Ecua­dor. Entre­vis­ta a Rafael Correa: «Para algu­nos, la demo­cra­cia es váli­da sólo cuan­do ganan las elecciones»

Por Cynthia Gar­cía. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 8 de diciem­bre de 2020.

El expre­si­den­te ecua­to­riano estu­vo como vee­dor en los comi­cios vene­zo­la­nos. Dijo que le impre­sio­na la dis­tor­sión que hay sobre el país boli­va­riano. «Nos quie­ren hacer creer que hay una dic­ta­du­ra y dicen que ha fra­ca­sa­do el mode­lo cuan­do Vene­zue­la está bloqueada».

Rafael Correa está en Vene­zue­la des­de el jue­ves pasa­do. Fue el pri­mer expre­si­den­te que arri­bó como vee­dor de las elec­cio­nes de medio tér­mino del domin­go, don­de el Gran Polo Patrió­ti­co de Nico­lás Madu­ro ganó con el 68 por cien­to de los votos. El líder ecua­to­riano lle­gó a Cara­cas vía Méxi­co com­par­tien­do vue­lo con la dele­ga­ción argen­ti­na, de la que esta perio­dis­ta for­ma par­te como obser­va­do­ra por la Inter­na­cio­nal Progresista.

«¡Qué frío hacía en el avión! Yo esta­ba preo­cu­pa­do por­que me sir­vie­ron un desa­yuno calien­te y a uste­des no les die­ron nada», dice al reci­bir­nos con su modo efu­si­vo, don­de el bar­bi­jo no logra disi­mu­lar la son­ri­sa y los cho­ques de salu­do son con el puño cerra­do. La entre­vis­ta trans­cu­rre en medio de una car­ga­da agen­da del exman­da­ta­rio, en un edi­fi­cio ubi­ca­do en la zona cén­tri­ca de Cara­cas, a unas pocas cua­dras de la casa de Simón Bolí­var y la pla­za del mis­mo nombre.

-¿Qué impor­tan­cia tie­nen estas elec­cio­nes legis­la­ti­vas en Venezuela?

-La demo­cra­cia en Vene­zue­la con­ti­núa, lo que pasa es que para algu­nos la demo­cra­cia es váli­da siem­pre y cuan­do ellos ganen las elec­cio­nes. Estas elec­cio­nes son exac­ta­men­te las mis­mas que en 2015 cuan­do per­dió el Gobierno y ganó la opo­si­ción, ahí sí eran váli­das (dice con iro­nía). Para cier­tos gru­pos de movi­mien­tos radi­ca­les de dere­cha que no han par­ti­ci­pa­do, pare­ce ser que ya no son válidas.

Es impre­sio­nan­te la dis­tor­sión sobre lo que se vive en Vene­zue­la. En todos los órde­nes: el polí­ti­co don­de nos quie­ren hacer creer que aquí hay una dic­ta­du­ra; en lo eco­nó­mi­co dicen que ha fra­ca­sa­do el mode­lo cuan­do Vene­zue­la está blo­quea­da. Tie­ne una eco­no­mía de gue­rra, es como si yo maña­na bom­bar­deo Chi­le y digo que fra­ca­só el neoliberalismo.

-Hablan­do de eco­no­mía de gue­rra, ¿cómo se ana­li­za Vene­zue­la, jus­ta­men­te des­de el blo­queo, des­de el petró­leo, des­de la deci­sión de Nico­lás Madu­ro de empe­zar a gene­rar aper­tu­ras a capi­ta­les privados?

