sin man­te­ner una pers­pec­ti­va cla­ra de su lugar den­tro del con­jun­to de enti­da­des y meca­nis­mos de repre­sen­ta­ción, par­ti­ci­pa­ción, con­trol y con­ta­bi­li­dad que cons­ti­tu­yen el sis­te­ma de gobierno y el rol del Esta­do en la socie­dad y tam­bién en el mercado.

Otro aspec­to fun­da­men­tal rela­cio­na­do es los pro­ce­di­mien­tos de nom­bra­mien­to de los diri­gen­tes de tales enti­da­des y meca­nis­mos, que casi sin excep­ción son asig­na­dos a los polí­ti­cos (sea de la rama eje­cu­ti­va o legis­la­ti­va, a menu­do repar­tien­do los nom­bra­mien­tos entre ellos), dejan­do esta fun­ción de pri­mor­dial impor­tan­cia bajo el con­trol de los par­ti­dos y fac­cio­nes más influ­yen­tes. (7)

El pro­ce­so de refor­ma cons­ti­tu­cio­nal e ins­ti­tu­cio­nal de Colom­bia en los años 1990 – 91 es un buen ejem­plo de una refor­ma con­so­li­da­da e inte­gral, si bien muchos de los avan­ces logra­dos se han ido dete­rio­ran­do con el tiem­po bajo la pre­sión cons­tan­te de intere­ses par­ti­cu­la­res, una cul­tu­ra de corrup­ción pro­fun­da­men­te arrai­ga­da y el con­flic­to arma­do inter­mi­na­ble. (8)

El Sis­te­ma Nacio­nal Anticorrupción

Un tal esfuer­zo de refor­ma cons­ti­tu­cio­nal e ins­ti­tu­cio­nal estra­té­gi­ca y sis­té­mi­ca (aun­que no tan com­pren­si­vo como en el caso colom­biano) fue impul­sa­do en Méxi­co con la crea­ción del Sis­te­ma Nacio­nal Anti­co­rrup­ción en 2015, que según Artícu­lo 113 de la Cons­ti­tu­ción (adop­ta­do ese mis­mo año) “es la ins­tan­cia de coor­di­na­ción entre las auto­ri­da­des de todos los órde­nes de gobierno com­pe­ten­tes en la pre­ven­ción, detec­ción y san­ción de res­pon­sa­bi­li­da­des admi­nis­tra­ti­vas y hechos de corrup­ción, así como en la fis­ca­li­za­ción y con­trol de recur­sos públicos”.

Se pre­vió que el sis­te­ma fun­cio­na­ría bajo la super­vi­sión de un Comi­té Coor­di­na­dor al nivel nacio­nal (inte­gra­do por repre­sen­tan­tes de la Audi­to­ría Supe­rior de la Fede­ra­ción, la Fis­ca­lía Espe­cia­li­za­da en Com­ba­te a la Corrup­ción, la secre­ta­ría del Eje­cu­ti­vo Fede­ral res­pon­sa­ble del con­trol interno, el Tri­bu­nal Fede­ral de Jus­ti­cia Admi­nis­tra­ti­va, el Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Trans­pa­ren­cia, Acce­so a la Infor­ma­ción y Pro­tec­ción de Datos Per­so­na­les, el Con­se­jo de la Judi­ca­tu­ra Fede­ral y el Comi­té de Par­ti­ci­pa­ción Ciu­da­da­na), sin embar­go den­tro de poco tiem­po la ini­cia­ti­va fue per­dien­do su fuer­za y cohe­ren­cia has­ta que se que­dó en una con­di­ción de pará­li­sis en la mayor par­te del país.

La base para el Sis­te­ma Nacio­nal Anti­co­rrup­ción fue esta­ble­ci­da en mayo de 2015 a tra­vés de una refor­ma a la Cons­ti­tu­ción nacio­nal, con los deta­lles esti­pu­la­dos en una serie de leyes nacio­na­les apro­ba­da el año siguien­te. Lue­go los esta­dos ela­bo­ra­ron las refor­mas corres­pon­dien­tes para esta­ble­cer sus pro­pios Sis­te­mas Esta­ta­les o Loca­les Anti­co­rrup­ción (SLA).

Los prin­ci­pa­les meca­nis­mos de con­duc­ción e inte­gra­ción no están debi­da­men­te ins­ta­la­dos, no están com­ple­tos, o se encuen­tran des­ar­ti­cu­la­dos (entre ellos el Comi­té Coor­di­na­dor, el Comi­té de Par­ti­ci­pa­ción Ciu­da­da­na Nacio­nal, y muchas de las Comi­sio­nes de Selec­ción). Un aná­li­sis del tema comen­tó a media­dos de 2020:

“[No] se haya nom­bra­do a la Comi­sión de Selec­ción que debe ele­gir a los inte­gran­tes del Comi­té de Par­ti­ci­pa­ción Ciu­da­da­na nacio­nal; cosa que se repi­te en algu­nas otras enti­da­des fede­ra­ti­vas. Los inte­gran­tes de los Comi­tés de Par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na son las figu­ras vin­cu­lan­tes entre el Sis­te­ma y las orga­ni­za­cio­nes socia­les y aca­dé­mi­cas; … ade­más deben coor­di­nar las estra­te­gias anti­co­rrup­ción con las ins­ti­tu­cio­nes que con­for­man el Comi­té Coordinador.

