Cha­ma­mé a Cuba…desde el infierno (a Pablo Mila­nés)- Mai­té Campillo

Des­de el infierno…
A for­ma de intro­duc­ción (d’ Ana María Radaelli):
Andan de plá­ce­mes por estos días los tele­vi­den­tes cuba­nos al tener la opor­tu­ni­dad de dis­fru­tar un exce­len­te ani­ma­do musi­cal, Cha­ma­mé a Cuba, inter­pre­ta­do por el Gru­po Mon­ca­da, cono­ci­do por sus muy fie­les pero tam­bién crea­ti­vas ver­sio­nes de rit­mos lati­no­ame­ri­ca­nos, en este caso un típi­co cha­ma­mé, risue­ño y bai­la­dor, oriun­do de la pro­vin­cia lito­ra­le­ña de Corrien­tes, Argentina.
Lo que muchos segu­ra­men­te des­co­no­cen es el lugar de ori­gen de este cha­ma­mé. Por­que sien­do tan ale­gre y jugue­tón, tan lleno de vida, de opti­mis­mo, de con­fian­za en el por­ve­nir, ¿cómo ima­gi­nar siquie­ra que nació entre las lóbre­gas pare­des de la pri­sión de Raw­son, ya para siem­pre ins­crip­ta en la his­to­ria de la infa­mia de una dic­ta­du­ra mili­tar que cobró la vida de 30 000 seres huma­nos, los lla­ma­dos “des­apa­re­ci­dos” según la jer­ga de Rafael Videla?
Al penal pata­gó­ni­co ‑corría el año 1972, bajo la dic­ta­du­ra del gene­ral Lanus­se- habían ido a parar nume­ro­sos mili­tan­tes del Ejér­ci­to Revo­lu­cio­na­rio del Pue­blo (ERP), de las Fuer­zas Arma­das Revo­lu­cio­na­rias (FAR) y de Mon­to­ne­ros. Dejan­do de lado dife­ren­cias o des­acuer­dos, los revo­lu­cio­na­rios auna­ron esfuer­zos para lle­var a cabo una de las accio­nes más osa­das que podía allí con­ce­bir­se: la toma de la pri­sión y la fuga, una ver­da­de­ra “obra de arte” gue­rri­lle­ra, que tuvo lugar el 15 de agosto.
Des­gra­cia­da­men­te, fac­to­res adver­sos impi­die­ron el éxi­to total de la ope­ra­ción arti­cu­la­da con pre­ci­sión de relo­je­ro: un pri­mer gru­po logró lle­gar al aero­puer­to y mon­tar en el avión que los lle­va­ría a Chi­le. Cuan­do el segun­do gru­po de 19 com­ba­tien­tes, hom­bres y muje­res, alcan­zó el aero­puer­to, ya los mili­ta­res y poli­cia­les, aler­ta­dos, habían sus­pen­di­do todos los vuelos.
Los revo­lu­cio­na­rios copa­ron las ins­ta­la­cio­nes y ofre­cie­ron una vibran­te con­fe­ren­cia de pren­sa para dejar tes­ti­mo­nio del por qué de la lucha con­tra la dic­ta­du­ra y de su entre­ga pací­fi­ca a las auto­ri­da­des, cre­yen­do así pre­ser­var su inte­gri­dad físi­ca. Se gra­ba­ron sus decla­ra­cio­nes, se les toma­ron fotos… En la madru­ga­da del 22 de agos­to fue­ron fusi­la­dos a man­sal­va en la base naval de Tre­lew. Los tres sobre­vi­vien­tes de la masa­cre “des­apa­re­ce­rían” más tar­de en la negra noche del san­gui­na­rio Videla.
