Ecua­dor. Denun­cian posi­bi­li­dad de frau­de elec­to­ral por par­te de la dere­cha para que no gane Arauz

Por Mar­co Terug­gi, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 8 de abril de 2021.

Foto: Jai­me Nebot se abra­za con Gui­ller­mo Lasso.

La manio­bra sería enca­be­za­da por dos alia­dos para las elec­cio­nes: Gui­ller­mo Las­so, can­di­da­to pre­si­den­cial del par­ti­do CREO, y Jai­me Nebot, líder del Par­ti­do Social Cristiano.

El Consejo Nacional Electoral ecuatoriano sería el eje de un plan para cometer fraude.

El Con­se­jo Nacio­nal Elec­to­ral ecua­to­riano sería el eje de un plan para come­ter fraude. 


Ima­gen: Télam

Esta­ría en mar­cha un inten­to de frau­de para las elec­cio­nes del pró­xi­mo domin­go en Ecua­dor. Los acto­res cla­ves, vías de eje­cu­ción y finan­cia­mien­tos ya están en pro­ce­so avan­za­do. Lo cuen­ta una fuen­te de la direc­ción del Con­se­jo Nacio­nal Elec­to­ral (CNE) en un encuen­tro en el sur de Qui­to. Su obje­ti­vo al hablar, expli­ca, es lograr que la vota­ción pre­si­den­cial sea trans­pa­ren­te y evi­tar una manio­bra pre­pa­ra­da por los dos hom­bres cla­ve, alia­dos para las elec­cio­nes: Gui­ller­mo Las­so, can­di­da­to pre­si­den­cial del par­ti­do CREO, y Jai­me Nebot, líder del Par­ti­do Social Cristiano.

Los acto­res

La arqui­tec­tu­ra del inten­to de frau­de tie­ne cua­tro nive­les prin­ci­pa­les en el CNE, dice la fuen­te: la cúpu­la, los enla­ces, las zonas medias y las dele­ga­cio­nes provinciales. 

Lo pri­me­ro, es decir la direc­ción, esta­ría bajo el man­do de los dos hom­bres fuer­tes de la dere­cha ecua­to­ria­na, que desig­na­ron a tres de los cin­co con­se­je­ros. Las­so colo­có aEnri­que Pita en la vice­pre­si­den­cia, Nebot a José Cabre­ra. En cuan­to a la pre­si­den­ta, Dia­na Ata­maint, “lle­gó por orga­ni­za­cio­nes socia­les, y al asu­mir como con­se­je­ra hubo un pac­to que se reali­zó en la casa de Nebot en isla Moco­lí para que sea pre­si­den­ta del CNE y res­pon­dió a él des­de enton­ces”, expli­ca la fuen­te, que, por razo­nes de segu­ri­dad, pide guar­dar su iden­ti­dad en reserva.

En segun­do lugar, están los enla­ces entre los con­se­je­ros, Las­so y Nebot. Se tra­ta de dos hom­bres cla­ve, exter­nos a la estruc­tu­ra del CNE: César Mon­ge, pre­si­den­te de CREO, y Pas­cual del Ciop­po, miem­bro de la direc­ción del PSC. “Son con los que se reúnen los con­se­je­ros, o los ase­so­res que están deba­jo y ellos les pasan las direc­tri­ces”, cuen­ta, con un orga­ni­gra­ma que indi­ca cada pie­za y su rol.

En ter­cer lugar, cada uno de los ase­so­res tie­ne con­se­je­ros que cum­plen un rol cen­tral en la manio­bra. Es el caso de Andrea Cár­de­nas y Chris­tian Solis, quie­nes tra­ba­jan para Pita,Fran­cis­co Yépez y Vale­ria Gran­de, a las órde­nes de Ata­maint, Gabrie­la Zuri­ta y Fidel Yca­za, quie­nes están bajo el man­do de Cabre­ra. Una de las tareas que tie­nen es “eje­cu­tar dife­ren­tes accio­nes en pro­vin­cias como cam­biar direc­to­res, per­so­nal téc­ni­co, suge­rir nom­bres para que sean fun­cio­na­rios, poner gen­te de Las­so en los sitios cla­ves para el fraude”.