Las comi­sio­nes de selec­ción son por ello suma­men­te impor­tan­tes, y el hecho de que muchas de ellas no estén fun­cio­nan­do, se obs­ta­cu­li­ce su ins­ta­la­ción o se liti­guen los nom­bra­mien­tos para que no fun­cio­nen, man­da un pési­mo men­sa­je a la ciudadanía…

En el plano nacio­nal, la Comi­sión de Selec­ción es ele­gi­da por el Sena­do de la Repú­bli­ca, median­te un pro­ce­di­mien­to seña­la­do en el Artícu­lo 18° de la Ley Gene­ral del Sis­te­ma Nacio­nal Anti­co­rrup­ción. En el caso de los esta­dos, el pro­ce­so de desig­nar los inte­gran­tes de dicha Comi­sión es res­pon­sa­bi­li­dad de los Con­gre­sos Esta­ta­les, atri­bu­ción que gene­ral­men­te recae en quie­nes con­for­man las Comi­sio­nes Anti­co­rrup­ción, Trans­pa­ren­cia y Par­ti­ci­pa­ción Ciudadana…

Actual­men­te, de los 32 Comi­tés de Par­ti­ci­pa­ción Ciu­da­da­na acti­vos, 11 no cuen­tan con Comi­sión de Selec­ción vigen­te… Para fina­les del 2020, serán otros 13 esta­dos los que se halla­rán en la mis­ma cir­cuns­tan­cia…” (9)

La cen­tra­li­za­ción de pode­res y fun­cio­nes den­tro de la rama ejecutiva

Un tema cons­tan­te en los medios masi­vos mexi­ca­nos duran­te los dos últi­mos años es la ten­den­cia auto­ri­ta­ria y anti­de­mo­crá­ti­ca del gobierno de Andrés Manuel López Obra­dor. Si bien un alto gra­do de cen­tra­li­za­ción en la toma de deci­sio­nes y la ren­di­ción de cuen­tas ha sido favo­re­ci­do por el gobierno nacio­nal duran­te los dos últi­mos años (así como por los gobier­nos ante­rio­res, el cual no des­per­tó tan­ta alar­ma entre los medios masi­vos de aquel enton­ces), es dis­cu­ti­ble que esto ha sido nece­sa­rio para hacer fren­te a la corrup­ción exten­si­va y endé­mi­ca que ha mar­ca­do el fun­cio­na­mien­to de las ins­ti­tu­cio­nes esta­ta­les duran­te tan­tos años, y para faci­li­tar el con­trol ope­ra­ti­vo y la rápi­da toma de deci­sio­nes en el con­tex­to de un entorno peli­gro­so y cam­bian­te. Por otra par­te, la cen­tra­li­za­ción de pode­res y fun­cio­nes cla­ves en momen­tos de tran­si­ción y trans­for­ma­ción (des­pués de una suce­sión de gobier­nos neo-libe­ra­lis­tas ple­na­men­te some­ti­dos a la volun­tad de los Esta­dos Uni­dos, los due­ños de las gran­des cor­po­ra­cio­nes y el capi­tal finan­cie­ro inter­na­cio­nal) pue­de difi­cul­tar la infil­tra­ción o sub­ver­sión del sis­te­ma por par­te de ele­men­tos corrup­tos u hos­ti­les. (10)

Sin embar­go, tam­bién es cier­to que este esti­lo de mane­jo cen­tra­li­za­do pue­de con­lle­var una varie­dad de incon­ve­nien­tes, debi­li­da­des estruc­tu­ra­les y des­ven­ta­jas. Uno de ellos es que una con­se­cuen­cia de la cen­tra­li­za­ción de las prin­ci­pa­les fun­cio­nes y pode­res de man­do, con­trol y con­ta­bi­li­dad es que las estruc­tu­ras esta­ta­les y los fun­cio­na­rios tra­ba­jan­do en ellas se que­dan más ale­ja­dos de, y por lo tan­to menos acce­si­bles con res­pe­to a, las per­so­nas a las cua­les se supo­ne que el sis­te­ma debe pro­te­ger, ser­vir y pertenecer.

Otra des­ven­ta­ja del esti­lo de gober­nan­za cen­tra­li­za­da que ha sido favo­re­ci­do por el gobierno nacio­nal en las esfe­ras de segu­ri­dad públi­ca y las luchas con­tra la corrup­ción y el cri­men orga­ni­za­do es que corre el ries­go de mar­gi­na­li­zar, debi­li­tar y, en últi­ma ins­tan­cia, hacer que los demás meca­nis­mos de con­trol y con­ta­bi­li­dad cla­ves se encuen­tran en gran medi­da impo­ten­tes e irrelevantes.

Muchas de las agen­cias mar­gi­na­li­za­das por la pre­fe­ren­cia de cen­tra­li­zar pode­res y fun­cio­nes son encar­ga­das con fun­cio­nes y acti­vi­da­des que son igual­men­te cru­cia­les para com­ba­tir las diver­sas for­mas de corrup­ción, vio­len­cia y cola­bo­ra­ción entre los gru­pos del cri­men orga­ni­za­do y fun­cio­na­rios corrup­tos tra­ba­jan­do en diver­sas tareas y fun­cio­nes a lo lar­go del apa­ra­to esta­tal y en los ins­ti­tu­cio­nes que regu­lan y mane­jan el fun­cio­na­mien­to de los mercados.

Las estruc­tu­ras y jerar­quías cen­tra­li­za­das tam­bién han ten­di­do a obs­ta­cu­li­zar o excluir la par­ti­ci­pa­ción de las orga­ni­za­cio­nes de la socie­dad civil y de los sec­to­res socia­les más mar­gi­na­li­za­dos, impi­dien­do que estos sec­to­res con­tri­bu­yan a los esfuer­zos ofi­cia­les con su amplio cono­ci­mien­to pro­fe­sio­nal y expe­rien­cia prác­ti­ca en temas rela­cio­na­dos con la lucha con­tra el cri­men orga­ni­za­do, la corrup­ción, y la mal admi­nis­tra­ción en todas sus for­mas. A menu­do las orga­ni­za­cio­nes de la socie­dad civil cuen­tan con rela­cio­nes más ela­bo­ra­das y dura­de­ras con las comu­ni­da­des loca­les y otros sec­to­res socia­les vul­ne­ra­bles y des­fa­vo­re­ci­dos, rela­cio­nes que difí­cil­men­te pue­den ser dupli­ca­do o rem­pla­za­do por las ins­ti­tu­cio­nes estatales.

La mani­fes­ta­ción de este ries­go es apa­ren­te en el fun­cio­na­mien­to del Sis­te­ma Nacio­nal Anti­co­rrup­ción men­cio­na­do ante­rior­men­te, agra­va­do por el rol cen­tral de los par­ti­dos polí­ti­cos en el nom­bra­mien­to y fun­cio­na­mien­to de muchos de los com­po­nen­tes fun­da­men­ta­les del sistema. 

