Hai­tí: Ame­na­za­da por la fede­ra­ción de la ban­das armadas

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano 12 de agos­to de 2020

Por el Reagru­pa­mien­to de Hai­tia­nos de Mon­treal con­tra la Ocu­pa­ción de Hai­ti (REHMONCO)

Des­de hace varias sema­nas, las orga­ni­za­cio­nes de dere­chos huma­nos y otras aso­cia­cio­nes de la socie­dad civil han veni­do lla­man­do la aten­ción sobre el pro­ce­so de crea­ción de una fede­ra­ción de ban­das arma­das en la zona metro­po­li­ta­na de Puer­to Prín­ci­pe y en algu­nas ciu­da­des del país. Ellos ven esto como una estra­te­gia del poder PHTK para ganar el con­trol com­ple­to sobre las pró­xi­mas elec­cio­nes y así per­pe­tuar­se en el poder. De hecho, si la exis­ten­cia de ban­das arma­das cri­mi­na­les ha for­ma­do par­te de nues­tra vida coti­dia­na duran­te varias déca­das, la ini­cia­ti­va de su fede­ra­ción pare­ce nue­va. En gene­ral, están dis­per­sos y com­pi­ten entre sí por el con­trol de los territorios. 

Ade­más, la bur­gue­sía en sus diver­sas frac­cio­nes y los fun­cio­na­rios del Esta­do recu­rren regu­lar­men­te al ser­vi­cio de estos gru­pos delic­ti­vos para man­te­ner un cli­ma de terror en los barrios pobres de las gran­des ciu­da­des del país. Lejos de ser un tema cícli­co, esta elec­ción es par­te de una estra­te­gia polí­ti­ca del esta­do neo­co­lo­nial de Hai­tí. El Esta­do hai­tiano ya no pue­de diri­gir sin la ayu­da de los gru­pos cri­mi­na­les que siem­bran el terror en los barrios pobla­dos de las prin­ci­pa­les ciu­da­des del país. Sin nin­gu­na legi­ti­mi­dad, el gobierno usa abier­ta­men­te el terror para some­ter a las cla­ses oprimidas.

La pro­pa­gan­da sobre la demo­cra­cia ya no logra dor­mir a las cla­ses explo­ta­das. En efec­to, la expe­rien­cia de la demo­cra­cia bur­gue­sa no ha hecho más que agra­var la exclu­sión eco­nó­mi­ca de las cla­ses tra­ba­ja­do­ras, el cam­pe­si­na­do y los habi­tan­tes de los barrios popu­la­res. Vimos esta demo­cra­cia en fun­cio­na­mien­to duran­te la ocu­pa­ción ame­ri­ca­na (1915−1934) y duran­te todo el perío­do ante­rior y pos­te­rior a Duva­lier, cuan­do las masas fue­ron sis­te­má­ti­ca­men­te explo­ta­das y las rebe­lio­nes cam­pe­si­nas fue­ron radi­cal­men­te diez­ma­das, pero nun­ca desaparecieron. 

Sin embar­go, hoy en día, la lucha con­ti­núa y se está radi­ca­li­zan­do en la medi­da en que no se limi­ta a pedir refor­mas. Exi­ge el derro­ca­mien­to total del sta­tus quo. Estas exi­gen­cias, que se mani­fes­ta­ron con la mayor cla­ri­dad duran­te los levan­ta­mien­tos de 2018 – 2019, han sacu­di­do a la oli­gar­quía mafio­sa y a sus repre­sen­tan­tes en el poder. Tam­bién des­nu­dan el apo­yo de las poten­cias impe­ria­lis­tas al sta­tus quo del país. 

Obje­ti­va­men­te, la pro­li­fe­ra­ción de ban­das arma­das es la úni­ca res­pues­ta de la bur­gue­sía y los pode­res domi­nan­tes a la cri­sis. Esta estra­te­gia for­ma par­te del obje­ti­vo no sólo de rom­per la movi­li­za­ción popu­lar sino tam­bién de impe­dir que el movi­mien­to lle­gue a todos los barrios pobres de las dife­ren­tes ciu­da­des del país. 

Con el apo­yo de la ins­ti­tu­ción poli­cial, las ban­das arma­das han per­pe­tra­do las más abo­mi­na­bles masa­cres con­tra los resi­den­tes de los barrios pobres de los asen­ta­mien­tos. No dudan en su labor de des­truir la vida y degra­dar a la per­so­na huma­na. Niños, ancia­nos y jóve­nes son deca­pi­ta­dos, a veces tor­tu­ra­dos has­ta la muer­te a gol­pes de barras de hie­rro y pie­dras, cuan­do las ban­das no se con­ten­tan con solo acri­bi­llar­los a bala­zos o que­mar­los vivos. Ade­más de la muer­te vio­len­ta, las muje­res tam­bién son obje­to de vio­la­cio­nes colec­ti­vas a repetidas. 