Por eso no pue­do repri­mir la emo­ción cada vez que veo y oigo el Cha­ma­mé a Cuba y tra­to de ima­gi­nar a aque­llos revo­lu­cio­na­rios en la sole­dad de la fría e inhós­pi­ta Pata­go­nia, en las sinies­tras cel­das del Raw­son, can­tan­do su amor por Fidel y su Revo­lu­ción. Antes de morir a manos de sus ver­du­gos, Julius Fucik dejó por escri­to el deseo de que <nun­ca la tris­te­za sea uni­da a mi nom­bre> ¿Y qué hicie­ron los mucha­chos y mucha­chas del Raw­son si no tam­bién reafir­mar la ale­gría con la que lucha­ron y vivieron? (*)

(II) Cha­ma­mé a Cuba 
(De cuan­do San­tia­go de Cuba ama­ne­ció impreg­na­do de esperanza)
Fue un vier­nes 30 de noviem­bre de 1956, cuan­do 400 jóve­nes en su mayo­ría se lan­zan a las calles en una ope­ra­ción de ‘dis­trac­ción’ de las fuer­zas repre­si­vas del dic­ta­dor Ful­gen­cio Batis­ta, faci­li­ta­ría el des­em­bar­co de los expe­di­cio­na­rios del yate Gran­ma. Años des­pués del triun­fo de la revo­lu­ción, un pre­gón de pri­ma­ve­ras empe­za­ron a bro­tar y for­mar par­te d’ la nue­va can­ción. Cuba se encon­tra­ba ante un gran sal­to cua­li­ta­ti­vo de la cul­tu­ra, inquie­tud, pro­fe­sio­na­li­dad, recep­ti­vi­dad, espon­ta­nei­dad, esti­lo pro­pio, amis­tad inter­na­cio­na­lis­ta, van­guar­dia, por­ta­vo­ces de un mun­do dife­ren­te. Emi­sa­rios de la isla cuyo pro­pó­si­to jun­to con la inde­pen­den­cia eco­nó­mi­co-polí­ti­ca fue for­jar muje­res y hom­bre nue­vos aje­nos al indi­vi­dua­lis­mo, tor­tu­ra­dor de las alas del sue­ño, que ins­pi­ra a cre­cer con­tra ley de la tram­pa. Crean­do, madu­ran­do en reco­no­ci­mien­to, mos­tran­do empe­ño allá don­de uno es pro­pio y no se dilu­ye. Cho­que fron­tal con­tra la copia de copias (repe­ti­ción que se brin­da como pro­pia que con empe­ño cul­ti­va el capi­ta­lis­mo para abo­rre­gar­nos, en nom­bre del “arte”, lla­man­do para con­fun­dir­nos a manos tor­pes de tor­pes men­tes expre­sión escé­ni­ca, can­to al con­tra­can­to, cine a lo que es más rollo que pelí­cu­la y músi­ca a hacer cos­qui­llas a un vio­lín, apo­rrear un piano o ras­car la barri­ga de una gui­ta­rra con­vir­tien­do una des­car­ga entre cole­gas “en músi­cos”, y embrio­nes saca­dos de la man­ga en doc­to­ra­dos sin peda­go­gía de en ense­ñan­za; deca­den­tes ban­das de músi­ca cuya misión es acom­pa­ñar ale­go­rías a vír­ge­nes con aire de fies­ta y sema­nas impu­ras lla­ma­das san­tas, como si de una real orques­tas se tra­ta­ra), pue­blo en defi­ni­ti­va, crea­ción en una palabra.
.
. . Dece­nas de nue­vos tro­va­do­res engro­sa­ron la dimen­sión de un defi­ni­do mani­fies­to de amor y lucha, más que divino en voces: hom­bres y muje­res, her­ma­nos, cama­ra­das, com­pa­ñe­ros, artis­tas de una pun­ta a otra de la isla crea­ron las bases entre el aula, el cam­po, fábri­ca, ofi­ci­na, semi­lla, fru­to, barro, ladri­llo, coral don­de los colo­res ema­nan; lo que pos­te­rior­men­te el mun­do cono­ció como ‘Nue­va Tro­va Cuba­na, can­cio­nes decan­ta­das y en la luz de sus mira­das futu­ro. Tre­men­da humanidad.