Las Comi­sio­nes de Dere­chos Humanos

En cuan­to a los pro­ce­sos de recu­pe­ra­ción y con­so­li­da­ción ins­ti­tu­cio­nal actua­les y futu­ros, como han demos­tra­do tan enfá­ti­ca­men­te los recien­tes acon­te­ci­mien­tos en Tamau­li­pas, don­de una mul­ti­tud de poli­cías esta­ta­les y aho­ra el gober­na­dor por fin están sien­do inves­ti­ga­dos lue­go de años de denun­cias (muchas de ellas entre­ga­das con la Comi­sión de Dere­chos Huma­nos de Tamau­li­pas), la red de Comi­sio­nes de Dere­chos Huma­nos que exis­te en todo el país es un com­po­nen­te fun­da­men­tal de los arre­glos ins­ti­tu­cio­na­les que se están desa­rro­llan­do para enfren­tar todas las for­mas de corrup­ción, abu­sos del poder del Esta­do, y demás acti­vi­da­des delictivas.

Sin embar­go, en un momen­to en que los pre­su­pues­tos de las juris­dic­cio­nes esta­ta­les y muni­ci­pa­les se están redu­cien­do sus­tan­cial­men­te, las Comi­sio­nes de Dere­chos Huma­nos care­cen de los recur­sos nece­sa­rios para cum­plir con sus res­pon­sa­bi­li­da­des y – no menos impor­tan­te – tam­po­co están reci­bien­do el apo­yo y la coope­ra­ción nece­sa­rias de las enti­da­des de con­trol y con­ta­bi­li­dad que han sido prio­ri­za­dos por el Gobierno y el Con­gre­so nacio­nal, los cua­les están mucho mejor equi­pa­dos y dota­dos para lle­var a cabo la cam­pa­ña con­tra la corrup­ción y el cri­men orga­ni­za­do. Lo mis­mo ocu­rre en al caso de otras agen­cias y fun­cio­na­rios de con­trol y con­ta­bi­li­dad, par­ti­cu­lar­men­te al nivel esta­tal y muni­ci­pal, pero tam­bién en algu­nas ins­tan­cias al nivel nacional.

De acuer­do con un estu­dio publi­ca­do por Brú­ju­la Ciu­da­da­na, des­de 2007:

“[La] Comi­sión Nacio­nal de los Dere­chos Huma­nos (CNDH) ha reci­bi­do más de 10,000 que­jas por vio­la­cio­nes de dere­chos huma­nos come­ti­das por miem­bros del Ejér­ci­to y, de 2007 a junio de 2017, ha emi­ti­do más de 148 reco­men­da­cio­nes diri­gi­das a las Fuer­zas Arma­das a raíz de vio­la­cio­nes gra­ves a los dere­chos huma­nos, tales como tor­tu­ra, des­apa­ri­ción for­za­da, eje­cu­cio­nes extra­ju­di­cia­les y uso ile­gal de la fuer­za, entre otros.

Del mis­mo modo, de diciem­bre de 2012 a enero de 2018, la Pro­cu­ra­du­ría Gene­ral de la Repú­bli­ca – aho­ra Fis­ca­lía Gene­ral de la Repú­bli­ca – ini­ció más de 9.000 inves­ti­ga­cio­nes sobre casos de tor­tu­ra. La enton­ces PGR repor­tó que de las 2,877 inves­ti­ga­cio­nes por tor­tu­ra de 2015 a 2017 en con­tra de inte­gran­tes de las Fuer­zas Arma­das, 1,847 fue­ron en con­tra de ele­men­tos de la SEDENA, mien­tras que 1,030 fue­ron en con­tra de miem­bros de la SEMAR…” (11)

Así que, no sola­men­te están encar­ga­das con asun­tos de pri­me­ra impor­tan­cia, sino le hace fal­ta hacer fren­te a algu­nas de las enti­da­des y ofi­cia­les más pode­ro­sos (y poten­cial­men­te peli­gro­sos) en el país en el cur­so de sus inves­ti­ga­cio­nes. Segu­ra­men­te, en muchas otras ins­tan­cias sus inves­ti­ga­cio­nes, debi­da­men­te per­se­gui­das, lle­ga­rían a otras puer­tas no menos pode­ro­sas y peligrosas.

Más espe­cí­fi­ca­men­te en el caso de Tamau­li­pas (y las demás comi­sio­nes esta­ta­les), a menos que la Comi­sión de Dere­chos Huma­nos de Tamau­li­pas reci­ba el apo­yo inme­dia­ta e incon­di­cio­nal de las demás auto­ri­da­des y fun­cio­na­rios del Esta­do de todos los nive­les, los fun­cio­na­rios de la Comi­sión segui­rán cho­can­do con la impo­si­bi­li­dad de avan­zar en los nume­ro­sas inves­ti­ga­cio­nes pen­dien­tes; ade­más, sus miem­bros que­da­rán expues­tos a la obs­truc­ción, el chan­ta­je y la extor­sión por par­te de fun­cio­na­rios corrup­tos y cóm­pli­ces (o sim­ple­men­te ansio­sos y teme­ro­sos), y enfren­ta­rán el ries­go adi­cio­nal de actos de repre­sa­lia horren­dos por par­te de los gru­pos arma­dos ile­ga­les y las redes del cri­men orga­ni­za­do que están des­po­jan­do y ate­rro­ri­zan­do la región.

Un aná­li­sis del sis­te­ma anti­co­rrup­ción nacio­nal que ha sido ela­bo­ra­do duran­te los últi­mos cin­co años arro­ja hechos y con­clu­sio­nes simi­la­res. Como nota­do ante­rior­men­te, el Comi­té Coor­di­na­dor, los comi­tés de selec­ción y la red de comi­tés de par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na que cons­ti­tu­yen uno de los núcleos del sis­te­ma para impe­dir y com­ba­tir la corrup­ción enfren­tan los mis­mos desa­fíos estruc­tu­ra­les y ope­ra­ti­vos que sus con­tra­par­tes en la red de Comi­sio­nes de Dere­chos Huma­nos; una gra­ve esca­sez de capa­ci­dad pro­fe­sio­nal y tec­no­ló­gi­ca y de recur­sos ope­ra­ti­vos pro­pios y la poca volun­tad de las agen­cias prio­ri­za­das a coope­rar ple­na­men­te con ellos, agra­va­da por una situa­ción cró­ni­ca de negli­gen­cia y des­cui­do por par­te de suce­si­vos gobier­nos y legis­la­tu­ras esta­ta­les y fede­ra­les. (12)

