Argen­ti­na. La des­apa­ri­ción de Tehuel: trans­fo­bia televisada

Por Dolo­res Curia, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 9 de abril 2021. 

La bús­que­da de Tehuel de la Torre, un chi­co trans de 22 años que fal­ta de su casa des­de el 11 de mar­zo, lle­gó a los medios con muchas más demo­ras y vaci­la­cio­nes que otros “casos” simi­la­res que ocu­rrie­ron este mis­mo año. El tema fue toma­do por los cana­les de noti­cias por obra del acti­vis­mo pero lo abor­da­ron con el coc­tel con el que se sigue aso­cian­do a las iden­ti­da­des tra­ves­tis y trans: pato­lo­gi­za­ción, cri­mi­na­li­za­ción y una mira­da de des­con­fian­za que pone la lupa sobre la vida de la víctima.

Ima­gen: Mariano Camilo

El 11 de mar­zo Tehuel de la Torre, un joven trans de 22 años, salió de su casa para ir a una entre­vis­ta de tra­ba­jo y no vol­vió. Antes de salir, le dijo a su fami­lia que se encon­tra­ría en San Vicen­te, Ale­jan­dro Korn, pro­vin­cia de Bue­nos Aires, con quien más tar­de sería impu­tado por su des­apa­ri­ción, Luis Alber­to Ramos, de 37 años. Ramos, según con­tó la novia de Tehuel, le había ofre­ci­do un tra­ba­jo como mozo. Días des­pués, en la casa de Ramos se encon­tra­ron res­tos del celu­lar y ropa del joven. Median­te la geo­lo­ca­li­za­ción de su telé­fono se supo que lle­gó a las 19 a la reu­nión con Ramos y des­de las 19.45 de ese día has­ta las 0.30 del día siguien­te su celu­lar emi­tió seña­les en la zona don­de vive el dete­ni­do. El fin de sema­na pasa­do, la cau­sa tuvo una nove­dad: otro dete­ni­do, Oscar Alfre­do Mon­tes, un cha­ta­rre­ro ami­go Ramos. Has­ta aho­ra nin­guno de los dos qui­so declarar.

Las mar­chas que recla­man des­de media­dos de mar­zo por su apa­ri­ción con vida fue­ron varia­das (cor­tes de calle de auto­con­vo­cadxs, una mar­cha de antor­chas orga­ni­za­da por la fami­lia, accio­nes de par­ti­dos polí­ti­cos) pero no mul­ti­tu­di­na­rias. La difu­sión del tema –que adqui­rió fuer­za en las redes y cuya pre­sen­cia en la agen­da mediá­ti­ca se debe al acti­vis­mo- fue mucho más len­ta e incons­tan­te que la de otros “casos” con la mis­ma gra­ve­dad que ocu­rrie­ron este mis­mo año. “Com­par­tí como si fue­se cis”, decía el flyer con fir­ma de Fision Ciru­ja que acom­pa­ñó la difu­sión de la bús­que­da. En la mayo­ría de las mani­fes­ta­cio­nes se pedía saber qué pasó con Tahuel, pero tam­bién que se res­pe­te su iden­ti­dad de varón trans. Por­que, al mar­gen de lo que man­da la ley sobre este pun­to, ¿cómo se hace para bus­car a alguien si ni siquie­ra se tie­ne en cla­ro quién es?