Des­car­ga en rit­mos y pala­bras que pro­fa­na­ban con­cien­cia como telón de fon­do, músi­ca con todo. Sil­vio entre ellos trans­mi­tió su visión, de ese que pudo haber sido has­ta hoy mun­do mági­co, fren­te a la adver­si­dad trans­for­man­do en actos las poten­cia­li­da­des. Isla nue­va en manos pro­pias cuyo pue­blo era deter­mi­nan­te, vin­cu­lan­te… “Dicen que me arras­tra­rán por sobre rocas cuan­do la revo­lu­ción se ven­ga aba­jo, que macha­ca­rán mis manos y mi boca, que me arran­ca­rán los ojos y el bada­jo. Será que la nece­dad parió con­mi­go, la nece­dad de lo que hoy resul­ta necio: la nece­dad de asu­mir al enemi­go, la nece­dad de vivir sin tener pre­cio. Yo no sé lo que es el des­tino, cami­nan­do fui lo que fui. Allá Dios, que será divino: yo me mue­ro como viví”
Paso por la his­to­ria, paaasoooooo…
Paso a paso (aun­que las com­pa­ra­cio­nes sean odio­sas), paso. Sí, yo se que hay gen­te que me quie­re. Todos tene­mos gen­te que nos quie­re. Pero tam­bién se que hay gen­te que no me quie­re, por estos últi­mos no es que lucho yo, no hace fal­ta ser muy inte­li­gen­te para dar­se cuen­ta y, es que no hay nada más cruel que bus­car un amor a medi­da… Favor de ofre­cer el chan­ce, hay que asu­mir las razo­nes; te hablo a ti que estás ahí, no per­mi­tas que se oxi­den. Paaa­soooooo… Paso con la marea baja, para recor­dar con todos la revo­lu­ción de octu­bre d’ 1934. Otro paso, para poder ubi­car­me en enero d’ 1959, con el mar cari­be de fon­do, su afir­ma­ción ante la his­to­ria: siem­pre 26! Paso, paso, paaasoooooo…
Paso a paso. Quie­ro acer­car mi raíz dilui­da por el mun­do y, poder yo recor­dar un día como hoy des­de este rin­cón del pla­ne­ta, como pas­to­res nóma­das tras los pasos, que flu­yen de aden­tro como escon­di­dos entre rocas; este­la de la gue­rra de inde­pen­den­cia que pro­ce­dió tras el gol­pe de esta­do del dic­ta­dor Fran­co a la II Repú­bli­ca, 1936 y más allá del 39.
Hitos de his­to­ria, rayos de sol que apor­tó la cla­se tra­ba­ja­do­ra; circu­lo este­lar, tres his­to­rias: tri­lo­gía de amor y lucha, ban­de­ra de héroes al filo de las som­bras ame­na­zan­tes, en su afán de dete­ner el avan­ce del fas­cis­mo, de mejo­rar las con­di­cio­nes de vida que peno­sa­men­te sopor­ta­ban. Paso, favor­ci­to, quie­ro ser cóm­pli­ce de su his­to­ria, nues­tra his­to­ria como cla­se… ¡Dón­de los cla­mo­res de la rebe­lión, ense­ñan­za en alfa­be­ti­za­ción que abrió paso con R, d’ revo­lu­ción, por arro­par ver­da­des como puños que la cade­na arras­tra­ba! Paaasoooooo…
¡Paso!
¡Cie­rren la mura­lla a la red teji­da por el capitalismo!
¡Tsu­na­mi inter­na­cio­nal de figu­ri­nes del “cam­bio”!
¡Paso!
¡Dejen paso!
¡Su demo­cra­cia resul­ta muy cara al pue­blo, paso a la cla­se obre­ra, hora de luchar!
¡Hora de que ella y sólo ella sea pro­ta­go­nis­ta de su historia!
¡Paso!
Paso con­tra el ais­la­mien­to de las luchas revo­lu­cio­na­rias, tan­tas que suce­die­ron en Eus­ka­di como en par­te del mun­do; Asti­lle­ros de Cádiz como ejem­plo de con­cien­cia, mine­ría Astur-leo­ne­sa van­guar­dia sus misio­nes de lucha ejem­plar. Sí, la ‘Revo­lu­ción de Astu­rias’ nun­ca hubie­ra que­da­do en fra­ca­so ¡dejen paso cara­jo!, si los que la pre­ce­die­ron hubie­ran roto las cade­nas del ais­la­mien­to… cami­sa de asfi­xia de hoy, sindical-capitalista.
¡Paso, paaa­soooooo… coooo­ño, paso!
¡¡Paso!!
¡Paso a paso soli­da­ri­dad con los que luchan, tra­ba­ja­do­res del mun­do, pro­le­ta­rios unidos!
