Nación Mapu­che. Veró­ni­ca Hui­li­pán, la diri­gen­ta indí­ge­na que lle­gó al Minis­te­rio de las Mujeres

Pablo Bas­si /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 5 de julio de 2020

Veró­ni­ca Hui­li­pán es una pio­ne­raFue la pri­me­ra mujer ele­gi­da, en 2006, wer­kén (voce­ra) de la Con­fe­de­ra­ción Mapu­che del Neu­quén. La pri­me­ra diri­gen­ta en ocu­par una Secre­ta­ría de Rela­cio­nes con los Pue­blos Ori­gi­na­rios de una cen­tral obre­ra, como la CTA, en 2008. Y aho­ra, fue desig­na­da por la pri­me­ra minis­tra de las Muje­res, Géne­ros y Disi­den­cias, coor­di­na­do­ra de Abor­da­je de la Vio­len­cia por Razo­nes de Géne­ro con­tra Inte­gran­tes de Pue­blos Indígenas.

“Es un hecho his­tó­ri­co que la minis­tra Gómez Alcor­ta haya teni­do el ges­to polí­ti­co de crear un área espe­cí­fi­ca para abor­dar la temá­ti­ca des­de las muje­res indí­ge­nas”, sos­tie­ne en decla­ra­cio­nes a Canal Abier­to.

– ¿Hay una sin­gu­la­ri­dad en la vio­len­cia de géne­ro con­tra inte­gran­tes de pue­blos indígenas?

-La vio­len­cia de géne­ro es una prác­ti­ca machis­ta. Uno de los tan­tos vicios que las cul­tu­ras indí­ge­nas adop­ta­ron de los pro­ce­sos de colo­ni­za­ción y con­quis­ta de nues­tros terri­to­rios. Los terri­to­rios inva­di­dos fue­ron la cabe­za, el pen­sa­mien­to, la acción. Es decir, esta­mos atra­ve­sa­das por las dis­tin­tas situa­cio­nes de vio­len­cia que vivi­mos en con­jun­to. Y asi­mis­mo esta­mos atra­ve­sa­das por una vio­len­cia estruc­tu­ral, que par­te de la nega­ción a nues­tro dere­cho colec­ti­vo. Una vio­len­cia ins­ti­tu­cio­nal por defen­der los terri­to­rios, nues­tra cul­tu­ra y la vida. Somos cri­mi­na­li­za­das, per­se­gui­das. Somos víc­ti­mas de abu­sos poli­cia­les en los rete­nes cuan­do aho­ra, en el mar­co de la pan­de­mia, sali­mos de nues­tras comu­ni­da­des rura­les y nos diri­gi­mos a zonas urba­nas a com­prar o visi­tar médicos. 

– Muje­res indí­ge­nas auto con­vo­ca­das denun­cia­ron el año pasa­do que los femi­ci­dios en sus comu­ni­da­des no eran registrados

– Es par­te de la tarea que tene­mos que rea­li­zar des­de el minis­te­rio de mane­ra par­ti­ci­pa­ti­va: un diag­nós­ti­co pre­li­mi­nar de la situa­ción sobre las muje­res indí­ge­nas en el país.

– ¿Qué es lo pri­me­ro que vas a hacer en funciones?

-Ya empe­za­mos a tra­ba­jar, a par­tir de todas las denun­cias que vamos reci­bien­do, comu­ni­ca­cio­nes, lla­ma­dos de aten­ción de las her­ma­nas de dis­tin­tas regio­nes y pue­blos. Esta­mos arman­do una pri­me­ra agen­da: una lis­ta amplia y diver­sa de con­tac­tos para pro­mo­ver reunio­nes regio­na­les y pen­sar las polí­ti­cas públi­cas necesarias.

-Hay un pro­ce­so emer­gen­te de orga­ni­za­ción y visi­bi­li­dad de muje­res indí­ge­nas. ¿Cómo lo caracterizás?

-Es una res­pues­ta al recru­de­ci­mien­to de la vio­len­cia ins­ti­tu­cio­nal. Cuan­ta más repre­sión haya como res­pues­ta a la deman­da de reco­no­ci­mien­to de dere­chos, cri­mi­na­li­za­ción y per­se­cu­ción, habrá mayor orga­ni­za­ción y movi­li­za­ción del mun­do indí­ge­na. En el caso con­cre­to de las muje­res, tie­ne que ver con el inten­to de silen­ciar­nos o invi­si­bi­li­zar­nos den­tro del mun­do indí­ge­na. Cuan­ta más vio­len­cia recai­ga sobre noso­tras, más visi­ble será nues­tra pre­sen­cia físi­ca y nues­tra voz. Por nues­tra natu­ra­le­za, si no encon­tra­mos esos espa­cios en los ámbi­tos cul­tu­ra­les, los cons­trui­mos. Nues­tra iden­ti­dad gene­ra con­di­cio­nes favo­ra­bles para ello. La diver­si­dad de voces indí­ge­nas habla, a las cla­ras, de voces que no están sien­do con­te­ni­das en el ámbi­to cultural.