A tra­vés de esta bar­ba­rie inde­ci­ble, los par­ti­da­rios de la oli­gar­quía local con el apo­yo de sus guar­dia­nes inter­na­cio­na­les bus­can gol­pear el ima­gi­na­rio de las masas hai­tia­nas con el obje­ti­vo de crear una psi­co­sis de mie­do en la vida coti­dia­na. Quie­ren ence­rrar a la cla­se obre­ra y al cam­pe­si­na­do en la ano­mia para neu­tra­li­zar cual­quier movi­mien­to de pro­tes­ta con­tra el orden social en Haití.

Ade­más, esta ini­cia­ti­va de fede­rar a las ban­das es un tes­ti­mo­nio de otra reali­dad: la incer­ti­dum­bre de la bur­gue­sía local y de las gran­des empre­sas mul­ti­na­cio­na­les para con­ti­nuar la explo­ta­ción a ultran­za de los tra­ba­ja­do­res en el sec­tor de la sub­con­tra­ta­ción. Los mar­cos repre­si­vos for­ma­les del esta­do neo­co­lo­nial, inclui­da la poli­cía, ya no son sufi­cien­tes para man­te­ner el cemen­te­rio en paz. El uso de ban­das, o inclu­so de «ban­das fede­ra­das», res­pon­de a un pro­ble­ma estruc­tu­ral de man­te­ni­mien­to del capi­ta­lis­mo depen­dien­te en Hai­tí. No se limi­ta a la agen­da elec­to­ral del régi­men PHTK. Por­que las oli­gar­quías loca­les bajo la égi­da de las poten­cias impe­ria­lis­tas ya no tie­nen nin­gu­na legi­ti­mi­dad para gober­nar el país en el mar­co for­mal de la demo­cra­cia bur­gue­sa. A medi­da que sus agen­das eco­nó­mi­cas y polí­ti­cas son cada vez más dispu­tadas e injus­ti­fi­ca­das, la repre­sión, los ase­si­na­tos en masa, por las pan­di­llas, se con­vier­ten día a día en la úni­ca for­ma de man­te­ner el sta­tus quo. 
 Esta situa­ción no es un fenó­meno pro­pio de la cri­sis del capi­ta­lis­mo depen­dien­te en Hai­tí. Es par­te de una cri­sis más pro­fun­da a esca­la mundial.

El auge de los regí­me­nes de ten­den­cia fas­cis­ta en Amé­ri­ca y en varios paí­ses euro­peos reve­la la difi­cul­tad del 1% más rico de la pobla­ción para con­ti­nuar man­te­nien­do el sis­te­ma capi­ta­lis­ta de explo­ta­ción. Antes del esta­lli­do de la pan­de­mia de coro­na­vi­rus, el movi­mien­to insu­rrec­cio­nal de las masas popu­la­res de los paí­ses del Sur recha­za­ba este orden social oli­gár­qui­co. En el caso de Hai­tí, la cla­se diri­gen­te, con el apo­yo de su tute­la inter­na­cio­nal, está hacien­do todo lo posi­ble para dete­ner el pro­ce­so de cons­truc­ción del lide­raz­go de los tra­ba­ja­do­res y los barrios popu­la­res. La «fede­ra­ción de ban­das arma­das» es su últi­ma car­ta. No es casua­li­dad que las poten­cias impe­ria­lis­tas apo­yen la apli­ca­ción de este nue­vo meca­nis­mo de opre­sión y repre­sión. Sin la menor res­tric­ción diplo­má­ti­ca, la Ofi­ci­na Inte­gra­da de las Nacio­nes Uni­das en Hai­tí (UNIBH) aplau­dió la elec­ción del BID (Ban­co Inter­ame­ri­cano de Desa­rro­llo) de des­ti­nar 40 millo­nes de dóla­res para el desa­rro­llo de pro­yec­tos socia­les en los terri­to­rios estric­ta­men­te con­tro­la­dos por las ban­das. Esta situa­ción nos mues­tra cla­ra­men­te que cada vez es más evi­den­te que el futu­ro de nues­tro país depen­de de la orga­ni­za­ción de las cla­ses popu­la­res. A pesar de las difi­cul­ta­des de tal ini­cia­ti­va, difi­cul­ta­des que hoy en día se ven agra­va­das por el terror de las ban­das, es la úni­ca mane­ra de avan­zar en la lucha del pue­blo y, más allá de eso, de cons­truir el futu­ro de nues­tro país. Es obvio para noso­tros que la cla­se polí­ti­ca tra­di­cio­nal debe ser exclui­da de esta lucha, inclu­yen­do los par­ti­dos refor­mis­tas de todo tipo que abo­gan por la recon­ci­lia­ción y el cam­bio sólo a tra­vés de las elec­cio­nes. Es al pre­cio de esta lucha radi­cal con­tra el orden neo­co­lo­nial que pode­mos sen­tar las bases de una nue­va socie­dad bajo la direc­ción de los trabajadores.

Para la autenticación,

Renel Exen­tus, Ricar­do Gus­ta­ve Mon­treal, 10 de agos­to de 2020 Con­tac­to: rehmoncohaiti1915@​gmail.​com 

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