Y, con la venia al revés… 
Qui­sie­ra seguir hilan­do his­to­ria paso a paso pen­san­do, en el país que tan­to mar­có mi empe­ño y for­ma­ción don­de haber hubo un tro­va­dor que can­tó con­ta­gián­do­nos a medio uni­ver­so con los ver­sos de Mar­tí; hubo otros ver­sos igual­men­te bellos, creó algu­nas de las can­cio­nes más revo­lu­cio­na­rias, entra­ña­bles, que han hecho his­to­ria den­tro de la músi­ca con­tem­po­rá­nea en manos de la tro­va… “Yo pisa­ré las calles nue­va­men­te, de lo que fue San­tia­go ensan­gren­ta­da, y en una her­mo­sa pla­za libe­ra­da, me deten­dré a llo­rar por los ausentes”
Chi­le mar­có jalón en demo­cra­cia ver­dad, con Sal­va­dor Allen­de, pero demo­cra­cia es débil sin van­guar­dia obre­ra que pue­da defen­der sus intereses.
Vio­le­ta Parra, por­ta­voz sin paran­gón, quie­ro yo recor­dar­la en ésta nota de his­to­ria… ‘El Dia­blo en el paraíso’
El hom­bre se come el pasto,
el burro los caramelos,
la nie­ta man­da al abuelo
y la sota al rey de bastos.
L’agua la lle­vo en canasto,
me duer­mo deba­jo el catre,
todo lo endul­zo con natre,
bai­lo en la tum­ba del muerto.
«¡Men­ti­ra todo lo cierto!»,
gri­ta­ba desnú’o un sastre.
Se acu­mu­la mi paso por el mun­do, somos tiempo…
Tiem­po, paso que va mar­can­do sobre la dia­na de los trai­do­res, al can­tan­te cono­ci­do popu­lar­men­te como Pabli­to. Por el que el pue­blo cubano pro­fe­sa­ra gran amor y admi­ra­ción más allá de lo blan­co, por men­ti­ro­so o lo negro, por trai­cio­ne­ro; más allá, siem­pre más allá de leyen­das men­ti­ra, ampa­ra­dos en espí­ri­tu por su revo­lu­ción ver­dad. La que soco­rrió con fer­vor los anhe­los más pre­cia­dos: aten­ción como seres de la tie­rra, tra­ba­jo y pie­za, una míni­ma pie­za don­de poder des­can­sar; salud y cien­cia, for­ma­ción físi­ca y psí­qui­ca; arte, estu­dio, apo­yo e inte­gra­ción social. Y, el pue­blo lo con­vir­tió en mito… Mez­cla de cul­tu­ras y rit­mos, rimas y leyen­das, flo­re­cie­ron su voz más allá de los océa­nos entre poe­tas del mun­do. Hizo sal­tar en can­to sus pro­pias letras sobre acor­des que con­for­ma­ron su músi­ca; el her­mo­so per­fil de carác­ter inter­na­cio­na­lis­ta le embe­lle­cía. Más allá siem­pre más allá de las fron­te­ras a la vida, más allá de estre­llas men­ti­ra; se tra­ta­ba de la nue­va tro­va cuba­na repre­sen­tan­do la isla al mun­do, su revo­lu­ción, su hom­bre nue­vo, sabi­du­ría, pasión gota a gota lle­gan­do a la cima con R d’ revo­lu­ción con­tra la ley de la tiranía.
Pero el mun­do, don­de su gen­te no cabe den­tro, le des­lum­bró acer­cán­do­lo más y más a la ciu­dad de la tram­pa, don­de lle­gó hacia ella con su músi­ca y tam­bién con la pala­bra; por enton­ces con una luz dife­ren­te toda­vía en su mira­da. Cali­dez rezu­man­do entre labios su son­ri­sa. Sus rizos ser­pen­tea­ban vien­tos a favor del libre vue­lo de las aves, pue­blos del mun­do como de un pája­ro las mis­mas alas.
.
. . Y el mun­do de la ciu­dad de la tram­pa, le puso en camino de la mano de los can­tan­tes men­ti­ra. Que afe­rrán­do­se a los aplau­sos que se les pro­fe­só en algún momen­to de sus vidas pre­ten­den hacer jalón en his­to­ria con la sin razón; trai­cio­nan­do a quie­nes aplau­dién­do­le les ele­va­ron a los cie­los de las nubes enga­ño­sas, cayen­do en altu­ra sobre manos de la cul­tu­ra tene­bro­sa como ban­de­ra ¡Ay, Señor!, que car­ga­do en burro haces pasear la Biblia para mejor enga­ño entre ras­gueos de vihue­la y taco­neo en la cor­te de los milagros!
