Ayotzi­na­pa, fase supe­rior del capi­ta­lis­mo del siglo XXI- Katu Arkonada

Los huér­fa­nos de la tra­ge­dia de Ayotzi­na­pa no están solos en la por­fia­da bús­que­da de sus que­ri­dos per­di­dos en el caos de los basu­ra­les incen­dia­dos y las fosas car­ga­das de res­tos humanos.
Los acom­pa­ñan las voces soli­da­rias y su cáli­da pre­sen­cia en todo el mapa de Méxi­co y más allá…
Eduar­do Galeano
Nada es casua­li­dad. El país que pro­ta­go­ni­zó la pri­me­ra gran revo­lu­ción del siglo XX, revo­lu­ción hecha en defen­sa de la tie­rra; el pri­mer país de Amé­ri­ca Lati­na en el que, a pesar del robo elec­to­ral, la izquier­da ganó unas elec­cio­nes pre­si­den­cia­les en mitad de la lar­ga noche neo­li­be­ral; el país que un año des­pués, en 1989, parió un ins­tru­men­to polí­ti­co para dispu­tar el poder elec­to­ral (mucho antes de que en Vene­zue­la sur­gie­ra el Movi­mien­to V Repú­bli­ca o en Boli­via el MAS-IPSP); el país don­de en 1994 hubo un alza­mien­to indí­ge­na y gue­rri­lle­ro para decir bas­ta al neo­li­be­ra­lis­mo y sus ins­tru­men­tos, los tra­ta­dos de libre comer­cio; ese país que tie­ne la des­gra­cia de estar tan cer­ca de los Esta­dos Uni­dos, con­vir­tién­do­se de fac­to en su fron­te­ra sur, tran­si­ta hoy en el fur­gón de cola del cam­bio de épo­ca en Ame­ri­ca Lati­na y el Caribe.
La izquier­da vive hoy de derro­ta en derro­ta en la demo­cra­cia tute­la­da en que se ha con­ver­ti­do Méxi­co. No solo el sis­te­ma de cómpu­to elec­to­ral se “cayó” aque­lla noche del 6 de julio de 1988, sino que la lle­ga­da al poder de Sali­nas de Gor­ta­ri, redu­jo las espe­ran­zas de derro­tar un sis­te­ma que al con­tra­rio de lo que muchas veces se espe­cu­la, no ha pro­du­ci­do un Esta­do falli­do sino un engra­na­je per­fec­ta­men­te dise­ña­do para poner­se al ser­vi­cio de unas eli­tes polí­ti­cas y eco­nó­mi­cas. Ese engra­na­je tie­ne grie­tas (muchas por aba­jo en for­ma de per­ma­nen­tes con­flic­tos socia­les, ambien­ta­les o en el ámbi­to edu­ca­ti­vo) que de vez en cuan­do se ensan­chan, como cuan­do en 2006 López Obra­dor derro­tó en las urnas al régi­men del PRIAN; pero de nue­vo lo que en cual­quier otro país hubie­se sido sufi­cien­te para que la izquier­da gober­na­se, ganar las elec­cio­nes median­te la vía elec­to­ral, en Méxi­co se demos­tró insuficiente.
A pesar de algu­nas explo­sio­nes movi­li­za­do­ras en los últi­mos años, la últi­ma de ellas del #YoSoy132, movi­li­za­cio­nes que pro­vi­nien­do de uni­ver­si­da­des pri­va­das y median­te el uso de las redes socia­les lle­ga­ron a amplios sec­to­res de la juven­tud mexi­ca­na, no se ha podi­do hil­va­nar una con­ti­nui­dad entre movi­li­za­ción y ruptura.
Pero si esas grie­tas (que has­ta el momen­to el sis­te­ma ha podi­do asu­mir) no se ensan­chan, este tra­ta de recom­po­ner­se y redu­cir­las. Méxi­co cami­na de la demo­cra­cia tute­la­da a la demo­cra­cia admi­nis­tra­da1 en el que la entre­ga par­cial de sobe­ra­nía se ha con­su­ma­do median­te el Pac­to por Méxi­co (fir­ma­do tam­bién por la corrien­te Nue­va Izquier­da que domi­na el PRD), la refor­ma ener­gé­ti­ca y la recien­te ley que per­mi­te a agen­tes esta­dou­ni­den­ses por­tar armas de mane­ra legal en sue­lo mexicano.
