Méxi­co. La mine­ría y la actua­li­za­ción de la acu­mu­la­ción por despojo

Isaac Enrí­quez Pérez /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 31 de mar­zo de 2021

Socie­da­des sub­de­sa­rro­lla­das como Méxi­co, a lo lar­go de las últi­mas tres déca­das, per­die­ron el con­trol sobre sus recur­sos natu­ra­les y –con ello– tam­bién el con­trol y los már­ge­nes de manio­bra en torno a deci­sio­nes eco­nó­mi­cas estratégicas.

Con la adop­ción de la ideo­lo­gía del fun­da­men­ta­lis­mo de mer­ca­do, la nación Azte­ca extra­vió la brú­ju­la en torno a las posi­bi­li­da­des de ver­te­brar un pro­yec­to de nación basa­do en la capa­ci­dad de pen­sar con cabe­za pro­pia (https://​bit​.ly/​3​k​0​g​zsV). La des­na­cio­na­li­za­ción y extran­je­ri­za­ción fue­ron los pila­res de ese vuel­co que dejó a Méxi­co sin indus­tria, sin cam­po y sin cla­se empre­sa­rial, pese a que varias for­tu­nas apa­re­cen en la cla­si­fi­ca­ción de la revis­ta Forbes. 

Una de las nue­vas for­mas de acu­mu­la­ción por des­po­se­sión y des­po­jo en Amé­ri­ca Lati­na es la mine­ría en manos de cor­po­ra­cio­nes trans­na­cio­na­les. Se tra­ta de prác­ti­cas neo-extrac­ti­vis­tas que se posi­cio­nan sobre el terri­to­rio, al tiem­po que des­es­truc­tu­ran las for­mas de orga­ni­za­ción de las comu­ni­da­des loca­les. En Méxi­co, tan solo las empre­sas mine­ras cana­dien­ses esta­ble­ci­das allí con­tro­lan el 60% del total del oro extraí­do. El res­tan­te 40% se divi­de entre empre­sas mexi­ca­nas (30%) y esta­dou­ni­den­ses (10%). Empre­sas como Agni­co Eagle Mines, Torex Gold, First Majes­tic, Equi­nox Gold, Ala­mos Gold, y Pan Ame­ri­can Sil­ver poseen la con­ce­sión de seis de las diez minas más impor­tan­tes radi­ca­das en terri­to­rio mexi­cano y que extraen alre­de­dor de 35 mil de los 70 mil kilo­gra­mos de oro que se pro­du­cen al año en el país. Cabe des­ta­car que Méxi­co se encuen­tra entre los diez prin­ci­pa­les pro­duc­to­res de oro a esca­la mun­dial, y que ese poten­cial no tra­du­ce endó­ge­na­men­te sus beneficios. 

El tema no es menor ni remi­te a una pos­tu­ra mera­men­te chau­vi­nis­ta, si se pien­sa que entre el año 2000 y el 2018, las cor­po­ra­cio­nes mine­ras logra­ron apro­piar­se de un 500% (cin­co veces) más oro que el extraí­do y saquea­do en 300 años de vida colo­nial. Se tra­ta de un pro­ce­so con cos­tu­ras estra­té­gi­cas a medi­da que esos mine­ra­les explo­ta­dos y expo­lia­dos y las ganan­cias deri­va­das de su comer­cia­li­za­ción no son apro­ve­cha­dos en terri­to­rio nacio­nal, ni rein­ver­ti­das sus ren­ta­bi­li­da­des para dina­mi­zar el con­jun­to de la eco­no­mía nacio­nal y ver­te­brar el mer­ca­do interno. 

Tan solo entre el 2006 y el 2012, el gobierno mexi­cano entre­gó en con­ce­sión 35,5 millo­nes de hec­tá­reas (algo así como el 20% del terri­to­rio nacio­nal), a un pla­zo de has­ta 50 años con posi­bi­li­da­des de pro­rro­gar­la. De tal mane­ra que el 60% de la super­fi­cie mexi­ca­na está en manos de esas cor­po­ra­cio­nes extran­je­ras. Y esa trans­fe­ren­cia de terri­to­rio se lega­li­zó con legis­la­cio­nes que no solo les per­mi­ten extraer irres­tric­ta­men­te allen­de las fron­te­ras los meta­les pre­cio­sos, sino que lo hacen sin pagar impues­tos al fis­co mexi­cano –pues solo están obli­ga­das a gra­vá­me­nes en el país de ori­gen de la empre­sa – , sino que tam­bién son laxas en mate­ria de regu­la­ción ambien­tal y de impo­ner cri­te­rios de res­ti­tu­ción a aque­llas comu­ni­da­des que son explo­ta­das y devas­ta­das con la extrac­ción de dichos recur­sos naturales. 

