Hai­tí. ¿Qué está pasando?

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 4 de mar­zo de 2021.

.

Para tra­tar de res­pon­der esta pre­gun­ta es nece­sa­rio iden­ti­fi­car los cau­san­tes de la cri­sis polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca y social de Hai­tí y aden­trar­se en su his­to­ria sig­na­da por inva­sio­nes, tute­la­je y saqueo por par­te de poten­cias imperiales.

En las últi­mas sema­nas se han regis­tra­do fuer­tes pro­tes­tas con­tra el pre­si­den­te de ese país, Jove­nel Moï­se, cuyo man­da­to ha esta­do rodea­do de con­tro­ver­sia des­de que ganó las elec­cio­nes en noviem­bre de 2016.

Ante el gri­to de «¡no a la dic­ta­du­ra!» de los hai­tia­nos y la repre­sión por par­te de Moï­se, la Orga­ni­za­ción de Esta­dos Ame­ri­ca­nos (OEA) ni Esta­dos Uni­dos se han pro­nun­cia­do. Y es que, como se verá más ade­lan­te, tra­di­cio­nal­men­te los gobier­nos esta­dou­ni­den­ses han apo­ya­do a pre­si­den­tes hai­tia­nos auto­ri­ta­rios que son ser­vi­les a sus polí­ti­cas, lo que con­tra­di­ce su supues­ta preo­cu­pa­ción por lo que ellos deno­mi­nan «la dic­ta­du­ra de Nico­lás Madu­ro» en Venezuela.

Des­de que se reali­zó la pri­me­ra vuel­ta de las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les, en 2015, se acu­só a Jove­nel Moï­se de frau­de. En enero del siguien­te año se regis­tra­ron fuer­tes pro­tes­tas en la capi­tal del país cari­be­ño para exi­gir la sali­da del pre­si­den­te de ese enton­ces, Michel Mar­telly, y nom­brar un gobierno de tran­si­ción. Entre tan­to, Moï­se pedía a las auto­ri­da­des elec­to­ra­les que se repro­gra­ma­ran los comi­cios (pau­ta­dos para enero), como en efec­to ocu­rrió, para fina­les de ese año.

Por tan­to, el argu­men­to de la opo­si­ción sería que el man­da­to del actual pre­si­den­te con­clu­yó el pasa­do febre­ro según la lógi­ca esta­ble­ci­da. La cri­sis ins­ti­tu­cio­nal se agu­di­zó cuan­do el poder judi­cial deter­mi­na­ra el 7 de febre­ro que el man­da­to del pre­si­den­te hai­tiano Jove­nel Moï­se expi­ra­ba ese mis­mo día, la opo­si­ción nom­bró a un magis­tra­do «pre­si­den­te de la transición».

El pre­si­den­te de la tran­si­ción nom­bra­do es el juez Joseph Mecè­ne Jean Louis, miem­bro del Tri­bu­nal de Casa­ción des­de 2011. «Acep­to la elec­ción de la opo­si­ción y de la socie­dad civil para poder ser­vir a mi país como pre­si­den­te inte­ri­no de la tran­si­ción de la rup­tu­ra. Que Dios se apia­de de la nación hai­tia­na», dijo Mecè­ne en un video difun­di­do por medios.

Entre tan­to, Moï­se afir­ma que su car­go con­ti­nua­rá has­ta 2022 lue­go de «hacer una inter­pre­ta­ción ile­gí­ti­ma de la Cons­ti­tu­ción». Des­de el año pasa­do gobier­na por decre­to lue­go de sus­pen­der a dos ter­cios del Sena­do, a toda la Cáma­ra de Dipu­tados y a todos los alcal­des del país: «Se ha nega­do a cele­brar elec­cio­nes en los últi­mos cua­tro años».

Ade­más de ser sos­te­ni­do por el gobierno esta­dou­ni­den­se, el pre­si­den­te hai­tiano según algu­nos medios es apo­ya­do por ban­das cri­mi­na­les cuyos miem­bros habrían esta­do vin­cu­la­dos a la poli­cía y come­tie­ron eje­cu­cio­nes extra­ju­di­cia­les. Des­de el año pasa­do el auge de ban­das cri­mi­na­les que azo­ta comu­ni­da­des ente­ras con robos, incen­dios y vio­la­cio­nes se ha hecho más evidente.