Ayotzi­na­pa y el dis­ci­pli­na­mien­to median­te el terror
Esta demo­cra­cia admi­nis­tra­da nace en la medi­da en que Méxi­co no sufrió, al con­tra­rio que muchos paí­ses de la región, la impo­si­ción de un régi­men mili­tar. El PRI gober­nó Méxi­co duran­te la mayor par­te del siglo XX median­te una dic­ta­du­ra ins­ti­tu­cio­nal en el que se con­ju­ga­ba el con­sen­so y la coer­ción, pero la fal­ta de una dic­ta­du­ra mili­tar gene­ró la impo­si­bi­li­dad de una tran­si­ción, una revo­lu­ción demo­crá­ti­ca y cul­tu­ral que deja­ra atrás el régi­men anterior.
Fue en los 12 años de gobier­nos panis­tas (2000−2012) de Vicen­te Fox y sobre todo Feli­pe Cal­de­rón, don­de el con­sen­so que comen­zó a rom­per­se en 19682 se quie­bra defi­ni­ti­va­men­te y Méxi­co se sumer­ge de lleno en una cri­sis de legi­ti­mi­dad, repre­sen­ta­ción polí­ti­ca y seguridad.
La cri­mi­na­li­za­ción de la pro­tes­ta, algo habi­tual duran­te la pax social priis­ta, sufrió una vuel­ta de tuer­ca bajo la excu­sa de la gue­rra con­tra el nar­co­trá­fi­co, y el capi­tal no encon­tró otra for­ma de desa­rro­llar una nue­va eta­pa del neo­li­be­ra­lis­mo que median­te la doc­tri­na del shock, res­pal­da­da por un Esta­do que garan­ti­za la impu­ni­dad. Luis Her­nán­dez, basán­do­se en dife­ren­tes estu­dios de gru­pos de Dere­chos Huma­nos, cal­cu­la3 que en los últi­mos 8 años y bajo el pre­tex­to de la gue­rra con­tra el nar­co­trá­fi­co, 120.000 per­so­nas han sido ase­si­na­das, al mis­mo tiem­po que des­apa­re­cían a otras 30.000. De Acteal a Tlatla­ya, pasan­do por Aten­co, en Méxi­co se ha fra­gua­do una reac­tua­li­za­ción del Plan Cón­dor que ate­rro­ri­zó Suda­mé­ri­ca en la déca­da de los 80.
Pero el mis­mo 2014 en que suce­día la matan­za de 22 jóve­nes a manos del ejér­ci­to en Tlatla­ya, el terror adop­ta­ba en Ayotzi­na­pa una for­ma supe­rior. El lugar de las tor­tu­gas, según su deno­mi­na­ción en náhuatl, pasó a con­ver­tir­se en el lugar de las tor­tu­ras, don­de se pro­du­jo un cri­men de lesa huma­ni­dad al mis­mo nivel que los come­ti­dos por los nazis duran­te el holocausto.
En Ayotzi­na­pa se con­cen­tran las peo­res esen­cias de un Esta­do-no-falli­do; poli­cía, corrup­ción y mili­ta­ris­mo suma­dos a la alian­za entre la cla­se polí­ti­ca local y el nar­co. Pero el pro­ble­ma no es nin­gu­na de las ante­rio­res por sí mis­ma, sino la con­jun­ción de todas ellas pasa­das por la ther­mo­mix del capi­ta­lis­mo, que pro­du­ce horro­res como el secues­tro, tor­tu­ra y des­apa­ri­ción de los 43 com­pa­ñe­ros normalistas.
Ayotzi­na­pa, como nos recuer­da el EZLN, es una grie­ta en el sis­te­ma. Ayotzi­na­pa supo­ne una ano­ma­lía inclu­so para el horror coti­diano al que esta­mos acos­tum­bra­dos en Méxi­co, ano­ma­lía que debe ser uti­li­za­da como impul­so para arti­cu­lar y cohe­sio­nar polí­ti­ca­men­te a un pue­blo fren­te a las eli­tes polí­ti­cas y eco­nó­mi­cas que pre­fie­ren ver como se desan­gra el país que ver redu­ci­da su tasa de ganan­cia. Ese mis­mo pue­blo que se echó a las calles sema­na tras sema­na y mes tras mes, pero en for­ma de mul­ti­tud, pro­ta­go­ni­zan­do mar­chas mul­ti­tu­di­na­rias don­de no se podían iden­ti­fi­car orga­ni­za­cio­nes o líde­res de refe­ren­cia, solo miles y miles de per­so­nas marchando.
Tan solo los padres de los nor­ma­lis­tas emer­gie­ron como úni­ca figu­ra legí­ti­ma y cata­li­za­do­ra del des­con­ten­to y la rabia. “Fue el Esta­do” repre­sen­ta el hori­zon­te de inter­pe­la­ción, la posi­bi­li­dad de trans­for­mar la rabia en un movi­mien­to orga­ni­za­do en pri­mer lugar, y en la posi­bi­li­dad de recu­pe­rar un pro­yec­to de nación des­de y para las cla­ses populares.
