Sáha­ra Occi­den­tal. La deu­da eter­na de Espa­ña con el Sáhara

Por Esther Rebo­llo, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 27 de febre­ro de 2021.

Se van a cum­plir 30 años de mi via­je a Tin­douf, la ciu­dad arge­li­na que alber­ga los cam­pos de refu­gia­dos saha­rauis don­de el Fren­te Poli­sa­rio levan­tó su base de ope­ra­cio­nes en su lucha por la auto­de­ter­mi­na­ción del Sáha­ra Occi­den­tal. Toda­vía me pre­gun­to si fui como obser­va­do­ra de paz ‑en teo­ría la ONU iba a orga­ni­zar un refe­rén­dum de inde­pen­den­cia e inte­gré una misión de super­vi­sión- o como perio­dis­ta; creo que ejer­cí ambas tareas. Y el Sáha­ra Occi­den­tal que­dó para siem­pre en mi uni­ver­so de cau­sas injus­tas, entre las muchas que he cono­ci­do en el mun­do des­de entonces.

Un via­je com­pli­ca­do. La pri­me­ra para­da fue Argel, ciu­dad que vivía en toque de que­da por las accio­nes arma­das del Fren­te Islá­mi­co de Sal­va­ción (FIS), uno de los gér­me­nes del yiha­dis­mo en el nor­te de Áfri­ca. Al ate­rri­zar, me encon­tré un aero­puer­to des­trui­do por la bom­ba que había esta­lla­do días antes; tam­bién aca­ba­ba de ser ase­si­na­do el pre­si­den­te Moha­med Bou­diaf. Arge­lia se des­mo­ro­na­ba. El Poli­sa­rio me escol­tó has­ta la ‘hama­da’, el desier­to más pobre del Sáha­ra, en el extre­mo sur de Arge­lia, don­de siguen cre­cien­do los cam­pos de refu­gia­dos de Tin­douf. Se había fir­ma­do en 1991 un alto el fue­go y se vivía una explo­sión de espe­ran­za por los pre­pa­ra­ti­vos para el ple­bis­ci­to, tras años de guerra.

Arge­lia siem­pre ha apo­ya­do la cau­sa saha­raui, no impor­ta qué tipo de Gobierno haya esta­do al fren­te. Ha sido así des­de el fatí­di­co 7 de noviem­bre de 1975, cuan­do el Sáha­ra Occi­den­tal era una pro­vin­cia espa­ño­la y el dic­ta­dor Fran­co aca­ri­cia­ba su muer­te. En esa fecha comen­zó la Mar­cha Ver­de, es decir, la ocu­pa­ción del terri­to­rio por Marrue­cos, ante la pasi­vi­dad de Espa­ña y del mundo.

A día de hoy, no se ha cele­bra­do el anhe­la­do refe­rén­dum, tam­po­co las Nacio­nes Uni­das han vela­do por el res­pe­to de los acuer­dos, ni Espa­ña ha inter­ce­di­do en favor los saha­rauis; más aún, Marrue­cos ha encon­tra­do un apo­yo incon­tes­ta­ble, el de los Esta­dos Uni­dos. Y pasa­ron 30 años… Marrue­cos cons­tru­yó un muro de con­ten­ción para dete­ner el avan­ce del Poli­sa­rio, lími­tes que se lle­na­ron de minas anti­per­so­na, y el pue­blo saha­raui que­dó divi­di­do entre quie­nes hicie­ron su vida en los cam­pos de Tin­douf, don­de se esta­ble­ció la Repú­bli­ca Ára­be Saha­raui Demo­crá­ti­ca (RASD), y quie­nes que­da­ron en el ver­da­de­ro Sáha­ra Occi­den­tal, cuya capi­tal es El Aiún.

¿Por qué no se cele­bró el refe­rén­dum? Hubo varios moti­vos, pero el fun­da­men­tal fue la gran dispu­ta del cen­so, pues los marro­quíes lo infla­ron de colo­nos con el obje­ti­vo de que gana­ra la opción de per­te­ne­cer a Marrue­cos. El vie­jo tru­co que siem­pre para­li­za a la ONU. Las con­se­cuen­cias son cono­ci­das: déca­das de gue­rra, gene­ra­cio­nes naci­das y cre­ci­das en cam­pos de refu­gia­dos, per­se­cu­ción y repre­sión en los terri­to­rios ocu­pa­dos y mucha des­in­for­ma­ción por par­te de Marruecos.