-No sé cómo sobre­vi­ve Vene­zue­la, las cosas son terri­bles. Pare­ce­ría un cuen­to fan­tás­ti­co, una men­ti­ra. El país que lle­gó a tener más de 50 mil millo­nes de dóla­res de ingre­so petro­le­ro, hoy no lle­ga a 500 millo­nes, la cen­té­si­ma par­te. Así de gra­ve es la situa­ción, un blo­queo bru­tal. Fren­te a esa cir­cuns­tan­cias, es nece­sa­rio fle­xi­bi­li­zar el mar­co jurí­di­co para atraer inver­sio­nes extran­je­ras. Eso es lo que ha hecho el pre­si­den­te Madu­ro con la Ley Anti­blo­queo y yo estoy total­men­te de acuer­do. Lo que no pode­mos obviar son las con­se­cuen­cias de ese blo­queo. Yo no entien­do a los ana­lis­tas y pseu­do­pro­fe­so­res que hablan del fra­ca­so de las polí­ti­cas eco­nó­mi­cas de Vene­zue­la, de las migra­cio­nes, omi­tien­do que están blo­quea­dos, que están en una eco­no­mía de guerra.

-¿Cuál es la inten­ción de ese sec­tor del mun­do, de esa dere­cha polí­ti­co-mediá­ti­ca que, por ejem­plo, en Argen­ti­na tie­ne diri­gen­tes como la pre­si­den­ta del PRO del macris­mo (por Patri­cia Bull­rich) que lla­ma­ron a que la gen­te no fue­ra a votar?

-Las elec­cio­nes son váli­das siem­pre y cuan­do ellos ganen, la demo­cra­cia es váli­da siem­pre y cuan­do esté en fun­ción de sus intere­ses. Pero cuan­do hay ries­go de que en esa demo­cra­cia cam­bie algo, no les impor­ta aca­bar con la demo­cra­cia. Hemos vis­to los gol­pes de Esta­do, las des­es­ta­bi­li­za­cio­nes, etc. Enton­ces, segu­ra­men­te, como esta seño­ra vio que su alia­do en Vene­zue­la no iba a ganar las pró­xi­mas elec­cio­nes, qui­so des­le­gi­ti­mar­las lla­man­do a la abstención.

Correa vis­te tra­je azu­lino y cami­sa blan­ca andi­na con bor­da­do pre­co­lom­bino azul. El acos­tum­bra­do atuen­do con­ti­núa sien­do un men­sa­je iden­ti­ta­rio nacio­nal al que no ha renun­cia­do. La sala don­de trans­cu­rre la entre­vis­ta está vidria­da. Des­de los ven­ta­na­les se ve par­te de la ciu­dad. Afue­ra del salón cir­cu­la a la espe­ra de una reu­nión Fer­nan­do Lugo, el expre­si­den­te para­gua­yo derro­ca­do por un gol­pe de Esta­do blan­do en 2012 quien tam­bién es par­te de los ex man­da­ta­rios vee­do­res jun­to al boli­viano Evo Mora­les y al espa­ñol José Luis Rodrí­guez Zapatero.

-¿Cómo ve la actual situa­ción en Ecua­dor, el bino­mio Arauz-Rabas­call, tu pro­pia proscripción?

-Con triun­fa­lis­mo. Tra­ba­ja­mos como si no tuvié­ra­mos un solo voto pero todas las encues­tas nos ponen en pri­mer lugar y muchas de ellas que gana­mos en una sola vuel­ta. Esa es la par­te bue­na de la his­to­ria, la par­te mala es que el Gobierno lo sabe. Para ese Gobierno nefas­to (por Lenin Moreno) lo peor del mun­do es que noso­tros gane­mos. No ten­drán don­de escon­der­se, no bus­ca­mos ven­gan­za pero sí jus­ti­cia. Han come­ti­do crí­me­nes terri­bles: corrup­ción, per­se­cu­ción polí­ti­ca; están dis­pues­tos a todo, a todo (repi­te con las manos ten­sas). Toda­vía no está ins­crip­to ofi­cial­men­te el bino­mio, que se ins­cri­bió el 18 de sep­tiem­bre y lo han impug­na­do una y otra vez. Más de dos meses des­pués no está bien fir­me la dupla, pese a ser la que enca­be­za todas las encuestas. 