Las fuer­zas de segu­ri­dad públi­ca y la inse­gu­ri­dad de las comu­ni­da­des indígenas

En cuan­to a la orga­ni­za­ción, el des­plie­gue y los ope­ra­ti­vos de las fuer­zas de segu­ri­dad con­ven­cio­na­les (las fuer­zas arma­das, la Guar­dia Nacio­nal, y la poli­cía de los esta­dos y muni­ci­pios – y vale sumar a estos, las fuer­zas de segu­ri­dad pri­va­da que han vuel­to a ser un ele­men­to cada vez más pre­sen­te, fuer­zas alta­men­te arma­das en ser­vi­cio de ellos que cuen­tan con la pla­ta para pagar­las), un aspec­to que mere­ce un aná­li­sis pro­fun­do y un deba­te públi­co amplio es la crea­ción de poli­cías comu­ni­ta­rios y, dada la esca­la y la poten­cia de fue­go de los gru­pos arma­dos ile­ga­les que se encuen­tran en muchas zonas rura­les y remo­tas, una mili­cia comu­ni­ta­ria bien armada.

Apar­te de las zonas autó­no­mas zapa­tis­tas, nume­ro­sas comu­ni­da­des indí­ge­nas remo­tas en Méxi­co (prin­ci­pal­men­te en el sur del país) ya han toma­do el paso de crear mili­cias arma­das para poder defen­der­se, al menos en cier­to gra­do, con­tra las incur­sio­nes fre­cuen­tes de los cár­te­les y otros gru­pos arma­dos ile­ga­les que las mero­dean y ame­na­zan cons­tan­te­men­te. Sin embar­go, en vez de fun­cio­nar con el apo­yo de fuer­zas de reac­ción rápi­da per­te­ne­cien­tes a las fuer­zas de segu­ri­dad con­ven­cio­na­les para que pue­dan soli­ci­tar apo­yo inme­dia­to en caso de enfren­ta­mien­tos con sica­rios de los cár­te­les o gru­pos para­mi­li­ta­res, estas ini­cia­ti­vas están encon­tran­do una fuer­te resis­ten­cia por par­te de las auto­ri­da­des con­ven­cio­na­les (las cua­les o no son capa­ces de o no tie­nen la volun­tad para pro­te­ger las comu­ni­da­des), y como con­se­cuen­cia las fuer­zas de segu­ri­dad que las comu­ni­da­des han esta­ble­ci­do tie­nen una gran des­ven­ta­ja con res­pe­to a las fuer­zas de los gru­pos arma­dos ile­ga­les tan­to en tér­mi­nos de la dis­po­ni­bi­li­dad de efec­ti­vos como en la poten­cia de su arma­men­to. (13)

Cla­ro que este es un asun­to extre­ma­da­men­te deli­ca­do que reque­ri­ría de una pla­ni­fi­ca­ción, eje­cu­ción y super­vi­sión muy cui­da­do­sa, pero tam­bién es un asun­to de pri­mor­dial impor­tan­cia. En muchos paí­ses de Cen­troa­mé­ri­ca y Sura­mé­ri­ca se han crea­do mili­cias o for­ma­cio­nes para­mi­li­ta­res, a menu­do con con­se­cuen­cias devas­ta­do­ras para las comu­ni­da­des loca­les, ya que gene­ral­men­te tales for­ma­cio­nes han ope­ra­do en nom­bre de pode­ro­sos terra­te­nien­tes y una varie­dad de otras éli­tes eco­nó­mi­cas y polí­ti­cas y han sido suje­tos al man­do, con­trol y super­vi­sión de ellas, en lugar de ser el resul­ta­do de una autén­ti­ca toma de deci­sio­nes, par­ti­ci­pa­ción y super­vi­sión basa­das en las comu­ni­da­des don­de ope­ran. El pro­gra­ma ‘Con­vi­vir’ en Colom­bia de la déca­da de 1990, que se con­vir­tió en la pla­ta­for­ma para la pro­li­fe­ra­ción de muchos gru­pos para­mi­li­ta­res depre­da­do­res y des­pia­da­dos, es un ejem­plo cla­ro de ello. (14)

Gobier­nos pro­gre­sis­tas, desa­rro­llo nacio­nal y comu­ni­da­des indígenas

Otro aspec­to del ‘desa­rro­llo nacio­nal’ – la impo­si­ción de mega­pro­yec­tos por enci­ma de los intere­ses y el bien­es­tar de las comu­ni­da­des más afec­ta­das por ellos – ha sido uno de los desa­fíos (y dis­cu­ti­ble­men­te una de las debi­li­da­des) prin­ci­pa­les de los gobier­nos pro­gre­sis­tas del ‘socia­lis­mo para el siglo XXI’ en Amé­ri­ca Lati­na des­de el sur­gi­mien­to del pri­me­ro de ellos en Vene­zue­la a fines de la déca­da de 1990 con la elec­ción de Hugo Chá­vez a la presidencia.

Bajo una fuer­te pre­sión tan­to para moder­ni­zar y expan­dir los pro­yec­tos de desa­rro­llo indus­trial, agrí­co­la y de infra­es­truc­tu­ra como para mejo­rar rápi­da­men­te las con­di­cio­nes de vida de un gran núme­ro de per­so­nas que viven en la pobre­za, todos los gobier­nos de tin­ta pro­gre­sis­ta (con la posi­ble excep­ción de Boli­via, don­de los pue­blos indí­ge­nas cons­ti­tu­yen la mayo­ría de la pobla­ción) han per­ma­ne­ci­do atra­pa­dos en una para­dig­ma del siglo XX en tér­mi­nos del énfa­sis pues­to en la eje­cu­ción ace­le­ra­da de pro­yec­tos de extrac­ción de recur­sos natu­ra­les que tie­nen con­se­cuen­cias devas­ta­do­ras para la mayo­ría de los miem­bros de las comu­ni­da­des que viven en áreas afec­ta­das por los pro­yec­tos y son terri­ble­men­te des­truc­ti­vos para el medio ambien­te, pero que gene­ran gran­des flu­jos de ingre­sos para el pre­su­pues­to nacio­nal (y hacen una con­tri­bu­ción mucho más modes­ta a la gene­ra­ción de empleo) a cor­to plazo.

