Esta­dos Uni­dos. Apa­re­ce muer­to fun­cio­na­rio hai­tiano que expu­so irre­gu­la­ri­da­des de Fun­da­ción Clinton

Por Mar­me­la Fia­llo Flor, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 14 de junio de 2020

Ayer Hai­tí ama­ne­ció con sus ban­de­ras a media asta, pues esta­ba pre­vis­to que el exfun­cio­na­rio hai­tiano Klaus Eber­wein se pre­sen­ta­ra ante la Comi­sión de Éti­ca y Anti­co­rrup­ción del Sena­do de este país para decla­rar con­tra la Fun­da­ción Clin­ton por las supues­ta apro­pia­ción de las dona­cio­nes inter­na­cio­na­les. Pero no pudo ni podrá, ya que hoy se cum­ple una sema­na sin res­pues­tas des­de que apa­re­ció su cuer­po sin vida, con un dis­pa­ro en la cabe­za, en un motel de Miami.

La con­tro­ver­sia sur­ge debi­do a que Eber­wein iba a decla­rar con­tra la expri­me­ra dama y excan­di­da­ta pre­si­den­cial Hillary Rodham Clin­ton. Men­ciono de entra­da el ape­lli­do de sol­te­ra, ya que tan­to la fami­lia Clin­ton como la fami­lia Rodham tie­nen víncu­los en Hai­tí. A tra­vés de la Fun­da­ción Clin­ton se recau­da­ron miles de millo­nes de dóla­res para ayu­da huma­ni­ta­ria en la isla cari­be­ña, lo que el falle­ci­do sos­te­nía es que la ayu­da no lle­ga­ba. Por el momen­to se habla de sui­ci­dio. Sin embar­go, sur­gen inquie­tu­des, ya que no es la pri­me­ra vez que un denun­cian­te de las irre­gu­la­ri­da­des de los Clin­ton apa­re­ce sin vida. De hecho, sus mayo­res crí­ti­cos adu­cen que ya supe­ran los 100.

Duran­te las últi­mas elec­cio­nes pre­si­den­cia­les de EE. UU. tan­to la emba­ja­da de Hai­tí como la torre de Trump se col­ma­ron de hai­tia­nos que pro­tes­ta­ban con­tra la corrup­ción de los Clin­ton, invi­tan­do a los votan­tes de EE. UU. a recon­si­de­rar su voto, expo­nien­do el daño cau­sa­do por los Clin­ton a Hai­ti, pues no se limi­ta úni­ca­men­te a Hillary.

Según el artícu­lo titu­la­do El Rey y la Rei­na de Hai­tí, publi­ca­do en la revis­ta Polí­ti­co «No exis­te un país que ilus­tre con mayor cla­ri­dad el nexo entre el Depar­ta­men­to de Esta­do de Hillary Clin­ton y la fun­da­ción de Bill Clin­ton que el vecino más pobre de EE. UU., Hai­tí». Pero el acti­vis­ta hai­tiano-ame­ri­cano Josepth Mathieu, entre­vis­ta­do en medio de una pro­tes­ta por la pla­ta­for­ma inde­pen­dien­te WeA­re­Chan­ge, sos­tie­ne que Hai­tí no es un país pobre, sino un país empo­bre­ci­do. Decla­ra que tie­ne reser­vas de petró­leo equi­pa­ra­bles a las de Vene­zue­la, arroz para ali­men­tar a su gen­te y oro. Por eso acla­ra que uno de los her­ma­nos de Hillary, Tony Rodham, está a car­go de una mayor mina de oro en la isla y posee un con­tra­to por 26 años, tam­bién vin­cu­la al her­mano a la impor­ta­ción de arroz des­de su esta­do natal has­ta la isla.