«Según los infor­mes, la alian­za G9 se ha bene­fi­cia­do de los fuer­tes lazos que ha esta­ble­ci­do con el gobierno del pre­si­den­te Jove­nel Moï­se. Al pare­cer, los líde­res de la pan­di­lla no son enjui­cia­dos, siem­pre y cuan­do ayu­den a man­te­ner la paz en los barrios bajo su con­trol. A cam­bio, el gobierno de Moï­se los con­si­de­ra sol­da­dos lea­les que con­tro­lan la inse­gu­ri­dad, silen­cian las voces de la opo­si­ción y refuer­zan el apo­yo polí­ti­co en toda la capi­tal», seña­la Insight­Cri­me.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es hait%C3%AD_0.jpg

Pero las pro­tes­tas con­tra «el hom­bre bana­na», empre­sa­rio apo­da­do así por estar vin­cu­la­do a la pro­duc­ción y expor­ta­ción de este fru­to, no empe­za­ron recien­te­men­te. A fina­les de 2019 hubo una esca­la­da de vio­len­cia en varios paí­ses del con­ti­nen­te, todas con impli­ca­cio­nes direc­tas del Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal (FMI): en Chi­le el esta­lli­do social fue por el incre­men­to de las tari­fas del Metro; en Ecua­dor y Hai­tí por aumen­to de los com­bus­ti­bles. La úni­ca dife­ren­cia fue la cober­tu­ra mediá­ti­ca que se le dio a estos tres eventos.

Al igual que en las revuel­tas sud­ame­ri­ca­nas, en este país cari­be­ño se rea­li­za­ron mar­chas mul­ti­tu­di­na­rias y las pro­tes­tas que deja­ron muer­tos, saqueos y una fuer­te repre­sión. En esa opor­tu­ni­dad, lo que empe­zó como un recla­mo por el alza de la gaso­li­na, con fuer­tes impli­ca­cio­nes en la coti­dia­ni­dad de los ya gol­pea­dos hai­tia­nos, ter­mi­nó con la exi­gen­cia de la renun­cia del pre­si­den­te cuan­do la vio­len­cia viró hacia las ins­ti­tu­cio­nes públi­cas y se sumó la poli­cía para exi­gir reivindicaciones.

El deto­nan­te ini­cial de las pro­tes­tas en Hai­tí fue el aumen­to de los com­bus­ti­bles, pero detrás hay otros recla­mos con­tra la inter­ven­ción, el saqueo, las vici­si­tu­des y la pro­pia his­to­ria. Ele­men­tos sobres los cua­les, en esa opor­tu­ni­dad y en otras, se ha cons­trui­do un muro.

Según un tra­ba­jo espe­cial de la revis­ta Tri­con­ti­nen­tal dedi­ca­do a Hai­tí, este es el país más pobre de Amé­ri­ca. Tam­bién es una de las socie­da­des más des­igua­les cuyo Pro­duc­to Interno Bru­to (PIB) es el más bajo del hemis­fe­rio occi­den­tal. De acuer­do a los datos de la FAO, más de la mitad de la pobla­ción vive inse­gu­ri­dad alimentaria.

La infra­es­truc­tu­ra esta­tal que­dó más devas­ta­da por el terre­mo­to de 2010 y has­ta el momen­to no ha podi­do ser levan­ta­da, lo que des­di­bu­ja aún más la pre­sen­cia del Esta­do en la socie­dad, hecho sim­bó­li­co si se toma en cuen­ta el ries­go que corre cual­quier país si no tie­ne con­trol del queha­cer polí­ti­co y económico.

A esto se suma que la edu­ca­ción y la salud estén casi en su tota­li­dad pri­va­ti­za­das. Este pri­mer fac­tor inci­de en la tasa de anal­fa­be­tis­mo, la mayor del con­ti­nen­te; y la des­ocu­pa­ción, que ter­mi­na sien­do absor­bi­da por el cri­men orga­ni­za­do que con­tro­la el narcotráfico.

Por otra par­te, la fal­ta de inver­sión en el sec­tor agro­ali­men­ta­rio pro­mue­ve la movi­li­za­ción de la pobla­ción rural a las ciu­da­des más gran­des. Esta fuer­za labo­ral impor­tan­te para el país ter­mi­na en barrios mar­gi­na­les y no tie­nen muchas opcio­nes, una de ellas es man­te­ner­se en las colas de las peque­ñas fábri­cas den­tro de las «zonas de libre comer­cio», para ser escla­vi­za­da por las tras­na­cio­na­les manufactureras.