La his­to­ria recien­te de Ecua­dor demues­tra cla­ra­men­te este fenó­meno y las adver­sas con­se­cuen­cias que ha teni­do con res­pe­to a la (in)capacidad de la mayo­ría de los par­ti­dos pro­gre­sis­tas para unir­se pro­fun­da­men­te con otros sec­to­res de la socie­dad en la bús­que­da de obje­ti­vos y valo­res com­par­ti­dos: duran­te sus apro­xi­ma­da­men­te diez años en el poder el gobierno de Rafael Correa tuvo mucho éxi­to en sacar a la mayo­ría de la pobla­ción de la pobre­za y a la vez mejo­rar la capa­ci­dad indus­trial, el desa­rro­llo eco­nó­mi­co y la infra­es­truc­tu­ra nacio­nal. Sin embar­go, la estra­te­gia eco­nó­mi­ca y de desa­rro­llo nacio­nal se basó en gran medi­da en mega­pro­yec­tos rela­cio­na­dos con la explo­ta­ción de recur­sos natu­ra­les para res­pal­dar y finan­ciar su ambi­cio­sa estra­te­gia de desa­rro­llo, sin prio­ri­zar medi­das para redu­cir los impac­tos ambien­ta­les y socia­les adver­sos, y ade­más recu­rrió a medi­das repre­si­vas para impo­ner los pro­yec­tos por enci­ma de las comu­ni­da­des que viven en las áreas más afec­ta­das por los proyectos.

Esta repre­sión pro­vo­có un resen­ti­mien­to gene­ra­li­za­do y una des­con­fian­za pro­fun­da den­tro de los movi­mien­tos indí­ge­nas bien orga­ni­za­dos y bas­tan­te pode­ro­sos – los cua­les son capa­ces de deter­mi­nar alre­de­dor del 20% de los votos en las elec­cio­nes nacio­na­les. En con­se­cuen­cia, las orga­ni­za­cio­nes indí­ge­nas con­vo­ca­ron en nume­ro­sas oca­sio­nes movi­li­za­cio­nes masi­vas, huel­gas y blo­queos que han para­li­za­do el país (más recien­te­men­te en octu­bre de 2019 con­tra las polí­ti­cas de Lenin Moreno).

La reso­lu­ción pací­fi­ca de esta rup­tu­ra entre los movi­mien­tos indí­ge­nas de Ecua­dor y el par­ti­do polí­ti­co y el can­di­da­to pre­si­den­cial pro­gre­sis­ta (Andrés Arauz y UNES) que aspi­ran a ser el suce­sor legí­ti­mo del gobierno de Rafael Correa en las elec­cio­nes, tan pola­ri­za­das y feroz­men­te con­tro­ver­ti­das, que se cele­bra­rán en abril, ten­drá un impac­to impor­tan­te no solo para esa fecha sino tam­bién para el rum­bo eco­nó­mi­co y social del país a lar­go plazo.

En este sen­ti­do, actual­men­te en Ecua­dor hay (al menos) tres polos prin­ci­pa­les alre­de­dor de los cua­les con­ver­gen las prin­ci­pa­les fuer­zas socia­les y polí­ti­cas que, en tér­mi­nos extre­ma­da­men­te sim­pli­fi­ca­dos y homo­ge­nei­za­dos, pue­den redu­cir­se apro­xi­ma­da­men­te así; (a) las fuer­zas y fac­cio­nes del socia­lis­mo pro­gre­sis­ta (y de la libe­ra­ción nacio­nal e inte­gra­ción regio­nal con­tra la hege­mo­nía esta­dou­ni­den­se), (b) las fuer­zas del neo­li­be­ra­lis­mo tra­di­cio­nal (y con­for­mi­dad abso­lu­ta con ‘el con­sen­so de Washing­ton’), © el ambien­ta­lis­mo indí­ge­na y desa­rro­llo comu­ni­ta­rio (aun­que el can­di­da­to pre­si­den­cial del movi­mien­to indí­ge­na en la pri­me­ra ron­da cele­bra­da el 7 de febre­ro, Yaku Pérez, tenía una pla­ta­for­ma polí­ti­ca dis­tin­ta­men­te ambi­gua en tér­mi­nos de los prin­ci­pios de base para el desa­rro­llo eco­nó­mi­co nacio­nal y en tér­mi­nos geo­po­lí­ti­cos, que pare­cía favo­re­cer el con­sen­so de Washing­ton y el capi­tal finan­cie­ro internacional).

Los mega­pro­yec­tos y las comu­ni­da­des indígenas

A pesar de un amplio reco­no­ci­mien­to en la Cons­ti­tu­ción nacio­nal de Méxi­co des­pués de las refor­mas lle­va­do a cabo duran­te los 20 últi­mos años, los polí­ti­cos que diri­gie­ron las refor­mas han rehu­sa­do incluir entre el reco­no­ci­mien­to de los dere­chos los pue­blos y las comu­ni­da­des el ele­men­to más fun­da­men­tal de ellos – el dere­cho irre­vo­ca­ble de con­tro­lar todos los pro­yec­tos y todas las acti­vi­da­des que se ela­bo­ra­ran den­tro de sus territorios. 

Esta es una de las pie­zas cla­ves que sub­ya­ce las múl­ti­ples dispu­tas entre el gobierno nacio­nal y las orga­ni­za­cio­nes y comu­ni­da­des indí­ge­nas a lo lar­go del país, agra­va­das y mul­ti­pli­ca­das por la fuer­te pre­sen­cia de gru­pos arma­dos ile­ga­les en muchas regio­nes y los círcu­los pode­ro­sos de corrup­ción y cri­men organizado.

Los pro­po­nen­tes, los par­ti­ci­pan­tes y los patro­ci­na­do­res finan­cie­ros de los múl­ti­ples pro­yec­tos de infra­es­truc­tu­ra o de explo­ta­ción de recur­sos natu­ra­les tam­bién mere­cen aten­ción dete­ni­da en este sen­ti­do, sobre todo cuan­do estos pro­yec­tos están ubi­ca­dos en las zonas más infes­ta­das por los gru­pos arma­dos ile­ga­les que están ate­rro­ri­zan­do las comu­ni­da­des loca­les que, según los gru­pos que están impul­san­do los pro­yec­tos, cons­ti­tu­yen poco más que meros obs­tácu­los para la ges­tión y eje­cu­ción de los pro­yec­tos a tra­vés de los cua­les quie­ren enri­que­cer­se aún más.