La víc­ti­ma en la mira

A la hora de refe­rir­se a esta his­to­ria, los pro­gra­mas de TV vie­nen pivo­tan­do entre tres pun­tas. La pri­me­ra es la idea que tie­nen sobre la correc­ción polí­ti­ca y el res­pec­to para con sus fami­lia­res (algo que se sub­ra­ya inclu­so antes de pre­gun­tar­les bar­ba­ri­da­des en vivo). La segun­da es el mor­bo, pea­je de lo tele­vi­sa­ble, y un modo de escar­bar en la vida de Tehuel que lo ter­mi­na res­pon­sa­bi­li­zan­do de su pro­pia des­apa­ri­ción. Y, la ter­ce­ra, un des­co­no­ci­mien­to ale­vo­so y sin replan­teos en torno a las mas­cu­li­ni­da­des trans. C5N, un canal que cuen­ta con la pre­sen­cia de una colum­nis­ta trans, Ale­jan­dra Malem, no mues­tra el mis­mo inte­rés por incor­po­rar voces disi­den­tes en otros los pro­gra­mas, o por lo menos en res­pe­tar en tér­mi­nos gene­ra­les la ley de Iden­ti­dad de Géne­ro san­cio­na­da en 2012: tan­to con­duc­to­res de piso como movi­le­ros pasa­ron varios días tra­tan­do a Tehuel en feme­nino. En Cró­ni­ca, con un cro­no­me­tro en pan­ta­lla ‑el mis­mo que se usa para espe­rar la pri­ma­ve­ra- que con­ta­ba las horas que el joven lle­va fue­ra de su casa, una pane­lis­ta le pre­gun­tó a la her­ma­na, Veró­ni­ca Alar­cón, si el chi­co había teni­do algu­na vez “algún novio. Es decir, ¿se des­car­ta total­men­te una rela­ción amo­ro­sa con Ramos? No te lo tomes a mal…”. Tam­bién, se inda­gó en ése y otros cana­les en aspec­tos de la vida de Tehuel que nada apor­tan a la bús­que­da, ni enri­que­cen la nota: hubo perio­dis­tas que lla­ma­ron a un ex com­pa­ñe­ro de cel­da de Ramos (que cum­plió una con­de­na) para pre­gun­tar­le cómo era su carác­ter en el encie­rro. Otro pre­sen­ta­dor, a sabien­das de que “la pis­ta nar­co es la más débil de todas”, le pre­gun­tó a la her­ma­na si creía que Tehuel “con­su­mía dro­gas o las ven­día”. No fal­tó una inci­ta­ción al lin­cha­mien­to: se tele­vi­só una espe­cie de fal­sa per­se­cu­ción a la madre de Ramos, diri­gi­da por un movi­le­ro que ase­gu­ra­ba que la seño­ra tie­ne “el secre­to mejor guar­da­do sobre este caso”, ya que vive al lado de la casa del hijo. Otro perio­dis­ta reve­ló que la madre del impu­tado se encon­tra­ba escon­di­da en la casa de una ami­ga de la zona e inci­tó a los veci­nos a salir a buscarla.

Marcxs Perez

En Argen­ti­na, aun­que con mati­ces, es posi­ble decir que des­de el Ni Una Menos a esta par­te se han ins­ta­la­do cier­tos pará­me­tros de cómo los medios debe­rían tra­tar a las víc­ti­mas de femi­ni­ci­do y de abu­so sexual. Y aun­que no se apli­quen la tota­li­dad de las veces, el deba­te está media­na­men­te sal­da­do cuan­do se tra­ta de una mujer cis­gé­ne­ro. Pero no cuan­do se tra­ta de las comu­ni­da­des trans. “Cuan­do la víc­ti­ma es trans sobre lo pri­me­ro que se espe­cu­la es sobre su geni­ta­li­dad, cómo se iden­ti­fi­ca, de qué tra­ba­ja­ba. De hecho hubo quie­nes des­li­za­ban que tenía pro­ble­mas de con­su­mo y que le cos­ta­ba man­te­ner un tra­ba­jo por­que ‘le gus­ta­ba la joda’. Fal­ta que pre­gun­ten qué tan lar­ga era la polle­ra que tenía”, dice Ese Mote­ne­gro, acti­vis­ta, docen­te, autor de Des­an­dar el cise­xis­mo y una de las per­so­nas que se puso al hom­bro la cam­pa­ña para bus­car a Tehuel. “Los perio­dis­tas lo nom­bra­ban en feme­nino y tam­bién deja­ban que se lo nom­bre así. Esto últi­mo tam­bién es una res­pon­sa­bi­li­dad de la cual los medios no pue­den des­li­gar­se dicien­do ‘la fami­lia no lo hace así’. Todo el mun­do les esta­ba dicien­do que se tra­ta de un varón trans y en las redes de Tehuel cons­ta que empe­zó la tran­si­ción hace más de seis meses. Lo míni­mo que podés hacer es no revic­ti­mi­zar a la per­so­na”, remar­ca Mon­te­ne­gro. De este modo el con­flic­to se depo­si­ta en Tehuel y no en la dis­tri­bu­ción des­igual de la vio­len­cia. “Ahí hay una deu­da de quie­nes cuen­tan estas his­to­rias que es dejar de enfo­car a la víc­ti­ma para enfo­car las vio­len­cias espe­cí­fi­cas que enfren­tan las per­so­nas trans y tra­ves­tis. Situa­cio­nes que nos vemos obli­ga­des a enfren­tar pero que no tie­nen que ver con cómo desa­rro­lla­mos la vida sino con cómo se con­di­cio­na nues­tra vida des­de una mira­da hete­ro­cis­nor­ma­ti­va”, es decir, la pre­sun­ción de que todas las per­so­nas debe­rían ser hete­ro­se­xua­les y cisexuales.