His­tó­ri­co ensañamiento

La inde­pen­den­cia de Hai­tí fue la pri­me­ra revo­lu­ción de escla­vos del con­ti­nen­te ame­ri­cano y ejem­plo para todos los pro­ce­sos de eman­ci­pa­ción en la región. Ini­cia con una revuel­ta y libe­ra­ción de los cau­ti­vos explo­ta­dos lide­ra­da por Fra­nçois Domi­ni­que Tous­saint-Lou­ver­tu­re en 1795, y se con­so­li­da en 1804 cuan­do Jean-Jac­ques Des­sa­li­nes pro­cla­ma la Repú­bli­ca. Esta haza­ña resul­tó una afren­ta por la que el país cari­be­ño tuvo que pagar un pre­cio muy alto.

Como reta­lia­ción, Fran­cia uti­li­zó su poder mili­tar e influen­cia diplo­má­ti­ca para ini­ciar un blo­queo con­tra la recién fun­da­da nación.

En 1825, a pesar de que el país euro­peo ya había extraí­do gran par­te de la rique­za de Hai­tí, la nación cari­be­ña fue obli­ga­da a pagar por las pér­di­das que gene­ró la inde­pen­den­cia a los terra­te­nien­tes, de lo con­tra­rio no sería reco­no­ci­do como Repú­bli­ca. Ya empo­bre­ci­da y con los cul­ti­vos que­ma­dos, debía soli­ci­tar un prés­ta­mo y la con­di­ción era que solo se podía recu­rrir a ban­cos fran­ce­ses, lo que resul­tó una des­gra­cia iró­ni­ca. La nega­ti­va de pago en un pri­mer momen­to devino en la lle­ga­da de buques mili­ta­res del país euro­peo a sus costas.

Hai­tí tar­dó más de un siglo en pagar la deu­da cal­cu­la­da en 22 mil millo­nes de dólares.

Ase­dia­da por imperios

La nación pare­cía estar salien­do del ato­lla­de­ro cuan­do nue­va­men­te fue some­ti­da por otra poten­cia impe­rial, esta vez del mis­mo continente.

A prin­ci­pios del siglo XX, fue ocu­pa­da mili­tar­men­te por Esta­dos Uni­dos por peti­ción del pre­si­den­te Woo­drow Wil­son. Los mari­nes fue­ron envia­dos para «man­te­ner la paz y la esta­bi­li­dad» lue­go de que una tur­ba ase­si­na­ra al pre­si­den­te hai­tiano Jean Vil­burn Gui­llau­me Sam, en 1915, tras la deci­sión de eje­cu­tar a 167 pre­sos políticos.

Duran­te la inva­sión, las tro­pas se apro­pia­ron de las reser­vas de oro del país. La otra hipó­te­sis que se mane­ja es la preo­cu­pa­ción por la pre­sen­cia de Ale­ma­nia y la ame­na­za que esto repre­sen­ta­ba para los intere­ses estadounidenses.

La ocu­pa­ción duró has­ta 1934. Has­ta ese momen­to cual­quier insu­rrec­ción cam­pe­si­na fue des­ar­ti­cu­la­da y los líde­res que tuvie­ron una pos­tu­ra patrió­ti­ca o anti­es­ta­dou­ni­den­se fue­ron eli­mi­na­dos. Quien tuvo una posi­ción obe­dien­te fue Phi­lip­pe Sudre Dar­ti­gue­na­ve y por eso fue «ele­gi­do» como pre­si­den­te. Duran­te su man­da­to el domi­nio era tal que Esta­dos Uni­dos con­tro­la­ba la teso­re­ría y la adua­na. En ese perio­do más de 20 mil hai­tia­nos fue­ron asesinados.

Era Duva­lier

Pos­te­rior­men­te, apa­re­ce en la esce­na polí­ti­ca hai­tia­na Fra­nçois Duva­lier, un médi­co que alcan­zó su popu­la­ri­dad por la lucha con­tra enfer­me­da­des tro­pi­ca­les. Des­pués de ocu­par varios car­gos guber­na­men­ta­les en esa área, en 1957 se pos­tu­la como pre­si­den­te y gana. Tam­bién cono­ci­do como Papa Doc, ape­la al res­ca­te de la negri­tud y se impo­ne como un hou­gan, sacer­do­te vudú.