Los pajes son corona’os,
los reyes frie­gan el piso,
el dia­blo en el paraíso
y pre­sos van los solda’os.
Se pre­mia­ron los peca’os,
fusi­la­mien­to de jueces,
en seco nadan los peces;
será un aca­bo de mundo
cuan­do en los mares profundos
las arbo­le­das florecen.
… Y Pabli­to dejó de ser­lo para con­ver­tir­se en Pablo.
Años que Pablo se encuen­tra en las nubes de los mila­gros, ascen­dien­do en “eta­pa inti­mis­ta”; caren­te de los rizos agi­ta­do­res de aque­lla cabe­lle­ra lar­ga, del latir como nue­vas pro­me­sas de oto­ño entre sus labios que tan­to ale­gra­ron a sus ojos la mira­da. Dejó de ser Pabli­to para ser sim­ple­men­te Pablo, gota a gota, asu­mió la ciu­dad de la tram­pa y sus reser­vas. Le dió por visi­tar a la “madre patria”. Don­de empe­zó acla­mar­le una nue­va tro­pa has­ta aho­ra des­co­no­ci­da en los ambien­tes adver­sos a su cla­se, entre sal­mos de trom­pe­ta y gra­ni­zo sucum­bió, ante la ni madre ni padre para su pue­blo ¡Esa patria no es mi patria, gri­to yo!, para más señas… Tram­pa no más que tram­pa!, la patria de los impres­cin­di­bles por enci­ma y deba­jo de la ley tram­pa. Dis­trae a la coro­na sus cantos.
Prín­ci­pes de ayer, reyes impues­tos de hoy, entre víto­res mili­ta­res y oli­gar­cas, cha­ran­ga de tore­ros y pan­de­re­ta; ser­vi­dum­bre sus can­to­res, o artis­tas?, del aco­mo­do, del yan­tar y bien vivir por enci­ma de todas las cosas adi­ne­rán­do­se a la som­bra del cri­men; manos sucias las del tirano, for­man la ima­gen en tele­vi­sión y pren­sa fac­cio­sa del cora­zón. Ahí es que se le ve dis­fru­tan­do de la mano de los “madre patria”… Agi­tan­do el pla­ce­bo de su reen­car­na­ción de hom­bre dis­fra­za­do, frus­tra­do, amar­ga­do; acom­pa­ñan­do a gus­to­sos enga­ña­dos: “talen­tos”, del lis­ta­do de su alte­za mayor: Sabi­na, Ima­nol, Víc­tor Manuel, Ana Belén, Serrat, Miguel Ríos, entre otro mon­tón de mon­to­nes de esco­ria. Lea­les de la ofen­si­va con­tra­cul­tu­ra. Que dejan­do hoces y mar­ti­llos, mache­te y fra­gua han pasa­do al salón gran­de, de las finan­zas de pala­cio don­de toda crea­ción es fic­ti­cia; arras­tra­dos por la bola que pasa por las altu­ras de sus vien­tres ceban­do su pecho sin haber hecho caram­bo­la, sino soborno parran­de­ro en la bode­gui­ta de la Mon­cloa entre jefes de la mafia, caris­má­ti­co señor X, entre otros!
Los jus­tos andan con grillos
y libres van los perversos,
noven­ta cobres, un peso,
seis­cien­tos gra­mos, un kilo.
Los futres andan pililos,
los gor­dos son raquíticos,
brin­ca­ba un paralítico
sobre un filu­do machete.
Ocho por tres, veintisiete,
divi­de un matemático.
La ‘quin­ta’, tóni­ca dominante…
(Pablo una vez más de gira, por el rei­no de España)
Hace unos días con­ce­dió una entre­vis­ta a un perió­di­co de la CIA, perió­di­co fac­cio­so, como son casi todos los medios ofi­cia­les del rei­no del Esta­do que lle­ga has­ta Áfri­ca“ por­que hay Car­me­la la de Espa­ña… Y Car­me­la la del Ebro. Gira y gira paso a paso, de lleno en la mier­da entre corrup­tos y mamo­tre­tos a medi­da: Víc­tor Manuel y Ana, invi­ta­do a. . . 50 años, de qué?. “El País” le hace una entre­vis­ta cor­ta pero con­ci­sa, va a lo suyo, sabien­do de ante­mano que la pre­sa es débil y que pue­de sacar titu­lar y, lo sacó…
Pablo Mila­nés:
“Las aper­tu­ras en Cuba son un sim­ple maquillaje”.