El pun­to de inflexión

En diciem­bre de 2019, duran­te el XV Con­gre­so del Fren­te Poli­sa­rio, los saha­rauis anun­cia­ron su inten­ción de vol­ver a las armas. Res­pon­dían así a la nue­va estra­te­gia de Marrue­cos de cam­biar las reglas del jue­go, des­co­no­cer los acuer­dos de 1991 y ofre­cer como úni­ca alter­na­ti­va una auto­no­mía para el Sáha­ra Occi­den­tal, apro­ve­chan­do el apo­yo de Fran­cia y Esta­dos Uni­dos, el siem­pre silen­cio de Espa­ña, y la debi­li­dad del enton­ces pre­si­den­te arge­lino, Abde­la­ziz Buteflika.

El gol­pe de efec­to tar­da­ría un año en lle­gar, en octu­bre de 2020, fecha en la que el Poli­sa­rio orga­ni­za una pro­tes­ta en Guer­gue­rat, una ‘zona de no inter­ven­ción’ en la fron­te­ra de Mau­ri­ta­nia, con el con­si­guien­te blo­queo de la cir­cu­la­ción de camio­nes con mer­can­cías. La res­pues­ta no se hace espe­rar y Marrue­cos envía tro­pas. El siguien­te capí­tu­lo es una decla­ra­ción de gue­rra por par­te del Poli­sa­rio, enfren­ta­mien­tos arma­dos y más repre­sión en el Sáha­ra Occi­den­tal, don­de la resis­ten­cia vive al límite.

Es una acción deses­pe­ra­da del Poli­sa­rio para lla­mar la aten­ción de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal y casi lo con­si­gue. Pero sema­nas des­pués, aun tras haber per­di­do las elec­cio­nes en EEUU, Donald Trump reco­no­ce la sobe­ra­nía de Marrue­cos sobre el Sáha­ra Occi­den­tal a cam­bio de que Rabat esta­blez­ca rela­cio­nes diplo­má­ti­cas con Israel. Jaque mate al pue­blo saha­raui. De nue­vo nadie dice nada y se sus­pen­de la cum­bre bila­te­ral que iban a cele­brar antes de fin de año los Gobier­nos de Marrue­cos y Espa­ña. Por­que, aun­que nadie lo con­fir­ma, Rabat está espe­ran­do a que el Eje­cu­ti­vo de Pedro Sán­chez sal­ga de lo que deno­mi­na la ‘zona de con­fort’ y se ali­nee a EEUU y Fran­cia en su posi­ción sobre la anti­gua provincia.

Trump no se lo ha pues­to fácil a Joe Biden. Si bien la impre­sión es que el nue­vo pre­si­den­te esta­dou­ni­den­se no va a rever­tir la deci­sión de su pre­de­ce­sor ‑entre otras cosas por­que no le vie­ne mal para sus intere­ses con su prin­ci­pal socio en Áfri­ca Occidental‑, Biden ten­drá que adop­tar algu­na posi­ción cuan­do el Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU reto­me el caso y Washing­ton deba deci­dir sobre la redac­ción de la reso­lu­ción corres­pon­dien­te. Ade­más, varios sena­do­res le han soli­ci­ta­do por escri­to que dé mar­cha atrás.

Lo que vie­ne pue­de ser peor

En el entre­tan­to no cesan las esca­ra­mu­zas entre com­ba­tien­tes del Poli­sa­rio y del ejér­ci­to marro­quí, tam­po­co las vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos en el terri­to­rio ocu­pa­do. En los últi­mos días Equi­pe Media, una agen­cia saha­raui de pren­sa que tra­ba­ja casi de for­ma clan­des­ti­na en el Sáha­ra Occi­den­tal, ha dado cuen­ta de pali­zas, secues­tros, deten­cio­nes y veja­cio­nes con­tra acti­vis­tas y pobla­ción civil. Según me cuen­ta Admed Ettan­ji, de Equi­pe Media, a medi­da que cre­ce la repre­sión tam­bién cre­ce la res­pues­ta del pue­blo saharaui.