Si va a exis­tir la menor posi­bi­li­dad de una reso­lu­ción rela­ti­va­men­te armo­nio­sa y cons­truc­ti­va a las nume­ro­sas dispu­tas y con­flic­tos socia­les y ambien­ta­les vigen­tes en el país, todos estos mega­pro­yec­tos deben ser suje­tos una eva­lua­ción pro­fun­da y com­pren­si­va de sus impac­tos ambien­ta­les y socia­les, des­de el ini­cio del pro­yec­to has­ta la ter­mi­na­ción y reha­bi­li­ta­ción de las áreas afec­ta­das. Esto debe incluir un aná­li­sis deta­lla­do de los cos­tos y bene­fi­cios (incor­po­ran­do pará­me­tros eco­nó­mi­cos, socia­les y ambien­ta­les) que ten­ga en cuen­ta al menos los siguien­tes esce­na­rios: (1) si acto­res exter­nos (el gobierno nacio­nal y las cor­po­ra­cio­nes) ela­bo­ren el pro­yec­to a pesar de la fuer­te opo­si­ción y obje­cio­nes de muchas de las comu­ni­da­des afec­ta­das, (2) si el pro­yec­to avan­za con el con­sen­ti­mien­to libre e infor­ma­do de las comu­ni­da­des afec­ta­das, (3) una serie de pará­me­tros alter­na­ti­vos para el pro­yec­to, dise­ña­dos para redu­cir los impac­tos socia­les y ambien­ta­les adver­sos, y (4) posi­bles cami­nos alter­na­ti­vos para el desa­rro­llo eco­nó­mi­co y social de la región, basa­dos en las pers­pec­ti­vas y nece­si­da­des de las mis­mas comu­ni­da­des de la zona.

Por otra par­te, hace fal­ta pres­tar aten­ción a la ela­bo­ra­ción de una inves­ti­ga­ción pro­fun­da de todos los gru­pos arma­dos ile­ga­les y otras redes del cri­men orga­ni­za­do que actúan en la región afec­ta­da o que están pre­pa­rán­do­se para apro­piar los flu­jos finan­cie­ros y otros recur­sos gene­ra­dos por los pro­yec­tos (inclui­dos – qui­zás sobre todo – sus con­tra­par­tes de ‘cue­llo blan­co’ aso­cia­das con los pro­yec­tos más gran­des que viven en los prin­ci­pa­les cen­tros urba­nos y finan­cie­ros, los cua­les envuel­ven y ocul­tan sus prác­ti­cas depre­da­do­ras y la acu­mu­la­ción masi­va de rique­za a tra­vés de recla­mos dudo­sos pero impe­ne­tra­bles de ‘secre­tos comer­cia­les’ y ‘el inte­rés nacio­nal’ y la uti­li­za­ción de paraí­sos fis­ca­les y en sin fin de socie­da­des anó­ni­mas para ocul­tar y dis­fra­zar las fuen­tes y los des­ti­nos y bene­fi­cia­rios de las for­tu­nas gene­ra­das por los pro­yec­tos). (15)

El con­trol, la con­ta­bi­li­dad y los mer­ca­dos ‘libres’

No en menos gra­do que los meca­nis­mos de con­trol y con­ta­bi­li­dad de las ins­ti­tu­cio­nes esta­ta­les, hace fal­ta una revi­sa­ción pro­fun­da e inte­gral de las ins­ti­tu­cio­nes corres­pon­dien­tes invo­lu­cra­dos en el fun­cio­na­mien­to de los mer­ca­dos y el sec­tor pri­va­do, des­de los regu­la­do­res prin­ci­pa­les has­ta las enti­da­des que se encar­gan de tareas que pare­cen ser sin tras­cen­den­cia pero que son igual­men­te impres­cin­di­bles en la lucha con­tra la corrup­ción y el cri­men orga­ni­za­do, tales como el man­te­ni­mien­to de los regis­tros de la pro­pie­dad de la tie­rra y la admi­nis­tra­ción de otros docu­men­tos ofi­cia­les, los regis­tros cor­po­ra­ti­vos y de las acti­vi­da­des del sec­tor finan­cie­ro, y los demás regis­tros de los mer­ca­dos (por ejem­plo, la bol­sa de valo­res, y otros bie­nes y recur­sos de alto valor). Estas fun­cio­nes y roles son igual­men­te vita­les y com­ple­men­ta­rios en la lucha con­tra el cri­men orga­ni­za­do. (16)

Comen­ta­rios concluyentes

Con res­pe­to a las refor­mas ins­ti­tu­cio­na­les en Méxi­co y la ten­den­cia de con­cen­trar y cen­tra­li­zar las fun­cio­nes y los pode­res cla­ves den­tro de un puña­do de enti­da­des en el núcleo de la rama eje­cu­ti­va (una ten­den­cia que exis­te en la mayo­ría de los paí­ses del mun­do), otra posi­ble des­ven­ta­ja de una estra­te­gia alta­men­te cen­tra­li­za­da y jerár­qui­ca en tér­mi­nos de las fun­cio­nes de man­do, con­trol y con­ta­bi­li­dad es que si un inten­to de infil­tra­ción o sabo­ta­je ten­ga éxi­to, es pro­ba­ble que cau­sa­rá mucho más daño en una estruc­tu­ra de man­do cen­tra­li­za­da, lo que podría lle­var a un uso adver­so de todos los com­po­nen­tes del sis­te­ma por deba­jo de la enti­dad afec­ta­da, a la vez que va dis­tor­sio­nan­do la infor­ma­ción fil­tra­da ‘hacia arri­ba’, al cen­tro de con­trol, con el resul­ta­do de que las deci­sio­nes toma­das por los ‘supe­rio­res’ de la agen­cia infil­tra­da pue­dan basar­se en infor­ma­ción fal­sa o manipulada.