En la zona media, un ran­go más aba­jo, está la comi­sión téc­ni­ca de pro­ce­sos elec­to­ra­les y tec­no­lo­gías de la infor­ma­ción, que cum­ple un rol deter­mi­nan­te. Allí se encuen­tran per­so­nas cla­ve como Lucy Pom­bo­za ‑quien es tam­bién direc­to­ra nacio­nal de pro­ce­sos electorales‑,Sta­lin Car­do­na Este­ban Mon­te­ro. “Todos los direc­to­res nacio­na­les y de las pro­vin­cias están some­ti­dos a infor­mar y pro­ce­der de acuer­do a los linea­mien­tos que dé la comi­sión”, expli­ca, aler­ta­do por la inmi­nen­cia de la imple­men­ta­ción de un frau­de estruc­tu­ra­do, invi­si­ble, que le otor­gue una vic­to­ria a Lasso.

Las vías

Ese con­jun­to de acto­res polí­ti­cos, de direc­ción, enla­ces y zonas medias lle­va­rían ade­lan­te la pre­pa­ra­ción ya avan­za­da del plan de frau­de que tie­ne pre­vis­to desa­rro­llar­se a tra­vés de dos vías: las mesas de vota­ción y los cen­tros de digi­ta­li­za­ción. El pri­mer caso duran­te la jor­na­da de vota­ción y el segun­do en el momen­to del recuen­to de los votos.

El frau­de en los cen­tros de vota­ción se pue­de rea­li­zar sobre la base de un hecho cen­tral: la tenen­cia en el CNE de alre­de­dor de 600.000 pape­le­tas elec­to­ra­les no decla­ra­das, con­se­gui­das antes de la pri­me­ra vuel­ta elec­to­ral. La manio­bra suce­dió cuan­do tuvo lugar un error en la impre­sión de más de seis millo­nes de bole­tas, lo que obli­gó a una nue­va com­pra del papel de segu­ri­dad ‑regu­la­do y adqui­ri­do en Canadá‑, movi­mien­to en el cual se pro­du­jo un exce­den­te que no fue audi­ta­do. Eso sig­ni­fi­ca que “pue­den inyec­tar pape­le­tas ori­gi­na­les con papel de segu­ri­dad en dife­ren­tes pro­vin­cias a favor de Las­so”, explica.

El meca­nis­mo sería el siguien­te: quie­nes están a car­go del dise­ño del frau­de selec­cio­nan las mesas a las cua­les enviar las 600.000 pape­le­tas exce­den­tes, mesas que deben con­tar con deter­mi­na­das carac­te­rís­ti­cas. Una es la ubi­ca­ción: “es sobre todo en la rura­li­dad por la fal­ta de con­trol ade­cua­do, y los recin­tos más gran­des de las zonas urba­nas, don­de las orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas casi nun­ca tie­nen la ope­ra­ti­vi­dad para lle­nar­lo com­ple­to con un vee­dor en cada una de las mesas”. La otra carac­te­rís­ti­ca es que en cada una de las mesas selec­cio­na­das debe estar un coor­di­na­dor que for­ma par­te del frau­de.

El obje­ti­vo, cuen­ta quien cono­ce el fun­cio­na­mien­to interno del CNE, es “sobre­car­gar” las mesas con las pape­le­tas exce­den­tes y no decla­ra­das a favor de Las­so. Ese aña­di­do de votos ten­dría su mani­fes­ta­ción en la exis­ten­cia de una mayor can­ti­dad de votos res­pec­to a la can­ti­dad de elec­to­res. Ante ese esce­na­rio los coor­di­na­do­res podrán optar entre dos posi­bi­li­da­des: reco­no­cer el núme­ro total de pape­le­tas en lugar del de votan­tes, o anu­lar el exce­den­te de votos res­pec­to al de los elec­to­res. En ese caso los coor­di­na­do­res, pre­pa­ra­dos como par­te de la ope­ra­ción, qui­ta­rían ese total de votos a Andrés Arauz,que­dan­do el can­di­da­to del correis­mo con menos votos de los obte­ni­dos y Las­so con un agre­ga­do a tra­vés de las pape­le­tas aña­di­das como par­te del fraude.