Y es que el Poli­sa­rio, des­de su feu­do en el desier­to arge­lino y con­ven­ci­do de que la situa­ción no es bue­na para sus pla­nes de inde­pen­den­cia, bus­ca más acción al inte­rior del Sáha­ra Occi­den­tal, bus­ca rui­do des­de las zonas ocu­pa­das, una mayor resis­ten­cia; y esto va a lle­var a una polí­ti­ca marro­quí más repre­si­va. Esa es la razón por la que cre­cen los blo­queos, el segui­mien­to, las deten­cio­nes, los alla­na­mien­tos a vivien­das…. Y esto no se va detener.

En la suma está el fac­tor Arge­lia, ya recu­pe­ra­da de la cri­sis inter­na tras la sali­da del poder y pos­te­rior muer­te de Bou­te­fli­ka, que ha movi­do tro­pas hacia la fron­te­ra, con una cúpu­la mili­tar total­men­te com­pro­me­ti­da con la cau­sa saha­raui. Y esto a Marrue­cos no le gusta.

Para dotar a los hechos de con­tex­to hay que tener en cuen­ta que Marrue­cos y Arge­lia están enfren­ta­dos no sólo por la cues­tión saha­raui, tam­bién se jue­gan el con­trol de la entra­da al Sahel, una zona cla­ve de segu­ri­dad para Euro­pa por los flu­jos migra­to­rios y el yiha­dis­mo, don­de se da una pelea por el con­trol de Áfri­ca Occidental.

Hoy he habla­do con Jalil M. Abde­la­ziz, hijo del que fue­ra pre­si­den­te de la RASD y líder del Fren­te Poli­sa­rio des­de 1976 has­ta su muer­te, en 2016; hemos inter­cam­bia­do impre­sio­nes sobre lo ocu­rri­do duran­te estos 40 años, sobre los anhe­los del pue­blo saha­raui y el sue­ño de su padre: «Mili­tar en el Poli­sa­rio e impli­car­se en la revo­lu­ción no va a dar­nos la inde­pen­den­cia; es una lucha de por vida, una lucha de gene­ra­cio­nes», le argu­men­ta­ba el pre­si­den­te Moha­med Abde­la­ziz a Jalil en sus últi­mos años de vida, más mar­ca­dos por el prag­ma­tis­mo que por el idea­lis­mo. Era cons­cien­te de que se esta­ba com­pli­can­do la situación.

¿Y qué pasa con Espa­ña?, le pre­gun­to. «Espa­ña no pue­de des­li­gar­se, no pue­de decir que no es res­pon­sa­ble, pues es la admi­nis­tra­do­ra del terri­to­rio. En todo pro­ce­so de des­co­lo­ni­za­ción, la colo­nia es la poten­cia admi­nis­tra­do­ra has­ta que se da la auto­de­ter­mi­na­ción», me res­pon­de Jalil. Tam­bién remar­ca que todos los Gobier­nos han esta­do «mania­ta­dos por el ‘juan­car­lis­mo’ y la heren­cia fran­quis­ta» a la hora de enfren­tar el pro­ble­ma del Sáha­ra. «Espa­ña no pue­de ser rehén de la polí­ti­ca chan­ta­jis­ta de Marrue­cos, ni ple­gar­se a la polí­ti­ca exte­rior de Francia».

Pero Jalil tam­bién habla de las dos Espa­ñas, la del com­pro­mi­so con el pue­blo saha­raui, la del apo­yo de las orga­ni­za­cio­nes civi­les y de muchos polí­ti­cos, y la Espa­ña que, como Esta­do, ha actua­do his­tó­ri­ca­men­te de for­ma «ver­gon­zo­sa y humillante».

Esta es la deu­da de Espa­ña con los saha­rauis, un pue­blo en lucha y par­ti­do por la mitad.

Ima­gen de portada:Mujeres saha­rauis en el XV Con­gre­so del Fren­te Poli­sa­rio, en Tifa­ri­ti, diciem­bre de 2019. FOTO: Javier Martín

Fuen­te: https://​blogs​.publi​co​.es/​d​o​m​i​n​i​o​p​u​b​l​i​c​o​/​3​6​4​8​8​/​l​a​-​d​e​u​d​a​-​e​t​e​r​n​a​-​d​e​-​e​s​p​a​n​a​-​c​o​n​-​e​l​-​s​a​h​a​r​a​-​o​c​c​i​d​e​n​t​al/, Kao­sen­la­red.

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