Como es natu­ral en él, “El País”, sacó su faz mili­tan­te que le man­tie­ne vivo, y, Pablo entró a saco:
“Nun­ca me han pre­gun­ta­do tan direc­ta­men­te sobre las UMAP (iró­ni­ca­men­te, Uni­da­des Mili­ta­res de Ayu­da a la Pro­duc­ción), la pren­sa cuba­na no se atre­ve y la extran­je­ra des­co­no­ce la nefas­ta tras­cen­den­cia que tuvo aque­lla medi­da repre­so­ra de cor­te pura­men­te sta­li­nis­ta” (?)… allí estu­vi­mos, entre 1965 y fina­les de 1967, más de 40 000 per­so­nas en cam­pos de con­cen­tra­ción ais­la­dos en la pro­vin­cia de Cama­güey, con tra­ba­jos for­za­dos des­de las cin­co de la madru­ga­da has­ta el ano­che­cer sin nin­gu­na jus­ti­fi­ca­ción ni expli­ca­cio­nes y, mucho menos el per­dón que estoy espe­ran­do que pida el Gobierno cubano” (?)… yo tenía 23 años, me fugué de mi cam­pa­men­to —me siguie­ron 280 com­pa­ñe­ros pre­sos más de mi terri­to­rio— y fui a La Haba­na a denun­ciar la injus­ti­cia que esta­ban come­tien­do (?)… el resul­ta­do fue que me envia­ron pre­so duran­te dos meses a la for­ta­le­za de La Caba­ña, y lue­go estu­ve en un cam­pa­men­to de cas­ti­go peor que las UMAP, don­de per­ma­ne­cí has­ta que se disol­vie­ron por lo escan­da­lo­so que resul­tó ante la opi­nión inter­na­cio­nal” (?). NO Pablo.
. . NO era la UMAP, un cam­po de con­cen­tra­ción y de tra­ba­jos forzados.
La UMAP, era un cam­po de tra­ba­jo, de reedu­ca­ción de antisociales.
Curio­sa­men­te “El País” y Pablo coin­ci­den, a la UMAP, la lla­man cam­po stalinista…
¡Spe­cu­lum Mun­di!, más que gra­cio­si­llo el Pablito…
¡Qué fami­lias se jun­tan, Señor!
Tras una revo­lu­ción arma­da como la que vivió Cuba, que recien­te­men­te había sido inva­di­da en Pla­ya Girón; el yan­qui aco­san­do sin tre­gua y los ban­di­dos-con­tras patru­llan­do a sus anchas por la Sie­rra del Escambray. .
. Ese cen­tro del que habla Pablo, esta­ba infec­to de con­tras; con­tra pue­blo y su revo­lu­ción. Y ese pue­blo no había toma­do las armas en vano.
No esta­ba dis­pues­to a que miles de ele­men­tos per­te­ne­cien­tes a las cla­ses pri­vi­le­gia­das de Batis­ta: reli­gio­sos, mafio­sos, vivi­do­res y bur­gue­sía varia hicie­ran con­tra­re­vo­lu­ción ‑afir­ma­ti­vo, Pablo?. Los que qui­sie­ron y pudie­ron se lar­ga­ron a Mia­mi, los que se que­da­ron nada mejor que tra­ba­jar para cons­truir el país. Che y Fidel igual­men­te estu­vie­ron lar­gas jor­na­das cor­tan­do caña y levan­tan­do casas ‑lo nega­rías por ter­ce­ra vez, Pablo?
De asien­to tie­nen el piano,
tocan músi­ca en la silla,
Caín es la maravilla
para el Abel de su hermano.
Camí­na­se con las manos,
los san­tos son pendencieros,
ben­di­cen a los rateros,
se acues­ta el perro en la cuna,
deba­jo ’e la blan­ca luna
la gua­gua muer­de al rondero.
Pre­gun­ta “El “País” al mentado… 
“En el recien­te Fes­ti­val de Cine de La Haba­na se hizo un home­na­je a Gar­cía Már­quez. Allí usted can­tó Días de Glo­ria (1999), una de las can­cio­nes que más gus­ta­ban al escri­tor y que en su estro­fa final lamen­ta: “Qué es lo que me queda/​de aque­lla mañana/​de esos dul­ces años/​si en ira y desengaño/​los días de gloria/​los deja­mos ir”.