El per­for­man­ce como dei­dad vudú y otras cir­cuns­tan­cias polí­ti­cas sir­vie­ron para afian­zar su poder y se pro­cla­mó pre­si­den­te vita­li­cio. A pesar de que se media­ti­zó la per­se­cu­ción reli­gio­sa y polí­ti­ca, por el con­tex­to de Gue­rra Fría, Esta­dos Uni­dos esta­ble­ció una alian­za estra­té­gi­ca con Hai­tí para con­te­ner el auge de los movi­mien­tos de izquier­da en la región.

Esta polí­ti­ca de con­ten­ción esta­dou­ni­den­se tam­bién incluía la «coope­ra­ción» en mate­ria eco­nó­mi­ca y mili­tar. Con este pri­mer recur­so se bus­ca­ba impo­ner el mode­lo desa­rro­llis­ta que per­mi­tie­ra, a tra­vés de peque­ños cré­di­tos, impul­sar la eco­no­mía local y gene­rar una esta­bi­li­dad social que pudie­ra pro­yec­tar el mode­lo capi­ta­lis­ta como exitoso.

Par­te de estos recur­sos esta­rían orien­ta­dos a la cons­truc­ción de infra­es­truc­tu­ra indus­trial, mejo­ra de ser­vi­cios, entre otros, y con esto abo­nar el terreno para la lle­ga­da de la inver­sión esta­dou­ni­den­se a explo­tar la mate­ria pri­ma en con­di­cio­nes favorables.

Otra fase del vaciamiento

Este desa­rro­llo no fue posi­ble por­que Papa Doc capi­ta­li­zó toda la ayu­da exte­rior y recur­sos del Esta­do. Ejer­ció una polí­ti­ca per­se­cu­to­ria con­tra los peque­ños empre­sa­rios y comer­cian­tes a los que, a favor o en con­tra, per­se­guía, saquea­ba y obli­ga­ba a finan­ciar polí­ti­cas guber­na­men­ta­les a tra­vés de con­tri­bu­cio­nes directas.

«Quie­nes ver­da­de­ra­men­te con­tro­la­ron duran­te esta épo­ca el país fue­ron los empre­sa­rios extran­je­ros, quie­nes mani­pu­la­ron la eco­no­mía de la nación y eran defen­di­dos por las bri­ga­das de mili­cias para­es­ta­ta­les», refie­re Geor­ges For­tu­né, cita­do en un tex­to de Car­los Murgueitio.

La situa­ción eco­nó­mi­ca de Hai­tí se agra­vó cuan­do el dic­ta­dor favo­re­ció a los terra­te­nien­tes y trans­na­cio­na­les al tiem­po que expul­só a los cam­pe­si­nos de las tie­rras del Esta­do. A esto se suma el fra­ca­so de dos gran­des pro­yec­tos de asis­ten­cia agrí­co­la impul­sa­dos por el pre­si­den­te Eisenho­wer, entre los años 1957 y 1961, que cana­li­za­ba fon­dos a tra­vés de HADO (Hai­tian Ame­ri­can Deve­lop­ment Organization).

En los años 60 la eco­no­mía hai­tia­na se vol­vió depen­dien­te de prés­ta­mos y la deu­da exter­na se tri­pli­có. En 1963 Esta­dos Uni­dos bajo el man­da­to de John F. Ken­nedy le otor­gó a Hai­tí 28 millo­nes de dóla­res para poner en mar­cha un pro­ce­so de libe­ra­li­za­ción eco­nó­mi­ca y por apli­ca­ción de la rece­ta el FMI apor­tó otros 6 millo­nes de dóla­res, seña­la Murgueitio.

El des­con­ten­to social y las pro­tes­tas con­tra el saqueo, la corrup­ción y el empo­bre­ci­mien­to fue con­te­ni­do con el uso de vio­len­cia exce­si­va a car­go los Ton­ton Macou­tes, un gru­po para­mi­li­tar crea­do por Duva­lier que fun­gía como órgano de segu­ri­dad y esta­ban subor­di­na­dos reli­gio­sa­men­te a Papa Doc, a quien aso­cia­ban con el Barón Same­di, una bur­les­ca dei­dad cada­vé­ri­ca que con­ce­de deseos y deter­mi­na quién pasa a la otra vida una vez muerto.