En su defen­sa, Rodham dijo para el perió­di­co The Whashing­ton Post: «Soy una per­so­na muy exi­to­sa por méri­to pro­pio. Recau­do dine­ro para mucha gen­te. Eso es lo que hago bási­ca­men­te». Lo dijo en res­pues­ta a acu­sa­cio­nes de nepo­tis­mo, pues se le otor­gó la con­ce­sión de la mayor reser­va de oro en la isla, lue­go de que —jun­to a sus socios— plan­tea­ra un pro­yec­to de recons­truc­ción de vivien­das por un valor de USD $22 millo­nes con fon­dos de la Fun­da­ción Clin­ton. La con­ce­sión de la mina de oro ocu­rre lue­go de años a la espe­ra que el gobierno fle­xi­bi­li­ce sus leyes mine­ras, ya que fue gra­ve­men­te cues­tio­na­do el impac­to ambien­tal de estas. Otra acu­sa­ción que pesa con­tra la fami­lia es que pre­sio­na­ron al gobierno de turno para que faci­li­te dicha apro­ba­ción legis­la­ti­va con el obje­ti­vo de poder recau­dar más dinero.

Asi­mis­mo, duran­te la pre­si­den­cia de su espo­so Bill, pasó medi­das que bene­fi­cia­ban al esta­do de ori­gen de ambos: Arkan­sas. De ahí salía, y aún sale, el arroz sub­si­dia­do por los impues­tos de los esta­dou­ni­den­ses, hacia Hai­tí y exi­ge a cam­bio que se impor­te en la isla cari­be­ña con reba­ja de impues­tos hacia el expor­ta­dor. Pero lo cier­to es que Hai­tí pro­du­ce arroz. Por ende no es un bien cotizado.

En el 2010, en la segun­da déca­da de la adop­ción de esta medi­da, el expre­si­den­te Clin­ton se dis­cul­pó por la medi­da ante el Comi­té de Rela­cio­nes Exte­rio­res, recal­can­do cuán­to daño hizo —y aún hace— esta polí­ti­ca cor­po­ra­ti­vis­ta. Esto lo denun­cian refu­gia­dos hai­tia­nos que radi­can en EE. UU., entre ellos Ninaj Raoul, líder del cen­tro de Muje­res Hai­tia­nas por los Refu­gia­dos Hai­tia­nos (HWHR), en una entre­vis­ta en la pla­ta­for­ma de noti­cias Demo­cracy Now, de ten­den­cia cen­tro-izquier­da. Decla­ra que como Secre­ta­ria de Esta­do, Hillary Clin­ton, en lugar de regu­la­ri­zar la situa­ción de los refu­gia­dos hai­tia­nos, man­tu­vo a cer­ca de 5.000 hai­tia­nos dete­ni­dos en cen­tros migra­to­rios para no dar mala ima­gen duran­te su cam­pa­ña pre­si­den­cial. Es decir, miles de fami­lia se que­da­ron sin poder tra­ba­jar ni reci­bir los fru­tos del tra­ba­jo de sus seres que­ri­dos dete­ni­dos. Sos­tie­ne que el colap­so del sec­tor agra­rio y la sobre­im­por­ta­ción de arroz cau­só estra­gos, no solo eco­nó­mi­cos sino de salud, pues hay índi­ces sin pre­ce­den­tes de dia­be­tes vin­cu­la­dos a la can­ti­dad y a la cali­dad del arroz importado.

Cuan­do el expre­si­den­te se arre­pin­tió, recal­có un pun­to impor­tan­te, cuan­do paí­ses ricos quie­ren ayu­dar a los pobres con fre­cuen­cia erran. Aquí cabe acla­rar con­cep­tos común­men­te con­fun­di­dos, y lo que tan mal nom­bre le da al capi­ta­lis­mo de libre mer­ca­do. Polí­ti­cas como las que adop­tó Clin­ton se asu­men como libre mer­ca­do, cuan­do no hay nada más ale­ja­do de la reali­dad prác­ti­ca y teó­ri­ca. Para comen­zar, usó sub­si­dios esta­ta­les para la pro­duc­ción del arroz.

Fuen­te: Panam­post

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