La segun­da vía de alte­ra­ción de resul­ta­dos pro­gra­ma­da esta­ría dise­ña­da para dar­se en un recuen­to de votos de las actas. “La orden den­tro del CNE es, pri­me­ro, que gane Las­so. Segun­do que si el por­cen­ta­je de vota­ción es un empa­te téc­ni­co a favor de Las­so, el CNE va a publi­car resul­ta­dos inme­dia­tos, y si el empa­te téc­ni­co es a favor de Arauz, no van a publi­car y se va a defi­nir en recon­teo, y ahí van a cam­biar los resul­ta­dos”, afir­ma la fuente.

El meca­nis­mo de frau­de ten­dría, en este caso, el cen­tro de accio­nes “en las dele­ga­cio­nes pro­vin­cia­les con gen­te y jefes de Las­so y Nebot pues­tos duran­te las últi­mas sema­nas» des­de la direc­ción y zonas medias del CNE. Allí lle­ga­rán las deno­mi­na­das actas escru­ti­nio, que debe­rán ser esca­nea­das para ser con­ta­bi­li­za­das por el sis­te­ma infor­má­ti­co, siem­pre y cuan­do no exis­tan irre­gu­la­ri­da­des. Las mis­mas podrán ser de tres tipos: incon­sis­ten­cias numé­ri­cas, es decir que el escá­ner no reco­noz­ca los datos del acta y sean actas ile­gi­bles, pro­ble­mas en las fir­mas, o una incon­sis­ten­cia entre el acta escru­ti­nio que ten­drá el par­ti­do polí­ti­co y la que dis­pon­drá el CNE.

“Hemos des­cu­bier­to un sis­te­ma que con­sis­te en poner mal la hoja para que el escá­ner no reco­noz­ca los pun­tos visua­les, el acta pase a recon­teo, y de for­ma manual, se inflen los votos”, afir­ma la fuen­te. El cam­bio manual podría ocu­rrir de varias mane­ras: adul­te­ran­do la mis­ma acta, que no ten­drá papel de segu­ri­dad, o sus­ti­tu­yén­do­la por otra acta ya pre-impre­sa, que lue­go será esca­nea­da y compu­tada. Un acta, tie­ne un pro­me­dio de 280 votos ‑de un máxi­mo de 350‑, lo que sig­ni­fi­ca que modi­fi­car mil actas equi­val­dría a adul­te­rar alre­de­dor de 280.000 votos. Ese engra­na­je cuen­ta, a su vez, con acto­res en la par­te infor­má­ti­ca, como Lau­ra Moli­na, encar­ga­da de “enco­frar los repor­tes de las actas ilegibles”.

“Pue­den modi­fi­car de 1.300.000 a 1.500.000 votos” con la com­bi­na­ción de los dife­ren­tes meca­nis­mos de frau­de, expli­ca la fuen­te. El padrón en Ecua­dor es de 13.099.150 de votan­tes, de los cua­les par­ti­ci­pa­ron 10.616.263 el pasa­do sie­te de febre­ro en la pri­me­ra vuel­ta pre­si­den­cial y legislativa.

Quien denun­cia el dis­po­si­ti­vo afir­ma que las pie­zas ya están lis­tas para actuar y que la eje­cu­ción del plan sig­ni­fi­ca­ría un frau­de para impe­dir la vic­to­ria de Arauz. Las ame­na­zas des­de el poder elec­to­ral con­tra la can­di­da­tu­ra de la revo­lu­ción ciu­da­da­na no son nue­vas. Ocu­rrie­ron des­de la hora cero como par­te de una estra­te­gia polí­ti­ca e ins­ti­tu­cio­nal para impe­dir la par­ti­ci­pa­ción, vic­to­ria y regre­so del correis­mo al pala­cio pre­si­den­cial de Caron­de­let. Este plan de frau­de elec­to­ral repre­sen­ta­ría la últi­ma car­ta para inten­tar impe­dir la vic­to­ria de quien enca­be­za la mayo­ría de las encuestas.

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