Tales actos de infil­tra­ción o cola­bo­ra­ción pue­den tomar una mul­ti­tud de for­mas, des­de actos de infil­tra­ción a lar­go pla­zo cui­da­do­sa­men­te pla­nea­dos y alta­men­te estruc­tu­ra­dos y orga­ni­za­dos (aun­que eje­cu­ta­dos de mane­ra encu­bier­ta a tra­vés de una varie­dad de acuer­dos secre­tos para­le­los e infor­ma­les) has­ta tran­sac­cio­nes espon­tá­neas y opor­tu­nis­tas, ya sea ela­bo­ra­do con el pleno con­sen­ti­mien­to de todas las par­tes invo­lu­cra­das o bajo con­di­cio­nes de extre­ma pre­sión y coacción.

Tam­bién es pro­ba­ble que sería mucho más difí­cil detec­tar y con­tra­rres­tar tal infil­tra­ción en estas cir­cuns­tan­cias, ya que tan­to las fun­cio­nes y acti­vi­da­des de cada com­po­nen­te, así como la estruc­tu­ra gene­ral de con­ta­bi­li­dad y ren­di­ción de cuen­tas, tien­den a ser mucho menos trans­pa­ren­tes, y gran par­te de la infor­ma­ción es cono­ci­da solo por un núme­ro muy limi­ta­do de fun­cio­na­rios y agen­tes ‘auto­ri­za­dos’. En este con­tex­to, una infil­tra­ción exi­to­sa de uno o más de los com­po­nen­tes ‘ápi­ce’ del sis­te­ma inevi­ta­ble­men­te ten­drá con­se­cuen­cias catastróficas.

En tér­mi­nos con­cep­tua­les, un sis­te­ma cen­tra­li­za­do y jerár­qui­ca (‘hie­rar­chi­cal sys­tem’) está com­pues­ta de estruc­tu­ras de supe­rio­res e infe­rio­res, orde­na­dos en una cade­na de man­do de arri­ba hacia aba­jo en el cual el cum­pli­men­to de las orde­nes es la prio­ri­dad. Esto con­tras­ta con un sis­te­ma com­pues­to de una red inte­gra­da (‘net­work sys­tem’) en el cual cada com­po­nen­te del sis­te­ma sir­ve para com­ple­men­tar, apo­yar y moni­to­rear a los demás de una mane­ra en que los com­po­nen­tes se apo­yan, se refuer­zan y se vigi­lan mutua­men­te, en lugar de sim­ple­men­te ser­vir como cin­tas de trans­mi­sión para el cum­pli­mien­to de las órde­nes emi­ti­das por ‘ofi­cia­les superiores’.

En el caso del mode­lo jerár­qui­co cen­tra­li­za­do, la Ofi­ci­na de la Pre­si­den­cia y el Con­gre­so Nacio­nal están en la cús­pi­de. Aun­que las dos enti­da­des ‘supre­mas’ pue­den ser con­si­de­ra­das como igua­les en algu­nos aspec­tos, la pri­me­ra tie­ne la res­pon­sa­bi­li­dad prin­ci­pal para las fun­cio­nes de man­do, con­trol y ges­tión ope­ra­ti­va, mien­tras que la segun­da tie­ne la res­pon­sa­bi­li­dad prin­ci­pal para las fun­cio­nes de super­vi­sión, con­ta­bi­li­dad y ren­di­ción de cuentas.

En el caso del mode­lo de una red inte­gra­da (‘net­work sys­tem’), todos los com­po­nen­tes impor­tan­tes tie­nen algún gra­do de inter­ac­ción y coor­di­na­ción con todos los demás com­po­nen­tes en la medi­da que sus fun­cio­nes y res­pon­sa­bi­li­da­des ten­gan un impac­to recí­pro­co o que eje­cu­tan acti­vi­da­des con obje­ti­vos comu­nes o rela­cio­na­dos. Aun­que dicha inter­ac­ción y coor­di­na­ción de acti­vi­da­des tam­bién se pro­du­ce en un sis­te­ma jerár­qui­co, por lo gene­ral es cuan­ti­ta­ti­va y cua­li­ta­ti­va­men­te mucho menor y, por lo gene­ral, está limi­ta­do por los arre­glos jerár­qui­cos pre­do­mi­nan­tes. Si bien el dia­gra­ma se ha sim­pli­fi­ca­do mucho por razo­nes prác­ti­cas, en fun­cio­na­mien­to inclui­ría flu­jos de infor­ma­ción bidi­rec­cio­na­les entre cada uno de los com­po­nen­tes según se requie­ra, y la Ofi­ci­na de la Pre­si­den­cia y el Con­gre­so Nacio­nal se ubi­ca­rían en el centro.

Como nota final, a menos que y has­ta que algu­nos de los direc­to­res y altos eje­cu­ti­vos (así como audi­to­res ‘inde­pen­dien­tes’ y fun­cio­na­rios regu­la­do­res) de los prin­ci­pa­les ban­cos que han lava­do tan­tos miles de millo­nes de dóla­res de dine­ro de los cár­te­les (tales como HSBC y Wells Far­go – entre muchos otros) son con­de­na­dos a una pena de cár­cel seria – y la con­fis­ca­ción de sus bie­nes per­so­na­les – que­da­rá muy cla­ro para todo el mun­do que la gran can­ti­dad de recur­sos y los miles de millo­nes de dóla­res gas­ta­dos (y dece­nas de miles de vidas per­di­das) duran­te la ‘gue­rra con­tra las dro­gas’ es una tra­ge­dia enor­me, un enga­ño gigan­te y una far­sa total, con­de­nan­do a unos cuan­tos chi­vos expia­to­rios con­ve­nien­tes y a muchos emplea­dos de bajo nivel a pasar toda o la mayor par­te de su vida tras las rejas, con algu­nos alla­na­mien­tos y arres­tos de alto per­fil (o extra­ju­di­cia­les eje­cu­cio­nes) cada de vez en cuan­do para ali­men­tar las cam­pa­ñas de pro­pa­gan­da y rela­cio­nes públi­cas (que tam­bién sir­ven para eli­mi­nar la com­pe­ten­cia u otras per­so­nas que podrían vol­ver­se a ser incon­ve­nien­tes para las auto­ri­da­des y sus patro­ci­na­do­res en algu­nos casos). Mien­tras tan­to, se cri­mi­na­li­za y vic­ti­mi­za a vas­tas par­tes y sec­to­res ente­ros de la socie­dad, en bene­fi­cio de unas pocas per­so­nas en el sec­tor finan­cie­ro, las indus­trias de armas, la indus­tria peni­ten­cia­ria, y sus cola­bo­ra­do­res polí­ti­cos y burocráticos.