– ¿Hay un aumen­to de la cri­mi­na­li­za­ción hacia los pue­blos indígenas?

-Hay un incre­men­to muy fuer­te. Pocos meses atrás, una ges­tión de Esta­do decla­ró enemi­go interno al pue­blo mapu­che. Esa decla­ra­ción sir­vió para jus­ti­fi­car la des­apa­ri­ción y ase­si­na­to de San­tia­go Mal­do­na­do en terri­to­rio mapu­che en lucha y el ase­si­na­to por la espal­da del joven­ci­to Rafael Nahuel en Bari­lo­che. Es un hecho his­tó­ri­co que la minis­tra Gómez Alcor­ta haya teni­do el ges­to polí­ti­co de crear un área espe­cí­fi­ca para abor­dar la temá­ti­ca des­de las muje­res indígenas.

– ¿Qué expe­rien­cia desa­rro­lla­da en tu paso por la CTA te pare­ce intere­san­te poner en prác­ti­ca des­de el ministerio?

-Esta ges­tión me encuen­tra con un cúmu­lo de expe­rien­cia gene­ra­da a par­tir de los dis­tin­tos pro­ce­sos colec­ti­vos de los que fui par­te. No sólo des­de el movi­mien­to indí­ge­na, fuen­te de mi saber y prác­ti­ca, sino tam­bién de los pro­ce­sos de arti­cu­la­ción inter­cul­tu­ral, inclui­do el de la CTA. Allí gene­ra­mos un pro­ce­so de movi­li­za­ción muy poten­te: fui­mos capa­ces de pro­ta­go­ni­zar un par­la­men­to, de carác­ter autó­no­mo, con más de 30 nacio­nes ori­gi­na­rias en el país, en un terri­to­rio en lucha como es For­mo­sa, acom­pa­ñan­do al pue­blo Qom. Ese for­ta­le­ci­mien­to de nues­tra iden­ti­dad jun­to a otras orga­ni­za­cio­nes, mi tra­ba­jo de inci­den­cia en la polí­ti­ca de dere­chos huma­nos de los pue­blos indí­ge­nas en sis­te­mas como la ONU y la OEA, son apren­di­za­jes que me van a ayudar.

-La imple­men­ta­ción del cupo labo­ral para el colec­ti­vo LEGTBQ+ indí­ge­na, ¿es par­te de tu agenda?

-For­ma par­te del diá­lo­go inter­sec­cio­nal den­tro del ministerio

– ¿Y el dere­cho y la edu­ca­ción plurinacionales?

-Un prin­ci­pio de actua­ción, que mar­có la minis­tra Gómez Alcor­ta, es que todo nues­tro tra­ba­jo esté coor­di­na­do con dis­tin­tos orga­nis­mos nacio­na­les de rela­ción direc­ta con los pue­blos indí­ge­nas. Uno de ellos es el INAI, el órgano de rela­ción polí­ti­ca con los pue­blos indí­ge­nas. Pero tam­bién está el Cen­tro de Edu­ca­ción Autó­no­ma de Pue­blos Indí­ge­nas del Minis­te­rio de Edu­ca­ción, que tra­ba­ja para el cum­pli­mien­to del pro­gra­ma de eje­cu­ción bilin­güe inter­cul­tu­ral para pue­blos indí­ge­nas. Den­tro del Minis­te­rio de Ambien­te, Par­ques Nacio­na­les tie­ne una polít­ca de coma­ne­jo con pue­blos indí­ge­nas, en par­ti­cu­lar con el pue­blo mapu­che en Neu­quén. La arti­cu­la­ción con todos ellos será permanente. 

– ¿Que te gus­ta­ría haber trans­for­ma­do o sem­bra­do hacia el final de tu gestión?

-Mi paso tie­ne que ser­vir para ins­ta­lar en la agen­da ins­ti­tu­cio­nal del Esta­do la espe­ci­fi­ci­dad de las dis­tin­tas for­mas de vio­len­cia de las que for­ma­mos par­te las muje­res indí­ge­nas y que el Esta­do asu­ma nece­sa­rio poner en agen­da una mate­ria pen­dien­te: la imple­men­ta­ción de los dere­chos colec­ti­vos de los pue­blos indí­ge­nas. Por­que si bien la Argen­ti­na tie­ne un mar­co de reco­no­ci­mien­to de dere­cho indí­ge­na poten­te, hay un vacío en mate­ria de polí­ti­cas públicas. 

Fuen­te: Canal Abierto

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