¿Era un des­en­ga­ño com­par­ti­do? ¿Por qué tan­ta gen­te arrepentida?
Pablo Milanés:
“Nun­ca hablé con Gabo de por qué le gus­ta­ba esa can­ción, pero la escu­chó, le gus­tó y la elo­gió muchí­si­mo… debió com­pren­der­la perfectamente.
Arre­pen­ti­do no es pre­ci­sa­men­te la pala­bra. Estoy más bien, y creo que los que pien­san como yo tam­bién, defrau­da­do por unos diri­gen­tes que pro­me­tie­ron un maña­na mejor, con feli­ci­dad, con liber­ta­des y con una pros­pe­ri­dad que nun­ca lle­gó en 50 años”.
PABLO NO ESTÁ ARREPENTIDO SINO DEFRAUDADO (dice)
¡Ah! Pero no año­ra­rá… “la liber­tad de la madre patria”, o sí!!!
¡Ay, ay, ay!, esa supues­ta, a la feli­ci­dad bus­ca­da en pros­pe­ri­dad y liber­tad, no se encon­tra­rá en Mia­mi, eh Pablito?
¿Dón­de está?
¡¡Yo tam­bién quie­ro encontrarla!!
DEFRAUDADO CON LOS DIRIGENTES (dice)
Que en Cuba no se pue­de hacer “nego­cios”, que no hay libertad…
¡¡Y, yo que creía que rei­vin­di­ca­ba a Lenín y Marx, tenien­do como vecino al mayor de los depre­da­do­res!! El que no ha deja­do que entre a la isla ni una sola aspi­ri­na, aun­que para ser sin­ce­ra, con lo cochi­na y mala que es para la salud… o sea“que pa la leche que da la vaca que se la tome el “ter­ne­ro”!!!
Afir­ma­ti­vo es, indu­da­ble­men­te cier­to; para des­gra­cia de muchos cada vez hay menos que más, mar­xis­mo-leni­nis­mo como filo­so­fía cien­tí­fi­ca, fuen­te colec­ti­va de desa­rro­llo social. En cuan­to a la feli­ci­dad. No conoz­co pue­blo en el mun­do don­de los mun­dia­les ama­ña­dos, artis­tas de tres al cuar­to y doc­tri­na Men­ge­le triun­fa (he visi­ta­do muuu­chos paí­ses, cla­ro que no de Nor­te­amé­ri­ca ni de la per­tre­cha Euro­pa), que haya sido, en lo que va de revo­lu­ción has­ta hoy: más pro­te­gi­do y feliz. Al mar­gen, cla­ro está, de que todo pue­blo care­ce en gene­ral, de gobier­nos com­pe­ten­tes en todi­to el pla­ne­ta. En su gran mayo­ría, apes­tan a capi­ta­lis­mo, rallan­do a lo feu­dal con reli­gión inquisitoria.
“El “País”:
¿Cómo valo­ra el anun­cio del res­ta­ble­ci­mien­to de rela­cio­nes entre Cuba y EEUU?
Pablo Mila­nés:
“Esa es mi duda, que nin­guno ceda y que otra vez el pue­blo cubano siga en su ago­nía sin sali­da, como está hace 50 años”.
Pare­ce que Pablo Mila­nés salió “for­ta­le­ci­do”, des­pués de leer al trai­dor y ven­di­do a la CIA Solzhe­nitsyn, el de los gulag, el anti­co­mu­nis­ta que die­ron un Novel… Pare­ce, ¿cier­to? Que no habla de los ver­da­de­ros Gulag, que tenía enton­ces los Esta­dos Uni­dos: los de Indo­chi­na, Japón, Orien­te Medio, Áfri­ca, Lati­noa­mé­ri­ca… ¡¡Gulag, Pablo, don­de se ase­si­na­ba a millo­nes de per­so­nas has­ta con Napal!!
Pare­ce que Pablo no sabe nada de historia.
Pare­cie­ra que se le olvi­do la ver­da­de­ra historia.
Pue­da que el can­tan­te de otros tiem­pos, quie­ra rom­per con su pro­pia historia.
. . No habla de los Gulag que hoy man­tie­ne el impe­rio en medio mundo.