¿Y la izquierda?
La izquier­da, la ins­ti­tu­cio­nal al menos, no está y no sabe­mos si se la espe­ra. Nin­gún par­ti­do polí­ti­co de la izquier­da mexi­ca­na pudo tener nin­gún pro­ta­go­nis­mo en las mar­chas de pro­tes­ta pues de una for­ma u otra, y en gra­dos dife­ren­tes, los prin­ci­pa­les par­ti­dos tenían algún tipo de víncu­lo con lo suce­di­do, por acción u omi­sión. De hecho es sig­ni­fi­ca­ti­vo que nin­gu­na for­ma­ción polí­ti­ca de la izquier­da mexi­ca­na haya que­ri­do enar­bo­lar la ban­de­ra de Ayotzi­na­pa, man­te­nien­do un per­fil bajo ante la masa­cre, pues no cuen­tan con la legi­ti­mi­dad para repre­sen­tar­les ni de los padres ni de la gen­te que mar­cha en las calles.
El 8 de junio toca­rá hacer el recuen­to de daños tras las elec­cio­nes de medio tér­mino, y es muy posi­ble que encon­tre­mos una izquier­da inmer­sa en la peor cri­sis de las últi­mas déca­das, con un PRD que no ter­mi­na de morir (a pesar de que el pro­yec­to his­tó­ri­co ya lo ente­rra­ron los chu­chos tras la fir­ma del Pac­to por Méxi­co, las elec­cio­nes inter­nas y su impli­ca­ción en los suce­sos de Igua­la) y un More­na que no ter­mi­na de nacer (las encues­tas le sitúan en torno al 10 – 12% de inten­ción de voto sin poder arras­trar gran por­cen­ta­je del voto cau­ti­vo y cor­po­ra­ti­vo que man­tie­ne el PRD, aun­que sí suman­do el voto de izquier­da más ideologizado).
Elec­cio­nes que gana­rá, con un por­cen­ta­je supe­rior al 30%, el PRI. Las encues­tas le otor­gan a todas las “izquier­das” (More­na-PT-MC-PRD) un por­cen­ta­je tam­bién de en torno al 30%, úni­co dato espe­ran­za­dor que pue­de per­mi­tir pen­sar en impul­sar algún tipo de con­fluen­cia de cara a las pre­si­den­cia­les de 2018.
Dice Luis Hum­ber­to Mén­dez y Berrue­ta4 que legi­ti­ma­do o no, el poder en Méxi­co siem­pre se ha ejer­ci­do, en lo esen­cial, fue­ra de la lega­li­dad. En Méxi­co hoy se ha roto de mane­ra defi­ni­ti­va el víncu­lo entre lega­li­dad y legi­ti­mi­dad. Ayotzi­na­pa impli­ca el pun­to de quie­bre, y una ven­ta­na de opor­tu­ni­dad para cons­truir un pro­yec­to des­de aba­jo, des­de las mayo­rías popu­la­res, que inter­pe­le el poder esta­ble­ci­do toda­vía bajo un apa­ren­te man­to de lega­li­dad, y cons­tru­ya un pro­yec­to nacio­nal-popu­lar que luche con­tra la corrup­ción y la cri­sis de legi­ti­mi­dad, repre­sen­ta­ción polí­ti­ca y segu­ri­dad que vive México.
En memo­ria de Julio Cesar Mon­dra­gón y los 43 nor­ma­lis­tas; con todo el cari­ño y amor para sus familiares
Gra­cias a Luis Her­nán­dez Nava­rro por la revi­sión crí­ti­ca del texto
Notas:

1 Ver “Demo­cracy Inc.: Mana­ged Demo­cracy and the Spec­ter of Inver­ted Tota­li­ta­ria­nism” de Shel­don Wolin
2 Año en que se pro­du­ce la matan­za de estu­dian­tes en la Pla­za de las Tres Cul­tu­ras de Tla­te­lol­co por par­te del Ejer­ci­to y gru­pos para­mi­li­ta­res que deja un sal­do de dece­nas de muer­tos y desaparecidos
3 Ayotzi­na­pa: el dolor y la espe­ran­za (revis­ta El coti­diano de la UAM Azcapotzalco)
4 Del naci­mien­to de un nue­vo-vie­jo PRI y de su sepul­tu­re­ro, Ayotzi­na­pa (revis­ta El coti­diano de la UAM Azcapotzalco)

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