Muy pro­ba­ble­men­te, argu­men­tan­do el pro­ble­ma de la pan­de­mia, quie­ran apla­zar las elec­cio­nes para ver cómo derro­tar­nos o acep­tar a últi­ma hora un can­di­da­to rom­pien­do las reglas elec­to­ra­les y for­zar una segun­da vuel­ta y en esa segun­da vuel­ta, unir­se en con­tra de noso­tros. Están deses­pe­ra­dos pero noso­tros esta­mos opti­mis­tas ade­más de triunfalistas.

Rafael Correa men­cio­na las per­se­cu­cio­nes rea­li­za­das por el gobierno de Lenín Moreno. El repor­ta­je trans­cu­rre con tres ciu­da­da­nos ecua­to­ria­nos exi­lia­dos de su país: el pro­pio Correa con con­de­na y orden de cap­tu­ra en Ecua­dor; Fer­nan­do Alva­ra­do, exfun­cio­na­rio y jefe de cam­pa­ña de la revo­lu­ción ciu­da­da­na, y Gabrie­la Riva­de­nei­ra, impor­tan­te cua­dro correís­ta y expre­si­den­ta de la Asam­blea Ecua­to­ria­na. Cada uno rela­ta el momen­to en el que se tuvo que ir de Ecua­dor. Las expe­rien­cias pro­du­cen el esca­lo­frío de pen­sar en un apa­ra­to esta­tal repre­si­vo que los bus­ca por la ciu­dad y ami­gos que lla­man y dicen, como en el caso de Riva­de­nei­ra y Alva­ra­do: “Boten (tiren a la basu­ra) ya mis­mo el celu­lar, aga­rren sus cosas, su hijos, y váyan­se aho­ra por­que los están yen­do a buscar”.

Alva­ra­do se encuen­tra acá en Vene­zue­la y Riva­de­nei­ra vive en Méxi­co con sus dos hijos. La exle­gis­la­do­ra reve­la que el día en que el pre­si­den­te Andrés Manuel López Obra­dor le dio refu­gio, Méxi­co reabrió la figu­ra de asi­lo polí­ti­co des­pués de casi cua­ren­ta años inac­ti­va.
La deu­da, el coro­na­vi­rus, los medios

-¿Cómo sal­drán los paí­ses de la región de situa­cio­nes de endeu­da­mien­to externo y pandemia?

-Para supe­rar la pan­de­mia nece­si­ta­re­mos ayu­da y finan­cia­mien­to externo y es mejor hacer­lo en con­jun­to regio­nal, coor­di­na­da­men­te, para tener un poco más de pre­sen­cia a nivel mun­dial. El de Argen­ti­na es un caso par­ti­cu­lar. Es el mayor finan­cia­mien­to de la his­to­ria del FMI pero fue hecho de for­ma abso­lu­ta­men­te irres­pon­sa­ble: ese endeu­da­mien­to con el FMI no sir­vió para finan­ciar carre­te­ras, hidro­eléc­tri­cas, aumen­tos de reser­vas, sino que finan­ció la fuga de capi­ta­les. Argen­ti­na que­dó endeu­da­da, la eco­no­mía en cri­sis y la pla­ta afuera.

-Hace unos minu­tos usted dijo que en 2015 “no triun­fó Macri sino Clarín”.

-Mien­tras no resol­va­mos la cues­tión mediá­ti­ca Amé­ri­ca Lati­na no ten­drá demo­cra­cia ni desa­rro­llo. Algu­nas veces no le damos la impor­tan­cia que tie­nen cier­tos pro­ble­mas. ¿Qué hacen los medios de comu­ni­ca­ción? Infor­mar­nos. En prin­ci­pio deben ser los guar­dia­nes de la ver­dad; en Amé­ri­ca Lati­na han sido los pri­me­ros en robar esa ver­dad. Sin ver­dad, sin infor­ma­ción no tene­mos demo­cra­cia, no hay elec­cio­nes libres, nos están mani­pu­lan­do, no hay correc­tas deci­sio­nes polí­ti­cas, no hay correc­tas deci­sio­nes de acción polí­ti­ca y sin ello, no habrá desa­rro­llo. Los gran­des opo­si­to­res de los gobier­nos pro­gre­sis­tas son los medios.

Itu­rria /​Fuen­te

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