Refe­ren­cias

(1) Orga­ni­zed Cri­me and Corrup­tion Repor­ting Pro­ject, “Gangs Tar­get Can­di­da­tes Ahead of Mexi­can Elec­tions”, 23 March 2021.

(2) Con­tra­li­nea, “San­grien­ta dispu­ta por el país entre cár­te­les Sina­loa y JNG”, 10 de enero 2021.

Con­tra­li­nea, “UIF reve­la mapa del nar­co­trá­fi­co: CJNG y Cár­tel de Sina­loa domi­nan el país”, 21 de sep­tiem­bre 2020.

Con­tra­li­nea, “UIF blo­quea 17 mil cuen­tas a 12 cár­te­les; 9 mil son del Jalis­co Nue­va Gene­ra­ción”, 3 de enero 2021.

Bor­der­land Beat, “The CJNG win­ter offen­si­ve – inter­view”, February 2021

Bor­der­land Beat, “Tijua­na is the new car­tel battle­field and one of the most dan­ge­rous cities in Mexi­co”, February 2021

(3) Bor­der­land Beat, “CDN tries to shoot down mili­tary heli­cop­ter”, February 2021

El País, “El lar­go his­to­rial de ata­ques de alto per­fil del car­tel Jalis­co”, 2020

(4) Bor­der­land Beat, “3 of 12 Tamau­li­pas poli­ce offi­cers arres­ted in recent mas­sa­cre recei­ved US trai­ning”, February 2021

(5) Bor­der­land Beat, “Tamau­li­pas poli­ce had mul­ti­ple kid­nap­ping com­plaints prior to recent mas­sa­cre”, February 2021

(6) South Front, “Mexi­co the evo­lu­tion of the drug wars and the Car­tel Jalis­co Nue­va Gene­ra­cion”, 2020

South Front, “Poli­ti­cal con­di­tions in Mexi­co, the fight against the car­tels, and their secu­rity impli­ca­tions”, February 2021

(7) Daniel Edgar, “Los meca­nis­mos de vigi­lan­cia, con­trol y con­ta­bi­li­dad del Esta­do y el sis­te­ma de gobierno: un aná­li­sis com­pa­ra­ti­vo de Colom­bia y Aus­tra­lia”, 2017

(8) Fran­cis­co Gutié­rrez Sanín, “Ins­ti­tu­cio­nes y terri­to­rio: la des­cen­tra­li­za­ción en Colom­bia”, en “25 años de la des­cen­tra­li­za­ción en Colom­bia”, 2010

Daniel Edgar, “In Search of Colom­bia: Social and poli­ti­cal frag­ments and pers­pec­ti­ves from the past to the pre­sent”, 2018

(9) Brú­ju­la Ciu­da­da­na No. 121, “Ciu­da­da­ni­za­ción del Sis­te­ma Nacio­nal Anti­co­rrup­ción, bajo sospecha”

(10) South Front, “Poli­ti­cal con­di­tions in Mexi­co, the fight against the car­tels, and their secu­rity impli­ca­tions”, February 2021

CADTM, “La oli­gar­quía finan­cie­ra en Méxi­co: Sur­gi­mien­to, con­so­li­da­ción y asal­to del poder polí­ti­co”, 8 de mar­zo 2021

(11) Brú­ju­la Ciu­da­da­na No. 123, “Nego­cio de la gue­rra en Méxi­co cau­sa cri­sis al sis­te­ma fede­ra­lis­ta”, 2020

(12) Con­tra­li­nea, “Sis­te­ma anti­co­rrup­ción de Oaxa­ca aun no des­ar­ti­cu­la redes de intere­ses y saqueo”, 17 de febre­ro 2021

(13) Resu­men Lati­no­ame­ri­cano,Méxi­co. Chia­pas, el mun­do indí­ge­na mexi­cano aún aco­rra­la­do por para­mi­li­ta­res”, 22 de enero 2021

Con­tra­li­nea, “Ofi­cial: mili­ta­ri­za­ción de Chia­pas, Oaxa­ca, Gue­rre­ro y Penín­su­la de Yuca­tán”, 2019

Con­tra­li­nea – http://​nahuas​.con​tra​li​nea​.com​.mx/

(14) South Front, “Three pers­pec­ti­ves on the con­tem­po­rary natu­re of the para­mi­li­tary phe­no­me­non in Colom­bia”, 2016

Vice­pre­si­den­cia de la Repú­bli­ca de Colom­bia, “Los pro­ce­sos de desar­me, des­mo­vi­li­za­ción y rein­ser­ción de los gru­pos de auto­de­fen­sa en Colom­bia: Una mira­da cru­za­da sobre Cen­troa­mé­ri­ca”, 2009

Cen­tro Nacio­nal de Memo­ria His­tó­ri­ca, “¡Bas­ta ya! Colom­bia: Memo­rias de Gue­rra y dig­ni­dad”, 2013

Daniel Edgar, “In Search of Colom­bia: Social and poli­ti­cal frag­ments and pers­pec­ti­ves from the past to the pre­sent”, 2018

(15) Daniel Edgar, “El desa­rro­llo de la explo­ta­ción de car­bón en el Cerre­jón”, 2015

(16) Fran­cis­co Gutié­rrez Sanín, “¿Una his­to­ria sim­ple?”, Con­tri­bu­ción al enten­di­mien­to del con­flic­to arma­do en Colom­bia, Comi­sión His­tó­ri­ca del Con­flic­to y sus Víc­ti­mas, 2015

Daniel Edgar, “El sis­te­ma de gobierno de Aus­tra­lia y el sis­te­ma de West­mins­ter: meca­nis­mos de repre­sen­ta­ción y con­ta­bi­li­dad”, 2015

Con­tra­li­nea, “Corrup­ción de 5 expre­si­den­tes”, 2020

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