Estos entra­ma­dos ins­ti­tu­cio­na­les ami­ga­bles con los capi­ta­les extran­je­ros obli­gan a la mis­ma Hacien­da mexi­ca­na no solo a evi­tar ejer­cer la doble tri­bu­ta­ción, sino tam­bién a con­do­nar el IVA y el Impues­to Espe­cial sobre Pro­duc­ción y Ser­vi­cios. De más está men­cio­nar que la mis­ma auto­ri­dad mexi­ca­na, des­de déca­das atrás, tole­ra las con­di­cio­nes de insa­lu­bri­dad, sobre-explo­ta­ción y de bajos sala­rios a que son expues­tos los tra­ba­ja­do­res mine­ros. A su vez, estas cor­po­ra­cio­nes extran­je­ras se bene­fi­cian del des­pla­za­mien­to for­za­do de pobla­cio­nes en aque­llas comu­ni­da­des dota­das de recur­sos mine­ros y que en el con­tex­to de la lla­ma­da “gue­rra con­tra el nar­co­trá­fi­co” pade­cie­ron la cri­mi­na­li­za­ción de los pobres (https://​bit​.ly/​3​n​w​q​Hw6), la vio­len­cia de Esta­do y la mili­ta­ri­za­ción de sus terri­to­rios (https://​bit​.ly/​2​O​U​4​BXF). La inva­sión de tie­rras y el des­po­jo de eji­dos es par­te de estas prác­ti­cas lo mis­mo en esta­dos como Zaca­te­cas y Gue­rre­ro, como en otros terri­to­rios que rodean la Cuen­ca de Bur­gos en Tamau­li­pas y que poseen gas e hidrocarburos. 

La devas­ta­ción ambien­tal que a su paso crean las cor­po­ra­cio­nes mine­ras se evi­den­cia en la des­truc­ción de manan­tia­les, la con­ta­mi­na­ción y ago­ta­mien­to de los man­tos freá­ti­cos, y la ero­sión de los sue­los. Y ante ello no exis­te indi­cio de auto­ri­dad que haga valer la ley ante estos capi­ta­les extran­je­ros. Inclu­so, cuan­do la Hacien­da mexi­ca­na pre­ten­de cobrar impues­tos, estas cor­po­ra­cio­nes recu­rren a jui­cios de arbi­tra­je inter­na­cio­nal para no reco­no­cer sus adeu­dos fis­ca­les, tal como ocu­rre con la mine­ra First Majes­tic que no reco­no­ce un cobro tri­bu­ta­rio por 500 millo­nes de dólares. 

En el mis­mo ojo del hura­cán de estas cor­po­ra­cio­nes extran­je­ras se encuen­tra el recien­te des­cu­bri­mien­to de yaci­mien­tos de litio en la Sie­rra Alta del esta­do de Sono­ra, cuyas reser­vas pro­ba­das alcan­zan alre­de­dor de 244 millo­nes de tone­la­das, lo cual defi­ne a este depó­si­to como el más gran­de del mundo. 

A la par de lo ante­rior, Méxi­co –a lo lar­go de varios siglos– es el prin­ci­pal pro­duc­tor de pla­ta en el mun­do y no emplea este metal como res­pal­do del peso mexi­cano, ni es capaz de adop­tar un patrón pla­ta para hacer fren­te a las recu­rren­tes deva­lua­cio­nes de la mone­da azte­ca y a los vai­ve­nes mone­ta­rios y finan­cie­ros inter­na­cio­na­les. Ello abri­ría un impor­tan­te mar­gen de auto­no­mía para la ges­tión de la eco­no­mía nacio­nal y para no depen­der de las reser­vas mone­ta­rias en dólares. 

Cabe des­ta­car que las reser­vas inter­na­cio­na­les de Méxi­co son inver­ti­das por el ban­co cen­tral en bonos guber­na­men­ta­les en el extran­je­ro, y que dichas reser­vas no se emplean para dina­mi­zar el mer­ca­do interno a tra­vés del finan­cia­mien­to de obras de infra­es­truc­tu­ra. La vola­ti­li­dad de los mer­ca­dos finan­cie­ros y mone­ta­rios inter­na­cio­na­les es el prin­ci­pal ries­go que se cier­ne sobre esas reser­vas que no pocas veces fue­ron dila­pi­da­das en el pasa­do inme­dia­to. De allí que sea rele­van­te dar un vuel­co en el patrón mone­ta­rio, así como en el mode­lo eco­nó­mi­co que favo­re­ció a esas empre­sas mine­ras extran­je­ras. Can­ce­lar las con­ce­sio­nes mine­ras sería un paso fun­da­men­tal para recu­pe­rar deci­sio­nes eco­nó­mi­cas estra­té­gi­cas y para comen­zar a des­mon­tar el anda­mia­je jurí­di­co e ins­ti­tu­cio­nal que sus­ten­ta el mode­lo eco­nó­mi­co regi­do por el fun­da­men­ta­lis­mo de mer­ca­do (https://​bit​.ly/​2​Y​R​X​HoB). 

Isaac Enrí­quez Pérez. Inves­ti­ga­dor, escri­tor y autor del libro La gran reclu­sión y los veri­cue­tos socio­his­tó­ri­cos del coro­na­vi­rus. Mie­do, dis­po­si­ti­vos de poder, ter­gi­ver­sa­ción semán­ti­ca y esce­na­rios pros­pec­ti­vos

Twit­ter: @isaacepunam 

FUENTE: Rebe­lión

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