15 de Mayo, Al Nakba

En mayo de 1948, se ini­cia la ope­ra­ción “lim­pie­za étni­ca” más cruel cono­ci­da en tiem­pos moder­nos. Este hecho, más cono­ci­do como Al Nak­ba (en ára­be sig­ni­fi­ca catás­tro­fe, cala­mi­dad o desas­tre), comien­za cuan­do el 78 por cien­to de la pobla­ción pales­ti­na en los terri­to­rios don­de Israel implan­tó su esta­do en 1948, fue­ron vio­len­ta­men­te expul­sa­dos de sus hoga­res. Hoy, y según cifras de la ONU, éstos cons­ti­tu­yen los más de 5 millo­nes de refu­gia­dos que aún siguen impe­di­dos de retor­nar a sus pro­pias tie­rras.

Este hecho no fue un acto ais­la­do, resul­ta­do de una gue­rra, como algu­nos tra­tan de pre­sen­tar. Todo lo con­tra­rio, esto corres­pon­de a un obje­ti­vo estra­té­gi­co del esta­do de Israel. La lim­pie­za étni­ca se ini­ció hace 63 años, sin embar­go, ésta con­ti­nua con accio­nes sis­te­má­ti­cas y bien pla­ni­fi­ca­das ten­dien­tes a vaciar toda Pales­ti­na de sus habi­tan­tes his­tó­ri­cos, para ser reem­pla­za­dos por ciu­da­da­nos extran­je­ros de fe judía pro­ve­nien­tes de todos los rin­co­nes del mundo.

A par­te de prohi­bir por todos los medios, que un pales­tino retor­ne a su hogar de don­de fue expul­sa­do, cen­te­na­res de méto­dos y pro­ce­di­mien­tos son uti­li­za­dos para con­ti­nuar con la expul­sión y la lim­pie­za étni­ca, (la dere­cha israe­lí lla­ma “trans­fe­ren­cia”) del rema­nen­te de la pobla­ción en Pales­ti­na his­tó­ri­ca. ¡Hay que gene­rar espa­cio para los nue­vos colonos!

Al Nak­ba, con­ti­núa. La usur­pa­ción de las tie­rras pales­ti­nas y el des­pla­za­mien­to de su pobla­ción se lle­van a cabo día a día, a vis­ta, pacien­cia e indi­fe­ren­cia de todo el mundo.

Tam­bién se debe men­cio­nar el “apor­te” pales­tino a esta Nak­ba. Lamen­ta­ble­men­te, noso­tros los pales­ti­nos hemos par­ti­ci­pa­do en for­ma direc­ta o indi­rec­ta en la pro­fun­di­za­ción de esta tra­ge­dia. A modo de ejem­plo, la Auto­ri­dad Nacio­nal Pales­ti­na ANP, crea­da al ampa­ro de Oslo el año 1994, que supues­ta­men­te, lle­va­ría la paz a la región con el esta­ble­ci­mien­to de un esta­do pales­tino el año 1998, cayó en los labe­rin­tos y manio­bras israe­líes, cuyos resul­ta­dos son amplia­men­te conocidos.

La ANP lle­va 18 años “nego­cian­do”, pero Israel con­ti­núa con su polí­ti­ca expan­sio­nis­ta. Mien­tras se nego­cia­ba, Israel cons­tru­yó un muro DENTRO de las tie­rras pales­ti­nas cuyo ver­da­de­ro obje­ti­vo es usur­par las mejo­res tie­rras y fuen­tes hídri­cas de Cisjordania.

Mien­tras se nego­cia­ba, Israel mul­ti­pli­có por cin­co el núme­ro de colo­nos implan­ta­dos en Cis­jor­da­nia y Jeru­sa­lén ocu­pa­das en 1967. Mien­tras se nego­cia­ba, dece­nas de miles de pales­ti­nos han sido dete­ni­dos y encar­ce­la­dos. Mien­tras se nego­cia­ba se lle­va­ron a cabo gue­rras con­tra Gaza, Jenin, Nablus y otros pue­blos, ata­ca­dos y arra­sa­dos con bom­bas de fós­fo­ro y otras armas sinies­tras, es decir, más desas­tres y más Nak­ba para el pue­blo palestino.

Mien­tras se nego­cia­ba la paz, Israel lle­vó a cabo uno de sus pla­nes más sinies­tros: la divi­sión físi­ca y el frac­cio­na­mien­to de los pales­ti­nos. La mitad (5 millo­nes) se encuen­tra en la diás­po­ra, un millón y medio, el rema­nen­te de pales­ti­nos que no ha sido expul­sa­do de sus tie­rras en 1948, vive el peor apartheid den­tro de Israel, otro millón y medio vive en Gaza, ais­la­da y some­ti­da a un férreo blo­queo y don­de los pacien­tes mue­ren debi­do a la prohi­bi­ción del ingre­so de medi­ca­men­tos. El res­to en Cis­jor­da­nia abso­lu­ta­men­te divi­di­da en can­to­nes o ban­tus­ta­nes rodea­dos por muros, cer­cos, colo­nias ile­ga­les y pues­tos mili­ta­res de con­trol y final­men­te, Jeru­sa­lén total­men­te ais­la­da del res­to de Cis­jor­da­nia y su pobla­ción some­ti­da a la cesan­tía que lle­ga al 40 por cien­to, a la des­nu­tri­ción infan­til que alcan­za el 62 por cien­to y a la con­fis­ca­ción de las casas y barrios para cons­truir más asen­ta­mien­tos y barios para los judíos extran­je­ros, recién lle­ga­dos. Todas son polí­ti­cas ten­dien­tes a obli­gar a los pales­ti­nos a dejar sus tie­rras en bús­que­da de mejo­res expec­ta­ti­vas de vida.

Este es el esce­na­rio que nos toca vivir a 63 años de Al Nak­ba. ¡Se ve muy negro! No obs­tan­te, la his­to­ria ha demos­tra­do que la volun­tad y for­ta­le­za del pue­blo pales­tino no tie­ne lími­tes. El anciano que aún se afe­rra a los docu­men­tos lega­les de su pro­pie­dad y las lla­ves de su hogar usur­pa­do, el joven que no se can­sa de salir a la calle a enfren­tar el opre­sor apa­ra­to mili­tar de la ocu­pa­ción israe­lí y la mujer que sigue enfren­tan­do los mili­ta­res sio­nis­tas a pesar de la ham­bru­na lo cual sus hijos han sido some­ti­dos y la des­truc­ción de su hogar, todos ellos siguen en pie fir­mes para resis­tir la peor repre­sión mili­tar cono­ci­da en los tiem­pos moder­nos y a su vez, enfren­tar el cola­bo­ra­cio­nis­mo cóm­pli­ce de algu­nos sec­to­res pales­ti­nos, que aún no logran (o no quie­ren) com­pren­der que la ocu­pa­ción mili­tar extran­je­ra sólo se resis­te, no se negocia […]

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