Entre­na­dos por la misión mili­tar esta­dou­ni­den­se, los Ton­tón Macuo­tes mata­ron a más de 50 mil per­so­nas duran­te las dic­ta­du­ras de Fra­nçois Duva­lier y su hijo Jean-Clau­de Duva­lier, Baby Doc, quien asu­me el poder des­de 1971, cuan­do mue­re su padre, has­ta 1986.

Deci­di­dos a con­ti­nuar ejer­cien­do con­trol sobre el país insu­lar, cuan­do mue­re Papa Doc, Esta­dos Uni­dos envió aco­ra­za­dos a las cos­tas de Hai­tí para garan­ti­zar la tran­si­ción de poder a su hijo y evi­tar obs­tácu­los en este proceso.

La dic­ta­du­ra de Baby Doc resul­tó inca­paz para con­te­ner la res­pues­ta popu­lar que lo obli­ga a huir en un avión mili­tar esta­dou­ni­den­se a Fran­cia. Des­de ese momen­to ini­ció una eta­pa que lla­ma­ron duva­lie­ris­mo sin Duva­lier, una suce­sión de gobier­nos mili­ta­res que igual man­te­nían la línea dura de las dictaduras.

Los hai­tia­nos para ese momen­to eran más pobres y menos auto­su­fi­cien­tes en cuan­to a la pro­duc­ción de ali­men­tos. Muchos vivían de las fábri­cas esta­dou­ni­den­ses como Dis­ney y Kmart, que paga­ban 11 cen­ta­vos la hora a obre­ros y obre­ras para coser pija­mas y camisetas.

La eta­pa democrática

Iró­ni­ca­men­te, para el nue­vo perio­do demo­crá­ti­co que ini­cia­ba, el gobierno nor­te­amé­ri­cano y el FMI «reco­men­da­ron» a Hai­tí una serie de medi­das neo­li­be­ra­les. Esta polí­ti­ca ter­mi­nó de soca­var el sec­tor agrí­co­la y se des­alen­tó la inver­sión en el cam­po. Ade­más de esto, se debía pagar la deu­da con­traí­da por los dictadores.

El des­con­ten­to social se aglu­ti­nó en un movi­mien­to polí­ti­co lide­ra­do por Jean-Ber­trand Aris­ti­de, exsa­cer­do­te con­tra­rio a las éli­tes de poder que dejó el duva­lie­ris­mo, que en 1991 ganas las pri­me­ras elec­cio­nes demo­crá­ti­cas del siglo. Des­pués de varios meses en el poder reci­be un gol­pe de Esta­do enca­be­za­do por Raoul Cedras, quien era seña­la­do como miem­bro de la pri­me­ra gene­ra­ción de los Macuo­tes. Aris­ti­de vol­vió al país en 1994 con el apo­yo de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal y las tro­pas de Esta­dos Unidos.

Aris­ti­de impul­só una serie de refor­mas que pro­mo­vían la igual­dad y fue pri­mer pre­si­den­te en hacer un jus­to recla­mo a Fran­cia por la deu­da his­tó­ri­ca que tar­dó más de un siglo en ser pagada.

Aris­ti­de fue ele­gi­do nue­va­men­te como pre­si­den­te en 2004. Este nue­vo esce­na­rio polí­ti­co era com­pli­ca­do en tan­to que tuvo que enfren­tar el blo­queo de la ayu­da inter­na­cio­nal y las pro­tes­tas anti­gu­ber­na­men­ta­les. Tras el secues­tro por fuer­zas mili­ta­res esta­dou­ni­den­ses, Aris­ti­de fue obli­ga­do a aban­do­nar el car­go. La cri­sis social devino en una nue­va ocu­pa­ción por par­te de la Fuer­za de Esta­bi­li­za­ción de la ONU (MINUSTAH). Pos­te­rior­men­te, se demos­tró que esta fuer­za mili­tar estu­vo invo­lu­cra­da en actos de tor­tu­ra, vio­la­cio­nes y tra­ta de per­so­nas, pros­ti­tu­ción a cam­bio de comi­da y trá­fi­co de drogas.

