Hai­tí. La nece­sa­ria soli­da­ri­dad internacional

Por Cris­tó­bal León Cam­pos, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 29 de mar­zo de 2021.

Las pro­tes­tas en Hai­tí con­ti­núan exi­gien­do la sali­da del poder del expre­si­den­te Jove­nel Moï­se, cuyo perio­do de gobierno fina­li­zó el pasa­do 7 de febre­ro, y quien es sos­te­ni­do el impe­ria­lis­mo esta­dou­ni­den­se, la Orga­ni­za­ción de Esta­dos Ame­ri­ca­nos (OEA) y la estruc­tu­ra de ocu­pa­ción mili­tar neo­co­lo­nial de la MINUSTAH esta­ble­ci­da des­de el 1 de junio de 2004 tras el exi­lio del exman­da­ta­rio Ber­trand Aris­ti­de (derro­ca­do por Esta­dos Uni­dos) por la Orga­ni­za­ción de las Nacio­nes Uni­das (ONU) con el supues­to fin de “apo­yar la labor inme­dia­ta para la recu­pe­ra­ción, recons­truc­ción y esta­bi­li­dad del país”, según pue­de leer­se en la Ficha Infor­ma­ti­va del orga­nis­mo inter­na­cio­nal. Pero la reali­dad es otra, ya que Hai­tí sigue some­ti­da a los intere­ses del impe­ria­lis­mo esta­dou­ni­den­se que uti­li­za la posi­ción geo­es­tra­té­gi­ca del país cari­be­ño para saquear­lo y para ejer­cer pre­sión y con­trol en la región con la com­pli­ci­dad de los gobier­nos dic­ta­to­ria­les que ha impues­to y mantenido.

La ocu­pa­ción neo­co­lo­nial de Hai­tí remon­ta su his­to­ria has­ta los años inme­dia­tos de su libe­ra­ción del colo­nia­lis­mo fran­cés en 1804, sien­do que poco tiem­po des­pués, comen­za­ron un sin­fín de inter­ven­cio­nes esta­dou­ni­den­se que has­ta la fecha se man­tie­nen, varian­do su for­ma exte­rior pero con­ti­nuan­do con la opre­sión inte­rior, como ha dicho en una entre­vis­ta el exi­lia­do hai­tiano Henry Bois­ro­lin, coor­di­na­dor del Comi­té Demo­crá­ti­co Hai­tiano (CDH) en Argen­ti­na, a Hai­tí la con­vir­tie­ron en “el oasis más empo­bre­ci­do, no el más pobre, al ser trans­for­ma­do en una nación neo­co­lo­nial de los EE UU. Este sis­te­ma neo­co­lo­nial es la base expli­ca­ti­va de la tra­ge­dia hai­tia­na” (Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 28 de febre­ro de 2021).

El resul­ta­do de la ocu­pa­ción neo­co­lo­nial es evi­den­te, el incre­men­to de la pobre­za, el des­po­jo, la vio­len­cia, la fal­ta de demo­cra­cia y el saqueo gene­ra­li­za­do de la rique­za natu­ral y de la fuer­za de tra­ba­jo pro­le­ta­ria-cam­pe­si­na, ha lle­va­do a la agu­di­za­ción que hoy se vive, más de 30 años de polí­ti­cas neo­li­be­ra­les-capi­ta­lis­tas pesan sobre el pue­blo hai­tiano, que, a pesar de todo, sigue luchan­do por sus dere­chos y por el esta­ble­ci­mien­to de la demo­cra­cia real. Moï­se pre­ten­de man­te­ner­se en el poder al menos has­ta el 2022, rea­li­zan­do una serie de modi­fi­ca­cio­nes a la Cons­ti­tu­ción que no res­pon­den al deseo y nece­si­dad del pue­blo, sino a la fina­li­dad de garan­ti­zar la opre­sión de Hai­tí, ade­más, ha apla­za­do los tiem­pos lega­les a su con­ve­nien­cia, pro­gra­man­do un refe­ren­do para junio y la pri­me­ra vuel­ta de las elec­cio­nes para el 19 de sep­tiem­bre y el balo­ta­je el 21 de noviem­bre, auna­do a las vota­cio­nes locales.

Ante las pro­tes­tas, Moï­se ha incre­men­ta­do la repre­sión, las masa­cres en barrios pro­le­ta­rios-popu­la­res, el ase­si­na­to, la per­se­cu­ción y encar­ce­la­mien­to de opo­si­to­res, así como la crea­ción de gru­pos arma­dos con el fin de ate­rro­ri­zar a la pobla­ción e impo­ner su hege­mo­nía. El recla­mo social es por el fin del régi­men, el Foro Patrió­ti­co inte­gra­do por diver­sas orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas y socia­les, plan­tea la for­ma­ción de un gobierno de tran­si­ción que rom­pa con el neo­co­lo­nia­lis­mo y el impe­ria­lis­mo y ayu­de a la orga­ni­za­ción de una Con­fe­ren­cia Nacio­nal que defi­na un nue­vo pro­yec­to de bien­es­tar social para los opri­mi­dos y recu­pe­re la sobe­ra­nía-auto­de­ter­mi­na­ción, con una nue­va Cons­ti­tu­ción ema­na­da del pue­blo, así como el cas­ti­go a los cul­pa­bles de los crí­me­nes de lesa huma­ni­dad come­ti­dos des­de hace déca­das, el pue­blo hai­tiano lucha por recu­pe­rar su libertad.

A tra­vés de estas líneas y otras accio­nes, nos súma­nos a la Jor­na­da Inter­na­cio­nal de Soli­da­ri­dad con Hai­tí, recla­ma­mos el fin de la polí­ti­ca neo­co­lo­nial-impe­ria­lis­ta y apo­ya­mos la eman­ci­pa­ción ple­na del pue­blo haitiano.

Itu­rria /​Fuen­te

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