Des­pués de los pri­me­ros días la comu­ni­dad trans y las per­so­nas preo­cu­pa­das por Tehuel logra­ron posi­cio­nar con inter­mi­ten­cia el tema en agen­da pero que­da pen­dien­te trans­for­mar los ima­gi­na­rios des­de los que se con­ti­núa abor­dan­do el asun­to. “Fal­ta que en los medios se estu­dien las leyes, se capa­ci­ten, se tra­ba­je con inter­sec­cio­na­li­dad en las redac­cio­nes. Que haya femi­nis­tas, per­so­nas tra­ves­tis y trans, mari­cas, etc. que pue­da decir­le al jefe de redac­ción ‘por acá nos esta­mos equi­vo­can­do’. Un ejem­plo: ante el mie­do de la apa­ri­ción sin vida de Tehuel, ya hay quie­nes se están pre­gun­tan­do cómo podría lle­gar a nom­brar un cri­men de estas carac­te­rís­ti­cas. Tenés el tra­ves­ti­ci­dio, al trans­fe­mi­ci­dio. ¿Este sería un trans­ho­mi­ci­dio? ¿Por qué los medios no pue­den tener la humil­dad de decir ‘esto no lo mane­ja­mos, lla­me­mos a alguien que nos ayu­de’?”, dice Montenegro.

En las calles

El dis­pa­ra­dor fue un flyer sin fir­ma con una fecha y un hora­rio invi­tan­do a una mani­fes­ta­ción en el Obe­lis­co. Así lo cuen­ta Fran­cis­co, uno de los orga­ni­za­do­res de Auto­con­vo­cadxs por Tehuel, el gru­po de inde­pen­dien­tes que des­de el lunes 29 de mar­zo vie­ne rea­li­zan­do cor­tes y accio­nes en la calle. 

Des­pués del pri­mer cor­te en el Obe­lis­co, don­de tam­bién hubo una asam­blea impro­vi­sa­da, un micró­fono abier­to y un inter­cam­bio telé­fo­nos que devino en un gran gru­po de WhatsApp, se empe­za­ron a orga­ni­zar para la mani­fes­ta­ción del miér­co­les 31 en el Con­gre­so de la Nación, en sin­to­nía con el Día de la Visi­bi­li­dad Trans. “Ahí hici­mos nue­va­men­te una asam­blea y de deci­dió la movi­li­za­ción del lunes 5 de abril fren­te a la Casa de la Pro­vin­cia de Bue­nos Aires”, cuen­ta Fran­cis­co. Al cor­te de calles del lunes 5 de abril se acer­có la fami­lia de Tehuel, salu­da­ron la movi­li­za­ción y los invi­ta­ron, al día siguien­te, a una mar­cha de antor­chas en Ale­jan­dro Korn. 