Altruis­mo selectivo

Si el pano­ra­ma era dra­má­ti­co, con el terre­mo­to de 7.3 en la esca­la de Rich­ter que se regis­tró en 2010 se des­nu­da­ron reali­da­des más atro­ces. El movi­mien­to telú­ri­co dejó un sal­do de más de 200 mil muer­tos, el colap­so gene­ral de la infra­es­truc­tu­ra de Hai­tí, miles de per­so­nas sin hogar y, por ende, más pobres. Debi­do a la mag­ni­tud del acon­te­ci­mien­to el país fue noti­cia por unos días y nue­va­men­te cayó en el olvido.

Duran­te la efer­ves­cen­cia del momen­to mediá­ti­co, gobierno, ONG, artis­tas, entre otros, ofre­cie­ron recur­sos que se con­ta­bi­li­zan en más de 5 mil millo­nes de dóla­res para aten­der la emer­gen­cia y recons­truir el país. Par­te de ese dine­ro nun­ca lle­gó al gobierno de Hai­tí. Uno de tan­tos casos corrup­ción fue el de la Cruz Roja de Esta­dos Uni­dos, que con la can­ti­dad des­cri­ta ante­rior­men­te solo cons­tru­yó seis casas en cin­co años.

A esta catás­tro­fe se suma la intro­duc­ción deli­be­ra­da de un bro­te de cóle­ra por par­te de las tro­pas de la ONU, quie­nes des­car­ga­ron aguas resi­dua­les sobre el río Arti­bo­ni­te (el más lar­go de la isla). Esta enfer­me­dad mató a más de 8 mil per­so­nas. Iró­ni­ca­men­te, en la web del orga­nis­mo hablan de la misión de las MINUTAH en Hai­tí y entre varios aspec­tos des­ta­can la movi­li­za­ción de recur­sos para ayu­dar en la labor de aten­der a las víc­ti­mas y con­te­ner y abor­dar el bro­te de cóle­ra de octu­bre de 2010.

La deu­da exter­na de Hai­tí se esti­ma­ba para fina­les de 2019 en unos 890 millo­nes de dóla­res, de los cua­les el 41% corres­pon­de al BID, su mayor acree­dor, y el 27% al BM, refie­re Tele­sur. Esto derri­ba el mito de la «ayu­da huma­ni­ta­ria» en tan­to que mejor ayu­da sería con­do­nar la deu­da del país cari­be­ño con Occidente.

La cla­ve de las pro­tes­tas de 2019 fue el aumen­to de los com­bus­ti­bles, medi­da del FMI que tam­bién incluía la pri­va­ti­za­ción del sis­te­ma eléc­tri­co. La cri­sis se agu­di­zó en 2018 cuan­do Vene­zue­la, por el blo­queo eco­nó­mi­co impues­to, dejó de enviar com­bus­ti­ble sub­si­dia­do a Hai­tí a tra­vés de Petro­ca­ri­be. Esto obli­gó al país a acu­dir a petro­le­ras esta­dou­ni­den­ses, con pre­cios más elevados.

Si bien el apor­te de Petro­ca­ri­be no solu­cio­na los pro­ble­mas, este repre­sen­ta­ba un apor­te impor­tan­te para el sub­si­dio del com­bus­ti­ble. El chan­ta­je de Esta­dos Uni­dos ha impac­ta­do en deci­sio­nes de Hai­tí en la OEA, quien has­ta ese momen­to acom­pa­ña­ba a Vene­zue­la en las deci­sio­nes que se toma­ban en el órgano multilateral.

Vale decir que para Esta­dos Uni­dos fue impe­ra­ti­vo fre­nar cual­quier tipo de alian­za estra­té­gi­ca que inte­rrum­pie­ra sus pla­nes de man­te­ner a algu­nas nacio­nes bajo su influen­cia y tutelaje.

Para­dó­ji­ca­men­te, el país que pri­me­ro logró zafar­se del yugo de una coro­na euro­pea es el menos autó­no­mo por las razo­nes que ya vimos tan­gen­cial­men­te acá. Para tra­tar de res­pon­der la pre­gun­ta que titu­la el pre­sen­te infor­me fue nece­sa­rio el reco­rri­do por las vici­si­tu­des de Hai­tí des­de la inde­pen­den­cia has­ta aho­ra. Lo que pasa actual­men­te es la con­ti­nui­dad de los mis­mos pro­ce­sos leo­ni­nos que han sig­na­do al país cari­be­ño des­de su fun­da­ción como república.

Itu­rria /​Fuen­te

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Twitter
Facebook
Telegram

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *