A cues­tas con la solu­ción- Borro­ka Garaia

No me gus­ta que Eus­kal Herria no sea inde­pen­dien­te por tan­tas razo­nes que no cabrían en un artícu­lo, en un libro o en varias enci­clo­pe­dias. Detes­to pro­fun­da­men­te que Eus­kal Herria ni siquie­ra ten­ga la opción de poder optar o no optar por ello en liber­tad. No me gus­ta que en Eus­kal Herria una mino­ría man­go­nee todo, que exis­ta una socie­dad de cla­ses.

Pero si hay una cosa de entre todas las que pudie­ra escri­bir que aún menos me gus­ta­ría que se lle­ga­se a cum­plir es lo que voy a escri­bir a con­ti­nua­ción.

No me gus­ta­ría ver a par­tes con­cre­tas de este pue­blo ges­tio­nan­do la repre­sión, legi­ti­man­do a la poli­cía o for­man­do par­te de ella mien­tras no se han resuel­to las pro­ble­má­ti­cas del pri­mer párra­fo. No me gus­ta­ría que se aspi­ra­ra a con­ver­tir­se en car­ce­le­ros bue­nos de los hijos e hijas de este pue­blo, ni de las capas socia­les vas­cas más cas­ti­ga­das que son las que lle­nan las cár­ce­les jun­to a los que luchan con­tra la injus­ti­cia.

Dicen que los cemen­te­rios están lle­nos de bue­nas inten­cio­nes. Pero lo que en reali­dad sue­le estar en par­te lle­na de bue­nas inten­cio­nes es la paz de los cemen­te­rios. En Eus­kal Herria la reti­ra­da de las fuer­zas repre­si­vas espa­ño­las ha sido y es una rei­vin­di­ca­ción muy sen­ti­da. El PNV en su día, y apo­yán­do­se en ello, optó por el impul­so de lo que cono­ce­mos como ertzain­tza con pro­me­sas de pro­tec­ción de la socie­dad vas­ca y de no repe­tir actua­cio­nes de los cuer­pos repre­si­vos espa­ño­les. Ese impul­so esta­ba sen­ten­cia­do de ante­mano a que la ertzain­tza sea lo que no creo que sea nece­sa­rio expli­car qué es. La razón es muy sen­ci­lla. En una situa­ción injus­ta, don­de unas leyes y un sis­te­ma impo­si­ti­vo pre­va­le­cen, don­de un con­flic­to polí­ti­co no está solu­cio­na­do, don­de al no estar­lo no exis­te paz con jus­ti­cia; la poli­cía no pue­de ser otra cosa que la que ges­tio­na e impar­te la injus­ti­cia. Al no exis­tir sobe­ra­nía vas­ca, no exis­te una poli­cía vas­ca sino una poli­cía espa­ño­la com­pues­ta por eso que lla­ma­ban en la India.

El camino reco­rri­do por el PNV en ese sen­ti­do y las terri­bles con­se­cuen­cias gene­ra­das en el inte­rior de la socie­dad vas­ca no debe ser mas que una aler­ta cla­ra de lo que supon­dría reco­rrer el mis­mo camino de acep­ta­ción poli­cía­co-car­ce­la­ria mien­tras reine la injus­ti­cia y el con­flic­to esté sin resol­ver. Eso sin entrar en la defen­sa o no de un sis­te­ma poli­cía­co-car­ce­la­rio como baluar­te de una socie­dad libre que podría dar para mucho. Repe­tir la his­to­ria tro­pe­zán­do­se en la mis­ma pie­dra.

De la mis­ma mane­ra que las pro­pues­tas y hoja de ruta del pala­cio de Aie­te han sido un fra­ca­so, sal­vo para el que que­ría arran­car rápi­do y de cua­jo el poder fác­ti­co de ETA y son ya dese­cha­das has­ta por sus mayo­res impul­so­res. Seguir esti­ran­do la goma de algo que no ha dado nin­gún resul­ta­do ni pers­pec­ti­va de ello en el camino hacia una paz con jus­ti­cia difí­cil­men­te pue­de supo­ner algún cam­bio.

Y es que en el fon­do, las con­se­cuen­cias del con­flic­to no pue­den ser extir­pa­das si no se resuel­ve el con­flic­to, y la paz , no pue­de abrir­se paso sin sol­ven­tar lo que ha hecho y hace que no la haya. Es decir, la inexis­ten­cia de jus­ti­cia. Al igual que en cual­quier otro país del mun­do, se requie­re un acuer­do polí­ti­co o de un movi­mien­to uni­la­te­ral que des­bor­de al opre­sor y que deje el con­flic­to y sus con­se­cuen­cias atrás por­que estas han sido supe­ra­das.

Mien­tras que la socie­dad vas­ca no ten­ga la fuer­za y la deci­sión de ter­mi­nar con la opre­sión e inten­si­fi­car el pro­ce­so de libe­ra­ción nacio­nal y social para ello, el con­flic­to per­ma­ne­ce­rá, exis­ti­rán pre­sos polí­ti­cos, repre­sión y nue­vas con­se­cuen­cias que se uni­rán a las ante­rio­res y no podre­mos hablar de nin­gún pro­ce­so de paz sal­vo que haga­mos tram­pas jugan­do al soli­ta­rio. No esta­mos en Colom­bia ni en Irlan­da ni en Sudá­fri­ca.

No exis­te un nue­vo esce­na­rio polí­ti­co en Eus­kal Herria, sim­ple­men­te ETA dejó las armas. Eso es lo úni­co nue­vo, o al menos lo era. Ya que van pasan­do los años. Esta­mos ya en el 2015.

Los pre­sos vol­ve­rán a casa cuan­do haga­mos la sufi­cien­te fuer­za para traer­los, no por­que se den nue­vos pasos en el patio de la cár­cel que tie­ne unas dimen­sio­nes fijas, la paz con jus­ti­cia se abri­rá paso cuan­do la auto­de­ter­mi­na­ción no sea ya un dere­cho vio­len­ta­do.

Los esta­dos espa­ñol y fran­cés, jun­to a la bur­gue­sía vas­ca cola­bo­ra­cio­nis­ta no des­can­sa­rán.

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