Del pro­pio que tie­ne en el país don­de nació, a tra­vés de Guan­tá­na­mo! Al fin, ter­mi­na el ejemplo…
Fue por el mun­do al revés,
y con la venia de usted
al tea­tro lo lla­man templo.
«Muy plá­ci­do te contemplo»,
dice el ban­di­do a su presa,
es más here­je el que reza,
los vie­jos van a la escuela,
los niños a la rayuela.
Ya nai­de tie­ne cabeza.
QUÉ TENDRÍA QUE CEDER CUBA A LOS YANQUIS, ¿Pablo?
¿Qui­zá más terri­to­rio para nue­vas bases mili­ta­res? La liber­tad de crear nue­vos par­ti­dos polí­ti­cos afi­nes a los EEUU? A la mafia cuba­na, par­te de ella de esas “fami­lias divi­di­das”, que no no han cesa­do de dejar de joder, refor­zan­do el aco­so y la calum­nia? O sea, el des­em­bar­co de toda la gusa­ne­ra de Mia­mi repre­sen­tan­te del impe­rio enemigo?
¡Por el con­tra­rio, Pablo, la úni­ca nego­cia­ción via­ble es dejar de decir pen­de­ja­das! Que los yan­quis dejen de joder a Cuba y con ella una par­te amplia, dig­na, del pue­blo, que tie­ne dere­cho a que se le res­pe­te, para poder seguir vivien­do otros 50 años más, con la espe­ran­za de que le sigan reci­bien­do a la altu­ra que sea de par­ti­do o ins­ti­tu­ción; no se le arre­ba­te esa míni­ma pie­za don­de poder des­can­sar, aun­que ya se haya jubi­la­do, aun­que sus hue­sos añe­jos no pue­dan seguir cor­tan­do caña, taba­co, cacao o café y, las canas le alum­bren un decli­ve, que tuvie­ra que ver­se… como Euro­pa mis­mo, sí, enfren­tán­do­se al des­am­pa­ro ins­ti­tu­cio­nal más atroz. El de ni casa ni tra­ba­jo ni sani­dad. El de cada vez más cen­tros pri­va­dos como alter­na­ti­va tam­bién en edu­ca­ción pri­ma­ria, de for­ma­ción pro­fe­sio­nal y uni­ver­si­ta­ria. En una pala­bra: RESPETO. Espe­ra o debe­ría espe­rar Cuba como país libre y sobe­rano, res­pe­ten las leyes inter­na­cio­na­les, se vayan al cara­jo de una vez y, devuel­van la base de Guantánamo!
Por todo lo vivi­do y anda­do creo poder preguntar…
¿De qué lado del mar está tu vida, de qué lado de la luz, Pablo, tu Acto de Fe?… “Creo en ti, por­que nada es más humano, que pren­der­se de tu mano y cami­nar cre­yen­do en ti… Que eres tú, que soy yo, en ti, Revolución”
(*) http://​you​tu​.be/​X​O​p​c​8​J​x​W​G1c … Segu­ra de com­par­tir esa emo­ción con uste­des, les dejo el cha­ma­mé que, si bien nació en el infierno, hoy se pasea muy oron­do bajo el inigua­la­ble azul por­ce­la­na del cie­lo de Cuba.
(Argen­ti­na, don­de se sigue ceban­do el capitalismo)
La Hora de los Hornos:
http://​you​tu​.be/​g​l​E​N​7​F​O​L​sJI
La Pró­xi­ma Estación:
http://​you​tu​.be/​F​C​l​K​i​Z​k​o​eNc
Bebo las lágri­mas del que llo­ró por su joven her­mano, del que berreo y moqueó de impo­ten­cia sobre la mesa que fue entre­vis­ta­do; hago míos los gri­tos de todos ellos, sus mal­di­cio­nes al capi­ta­lis­mo puro y duro, esta­lli­dos de rabia, ira… No son muje­res mal­tra­ta­das por sus mari­dos las que llo­ran, sino hom­bres que luchan y Bene­det­ti refleja:
Llo­ra nomás botija
son macanas
que los hom­bres no lloran
aquí llo­ra­mos todos.
Gri­ta­mos, berrea­mos, moquea­mos, chi­lla­mos, maldecimos
por­que es mejor llo­rar que traicionar
por­que es mejor llo­rar que traicionarse.
Llorá
pero no olvides.
Mai­té Cam­pi­llo (actriz y direc­to­ra de tea­tro indo­ame­ri­cano Hatuey)

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