Sobre el con­tac­to que fue­ron esta­ble­cien­do los auto­con­vo­cadxs con fami­lia dice Fran­cis­co que “hay varios fami­lia­res que se ente­ra­ron de que Tehuel era trans des­pués de su des­apa­ri­ción. La her­ma­na, Veró­ni­ca, es la que más habla de su iden­ti­dad. Cuen­ta que des­de los 13 años él se iden­ti­fi­ca como un chi­co trans. Hubo un momen­to en que algu­nas per­so­nas de la fami­lia decían que pre­fe­rían que no hubie­ra ban­de­ras en las mani­fes­ta­cio­nes. Lue­go, la fami­lia vino a la movi­li­za­ción del lunes 5 de abril con una ban­de­ra que tenía gran­de el nom­bre de Tehuel. Creo que se están ani­man­do a lla­mar­lo así. Que les lle­ve un tiem­po no me pare­ce nada malo. Hoy por hoy esta­mos de acuer­do en levan­tar su nom­bre y su iden­ti­dad de género”.

Mariano Cami­lo 

El tra­va­jo en la agenda

¿Por qué casi nadie habla de lo obvio, el ele­fan­te blan­co de la pre­ca­ri­za­ción labo­ral y de las con­di­cio­nes estruc­tu­ra­les de vida de este sec­tor de la pobla­ción? Solo algu­nos pocos artícu­los de medios inde­pen­dien­tes enla­za­ron el con­tex­to de la des­apa­ri­ción de Tehuel (asis­tir a una entre­vis­ta para una chan­ga, con un semi­des­co­no­ci­do, a las 4 de la tar­de de un domin­go) con la nece­si­dad de una ley de cupo trans que repa­re la exclu­sión sis­te­má­ti­ca del mun­do labo­ral y del tra­ba­jo en con­di­cio­nes dig­nas para la pobla­ción T. “La prio­ri­dad aho­ra es bus­car a Tehuel –acla­ra Ese Montenegro‑, pero tam­bién tene­mos pen­dien­te sen­tar­nos a pen­sar el con­tex­to. Eso es lo que tene­mos que repa­rar por­que supo­nien­do que Tehuel apa­rez­ca y esté todo bien, las con­di­cio­nes estruc­tu­ra­les que lo lle­va­ron ahí van a seguir exis­tien­do. El decre­to de cupo trans es para cele­brar y es una toma de posi­ción del Poder Eje­cu­ti­vo con res­pec­to a nues­tra comu­ni­dad, pero no alcan­za. Nece­si­ta­mos la ley. Una ley posi­bi­li­ta otras repa­ra­cio­nes que el decre­to por sí solo no pue­de hacer”.

“Si lle­ga­mos el 11 de abril sin que Tehuel haya apa­re­ci­do toda­vía, es decir, si se cum­ple un mes des­de la últi­ma vez que lo vie­ron, vamos a hacer algo gran­de aunan­do a todos los sec­to­res posi­bles: nosotrxs, lxs auto­con­vo­cadx, la fami­lia, todas las orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas y par­ti­dos que se quie­ran sumar, todas las per­so­nas que esta­mos preo­cu­pa­das por Tehuel. Lograr ese encuen­tro con per­so­nas de muy diver­sos espa­cios es un poco com­ple­jo. Esta­mos en diá­lo­go con mucha gen­te. Habla­mos con gen­te del Fren­te de Todos, de Barrios de Pie, etc. Tam­bién han par­ti­ci­pa­do des­de sec­to­res trots­kis­tas has­ta Octu­bre, pero­nis­tas de San Vicen­te. Que­re­mos pue­dan ter­mi­nar de con­fluir todos los sec­to­res que están que­rien­do encon­trar a Tehuel por­que esa es la idea de todo esto”, con­clu­ye Francisco.

Itu­rria /​Fuen­te

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